Artículos de Crónicas de Amaury
Crónicas de Amaury »
En diciembre de 2005 fui a Roma formando parte de los músicos que interpretamos la maravillosa obra del Maestro José María Vitier dedicada a La Virgen de la Caridad del Cobre. Asistimos la soprano Bárbara Llanes, el coro Exaudi con su directora María Felicia Pérez, el percusionista Abel Acosta, y la Orquesta de Cámara Solistas de la Habana.
Crónicas de Amaury »
Hoy quiero recordar públicamente a mi padre Amaury Pérez García. El era un tipo increíble y un gran profesional de la televisión, el cabaret y los espectáculos masivos. Había nacido en Puerto Padre un 13 de enero de 1926 y llegó a la Habana cuando tenía 10 años de edad a vivir con mis abuelos en el solar de la calle Aguiar.
Crónicas de Amaury »
Mi relación con el alcohol y su más fiel aliada “la bebedera” es un tanto cantinflesca. Le llamo un amor difícil. No tuve ejemplos en mi familia de curdas ni anónimos ni públicos en la infancia o la adolescencia, y miren que el ambiente artístico se las trae, pero tuvimos durante años, el alcohol y yo, una ejemplar correspondencia amor-odio.
Crónicas de Amaury »
Nosotros no teníamos con que vestirnos para la ocasión así que Carlos, con su imaginación sin límites me dijo: “Amaury, ¿Tu esposa sabe coser para que te haga un pantalón?” Nuestro desamparo textil era pavoroso en esa época. Yo respondí que sí sin estar seguro. ¡Pero no tengo tela!, le dije. ¡De eso me ocupo yo!, fue su decidida respuesta.
Crónicas de Amaury »
“¿Tu viste la película "Meet Joe Black" en la que trabajan Brad Pitt y Anthony Hopkins?” “Sí”, le respondí. “Bueno, pues nosotros le rentamos parte del apartamento a los productores del film”. “¿El Penthouse, el de la cúpula azul turquesa?”, “Ese mismo, me dijo. ¡Ya sabes donde encontrarnos!. Dejaremos tu nombre en recepción para que no tengas problemas de ningún tipo. ¡Nos vemos mañana!”. Sucedió un simple apretón de manos y desaparecieron dentro de la limosina que partió velozmente.
Crónicas de Amaury »
Cuando me presento con músicos en los conciertos me acompaña, casi siempre, en las percusiones, un amigo entrañable que se llama Marcelo Fernández Badías. El negro Marcelo como prefiere que lo identifiquen, ¡Marcelos hay muchos, pero negro solo yo! me señaló alguna vez, tiene una mezcla de candor y astucia en su carácter, además de ser un bello ser humano y un gran amigo hasta los días que corren.
Crónicas de Amaury »
El celular se me cayó de las manos, los ojos se me cuajaron de lágrimas y salí, sin despedirme de Jorgito, hacia donde me esperaba el carro que me llevaría a la actuación. Mientras cantaba no podía dejar de pensar que esas cosas solo ocurren en Nueva York, y en que el olvido no existe si algo aún palpita en lo profundo de aquellas despedidas que creímos definitivas.
Crónicas de Amaury »
Corrían los primeros años de la década del ochenta y, por razones que no vienen a cuento revivir, mi popularidad nacional crecía en la misma medida en que los espacios para presentarme en conciertos o pequeñas actividades menguaban. Mi madre, viendo como el tiempo pasaba por mi lado y lo dejaba correr sin exprimirlo, me dijo: “Tienes un momento de popularidad que debes aprovechar, puede no repetirse. La fama es un escudo que estás necesitando”.
Crónicas de Amaury »
Años atrás, cuando el Café Cantante del Teatro Nacional de Cuba era una maravilla donde se podía escuchar trova, rock y jazz nacional de primera línea, era frecuente que lo visitara, porque, además, estaba cerca de donde residía por entonces y eso hacía que pudiera ir caminando. Habitualmente me sentaba en la barra con algún amigo, me tomaba un par de tragos, y me entregaba por entero al disfrute de una música que me es afín.
Crónicas de Amaury »
En otra época, tan lejana que ya no la puedo precisar, estuvimos de gira un grupo de artistas durante todo el mes de julio por las provincias centrales del país. El elenco lo integraba la crema y nata de la farándula de aquellos años: Alfredito Rodríguez, Mirtha Medina, Annia Linares, Maggie y Luis, José Valladares, Osvaldo Rodríguez y los 5u4, Héctor Téllez, Alberto Herrero… En total éramos más de veinte intérpretes.
Crónicas de Amaury »
Anoche, estuve recordando a mi tía política, la esposa de nuestro único tío y madre de mis primos hermanos Alejandro y Eduardo, porque pensaba en la primera avalancha que recibimos de “La comunidad cubana en el exterior”. Se llama Isabel, pero todos en la familia, y fuera de ella, le llaman con cariño La Gallega, por sus orígenes y su ceceo. Es, o era, una rubia bella, simpática y elegante. Hace siglos que no nos vemos.
Crónicas de Amaury »
Hace unos pocos años nos visitó el cantante y compositor francés Charles Aznavour. Vino a Cuba a grabar un disco con el Maestro Chucho Valdés, lamentablemente no a ofrecer conciertos. Un día antes de su partida fuimos invitados a cenar con él Silvio Rodríguez y su esposa, la imponente flautista Niurka González, José María Vitier y su señora, la escritora y pintora Silvia Rodríguez Rivero, mi esposa Petí, y yo, y para completar el cuadro, la extraordinaria y talentosa artista plástica ZDR.
Destacadas