La cometa no tiene pasaporte

Ayer publiqué un poema. Mi amigo y compañero Jorge Coulon (fundador de Inti-Illimani) lo tradujo al español. Eso en sí mismo es un gran honor para mí. Aquí lo comparto con inmensa gratitud y humildad.
La cometa no tiene pasaporte
I
El niño de El Cairo con un carrete,
descalzo sobre el techo ardiente,
aprendiendo la difícil gramática del viento:
cómo no tirar cuando el cielo decía cede,
cómo no ceder cuando el cielo decía sostén.La cometa costaba menos que un libro:
dos varillas, papel fino, engrudo y un hilo;
pero cuando se elevaba sobre los cables,
los estanques de agua y la ropa tendida,
el niño poseía, por una vez, un pedazo de aire.Abajo, la ciudad sudaba.
Los autobuses tosían por la avenida.
Los cuervos reñían en los pretiles.
Las madres los llamaban a comer.
Ellos negociaban con el cielo.Cometas girando, cayendo, remontando,
hilos que se cruzaban como argumentos.
A veces una se soltaba
y todos gritaban mientras se alejaba navegando,
y luego corrían tras ella por callejones y mercados,
entre bicicletas y hombres dormidos junto a sus tiendas,
porque una cometa sin hilo
pertenecía a quien lograra atrapar primero la libertad.II
El cielo de Gaza tiene otra gramática:
dron, misil, helicóptero, humo;
donde hasta un trozo de papel llevado por el viento
puede entrar en el vocabulario de la guerra.Imaginemos el poder que esto confiesa:
un Estado con aviones, tanques, satélites,
muros, torres de vigilancia, armas y algoritmos,
mirando hacia arriba el papel tembloroso de un niño
y viendo un enemigo.La cometa no tiene pasaporte.
No reconoce puestos de control.
El muro le ordena detenerse
y la cometa, que no sabe leer, continúa.
La cometa cruza sobre los escombros,
sobre la tierra cercada y medida,
sobre las matemáticas de la vida permitida,
sin llevar nada que pueda ser registrado
salvo el antiguo contrabando del aire.Los generales clasifican las nubes.
Los coroneles ponen al viento bajo arresto.
Los capitanes interrogan al hilo.Un niño palestino sostiene el carrete.
Mientras la mano no vacile,
mientras el papel se vuelva ala,
mientras los asfixiados miren hacia arriba,
el cielo no podrá ser ocupado
por completo.
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Muy bonito y significativo este Poema, hace falta que muchos comprendan la causa Palestina y a esos niños jamás se sobrepondrán al estrés Postraumático que sufre hoy.
Todo aquel que agrede a un niño no tendrá perdón de Dios.
Hace falta que esa misma conciencia de protección hacia los niños también sea extensivo hacia los niños de otras latitudes del planeta,dígase Sudán, Nigeria y otras regiones de África,las niñas Afgana y hasta los millones de niños Indios que sufren también la violencia;con esto quiero señalar ,que no solo los niños Gazeries sufren,quizás sean los mediatizado,pero no son los únicos.
Un bello poema y un gran músico de Intiillimani