Resulta un inmenso honor, pero aún más un compromiso, presentar en un año tan relevante para el pueblo de Cuba como el del Centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, las Obras Escogidas de quien ha sido el más preclaro hijo de Cuba desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días. (Palabras de Presentación de las Obras Escogidas del Comandante en Jefe, 12 de agosto, Palacio de las Convenciones) »
Fidel Castro duerme vencido por el cansancio mientras varios jóvenes lo rodean con la curiosidad alegre de quienes descubren que el héroe también cierra los ojos. En otras fotografías come con campesinos, monta a caballo en una cooperativa, se toma un helado, alimenta a un elefante en Nueva York o improvisa, con un par de cucharas, el baile de Alicia Alonso. No aparece en esas escenas una carga al machete ni una columna guerrillera avanzando sobre la montaña.
Ensayo sobre la vida, la obra y el pensamiento de Fidel Castro, en el centenario de su nacimiento: Fidel Castro pertenece a esta estirpe de personas que no caben en un libro de historia, la de quienes convierten su propia vida en un territorio tan vasto que ninguna biografía alcanza a cercarlo del todo.
La grandeza de Fidel no solo se medía en discursos o victorias políticas, sino en gestos silenciosos que conmovían al mundo. Uno de esos momentos fue su entrega total a los niños ucranianos afectados por la radiación de Chernóbil. No se limitó a recibirlos en La Habana: los visitó en Tarará, conversó con sus familias, reunió a los mejores especialistas y creó un programa de atención con el más alto nivel científico. Así era Fidel: un líder excepcional, un maestro, pero sobre todo, un ser humano profundamente comprometido con el dolor ajeno, sin importar fronteras.
Sería inmoral resignarse a determinismos frustrantes, pero también sería insensato ignorar los motivos por los cuales pueden haber tenido éxito en el imaginario colectivo, sobre todo como rótulos que supuestamente definen a una nación. Tal es el caso de un deplorable veredicto que persigue a Cuba desde su era colonial: “Aquí la Ley se acata, pero no se cumple”. Que a menudo se cite con intención jocosa, no lo endulza.
En esta presentación, no hay la pretensión de adelantar una tesis sobe el pensamiento de Fidel respecto a las relaciones internacionales. Será un intento, mediante la singularización de ciertos episodios o asuntos trascendentales de la política exterior de Cuba, de mostrar enseñanzas cardinales de su pensamiento que han orientado y orientan con meridiana claridad la actuación de nuestro país en el escenario internacional.
Conferencia Magistral de Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la inauguración del I Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro, en el Palacio de Convenciones, el 10 de agosto de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.
El jueves temprano en la mañana el secretario de Estado Marco Rubio tomó su trago de purgante semanal y eructó su acostumbrada lista de medidas punitivas contra Cuba. La dosis de purgante esta semana quizá fue doble, pues el día antes The Washington Post revelaba que el presidente Trump apostaba en reuniones privadas porque su vice J. D. Vance fuera el candidato a sucederle en la Casa Blanca y no el inefable Marquitos.