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Chávez en Aló Presidente

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Hugo Chávez FríasPrograma Aló Presidente No. 165, presidido por Hugo Chávez Frías, el 21 de septiembre del 2003.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Hugo Chávez.- Misión Sucre. Hoy, domingo, como lo anunciamos. Hoy es domingo, 21 de septiembre, y es otro día de júbilo.

Un abrazo, desde mi corazón, a todos los venezolanos y a todas las venezolanas.

Aquí estamos, en el despacho presidencial, desde aquí, desde el Palacio del pueblo de Venezuela, para toda Venezuela y el mundo, este Aló Presidente No. 165, 21 de septiembre del 2003. Lo habíamos dicho y hoy estamos cumpliéndolo: el censo nacional de la Misión Sucre. Nació la Misión Sucre en honor -enfóquenme allá la estampa que recogió Tito Salas- al Gran Mariscal de Ayacucho.

Todos los días lo veo cuando me siento aquí, y uno se inspira en la figura legendaria. Enfócalo completo. ¿No podrás enfocarlo completo, el cuadro completo?, para que todo el país vea esta obra original del gran pintor venezolano Tito Salas. ¿No se podrá poner vertical la cámara, captar solo el cuadro? Parece que no se puede poner una cámara vertical así como la cámara fotográfica. A ver, ahí están los muchachos… No, así no se ve bien. Acércalo más entonces. Las luces que están allí… Ahí está bien enfocado, correcto, correcto, muy bien, ahí está.

Ese es un cuadro original, al óleo, de Tito Salas, gran pintor venezolano. Vean ustedes. Ahí está el general Sucre, el gran cumanés, Antonio José de Sucre. Hay unos detalles allí. Qué linda es la pintura. Yo quise ser pintor en una época, e incursioné un poquito en la pintura, llegué hasta pintor ingenuo.

Bueno, ahí está Sucre, el Mariscal. El próximo año estaremos celebrando 180 de Ayacucho, y en el año 2005 los 180 de la creación de Bolivia: Sucre, su primer presidente. ¡Qué grande fue el Mariscal Sucre! Vamos a recordar lo que dijo Bolívar en una ocasión.

Aquí estoy leyendo este libro de Cunar Mendoza Loza, un historiador boliviano. Este libro es impresionante, porque recoge, sobre todo, esta época en la cual Sucre organizó a Bolivia. Este libro se llama Sucre y la organización de la República de Bolivia en 1825.
Yo les he dicho a mis amigos los bolivianos, que en el año 2005 celebraremos pues los 180 años de la creación de Bolivia, para honor de Bolívar y para honor de Sucre, el Gran Mariscal, y del pueblo boliviano, en primer lugar, y de los pueblos de Suramérica, los pueblos bolivarianos.

Miren, Sucre no solo fue el Gran Mariscal de Ayacucho, como le conocemos, ¿no? El Gran Mariscal de Ayacucho y ya. No. Antonio José de Sucre a los 16 ó 17 años ya andaba en batalla en la Primera República, y fue edecán de campo del generalísimo Francisco de Miranda.

Yo el otro día me puse a pensar que en vez de José Antonio Páez ahí deberíamos tener a Miranda. Aquí falta Miranda y sobra Páez. Todo mi respeto al centauro, pero… Estás de más aquí, José Antonio, no cabes aquí en este recinto patriótico. No, te le entregaste a la oligarquía valenciana y caraqueña y traicionaste al Negro primero y a los centauros que te adoraron.

Claro, cuando Tito Salas pintó estos cuadros, no teníamos muy claro aquí, seguramente, la significación.

Urdaneta, leal soldado, para honra de los zulianos, ¿no?, para honra zuliana. El general Rafael Urdaneta, leal hasta el final.

Cuando trajeron los restos de Bolívar, años después de su muerte, el general Rafael Urdaneta quiso vestir su informe de gala y se uniformó por última vez en su vida. Tenía años retirado sin uniformarse. Vistió sus galas y comandó la parada, comandó la gala militar que le dio la bienvenida a los restos de Bolívar que subieron desde La Guaira en su carroza fúnebre, y aquel pueblo que salió a recibir los restos mortales del Gran Libertador.
¡Salve!, pues, mi general Rafael Urdaneta. Sucre por allá y Bolívar. Allá debería estar Miranda, debería estar Miranda; pero, bueno, está Páez, mi general Páez, el león de Payara, el tigre de las Queseras y el corderito de la oligarquía.

Bueno, eso hay que decirlo, para que no nos caigamos a mentiras y nos escondamos. No, José Antonio Páez permitió que a Bolívar lo expulsaran de Venezuela. José Antonio Páez no permitió que el Mariscal Sucre entrara, apenas lo dejó llegar hasta San Cristóbal, y mandó a un oscuro general a evitar que Sucre regresara a Venezuela. Bolívar lo había mandado desde Bogotá, como un último intento. Conocedor Bolívar de la capacidad negociadora del Mariscal Sucre.

Del general Sucre, Bolívar dijo: “El general Sucre, donde va, va el alma del ejército.” El general Sucre fue quien negoció el tratado de regularización de la guerra con los españoles, y el general Sucre fue el que organizó el encuentro de Bolívar y Morillo; él organizó todo aquello, porque era en verdad un líder militar, un gran estratega, un gran capitán, pero era un gran político, armador de política.

Bolívar lo dijo, repito, donde va el general Sucre, va el alma del ejército. Bolívar lo quería como a un hijo, pues; el hijo que no tuvo Bolívar, el hijo natural que no tuvo, lo consiguió en el Mariscal Sucre, y se lo mataron, se lo mataron. Por eso cuando muere Sucre, Bolívar se echa, y se rinde y muere también, y cuando matan a Sucre, y él sale a los días, pues lanzó aquella frase: “Han matado al Abel de Colombia.” Y dijo: “Dios, si tienes justicia, lanza un rayo de tus manos sobre el monstruo que ha matado a Sucre.” Tenía apenas 35 años Antonio José de Sucre cuando murió. El había nacido allá en Cumaná, tan querida, en 1795. Casi pudo haber sido hijo de Bolívar. Cuando Sucre nació en Cumaná, Simoncito Bolívar tenía 12 años, ya andaba correteando travieso por el valle de Caracas con Simón Rodríguez.

Después la vida los unió, y ya Miranda estaba planificando cómo venir… Cuando Antonio José de Sucre nació, ya Miranda era el generalísimo. No, no era generalísimo todavía, fue generalísimo en 1811, aquí, al lado de Sucre, por cierto; pero ya Miranda había estado en la revolución de Estados Unidos, con Washington, ya era Mariscal de Francia, era coronel español; pero, por supuesto, dejó las fuerzas del Rey de España. España lo declaró traidor, fue traidor a España, sí, pero no fue traidor al pueblo venezolano y a Venezuela, su patria, fue un verdadero patriota, Francisco de Miranda, el gran caraqueño.

Entonces, Sucre, vean ustedes esto. Este libro vale oro, este libro me lo dejó María Isabel -a ella se lo regalaron en 1999, y ella, la madre de Rosa Inés, María Isabel, desde aquí la saludo, y a la familia-, me lo regaló. Anoche estuve leyendo algo, creo que lo subrayé, aquí está. Sí, señor: “Organización republicana.” Sucre era un gran organizador, y por eso hemos tomado de él la inspiración del nombre de la Misión Sucre.

Los bachilleres, ¡vamos bachilleres!, dondequiera que ustedes estén: en los cuarteles, en las fábricas, hoy en su casa, en los campos, en las grandes ciudades, los que vivan fuera del país, incluso. Adán, las embajadas deben recibir instrucciones, seguramente ya las recibieron, pero chequéame; las embajadas, primero de América Latina, hay venezolanas y venezolanos, yo me los he conseguido. Creo que en Buenos Aires conseguí una muchacha que llegó y me dijo: “Presidente, soy bachiller, me vine para acá a casa de un tío”, el tío como que murió y entonces se quedó allá trabajando, no ha podido regresar porque consiguió un trabajito, pero no está estudiando.

Si hay bachilleres venezolanos en Moscú, en Marte, en el planeta rojo ese…, como está un poco cerca, pudiéramos hacer un contacto. ¿No hay contacto con Marte, Aló Presidente? Aló Presidente es capaz de llegar a Marte, se lo estoy diciendo. Un día de estos vamos a hacer un contacto en vivo con el planeta rojo, y con Venus, el planeta del amor, también, en contacto directo estamos. Bueno, dondequiera que estéis, bachilleres de la patria, vamos, aquí están estos brazos, vengan, vamos a inscribirnos hoy en el censo. Ya tenemos muchos, se han inscrito, yo creo que como 20 000, antes del censo. Hoy aspiramos llegar a unos 100 000 y continúa abierto el proceso de inscripciones, de registro hasta el próximo 21 de octubre, un mes a partir de hoy; pero hoy es el día, ¡hoy es el día! Vamos, que nadie se quede en casa. Deje usted un rato lo que está haciendo y vaya.

