Bebiendo con Billy

Amaury después de una actuación. Foto: Alejandro Azcuy.
En marzo de 1979 se dieron cita en La Habana, invitados por Bruce Lundvall, entonces Presidente de Columbia y Epic Records, y Emilio Quesada, director del sello discográfico cubano EGREM, un grupo de músicos norteamericanos y cubanos para ofrecer el espectáculo Havana Jam en el teatro “Karl Marx”.
Como yo tenía una relación personal con Quesada y sus hijos, tuve acceso a las cajas de discos que le llegaban de promoción todas las semanas desde Estados Unidos, e ideé un plan de colosal raterismo.
Primero extraía sigilosamente algunos de los acetatos de mi preferencia y los colocaba sobre un muro del jardín de su hogar en Miramar, contiguo a la 7ma Avenida, después Armandito, el hijo mayor de Quesada, los empujaba hacia la calle donde mi amigo y secuaz de la fechoría, Andy Montes, los recogía en la noche entre un matorral y los llevaba para mi casa al día siguiente.
Siempre me sentía triunfante, como el suertudo ladrón, que sin culpas ni reproches, resguarda y disfruta luego su sonoro botín a un costado de la vergüenza. Así me hice, en aquel año, de vinilos como el “Songbird” de Streisand, el “The Stranger” de Billy Joel, y varios otros de las bandas Chicago, Kansas, Boston, y Earth, Wind & Fire.
Participé también, de refilón, en algunas reuniones organizativas entre los directivos norteamericanos y cubanos haciéndome el tonto, el despistado, como si me importara poco lo que escuchaba. Por esa época tenía veinticinco años y me preparaba para grabar mi tercer disco titulado “Aguas”.
La selección de a quiénes invitarían fue angustiosa y conflictiva porque algunos funcionarios criollos (no Quesada, ni Julio G. Espinosa, ni Tony Enríquez, productores a cargo de organizar aquel ajiaco y que eran melómanos los tres), preferían que algunos grupos y solistas de CBS no formaran parte del elenco. Nunca supe por qué.
Por la parte norteamericana participaron: Weather Report, Stephen Stills, miembro del mítico cuarteto folk Crosby, Stills, Nash & Young, Rita Coolidge, Kris Kristofferson, una selección de los componentes de la Fania All Stars y Billy Joel. Mientras que por la contraparte cubana fueron escogidos Irakere, Manguaré con Sara González, La Orquesta Aragón, Pablo Milanés y su Grupo, Los Papines, y alguien más que ahora extravío. Fueron tres noches de espectáculos.
Recuerdo nítidamente que Weather Report inauguró el encuentro y ocurrió algo nunca visto aquí: Por debajo de los instrumentos del grupo, descendiendo hacia la platea, como un bello efecto visual, brotó una cascada de humo blanco y espeso provocando que los de las primeras filas salieran corriendo despavoridos imaginando un incendio.
Stephen Stills levantó al teatro con una guitarra inalámbrica y le dio la vuelta a la platea un par de veces, lobby incluido, sin perder el sonido, provocando estupor en la audiencia. Rita Coolidge nos “encendió” con su pegajosa balada “We’re All Alone”, que sonaba mucho en la radio norteamericana, y Kris Kristofferson, que por entonces era su esposo, hizo lo suyo sin mucha repercusión; la música country no es nuestro fuerte y el film “A Star Is Born” de 1976, protagonizado por él junto a Barbra Streisand, todavía no se había exhibido en nuestro país, por lo tanto era, además, un total desconocido para la mayoría.
La Fania All Star (Rubén Blades, Héctor Lavoe, Ismael Miranda y otros), recibió una andanada de descalificaciones porque algunos de los “musicones y musicólogos” de la época les habían hecho la cruz por “habernos robado” la música popular bailable con aquel “engendro rítmico”, así le llamaban, llamado “Salsa”.
Es recomendable recordar la cruzada anti-salsa que se desplegó en cuanto medio fuera posible y de la forma más burda y despectiva, por lo que cuando actuaron ni aplausos recibieron. Fue una lástima, y un bochorno ajeno que cargo todavía como propio.
Nuestra gente hizo lo suyo con excelencia, pero el público quería otra cosa; la novedad. Debo añadir que las entradas no se pusieron a la venta, solo los elegidos las consiguieron. El teatro se mal llenó con invitaciones y colados de ocasión. Yo me las agencié a través de la compositora Tania Castellanos. Mi madre, Consuelito Vidal, que fungió como animadora del espectáculo, no hizo el menor intento por solicitarlas de lo complicado que resultaba obtenerlas.
