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Bajo la lupa: Uso y abuso del toque

Publicado en: Bajo la lupa
27 noviembre 2012 | 74

toque

Los dudosos provechos del toque de bola, para algunos, y sus riquezas tácticas, para otros, han derivado en toda suerte de aspavientos, tormentas y debates en el país, una vez que la selección nacional dejó de ganar como lo hacía antaño.

En la roca sobre el Caribe que es este archipiélago, presentar el bate para apenas colocar la pelota en la grama -en lugar de esgrimirlo con fuerza- no seduce, no llena los sentidos ni de los jugadores ni de los técnicos, y muchos menos de la afición.

Transcurrieron muchos años de bate de aluminio y pelotas vivas; sucedieron muchos juegos de Series Nacionales definidos por los jonrones de Miguel Cuevas y Armando Capiró, Pedro José Rodríguez, Luis Giraldo Casanova o Pedro Medina, Lázaro Junco y Orestes Kindelán, Romelio Martínez, Omar Linares, Ermidelio Urrutia y Gabriel Pierre, Daniel Lazo, Antonio Pacheco, Julio Germán Fernández, Michel Abreu o José Julio Ruiz…; se conquistaron decenas de títulos internacionales a base de bambinazos de Marquetti, Antonio Muñoz, Lourdes Gourriel, Miguel Caldés…

Y con esa estridencia soporífera para el lanzador, gloriosa para el bateador, apasionante para el público, muchos, muchísimo jonrones borraron el toque de bola de la memoria colectiva y, peor, de los diamantes del país y de las prácticas de niños y jóvenes.  

En otro tiempo no fue así. Siempre hubo fuerza en la pelota cubana, pero tocar, como robar base, esconder la pelota o aplicar la jugada de hit and run, identificaron la picardía, el modo de entender y jugar el juego en nuestra geografía.

Aquellos otros tiempos, al parecer, han vuelto a instalarse en el béisbol y el debate de este país, de una fecha a esta parte, aunque -y esta es mi opinión- sin la gracia y el criterio de entonces, cuando era una opción, una estrategia, si se quiere pequeña, sigilosa y hasta comedida, pero importante, vital, apreciada en su total magnitud y, sobre todo, exquisitamente ejecutada.

Porque se ordena demasiado o sin criterio, porque muchas veces la incapacidad de avanzar un corredor o “mover” a un lanzador dominante ha cercenado más de una posibilidad de triunfo allende los mares, y sobre todo porque la mayoría de los peloteros no dominan la técnica para ejecutarlo, el toque de bola se ha colocado, para mal, en el vórtice de la atención, por sobre otros pormenores más trascendentes.

Ha llegado a este punto porque ahora mismo el béisbol cubano está colmado de desvaríos técnicos y estructurales, esos daños colaterales de las derrotas de la selección nacional entre 2008 y 2012, aproximadamente.

Regresó el toque de bola a nuestro béisbol para ejecutarlo ora en un primer capítulo, ora contra un lanzador recién llegado del bullpen, a veces sin outs y con hombres en posición de anotar, para ejecutarlo igual con el segundo que con el quinto bate…

Regresó insípido, desabrido, automático, irreflexivo, estéril. Regresó, pero solo al escenario de juego, no a las prácticas o al arsenal de los jugadores, porque se falla una, dos, trillones de veces. Regresó para lastrar, no para socorrer, no para allanar el camino a más anotaciones.

Regresó para mal, creo yo. Y a juzgar por una tesis de Benigno Daquinta, más que un compilador o estadístico, un estudioso del béisbol, no me falta razón.
En la Serie 51, dicen los numeritos de Daquinta, se realizaron 848 sacrificios en 814 juegos de pelota. Y si, como se sabe, esa es solo la cifra que va a los libros (se considera que los cubanos tocan bien el 50 por ciento de los intentos), y no se registran los fouls, los convertidos en ponches y los que terminan en meros lances para outs, pues puede decirse que en el último calendario regular se intentaron más de 1 650 toques de bolas.

