Imprimir
Inicio » Especiales  »

Eusebio Leal: “Patria y Fe han sido mi divisa personal”

| 479

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Ave, y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy me acompaña, no un amigo, sino uno de mis mejores amigos, de los que forman parte del núcleo central, de ese grupo de cuatro o cinco amigosque son los que lo saben todo o casi todo, y que han estado conmigo en las buenas y en las malas: el doctor, Historiador de la Ciudad de La Habana, y una de las personas más queridas por nuestro país, mi hermano, Eusebio Leal. Buenas noches, Eusebio.

Es, debe ser así, yo debo preguntarle si nos tratamos de usted, o nos vamos de tú, con todo el respeto que merece su talento, investidura y personalidad.

Eusebio. Como te sea más cómodo, Amaury.

Amaury. Bueno, lo voy a ir alternando entonces. Eusebio, usted dijo en una entrevista en el libro Legado y memoria, que acaba de publicar, lo más reciente que ha publicado, dice: “Quizás todo lo que hacemos es un reflejo de los dolores, de las carestías, de las alegrías y las tristezas”. ¿Qué cosas le alegran y qué cosas le entristecen todavía hoy? Y es una pregunta muy abarcadora y quiero que sea usted muy abarcador en su respuesta.

Eusebio. Creo que el tiempo se fue…, nos fuimos demasiado rápido en el tiempo, porque el tiempo está ahí y eso quizás es una cosa que ahora vuelve, a veces, con más fuerza al espíritu. Siempre he dicho que cada criatura construye el entorno a su manera. Los que me conocen saben que siempre reproduzco, más o menos, el mismo espacio donde trabajo, esto expresa un poco esa voluntad y ese deseo de buscar equilibrio en las cosas, a partir de esas que deseamos una vez y que después tuvimos.

Pero quizás lo más angustioso es el paso del tiempo por nosotros, por mí, en este caso. Querer volver con la misma fuerza, con el mismo brío a hacer lo que hicimos ayer, a veces, no es posible.

Amaury. Pero yo siempre que lo veo en público, cuando estamos juntos en público, veo la alegría que irradia su personalidad. Sin embargo, cuando nos vemos en privado, en un ambiente más familiar, me asalta, a veces, un Eusebio triste, ese Eusebio, que aunque usted diga que ha pasado el tiempo, no se nota. Lo entristece, evidentemente el paso del tiempo, pero ¿qué lo alegra?

Eusebio. Bueno, yo creo que es a la inversa. Quizás cuando nos encontramos privadamente, soy el que soy. Y cuando estoy en público, interpretando el papel de Eusebio Leal, el rol de Eusebio Leal, entonces la cosa es diferente, es necesariamente distinta.

Amaury. Ah, claro

Eusebio. Esa es una verdad, ese personaje pesa mucho.

Amaury. Muchas personas en Cuba, y me incluyo, lo consideran un héroe; pero hay dos tipos de héroes. Está el Ulises, que después de una larga y tortuosa travesía tiene un final feliz. Pero también está el Quijote, con esa especie de voluntad de ruina. ¿Con cuál de esos dos héroes usted se identifica?

Eusebio. Siempre Ulises, siempre Ulises. Aunque poner un poco de locura en la cordura es bueno, creo que eso fue un tiempo de la vida. Ahora la isla de Ítaca está más cerca, quizás eso es más que un consuelo. Ahora se ven los frutos del trabajo, quedan atrás, a veces silenciadas por la conveniencia, o no sé, veladas por las circunstancias del triunfo del trabajo, aquellos que quizás no nos quieren bien, aludiendo un poco al título de tu programa. En este caso, en mi caso, hace falta que nos quieran bien muchos y no sólo dos. Esa es la verdad. Entonces, para ese concepto de muchos trabajo yo siempre. Estoy pendiente de ellos y ellos para bien y para mal, están pendientes de mí.

Amaury. ¿Por qué usted cree que todo el mundo dice?… Cuando digo todo el mundo, digo mucha gente en Cuba, todos los cubanos, dicen… Hoy me preguntaba uno de los técnicos: “¿ya Eusebio tiene la calle Prado?” Y entonces yo le dije: “¿Por qué?” Y me dice: “No, porque en cuanto Eusebio tenga la calle Prado, la calle Prado se ilumina, la calle Prado se pone perfecta y los leones rugen”.

Eusebio. Bueno, puedes decirle a nuestro amigo, que ya los bombillos están llegando en un barco.

Amaury. Ya están llegando los bombillos. (risas)

Eusebio. Eso es lo más importante. Y lo segundo, es que yo nunca, a esta altura…, soñar se puede soñar solo y es verdad. Pero construir y hacer, es el esfuerzo de muchos. Y yo creo que sí, que efectivamente, ellos se hacen sentir. Cuando toman un espacio y aplican la política de restaurar, la política de participación comunitaria, la política de sembrar una y otra vez, y otra vez, hasta que finalmente el árbol fue amado y respetado, eso le ha dado a la institución ese prestigio. En este caso debemos admitir, que Eusebio Leal, no soy yo, sino que es una forma de actuar, una manera de ser, un personaje público y una institución. Yo encarno el espíritu que en ese sentido, la nación siempre ha tenido y quiere. La nación no quiere la destrucción, ni el abandono, ni la ruina, ni la desidia, nada de eso lo quiere. Por eso hay que inventar, crear y responder a las incógnitas con cosas perdurables y duraderas, valga la redundancia por los dos términos parecidos.

Amaury. ¿Y por qué cree entonces que la gente singulariza en Eusebio el trabajo de un equipo tan grande, y que yo conozco a muchos de ellos?

Eusebio. ¡No, son miles!.

Amaury. Son miles, yo conozco a muchos. ¿Por qué lo singularizan?, ¿por qué todo el mundo dice Eusebio Leal va a hacer, esto lo hizo Eusebio Leal, aquello lo levantó Eusebio Leal?

