La coherencia, obviamente, no es el fuerte de la actual administración estadounidense. Difícil pedirle coherencia al presidente Trump con todas sus artimañas y tempestades políticas. Menos a su equipo de consentidores. Mirando las declaraciones de los jefes imperiales en días recientes, se puede aquilatar los ditirambos y cinismos de la política imperial, para engañar, confundir y dominar.
A veces, una norma jurídica parece escrita en un código inaccesible, reservado solo para especialistas. Pero cuando esa norma regula algo tan cotidiano como el lugar donde compramos los alimentos, merece un acercamiento que la devuelva al espacio público.
Honduras sería el epicentro de toda la estrategia de destrucción de los proyectos populares en América Latina, incluyendo a Venezuela y la actual asfixia contra Cuba. Sin embargo, parece que el premio mayor es la patria de Morelos, Zapata y Villa, en lo que a todas luces es una nueva forma de guerra del imperialismo en la región.
Ucrania e Irán son las grietas de un régimen geopolítico que intenta sobrevivir mediante una violencia cada vez menos eficaz. La pregunta decisiva ya no es si el mundo será unipolar o multipolar, sino qué lugar ocuparán en él los pueblos históricamente subordinados. Para ALyC, la disyuntiva es clara: seguir siendo territorio de disputa ajena o convertirse en sujeto de su propio destino.
La ejecución en la horca de palestinos, con familiares y espectadores presentes en los palcos, es la última obra del sionismo israelí contra esa población. Pensé que ya lo había visto o leído todo, respecto al genocidio israelí contra los palestinos. Pero una noticia de la nueva “obra” salida del gobierno de Benjamín Netanyahu, me ha dejado impactado.
Agosto es un mes particularmente caluroso en Cuba. La vida diaria con ese clima se vuelve fatigosa, aún para quien la soporta desde que nació. Y sin electricidad para ventiladores y aire acondicionado, es aún peor. Los apagones se han vuelto el pan nuestro de cada día a partir del pasado 30 de enero cuando Donald Trump firmó un decreto amenazando con poner castigos a cualquier país que proporcione petróleo a Cuba.
Mientras la incesante agitación política acapara nuestra atención, la decisión de los medios de comunicación de ignorar la emergencia climática supone un hecho crucial: el auge del fascismo y la aceleración del colapso climático no solo ocurren simultáneamente, sino que están íntimamente relacionados.
Fidel nos “mal acostumbró” a tener la seguridad que nos dirigía un ser extraordinario —dígase pronto: un genio—, pero en el mundo los gobiernos están copados por personas normales y hasta normalitas. Llenar el vacío que inevitablemente la muerte del Comandante nos dejaría, refuerza el deber que tenemos de cuidar colectivamente la limpieza del proyecto.