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La fabricación digital de Marco Rubio como “solución” para Cuba

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Ha sido frecuente, durante los últimos meses, encontrar en redes sociales una presencia creciente del Secretario de Estado Marco Rubio asociado a Cuba, Venezuela, sanciones, ayuda humanitaria, negociación, colapso o cambio político. No se trata solo de menciones aisladas a un funcionario estadounidense. Al observar con más detalle el comportamiento de determinados medios y operadores digitales, aparece una arquitectura comunicacional organizada: temas que se repiten, encuadres que se refuerzan, plataformas que cumplen funciones diferentes y audiencias que son movilizadas mediante emociones muy precisas.

El presente análisis examina la conversación digital asociada a Marco Rubio en post de CiberCuba, Mario Pentón, Cubanet y El Toque, en Facebook, Instagram y YouTube, durante el período comprendido entre el 1 de enero de 2025 y el 15 de mayo de 2026. Estos cuatro operadores político-comunicacionales de la derecha anticubana reciben directa e indirectamente financiamiento de agencias gubernamentales estadounidenses y de una economía publicitaria radicada en el sur de la Florida, articulada alrededor del mercado político, mediático y comercial del llamada "anticastrismo".

Para este estudio se analizaron, mediante herramientas de escucha social, 3.204 publicaciones que mencionaron al actual Secretario de Estado de Estados Unidos, con más de 6,7 millones de acciones acumuladas entre reacciones, comentarios, compartidos y otras formas de interacción.

Estos sitios funcionan, en la práctica, como cajas de resonancia ante audiencias nacionales en redes sociales de las líneas políticas impulsadas por el Departamento de Estado hacia Cuba: traducen decisiones, declaraciones y señales de Washington en contenidos emocionales, titulares de alto impacto, videos breves y narrativas de crisis, presión o cambio político.

El resultado principal es que la conversación sobre Marco Rubio no funciona como un debate espontáneo, disperso o puramente informativo. Opera como un sistema concentrado de producción de sentido, donde la figura del político estadounidense aparece vinculada a narrativas de presión contra Cuba, expectativa de cambio político, legitimación de sanciones, intervención regional y supuesta “ayuda” desde Washington.

CiberCuba como principal instalador de agenda

Uno de los hallazgos más relevantes es la fuerte concentración de agenda. CiberCuba aparece como el principal nodo de instalación narrativa de Marco Rubio dentro del ecosistema estudiado. De los eventos iniciados identificados, CiberCuba concentra 1.939, muy por encima de Mario Pentón, con 261; Cubanet, con 92; y El Toque, con 89.

CiberCuba Noticias concentra de forma abrumadora la mayor cantidad de eventos iniciados dentro del ecosistema analizado, con 1.939 registros entre enero de 2025 y mayo de 2026. A gran distancia aparecen Mario Pentón, con 261 eventos; Cubanet Noticias, con 92; y El Toque, con 89. El gráfico evidencia una estructura desigual de instalación narrativa, donde CiberCuba actúa como principal nodo de activación temática y el resto de operadores cumple funciones de amplificación, refuerzo o adaptación de contenidos. Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate

Este dato muestra una estructura desigual. No todos los actores cumplen la misma función. CiberCuba opera como gran detonador de temas: publica más, llega a audiencias más amplias y activa asuntos que luego pueden ser retomados por otros operadores en formatos diferentes. En el período analizado, CiberCuba publicó una media aproximada de 3,9 contenidos diarios sobre Marco Rubio.

Mario Pentón, en cambio, aparece como un amplificador emocional de alto rendimiento. Publica menos, pero sus contenidos logran niveles muy elevados de interacción, sobre todo cuando conectan con expectativas de cambio político, indignación contra el gobierno cubano o entusiasmo ante declaraciones de funcionarios estadounidenses.

