La música siempre ha acompañado a movimientos y luchas sociales en Estados Unidos. En las grandes huelgas y luchas obreras de este país hay canciones-corridos, lamentos, rock y hasta musicales de Broadway. El movimiento de derechos civiles y otros encabezados por mujeres, gays y más tienen sus rutas sonoras. Bruce Springsteen acaba de concluir su gira nacional, que definió como un llamado a la resistencia contra el régimen de Washington.
¿Será solo una cuestión generacional, personificada? ¿Dependerá estrictamente de las presiones de los ya viejos recalcitrantes de la mafia anticubana que inventaron la rentable industria del odio y la muerte a costa del sufrimiento de millones de cubanos? Muchos no encuentran sentido a la obsesión patológica contra Cuba en Washington, qué es eso tan preciado que tenemos que ellos no tengan y que, en cualquier caso, no puedan “fabricarlo”.
Considerada nación suramericana y andina, pareciera que no tuviera una historia común con los pueblos caribeños. Nada está más lejos de la verdad. La lista que Colombia le aporta a América Latina y al mundo es amplia y vigorosa. Toca mirar a Colombia con ojos de retrospectiva para darnos cuenta de cuánta historia nos hacen “olvidar” algunos intelectuales y medios de comunicación, haciendo el juego al plan perverso e imperial de eliminar la memoria de los pueblos.
Todavía no eran las 8 de la mañana. Estábamos esperando el matutino de la escuela y conversábamos con un amiguito de segundo grado que siempre saluda a mi niño y juega con él. Muy humilde en su apariencia, pero con su uniforme correcto. Como Mario, parece un indiecito: piel quemada, pelo negro y muy lacio...
No hay asedio más cruel en la memoria de la humanidad que el que sufre Cuba desde hace más de seis décadas. Es un cerco medieval, una condena a la lenta asfixia, un intento de matar de hambre a un pueblo entero solo porque se atrevió a ser libre. Y quien lo ordena no es un rey bárbaro de otros siglos, sino el imperio más poderoso que ha conocido la Tierra.
Queremos la paz, pero no una paz sin soberanía, sin independencia, en la que los cubanos no sean dueños de la riqueza nacional, en la que el país quede sometido al tutelaje del gobierno de los EE.UU. y la economía vuelva a una relación de dependencia de la economía estadounidense. Esa paz no la aceptamos.
Intervención del Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en la reunión del Grupo de Amigos de la Gobernanza Global bajo el tema “Reformar y mejorar la gobernanza global: trabajar juntos para abordar los desafíos mundiales”, Nueva York, 28 de mayo de 2026 »
Esta crónica está escrita en homenaje al Embajador Alejandro José González Galiano, con quien tuve el honor de compartir con las tablas, los pasillos de la diplomacia y los afectos más profundos. Alejandro, ya no está. Cuando escribo esta crónica, no puedo dejar de asociar su muerte a su vida: fue una despedida, quizás, tan audaz como su paso por la tierra. Falleció como vivió: siendo noticia, siendo relevante, siendo fiel a sí mismo. No quiero hablar aquí de los detalles finales de su enfermedad, sino del vacío inmenso que deja. La diplomacia cubana perdió a uno de sus mejores »