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Crónica de una noche que no fue tan fría

Publicado en: Ráfaga 340
En este artículo: Invierno, Temperaturas
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Las bajas temperaturas han sido las protagonistas meteorológicas de este 2026. Como vimos en la primera entrega fueron varias las localidades en que las categorías de “muy fría” y “notablemente fría” se repitieron en las primeras noches del año.

También han sido días “gélidos” no solo por las bajas temperaturas sino por el efecto de vientos algo fuertes y de abundante nubosidad, que dan una combinación que disminuye la sensación térmica.

Sobre la sensación térmica siempre ronda cierta polémica, porque como ya comentamos anteriormente no solo responde a factores ambientales, sino a algunos biológicos que hacen que cada persona pueda percibirla de una manera distinta.

No tiene el mismo efecto una temperatura de 20 grados Celsius a pleno mediodía, que a la medianoche, algo que tiene un matiz psicológico y de las actividades que hacemos en cada uno de esos momentos. De aquí que las categorías que se usan habitualmente en los medios tienen un rango diferente para cada momento del día.

De esta manera, con dicha cifra una noche y madrugada pudieran ser catalogada como frescas y agradables, mientras que una tarde sería muy fría, todo esto solo teniendo en cuenta los valores marcados por los termómetros, no el resto de variables que como vimos “aportan” a como nuestro organismo percibe “el frío” o “el calor”, porque para las temperaturas en el otro extremo ocurre lo mismo.

De igual forma en una entrega conversamos sobre las condiciones que daban lugar a estas noches extremadamente frías en ciertas localidades, a tal punto que podían bajar incluso más que en zonas montañosas, en las que la altitud provoca que en zonas más elevadas las temperaturas sean más bajas que en las llanas.

Estas eran, además de la influencia de una masa de aire muy fría (recordando una vez más que el frío no lo trae los frentes sino lo que viene detrás), vientos muy débiles o en calma y cielo despejado o con muy poca nubosidad.

La conjugación de ellas permite que en esos puntos la capa de aire más cercana a la tierra se enfríe por la pérdida de calor hacia la atmosfera (al no tener el efecto de bloqueo de la nubosidad) y que lo haga de manera uniforme e imperturbable, por la ausencia de viento que “mezcle” el aire.

Hoy vamos a ver un interesante ejemplo práctico acaecido la noche y madrugada de los días 19 y 20 de enero respectivamente, que nos va a ilustrar perfectamente el efecto de estas variables. Lo peculiar es que una noche que iba siendo muy fría y que “pintaba” que la madrugada lo iba a ser mucho más, de pronto fue interrumpida.

Por ejemplo, el comportamiento de estas tres variables: temperatura, velocidad del viento y nubosidad, registradas y observadas en el aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana.

Estos datos comprenden desde las seis de la tarde del 19 de enero hasta la misma hora del día 20, con la temperatura representada por la línea azul, la velocidad del viento por la roja y la nubosidad en color gris.

En el caso de esta última se trata que total de cielo cubierto por nubes, expresado en categorías (por lo que se trata de valores fijos) y es reportado por un observador, mientras que las otras magnitudes son registradas por instrumentos.

En el gráfico aparecen resaltados además los valores de temperatura en algunos momentos “clave” que vamos a analizar y las líneas que marcan los limites correspondientes a los 10, 15 y 20 grados Celsius.

Partimos de que el día 19 de enero fue muy frío: los termómetros apenas superaron en una décima los 22 grados Celsius en esa estación, con vientos de hasta 30 kilómetros por hora. A las seis de la tarde la temperatura ambiente era de 16 grados Celsius. Como se ve en la gráfica, continuó en descenso (área sombreada en azul) y a las diez de la noche era de aproximadamente 10 grados Celsius.

Con la velocidad del viento disminuyendo también en ese lapso, a esa hora de apenas 2 kilómetros por hora, y ya en el umbral de la categoría “notablemente fría”, no se podría esperar más que mínimas de una sola cifra. Recordemos que además se trata de un ambiente en que predomina el suelo asfaltado, que se enfría con gran rapidez e influye en los alrededores más cercanos.

Pero… aunque el viento se mantuvo casi en calma hasta las tres de la madrugada (periodo sombreado en amarillo), la línea que marca los valores de temperatura no hizo otra cosa más que trazar un franco ascenso. De ahí el viento comenzó a aumentar, elemento a favor que las temperaturas siguieran ascendiendo (sombreado en color naranja), pero ya con un cambio más leve, con valores que incluso después del amanecer y durante el día oscilaron entre 20 y 22 grados Celsius.

Vamos a la línea gris, más aplanada porque recuerde que se trata de categorías, no de valores cuantitativos como las otras variables mencionadas y quizás encontremos la respuesta.

Durante el día y hasta las cuatro de la tarde (periodo que no aparece en el gráfico) predominó el cielo mayormente nublado, lo que hizo su aporte a que el día “no calentara” y ya vimos las consecuencias. Hacia el final de la tarde disminuyó la nubosidad y era más dispersa, por tanto comenzó con la caída de la noche el proceso de irradiación nocturna, dada la poca cobertura nubosa.

Y volvemos de nuevo a las diez de la noche, 10 grados Celsius en el termómetro, viento (casi) en calma y nubes dispersas… a partir de la hora siguiente y la nubosidad aumentó para estar mayormente nublado hasta pasado el mediodía y… ya sabemos que pasó con las temperaturas.

Lo habitual es que el valor mínimo se reporte en la madrugada, casi siempre momentos antes de la salida del Sol, pero hay casos como estos que se reporta antes de la medianoche, porque el proceso de enfriamiento se ve truncado. No se puede decir que de no haber ocurrido la temperatura hubiera seguido descendiendo al mismo ritmo, pero sí que es posible que el valor mínimo hubiera sido menor a los 9.5 grados Celsius registrados en horas de la noche.

En este caso la capa de nubes, además bajas, frenó el proceso de irradiación y a las tres de la madrugada, cuando mucho imaginaban que sería mucho más frías, el valor era comparable con la reportada a la seis de la tarde anterior.

Una vez que hubo un incremento del viento, que mezcla ese aire “enfriado” por la irradiación próximo a la superficie con el de los alrededores (menos fríos) fue mayor aun el efecto en los termómetros, con la adición de 3 grados Celsius en una hora, en plena madrugada.

Este es un ejemplo que demuestra cómo cada una de estas variables influye en los registros notables y de cómo una variación local de una de ellas puede hacer una gran diferencia.

En otros puntos del occidente, donde hubo una menor incidencia de la nubosidad se alcanzaron registros notables: 8.9 grados Celsius en Isabel Rubio, Pinar del Río y 9.5 grados Celsius en Güines, Mayabeque.

 

 

 

 

 

 

 

 

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  • León dijo:

    Y la gráfica dónde está?

  • León dijo:

    Me sale comentario duplicado.
    Pero no aparece el comentario anterior

    De que dónde está la gráfica

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Elier Pila Fariñas

Elier Pila Fariñas

MSc., Investigador Agregado del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba.

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