Cubanet y El Toque cumplen funciones complementarias. Cubanet refuerza y legitima ciertos marcos políticos, mientras El Toque adapta contenidos a formatos audiovisuales, explicativos o de mayor circulación entre públicos específicos.
Esta división funcional revela un ecosistema más complejo que la simple suma de medios digitales. Se observa una arquitectura donde unos actores instalan, otros amplifican, otros contextualizan y otros adaptan.

Narrativas dominantes

El análisis identifica varias narrativas recurrentes: crisis, sanciones, intervención, ayuda humanitaria/negociación, dimensión regional y otros contenidos políticos o simbólicos. Entre todas, las narrativas de intervención, coerción y “Cuba next” muestran un rendimiento especialmente alto en términos de interacción emocional.

Estas narrativas no siempre aparecen formuladas de manera explícita como llamados a una intervención militar. En muchos casos funcionan mediante insinuaciones, expectativas, titulares dramatizados o asociaciones simbólicas: Cuba como próximo escenario después de Venezuela, Marco Rubio como arquitecto de una nueva política regional, Washington como actor capaz de producir un desenlace, y el gobierno cubano como obstáculo para una supuesta solución.

El encuadre es reiterativo: Cuba estaría al borde de un colapso; las sanciones serían una herramienta legítima de presión; la crisis económica sería señal de una transición inminente; y Estados Unidos aparecería no como agresor, sino como actor racional, humanitario o liberador.

La narrativa de “ayuda humanitaria” merece atención especial. No actúa separada de la coerción, sino como su complemento. En muchos contenidos, la supuesta ayuda directa al pueblo cubano se presenta como prueba de buena voluntad de Washington, mientras el gobierno cubano es descrito como incapaz, autoritario o interesado en bloquear el alivio de la población. De esta manera, el discurso humanitario suaviza la imagen de la presión externa y convierte la intervención política en gesto moral.

También resulta significativo el peso de la categoría “Otros”. Aunque agrupa contenidos no clasificados dentro de los temas principales, concentra enormes volúmenes de acciones, especialmente en imágenes (170.726), reels (144.828) y videos (160.242). Esto indica que la conversación sobre Marco Rubio es mucho más amplia que los grandes encuadres de "crisis" o "intervención" e incluye:

    • ataques personales contra dirigentes cubanos;
    • contenidos simbólicos;
    • propaganda política;
    • cobertura electoral;
    • declaraciones coyunturales;
    • memes;
    • humor político;
    • y contenidos sobre su identidad ideológica.

Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate

Los datos muestran que la *Photo* o "Foto" (imagen estática) sigue siendo el formato de mayor volumen de interacción. En narrativas como ayuda, negociación, intervención, sanciones o crisis, las publicaciones basadas en imágenes concentran cifras muy superiores a otros formatos.  Una imagen permite condensar una idea, activar una emoción y circular con facilidad en contextos de baja conectividad o consumo rápido de datos. Para audiencias expuestas a apagones, limitaciones de conexión y navegación móvil, la imagen es un formato eficaz.

En esta investigación se distingue "Photo" o "Foto", que suele referirse a una publicación nativa de imagen, de "Image", que agrupa imágenes detectadas como adjuntos visuales, miniaturas, imágenes embebidas, piezas gráficas o contenidos visuales procedentes de otras plataformas o formatos que la herramienta no clasifica estrictamente como “Photo”.

Los "Reels" muestran un rendimiento proporcionalmente muy alto en las narrativas más agresivas. La narrativa de intervención alcanza niveles muy elevados de interacción en reels, lo que sugiere que los contenidos asociados a “Cuba next”, ultimátums, colapso, presión de Washington o transición política funcionan especialmente bien en videos cortos, diseñados para captar atención inmediata.

El "Video" largo cumple otra función: no busca únicamente impacto, sino interpretación. Sirve para ordenar políticamente los hechos, establecer relaciones entre Cuba y Venezuela, explicar decisiones de Washington o presentar a Rubio como figura clave dentro de una estrategia regional y futuro candidato a la Presidencia de los Estados Unidos.