Eusebio. Bueno, quizás viene un poco, Amaury, del andar, de esa memoria del tiempo tan importante de mi vida, que fue andar, y andar y andar. Lilia Carpentier me confesó, en los últimos meses de su vida, me dijo: “¿Quieres que te diga algo?” Y yo le pregunté: “Lilia, dime ¿qué dijo Alejo?” -porque yo tuve en realidad muy poca relación con Alejo Carpentier. Más con Lilia, lo cual no me resultó menos interesante, porque es de ese tipo de mujeres que viven en la sombra, pero son importantísimas en la historia. Entonces me dijo: “Bueno, un día tú pasaste por un lugar en que estábamos nosotros, ibas con una carretilla o algo parecido, de mano, llevando unas piedras”. Entonces a Alejo le llamó la atención y le dijeron: “Ese es un muchacho que está reconstruyendo cerca de aquí el Palacio de los Capitanes Generales.” Y Alejo le dijo: “Pues con esa carretilla llegará lejos.” Eso me lo dijo Lilia.

Amaury. ¡Qué cosa!

Eusebio. Lo más tremendo es que no he llegado todavía. Eso responde un poco a tu primera pregunta.

Amaury. Claro. A veces esas personas que andan con una carretilla de piedras andando, andando y andando y siguen con la carretilla, son tildados de locos. ¿Cuántas veces lo han tildado de loco?

Eusebio. Bueno, yo creo que es un atributo que suele acompañar, a veces, a las buenas intenciones que luchan, como se dice en Cuba, contra viento y marea. A veces ese viento y marea son incomprensiones, dificultades materiales, a veces son anticipaciones, cosas que hacemos a destiempo y que sólo después podrían hacerse. Ese fue el caso. Pero las bases, los cimientos se sentaron en el tiempo en que la locura parecía ser el adorno de “mi férvida cabeza”, como diría Martí. Y a  mí me fascinó ese período de la vida, en que no tenía tiempo, trabajaba sin tiempo, en que no me asustaba tanto el tiempo y que no tenía que decir -como a veces hoy-: quisiera otra vida para ver lo que se quedó por hacer. Y para quizás, al final de esa, pedir otra.

Amaury. El otro día, este año, no recuerdo si fue a principios del verano, estuve en la Basílica (Basílica de San Francisco de Asís). Llegué muy temprano y me fui allí a los jardines que están detrás de la Basílica, al lado de la Basílica, más bien, y revisé ese pequeño cementerio que tiene la Oficina del Historiador de la Ciudad, porque no es el cementerio de Eusebio, está claro. Y ahí veo nombres entrañables. ¿Cómo puede aspirar uno a estar allí? En aquel jardín hermoso, escuchando desde lo profundo de la tierra la música celestial que emana de la Basílica.

Eusebio. Lo primero fue la petición de una persona entrañable para mí que quería quedarse allí, en La Habana Vieja, como otros deciden que lancen sus cenizas al mar o al viento, conozco los casos, y entonces en el Jardín fue depositado. Y después surgió la petición de María Benítez, de traer a Emilito Roig, mi predecesor y colocarlo en aquel lugar, en el cual había florecido un precioso jardín. Y efectivamente, ese precioso jardín, levantado sobre escombros y sobre un parqueo de automóviles, se constituyó en una especie de símbolo de una entrañable relación entre la ciudad y los que han contribuido a hacerla. Y así surgieron otras personalidades que dijeron: al Jardín. Y a mí me complace mucho asomarme a ese Jardín y encontrar a los amigos con los cuales tengo un diálogo permanente -con su obra, con su afecto, con su cariño-, pero que sirvieron y fueron muy útiles a la causa de la restauración de La Habana Vieja.

Amaury. Yo sé que queda un espacio, yo tengo un espacio separado ahí y marcado. Así que…

Eusebio. ¿Sí?

Amaury. Sí, ese es el mío.

Eusebio. No le pongamos límite al tiempo, querido.

Amaury. (risas) Tengo un espacio marcado y tengo mis amigas que trabajan en la Basílica que me lo cuidan.

Eusebio. Ten cuidado no sea que hayas tomado el mío.

Amaury. No, no. (risas)

Eusebio. Ellas saben dónde está. Ellas saben dónde está.

Amaury. Eusebio. Lo difícil de esta entrevista con usted. ¡Qué trabajo me cuesta tratarte de usted todo el tiempo!

Eusebio. Trátame de tú, tranquilízate.

Amaury. Estoy sufriendo.

Eusebio. Tranquilízate, si no, no saldrá bien.

Amaury. No, sí sale bien, contigo todo sale bien. Lo complicado es que te han hecho muchas entrevistas. Y desde aquella que hicimos para aquel proyecto de programa -porque en realidad ni programa llegó a ser, fueron 8 nada más que se llamaba Muy personal, hace 14 años, en el 96-, te han hecho cientos de entrevistas en televisión y documentales, y siempre hablamos de Silvia, de Doña Silvia, tu amantísima madre. Pero en este libro, en Legado y memoria, es que yo encuentro, por primera vez, una referencia a tu padre. Y en la casa, me hiciste una historia de cómo llegó a ti la única foto que tienes de tu papá. Entonces yo quisiera que hablaras de tu padre y de tu madre.

Eusebio. Bueno, mi padre se llamó como yo, Eusebio Leal. Mi padre y yo tuvimos una relación distante, pero yo pienso que fue una experiencia muy importante para mí, una experiencia de mi vida conservar los momentos, que los puedo contar, en que nos vimos y nos tratamos. Y creo que a partir de un determinado momento de mi vida, yo necesité reconciliarme con el recuerdo de la memoria de él. Y por eso la historia del retrato que tú supiste, porque yo no conservaba ningún retrato y le pedí a una persona amiga, que se acercó a mí para un tema familiar muy delicado, que buscase bajo la tierra un retrato. Un día volvió a la puerta de mi casa y me trajo el retrato de mi padre con mi madrina América que, por cierto, me quiso mucho. Entonces toda mi vida ha estado centrada en Silvia, mi madre, que como sabes ha cumplido 99 años, felizmente, quiere decir, se aproxima en febrero a un siglo de vida. Y que fue a partir de un determinado instante de ella, padre y madre al mismo tiempo.

Amaury. Te agradezco muchísimo que hayas hablado de tu papá, porque durante todos estos años de amistad, que ya suman décadas entre nosotros, era es un tema que normalmente rehuías de cualquier conversación, cosa que a lo mejor hoy has superado o has logrado no juzgar tan duramente.