Para colmo, no hubo una relación equilibrada entre la capacidad ofensiva de los equipos y sus sacrificios (no cuentan en estas líneas los intentos para llegar safe a primera). Por ejemplo, Las Tunas, el de mayor promedio ofensivo (.304) se sacrificó en 51 oportunidades, más del doble que las 22 de Industriales (.296), único por debajo de 33 en un campeonato con 4.35 de efectividad colectiva desde el box.

Lo llamativo es que, además de ejecutarlo demasiado y rematadamente mal, no podemos decir que se hace al más clásico estilo asiático porque, sencillamente, en Cuba se toca más, mucho más que en Japón y Sudcorea, las dos potencias de aquel continente, monarcas del Clásico Mundial y los Juegos Olímpicos’08, respectivamente.  

El análisis de referencia no admite réplica. Se compilaron en la Serie 48 hasta 724 toques en 720 juegos de pelota; en la 49, 703 en 716; en la Serie de Oro, 655 en 719; y, como ya referí, 848 en 814 partidos la campaña anterior. La media fue, por tanto, de 1.01, 0.98, 0.91 y 1.04, por ese orden, según la fuente.

¿Cómo se comportó esta situación en Japón y Corea del Sur en 2011? Bien, en 1 064 juegos disputados en el campeonato coreano, se registraron 733 toques de bola, es decir 0.69 por juego. Y en 1 728 partidos dirimidos en el torneo nipón, se anotaron 1 495, a razón de 0.87 por partido. Las estadísticas están signadas, además, por otro dato: se considera que se toca con un acierto del 75 porciento en las ligas profesionales de Japón y Corea. Así, como lo leen.

Hay en el campeonato cubano, como es de esperar, variopintas opiniones acerca del toque de bola, aunque la mayoría no muestra mucha simpatía por una jugada que, en virtud de que no se domina técnicamente, puede frustrar las mejores intenciones.

Para Esteban Lombillo, que ha dirigido equipos juveniles y se coronó en la Serie Nacional 48 con La Habana -uno de los campeones cubanos de menor ofensiva-, el toque de bola es un recurso que se esgrime solo para empatar o ganar, o para lo uno y lo otro, en los finales de los juegos.

En conversación informal dijo a quien escribe que el toque, sobre todo antes del último tercio del juego, puede quitarle confianza a la ofensiva, beneficiar al pitcher en un momento crítico y facilitar el trabajo de la defensa contraria.

Decía el actual DT de Artemisa que el toque -una jugada inofensiva por antonomasia, digo yo- es un recurso que debe ir por detrás de otros más desestabilizadores como el robo de base y el corrido y bateo, no sin reconocer que los cubanos tenían -tienen- muchas dificultades para poner en práctica esas jugadas.

Su equipo, cuajado de jugadores novatos, inexpertos y sin dinamita ofensiva, el que menos bateó (.257) y menos anotó (357) en la pasada temporada, se sacrificó 50 veces. Y no puede decirse que su récord (36-60) obedece a la escasa propensión al sacrificio, porque es sabido el paupérrimo trabajo de un staff de lanzadores que ancló en el antepenúltimo lugar de efectividad (4.95), solo delante de Mayabeque y Metropolitanos.   

Por su parte, Víctor Mesa, actual DT de la selección nacional y devoto del modo de jugar de los japoneses, suele tocar con bastante frecuencia y en cualquier entrada, al parecer guiado por el conocimiento exacto de los momentos clave del partido o por el estado deportivo puntual de los lanzadores y bateadores.

En camino a llevar a Matanzas hasta el tercer puesto en la temporada pasada, con .300 de promedio ofensivo, Víctor ordenó más de 120 toques en los 96 juegos de su novena y 61 fructificaron, la tercera mayor cantidad del campeonato, detrás de Holguín (78) y Mayabeque (73).