En términos comunicacionales, el ecosistema combina tres funciones: la foto instala sensación; el reel acelera emoción; el video consolida interpretación.

Facebook, la plataforma líder

Pese al crecimiento de Instagram, TikTok y los formatos de video corto, Facebook continúa siendo la plataforma principal para la movilización política de audiencias cubanas, dentro y fuera de la Isla. La mayor parte de las acciones acumuladas se concentra allí.

Figura 3. Facebook concentra de manera sostenida la mayor parte de las acciones digitales asociadas a publicaciones sobre Marco Rubio, con un salto excepcional entre enero y febrero de 2026, coincidente con el pico de tensión regional tras el secuestro del Presidente Maduro y su esposa. Instagram acompaña ese incremento como plataforma secundaria de viralización, mientras YouTube mantiene un comportamiento más estable y de menor volumen. El gráfico evidencia que la conversación se activa especialmente en momentos de crisis política, cuando Facebook funciona como principal espacio de amplificación y movilización emocional. Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate.

Esto tiene una explicación social y tecnológica. Facebook mantiene una base de usuarios amplia entre comunidades cubanas, permite la circulación de enlaces, imágenes, videos, directos y comentarios extensos, y conserva una función importante como espacio de debate político, disputa emocional y amplificación comunitaria.

Instagram cumple otra función: acelera la viralización visual mediante reels, imágenes y contenidos de impacto rápido. YouTube, por su parte, opera como espacio de interpretación política más larga: entrevistas, programas de análisis, comentarios y explicaciones que luego pueden ser fragmentadas y redistribuidas en otras plataformas.

La conversación digital, por tanto, no se mueve de manera uniforme. Cada plataforma aporta una capa distinta: Facebook moviliza, Instagram acelera, YouTube interpreta.

Sincronización narrativa

Uno de los hallazgos centrales de esta investigación es la coincidencia estimada de agenda: aproximadamente el 46,8 % de las publicaciones analizadas forma parte de eventos replicados, retomados o amplificados por varias cuentas o plataformas.

Esto no significa que todos publiquen exactamente el mismo texto. La sincronización se manifiesta de otra manera: varios actores hablan del mismo acontecimiento en ventanas temporales muy breves, con titulares, tonos, imágenes o formatos distintos.

Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate

Cuando ocurre una declaración de Donald Trump, un anuncio de sanciones, una crisis energética en Cuba, un episodio vinculado con Venezuela o una amenaza  del aparato político-militar estadounidense, los operadores analizados activan contenidos sobre el mismo núcleo narrativo. El tiempo promedio de reacción detectado entre operadores es de apenas 23 minutos.

El efecto comunicacional de esa sincronización es importante. Para el usuario común, puede producirse una sensación de omnipresencia: “todo el mundo está hablando de lo mismo”. Pero, en realidad, se trata de un número limitado de actores reproduciendo y adaptando temas convergentes.

El hecho concreto puede cambiar, pero el marco interpretativo permanece.

La emocionalidad como motor de viralización

La investigación confirma que estas plataformas no operan solo como canales informativos. Son espacios de activación afectiva. En Facebook, donde es posible medir reacciones desagregadas, el “Me gusta” concentra el 82,2 % de todas las reacciones, lo que indica un alto grado de validación emocional dentro de una audiencia ya predispuesta favorablemente a esos marcos narrativos.

Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate

El “Me divierte” aparece como una reacción especialmente relevante. No expresa simple humor, sino burla política. En determinados momentos, las respuestas del gobierno cubano o sus declaraciones son recibidas por estas audiencias con ironía masiva, lo que contribuye a erosionar simbólicamente la autoridad del adversario.

Las reacciones de enojo o tristeza, por su parte, se concentran en contenidos que presentan crisis sociales, apagones, escasez, represión o rechazo gubernamental a iniciativas promovidas desde Estados Unidos. La indignación no se dirige hacia Washington ni hacia las sanciones, sino hacia La Habana.

Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate.

Esto permite entender la lógica emocional del ecosistema: apoyo hacia Rubio o hacia la presión estadounidense; burla frente al gobierno cubano; indignación ante escenas de crisis; ansiedad ante un desenlace esperado; y expectativa ante la posibilidad de cambio político. No se trata solo de persuadir racionalmente, sino de producir clima emocional.

El estudio muestra que la conversación sobre Marco Rubio ha dejado de funcionar como cobertura ordinaria sobre un político extranjero. Su figura opera como eje simbólico para articular varios sentidos: autoridad estadounidense, presión regional, sanciones, ayuda humanitaria, intervención, negociación y transición.

En esa arquitectura, Rubio no aparece únicamente como Secretario de Estado. Es presentado como actor decisivo, estratega, ejecutor, amenaza o esperanza, según el público y el formato. Su imagen sirve para organizar una narrativa donde el futuro de Cuba se desplazaría desde la soberanía nacional hacia los centros de decisión de Washington.

Ese desplazamiento simbólico es central. La conversación no solo informa sobre lo que Rubio dice o hace. Ayuda a construir la idea de que las decisiones fundamentales sobre Cuba se estarían tomando fuera de Cuba.

Conclusiones

El ecosistema digital analizado no funciona como una suma dispersa de medios, sino como un dispositivo de amplificación política con roles diferenciados: CiberCuba instala agenda, Mario Pentón (Martí Noticias) intensifica la carga emocional, Cubanet refuerza los marcos político-ideológicos y El Toque adapta esos contenidos a formatos audiovisuales y explicativos. En conjunto, estos operadores actúan como vocería amplificadora de Marco Rubio ante audiencias cubanas y de la diáspora, reproduciendo con sesgos políticos muy evidentes los ejes de la política del Departamento de Estado hacia Cuba.

La investigación muestra una alta concentración temática y temporal. La coincidencia estimada de agenda, cercana al 46,8 %, indica que casi la mitad de las publicaciones no circula como contenido aislado, sino como parte de ciclos de repetición y amplificación de los mismos acontecimientos, encuadres y expectativas políticas. El tiempo promedio de reacción entre operadores —apenas 23 minutos— revela una estructura comunicacional ágil, capaz de convertir señales de Washington, declaraciones de Rubio o episodios de tensión regional en narrativas digitales de rápida circulación.

Facebook aparece como el principal espacio de movilización política y emocional, mientras Instagram acelera la viralización mediante reels y videos breves, y YouTube consolida interpretaciones más extensas. Las narrativas de crisis, sanciones, intervención, “Cuba next”, ayuda humanitaria y transición política son las que obtienen mayor rendimiento emocional, especialmente cuando se presentan mediante imágenes impactantes, titulares dramatizados y formatos audiovisuales diseñados para activar ansiedad, expectativa, burla o indignación.

En síntesis, la conversación digital asociada a Marco Rubio opera como una arquitectura de influencia y guerra cognitiva. No se limita a informar sobre Cuba o sobre la política exterior estadounidense. Busca producir percepciones. Presenta a Cuba como crisis terminal, a Washington como centro legítimo de decisión, a las sanciones como presión necesaria, a la ayuda humanitaria como coartada moral y a la transición política como desenlace inevitable. No estamos ante periodismo, sino ante una maquinaria de intoxicación política, organizada para repetir encuadres, activar emociones, erosionar la legitimidad de la Revolución Cubana y fabricar consenso alrededor de la presión estadounidense.

El caso Marco Rubio permite observar cómo estos medios financiados en Estados Unidos convierten acontecimientos políticos en espectáculos digitales de presión, emocionalidad algorítmica y agresión simbólica contra la soberanía cubana.


