Murió como había vivido: sin grandes aspavientos. Le gustaba jugar cartas en las noches de apagón, que últimamente ocurrían casi a diario en esa zona poco privilegiada de la Quinta Avenida. La madrugada del pasado 23 de marzo, a la luz de una lamparita recargable, frente a las barajas, dejó de latir su corazón de 83 años.
A principios de 1962, la caña estaba a tres trozos. Para los que acabábamos de estrenar el plan de 50 mil becas ofrecidas por el Gobierno revolucionario a los alfabetizadores, la educación cívica y política iban juntas, y transcurría más bien fuera que dentro de las escuelas.
Este verso del antológico “Hoy es siempre todavía” que el grupo Moncada cantó y fue tema de una serie televisiva, hoy se ha pasado el día dándome vueltas en la cabeza mientras veía a tantas personas acercarse para decirle a Jorge Gómez que uno se va…pero no se va -como aseguraba Chávez-.
Cuba es Estado fundador de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y ha asistido a todas sus Cumbres con la voluntad de impulsar y fortalecer la integración entre nuestras Naciones y el diálogo inclusivo y la concertación política entre nuestros Estados y Gobiernos. Hemos intercambiado desde amplias y profundas coincidencias y desde el respeto a nuestras diferencias.
A 50 años del inicio de esa tragedia argentina, la conmemoración se presenta como una disputa en torno a la memoria, la verdad y la justicia. Frente a nosotros se despliega una oportunidad privilegiada para impulsar el análisis histórico, jurídico y sociológico de un período cuyas consecuencias continúan estructurando nuestra experiencia social, política y económica.
La república de Costa Rica acaba de bajar aún más el nivel de las relaciones con Cuba y ha pedido la salida del personal diplomático de la Isla. Aunque sea una actitud detestable por parte del gobierno, plegado a los Estados Unidos, ningún decreto presidencial puede dañar los vínculos de consanguinidad compartida y la historia de afecto e intercambio cultural entre las dos naciones.
La cultura, en su concepto más amplio, es el componente fundamental que define a una nación. Los demás elementos giran alrededor de ella, y se entrelazan. Por eso, aunque estemos en pleno siglo XXI —dicho sea de paso— caracterizado por acciones de la anticultura—, como son las guerras, cualquier sistema político y social no puede obviar en la formación de sus ciudadanos, el estudio y conocimiento de la cultura en toda su dimensión.
El último capítulo de la guerra en el Cercano Oriente se inició cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán. Las intenciones últimas de la ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv no son idénticas, aunque coincidan en el propósito común de debilitar, herir o disciplinar a la República Islámica.