No importa, si usted tiene 50 años, si sacó bachillerato en el Liceo “Daniel Florencio Oleri”, allá en Barinas, o en cualquier liceo. En 1971 salió mi promoción. Giussepe Gandhi, buen amigo, saludos allá en Barinas, hoy es médico Giussepe Gandhi, siempre competíamos por ser de los mejores, modestia aparte; pero es que a mí me gustaba mucho estudiar, siempre me ha gustado. Entonces yo siempre estaba ahí entre los primeros alumnos del salón; Giussepe Gandhi; Vilma Maíz, cómo estará Vilma allá en Barinas. Hace pocos años la vi por allá, salí a trotar un rato por Barinas y me consigo una trotadora y se me pega al lado: “¡Hugo Chávez! ¿No te acuerdas de mi? -yo estaba recién salido de la cárcel. Soy Vilma Maíz”, era una trotadora. Bueno, Wilfredo Rodríguez, Luis Reyes Reyes, aquellos muchachos, pues, que salimos de bachilleres en 1971. Vamos a suponer que alguno de ustedes, bachilleres de 1971, no pudieron seguir en la universidad, trataron y no pudieron. “Bombillo”, ¿cómo estará “Bombillo”?

“Bombillo” era tremendo tipo, ese sí era un taco, “Bombillo”. Berríos hoy es neurocirujano, ¿no, Adán? (Le dice algo), de los mejores del mundo. Claro, le decíamos “Bombillo” por eso, porque “Bombillo” era un bombillo pues, cuando uno se trancaba en un problema de matemática o de física, las leyes de Kirchhoff, o venía el profesor Musa y dictaba muy rápido, ¿cómo es que hablaba Musa, Adán? Sí, el profesor Musa era tremendo profesor de física, pero era…: “Mira, Chávez, toma nota ahí del libro de las matemáticas de Kirchhoff.” Entonces, cuando a uno se le apagaba la luz, uno miraba a “Bombillo”, y ahí estaba “Bombillo”; Berríos, hoy es neurocirujano.

Qué muchachada aquella de los setenta, 1971. Si alguno se quedó, venga. Si tiene nietos, no importa -¡qué lindo está mi nieto!, anoche estuve, miren, hamaquéandolo allá, estaba vestido de pelotero, ¡ay, ay, ay!, va a ser pelotero; parece que es zurdo, lanza mucho la zurda el muchachito-, vaya con su nieto, pues. Si usted tiene ya la edad nuestra, 50 años casi, claro que es tiempo, ya somos bachilleres, en cuatro o cinco años, depende de la carrera que usted escoja, va a tener una profesión universitaria a los 55, póngale usted, ¡uuuff!, tiempo para continuar perfeccionándonos todos.

Me informan, desde esta mañana estoy recibiendo llamadas, me llamó el general Ochoa Méndez desde la Plaza de Maturín, a full aquello; desde la Plaza Bolívar de Caracas, me dicen que eso está full; me dijo el teniente Morales que venía por aquí por la Plaza del Metro, aquí cerca, y que esto está a full; en Valencia está a full, en San Cristóbal.
Los gobernadores patriotas, los alcaldes patriotas, todos, los generales jefes de guarnición, los almirantes, los comandantes de las unidades, todos juntos, civiles y militares, vamos, y 50 000 voluntarios. Por ahí está el ministro de Educación, Héctor Navarro, la Comisión Presidencial Misión Sucre, desplegada por todo el país, el frente bolivariano de luchadores sociales, desplegado por todo el país, la Federación Bolivariana de Estudiantes desplegada por todo el país, la clase media en positivo, desplegada por todo el país, todos; el Instituto Nacional de la Juventud, el ejército, la Guardia Nacional, la aviación, la marina de guerra, todos, todos, todos, vamos, vamos, Misión Sucre, de las más grandes, junto a la Misión Robinson, rumbo a la grandeza.

