Fidel es parte indisoluble de la historia de la Oclae

Randy Alonso Falcón asumió la presidencia de la Oclae en los años 90.
Agosto de 1966 fue un mes histórico. Nacía en La Habana la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae). Con motivo de celebrarse su aniversario 60, dialogamos con Randy Alonso Falcón, director y fundador de Ideas Multimedios, a quien le correspondió liderar la organización entre 1994 y 1996.
—¿Cómo recuerdan su paso por la Oclae?
—Fue una etapa intensa, difícil para Cuba. Asumo como presidente de la Oclae en diciembre de 1994, que fue el año más difícil para Cuba en medio del período especial. Hasta ese momento me desempeñaba como vicepresidente de la Unión Internacional de Estudiantes para América Latina y, por decisión de la dirección de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de Cuba, me proponen como presidente de la Oclae. En diciembre, en una reunión del secretariado ejecutivo que tiene lugar en La Habana, salgo electo al frente de la organización.
«Los años 1995 y 1996 fueron un poco de reorganización del consenso alrededor de cuáles eran las misiones de la Oclae. No solo era el Periodo Especial en Cuba sino también el momento del desmerengamiento del Campo Socialista, de la caída de la Unión Soviética, de la falta de visión de la izquierda sobre cuál debía ser entonces el camino a asumir en América Latina y en el mundo; y en medio de eso, las batallas estudiantiles por preservar las conquistas del estudiantado, por preservar las conquistas sociales en cada uno de los países. Fue una etapa particularmente aguda y retadora. Y nos permitió preservar a la Oclae como organización y también el liderazgo de la FEU de Cuba como presidenta de esta agrupación continental».
—En ese escenario regional, ¿cuánto aportó la OCLAE al proceso de unidad e integración?
—Lo principal en aquellos años de los 90 fue precisamente eso: cómo preservar la unidad estudiantil. Hubo ciertas tendencias divisionistas, intentos incluso en aquel tiempo de cuestionar, desde algunos sectores en el estudiantado, sobre todo en algunas organizaciones del Cono Sur, la presidencia de la FEU al frente de la Oclae. Hubo intentos de división, incluso dentro de las propias organizaciones estudiantiles nacionales, a lo interno de los países.
«Y se logró en medio de esa situación, de cierto desconcierto y también oportunismo de algunas fuerzas políticas, preservar por un lado la unidad al interno de las organizaciones estudiantiles y por el otro la unidad hacia lo interno de la Oclae y el liderazgo de la FEU de Cuba como presidente de la organización. Eso fue una contribución importante. El movimiento estudiantil se convirtió además en una de las fuerzas combativas más significativas de cada una de nuestras sociedades en medio de aquellas circunstancias.
«Cuando muchos movimientos sindicales y partidos políticos quedaron a la deriva en medio de la situación política-ideológica de aquellos tiempos, el movimiento estudiantil siguió en las calles, el movimiento estudiantil siguió en la lucha por los derechos a una educación gratuita, universal, con acceso para todos, siguió en la reivindicación de los mejores salarios para los docentes, siguió luchando por esas conquistas sociales que estaban siendo amenazadas con la ola neoliberal que se vino en los noventa para toda América Latina, y fue clave el papel del movimiento estudiantil en esa creación de las bases que después llevaron a inicios del siglo veintiuno a que la izquierda se convirtiera en gobierno en muchos países de la de la región porque lo que pasó en Brasil, lo que pasó en Venezuela, lo que pasó en Uruguay, lo que pasó en la propia Argentina responde también a esas luchas del movimiento estudiantil».
—Fidel fue uno de los principales artífices de la fundación de la Oclae. ¿Cómo se le recuerda dentro de esta organización?
—Fidel es parte indisoluble de la historia de la OCLAE. Primero porque estuvo en su congreso fundacional, después, porque a lo largo de la historia de la organización tuvo en algunos momentos intercambios directos con la organización y también intercambio con las organizaciones estudiantiles. No hay que olvidar la presencia de Fidel permanentemente en los congresos de la FEU de Cuba. Su presencia en un congreso de la UNE en Brasil, ¡que fue histórico!, su presencia en la Universidad de Buenos Aires con los estudiantes argentinos que desbordaron el aula magna de la Facultad de Derecho y hubo que sacar el acto para las afuera de la facultad por la cantidad de jóvenes que acudieron a escuchar a Fidel. Después tuve el privilegio de estar con él en la Universidad de Córdoba y un acto extraordinario con Chávez.
«Fidel impulso la presencia del Caribe con más fuerza dentro del movimiento estudiantil. Una de las cosas que más puedo apreciar en la etapa que me tocó estar al frente de la Oclae fue haber reactivado la presencia del Caribe en el concepto del estudiantado latinoamericano y haber incluso cambiado el nombre de la Organización, que se llamaba hasta aquel entonces Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes, y que en el 10mo. Congreso de la organización, celebrado en República Dominicana, la convertimos en Oclae, para darle ese papel que le corresponde al Caribe dentro de nuestra región y el papel del movimiento estudiantil en la región.