Lázaro Vargas, DT debutante con Industriales en la Serie 51, es reacio a tocar. Para el ex tercera base, es un recurso extremo para jugadores de casi nulas posibilidades de hacer daño con otra acción, y ese criterio lo hizo valer en su estreno. Con el cuarto OBP (porciento de embasamiento), los azules de Vargas fueron el equipo que menos tocó, lo cual no le impidió ser el tercero que más impulsó y el cuarto que más anotó.

Miguel Cuevas, uno de los principales jonroneros en el inicio de las Series Nacionales, camagüeyano reconocido como un estudioso de los rivales y de sus propias debilidades, lo comentó una vez: “Debí aprender a tocar y toqué en varios juegos… Era la disciplina y no todo se puede lograr a batazo limpio”.

No es que tocar sea una mala práctica, es que al hacerlo con reiteración, se está limitando la capacidad ofensiva de un line up con bateador designado, en un campeonato sin muchas virtudes desde la loma de los martirios.  

Earl Weaver, legendario jugador y manager de los Orioles de Baltimore, miembro del Salón de la Fama de Grandes Ligas, lo ve de esta manera, y así lo cita Daquinta: “Cuando juegas para una carrera, solo eso conseguirás”. Weaver recelaba del toque porque pensaba, como yo, que 27 outs son muy pocos para regalar alguno.

Más remiso aún a tocar fue Norm Cash, jugador de los Chicago White Sox, Cleveland Indians y Detroit Tigres, que llegó a vanagloriarse de este modo: “Si promedio 500 turnos al bate por año, significa que por lo menos durante dos años de los 14 que jugué en Grandes Ligas no toqué la pelota para nada”.

Hubo en Estados Unidos, sin embargo, mucha simpatía por el toque de bola. Causó furor en los tiempos en que el pintoresco Billy Martin, director de cinco equipos en el béisbol profesional, se hizo famoso por emplear casi hasta la saciedad el doble robo, el hit and run y el toque de bola, con las cuales, según explicó siempre, buscaba desequilibrar las defensas y abrir el camino para anotar muchas carreras.

Mas el juego de Martin no contradice mi posición. Su modo de buscar el sendero a las victorias era peculiar, pero no era ni por asomo el signo de la Liga. De modo que tras cada lectura o conversación con técnicos y atletas acerca del toque de bola, no hago más que reforzar mi criterio: se toca demasiado y mal en nuestra pelota.  

Lo curioso es que, justo cuando menos tocan en Japón, desde la dirección del equipo Cuba llega el aviso de que se debe jugar como los japoneses para tener mejores resultados en eventos internacionales, más puntualmente en el próximo Clásico Mundial.

Cuando Víctor Mesa lo dijo, consideré y escribí que intentaba hacer reflexionar a sus jugadores acerca del enfoque, la disciplina táctica, la rutina de juego de cada pelotero de ese país en el box, la defensa o el cajón de bateo.

Pero ver a Yulexis La Rosa intentar tocar la bola y terminar por regalar un out con un ponche, en el segundo partido del tope ante Japón, me arrebató los argumentos. Tocar la pelota a ultranza, o con un out, como lo hicieron los propios japoneses en ese juego, no es lo que yo defendí.

Japón elevó su nivel porque miró a los grandes del mundo y se adaptó, no porque jugó a ser otro o porque toca la pelota mejor que el resto. La escuadra nipona toca la pelota con la misma disciplina con que realiza un doble play o batea por detrás del corredor. Ni más ni menos. Y lo hace con niveles de excelencia. Pero Japón no es mejor que antes por eso, sino porque ahora tiene más poder, jardineros con mayor potencia en el brazo y, sobre todo, porque ha hecho de la defensa y el pitcheo, un arte.

(En el I Clásico Mundial, este fue el equipo con más extrabases y jonrones, el de mayor average y más bases robadas, una combinación ofensiva mortífera. Y así apoyaron a un pitcheo que solo regaló 11 bases por bolas y recetó 62 ponches en 68 entradas. Bateó, corrió y lanzó, tan sencillo como eso).

