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Las caras tras las caras de la ciudad: Comunicación “pétrea”

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Textos: Mónica Rivero, estudiante de Periodismo

Una ciudad es una prolongación de cada uno de sus habitantes, es una gran casa que se les parece, que reproduce sus características, que registra en ella su historia -la historia “grande” y trascendente, y también aquella más discreta: la pequeña, cotidiana historia de todos los días-.

Una ciudad es el cuerpo de una idiosincrasia, la dimensión física de una manera de vivir, el plano sobre el que se proyecta la vida, el espacio donde se manifiestan anhelos, sueños, frustraciones, esperanzas…

Una ciudad está viva, tiene personalidad, tiene rasgos que la hacen única y rasgos que la hacen común. Como las personas, tiene memoria; y como las personas, solo sabiendo de dónde viene podrá saber a dónde va.

La Habana es una ciudad.

En los talleres de conservación de la Oficina del Historiador pueden verse los rostros de quienes la asisten en su mirada retrospectiva (y no por eso sin proyección de futuro); los rostros de quienes la ayudan a recuperar el brillo, a conciliar lo nuevo y lo viejo, a rescatarse y refundarse; los rostros de quienes, en fin, trabajan por que sea una ciudad de ayer, de hoy y de todos los tiempos.

Comunicación “pétrea”

Escuela taller de La Habana “Gaspar Melchor de Jovellanos”

Pocas cosas las asociamos tanto al silencio como una piedra. Normalmente evocan el mutismo, lo sordo, lo enajenado… Sin embargo, en este taller algunos aseguran que las piedras les hablan.

Dice Sandra, una restauradora, que en el momento en que hace su trabajo, la piedra le hace como una revelación, le confía el secreto de lo que necesita, le muestra el lugar donde quiere ser curada, y después, al final, le agradece la cura. Y entonces su satisfacción es tal que parece que ha sido la piedra quien trabajó con ella, quien de algún modo la ha restaurado.

El taller, un espacio de (re)creación

El taller, un espacio de (re)creación. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

A las piedras se les oye con las manos y los ojos

A las piedras se les oye con las manos y los ojos. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Talla para que dé la talla

Talla para que dé la talla. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Una pequeña fábrica de arcos, muros, columnas…

Una pequeña fábrica de arcos, muros, columnas… Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Se puede imitar la piedra a partir de una mezcla de arena, cemento, cal, macilla…

Se puede imitar la piedra a partir de una mezcla de arena, cemento, cal, macilla…

En cualquier esquina se reúnen calizas mexicanas, areniscas, mármoles o piezas de granito.

En cualquier esquina se reúnen calizas mexicanas, areniscas, mármoles o piezas de granito. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Colocación

Colocación. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Capitel curioso

Capitel curioso. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Se han publicado 3 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • José Carlos dijo:

    Mónica (por el reportaje) y Alejandro (por las fotos):

    Los felicito. Sencillo, como los versos de Martí. Vale por La Habana (que se merece siempre mucho más) y por nuestra cultura. ¡Cuánta falta nos hace que que reportajes como estos, aparentemente menudos, pero esenciales en simientes, cubran nuestros espacios informativos.

    Saludos

    José Carlos
    josecarloshab@yahoo.com

  • bernal dijo:

    la gente de otras provincias dicen que la habana es fea. Yo creo que estan muy equivocados y que son pocos observadores. Nuestra ciudad es cierto que ha sido muy abandonada desde hace años, y que muchos edificios (que son obras de arte de la arquitectura) se han caido o les queda poco por caerse, afeando el paisaje urbano de una ciudad que hace años atras fue una joya en todo su esplendor. Pero si miramos de cerca esas casas viejas y en ruinas, veremos los bajorelieves bien tallados, grandes columnas con hermosas bases y capiteles de todos los estilos, enrrejados que son maravillas de la artesania, puertas que son obras de arte de la carpinteria, y una serie de estilos arquitectonicos que se esconden tras el polvo y el abandono. !Hasta estatuas vemos en las fachadas de centro habana y habana vieja! pero desgraciadamente lo estamos dejando morir. Es necesario rescatar toda esa obra que se pierde a un ritmo acelerado. La habana es de las pocas ciudades de cuba que encierra una gran variedad de estilos arquitectonicos y construcciones fabulosas y muy curiosos, pero lo estamos dejando morir. Por eso hago un humilde llamado para que se siga restaurando la ciudad (no solo los edificios que seran hoteles o museos) sino todos, sin dejar uno solo, hasta los solares que tienen incluso mas historia que cualquier palacio del casco historico.

  • UKKO dijo:

    masilla es con S

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Mónica Rivero

Mónica Rivero

La Habana, 1989. Graduada de Periodismo (2012) en la Universidad de La Habana. Twitter: @lamagoch

Alejandro Ramírez Anderson

Alejandro Ramírez Anderson

Director de cine y fotógrafo guatemalteco, radicado en Cuba. Graduado en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual de Instituto Superior de Arte, institución en la que es Profesor.

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