Eusebio. Mira, hay cosas en nuestro estilo de vida donde no cabe el llevar a los medios y a la opinión pública cosas personales que están ahí durante mucho tiempo…

Amaury. …Sí, lo que pasa es yo me permití hacerte esta pregunta, porque lo que suele sucederle a los personajes públicos que intentan mantener su vida en los bordes de la discreción es que un día no están y entonces se inventa una fábula alrededor de ese personaje público que se calló, entonces yo a veces prefiero…

Eusebio. …No, no, yo estoy de acuerdo en eso, si tú me preguntas y me precisas, la respuesta sería esta, sin ira: mi padre fue un fugitivo de la Revolución; yo fui y soy hijo de ella.

Amaury. Una de las cosas que nos unió a ti y a mí, que nos acercó en la amistad, en la sólida amistad, y yo blasono de eso, vivo orgulloso de nuestra amistad, fue el hecho de que ambos tenemos una formación católica. La tuya mucho más ortodoxa, mucho más rigurosa. La mía más salvaje y primitiva. ¿Todavía tú eres un hombre que ejerce el catolicismo como principio rector de tu conducta?

Eusebio. Oye, la estructura cultural mía se formó en la disciplina de la Iglesia. Y como diría San Pablo, nunca me avergoncé, ni me avergonzaré del Evangelio, porque sería avergonzarme de la buena nueva, que quizás encontré en la victoria de la Revolución, como una respuesta a mis intensas y sufridas inquietudes sociales. Esto es lo primero.

Lo segundo, fue también muy difícil compatibilizar religiosidad y Revolución; fue muy difícil. Eso pasó por incomprensiones, eso pasó por malos momentos, pero para mí nunca existió esa incompatibilidad. Tuve una profunda convicción… y cuando leí una vez una carta que Fidel le envía al padre de Renato Guitart, hablándole del destino de su hijo, de la muerte de Renato en el Moncada -una carta muy conmovedora, por cierto, muy intensa-, sentí que lo que estaba escrito allí era una protección, era una palabra de respuesta a mis propias inquietudes. Y pude responder una vez como Jesús a la mujer pecadora: “¿Dónde están ahora los que te persiguen?” Simple y sencillamente todo eso pasó. Y desde mis convicciones, ingresé en el seno del Partido Comunista de Cuba, creyendo en el programa del Partido, en la voluntad y en el espíritu de lo que ahí estaba contenido.

Más que marxista fui fidelista, y lo he sido, que era algo más. Porque su pensamiento fue más abarcador y más amplio, y por naturaleza más revolucionario y hasta a veces más iconoclasta, que los cánones del dogma o de la doctrina. Y en ese sentido me siento muy feliz de haber podido, no solamente alcanzar el reconocimiento y la amistad de él, que fue y es para mí un privilegio, sino también la de Raúl y la de casi todos los hombres y mujeres de la Revolución, de los padres fundadores de la Revolución.

No puedo explicar mi propia vida. Yo tenía 16 años cuando triunfó la Revolución y ahora estoy apuntando ya al siete y al cero. Si eso es así, entonces, no es la hora -como diría nuestro querido y común amigo Silvio Rodríguez-, de claudicaciones, ni tampoco de arrepentimiento ni de vergüenzas.

Yo soy lo que he sido, con mis luces y mis sombras, con mis errores y con mis aciertos. De todos ellos he aprendido. Y lo único que lamento es que me ha quedado poco espacio para mí mismo. Me ha pesado mucho el personaje que creé.

Amaury. Bueno, o que creamos nosotros también. Todos contribuimos a crear ese personaje.

Eusebio. Fíjate que me puse la misma ropa con la que me entrevistaste hace 14 años.

Amaury. Si, pero, en aquel momento usabas una bella corbata negra con una perla…

Eusebio. Sí, pero no la tengo hoy.

Amaury. Ya no la veo.

Eusebio. Precisamente no me la puse para quitarle un poco de formalidad al hábito con que suelo presentarme en los momentos en que la obligación me obliga a llevarla. Tú sabes que por ti no he venido con mi traje gris de todos los días, por ti lo he dejado… Petí me ha ayudado a quitarme esa pesada armadura llena de recosidos y abolladuras, porque ha sido el traje con el cual he peleado en todos los ámbitos de la vida cultural y política cubana. Esta es mi obligación y es mi deber para ti y para el público.

Amaury. Yo te lo agradezco, pero hubieras podido venir en calzoncillos.

Eusebio. No, no qué va, no vamos a llegar a los extremos.

Amaury. (risas) Tú eres un príncipe y como tal te vas a comportar siempre. ¿Qué cosa era la Juventud Acción Católica, a la que tú perteneciste?

Eusebio. Fue una de las cuatro organizaciones o de las ramas de la acción social y laical de la Iglesia. La Juventud Obrera, la Juventud Estudiantil y la Juventud Parroquial, que era la Juventud Acción Católica. En ella nos formamos, en aquellos principios del apostolado en una época en que no eran muchos los hombres en las iglesias; los hombres se ponían al final en ellas y nosotros tratábamos de transformar eso anticipadamente, ser partícipes del culto, cuando el culto era en latín, por ejemplo, y tratábamos de explicar, tratábamos de simplificar, tratábamos de ser modernos.

Allí conocí a los primeros conspiradores contra el orden establecido. Yo pienso que la personalidad más atractiva para mí fue, en una de aquellas incursiones por Centro Habana, cuando me encomendaron llevar un mensaje al antiguo mercado, que se demolió al triunfo de la Revolución. Allí entré por aquello que… no puedo explicarte lo que era el mundo del mercado. Es algo, es un recuerdo imborrable, era un gran orden establecido, pero había que entrar por laberintos de venta de gallinas, de frutas, de animales, de lechones, de pequeños restaurantes y al fondo, metido en medio de todo aquello, una imprenta y en la imprenta, un hombre, un hombre que leía Los miserables de Víctor Hugo, con pasión y que estaba allí en camiseta, con su delantal y que era el impresor de aquella casa. Se llamaba Sergio González.Y como era cristiano como nosotros, le llamaron “El Curita”.

