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Colaboradores cubanos brindan atención ininterrumpida en Venezuela

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Después de agradecer a Dios por seguir con vida, la doctora venezolana Jenifer Moncada, directora del Área de Salud Comunitaria de la parroquia Santa Rosalía, en Caracas, miró a los colaboradores cubanos y les dijo:

“Es Dios metiendo la mano a través de ustedes.”

Luego explicó el por qué de esas palabras:

“Desde el primer momento hemos trabajado juntos. Hay una empatía inmensa entre los profesionales venezolanos y los cubanos. Nos entendemos, nos apoyamos y enfrentamos la emergencia como un solo equipo. Así fue también durante la pandemia de la COVID-19, cuando estuvimos unidos salvando vidas, y hoy volvemos a hacerlo en medio de esta tragedia. Ustedes no nos dejan solos.”

La tarde del 24 de junio marcó el inicio de una emergencia que cambió la rutina de miles de familias en Caracas, tras el registro de sismos en la capital venezolana. En la parroquia Santa Rosalía, donde viven más de 33 mil familias, la red de salud no se detuvo ni un segundo.

La doctora Yamileth Medina, jefa de la Brigada Médica Cubana en Caracas, explica que las autoridades sanitarias solicitaron la presencia de profesionales cubanos en nueve albergues habilitados en escuelas, parques y otros espacios improvisados para proteger a los damnificados. Mientras tanto, las 125 camas de los Centros de Diagnóstico Integral se mantienen activas para recibir a pacientes rescatados, lesionados o personas en crisis emocional tras perderlo todo o no encontrar a sus familiares.

En el CDI Ludovico Silva, en Santa Rosalía, la atención es permanente. La doctora guantanamera Yucel Ceiro Herrera recuerda que estaba de guardia cuando comenzaron los sismos.

En cuestión de minutos, y con la preparación que Cuba les brinda, todo el equipo descendió y organizó las áreas de clasificación, enfermería e ingreso para atender politraumatizados y pacientes con crisis de pánico.

La licenciada en Enfermería Yamila Cobas Rondón describe escenas que no se olvidan: niños heridos, con llanto incontenible, ansiedad y miedo. La doctora Lianne Valenzuela cuenta que los adultos mayores, entre lágrimas, repetían una y otra vez: “Gracias por estar aquí y darnos tranquilidad.”

Hoy, durante las 24 horas, profesionales cubanos permanecen activos, guiados por la máxima que distingue a la cooperación médica cubana.

En medio de la emergencia, cubanos y venezolanos trabajan como un solo cuerpo sanitario. Sin diferencias. Sin distancias. Con una sola prioridad: salvar vidas.

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