Daniel de Malas, otro estudioso del béisbol cubano, recuerda en uno de sus estudios el partido semifinal de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, al reseñar la importancia del toque de bola.

Los norteamericanos, comenta, tocaron bola con el partido 5×0 a su favor en el tercer inning y la jugada tuvo muchas críticas. No se tuvo en cuenta, agrego yo, que la intención era sacar de juego al equipo Cuba, porque se sospechaba que su ofensiva podía borrar esa diferencia.

En esa entrada, prosigue Daniel, los cubanos vieron cómo sus rivales pisaban par de veces el plato gracias en gran parte al toque de bola, en un juego con marcador final de 12×10 favorable a Estados Unidos. Y nos dice, de otro modo, lo que ya hemos escuchado: que el “béisbol es el único lugar del mundo en el que el sacrificio es realmente apreciado”.

En fin, otra baza a favor de mi observación: en juegos de vida o muerte, en situaciones exactas, con criterio, para empatar o ganar, se puede y debe usar el toque de bola. Pero debe hacerse con mucha, muchísima información a mano (habilidad del bateador, repertorio, movimientos y control del lanzador, situación del juego, porcientos de impulsadas del bateador en turno, velocidades del bateador y el jugador o los jugadores en base, estado del césped y la arcilla del estadio, cualidades defensivas de los contrarios…).   

Pero aquí, en nuestra pelota, hace ya mucho que se usa sin tener en cuenta casi ninguno de esos criterios. Se usa… y también se abusa.

Se han publicado 74 comentarios



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  • osvaldo dijo:

    Ya lo dijo Gomes, los cubanos: no llegamos o…

  • matancero 100% dijo:

    Muy bueno este articulo. Felicitaciones al redactor del mismo.

  • Hulk dijo:

    bueno no creo que sea negativo si se hace bien , al final o se embasa o adelanta al corredor lo que pasa es que los peloteros de aca no saben tocar bola cosa que los asiaticos no fallan , forma parte del juego tactico y ademas desestabiliza el pitcher y al cuadro a la defensa , tambien puede forzar un error del contrario
    saludos azules

  • Aldo Luis dijo:

    completamente de acuerdo, tocar la bola tiene su momento en el beisol, si abres el segundo inning con hit por qué vas a tocar la bola si el juego está empezando y solo haces regalarle el primer out al pitcher, lo otro a veces con el juego empatado se toca la bola, por cualquier razón el bateador tocador se embasa y se vuelve a tocar de nuevo sabiendo que las posibilidades de out en tercera son mayores que en segunda, en fin creo que para eso cada manager tiene su librito y nuestra pelota debe atemperarlo a nuestras condiciones, saludos…

  • md. dijo:

    eso demuestra lo mal que anda el rumbo de nuestro beisbol, hasta perdimos nuestra identidad. el besibol marcha a la par de nuestra sociedad, llena de errores y decisiones desafortunadas,si nuestro pais necesito de unos lineamientos, creo que el beisbol tambien lo lleva, y asi algun dia, que espero que no sea muy lejano, recobremos nuestro orgullo.

  • Mauri dijo:

    ya comenzo la serie buen comienzo de mi equipo Camaguey que le gano a Artemisa 10 a 1 , buen picheo del Viyo , arriba camaguey que este campeonato tiene que ser diferente para nuestro equipo y seguidores, ya es hora de darle a la aficion camagueyana una gran alegria!!!!!!!!!!!!!!!

  • Jace dijo:

    …bueno pero si usamos el toque y abusamos de él incluso y finalmente no obtenemos resultados, porque cuando hace falta un toque fallamos cual es la solución ? renunciar al toque o enseñar desde edades tempranas a nuestros peloteros a tocar ? finalmente opino que debemos aprender a tocar desde nuestro torneito (Serie Nacional)para cuando lleguemos a un verdadero torneo como el Clasico se pueda pensar en utilizar el toque, no improvisar a esa hora y si para ello debemos abusar del toque que se va a hacer…? finalmente la solución del beisbol cubano está en incluir el equipo grande en una liga profesional, nutriéndose constanteente de peloteros destacados de nuestro torneito y manteniendo a los que rindan, solo así volveremos a los planos estelares del beisbol y vendrá el toque, las buenas jugadas, los buenos bateadores……gracias.