Vamos a hacer un pase, pues, por microondas, a Valencia. ¿Quién está en Valencia por allá, en la Misión Sucre? A ver si nos comunicamos con Valencia, la capital del estado Carabobo. Me dicen que está allá Enrique Ramos -ahí están las imágenes de Valencia-, presidente del Instituto Nacional de la Juventud. Pero vean ustedes la cola de muchachos.
¿Tú me estás viendo y oyendo, Enrique? ¿Enrique, tú me ves, me oyes? A ver, Enrique, ¿dime si nos estás oyendo o viendo?
Enrique Ramos.- Muy buenos días, Presidente.
Hugo Chávez.- Buenos días, Enrique. ¿Tú me estás oyendo? Enrique, buenos días.
Enrique Ramos.- Sí, Presidente, no lo estamos observando, lo estamos escuchando. Tenemos una gran cantidad de personas que se han dado cita masivamente en la Plaza Bolívar. Lo escucho, Presidente, lo escucho, lo estoy escuchando por Radio Nacional.
Hugo Chávez.- Okey, hermano. Sigue adelante, Enrique, te estamos escuchando perfecto.
Enrique Ramos.- Sí, lo estoy escuchando, Presidente, estamos en la Plaza Bolívar de Valencia, donde masivamente… ¿Me escucha, Presidente?
Hugo Chávez.- Sí, te estamos escuchando, Enrique. Buenos días, un abrazo a todos. Sigue adelante. Explícanos, estamos viendo ahí la cola de gente que está acudiendo…
Enrique Ramos.- Presidente, estamos acá masivamente. Tenemos dispuestos 14 puntos en todos los municipios de Valencia, en la Plaza Bolívar, en la plaza de toros de Valencia, en los centros comerciales y, por supuesto, ahí está toda la juventud. Es impresionante cómo ha acudido masivamente, se ha evidenciado la incapacidad de esos gobiernos que durante los 40 años no dieron respuesta al pueblo, y hoy…
Hugo Chávez.- Oye, Enrique, yo voy a hacer un esfuerzo a ver si tú me oyes, porque yo quiero dialogar contigo. Si no, pónganle un teléfono al lado, un celular. Adán, haz algo, alguien. Si no, con un celular, y hablamos por el celular.
Dime si tú me estás escuchando. El no me está oyendo. Por favor, ruego al equipo técnico que hagan algo, yo quiero dialogar y hablar con algunos de los muchachos, y si no me dejan las imágenes al aire sin sonido y me ponen un celular para yo conversar con Enrique con un celular en la mano. A ver, alguien que me dé respuesta, mientras tanto veamos algunas imágenes.
Correcto, vean ustedes, ahí están los muchachos llenando la planilla. Vean ustedes, así se hace la patria. Menos mal que Dios… Dios es venezolano, es del mundo entero, claro, pero decimos que, por supuesto, también es venezolano, y Dios es bolivariano, claro, si estamos con el camino de Dios. Ese es el camino de Cristo, el camino de la justicia.
Miren, les voy a decir algo. Dile, por favor, que el ministro Navarro está ahí afuera, que pase el ministro Navarro, que está ahí en el despacho afuera, para que nos ayude aquí a hacer comentarios. ¡Ajá! Aquí está, vean ustedes, cómo llenar la planilla. Esos jóvenes que están allí están llenando esta planilla.
Ultimas noticias, por cierto, de aniversario. Felicitaciones a toda la directiva de Ultimas noticias, a sus periodistas, un aniversario más de este buen diario venezolano.
Hemos estado viendo desde hace varios días -búscame la página completa, por favor- cómo llenar la planilla del censo Misión Sucre. Eso se ha estado explicando durante varios días, cómo llenar la planilla, ¿ven? Entonces, ahí están los muchachos.
Volvamos con las imágenes a Valencia. Volvamos a Valencia con las imágenes de Misión Sucre. A ver, allí están los muchachos. Héctor, bienvenido, buenos días; Héctor Navarro, ¿cómo estás, hermano? Feliz, vale. A las 6:00 de la mañana me despertaron ellos.
Héctor Navarro.- Estamos felices.
Hugo Chávez.- Me tocaron diana, chico, a las 6:00 de la mañana. Yo me acosté un poco tarde, anoche estuve jugueteando con mi nieto, chico. Está vestido de pelotero el muchacho, con spike y todo. Tiene la pata larga, parece que le van a decir Trivilín también, es otro Trivilín, y el muchachito parece que va a ser zurdo, lanza a la zurda.
Héctor Navarro.- ¿Sí?
Hugo Chávez.- Sí, vestido de pelotero, en un equipo que llaman Baby-Club (Risas). Nos están retando los Baby-Club.
Bueno, entonces me acosté un poco tarde, pero a las 6:00 de la mañana estaba sonando el teléfono, Ochoa Méndez desde Maturín, y desde por allá, desde Lara, Luis Reyes Reyes: Estamos desplegados. ¿Qué noticias tienes tú, Héctor? Estamos viendo imágenes allí de Valencia.
Héctor Navarro.- Bueno, fíjese, en esas imágenes podemos ver lo que está ocurriendo en todo el país. En esas imágenes podemos ver cómo, además, los facilitadores están ayudando a los muchachos. Esto es para complementar toda la información que se ha estado desplegando en la prensa en estos días.
Hugo Chávez.- Yo estaba mostrando acá lo de Ultimas Noticias, ¿no?
Héctor Navarro.- Sí, en varios periódicos hemos sacado la información, pero, además, una muy buena promoción por televisión, por radio.
Hugo Chávez.- Por televisión, radio, televisoras regionales, me han dicho, radios regionales.
Héctor Navarro.- En eso debemos señalar la importante cooperación de los gobernadores nuestros, los alcaldes nuestros, están montados en eso.
Hugo Chávez.- ¿Hay algún gobernador de los partidos de oposición que se haya sumado?, para hacerle un reconocimiento. Si tienes conocimiento me lo haces saber para llamarlo por teléfono, o alcalde.
Por ahí me dijo alguien de la Misión Robinson, Otaiza creo, que hay algunos voluntarios, que son muchachos de algunos partidos de oposición: Bienvenidos, ese es un gesto maravilloso. Que un muchacho llegó por allá: “Mire, yo soy adeco, pero yo soy un adeco honesto”, dijo, ¿no? No es muy común conseguir eso, ese es un espécimen extraño, pero es un joven, pues, y entonces tiene derecho a ser adeco o a estar en contra de Chávez, no importa, pero que se sume, lo que no puede es estar en contra de la patria.
Héctor Navarro.- Ni en contra de su propio crecimiento.
Hugo Chávez.- De su propio crecimiento como ser humano.
Entonces, fíjate, qué bonito: Cuatrocientos mil bachilleres es la cifra; pudiéramos ser rebasados, Héctor.
Héctor Navarro.- La información que tenemos es que ya nos están pidiendo más planillas. Ya estamos enviando planillas al interior de las que teníamos de reserva.
Hugo Chávez.- ¿Cuántas repartimos?
Héctor Navarro.- Nosotros enviamos 420 000 planillas, que estaban repartidas desde hace tres días, pero tenemos una reserva de cerca de 150 000 planillas en el propio Ministerio de Educación Superior.
Hugo Chávez.- Correcto. Tenemos un avión Hércules allí, el “camastrón” está a la orden, Héctor, los helicópteros presidenciales, para ir a donde haya que ir, la fuerza armada está allí desplegada, la fuerza aérea, la marina de guerra. ¿Y mandaron a las islas, o sea, a Margarita, a Coche, a Cubagua?
Héctor Navarro.- Sí, desde luego.
Hugo Chávez.- En Los Roques hay bachilleres que trabajan en turismo, lo sé; en la Orchila.
Héctor Navarro.- Los estamos atendiendo.
De todas maneras, Presidente, hoy atendíamos, por supuesto, la gran masa, porque nos permite tomar decisiones para la planificación a corto plazo. Pero ya tenemos una página web, que se llama MisiónSucre.org. Ya está disponible la planilla también en la página web, es decir que los bachilleres que no tengan oportunidad de ir a una Plaza Bolívar por cualquier razón, o desde el exterior, como usted decía, perfectamente pueden hacerlo a través de Internet.
Hugo Chávez.- Hay bachilleres que viven en el exterior, en Estados Unidos hay un grupo grande.
Héctor Navarro.- Y lo pueden hacer perfectamente por Internet.
Hugo Chávez.- Mira, hay unos muchachos, por ejemplo, cuyos padres se fueron del país asustados. Pobrecitos, ellos no tienen la culpa, ¿no?
Héctor Navarro.- Por el terrorismo que hubo.
Hugo Chávez.- El terrorismo, todo aquello, que este país se acabó, que llegó no sé quién, el diablo, y los padres recogieron sus cosas. Los conozco, son de Barinas y son amigos de mis hijos, pues, más o menos de la misma edad de mis hijos grandes, y entonces se fueron, vendieron una pequeña empresa, asustados, hermanos, y se fueron a vivir a Miami, pero apenas les alcanzan, primero, los ahorros. Allá creo que consiguieron un trabajito, un negocio, una cosa, para vivir más o menos. Además, allá tienen que pagar, allá sí es verdad que no van a evadir impuestos, allá pagan un alto precio por la gasolina, que aquí la subsidiamos, allá tienen que pagar la energía eléctrica, todo eso. Entonces, me contó una de mis hijas que habló por teléfono con una de las muchachas, que son compañeras de allá del colegio secundario donde estudiaron, que no están estudiando, porque allá, además, la educación está altamente privatizada.
Héctor Navarro.- Esa es otra cosa, ese es otro mundo.
