La Hidra Cubana

Para sortear los calores nocturnos, hay quienes duermen con las puertas de sus casas abiertas. Foto: Red en Defensa de la Humanidad.
Agosto es un mes particularmente caluroso en Cuba. La vida diaria con ese clima se vuelve fatigosa, aún para quien la soporta desde que nació. Y sin electricidad para ventiladores y aire acondicionado, es aún peor.
Aunque los apagones eran frecuentes en el pasado inmediato, se han vuelto el pan nuestro de cada día a partir de que, el pasado 30 de enero, Donald Trump firmó un decreto amenazando con poner castigos a cualquier país que proporcione petróleo o sus derivados a la isla. La falta del fluido eléctrico afecta el abasto de agua, la forma de cocinar, la conservación de los alimentos, el transporte público y la posibilidad de trabajar. En algunos lugares, hay luz por tan solo dos horas.
Pero, en lugar de dejarse avasallar por la desventura, los cubanos se han adaptado a ella con imaginación, solidaridad y espíritu comunitario. Mientras comienzan a hacer efecto las 176 medidas económico-sociales aprobadas en la Asamblea Nacional del Poder Popular, los pasados 29 y 30 de julio, la gente se las ingenia para hacer más llevadera la adversidad.
Ayleni cuenta que para enfrentar el bochorno nocturno, ella y su marido duermen en el piso. “Es más fresco y mis malestares en la espalda han disminuido”, dice entre risas. De por sí, cuando dejaron de circular las guaguas comenzó a ir y a regresar del trabajo caminando durante más de una hora. “Es mejor para la salud y bajé de peso”, explicaba. Consciente de que el bloqueo contra su país es un castigo de Washington por ser independientes, advierte: “no van a poder con nosotros. Los cubanos somos como la hidra. Por cada cabeza que nos cortan nos crecen cuatro más”.
Para sortear los calores nocturnos, hay quienes duermen con las puertas de sus casas abiertas para que la brisa pueda colarse hasta las habitaciones. Y, algunas familias más afortunadas, cuentan con abanicos que trabajan con pilas recargables.
La vida nocturna se ha detenido. El turismo se derrumbó en los primeros seis meses del año 60%. Las presiones estadounidenses provocaron que salieran de la isla siete consorcios hoteleros. Pero, al caer la noche, en muchos barrios, con fluido o sin él, los vecinos se reúnen a jugar dominó y a arreglar el mundo. La penetración que tenía la televisión para formar a la opinión pública, ha disminuido drásticamente, no solo debido a la influencia de las redes sino porque las posibilidades de verla se han reducido.
A lo largo de los últimos seis meses, la adquisición familiar de baterías recargables, paneles solares, focos ahorradores y –en el caso de pequeños negocios– plantas generadoras, ha crecido notablemente. Cuando en febrero los apagones dejaban sin luz barrios enteros, la oscuridad era total. Sin embargo, en agosto, cuando sobreviene una interrupción del suministro, puede verse un buen número de casas que permanecen iluminadas.
Las viviendas que se encuentran alrededor de las líneas de distribución prioritaria que abastecen los grandes centros de salud en La Habana, sufren menos suspensiones que el resto de los barrios. Sin embargo, ni siquiera en los hospitales está garantizado que el servicio no se va a interrumpir. Abundan los testimonios que dan cuenta de cómo, distintos médicos, han tenido que terminar cirugías alumbrándose con sus celulares.
También en febrero, las calles de la capital lucían vacías. Apenas unos cuantos almendrones paseaban turistas. En cambio, ahora, abundan los triciclos eléctricos, algunos con paneles solares en el techo como fuente de carga y motocicletas. Sirven para transporte, carga, recolección de basura.