  • Buscador dijo:

    Muchos directores no tienen como recurso el toque de la bola y eso esta mal, aunque a algunos le resulta como por ejemplo a Industriales que es un equipo que no toca mucho la pelota. pero que es un juego de pelota sin todo tipo de jugadas y toques. Seria aburrido si te sientas a ver la pelota y solo ves a los bateadores en la caja haciendo el swing largo para buscar el jonrron, entonces de cada 10, cinco es un fly al short, cuatro son ponchados y 1 es el que por casualidad y su rendimiento da el jonrron. Por eso se debe utilizar todo tipo de recurso….

    “SI QUIERES TENER AMIGOS, PRIMERO TIENES QUE SER UNO”

  • El pillo dijo:

    es incongruente el abuso del toque de bola en un beisbol tan ofensivo como el del campeonato cubano, frente a un pitcheo (de forma general) noble, sin concepto, pero si no aprenden y practican aquí que va a pasar en esos eventos internacionales donde solo conectan 4 ó 5 hits por juego o menos, o frente a un Japón (el de verdad) que en 36 inning solo han anotado 1 carrera y no fue estratégica, fue por jonrón de Yulieski, no hay otra fórmula, ante tamaña falta de contacto con la pelota, ante pitchers hechos, mucho, pero mucho toque de bola, squezze play, hit and run y mientras más chiquitico el juego más posibilidades de hacer carreras, dejemos el home run y los batazos grandes para cuando “salgan” como toda la vida se ha dicho, “ellos salen”, “no se buscan”, saludos……

  • Pepe_elcojo dijo:

    de acuerdo con el escrito … reitero que a los peloteros cubanos les hace falta algunas veces por semana entrenamiento de aula, con libreta y lapiz y un profesor con pizarra enseñandoles las distintas jugadas que puede haber en la pelota y que hacer en cada una de esas, y luego que conozcan eso viene el entrenamiento … no es solo entrenar por entrenar si en muchas ocaciones no se sabe la jugada exacta que se debe hacer …
    y creo que a los directores tambien les viene bien ese entrenamiento de aula …

  • CATV dijo:

    estoy muy deacuerdo contigo,, muy buen comentario,, muy atinado y plagado de elementos de juicios de personajes que son instituciones tanto dentro como fuera de cuba,,,,salud

  • Tony dijo:

    Excelente artículo muy completo creo que deberían comentarlo en la mesa redonda para que los cubanos que no tienen acceso a Cubadebate puedan complementar su criterio con este valioso análisis.
    Después de leer este artículo estoy totalmente convencido de que el autor tiene toda la razón.
    Abuzamos del toque. Debemos imponer nuestro beisbol y nuestra fuerza en el mundo.

  • EL NENE dijo:

    A mi entender, en cierto modo tiene razón el perodista, el toque de bola debe ser primero practicado, luego ser utilizado en función de la ofensiva, esto muchas veser significa regalar un out pero no es menos cierto que puede ser desestabilizador, considero que de ninguna manera se debe abusar de este pero si hay ocasiones en que es necesario utilizarlo. Se ha visto en ocasiones que se toca con el juego ganandolo el equipo al bate, a veces buscando hacer una carrera mas o simplemente porque sí y esto último, disminuye al bateador por decirlo de algún modo. He oido decir por ejemplo que los especialistas en esto deben ser los noveno y primer bates, aunque creo que todos deberian saber hacerlo.

