Artículos de Crónicas de Amaury

Crónicas de Amaury  »

| 392
Amaury Pérez Vidal

Volveré a estas crónicas cuando los recuerdos lo merezcan, el ingenio vuelva a ser aliado y el debate posterior, si es inevitable, sea asumido con mesura, respeto, sin estridencias, ni protagonismos pueriles o altisonantes. ¿Sucederá esto alguna vez? Confío en que es posible.

Crónicas de Amaury  »

| 119
Amaury Pérez Vidal

Ayer, leyendo nuevamente una revista Billboard, la Biblia de la Industria musical estadounidense, recordé a mi madre. Ella tenía un sentido del humor muy criollo, como muchos aplauden aún, y era además ágil y sagaz. Una tarde llegó a casa un funcionario cultural de poco calado con un ejemplar de dicha revista. Ahora se puede consultar por Internet, pero hace unos años conseguirla era toda una proeza.

Crónicas de Amaury  »

| 142
Amaury Pérez Vidal

Los ministros del Presidente conocían al dedillo el repertorio del cantautor mayor, pero es probable, como en efecto resultó, que no el físico que lucía en ese momento y entonces ocurrió lo inesperado: ¡Me confundieron con él! es posible que mi “elegante” vestimenta jugara su papel. Chávez decía: ¡Les presento a los compañeros cubanos que nos acompañarán mañana en el concierto! »

Crónicas de Amaury  »

| 138
Amaury Pérez Vidal

A mis hermanos y a mí nos criaron, y acompañaron en la infancia, esencialmente, la abuela paterna Delfina García, natural de Orense, Galicia por más señas, su hermana, la tía abuela Carmen y el abuelo Alcibiades cubanos ambos. Los abuelos maternos, Consuelo y Gonzalo, emigraron a USA en 1960 y no volvimos a saber de ellos hasta décadas después.

Crónicas de Amaury  »

| 196
Amaury Pérez Vidal

En diciembre de 2005 fui a Roma formando parte de los músicos que interpretamos la maravillosa obra del Maestro José María Vitier dedicada a La Virgen de la Caridad del Cobre. Asistimos la soprano Bárbara Llanes, el coro Exaudi con su directora María Felicia Pérez, el percusionista Abel Acosta, y la Orquesta de Cámara Solistas de la Habana.

Crónicas de Amaury  »

| 166
Amaury Pérez Vidal

Hoy quiero recordar públicamente a mi padre Amaury Pérez García. El era un tipo increíble y un gran profesional de la televisión, el cabaret y los espectáculos masivos. Había nacido en Puerto Padre un 13 de enero de 1926 y llegó a la Habana cuando tenía 10 años de edad a vivir con mis abuelos en el solar de la calle Aguiar.

Crónicas de Amaury  »

| 145
Amaury Pérez Vidal

Mi relación con el alcohol y su más fiel aliada “la bebedera” es un tanto cantinflesca. Le llamo un amor difícil. No tuve ejemplos en mi familia de curdas ni anónimos ni públicos en la infancia o la adolescencia, y miren que el ambiente artístico se las trae, pero tuvimos durante años, el alcohol y yo, una ejemplar correspondencia amor-odio.

Crónicas de Amaury  »

| 121
Amaury Pérez Vidal

Nosotros no teníamos con que vestirnos para la ocasión así que Carlos, con su imaginación sin límites me dijo: “Amaury, ¿Tu esposa sabe coser para que te haga un pantalón?” Nuestro desamparo textil era pavoroso en esa época. Yo respondí que sí sin estar seguro. ¡Pero no tengo tela!, le dije. ¡De eso me ocupo yo!, fue su decidida respuesta.

Crónicas de Amaury  »

| 154
Amaury Pérez Vidal

“¿Tu viste la película "Meet Joe Black" en la que trabajan Brad Pitt y Anthony Hopkins?” “Sí”, le respondí. “Bueno, pues nosotros le rentamos parte del apartamento a los productores del film”. “¿El Penthouse, el de la cúpula azul turquesa?”, “Ese mismo, me dijo. ¡Ya sabes donde encontrarnos!. Dejaremos tu nombre en recepción para que no tengas problemas de ningún tipo. ¡Nos vemos mañana!”. Sucedió un simple apretón de manos y desaparecieron dentro de la limosina que partió velozmente.

Crónicas de Amaury  »

| 149
Amaury Pérez Vidal

Cuando me presento con músicos en los conciertos me acompaña, casi siempre, en las percusiones, un amigo entrañable que se llama Marcelo Fernández Badías. El negro Marcelo como prefiere que lo identifiquen, ¡Marcelos hay muchos, pero negro solo yo! me señaló alguna vez, tiene una mezcla de candor y astucia en su carácter, además de ser un bello ser humano y un gran amigo hasta los días que corren.

Crónicas de Amaury  »

| 210
Amaury Pérez Vidal

El celular se me cayó de las manos, los ojos se me cuajaron de lágrimas y salí, sin despedirme de Jorgito, hacia donde me esperaba el carro que me llevaría a la actuación. Mientras cantaba no podía dejar de pensar que esas cosas solo ocurren en Nueva York, y en que el olvido no existe si algo aún palpita en lo profundo de aquellas despedidas que creímos definitivas.

Crónicas de Amaury  »

| 111
Amaury Pérez Vidal

Corrían los primeros años de la década del ochenta y, por razones que no vienen a cuento revivir, mi popularidad nacional crecía en la misma medida en que los espacios para presentarme en conciertos o pequeñas actividades menguaban. Mi madre, viendo como el tiempo pasaba por mi lado y lo dejaba correr sin exprimirlo, me dijo: “Tienes un momento de popularidad que debes aprovechar, puede no repetirse. La fama es un escudo que estás necesitando”.

Destacadas