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Números de los ciclones y “El Niño”

Publicado en: Ráfaga 340
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Cuando en la entrega anterior analizamos el comportamiento ciclónico durante el mes de agosto, el “más activo” hasta la fecha, conversamos de algunos números esta temporada, que la ubicaban como una de las menos activas.

Casi llegamos al 10 de septiembre, fecha que marca el pico de actividad ciclónica, al menos desde el punto de vista estadístico, de las temporadas ciclónicas en la cuenca Atlántica.

Pues para “el pico” de 2026 la temporada va a llegar siendo la menos activa (desde 1960 hasta la actualidad) si se toma en cuenta el valor de ACE (Energía Ciclónica Acumulada) hasta la fecha, de solo 4.4 unidades de ACE. Siempre recuerde que esta “unidad” la usamos para simplificar los 104 nudos al cuadrado que representa y que provienen de su cálculo.

¿Por qué no consideramos temporada anteriores a 1960? Como ya hemos analizado en otras ocasiones, es desde esa fecha, que gracias a la tecnología satelital hay una observación más o menos continúa de los océanos. En esas zonas ciegas, solo se documentaban sistemas que afectaban embarcaciones, naves que en primer lugar intentaban evitar las tormentas y que de verse envueltas en la circulación de un ciclón tropical podían por los daños dar cuenta de su intensidad, pero no de la anterior o posterior al “encuentro”. Por eso quizás el conteo de ciclones y su intensidad aunque puedan subestimarse no tienen la misma posibilidad de error que la ACE.  Al ser la ACE una métrica dependiente de conocer en cada punto la intensidad de un ciclón tropical, el tener esos vacíos de información hacen que esta se subestime grandemente.

El “Niño” mediático

Quizás ayudado por la escasa producción ciclónica el “tema El Niño” se ha disparado en las redes, por un lado siendo el principal “verdugo” de los ciclones esta temporada y por las implicaciones que pudiera tener para nuestro venidero invierno. De las perspectivas de intensidad no vamos a conversar hoy, probablemente en un encuentro más adelante, ya que de seguro seguirá la polémica in crescendo. Está claro que un evento ENOS de esta magnitud tiene y tendrá implicaciones en el tiempo y el clima en varias regiones del planeta, de ahí que se estén comunicando medidas tomadas por varios estados para mitigar sus efectos.

Pero por la parte “ciclónica” hoy vamos a analizar cómo han sido las ultimas 66 temporadas bajos los efectos de las distintas fases del Evento ENOS, que ya todos llaman “El Niño”, como si fuera de la familia. Para explicarlo de manera sencilla, cuando estamos en la fase positiva, las condiciones tienden a ser menos favorables para la formación ciclónica en el área, por la presencia de vientos en los niveles altos que no favorecen la génesis y desarrollo de los ciclones, contrario a lo que ocurre en la fase negativa. En la fase neutral no tenemos una incidencia negativa por lo que en general podemos considerar que las condiciones no serán desfavorables.

Si analizamos dichas temporadas, en su comportamiento hasta el 10 de septiembre y lo cruzamos con la fase presente durante ese periodo que cubre los primeros 100 días (en números redondos) de temporada ciclónica, podemos ver que aunque no se trata de una ley esta relación ENOS-actividad ciclónica sigue esa pauta.

En la siguiente gráfica podemos ver la cantidad de ciclones tropicales, con depresiones tropicales incluidas, formados hasta el 10 de septiembre. El color de las barras indica la fase del evento ENOS presente: rojo o naranja es positiva (Niño), azul oscuro o azul cielo es negativa (Niña) y en gris aquellas neutrales. Los colores rojo y azul oscuro indican aquellos en que el fenómeno se pudiera catalogar como fuerte para cada extremo.

De las 66 temporadas, en trece estuvieron presentes las condiciones de “El Niño”, en 16 de “La Niña” y en 37 fueron neutrales.

Desde 1960, solo en 4 hubo “Niño” y se formaron más ciclones tropicales que el promedio, marcado este último por la línea discontinua en la gráfica, casi una tercera parte de todas en que la fase fue positiva. En el otro lado tenemos las cinco temporadas en que hubo condiciones de “Niña” y no se alcanzó ese valor promedio, que representa un porciento casi idéntico de aquellas en que fueron negativas. Fíjese que las neutrales se comportan a veces como positiva o negativas, aunque si obedecemos los números, las dos terceras partes de las neutrales han quedado por debajo del promedio del periodo.

Si hacemos una especie de comparación con la temporada actual, en que solo hemos tenido 5 tormenta tropicales, en 12 casos la actividad en cantidad de tormentas nombradas fue inferior a la actual, y de ellas la mitad bajo los efectos de “El Niño”. Solo en 1975 y 1983 en la fase negativa (favorable) no se habían formado cinco ciclones para el 10 de septiembre de esos año, sin embargo de los ciclones formados, ya algunos habían sido huracanes, algo de lo que adolecemos en la actual.

Siguiendo la cuerda de los huracanes, solo en las temporadas de 2002 y 2013 no se vio ninguno para estas fechas, bajo fase positiva y neutral respectivamente. En este acápite el 2005 es un fuera de serie: ocho cuando llegó al pico.

Volviendo a los valores de ACE tenemos poco más de la mitad: unas 36 temporadas, por debajo del valor promedio. De estas la mayoría ocurrieron bajo condiciones neutrales o positivas: unas 28 ocasiones, y solo 7 de ellas, poco menos de la cuarta parte en condiciones negativas (favorables).

Si abrimos un poco el espectro temporal y tomamos la extensión completa de la temporada ciclónica, y no solo la “arrancada”, veremos un comportamiento muy similar. Si se fija bien en la gráfica hay cambios de colores en las barras, esto se debe a que en la primera mitad pudieron primar condiciones neutrales que luego evolucionaron a una fase positiva o negativa, o que se intensificaron.

De todas las temporadas analizados solamente en 1972 y 2023, bajo condiciones de un “Niño” clasificado como fuerte la cantidad de ciclones tropicales superó el promedio para esos 66 años y otras dos (1969 y 1976) sobrepasó ese umbral en fase positiva, aunque con menor intensidad. Casi la mitad del total de temporadas, unas 32, fueron superiores a la media y como vimos solo la octava parte de ellas fue con ENOS. En igual cantidad se distribuyen las neutrales y las negativas.

De la distribución de ACE poco menos de la mitad ha estado por encima del promedio y solo 2023 fue bajo condiciones de un Niño fuerte. Fíjese como en general las barras naranjas y rojas siempre quedan bien por debajo de ese promedio.

Nos vemos la próxima semana, luego de sobrepasar “el pico” y casi con la mitad del mes más activo vencido.

Se han publicado 1 comentarios



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  • Cuca dijo:

    Ya no hay verano e invierno, todo esta bien caliente. Porque de formaran huuracanes?

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