Cuando presentó a Billy Joel aclaró que no se podían utilizar cámaras de ningún tipo porque la estrella las prohibía, aunque a decir verdad lo señalaba por los fotógrafos profesionales, porque entre el público había pocas por no decir ninguna. Tampoco Billy Joel se dejó filmar por el equipo televisivo norteamericano que los acompañaba. No es de mi interés averiguarlo. Han transcurrido muchos años.
El humo de un cigarrillo, iluminado por un cenital, se vislumbró sobre el piano. Se escuchó el melódico silbido inicial del tema “The Stranger” y Billy Joel fue descubierto por los seguidores, todos lo ovacionamos puestos de pie y el teatro retumbó.
Resulta que el “desconocido Joel” era un ídolo para muchos de nosotros y aunque tenía editados apenas tres álbumes, el 52nd Street permanecía aún en el asador, su single “Just the Way You Are” convivía entre nosotros a través de las antenas y emisoras extranjeras. Estuvo espléndido y hasta terminó su participación arrancando el encordado del piano con el tradicional frenesí de los rockeros absolutos. Su actuación duró exactamente una hora.
Una vez terminado el show me percaté de que por la puerta que comunica la platea del backstage varios asistentes salían con discos de los artistas y yo, que tenía el The Stranger producto del atraco juvenil, pretendí que Mr. Joel me lo firmara.
Con el disco bajo el brazo envuelto en un periódico, atravesé el gentío usando el pretexto de que estaba indispuesto y quería decírselo a mi madre. Le pregunté por ella a Pedraza Ginori, que era el director artístico del encuentro. El Yin (apodo cariñoso para Ginori) me dijo: “Tu mamá está en el camerino número 1 conversando con Billy Joel”. Caí en trance unos segundos, ¿Mi madre y Billy Joel juntos en un camerino? La noche no podía completarse mejor.
Corrí por el angosto pasillo que separa el escenario de los tocadores. En la puerta dos morenos inmensos ataviados con sendos trajes de dril azul, miembros de la escolta personal del astro norteamericano, imposibilitaban el paso, pero grité “¡Mamaaaaaá!”, y adentro alguien identificó mi voz y me permitió la entrada.
La escena que encontré no podía ser más alucinante. Mami, sentada cómodamente en un amplio sofá, departía distendida y animada con Billy Joel mientras ambos daban cuenta, eufóricos, de una botella de whisky Johnnie Walker Black Label. Le extendí el disco a Mr. Joel, me lo dedicó al descuido, —lo conservo—, y le pregunté a mi amada progenitora en un susurro: “Mamá, ¿y en qué idioma hablan ustedes, porque tú no sabes inglés y Billy Joel no conoce ni una frase en español?”.
Entonces ella me miró sonriente, hizo un leve y pícaro movimiento de cabeza, señaló la botella con el dedo índice, levantó los hombros con total desenfado, y como alguien a quien las oportunidades no le brindan otras opciones me dijo:
¡Mijo, el whisky hace maravillas!

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Verdaderamente a APV se le dan muy bien los cuentos y resultan instructivos y entretenidos. También es un buen entrevistador. Su programa de entrevistas no ha salido más escuché que agujeros problemas de presupuesto,algo difícil de creer, esa justificación hace pensar que el que la empleó piensa que la gente es tonta.
Verdad que hace maravillas y de contra a Consuelito, que en gloria este le gustaba. Ja, Ja, Ja.
Como la admiro y recuerdo, me parece estarla mirando
Dios tenga en la Gloria a nuestra Consuelito Vidal!!!
Cuánto me hubiera gustado haberla conocido en persona!!!
Me encanta tu prosa, Amaury.
Especial Consuelo Vidal
Buenos días, cómo todos los martes tus crónicas son una total maravilla, gracias siempre. Abrazos digitales fraternos.
Termino de leer con una sonrisa, una página de historia, amistad y cultura, gracias Amaury.
Buena historia esa....creo q Billy no canto Piano Man,un clásico....Sldos
Que linda crónica, pero su mamá como siempre un genio, con una agilidad mental increíble
Amigos/as: La agilidad mental que yo pueda tener la heredé de ella sin dudas. Tenía unas “salidas” muy ingeniosas.
Creo que fue un día complicado para publicar, pero no quise dejarlo pasar. Ahora recuerdo la vez que le pregunté a mi mamá: ¿Mamá tú cobrabas lo que pagaba CMQ por mi participación en los comerciales que yo hacía? A lo que ella respondió, con un plumero en la mano: Amaurito, el trabajo voluntario lo inventó el Che Guevara, antes TODO se cobraba.
Todavía lo recuerdo y me río. Buenos días.
