Los tiempos son duros. Hay que darle cacerolazos todos los días a Trump y Marco Rubio por su genocida castigo colectivo contra nuestro pueblo. Pero también tenemos que optimizar los procesos, que nos permita repartir mejor lo casi poco que tenemos.
Una granja de bots no produce únicamente mensajes falsos: produce la evidencia de nuestra incapacidad para intervenir en la guerra cognitiva que se despliega por todo el mundo, sin leyes; sin organización social activa, crítico-científica; sin acción gubernamental decisiva.
En “La cometa no tiene pasaporte”, el intelectual y escritor indio Vijay Prashad contrapone la infancia y la libertad de elevar una cometa con la realidad de Gaza, donde el cielo está atravesado por la guerra. Traducido al español por Jorge Coulon, fundador de Inti-Illimani, el poema reivindica, a través de la mirada de un niño palestino, un cielo que ninguna frontera, muro o ejército puede ocupar por completo.
Hay libros que se leen y libros que se viven. Hay análisis que explican y otros que desnudan. El humor de Misha. La crisis del “socialismo real” en el chiste político, del destacado intelectual cubano Abel Prieto Jiménez, pertenece a esta segunda categoría. Nos invita a un viaje fascinante y a la vez desgarrador por las entrañas de un sistema político a través de la risa popular.
La coherencia, obviamente, no es el fuerte de la actual administración estadounidense. Difícil pedirle coherencia al presidente Trump con todas sus artimañas y tempestades políticas. Menos a su equipo de consentidores. Mirando las declaraciones de los jefes imperiales en días recientes, se puede aquilatar los ditirambos y cinismos de la política imperial, para engañar, confundir y dominar.
A veces, una norma jurídica parece escrita en un código inaccesible, reservado solo para especialistas. Pero cuando esa norma regula algo tan cotidiano como el lugar donde compramos los alimentos, merece un acercamiento que la devuelva al espacio público.
Honduras sería el epicentro de toda la estrategia de destrucción de los proyectos populares en América Latina, incluyendo a Venezuela y la actual asfixia contra Cuba. Sin embargo, parece que el premio mayor es la patria de Morelos, Zapata y Villa, en lo que a todas luces es una nueva forma de guerra del imperialismo en la región.
Ucrania e Irán son las grietas de un régimen geopolítico que intenta sobrevivir mediante una violencia cada vez menos eficaz. La pregunta decisiva ya no es si el mundo será unipolar o multipolar, sino qué lugar ocuparán en él los pueblos históricamente subordinados. Para ALyC, la disyuntiva es clara: seguir siendo territorio de disputa ajena o convertirse en sujeto de su propio destino.