Amaury. “El Curita”, claro. Yo pensaba entonces, escuchando toda esta historia ¿por qué no sacerdote? ¿Por qué no fuiste sacerdote?

Eusebio. La respuesta podría ser la siguiente. Yo he amado extraordinariamente a la mujer. Y el sacerdocio y el celibato, tema que no voy a analizar ni a discutir aquí…

Amaury. Está claro.

Eusebio. …me privaba desde entonces de la lealtad a ese principio de la tradición cristiana sacerdotal. Pero siempre estuve cerca y estoy cerca. Nunca me aparté: Patria y Fe han sido una divisa personal.

Amaury. ¿Y andas todavía con una carretilla de flores, seguramente? (sonrisa)

Eusebio. No, no, no vamos a… Yo creo que hay un momento oportuno en que la nave se detiene en un puerto, en un camino. Yo, como sabes, tengo una persona que me quiere muchísimo, que convive conmigo y que me soporta, y a quien yo le llamo afectuosamente “la viuda”, que es Anita.

Amaury. (risas) ¡La viuda!

Eusebio. Las piruetas debieron pasar. A pesar de aquella afirmación categórica de Martí, que decía:

Yo quiero, ¡oh fin de mis males!
Con labios nunca iguales
Un beso siempre nuevo…

Amaury. ¿Y cómo tú eras de estudiante? ¿Tú eras un buen estudiante? De niño digo…

Eusebio. Bueno, las cosas que me gustaron, Amaury, las cosas que me gustaron. Me encantaban las clases orales, me encantaba la Geografía y la Historia. Me fascinaban las Ciencias Naturales, todo eso para mí era una cosa fascinante y fui bueno en eso y en ciertas cuestiones… en unas clases muy bonitas que se llamaban “Moral y Cívica”, y me encantaban en principio, clases aquellas para escribir sobre el papel pautado y con la tinta china y la pluma de punto; escribir las formas de las letras y aprender a tener una letra hermosa, y a escribir las capitulares.

Nos enseñaban muchas cosas en la escuela, en la escuela primaria, en la escuela de todos. Y desde luego que me fascinaba la conversación, hacer una exposición en clase era para mí un verdadero deleite. Mi mamá dice que me encaramaba en un cajón de manzanas o de peras, y que hacía un discurso para un público imaginario.

Amaury. Ahora, con la rapidez con la que tú llevas el trabajo y la vida no te puedes permitir el lujo de sentarte cómodamente a escribir. Tú tienes que dictar constantemente. ¿Cómo es un día de trabajo tuyo normal?

Eusebio. Mira, a primera hora de la mañana, yo llego a las ocho, ocho y cuarto, al trabajo. Estoy contestando esa multitud de mensajes de correos que llegan de Cuba y de otras partes… Tengo muy poco tiempo. Entonces hay una amanuense a quien le dicto inmediatamente la respuesta diaria de los correos. Después me ocupo de dar respuesta de los temas del Estado, de los temas que genera la Oficina del Historiador. Si yo no hago eso, antes de las once de la mañana, estoy perdido, porque se acaba mi día. Debo atender las obras de construcción, de la restauración, imponiéndome visitar cada semana y chequear un equis número de obras. Debo hacer gestiones para ellas, como se dice en Cuba, a todos los niveles. Después debo ocuparme de los temas del Patrimonio Cultural -que es mi vocación-; los museos, las colecciones, y tengo que atender las visitas.

Después trato de escapar de la oficina e irme a la calle a recoger y a mirar, para dar también oportunidad a que las personas se acerquen y me digan, me alerten, me comenten, me cuenten. Visitar, explicar, recorrer y eso consume toda la semana.

Como tú sabes yo no llevo agenda, no apunto, todo está en mi memoria, nunca puse una mano, ni creo que la pondré, en una computadora, nada de eso. Un teléfono celular para mí es un artefacto casi inútil, porque nada más que conozco dos o tres teclas. Sí, la tecla de llamar y la tecla de recibir, la de apagar y encender. Fui de esos niños que debían aprender las cosas en la memoria, y como tal, vivo.

Amaury. Claro.

Eusebio. Otros lo hacen para mí.

Amaury. Sí, ¡qué bueno!

Eusebio. A primera hora me entregan los correos, las noticias del mundo. Qué declararon mis amigos; qué se comenta del país. Todo eso hay que saberlo. Es lo que llamaba en una frase, recuerdo ahora a Lezama en su Centenario, que le preguntaba a uno: “¿En qué está usted?” Y decía: “Yo, en el tíviri távara”. Ya los cubanos de hoy no saben qué cosa es el tíviri y távara. Pero también hay otra que decía: “Está en el inside“, quiere decir, “está en la cosa”. Y yo pienso que hay que estar, uno no puede presumir de ingenuo en los tiempos en que toda habilidad es poca.

Amaury. Pero también hay una parte del tiempo de Eusebio, donde tiene que defenderse de las pequeñas miserias, de las pequeñas escaramuzas personales, aquellas pequeñas trampas que intentan tenderle, ese tipo de personaje mediocre, que ronda definitivamente nuestros ministerios, que ronda nuestras instituciones. Y eso me va a llevar ´esto último lo dije yo, eso no lo dijiste tú-, eso me lleva a un consejo que tú me diste hace muchos años, donde tú me decías: “Aunque venga contra ti acechándote un ejército de hormigas, saca tú los cañones”.

Eusebio. Mira, la mejor defensa es la vida propia y es la vida misma. Los chinos tenían un proverbio, decían los antiguos, se lo atribuyen al sabio Confucio: “Si los perros ladran, es señal de que cabalgas”. Entonces, cabalgar, no perder tiempo en eso. Decir cada cosa en el lugar oportuno, no lanzar las margaritas en el lugar donde están los cerdos comiendo, porque ellos no tienen capacidad para apreciarlas y las destrozarían.