Hugo Chávez.- Ese es otro mundo, altamente privatizada, allá los pobres están casi excluidos, y más aún si son del sur, si son del sur, ¡cuidado! Entonces esas muchachas allá en Miami, allá en Washington, allá en Canadá, allá en Madrid, en París, en Londres, en Moscú, en Buenos Aires, en Brasilia, dondequiera que haya, en San Salvador, en Haití, en República Dominicana, dondequiera que estén muchachos, hombres, no tienen por qué ser muchachos, si usted tiene 80 años y es bachiller, vamos a estudiar, pues, usted, hombre o mujer, con sus nietos, he dicho, vamos a acompañar a los nietos en el estudio y los ayudamos con eso.
Bueno, en fin, Héctor, qué día tan bonito, porque mira, hemos estado profundizando lo que es la estrategia de cancelar la deuda social.
Héctor Navarro.- Yo siempre he pensado, Presidente, que la exclusión social es una forma más trascendente de exclusión, porque la exclusión social no es como que alguien no lo dejen ingresar en un club, es algo que va mucho más allá, porque afecta al joven, lo afecta para toda la vida, pero, además, afecta su descendencia. Está demostrado que los muchachos en los regímenes como los nuestros, el capitalismo, como lo que hemos tenido tradicionalmente, el capitalismo salvaje, cuando un muchacho nace en una familia de exclusión, está condenado a estar excluido también, y eso es lo que tenemos que romper, eso es lo que estamos rompiendo ya.
Hugo Chávez.- Allí el niño está viviendo ya con una carga cultural, y él lo palpa desde que es un bebé; desde que es un bebé él va palpando que en su familia hay algo que está ocurriendo, porque oye comentarios, ve actitudes, siente, y entonces son los bebés que nacen ya en el mundo de los excluidos. Eso no va a ocurrir más en Venezuela.
Vamos a Valencia, ahora sí. Tenemos -creo que por vía telefónica; teníamos problemas de audio con Enrique Ramos- imágenes del canal 8 y el audio.
A ver, Enrique, ¿tú nos estás oyendo ahora, hermano?
Enrique Ramos.- Sí, Presidente, lo estamos escuchando. Estamos en la Plaza Bolívar de Valencia, donde masivamente ha acudido una gran cantidad de venezolanos que estaban excluidos dentro del sistema de educación superior, evidenciando la incapacidad de estos gobernantes que tuvimos durante 40 años. Pero hoy, gracias a Dios, a usted y al equipo que lo acompaña, estamos dando respuesta…
Hugo Chávez.- Oyeme, Enrique…
Enrique Ramos.- Dígame, Presidente.
Hugo Chávez.- Mira, ¿qué tal? Estamos felices aquí. Déjame decirte, para que le trasmitas a todos allí… Me imagino que ustedes tienen allí un equipo de sonido para orientar a la gente, unos megáfonos, ¿verdad?
Enrique Ramos.- Sí señor.
Hugo Chávez.- Correcto, infórmales que el país está desbordado. Vean usted la cantidad de personas.
¿Colocaron agua allí, Enrique? Agua, algo de comer, frutas, refrigerios.
Enrique Ramos.- Sí señor, en todas las alcaldías; los militares se han portado a la altura.
Hugo Chávez.- Oyeme, óyeme. Este muchacho es como yo, se suelta y no lo para nadie, ese es un bolivariano (Risas).
¿Cuáles alcaldías han colaborado?
Enrique Ramos.- La alcaldía de Los Guayos ha hecho un gran esfuerzo; la alcaldía de Mariara, Libertador; de Puerto Cabello también hemos tenido un gran apoyo.
Hugo Chávez.- ¿Y de la guarnición militar del estado Carabobo?
Enrique Ramos.- Desde todos estos días, especialmente anoche en la madrugada, esos militares patriotas han trabajado duro distribuyendo las 47 000 planillas que corresponden a Carabobo, ayudando a los 5 000 voluntarios que tenemos a lo largo y ancho de todo el estado de Carabobo.
Hugo Chávez.- Vamos a saludar al Comandante de la guarnición de Carabobo, de Valencia, el general Rangel Briceño, y al almirante Comandante de la guarnición de Puerto Cabello, dos enclaves. Vean ustedes, ahí están los muchachos.
Vean la señora con su niño. Vamos a entrevistar a esa señora. Enrique, por favor.
Enrique Ramos.- Muy buenos días, que el Presidente quiere conversar con usted; le voy a poner el celular porque tenemos problema con el audio.
Hugo Chávez.- Hola, ¿cómo te llamas tú?
Yoraisy Espinosa.- Buenos días, ¿cómo está?
Hugo Chávez.- Muy bien, estamos en Aló Presidente, muy felices de verlos a ustedes.
Yoraisy Espinosa.- Mi nombre es Yoraisy Espinosa.
Hugo Chávez.- Yoraisy, ¿tú eres de Carabobo?
Yoraisy Espinosa.- De Carabobo, sí.
Hugo Chávez.- ¿Dónde naciste tú, Yoraisy?
Yoraisy Espinosa.- En Valencia.
Hugo Chávez.- ¿Y ese niño que tienes en brazo es tu bebé?
Yoraisy Espinosa.- Sí, mi bebé, que tiene seis meses.
Hugo Chávez.- ¿Cuántos tienes? ¿Ese es el primero?
Yoraisy Espinosa.- Tengo dos.
Hugo Chávez.- ¿De cuántos años?
(Tienen problema con el audio y Yoraisy no escucha lo que Chávez le pregunta)
¿Cómo se llama tu bebé?
Yoraisy Espinosa.- Verónica del Valle.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, es una niña, Verónica; tienes dos niños.
¿Y tú vives ahí en Valencia?
Yoraisy Espinosa.- Sí, en la urbanización Santa Inés.
Hugo Chávez.- Dime una cosa Yoraisy, ¿tú te graduaste de bachiller en qué año?
Yoraisy Espinosa.- En 1991.
Hugo Chávez.- Hace 14 años.
Bueno, mi vida, yo te felicito, te felicito por ese espíritu. Nunca es tarde, sabes; vamos a estudiar.
¿Qué quieres tú estudiar en la universidad?
Yoraisy Espinosa.- Derecho.
Hugo Chávez.- Vas a ser una abogada para defender las causas justas y el derecho de tu niña Verónica y de todos los niños. Mira, hasta la niña está jugando con la planilla.
Yoraisy Espinosa.- Sí, para que acaben de salir esas figuras podridas que todavía están en el poder judicial.
Hugo Chávez.- Es cierto.
Yoraisy Espinosa.- Esa gente que todavía está ahí y hay que sacarla y darles oportunidad a profesionales nuevos, que sean humildes y trabajen en realidad para el pueblo.
Hugo Chávez.- Eso hay que aplaudirlo, lo que ha dicho esta muchacha; eso hay que aplaudirlo (Aplausos). Bueno, entonces ponte a estudiar derecho, incluso, antes de comenzar. Hay que hacer unos cursos preparatorios, vamos a empezar a editar libros para que ustedes tengan acceso a buenos libros del derecho, sin tener que pagar un centavo; vamos a hacer programas, ya estamos grabando millones de videocasetes, porque buena parte de las clases las vamos a dar por televisión, por video. Así que vamos a estudiar, mi vida. Prepárate bien para que, así como tu niña es la reina de todo eso que está allí, la Verónica, la justicia sea la reina de Venezuela. ¡Qué felicidad, Yoraisy!
Otra cosa, Yoraisy, te voy a decir algo. Como tú eres la primera venezolana con la que hablo en el día de hoy, que se está inscribiendo, te has ganado una beca (Aplausos).
Yoraisy Espinosa.- Muchas gracias, ¡imagínese usted! (Aplausos.)
Hugo Chávez.- Porque es que estoy sacando cuentas aquí, Héctor. Yo tengo unos reales por ahí escondido (Risas); por ahí salió hace poco alguien diciendo en televisión que es que yo estoy robando bancos, porque saco plata, o que tengo negocios raros. No, no, todos los reales que yo saco por ahí tienen su clara procedencia, se trata de que de todo dinero extra que nos entra, yo voy guardando una parte por ahí -bueno, no soy yo el que lo guardo, en el Banco Central- para programas sociales. Entonces yo tengo unos realitos por ahí reservados y estaba sacando unas cuentas ahí.
¿Tú estás trabajando, Yoraisy?
Yoraisy Espinosa.- No, mire, buscando.
Hugo Chávez.- ¿Y tu marido?
Yoraisy Espinosa.- El tuvo que irse para Caracas a trabajar.
Hugo Chávez.- Está trabajando en qué.
Yoraisy Espinosa.- El sí se graduó de contador.
Hugo Chávez.- ¿Y trabaja en qué?
Yoraisy Espinosa.- En una empresa de importaciones.
Hugo Chávez.- ¿Y cuál es el sueldo que él gana?
Yoraisy Espinosa.- El cobra 600, pero yo estoy aquí en Valencia con mi papá, que es obrero en el hipódromo de Valencia.
Hugo Chávez.- Bueno, el trabajo tuyo… Tú en este momento… Héctor, fíjate en esta cuenta, tú que eres matemático, ¿no?
Héctor Navarro.- Ingeniero.
Hugo Chávez.- Tú eres ingeniero pero yo sé que te encanta la matemática y le metes duro a la matemática. Yo le meto duro con el lápiz, a mí me gusta la matemática, yo le meto a la matemática, le meto no tanto como tú. Tú no, tú eres matemático, profesional; Adán también es matemático.
¿Cómo estará el matemático, chico? ¿Tú te acuerdas del matemático, del muchachito de allá del Samán?
Héctor Navarro.- Sí, sí, claro que me acuerdo.
Hugo Chávez.- Adán, ubícame al matemático.
Una vez yo eché el cuento del matemático y después apareció en Barinas ya graduado el matemático.
Mira, Yoraisy, fíjate esta cuenta que estoy sacando aquí. Hoy nosotros aspiramos a inscribir 400 000.
Héctor Navarro.- Van a ser más.
