Cuando conocí la noticia de que un tribunal en Estados Unidos pretendía sentar en el banquillo al General de Ejército Raúl Castro Ruz, sentí primero incredulidad, luego indignación y, finalmente, una profunda molestia ante la degradación del derecho internacional. No es la primera vez que el imperio del norte convierte la justicia en un arma política, pero esta acusación supera todos los límites de lo tolerable.
“Todo está viejo en Cuba”, repite la metralla colonial con su tableteo de reloj ideológico. No obstante, quizá el verdadero terror de los relojes ideológicos burgueses no provenga de la vejez que ellos han inventado contra Cuba, sino de otra posibilidad mucho más inquietante para el “orden” capitalista dominante: que millones de seres humanos descubran que el valor de una sociedad no puede medirse únicamente por la velocidad con que reemplaza mercancías.
Raúl era prácticamente el último de la fila, avanzaba con dificultad porque ponía el hombro de apoyo a Reynaldo Benítez, que tenía un tiro en una pierna y apenas lograba andar con la herida abierta que aún no le habían curado, varios días después de los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
En 2014, salieron de Cuba a Liberia, Sierra Leona y Guinea médicos, enfermeros, técnicos y especialistas de salud pública en el terreno, a atender, a pesar de las dificultades del idioma y la enorme precariedad, a miles de seres humanos enfermos que parecían no tener otro futuro que la muerte, y a sus familias. Dejaron atrás, arriesgando la vida, sus casas y a sus seres queridos. Cuba logró la hazaña de llevar salud y ayudar a derrotar una epidemia en tierras lejanas, como antes fue clave en la descolonización de África y el fin del apartheid, en pleno bloqueo estadounidense.
La música siempre ha acompañado a movimientos y luchas sociales en Estados Unidos. En las grandes huelgas y luchas obreras de este país hay canciones-corridos, lamentos, rock y hasta musicales de Broadway. El movimiento de derechos civiles y otros encabezados por mujeres, gays y más tienen sus rutas sonoras. Bruce Springsteen acaba de concluir su gira nacional, que definió como un llamado a la resistencia contra el régimen de Washington.
¿Será solo una cuestión generacional, personificada? ¿Dependerá estrictamente de las presiones de los ya viejos recalcitrantes de la mafia anticubana que inventaron la rentable industria del odio y la muerte a costa del sufrimiento de millones de cubanos? Muchos no encuentran sentido a la obsesión patológica contra Cuba en Washington, qué es eso tan preciado que tenemos que ellos no tengan y que, en cualquier caso, no puedan “fabricarlo”.
Considerada nación suramericana y andina, pareciera que no tuviera una historia común con los pueblos caribeños. Nada está más lejos de la verdad. La lista que Colombia le aporta a América Latina y al mundo es amplia y vigorosa. Toca mirar a Colombia con ojos de retrospectiva para darnos cuenta de cuánta historia nos hacen “olvidar” algunos intelectuales y medios de comunicación, haciendo el juego al plan perverso e imperial de eliminar la memoria de los pueblos.
Todavía no eran las 8 de la mañana. Estábamos esperando el matutino de la escuela y conversábamos con un amiguito de segundo grado que siempre saluda a mi niño y juega con él. Muy humilde en su apariencia, pero con su uniforme correcto. Como Mario, parece un indiecito: piel quemada, pelo negro y muy lacio...