Tratar de respetar mucho a los demás, y sobre todo, no caer en provocaciones, no aceptar que nadie venga nunca a decirte: “Oye, están comentando de ti tal cosa”. Porque esas trampas ya me las conozco. La respuesta a una amiga que vino una vez a decirme eso fue: “¿Y tú que hiciste?” Porque si tú eres tan amiga mía como para decirme esto, me imagino que allí diste una batalla. Me dijo: “No, no, yo no lo hice, porque figúrate, a mí me daba pena.” Le dije: “Entonces, no me envenenes con eso; yo prefiero como Mr. Magoo, andar a ciegas.” Y que hay una mano misteriosa que me toma por el pelo o por la camisa y me saca adelante cuando el precipicio se abre delante de mí.

Amaury. Claro, pero entonces me estás afirmando que detrás de ese hermoso y bien hilvanado discurso, también está el Eusebio, como se dice en el ambiente popular, que no se agacha jamás.

Eusebio. Yo soy un soldado y como tal he aprendido la lección y tengo varias líneas de defensa. Una primera, una segunda, una tercera. Siempre me he preparado para todo, porque siempre toda obra tiene que ser defendida. Siempre me preparé. Sería pobre una nación, una familia o una persona, que no se prepara para una carestía, para un debate, para un asalto, para cualquier cosa extraordinaria, en cualquier tiempo y en nuestro tiempo.

Napoleón decía que era muy importante evitar las concentraciones, evitar que se unan y que se cree una coalición, para eso hay que actuar siempre diplomáticamente, tratar de evitar toda confrontación. Sobre todo cuando tú tienes responsabilidades institucionales, no puedes ser conducido nunca a batallas tontas, a  personalismos, etc. Pero en caso de que sea inevitable, ¡atacar primero!

Amaury. ¡Ahí está! Ahora quiero irme a tu voluntad de rescatar  -ya se ha hablado mucho de tu voluntad de rescatar objetos, cosas olvidadas, recuerdos-, a tu voluntad de rescatar afectos y de rescatar amigos, porque hasta a mí me rescataste en un momento determinado

Eusebio. No, no, no.

Amaury. Sí, sí, cómo no, pero bueno, es de las cosas privadas y mejor lo dejamos ahí. Pero, ¿qué concepto tú tienes de la amistad? ¿Tú eres una persona de muchos amigos, de pocos amigos, de amigos selectos? Porque no hemos hablado demasiado de eso, nunca.

Eusebio. Yo tengo amigos, amigos que quiero muchísimo, tú lo sabes. El gran riesgo de mencionarlos, es que una omisión ofenda a alguno, pero tengo amigos -no son muchos, porque conocidos son infinitos y la amistad tiene distintos grados-, amigos de cuitas, amigos de poder ir a su casa y sentarme, cosa que tú sabes hago muy poco; ya son menos. Y amigos que sin proponérmelo yo, ni siquiera ellos, nos vemos muy poco, coincidimos poco, pero estamos ahí.

Yo no vacilaría en tocar una de esas puertas y estoy seguro que uno de ellos la abriría de par en par. Cuando he estado enfermo, cuando he estado como consecuencia de ello apartado de esa vida, de ese torbellino de vida, que es mi propia vida, esos amigos han venido a ofrecerme su ayuda, su solidaridad, su afecto, su desinterés… todo, todo. Su dinero, si fuese necesario; su sangre si fuese necesario. Entonces los quiero mucho a todos y valoro altamente la amistad. No el amiguismo, no practico el amiguismo; no doy nada a cambio de algo, nunca he hecho eso.

Sí sé que a la vuelta del camino, a la vuelta del camino, lo que siembras, se recoge. También no se puede ir por la vida prodigando favores, sobre todo cuando los favores no se hacen del bolsillo propio, sino se hacen con el poder y la capacidad de una institución, de una entidad, porque entones extravías el valor de la amistad. Lo que hagamos desde la vida oficial, es en nombre de la nación. Y la actuación pública es siempre una responsabilidad en nombre de la nación para los que públicas responsabilidades tienen.

Lo que pasa es que hay ciertas cosas que se han vulgarizado. Por ejemplo, se ha vulgarizado darle la mano a todo el mundo; es algo terrible. Dar la mano tiene que ser un acto de amistad, de concordia, con el corazón; lo demás debe ser saludar con una inclinación.

Porque dar la mano es un acto de amistad, es un acto de fraternidad y de hermandad. Igual que un beso. Aquí han proliferado los besos. A mí esa besuconería no me gusta para nada. Yo beso al que quiero, al que me extiende la mejilla, le beso, pero no los estoy prodigando ni tampoco me gusta ese besuqueo. Porque me recuerda además el de Judas; eso no puede ser, todo tiene que tener una escala de valores. Tiene que responder a sentimientos reales y lo demás es cortesía, buenos hábitos, educación, que es tan importante. Es lo que creo.

Amaury. Eusebio, en el último congreso de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba), hiciste una intervención  cuando se estaban eligiendo a las personas que iban a ser  miembros del Consejo Nacional de la UNEAC. Yo estaba, y ante la opinión de un compañero -también valiosa porque al final cada uno en esas cosas tiene la libertad de opinar y dar su punto de vista-, tú hablaste con una claridad, para muchos insoportable y para otros bienhechora, del asunto del artista, de la persona que emigra. Quisiera que tú, hoy, en el programa y ya casi a punto de terminar la entrevista, me dieras una opinión sobre esos cubanos, que deciden en un momento determinado vivir en otras partes del mundo. ¿Cuánto respeto se puede sentir por ellos?, ¿cuánta consideración se puede sentir por ellos?, ¿y por qué uno muchas veces también los rechaza y a otros los aplaude, quiere y venera?

Eusebio. Mira, yo estoy en Cuba porque creo profundamente en la libertad. Y tanto he creído en ella, que siempre digo que la ejercito y me lo creo, y quiero eso mismo para todos los demás. Creo que lo más conveniente es pensar que somos una isla y que los isleños siempre viven pendientes del horizonte, queriendo trascenderlo. No es nada nuevo, así ocurrió desde el poblamiento inicial de la isla y fue una isla que se formó de la migración de otros pueblos y naciones, del abrazo que se dieron, a veces sangriento en el suelo de Cuba, los opresores y los oprimidos; conquistadores y conquistados. Y creo que la nación cubana es el fruto de esos encuentros y desencuentros, de ese ir y venir.