Amaury, Usted debería tener un programa fijo en la T.V cubana. Quizás una revista musical donde combinará música, entrevistas, humor. Recuerdo en los 90 que Alfredito tenía uno en los veranos de muchísima teleaudiencia. No deseo comparar, pero desaprovechar sus talentos, demostrados de sobra, es casi un pecado. Ojalá alguien se atreva y al menos algunas Mypimes contribuyan con los recursos necesarios si ese fuera un obstáculo..Estoy seguro que muchos cubanos no se lo perderian por nada.Un cordial saludo
Excelente
Con los años se ha descubierto una nueva faceta de Amaury, de las tantas que arrastra. Ahora es cuentero, que no es lo mismo que cuentista.
Bueno,pienso que el whisky no era solo el interprete sino tambien el talento y la grandeza!!!!
AY AMAURYYYY
ESPECTACULAR, COMO SIEMPRE
Recuerdo perfectamente aquel espectáculo!
Siento vergüenza también por haber repudiado a los salseros de esa manera, qué tontos fueron, me excluyo porque tuve visión para saber que al Son, no le robaron su nombre!!
Gracias por escribir tan bien, siempre lo leo en alta voz a Luis y las carcajadas me interrumpen!!
Tus articulos son curiosos Y amenos.
. Recordamos a tu mama que en paz descanse
Viva la cultura Cubana.
Gracias Amaurys
Sin duda, excelente whisky de letras
Alucinante crónica. Qué oportunidad la tuya. Pero ve tumbando que sobras. Jajajaja. Dios mío, Amaury, ese escritura casi ilegible te puede salvar la vida. Gracias.
Muchas razón la de Consuelito, yo lo llamo para esos momentos como el "Traductor" y sin dudas funciona mejor que el de Google.
Ya tengo 65 años... sobre aquel suceso oficialmente no recuerdo que se haya divulgado nada... aunque "Radio Bemba" si lo comentó. Poco después por los canales del ICRT conocimos a Billy Joel por "Just the way you are" y "Honesty"... sobre esta última, Carlos Otero hizo un brillante y memorable doblaje, acompañado por Lily Renteria Cary... animadoras del programa dominical de la televisión..."Para Bailar".
Si se publicó en el granma.
Especial como siempre la crónica, una vida rica en verdad en anécdotas y peripecias dignas de un aventurero, bendiciones a la gran Consuelito, como ella no habrá nadie mas , simplemente única.
Leí la crónica como si estuviera allí. Soy de los que no pudieron entrar al concierto, lo recuerdo como si fuera hoy y Amaury con su espléndida palabra me lo trae a estos lejanos días.
Gracias 1000 Amaury!
Una vez mas nos deleita con sus crónicas escritas con mucha fluidez . Es muy buen cronista .
Tremendo talento que tiene.
Es una làstima que su prograna de entrevistas no lo pongan de nuevo.
Es muy profesional, respetuoso y agradable.!
Amaury por la parte cubana, tambien actuaron los de la Orquesta de Musica Moderna de Santiago de Cuba, que lo hicieron muy bien por cierto. Yo estuve el dia que actuo Billy Joel, Sara Gonzalez, Kris Kristofferson (que hablo en perfecto espanol) y su esposa de entonces Rita Coolidge y esa orquesta santiaguera de la que hago referencia mas arriba.
Sencillamente INOLVIDABLE. Claro, yo estaba en el segundo balcon, un poco lejos, pero no importa, en mi curriculum vitae, esta que yo estuve ese dia alli,
Muchas Gracias Amaury, yo estaba en Secundaria en esa época y Honesty era de las preferidas, en los Audios de la Escuela. Muchos recuerdos de esa época.
Tuve la dicha de ir pues las entradas de uno de los dias incluyeron a los estudiantes de la ENA y yo estudiaba allí. Las demas entradas aunque Amaury lo sepa y no lo diga fueron distribuidas por el Minint para sus secuaces y la "guara" .
Fue la primera vez q vi a una persona, en este caso a Billy usar traje y corbata hacía arriba y jeans y tennis hacia abajo. Un total sacrilegio para nosotros en esa época, cuándo para viajar o ir a comer a un restaurante habia q usar traje , safary o guayabera.
Muy buen artículo Amaury, casualmente hace unos días conversaba con un grupo de grandes amantes de la música que me contaban sobre ese espectáculo y como se les prohibía ir a este, así como de disfrutar de cierto tipo de música en aquellos tiempos.
Genial historia... Genial Consuelo y genial Amaury...
Maravillosa crónica,saludos Amauri,esperamos otra parte de "Con dos que se quieran".
¡Espectaculares tus historias, Amaury! FELICITACIONES. Alas actuaciones de tu madre las recuerdo con enorme placer. Sobre el cierre de esta anécdota, solo te digo que me la imagino respondiéndote y "hablando" ella con Billy Joel
Ay Amaury!!
Que gusto leerte cada martes.