ANEXO: Operadores político-comunicacionales en el entorno de Marco Rubio

No son actores espontáneos ni voces independientes de la conversación pública: son actores profesionales, financiados directa o indirectamente, cuya función es sostener y amplificar un sistema tóxico de comunicación política contra Cuba:

CiberCuba: Con oficinas en España y Florida, obtiene su financiamiento fundamentalmente a través de la publicidad de empresas de Miami como CompreMarket, CasaLinda Shop, Envíos23, OGBESA Multiservices, RG Insurance Services, Miami Bling Jewelry y otras que forman parte orgánica de negocios comerciales orientados a la emigración cubana, los envíos a Cuba, los servicios migratorios, fiscales, sanitarios o de consumo en Florida. La propia estructura publicitaria revela una zona de contacto entre mercado, emigración y política anticubana: junto a negocios comerciales, el medio también ha alojado contenidos promocionales de actores político-electorales republicanos, como Marco Insua, y proyectos simbólicos de orientación anticomunista, como el monumento a Donald Trump en Hialeah. Aunque utiliza “Cuba” como marca identitaria y se presenta como voz informativa cubana, opera con una estrategia de "falsa bandera": usurpa la denominación de país (Cuba), se encuentra fuera del territorio nacional y no tiene estructura editorial radicada en el país. Ha sido creada para intervenir desde el exterior en la percepción pública sobre Cuba, sostenida mediante un modelo de financiamiento indirecto basado en publicidad procedente, en buena medida, de negocios orientados políticamente hacia los sectores más ultraderechistas y articulados con el ecosistema comunicacional anticubano de la Florida. Esa economía publicitaria contribuye a sostener una línea editorial abiertamente dirigida contra el gobierno cubano y funcional a las narrativas de presión promovidas desde Washington.

Mario J. Pentón. Combina una fuerte presencia personal en redes sociales con su condición de periodista de Martí Noticias. La propia Martí Noticias lo identifica como “periodista multimedios” de esa plataforma. Este vínculo lo conecta directamente con la Office of Cuba Broadcasting —entidad de la U.S. Agency for Global Media—, que supervisa Radio Martí, Televisión Martí y Martinoticias.com. La USAGM describe a la OCB como un aparato multimedia con sede en Miami orientado específicamente a audiencias cubanas, y consigna para esa oficina un presupuesto anual de 25 millones de dólares en el año fiscal 2024. En este caso, por tanto, no se trata de una vinculación indirecta, sino de una inserción profesional en un medio financiado por el gobierno federal de Estados Unidos y concebido históricamente como instrumento comunicacional de la política estadounidense hacia Cuba.

Cubanet. Aparece como uno de los casos donde la relación con financiamiento estadounidense puede documentarse de forma directa. Reuters informó que en 2024 que la USAID destinó fondos a programas de medios sobre Cuba y citó específicamente a Cubanet; el reporte menciona una subvención de 500.000 dólares para involucrar a jóvenes cubanos mediante periodismo multimedia “objetivo y sin censura”. Su caso ilustra la conexión entre programas federales de “promoción de la democracia” y medios digitales orientados a construir una narrativa internacional contra el gobierno cubano.

El Toque. Presenta una vinculación reconocida con financiamiento estadounidense. Su editor jefe, José Jasán Nieves, declaró al Reuters Institute que El Toque no recibía apoyo de USAID, pero sí dinero de otras ramas del gobierno de Estados Unidos, entre ellas la Embajada estadounidense en La Habana, el Departamento de Estado y la National Endowment for Democracy. Según esa misma fuente, en 2024 el presupuesto de El Toque fue de 970.000 dólares, el 80 % procedente de subvenciones, y la mitad de esas subvenciones provenía de fuentes estadounidenses. Reuters también recogió que El Toque reconoció recibir subvenciones del Departamento de Estado para promover el acceso a la información en Cuba y apoyar programas de "diplomacia pública" de la Embajada estadounidense en La Habana.

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Equipo multidisciplinario que investiga cómo se construye el relato sobre Cuba en las plataformas digitales

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