Martí vivió más tiempo fuera de Cuba que dentro de ella. Lejos de ella murió Heredia, por ejemplo. Otros como Céspedes y Agramonte iniciaron largos viajes para conocer el mundo. Y podría citarte muchos más.

Cada época tiene su signo y sus circunstancias. Yo no creo que por sí misma la migración tenga que ser considerada, y más hoy, un evento estrictamente político. Es un tema económico, es un tema familiar, o es un tema opcional. Yo creo que eso hay que respetarlo profundamente y creo firmemente que todo lo que limite, todo lo que dificulte ese libre ir y volver, es algo que debe extinguirse.

Los que han hecho armas contra Cuba, los que han derramado sangre cubana, los que han planeado hacerlo, deben ser los que no pueden volver. Los que han ido y han fundado y han creado y tienen en su Patria un punto de referencia, tienen una tumba a la que acudir, un pueblo al que volver, una madre a la cual besar, un niño que recuperar; todo eso, es para mí lo normal y lo natural.

Y creo que eso lejos de disminuir a la Patria, a la Nación, la amplía. Hay un bautismo de fe de cubanía que es muy importante, que es muy importante. Y yo creo que eso merece el mayor respeto. Y eso fue lo que plantee aquel día en la UNEAC, en medio de un debate, en que los temas culturales -como siempre-, están ligados a temas éticos, a temas de la política. La política es ética y no se puede hacer política sin la cultura o prescindiendo de ella.

Cuando la política prescinde de la cultura, es un artificio, se convierte en burocracia; se convierte, no sé, en cualquier cosa menos en eso. Entonces en medio de aquel debate, pues fue necesario dar una opinión y había que darla un poco en carne propia y decirla. Cada cual que lo haga.

Yo siento muchísimo orgullo de mis propios hijos que no están aquí y lo siento de mi madre y lo siento de mis abuelos, que fueron libertadores y lucharon por la independencia de Cuba y soñaron con esa Cuba, que creo que nosotros hemos querido construir y que es una construcción inacabada. Porque hay todavía derechos de la Nación que no han sido conquistados. Hay todavía derechos de los cubanos por los cuales tenemos que seguir luchando.

Dentro de ese concepto que se abre paso de la unidad en la diversidad, del respeto a la singularidad, del respeto al principio de que no puede haber unanimidad en todo, en este sentido, volviendo a tu pregunta, los que desean libremente ir y volver, que vayan y vuelvan. Siempre habrá los que decidan seguir haciendo la prueba, seguir haciendo la prueba de edificar, de construir. Y si es posible, que los que van y no olvidan, nos extiendan la mano. Me parece maravilloso.

Amaury. Bueno, yo te agradezco que hayas utilizado una parte de tu tiempo para venir a conversar con tu hermano Amaury. Te doy las gracias en nombre también de esos padres, a los que pertenezco, que tienen a sus hijos viviendo fuera. Normalmente digo te quiero en este programa; yo debo decirte a ti, que yo te amo.

Eusebio. Gracias, muchas gracias.

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal, Petí y Amaury Pérez.

Eusebio Leal, Petí y Amaury Pérez.

Se han publicado 479 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Playa Caleta dijo:

    La visita de Eusebio Leal como en todas sus intervenciones la podemos calificar de exelencia , siempre aprendemos de el porq nos hace reflexionar en cada una de sus frases, / expresiones , debeían repetirla en un horario oportuno , pq a veces existen inconveniente e interrupciones que no permite su total escucha, Gracias Amaury por darnos una ves más la oprtunidad de escuchar alguien que si aprendemos de cada cosa que dice,
    saludos.

  • Colectivo Trabajadores Habitat Sta Cruz del Norte dijo:

    Muy satisfecha por el programa de anoche aunque a decir verdad todos los programa han estado a la altura de usted.
    Muy satisfecha y con muchas deseos de que se mantenga por mucho tiempo en el aire.

    Muchas gracia por su atención

    Colectivo de trabajadores
    Proyecto de Construcción de Viviendas
    Santa Cruz Norte

  • Alberto dijo:

    Hola:
    Estoy interesado en acceder, (dígase ver) las entrevistas realizadas en el programa a diferentes personalidades pues por motivos ajenos a mi voluntad no he podido verlo desde hace un tiempo, pero no sé de qué forma hacerlo. Si existe alguna vía de acceder a ellos, o de descargarlos, por favor, háganmelo saber.
    Saludos,
    Alberto

  • Gerardo Nápoles dijo:

    Felicitaciones por el programa, en el último programa Eusebio Leal hizo
    referencia a una carta que desde la prisión Fidel le manda al padre de
    Renato Guitart y que le causó impresión, he tratado de localizarla en
    internet y no he podido, le agradecería mucho si me orientaran cómo
    localizarla o si la tuvieran, y no fuera mucha molestia, me la enviaran.
    Me llamo Gerardo Nápoles y soy trabajador del grupo de Pronóstico del Tiempo
    del Centro Meteorológico Provincial de Santiago de Cuba.

  • Luisa María Fernández Abreu dijo:

    Gracias Amaury por las personas que llevas a tu programa, pero en especial muchísimas gracias por la presentación del Dr. Eusebio Leal.
    A partir de esa entrevista el pueblo de Cuba solo hace comentarla, es que Eusebio Leal, como cariñosamente le decimos los cubanos, es muy querido y respetado, y como han dicho anteriormente, ya sea un discurso preparado, una intervención fortuita, unas palabras a un locutorio, cualquier cosa, en él fluye, porque su locuacidad es espóntanea, sincera y salida de su corazón, sobradas razones tenemos los cubanos para admirarlo y sentirnos orgullosos de tener un Esusebio Leal nuestro.
    Gracias Dr. Eusebio Leal por toda la enseñanza que nos regala.
    Que Dios los bendiga a usted, a Amaury y a las personas que hacen posible la realización de este programa.
    Luisa María.

  • Natasha Santana dijo:

    Mis saludos a Amaurys Pérez, agradezco tener la oportunidad de poner
    expresar, aunque sea por esta vía, lo buen anfitrión que es y me encanta
    su carisma. Sobre Eusebio Leal admiro y envidio sanamente su inteligencia y
    conocimientos y es un honor para mi que los dos reciban mis saludos
    cariñosos.