Y también como negocios sobre ruedas, para vender o comprar productos. “Hay helados, ricos helados…”, anuncia un comerciante con un altavoz mientras recorre las calles de las zonas residenciales, en una escena que a los chilangos nos recuerdan a quienes ofrecen “ricos tamales, oaxaqueños….”. Mientras que otro ofrece comprar oro: cadenas, anillos, piezas dentales…
La mayoría de los nuevos vehículos, a los que llaman gacelas, son chinos y algunos vietnamitas. Tienen un costo aproximado de 500 dólares. Algunos provienen de empresas mixtas cubanaschinas que los ensamblan como Vedca y otros se importan. Los pasajeros de ese transporte colectivo van tan apretados (muslo contra muslo) que hay quienes les llaman, en plan de guasa, las gacelas del amor.
Eso no significa que hayan desaparecido los automóviles. Es significativo el número de coches de alta gama que pueden verse rodar en las calles habaneras, no todos híbridos ni eléctricos. Las exportaciones de gasolina y diésel estadounidense a la Antilla, bajo licencias de Washington, han crecido enormemente. Tan solo el mes pasado alcanzaron la cifra de 47 millones dólares. El litro de gasolina gira en alrededor de 5 dólares, aunque ha llegado a estar en 10 dólares.
Parte de la clave de la resistencia popular al embargo son las relaciones de solidaridad, cooperación y apoyo mutuo entre vecinos. Los testimonios de apoyo mutuo en casos de enfermedad, de cuidado a los niños, de acarreo de agua, de compartición de alimentos son entreñables y conmovedores. Hay quienes reciben víveres y artículos de higiene personal, que sus parientes en el exterior fuera de Cuba adquieren a través de aplicaciones, y dan una parte a sus gentes cercanas.
Instituciones como el Centro Martin Luther King o personalidades reconocidas en el extranjero, obtienen donaciones de medicinas que canalizan a quienes las necesitan. Los médicos que tratan cáncer ha regresado a atender enfermos del mal con medicinas menos sofisticadas que las de última generación (que son más baratas), y se han puesto a estudiar los viejos expendientes de pacientes tratados con esos medicamentos, para ver cómo ser más eficaces. Sin clases presenciales, y sin posibilidades de acceso permanente a televisión o computadoras, los maestros elaboran PDF de sus clases que envían por redes sociales a sus alumnos para que los estudien cuando puedan.
A pesar de las penurias provocadas por el bloqueo, como dice Ayleni, la resiliencia del pueblo cubano es como una hidra.
(Tomado de La Jornada)
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No se ha inventado aún el instrumento que pueda medir el tamaño del monumento que hay que hacerle a este pueblo.
Es un crimen contra la humanidad lo que esta haciendo a Cuba no dejar que a un pueblo noble y humilde le llegue Petroleo para vivir en en paz
La vida cotidiana del pueblo Cubano es horrible
Y el mundo deberia parar esta gran injusticia y el gran dano que se le esta haciendo contra Cuba y su pueblo.
Que cese el bloqueo embargo contra Cuba por parte de la administracion americana y el presidente Donald Tramp.
Que se haga justicia contra Este barbaro procedere en estos tiempos donde la prepotencia americana quiere ser el dueno del mundo.
Viva Cuba por siempre.
Paremos Este genocidio contra el pueblo de Cuba
Una aclaración: las gacelas no son chinas ni vietnamitas, son rusas, en realidad"gazelas", porque provienen del consorcio ruso "GAZ". Y no creo que cuesten 500 dólares.
Las gazellas son rusas, no chinas, ni vietnamitas
El imperialismo yanqui está logrando un doble objetivo: está logrando reducir drásticamente a la población cubana y logró cambiar el modo de conducir la economía entre las autoridades cubanas.Obreros y campesinos y jubilados quedan relegados,ahora los resortes de la política lo tienen los visionarios evonomicistas.El resultado es una disgregación social descohesionadora.
Muy cierta la expresión de que no hay como medir el tamaño del monumento que nos merecemos el pueblo, y reitero el pueblo.