Hugo Chávez.- Yo creo que nos vamos a desbordar, pero supón tú 400 000, si no hoy, en el plazo que estamos abriendo en el día de hoy, con los que ya tenemos inscrito, que son 21 000; entonces fíjate lo siguiente -Héctor, para que tomes nota por allí; Adán toma nota por allá, y Mayorca-: yo tengo unos realitos por ahí que los he tenido en reserva y llegó el momento de usarlos. ¿Para qué? Para ustedes, porque imagínate 100 dólares -como yo tengo los realitos guardados en dólares, después los vamos a transformar en bolívares-, 100 dólares son 160 000 bolívares, al cambio de hoy.
Bueno, ¿qué te parece a ti, Yoraisy, una beca mensual de 100 dólares?
Yoraisy Espinosa.- Ah, maravilloso, pero imagínese usted… (Aplausos.)
Hugo Chávez.- Bueno, para tener algo, ¿verdad? Para que, además, puedas vivir un poquito mejor.
Yoraisy Espinosa.- No, y que esa es una carrera costosa.
Hugo Chávez.- Atender mejor a tus hijos y además apoyar el estudio.
Héctor, 100 dólares de beca, fíjate la cuenta que vamos a sacar. Después que nos despidamos de Yoraisy. Le quitaron la niña.
¿La niña ya camina?
Yoraisy Espinosa.- No, si lo que tiene son seis meses.
Hugo Chávez.- Lo que pasa es que el nieto mío tiene 12 días y ya casi camina el muchacho ese. Anoche andaba vestido de pelotero con unos spikes, y me estaba retando, tiene un equipo que se llama el Baby Club.
Mira, Yoraisy, ¿mucha gente de Santa Inés hay por ahí inscribiéndose?
Yoraisy Espinosa.- No, hay bastante. Aquí en la Plaza Bolívar, yo creo que no van a alcanzar las planillas.
Hugo Chávez.- ¿Cuánta gente crees tú que hay ahí?
Yoraisy Espinosa.- ¡Uh!, aquí se rebasó hace rato, esas colas son inmensas, a la catedral ya le da la vuelta.
Hugo Chávez.- Héctor, eso me preocupa. Supón tú que no alcancen las planillas, ¿no podemos autorizar de manera…?
Héctor Navarro.- Ellos están autorizados, tienen unas matrices en blanco y negro, para fotocopiar las matrices en blanco y negro y seguir llenando planillas en blanco y negro, y después nosotros las transcribimos. De todas maneras vamos a tener abiertos otros espacios durante el resto del mes.
Hugo Chávez.- Es un río de gente, Héctor. Y eso es solo en la Plaza Bolívar, de Valencia, porque, ¿cuántos puestos hay? Creo que me dijo Enrique que 14 puntos de inscripción en Valencia; pero, mira, esa es la Plaza Bolívar.
Bueno, Yoraisy, nos despedimos, mi reina.
¿Tú tienes teléfono, Yoraisy? Déjame un teléfono allí con Enrique. ¿Tienes un teléfono, Yoraisy?
Yoraisy Espinosa.- Sí, el de la casa de mi papá.
Hugo Chávez.- Ok. No me lo des por aquí por esta vía, porque es un asunto privado de ustedes, pero dáselo a Enrique Ramos, que lo tienes ahí, el presidente del Instituto Nacional de la Juventud, que es un patriota, y él nos lo va a pasar, para ubicarte hoy mismo, y tú eres la primera.
Pero, espérate, que te voy a decir lo siguiente, fíjate, la noticia es para todos: Como las clases comienzan el primero de noviembre, ¿verdad?, tú estás en el primer grupo. Entonces, este año tendríamos, Héctor, noviembre y diciembre, serían dos meses. Vamos a empezar a pagar la beca desde noviembre, desde el primer día, 100 dólares por muchacho. Yo quiero que les demos becas a los primeros 100 000 muchachos. No peles el ojo, que yo tengo los reales (Risas). Héctor dice: “¡Ay, Dios mío!” No, Héctor, esa platica la tengo yo por ahí. Fíjate, saquemos la cuenta, 100 000 muchachos que empezarán el primero de noviembre, ¿no?, multiplicando por 100…
Héctor Navarro.- Son 10 millones de dólares mensuales.
Hugo Chávez.- Correcto, 10 millones de dólares, los tengo; son 20 millones para fin de año, y entonces vamos a incluir en el presupuesto de educación superior del año que viene la beca, no solo para esos 100 000 compañeros. Yo me encargo de esos 100 000 que comienzan ahora todo el año que viene, pero yo quiero que bequemos a por lo menos una cifra similar y que eso lo incluyamos en el presupuesto del Ministerio de Educación Superior, para becar a 200 000. Y a PVDSA le voy a pedir que me beque otros varios miles, y a la CVG otros varios miles, pero tenemos que ayudar a esa gente, porque, fíjate, la mayoría es como Yoraisy, que tiene sus muchachitos.
Yoraisy está, felizmente, casada, tiene su marido que trabaja; pero cuántas muchachas hay con tres muchachos, sin marido y sin trabajo. El caso de ella no es ni siquiera el más difícil, pero se merece la beca, porque es un apoyo del gobierno y de la revolución para ti, mi cariño. Dale un abrazo a tu marido, a tus hijos, y a estudiar, para que seas una tremenda abogada para la justicia.
Despídete del país, mi vida.
Yoraisy Espinosa.- Gracias, que Dios lo bendiga y sigamos todos adelante (Aplausos).
Hugo Chávez.- Adelante vamos. Gracias, mi reina, qué bueno.
Enrique, ¿por qué no me colocas a otra persona allí de otro perfil, de otra edad? Yo veo a una señora allí… ¿Cuántos años tiene ella? A ver si ella quiere…
Rosaura Colmenares.- ¿Cómo está mi Presidente?
Hugo Chávez.- ¡Hola, mi vida! ¿Cómo estás tú? ¿Cómo te llamas tú?
Rosaura Colmenares.- Rosaura Colmenares Aguilar, profesora de la Universidad Central de Venezuela.
Hugo Chávez.- Rosaura Colmenares. ¿Y la señora que está al frente de ti quién es?
Rosaura Colmenares.- En estos días estuve reunida por allá con el profesor Juan Carlos en la Misión Sucre. Saludos de mi parte al profesor Juan Carlos González. Aquí le coloco a la señora Carmen Daza de González.
Hugo Chávez.- Espérate un segundo. Rosaura ¿tú me oyes?
Rosaura Colmenares.- Sí, sí, cómo no, dígame.
Hugo Chávez.- ¿Tú eres qué, voluntaria?
Rosaura Colmenares.- Sí, cómo no, Presidente, en esta lucha hace tiempo voluntaria; tengo 23 años de servicios, pero aquí soy voluntaria.
Hugo Chávez.- Mira, Rosaura, ¿tú estás estudiando?
Rosaura Colmenares.- Mi amor, estaba en proceso de jubilación, pero dije: “No, con eso no me voy del ministerio, con eso sigo luchando.”
Hugo Chávez.- ¿Tú trabajas en el ministerio?
Rosaura Colmenares.- Trabajo en el Ministerio de Educación aquí en Valencia, en la parte sur. Aquí lo apoyamos, mi Presidente, toda esta juventud, toda esa parte. Aquí está la señora Carmen Daza también.
Estamos también, mi Presidente, en la lucha del núcleo de la Universidad Bolivariana aquí en Valencia, ¿oyó?
Hugo Chávez.- Muy bien, Rosaura, dale un saludo a toda esa gente que trabaja allí.
Pero yo quiero hablar con la señora que tienes delante de ti.
Rosaura Colmenares.- A toda esta gente la estamos apoyando, mi Presidente.
Hugo Chávez.- Mira, óyeme, Rosaura, ¿tú me oyes? ¿Sí? ¿La señora que está delante de ti, ella está allí acompañando a algún hijo o ella…?
Rosaura Colmenares.- Yo la estoy acompañando a ella, mi Presidente. Ella es maestra, es un ejemplo de nuestro país, tiene 60 años de servicios y ella le quiere hablar, mi Presidente.
Hugo Chávez.- Pónmela, pues, por favor, Rosaura.
Rosaura Colmenares.- Aquí está, mi Presidente. Muchas gracias, que Dios me lo bendiga y que Dios me lo proteja, en nombre del pueblo venezolano, Presidente. Le coloco a la señora Carmen Daza.
Hugo Chávez.- ¡Amén!
¡Hola, Carmen! ¿Cómo estás? Echame la bendición.
Carmen Daza.- Querido Presidente, estoy con usted desde que usted surgió como luz en esta Venezuela triste, engañada.
Entonces yo quisiera, pues, que usted siguiera esa lucha con el apoyo de este pueblo que lo quiere tanto y que espera mucho de usted, sobre todo en salud y en educación.
Le habla una educadora con 38 años de servicios en la educación y el resto, que tengo 83 años, lo he dedicado al servicio social de las comunidades de aquí de mi estado, el estado Carabobo, que tanta falta le hace la colaboración de todos para seguir en este país con la voluntad y la fuerza que siempre le ha brindado usted a este pueblo venezolano. Le bendigo y le deseo mucha felicidad y que continúe, con todas las dificultades que sean, pero sabe que hay un pueblo que lo admira, lo quiere, lo respeta y que espera de usted todo lo que los demás gobiernos no le han dado (Exclamaciones de: “¡Viva Chávez!”)
Hugo Chávez.- Bueno, Carmen, pero qué mensaje tan hermoso. Carmen ha dicho que tiene -bueno, ustedes lo han oído- 83 años, esto es admirable. Pero yo quisiera saber, ¿Carmen está allí, entiendo que cooperando con el proceso de la Misión Sucre, Enrique?
Enrique Ramos.- Sí, ella está ayudando en todo, en la logística. Esto ha sido maravilloso, han llegado los vecinos con arepas, sandwiches, han ayudado en seguridad, porque usted sabe que en el estado Carabobo…
Hugo Chávez.- Enrique, óyeme lo que te voy a decir. Les voy a pedir no solo a ti, Héctor, a la Comisión Sucre, vamos a ir registrando estos casos que son excepcionales para hacerles un reconocimiento nacional. Esta dama, de 83 años, que hoy domingo salió, Carmen Daza, educadora, allí bajo el sol, algunos estarán bajo la lluvia, algunos en situaciones más difíciles; pero su sola presencia allí, de pie, mirando el país… Esa mujer nació con el siglo, como la canción, es que nació con el siglo, como la canción aquella “Viejo, mi querido viejo (Canta): Es que nació con el siglo, con tranvía y vino tinto…”