    Atentamente,

    Natasha Santana Ballart.

  • Irys dijo:

    Hola amaury,espero que estes lleno de salud al igual que tu programa,si
    una pudiera sugerir una entrevista,¿podriamos saber un poco de aseneth?
    disculpa si no se escribe asi.Saludos cordiales de irys

  • Félix Durán dijo:

    Estimado Amaury:
    Te felicito por “Con Dos Que Quieran”.
    Me trae recuerdos de cuando estaban a punto de cerrar definitivamente “El Lugar De Las Cantatas” de esta ciudad (Monterrey, Mx), que administraba Jesús “Chuy” Herrera.
    Que todo resulte bien, hermano.
    SALUDOS

  • caridad dijo:

    acabo de leer la entrevista con eusebio me encanto, gracias amauris por tu marabilloso programa

  • Manuel Alejandro Guerrero dijo:

    Estimado Amaury: estudio Relaciones Internacionales y no tengo mucho tiempo para ver televisión porque las exigencias del estudio y yo que soy un poco exigente conmigo mismo y no me dejo, pero tu programa me parece tan genial, tan original que siemmpre hago un hueco los martes por la noche para verlo… Sinceramente espero que no cambien nunca, el equipo es genial, tus preguntas me parecen muy concisas e inteligentes, y los invitados son estelares… Un abrazo y cuídense todos.

  • Alberto dijo:

    Quiero sumarme a la lista de elogios por la entrevista concedida por Eusebio Leal en el programa Con dos que se quieran…., realmente me ha gustado mucho y da fe entre muchas cosas de la sinceridad con que se deben abordar ciertos problemas de nuestra sociedad……….muy acertado Eusebio Leal cuando dice que aun nos falta luchar por muchos derechos de los cubanos, que la inmigración no debe ser marginada porque cada cual tiene el derecho de ir y venir a donde quiera, más si ha nacido en la tierra a la que desea regresar y fundamentalmente que no tenemos porque aceptar los criterios de manera unánime, gracias Eusebio por dar en tu voz el criterio de muchos que no pueden hacerlo……….

  • Dinorah Rodríguez dijo:

    He seguido día a día
    “Con dos que se quieran…basta!”
    y aunque entre mis preferidos
    sigue estando el de Pimienta
    el del querido Leal
    es tal como lo esperaba.

    Nunca he sentido la envidia
    aunque debo confesar
    que daría cualquier cosa
    para que igual que tú Amaury,
    contarme entre sus amigos
    y poderle conversar.

    Maravillosa entrevista
    magistralmente compuesta
    en la que Dios intervino
    en preguntas y respuestas.
    Vi un ángel revolotear
    en aquel pequeño espacio.

    Dinorah.

  • riera2348 dijo:

    Con la entrevista al Dr. Eusebio Leal me faltan palabras, pero afortunadamente, diariamente me sobran hechos, se pueden apreciar, palpar, sentir, disfrutar, cuando salgo al trabajo voy a “Andar la Habana” Leal es lo que quisiera ser, “Hacedor de Gente” invitador a ver el pasado histórico, hombre consecuente con la conservación del recuerdo histórico del pasado y el que se da, en hacer del Presente y el Futuro de la Patria.
    Donde quiera que el esté representando a electores o a un cubano, él me representa en la forma de pensar sobre el exilio, el racismo, la Fe religiosa y hasta el concepto del saludo entre personas.
    Cuando veo a mi Cerro Natal pienso ¡Que falta nos hace la mano de Eusebio Leal aquí!
    Por ultimo quisiera decir: ¡Le guste a quien le guste o le pese a quien le pese mis familiares y mis amigos, son mis familiares y mis amigos sin condiciones!

  • Liliana Corrales dijo:

    Hola Amaury, mi nombre es Liliana Corrales Valdés, soy profesora en la
    Escuela Superior de la Industria Básica y me gusta muchísimo su programa.
    Una de las razones principales que me hace ser admiradora de su trabajo
    es precisamente la sencillez que lo caracteriza y esa naturalidad con la
    que se dirige a sus invitados, realmente heredó ese don para la conducción
    de alguien que también tuvo un lugar muy especial en el pueblo cubano: su
    linda mamá.

    Amauri, me tomé el atrevimiento de escribirle también por otra razón y es
    la siguiente:

    Como ya le dije soy profesora en la ESIB y en el mes de diciembre queremos
    celebrar los 25 años de fundada nuestra escuela, escuela que fue creada por
    Ernesto Guevara en el año 1961 como la primera Escuela de Administradores y
    en el año 1985 comenzó a fungir como escuela ramal de la Industria Básica.
    Tal vez este lugar usted lo conoce porque queda detrás de Río Cristal,
    cerca de Fontanar y si no estoy equivocada creo que escuché en una ocasión
    que usted vivió por esa zona.

    Nosotros queríamos que usted asistiera a la actividad central que vamos a
    efectuar el día 22 de diciembre y fuera nuestro conductor y además nos
    regalara al menos dos canciones, eso no podía faltar.

    Disculpe si lo toma como un atrevimiento pues no lo conozco personalmente,
    pero nos gustaría, a mi y al colectivo de trabajadores disfrutar de esa
    manera tan especial que tiene para hacer sus programas, aunque fuera por
    unos 90 minutos.

  • Jordanka Marquez dijo:

    Querido Amaury:

    Lamento mucho que estes hospitalizado y que gentileza la tuya la de visitar el Foro, te lo agradezco en nombre de muchos, de verdad que eres muy especial, porque te digo algo y mucho estaran de acuerdo conmigo en tu programa muchos nos identificamos con las historias y el sentir de los invitados, y especialmente disfrutamos al maximo tu compañia.
    Mi deseo que te recuperes pronto porque sin ti no queremos estar yo como te dije soy hija del mar y a el le pedire por tu salud cuidate mucho tu, la familia y ese cariñoso colectivo que te rodea un abrazo del tamaño del tsunami.

  • Alejandro dijo:

    La entrevista con Eusebio Leal me pareció estupenda, y Amaury es el anfitrión más genial que tiene la TV cubana. El programa es magnífico, así que no cambien nunca… Un abrazo.