    Saludos a los INDUSTRIALES CAMPEON

  • tony dijo:

    Que barbaridad !!!!!. Lo único que falta es que pongan “cuotas” de toque de bola por juego para complacer estadísticas. Es sencillamente una jugada mas de este deporte y como TODAS, a veces salen bien y a veces salen mal. Tiren estadísticas de cuantas veces ha salido mal el esperado batazo de “librito”. Nada que son jugadas que salen o no, lo que pasa que esta, el toque, por ser tan anunciada generalmente por la posición que toma el bateador y la defenza que asume el cuadro, logicamente es de pocas posibilidades de embasarse aunque cumple función determinada; pero entrenarla para ejecutarla sorpresibamente y en el terreno de nadie o exigiendo maestría del contrario para coger, lanzar bien y sacar out es sin duda un arma del juego. Pregúntele a Ulacia.

  • Rey Oliva dijo:

    Según los tres libros sobre baseball editados que conozco el toque de bola es una jugada tactico-técnica y debe ser utilizada principalmente para mover del box al picher cuando esta muy “comodo” digase dominando a los bateadores, tan solo el hecho de enseñar el toco de bola obliga a todo el infild a prepararse para este y estan obligados a hacerlo casi todo bien, pero sobre todo al piche lo comienza a “sacar de Juego” pues tiene que repasar mentalmente todas las posibilidades en la jugada, lo obliga a correr al rededor del box, etc. por consiguiente le aumenta el ritmo cardiaco, la tensión, etc, el toque de bola para el bateador debería ser un herramienta casi infalible y no lo es porque no se ejecuta bien, ni se seleciona el lanzamiento adecuado, el toque de bola sin cuadrase es el más efectivo de todos desde el punto de vista tactico, aun cuando el contrario conozca que es muy provable que lo haga pues la jugada lo indica, ahora, tiene que entrenarse para que salga con efectividad tanto por las líneas como pasando al picher si es derecho o surdo, los bateadores surdos tiene dos pasos más de venteja para llegar a la primera base que los derechos, si estos además son rápidos, la provabilidad de llegar safe a la base es elevada. Saludos a todos!!!

  • tinajon dijo:

    Hay que aprender de Luis Ulacia, maestro indiscutible del toque de bola, no solo buscando el sacrificio si no para embazarse y lo lograba sin problema, uno de los mejores primer bate que hemos tenido en la pelota, jugaba con la picardia que solo el le sabia poner, tacto, bateaba y dirigia la pelota para todas las bandas del terreno y de vez en cuando demostraba fuerza al bate. para el tocar la bola era como caminar. Y creo que se habla muy poco de el y pocas veces lo tienen cuenta.

  • vicente dijo:

    Arzuaga muy buena compilación pero estoy seguro que usted nunca ha jugado pelota de forma seria. Si “se toca demasiado y mal en nuestra pelota”. ¿Como pretentes entonces que se aprenda a tocar? ¿En los entrenamientos?. ¿En las categorias inferiores?. No se da cuenta amigo que es una asignatura pendiente del beisbol cubano como bien usted explica. Por eso creo que no solo deben tocar, deben hacer jugadas de squi play, de doble robo, de hit and run, eso amigo embellece este noble y sano juego. No se olvide que es un JUEGO. Por cierto yo tampoco he jugado de forma seria el beisbol.

  • Daniel dijo:

    Excelente artículo. No obstante, aún nos falta práctica y disciplina porque aunque los japoneses lo hacen menos, la efectiva es mayor.

  • Amaury dijo:

    Magnifico!!!!!!!!!!!!!!!!!!! comentario. Mis felicitaciones.

    Salu2.

