Imprimir
Inicio »Opinión, Política  »

El imperialismo se repite y en el proceso pretende devorarnos

| + |

"Fuera el Imperialismo". Foto: Erik Cleves Kristensen.

 ¿Y si te dijera que estas terribles circunstancias de incertidumbre y amenazas de agresión militar ya las experimentamos? No una vez, ni dos, ni tres, sino de manera sostenida. Parece ser el estigma con el que hay que vivir cuando se opta por ser un país soberano.

¿Y si te dijera que el sistema que se precia de “salvación para Cuba” carece de toda creatividad y, por tanto, de los medios para lograr ese “cambio feliz” que tanto anuncia? Porque, si su supuesto final feliz tiene como mediación un baño de sangre de estadounidenses y cubanos (población inocente y niños incluidos), podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el capitalismo no tiene ya nada nuevo ni mejor que ofrecerle a nadie, más que perpetuarnos en el caos y la barbarie.

“El 20 de mayo, día del bochornoso espectáculo del auditorio de Miami, era irónico escuchar (…) hablar enérgicamente de independencia y libertad –no para Puerto Rico, sino para Cuba– y mucho sobre democracia –no para la Florida, sino para Cuba–. Especial énfasis puso el señor (…) en la defensa de la propiedad privada, como si esta no existiera en Cuba”.

Te suenan estas palabras ¿verdad? ¿Y si te especificara que, aunque describan perfectamente el show mediático que protagonizó hace pocos días Marco Rubio en el “glorioso” aniversario de la República Neocolonial, fueron dichas para referirse a algo que ocurrió exactamente hace 24 años?

“Para el señor (…) democracia es únicamente aquella donde el dinero lo resuelve todo, y donde los que pueden pagar en una cena 25 000 dólares por cubierto –un insulto para los miles de millones de personas que habitan el mundo pobre, hambriento y subdesarrollado– son los que van a resolver los problemas de la sociedad y el mundo, y los que deben decidir la suerte de una gran nación como Estados Unidos y del resto del planeta”.

La voz del autor es inconfundible. Como mismo son inconfundibles las sangrientas intenciones del imperio del norte hacia nuestro país. ¿Qué podría querer –acaso necesitar– de esta pequeña isla del Caribe el país “más poderoso del mundo”? La pregunta se repite últimamente con frecuencia, en la conversación social de estos tiempos. Muchos no entienden el porqué de la fijación del “matón del mundo” con el que, según ellos mismos, es más débil.

¿Será solo una cuestión generacional, personificada? ¿Dependerá estrictamente de las presiones políticas de los ya viejos recalcitrantes de la mafia anticubana que se inventaron la rentable industria del odio y de la muerte a costa del sufrimiento de millones de cubanos?

Muchos tampoco le encuentran sentido a la obsesión patológica contra Cuba por parte de ciertos miembros del Gobierno del “monstruo”. Cuesta trabajo suponer qué es eso tan preciado que tenemos nosotros que ellos no tengan y que, en cualquier caso, no puedan “fabricarlo”.

A grandes rasgos y comparando de soslayo, lo único que poseemos, a diferencia de estos, es el socialismo. Que no es cosa minúscula si se le ve como un gran conjunto que agrupa esas cualidades dignas que nos definen hace décadas. Empero, ¿quién dice que los estadounidenses no podrían transitar ellos mismos al socialismo, si quisieran? ¿Le temerán a eso los capitalistas más que a todo lo demás?

La historia real de nuestro país durante la primera mitad del siglo XX puede contener respuestas a estas interrogantes. Repasar cuáles fueron las condiciones bajo las que se vivía y quién mantenía el poder (político, económico, etc.) de la isla, puede arrojar en definitiva muchas luces sobre la lógica –absurdamente irracional– detrás de la obstinada persecución sostenida contra esta revolución socialista.

“Cuando un presidente de Estados Unidos anunciaba un discurso, equivalía a decir: hablará Dios. Era lógico, todo venía de allí: lo bello, lo bueno, lo útil; desde una cuchilla de afeitar hasta una locomotora; desde una postal con la Estatua de la Libertad hasta una película de cowboys que tanto fascinaba a niños y adultos”.

Todos esos privilegios los perdió el imperialismo con nuestra independencia en 1959. En cambio, nosotros ganamos un país. Eso es lo otro que exclusivamente poseemos y ellos no: Cuba. Solo los cubanos somos los dueños de nuestra tierra, de nuestra suerte y de nuestra patria. No tenemos amos.

Si te dijera que he estado evocando a Fidel, seguro me responderías que ya lo sabías. Las citas son de principios de este siglo. Fueron dichas a propósito del gobierno de Bush hijo, aquella etapa en la que el imperialismo, después de provocar la caída del Campo Socialista y la crisis del Periodo especial, nos observaba reticente salir con la frente en alto de la tenebrosa década del 90.

También, como ahora, en esos años 2000 fuimos amenazados con una invasión militar, incentivaron la contrarrevolución, nos dieron ultimátums, se permitieron crear una “licencia” para matar a todos los que apoyaran a la Revolución, nos aumentaron las presiones económicas, nos fabricaron el pretexto para atacarnos (tildándonos de producir armas biológicas de destrucción masiva y de aliarnos con otros países “enemigos” de EE.UU.) y hasta designaron un interventor para cuando ellos, “salvadores del mundo”, “tomaran Cuba”.

Todo lo anterior debe formar parte del manual yanqui para atacar países soberanos. Lo vienen intentado desde siempre. Tiene esa lógica básica estadounidense: si funciona, no lo cambies, repítelo. Y, ciertamente, el imperialismo se repite, solo que en el proceso pretende exterminarnos.

Ellos no tienen nada nuevo que ofrecernos; en cambio, nosotros, maniatados, no hemos alcanzado a desplegar todas nuestras posibilidades como proyecto que apuesta por una sociedad justa y superior. Parafraseando a la poetisa argentina: “Tantas veces nos mataron”, pero seguiremos siendo la excepción y no el desenlace histórico que promueven con infames predicciones.

El imperialismo no va a devorarnos tampoco esta vez. Nuevamente la isla insurgente vencerá.

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Marxlenin Pérez Valdés

Marxlenin Pérez Valdés

Doctora en Ciencias Filosóficas y Profesora Titular de Marxismo por la Universidad de La Habana. Guionista y conductora del programa de televisión Cuadrando la Caja. Actualmente Coordinadora de Planificación Editorial de IDEAS Multimedios.

Vea también