Héctor Navarro.- “Viejo, mi querido viejo…” (Risas y aplausos).
Hugo Chávez.- Oye, viejo, mi querido viejo, el dúo dinámico. ¡Qué bueno, Héctor! Vamos a cantar, chico; a uno cantando el alma se le ilumina.
Bueno, Carmen, que Dios te cuide, vieja mía; que Dios te dé vida, y qué ejemplo eres de vivir con el siglo, con el siglo a cuestas, y amaneciendo, Carmen, al nuevo siglo. ¡Qué generación de luchadores!
Bueno, Enrique, muy bien. ¿Habrá algún muchacho por allí, muy joven? A ver qué otra persona está por allí, una familia, mira a ver.
Enrique Ramos.- Aquí hay cantidad, Presidente. Diga usted con quién quiere hablar y nosotros se lo ponemos.
Hugo Chávez.- Mira a ver a alguno de las muchachas o muchachos que están allí llenando la planilla. A ver, de los muchachos más jóvenes, esa juventud de 18, de 20.
Enrique Ramos.- El Presidente de la República te va a hablar.
Hugo Chávez.- ¡Aló! Hermano, ¿con quién hablo? ¿Qué tal, cómo estás, hermano? ¿Me oyes?
Luis A. Sánchez.- Sí, le oigo.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, qué bien, aquí estamos. ¿Cómo te llamas tú, hermano?
Luis Angel Sánchez.- Luis Angel Sánchez
Hugo Chávez.- Mira, Luis Angel, ¿tú eres de Valencia?
Luis Angel Sánchez.- Sí, yo soy de Valencia.
Hugo Chávez.- ¿Cuándo te graduaste de bachiller, hace cuánto tiempo?
Luis Angel Sánchez.- En el 2003.
Hugo Chávez.- ¿En qué instituto te graduaste?
Luis Angel Sánchez.- En la Unidad de Carabobo.
Hugo Chávez.- ¿Esa es pública o privada?
Luis Angel Sánchez.- Pública.
Hugo Chávez.- Es pública.
¿Cuántos compañeros de tu promoción consiguieron cupo en universidades?
Luis Angel Sánchez.- Hasta el momento como 10.
Hugo Chávez.- Diez, ¿y cuántos son por todos?
Luis Angel Sánchez.- Trescieintos.
Hugo Chávez.- Diez de 300. Ese más o menos es el promedio histórico, a veces menos, a veces menos.
Bueno, Luis Angel, tú y tus compañeros me imagino que están todos allí llenando la planilla, ¿verdad?
Luis Angel Sánchez.- Algunos.
Hugo Chávez.- Dale un saludo a todos, muchacho. ¿Y tú qué vas a estudiar? ¿Qué carrera te gusta?
Luis Angel Sánchez.- ¿A mí? Electrónica, la mecánica.
Hugo Chávez.- Electrónica, mecánica. Bueno, hermano, a estudiar y rumbo a la patria grande bolivariana. Dale un saludo a toda tu familia y a toda esa muchachada de Carabobo, a todos esos bachilleres.
Luis Angel Sánchez.- Bueno, es que no esperaba eso, estoy asombrado todavía.
Hugo Chávez.- Bueno, hermano, un abrazo a Luis Angel, bachilleres de Venezuela.
Muy bien.
Nos despedimos de ti, hermano. Gracias, muchas gracias, muchacho.
Es problemático hablar así, porque debe haber mucho ruido allá, y claro, claro…
Bueno, vamos a ver, Jesse, vamos a ver el Canal 8. Necesito más apoyo técnico para el programa, para que no nos falle la técnica.
Bueno, vean ustedes, ahí están. Enrique, camínate por allá, párate en una esquina con el camarógrafo donde veamos un ángulo, o encarámate en el árbol más alto allí, a ver si vemos un ángulo que domine la Plaza Bolívar.
Héctor Navarro.- Ya al fondo se ve la gente en la cola dando vueltas por la Plaza Bolívar por el lado de atrás.
Hugo Chávez.- Dándole la vuelta a la Plaza. ¿Estás oyendo, Enrique?
Enrique Ramos.- Sí, señor; esto es impresionante, Presidente.
Se me agotaron las planillas en alrededor de cinco puntos ya en Valencia.
Hugo Chávez.- Pero ya ustedes saben lo que tienen que hacer, Enrique.
Enrique Ramos.- Seguro.
Hugo Chávez.- Felicitaciones a ti, a todo ese equipo, y te despedimos con un aplauso; a la gente de Carabobo, desde aquí nuestro saludo al pueblo de Carabobo, y seguro que está Eliécer Otaiza.
Enrique, ¿no has visto a Otaiza por ahí?
Enrique Ramos.- ¿Eliécer Otaiza? No he tenido contacto con él.
Hugo Chávez.- El iba a estar en algunos pueblos del interior. Me dijo que iba a estar en algunos pueblos del interior, del estado Carabobo, recorriendo, chequeando y apoyando también la Misión Sucre. Eliécer Otaiza Castillo, estoy seguro que va a ser el próximo gobernador del estado Carabobo.
Ahora tenemos imágenes en la Plaza Bolívar, pero de aquí mismo, de la Caracas bolivariana. ¿Quiénes están allí, a ver?
Ricardo Durán.- Así es, Presidente, estamos trasmitiendo desde la Plaza Bolívar en ese operativo del censo Misión Sucre, y estamos con alcalde del municipio Libertador Freddy Bernal; también está el presidente de la Federación Bolivariana de Estudiantes, Alberto Castelar. Vamos a conversar con el alcalde del municipio Libertador, Freddy Bernal, quien ya tiene estadísticas, ya ha efectuado recorridos por toda la ciudad capital y repetimos que están repletos, no solo la Plaza Bolívar, sino los alrededores de la Plaza Bolívar, por estudiantes, bachilleres sin cupo.
Alcalde.
Freddy Bernal.- Bueno, Comandante, muy buenos días.
En verdad aquí en la región capital, la Misión Sucre es de por sí ya un éxito rotundo. Un ejemplo, aquí en la Plaza Bolívar se tenía estimado que debería haber 15 facilitadores. Hay gente en cola desde las 3:00 de la mañana. La cola ahorita va desde la estatua ecuestre del Libertador hasta más allá de la iglesia de San Francisco.
En este momento subimos de 15 a 20, 30, 40 y ahorita hay 74 voluntarios en 50 mesas. Para este momento, solo en este puesto de la Plaza Bolívar, hemos inscrito ya 1 200; el reporte de la supervisión en los 40 puntos del municipio Libertador, hasta este momento, es de 15 000 inscritos; pero de la misma forma como aquí en la Plaza Bolívar, consideramos que hay unas 2 500 personas en cola, igualmente está en Antímano, o en El Valle, o en El Recreo, o en Sucre. De verdad esto ha rebasado, por lo menos en cuatro veces, las expectativas.
Comandante, esto sí es un firmazo. Este es el firmazo por Venezuela, este es el firmazo de la esperanza. Aquí hay hombres mayores que tenían 20, 30 años sin haber tenido acceso al sistema universitario, mujeres embarazadas, minusválidos, compatriotas de todo tipo. Realmente ha sido una manifestación de alegría, de compromiso, de esperanza.
Hugo Chávez.- Oye, Freddy… Qué tal, Freddy, un abrazo, y saludos a Ricardo. ¿Qué tal, Ricardo?
Ricardo Durán.- ¿Cómo está, Presidente?
Hugo Chávez.- Muy bien, Ricardo. Qué feliz de verte, y de oírte, y a Freddy, y todo ese grupo de compatriotas que están allí voluntarios de la Misión Sucre.
Hemos tenido un contacto con Valencia, no sé si ustedes lo vieron o lo oyeron.
Ricardo Durán.- Sí, sí lo vimos, Presidente.
Hugo Chávez.- Estamos, Freddy, desbordados desde el Delta Amacuro hasta la Guajira y desde aquí de Caracas hasta Puerto Ayacucho. En verdad que la juventud venezolana ha respondido al llamado de la Misión Sucre.
Freddy, una de las cosas que estábamos hablando -aquí está conmigo en el estudio Héctor Navarro, les manda también un saludo; ya va a hablar con ustedes-, mira, tú sabes que el 99%, por no decir el 100%, de todos esos jóvenes, hombres y mujeres, algunos tienen ya 20 que se graduaron, tienen una situación económica, la gran mayoría, muy difícil, y ahora muchos de ellos tienen, además, una carga, digamos, familiar, el hogar; algunos o muchos estarán desempleados o subempleados, o ganando un sueldo muy modesto.
Yo quiero que nosotros hagamos un gran esfuerzo entre todos para darles, si no a todos empezando, a una buena parte de ellos, como una beca de estudio, podemos llamarla así.
¿Tú crees, Freddy, que por el presupuesto de la Alcaldía, haciendo algún ahorro por aquí, algún ahorro por allá, podrás ayudarnos a darles becas a un número importante, no 10, ni 20, un número importante de esos miles y miles de muchachos y muchachas de Caracas que van a empezar la Misión Sucre?
Freddy Bernal.- Bueno, yo no es que lo creo, estoy seguro. Si esa es una misión más de la Revolución Bolivariana lo haremos; haremos lo que haya que hacer: acortaremos, por supuesto, donde haya que acortar; haremos algunas economías, pero en verdad una misión de estas características sí hay que tener nuestro máximo compromiso, y, por supuesto, Comandante, pues buscaremos el presupuesto municipal, y ahí estamos seguros de que vamos a tener el apoyo de la cámara municipal para algún crédito adicional. Pero, bueno, haremos ese esfuerzo, porque en verdad esta expectativa tan grande que se ha levantado en estos jóvenes, hombres y mujeres, no podemos defraudarlos y estamos comprometidos, tenemos que darles el máximo apoyo.
Hugo Chávez.- Correcto.
Entonces vamos a trabajar desde hoy en esto. ¡Qué maravilla! Sería de 100 dólares, Freddy, 160 000 bolívares mensuales para cada estudiante.
Héctor, vamos a hablar con todos los alcaldes, los gobernadores. En este momento estamos haciendo el presupuesto. Es momento de recortar por alguna parte.