«Fidel siempre tuvo al Caribe muy presente en la política de la Revolución Cubana, desde esa visión latinoamericanista e integradora de toda nuestra región. No por gusto Fidel fue el primer condecorado con la Orden José Rafael Varona. Fidel ha sido siempre una inspiración para el estudiantado. En este centenario de su natalicio, sigue siendo inspiración también para las nuevas generaciones estudiantiles de esta región».
—¿Cuán importante sigue siendo ir a su obra humanista, revolucionaria, de justicia social, para continuar luchando por un futuro mejor para América Latina, para el mundo?
—Fidel entre otras cosas tuvo siempre la universidad en el centro de sus preocupaciones y en el centro de su visión. No por gusto nos dijo que en la universidad se había hecho revolucionario. Allí aprendió cuál era el mundo en que vivía y cómo había que transformarlo. Eso tiene que ser una inspiración permanente para los estudiantes, y no hay edad más fértil para el pensamiento, para la transformación, para la Revolución, que la edad del estudiantado, del secundarista, del universitario. Fidel, en ese sentido, es una inspiración de la necesidad de pensar la sociedad, y de rebelarse frente a la injusticia.
«También nos enseñó que no valía de nada hacer una transformación y un proyecto social que en primer lugar no tuviera en cuenta al ser humano, a los hombres, las mujeres, los niños y los ancianos; y que su objetivo mayor fuera realmente buscar bienestar para el ser humano en medio de las condiciones más adversas, más difícil que lo tuvo que hacer la Revolución Cubana y como siempre nos enseñó hay que pensar en primer lugar en el ser humano, cualquier decisión política, económica, social que usted vaya a tomar en primer lugar está el ser humano, no números, no por cientos, sino seres humanos de carne y hueso con nombre y apellido. Y eso tiene que ser una inspiración constante, tanto para lo que hagamos en el movimiento estudiantil, como para lo que se haga después en la vida política y social de cada uno de los de los individuos que son los estudiantes».
—¿Qué papel debe desempeñar el movimiento estudiantil en la actualidad y qué retos enfrenta?
—El reto más importante que enfrenta hoy el movimiento estudiantil, como lo enfrenta toda América Latina, es la creciente derechización de las sociedades latinoamericanas y el mundo, desde el imperio hasta Europa y pasando por América Latina. Una derechización que sobre todo va en contra de esas esencias que defendemos y que plantea cada vez más una educación de élite, un olvido del individuo como centro de atención, una maximización del capital y de la ganancia como meta, una supuesta libertad como individuo que al final lo que deja es a la deriva al individuo sin el apoyo del Estado, sin la preocupación del Estado.
«Y eso se refleja también en nuestras universidades, en nuestros colegios en la que la creciente privatización de la educación, la búsqueda de una educación de élite para los privilegiados, pues hace que cada vez sea más complejo el panorama para el movimiento estudiantil. Y desde dentro del movimiento estudiantil también esa derecha pues ha ido ocupando espacios, ha ido ganando fuerza y ha ido separando el movimiento estudiantil de sus grandes luchas y sus grandes conquistas, eso se ve hoy en el movimiento estudiantil y hay que retomar el camino de la lucha, del combate, del enfrentamiento a esos intentos de separar el movimiento estudiantil de la lucha social y de circunscribir solo su reclamo, quizá a los reclamos más perentorios de la educación o del funcionamiento del sistema educativo, cuando no puede haber transformación del sistema educativo sino hay transformación social».
—¿Qué mensaje le enviarían al movimiento estudiantil latinoamericano, a 60 años de la fundación de la Oclae?
—Hay que pensar que el logro más importante es haber permanecido seis décadas de trabajo, de lucha, de combate del movimiento estudiantil latinoamericano y caribeño, que pese a todos los obstáculos, pese a todas las dificultades, pese a todas las zancadillas en este largo camino, la Oclae existe, tiene reconocimiento de las organizaciones estudiantiles, tiene detrás de sí organizaciones estudiantiles tan numerosas como la UNE de Brasil con miles y miles de estudiantes, o la historia y la fuerza de la FEU de Cuba, de otras organizaciones estudiantiles de nuestra región, y que sobre todo sigue siendo un referente en las luchas por las conquistas educacionales en nuestra región, pero también en la búsqueda de la unidad, la concentración y el trabajo de las organizaciones sociales y populares en América Latina que ven en la Oclae también un referente y un aliado imprescindible en las luchas más amplias de nuestro pueblo.
«Llegar a 60 años merece la celebración, merece la felicitación y merece sobre todo que sigamos repensando como proyectar la Oclae hacia el futuro y como fortalecer esa relación desde la Oclae con cada una de las organizaciones estudiantiles de nuestra región y del mundo».
(Tomado de Juventud Rebelde)
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