  • Danyer Columbié Sour dijo:

    Hola Amaurys, mis saludos para ti.
    Te confieso que desde que tengo uso de razón me caias mal, sin razón aparente, creo que no me gustaba tu música. Además, un niño aprende lo que escucha, y como oía decir a mi alrededor eso mismo, lo repetía y lo hice mio: “Qué mal me cae ese tipo”. Pero un día, ya después de grande (tengo 28 años), no recuerdo, escuché una entrevista que te hacían por TV, recuerdo que decías que lo que más deseabas en la vida era poder mirar a la casa donde vivía tu mamá, y verla a ella en la ventana como solía hacer, y me acuerdo que escuché toda la entrevista. Desde ese momento te miré de una manera diferente, desde ese momento, ya no fuiste el mismo, porque me di cuenta que eras sincero, y de hecho, dejaste salir una parte de ti, lo cual denotó que eras otro tipo de persona.
    Desde entonces, cada vez que te oía hablar, mi opinión hacía ti se reforzaba más. No tuve la oportunidad de ver el programa donde entrevistaste a Eusebio, mi esposa me comentó que me había perdido algo muy bueno. Ya me estaba lamentando de que era una lástima que no la repitieran, y por alguna razón que no recuerdo, entré a Cubadebate, y vi el link de la entrevista, y la lei de punta a cabo.
    Te digo algo, estoy admirado de tus conceptos de amistad, y le agradezco a Dios de que una figura pública como tú (disculpa que te trate de tú, me es más cómodo para expresar lo que quiero)tenga un concepto de amistad en un nivel tan alto, y que desde su posición promueva la misma. Es un acto de valentía tuya ser transparente delante de una cámara, y lo fue Eusebio también. Es de admirar como hombres como ustedes que la vida los ha premiado con bienes, prestigio y demás, sean capaces de mantenerse fieles a la amistad y a las buenas costumbres, y sean capaces además, de dejar entrever quienes realmente son.
    AL igual que tú y Eusebio, tengo infinidad de conocidos, tengo muchas amistades, pero Amigos, así con A mayúscula, son muy pocos, son ese círculo cerrado de amigos que lo saben todo de mi, y con los cuales no necesito actuar y puedo ser yo mismo.
    Te admiro compadre, y deseo que sigas adelante, que sigas dando luz a la televisión, y creo que este programa es tu obra cumbre, no se si logres un día idear otra cosa mejor, porque creo que lo diste todo esta vez, y creaste, con ayuda de otros, una obra maestra, digna de reconocimiento.
    Solo lamento una cosa, y es que me hubiera gustado que una persona como tú, formara parte de ese grupito cerrado. Son muy pero que muy pocos hombres que se atreven a decir a un amigo: Te amo. Eso sí que es ser amigo, eso es un gran acto de valentía y grandeza.
    saludos hermano, deseo que sigas cosechando éxitos, lo mereces.
    saludos.
    Danyer Columbié Sour.
    cl8dcs@frcuba.co.cu

  • leonor dijo:

    Gracias Amaury! para los que peinamos cana y seguimos en este país, esta entrevista ha sido como una reivindicación, para los que sufrimos la separación familiar por las situaciones económicas, ha sido algo verdaderamente grande saber la opinión de alguien que a mi modo de ver ha contribuido milagrosamente al desarrollo de la Ciudad y el país. he seguido todos los programas y considero que muchos periodistas y conductores en el mundo deben aprender a hacer entrevistas contigo. Eres un gran comunicador, algo de lo que no estaba segura cuando comenzaste los programas, larga vida a tu programa y a tu creación.

  • Raydel dijo:

    No puede ver el programa pero lo leí íntegramente gracias a CUBADEBATE. Agradezco mucho la participación de Eusebio Leal, por sus acertadas respuestas. Mantenga siempre ese pensamiento futurista, gracias por ser cubano y por su pensamiento tan sagas. Es cierto, debemos sentir respeto por esos cubanos que no están en nuestra isla grande y que se encuentran en otras partes del mundo, que lo único que hacen es trabajar para ayudar a sus familias aquí y que tienen que hacerlo duramente, alejados de sus seres queridos, a los que debemos de condenar y cerrarles nuestras puertas son lo que emigran y en lo único que piensan es en hacernos más deño del que ya hemos sufrido.
    Ojalá todos fueran al menos no iguales pero siguieran su mismo patón, ese de sacar s su ciudad adelante, no solo de restaurarla, sino también de darle vida, colorido. Gracias otra vez a usted Amaury por esta entrevista, por el programa. Muchas gracias.

  • Laura Elena dijo:

    En Cuba se está hablando de muchos temas que antes eran “temas malos, temas prohibidos”, ya se empieza a hablar con sinceridad, sin tapujos, inclusive hasta los oimos en voz de directivos a diferentes niveles que quieren y aspiran a ver una patria mejor, un beneficio común y generalizado.
    Hace pocos días estuve en una actividad donde uno de nuestros Ministros comentaba sobre un ex-trabajador cubano de su ministerio que vive en el extranjero, una persona con muchas posibilidades intelectuales dignas de admiración, y expresaba similares ideas acerca de la emigración que las que oimos el martes pasado en voz del magnífico Dr. Eusebio Leal.
    Cambios?, sí, cambios, y todo cambio genera una reacción que como todas las cosas son relativas, ventajas-desventajas, aciertos-desaciertos, a favor-en contra, desarrollo en espiral y siempre para mejorar, si pienso que todos aplaudiremos el poder reencontrarnos con Cubanos que por XXXXX razones no viven entre nosotros y siguen amando a su Cubita bella, la tierra que les vio nacer y a la que no olvidan.
    Felicitaciones una vez más a Amaury por su programa, gracias a Eusebio por existir como expresé en otro mensaje ayer, con sus luces y sus sombras…

Se han publicado 479 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Amaury Pérez Vidal

Amaury Pérez Vidal

Cantautor cubano. Fundador de la Nueva Trova. Ha conducido varios espacios exitosos en la televisión nacional. Ha escrito varias novelas y poemas.

Vea también