Hay obras de infraestructura que no son prioritarias. A veces alguien quiere poner las aceras más bonitas. No, no, mejor es el ser humano, la prioridad es el ser humano.
Bueno, qué maravilla.
Vamos a entrevistar a alguna gente ahí, Ricardo, Freddy.
Ricardo Durán.- Así es, Presidente. Observe la cantidad de personas que hay, y que nos acompañe también el alcalde Freddy.
Hugo Chávez.- Mira, vamos a entrevistar al soldado. Ricardo, hay un soldado ahí. Vamos a entrevistar al soldado que vimos ahorita ahí. Ahí está un soldado.
Ricardo Durán.- Tenemos a un soldado aquí. ¿Tu nombre?
López.- … López …
Hugo Chávez.- Mira, López, ¿tú me oyes? Te habla tu Comandante en Jefe. ¿López, me oyes?
López.- Perfecto, mi Comandante.
Hugo Chávez.- Anjá, hijo, Dios te bendiga y te cuides. ¿Cómo estás tú?
López.- Muy bien, mi Comandante en Jefe.
Hugo Chávez.- ¿Tú eres de qué unidad, hijo?
López.- Del Batallón Caracas.
Hugo Chávez.- Del Batallón Caracas.
¿Cómo está tu Comandante?
López.- Muy bien.
Hugo Chávez.- Bueno, ¿está todo el batallón desplegado por ahí?
López.- Quieto, cuidando aquí todo, toda esta unidad aquí, lo que se llama la Plaza Bolívar.
Hugo Chávez.- Correcto, ¿y la Misión Sucre, hijo?
López.- Muy buena, mi Comandante.
Hugo Chávez.- ¿Y tú de dónde eres?
López.- De San Carlos Cojedes?
Hugo Chávez.- ¡Ah!, tú eres llanero. ¿Desde cuándo no vas por las calles de San Carlos a ver las muchachas de allá?
López.- Desde el fin de semana, mi Comandante.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, ¿cómo están la vieja y el viejo allá?
López.- Muy bien, mi Comandante, gracias a Dios.
Hugo Chávez.- ¿Tú cuántos años tienes?
López.- Diecinueve años.
Hugo Chávez.- Diecinueve. Dime una cosa. ¿Tú has estudiado hasta qué año, hasta qué grado de educación?
López.- Tengo cuarto año de bachillerato.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, está en el eslabón perdido.
López.- En el batallón me dan la posibilidad para seguir estudiando.
Hugo Chávez.- Es que vamos a estudiar. Ya inventamos otra misión, la Misión Ribas, ¿sabe?, para que todos aquellos muchachos que tienen tercero o cuarto año, comiencen a estudiar para sacar el bachillerato, y tan pronto saquen el bachillerato, pasan a la Misión Sucre inmediatamente.
Bueno, hijo, ¿tú eres qué, cabo ya?
López.- Distinguido, mi Comandante.
Hugo Chávez.- Distinguido… ¿Y qué cargo tienes allí en el Batallón? ¿En qué compañía estás?
López.- En auxiliar de comando, mi Comandante.
Hugo Chávez.- Dámele un saludo a tu comandante de pelotón. ¿Cómo se llama?
López.- Teniente de la Guardia Nacional, Alcántara Colmenares.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, teniente de la guardia Alcántara Colmenares. Vamos a felicitarlo por aquí, sobre todo porque, miren, el soldado es el reflejo, primero, de él mismo, pero también de su comandante. Ese muchacho debe tener un buen comandante, porque está plantado allí.
¿Y el comandante de la compañía quién es?
López.- El teniente de navío Angel David.
Hugo Chávez.- Teniente de navío Angel David. Okey. Ese es el comandante de la compañía, y el del batallón teniente coronel… No me está oyendo bien ahora el muchacho.
López.- Teniente coronel Ramírez.
Hugo Chávez.- Ramírez. Dale un saludo a todos. Ese es el Batallón Caracas.
Quiero que sepa el pueblo venezolano que esos son los soldados del pueblo. Ese es un muchacho del pueblo de San Carlos que vino al ejército. Ahí está con su fusil, con su boina, con su conciencia, sirviéndole al pueblo. Que Dios te bendiga, hijo mío.
López.- Muchas gracias. Igualmente, Comandante.
Hugo Chávez.- Gracias, hijo. Un abrazo. Es un soldado. Vamos a darles un aplauso pues, a los soldados de la patria. Muy despierto; él está mosca, sabe que está sirviéndole a la patria.
Ricardo Durán.- El alcalde le tiene una sorpresa.
Bueno, Comandante, por aquí le tengo a Eyilda, su maestra de primaria que lo quiere saludar.
Hugo Chávez.- ¡Pero mira quién está ahí! Esa es la primera mujer de la que yo me enamoré en mi vida, lo confieso públicamente. Me tenía bobo cuando me daba clases de cuarto grado. Bobo, yo me quedaba bobo ahí mirándole los ojos a Eyilda Crespo. Eyilda, recibe mil besos, chica.
Eyilda Crespo.- Igualmente usted, Presidente. Reciba la gran felicitación de su maestra de cuarto grado, y, además, quiero desearle todo el éxito del mundo en este programa tan bello como es esa cantidad de bachilleres sin cupo que año tras año han luchado en ese CNU para inscribirse, para reinscribirse, y hoy, gracias a esa iniciativa suya, están logrando un paso firme hacia la educación, que es prioridad en este país, Presidente. Un abrazo, un beso grandísimo.
Hugo Chávez.- No, no te vayas todavía, pero no te vayas todavía, ¡cuánto placer!
Eyilda Crespo.- No, no me voy, Presidente. Usted sabe que desde Yare le dije que 24 horas del día estaba con usted, y estoy en pie de lucha. Soy una, como dicen los comerciantes, de las cautivas.
Hugo Chávez.- ¿Cómo están tu marido, tus hijas?
Eyilda Crespo.- Usted sabe que Sheila, la más pequeña, es una de las que no ha tenido cupo, perdió el cupo en la UNELLEZ.
Hugo Chávez.- ¿Y dónde estás viviendo, aquí en Caracas?
Eyilda Crespo.- Y ahora me he visto obligada, con mucho esfuerzo, a inscribirla en un tecnológico en Barinas. Bueno, y cuando yo esté allá, Dios mediante, va a presentar otra vez, y espero que con este plan ella pueda ingresar, porque su idea es estudiar psicología.
Hugo Chávez.- Claro, claro, ustedes no pueden estar pagando, si ese es uno de los problemas… Eyilda es una mujer de la clase media venezolana.
Eyilda Crespo.- Trabajadora.
Hugo Chávez.- Maestra, trabajadora, clase media; clase media trabajadora.
Eyilda Crespo.- Y luchadora, ciento por ciento revolucionaria.
Hugo Chávez.- Sí, lo sé desde siempre, desde que te vi los ojos.
Eyilda Crespo.- Yo soy verde por fuera, por los ojos, pero rojita por dentro, Presidente (Risas).
Hugo Chávez.- ¡Ay!, linda, linda, linda, Eyilda Crespo. Mira, Eyilda, ¿eso era qué año, Eyilda?, 1963.
Eyilda Crespo.- Era en 1963, hace unos cuantos años.
Hugo Chávez.- Claro, yo tenía 9 años, tú tenías como 15.
Eyilda Crespo.- No, no, tenía 18.
Hugo Chávez.- Dieciocho. Bueno, chica, te estaba quitando tres, aunque no te hace falta, porque estás igual de linda, 18 años tenía Eyilda.
Eyilda Crespo.- Claro, porque ese es el amor, lo que hace lindo a uno es el amor, el amor a este pueblo.
Hugo Chávez.- Mira, yo recuerdo que mi maestra de cuarto grado se llamaba Lucía.
Eyilda Crespo.- ¡Ajá!
Hugo Chávez.- Lucía, ¿te acuerdas de Lucía?
Eyilda Crespo.- ¡Cómo no!
Hugo Chávez.- Creo que murió Lucía.
Eyilda Crespo.- Me parece.
Hugo Chávez.- Sí, me dijeron en mi pueblo. Lucía salió embarazada, ella se casó ese año, salió embarazada y le dieron permiso, y llegó de Santa Rosa de Barinas esta muchacha.
Eyilda Crespo.- ¿Cómo?
Hugo Chávez.- ¿De Santa Rosa no fue que tú llegaste?
Eyilda Crespo.- No, de Dolores.
Hugo Chávez.- Perdón, ay, es que he cometido un error gravísimo.
Eyilda Crespo.- De Dolores.
Hugo Chávez.- De Dolores de Barinas.
Eyilda Crespo.- Ah, bueno, pero corregimos los errores, de Dolores.
Hugo Chávez.- De Dolores de Barinas, ese pueblo se ha caracterizado por unas mujeres muy lindas, Dolores.
Eyilda Crespo.- Sí, claro.
Hugo Chávez.- A mí me gustaba ir a las fiestas patronales de Dolores, no tanto por los toros coleados, sino por las muchachas que ponían la cinta.
Eyilda Crespo.- Ah, no.
Hugo Chávez.- Mira, entonces trajeron de maestra -chico, Héctor-, a Eyilda. Yo me enamoré.
Un día me regañó, porque yo me puse celoso del maestro Silva que, entonces, en todos los recreos venía a conversar con la muchacha, y yo celoso, y un día Eyilda me pide una tarea -nunca se me olvida- y yo la había hecho, por supuesto, y le lanzo el cuaderno, así, se lo lanzo, celoso, por el maestro Silva, yo estaba celoso del maestro Silva. Me ha dado un regaño Eyilda que nunca lo olvidaré: “Muchacho, el cuaderno no se tira, usted lo coloca.” Pero estaba celoso, mi vida (Risas).
Eyilda Crespo.- Ay, Dios mío, mi niño.
Hugo Chávez.- Bueno, recibe un abrazo Eyilda, a tu marido, a tus hijas, a tus amigos allá en Dolores, en Barinas, y cuántos recuerdos, cuántos recuerdos.
Eyilda Crespo.- Con mucho gusto, con mucho gusto.
Hugo Chávez.- Le voy a pedir a Adán que logre que tú y yo nos entrevistemos y conversemos un rato.
Eyilda Crespo.- Perfecto, perfecto. Yo dije: Hoy o nunca. Entonces me acerqué al alcalde, y él, claro, ya me conoce y me dijo: “Ven.” Y aquí estoy. Un gran abrazo.
Hugo Chávez.- ¿Tú estás viviendo donde mismo, ahí en San Martín?
Eyilda Crespo.- En San Martín, pero dentro de unos meses me voy para Barinas, porque gracias a su complejo residencial, también esta maestra, pisoteada durante muchos años, ha logrado vivienda propia.
Hugo Chávez.- Ay, mi reina, te dieron vivienda, ¿dónde, allá en Bariná?
