Hace ya varios años publiqué en el periódico Granma un pequeño texto titulado “Teoría y discurso del Estado fallido”. En aquel entonces lo escribí movido por el uso indiscriminado de ese término en relación con Cuba, en condiciones que —si bien complicadas— eran mucho mejores que las actuales. Hoy es comprensible que etiquetas idénticas o similares se sigan “popularizando”.
A veces escucho o leo argumentos que no comprendo. A veces un periodista pregunta escandalizado: ¿y qué va a hacer el gobierno cubano para dar soluciones a su pueblo? Es algo así como si en un patio de recreo donde un grupo grande estuviera pegando a un menor solo porque es distinto apareciera un periodista y en lugar de preguntar: ¿y qué vamos a hacer para que dejen de pegarle? »
De momento Trump y su siniestro secretario de Estado creen haber encontrado la Solución Final para Cuba. No se trata esta vez de un bombardeo puntual, asesinatos selectivos y el secuestro de un presidente, como en Venezuela; tampoco de una guerra abierta, como en Irán. Para Cuba han elegido, llevada a dimensión nacional, la Fórmula Derek Chauvin, es decir, aquella puesta en práctica por el policía de Mineápolis obstinado en presionar con su rodilla el cuello de un hombre maniatado sobre el suelo.
Murió como había vivido: sin grandes aspavientos. Le gustaba jugar cartas en las noches de apagón, que últimamente ocurrían casi a diario en esa zona poco privilegiada de la Quinta Avenida. La madrugada del pasado 23 de marzo, a la luz de una lamparita recargable, frente a las barajas, dejó de latir su corazón de 83 años.
A principios de 1962, la caña estaba a tres trozos. Para los que acabábamos de estrenar el plan de 50 mil becas ofrecidas por el Gobierno revolucionario a los alfabetizadores, la educación cívica y política iban juntas, y transcurría más bien fuera que dentro de las escuelas.
Este verso del antológico “Hoy es siempre todavía” que el grupo Moncada cantó y fue tema de una serie televisiva, hoy se ha pasado el día dándome vueltas en la cabeza mientras veía a tantas personas acercarse para decirle a Jorge Gómez que uno se va…pero no se va -como aseguraba Chávez-.
Cuba es Estado fundador de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y ha asistido a todas sus Cumbres con la voluntad de impulsar y fortalecer la integración entre nuestras Naciones y el diálogo inclusivo y la concertación política entre nuestros Estados y Gobiernos. Hemos intercambiado desde amplias y profundas coincidencias y desde el respeto a nuestras diferencias.
A 50 años del inicio de esa tragedia argentina, la conmemoración se presenta como una disputa en torno a la memoria, la verdad y la justicia. Frente a nosotros se despliega una oportunidad privilegiada para impulsar el análisis histórico, jurídico y sociológico de un período cuyas consecuencias continúan estructurando nuestra experiencia social, política y económica.