  • Demetrio Peralta dijo:

    Personalmente no me gusta mucho el beisbol Japonés, carente de improvisaciones y lleno de esquemáticas y rígidas recetas, prefiero el buen beisbol cubano, que no es lo que hoy tenemos.
    Un equipo como el nuestro debe y tiene que ser integrado por peloteros que ofensivamente manejen todas las variables, y resulta un contrasentido que un director de equipo no cepa las características y habilidades mas desarrolladas en cada uno de sus integrantes, otro contrasentido es que si 27 outs son pocos, no se puede tener en el equipo un jugador que sea prácticamente uno regalado en cada ocasión que venga a batear y si al tocar se regala un outs, en cada doble pley sin outs, se regalan dos, también en contra del argumento de que si juegas para una carrera eso tendrás, con un picheo tan perfeccionista y hermético como el Japonés una carrera es suficiente para ganar.
    Contrario a lo que usted pretende señalar sobre la cantidad de toques que se fallan, muchas mas veces son las que falla un pelotero para conectar de hit y adelantar un corredor, ahora si el equipo Japonés, roba bases, batea por detrás del corredor y muchos se conforman con hacer contacto con la bola empujándola con un medio swint, es normal que toque con menos frecuencia.
    Todo lo contrario al juego Asiático, ocurre en Grandes Ligas, los unos de mediana estatura, menos fortaleza, y muy rápidos en las bases, tienen que perfeccionar y adaptar su juego a las condiciones físicas, y eso es lo que han hecho, lo cual dominan a la perfección, mientras en Grandes Ligas, lleno de hombres de gran talla peso corporal y fuerza, juegan y piensan según esas características, incluso hombres pequeños y rápidos son muy útiles en uno de sus equipos, como ocurre con un Nicaragüense “Cabrera” líder en bases robadas, estos equipos son vulnerables a el juego japonés o Asiático en general.
    Siempre pensé y pienso que el equipo con mas posibilidades para derrotar o dar la pelea frente a Japón y al resto de equipos del Área es el equipo Cuba, pero un verdadero equipo Cuba, ya que conjuga rapidez, fuerza, tamaño, talento y picardía natural para desordenar una defensa esquemática e igual forma su ofensiva, pero eso no puede ocurrir si llevamos tres receptores de los cuales uno juega muy poco en series nacionales pues no es el regular de su equipo, no batea, no sabe tocar y su defensa no es mágica, entonces que lo hace estar en el equipo, tampoco se sabe quien es el primer bate, la segunda y así otras posiciones donde se pretendió imponer a alguien preconcebido mientras el regular de esa posición se mantenía en el banco.
    Lo otro negativo para nuestro equipo es que se pretenda con ellos jugar como Japoneses, no, hay que confiar mas en cada hombre si los conocemos y esta bien seleccionado, no ir a la rigidez disciplinaria de los asiáticos en todo el juego, como eso de tírale siempre al primer lanzamiento porque siempre vienen por la zona, no le esperen porque ellos tienen mucho control, cuando cada bateador tiene su propia zona y no es cosa de conectar mal el asunto es que la zona de Strike es igual en todos los países beisboleros y el bateador con conectar bien a una sola de las tres lanzadas que le corresponde es suficiente, la disciplina es buena, pero muchas regulaciones oprimen al pelotero nuestro, mientras el director hace un lio con el empleo del picheo, la salida de los emergentes y las jugadas en el terreno como bateo y corrido, doble robos, robo de bases etc., lo primero que perdió el pelotero cubano fue su confianza en si mismo, es obligatorio conocer a cada unos de ellos en sus individualidades y sacarle los máximos resultados, Víctor Mesa el rey de las Indisciplinas debía saberlo bien.
    Finalmente, si se gana nadie analiza por que medios lo hiciste, el lanzador se esfuerza las nueve entradas por no dar bases por bolas, y en un momento dado la da intencional, la maravilla de este deporte es que no admite análisis conclusivo y serrado del mismo, mucho se esforzó el periodista para desacreditar el toque de bola, de ella lo negativo es cuando no se logra el objetivo, pero para mi lo imperdonable es que empatado o perdiendo por una con hombre en primera, bateen para doble pley y el siguiente bateador de un largo batazo entre dos.

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Rafael Arzuaga

Rafael Arzuaga

Periodista cubano. Miembro del staff de Cubadebate.

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