Eyilda Crespo.- Sí, estoy en la número 63. Algún día te vas a tomar el café conmigo allá.
Hugo Chávez.- ¿En Bariná?
Eyilda Crespo.- No, no, en Linda Barinas.
Hugo Chávez.- Ah, en Linda Barinas.
Eyilda Crespo.- En Linda Barinas, ahí estamos.
Hugo Chávez.- En Linda Barinas, viviendas para el pueblo y las clases medias.
Eyilda Crespo.- Sí.
Hugo Chávez.- Me hace muy feliz oírte decir eso, ¿sabes?, y algún día, le pido a Dios, voy a tomarme un café contigo allá en Linda Barinas.
Eyilda Crespo.- Por supuesto que sí, como decimos ahora, Dios mediante que sí.
Hugo Chávez.- Tierra llanera, camino de palma y sol.
Gracias, mi vida, Eyilda Crespo.
Eyilda Crespo.- Okey, mi amor, un abrazo, pues, un abrazote grandote.
Hugo Chávez.- Eyilda Crespo, qué alegría de oírte y de verte, maestra de siempre.
Eyilda Crespo.- Igualmente, de siempre.
Hugo Chávez.- Bueno, Freddy, qué tal Freddy.
Freddy Bernal.- Sí, bueno, Comandante, aquí hay en la cola, no sé si alguno… aló.
Hugo Chávez.- Mira, Freddy, esa gorra blanca no te queda tan bien, ¿oíste? No te queda tan bien, no te queda muy buena esa gorra blanca, prefiero la gorra roja, ¿sabes?
Freddy Bernal.- Cómo no, Presidente, buscamos entonces.
Aquí tenemos a un estudiante, Presidente.
Hugo Chávez.- ¡Epa!, qué tal. Qué tal, hermano, un abrazo.
Edarlis Sequera.- ¿Cómo está mi Comandante, Hugo Chávez Frías?
Hugo Chávez.- Muy bien, hermano, aquí en Aló Presidente, viéndote y oyéndote, todo el país en vivo por el Canal 8, Venezolana de Televisión, Aló Presidente.
¿Cómo te llamas tú, mi hermano?
Edarlis Sequera.- Edarlis José Sequera.
Hugo Chávez.- Edarlis. ¿Tú tienes cuántos años, Edarlis?
Edarlis Sequera.- Voy a cumplir 29, Presidente.
Hugo Chávez.- Veintinueve. ¿Y te graduaste de bachiller en qué año?
Edarlis Sequera.- Oiga, Presidente, en el año 1999.
Hugo Chávez.- En 1999, ¿aquí en Caracas?
Edarlis Sequera.- No, no, en el estado de Portuguesa.
Hugo Chávez.- Ah, ¿tú eres llanero?
Edarlis Sequera.- Sí, sí.
Hugo Chávez.- Los llaneros tomaron la Plaza Bolívar de Caracas. ¿Y te casaste, Edarlis?
Edarlis Sequera.- Estoy a punto de casarme, señor Presidente, con una revolucionaria que en estos momentos está aquí.
Hugo Chávez.- Ah, pero bueno, preséntala, chico, que ahí está tu futura esposa, por ahí está. ¿Cuándo es el matrimonio, chico?
Edarlis Sequera.- Bueno, Presidente, si Dios quiere, dentro de poco.
Hugo Chávez.- Bueno, felicitaciones. ¿Cómo se llama tu futura esposa?
Edarlis Sequera.- Ah, ella se va a comunicar, Presidente.
Hugo Chávez.- Correcto. ¡Hola!
Francis Peña.- Cómo está, Presidente.
Hugo Chávez.- Bien, mi reina, felicitaciones. ¿Tú cómo te llamas?
Francis Peña.- Francis Peña.
Hugo Chávez.- ¿Tú eres caraqueña?
Francis Peña.- No, soy valenciana.
Hugo Chávez.- Valenciana. Bueno, ¿y ustedes se conocieron aquí en Caracas?
Francis Peña.- Sí.
Hugo Chávez.- Aquí en Caracas. ¿Tú eres bachiller también?
Francis Peña.- Sí, sí.
Hugo Chávez.- ¿Graduada en qué año?
Francis Peña.- Ah, bueno, no me acuerdo ya, hace tantos años.
Hugo Chávez.- No te acuerdas ya. Pero acuérdate. Hace como cinco años o más?
Francis Peña.- No, más.
Hugo Chávez.- Más, ponle 8 ó 10 años.
Francis Peña.- Es que si le digo cuándo, entonces me va a decir que soy demasiado vieja (Risas).
Hugo Chávez.- No, chica, qué vieja, si eres una muchacha y los felicito porque se van a casar. ¿Y los dos van a comenzar a estudiar en la Misión Sucre?
Francis Peña.- Sí, por supuesto.
Hugo Chávez.- ¡Ajá! ¿Y están trabajando?
Francis Peña.- No, en estos momentos no estamos trabajando.
Hugo Chávez.- ¿Edarlis tampoco?
Francis Peña.- No, estamos desempleados los dos.
Hugo Chávez.- Ah, están desempleados los dos. Bueno, les vamos a dar una beca, saben.
Francis Peña.- Ah, bueno, eso sería maravilloso.
Hugo Chávez.- Esta es la situación. Les vamos a dar una beca de 100 dólares, lo que equivale a 160 000 bolívares mensuales. Estamos aquí sacando cuentas porque queremos comenzar en noviembre con 100 000 de esas becas, para que ustedes se ayuden un poco en el estudio.
Otra cosa, Héctor, que ya lo conversábamos -y ustedes también, muchachos- con Jorge Giordani. Fíjate, Adán, matemático, tú también eres matemático, ayúdenme en esto. ¿Qué es lo que pasa? Edarlis que está allí y Francis, ustedes dos. ¿Edarlis, tú me estás oyendo también, verdad? Sí, bueno, los dos están oyendo. Ellos dos, ustedes dos son ahorita desempleados, oigan bien esto que estoy diciendo. Ustedes dos ahorita son desempleados, están engrosando las cifras del desempleo; pero que resulta que a partir del primero de noviembre, dentro de un mes, ya ustedes no estarán desempleados, ustedes estarán estudiando y, además, como están estudiando, les vamos a dar una beca-salario a cada uno de 160 000 bolívares mensuales. En el caso de ustedes que son dos, y cuando se casen pues ya son marido y mujer, tienen una sola casa, entonces tendrán, ¿cuánto?, 320 000 bolívares va a tener de ingreso ese hogar que ustedes van a conformar, que es la beca-salario para que ustedes estudien, y van a dejar de ser desempleados.
Héctor Navarro.- Ya no son desempleados.
Hugo Chávez.- Ya no son desempleados. Entonces, por cada 120 000 de ustedes que entre a la Misión Sucre, 120 000 personas, configura el 1% de empleo, o de desempleo, porque depende cómo se le vea. Así que si tenemos 18%, solo con 400 000 vamos a bajar en más de tres puntos el desempleo este mismo año, en más de tres puntos el desempleo. Y, además, les vamos a dar una beca-salario.
Bueno, hermanos, ¿ya se inscribieron, ya llenaron las planillas?
Edarlis Sequera.- Bueno, estamos en eso, señor Presidente, vamos a hacer la cola para llenar la planillita.
Hugo Chávez.- ¿Tú qué quieres estudiar, Sequera?
Edarlis Sequera.- Oiga, a mí me gustaría estudiar administración, señor Presidente.
Hugo Chávez.- Administración. Bueno, ahí vamos a dar economía, vamos a dar derecho. Ya ustedes deben enterarse de las carreras que vamos a dar, sobre todo, para sumarnos al proceso de construcción de la Venezuela nueva.
Otra cosa importante, Edarlis y Francis, el primero de noviembre arrancamos, hermanos, con el primer grupo, el primer lote. Va a haber unos primeros cursos, yo los llamo de repaso; pero más que repaso, es, por una parte, repaso de materias que ustedes dieron, imagínate hace 10 años, tienen que repasar matemática de quinto año de bachillerato, tienen que repasar una serie de materias; pero al mismo tiempo, va a comenzar a haber algunas materias de inducción universitaria, ¿no, Hector?
Héctor Navarro.- Sí, e informática también, para darles una plataforma de informática a todos los muchachos.
Hugo Chávez.- Ahí está hablándoles el Ministro de Educación Superior, el doctor Navarro. El les va a explicar un poco, a ti y a todos los jóvenes del país, cómo va a ser ese primer curso que comienza el primero de noviembre.
Héctor Navarro.- Sí, en efecto, va a ser un curso con un gran apoyo audiovisual, con muchas actividades que tienen que hacer los estudiantes, ejercicios de vivienda, de trabajo, etcétera, y tiene, entre los componentes, un componente de Historia, un componente de Informática, un componente de Valores, un componente de Lenguaje, y la idea es que son cursos de 20 semanas, que tienen, por supuesto, que aprobar. Eso significa que esas 20 semanas pueden prolongarse para aquellos que no aprueben, por ejemplo, el módulo de matemáticas, o el módulo de historia.
Hugo Chávez.- Esto comienza el primero de noviembre.
Héctor Navarro.- El primero de noviembre con el primer grupo de 100 000.
Hugo Chávez.- ¿Y termina cuándo?
Héctor Navarro.- Bueno, eso son 20 semanas, está terminando en marzo, ¿no?
Hugo Chávez.- Cinco meses.
Héctor Navarro.- Sí, más o menos. Pero, insistimos en que no es rígido, no significa que el que no lo apruebe simplemente se va y no tiene más oportunidades. Va a seguir teniendo oportunidades el que no apruebe todas los módulos del proceso, ¿no?
Hugo Chávez.- Eso es muy importante para ustedes, Edarlis, Francis, y todos los hombres y mujeres, jóvenes venezolanos. Porque esta universidad, la universidad Misión Sucre -vamos a llamarlo así-, que es la Universidad Bolivariana, y todo el sistema universitario de Educación Superior, esta Misión Sucre, en resumen, se va a caracterizar no solo por la masificación, sino por la calidad de la educación. Ustedes van a recibir una educación de calidad, de lo mejor del mundo.
Bueno, Edarlis, nos despedimos, hermano.
Edarlis Sequera.- Okey, señor Presidente. Le quería decir algo. Yo, y todo el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela le damos un gran abrazo y un fuerte aplauso, porque usted se lo merece, señor Presidente. Como usted no ha llegado ningún otro presidente aquí en este país (Aplausos), y gracias a Dios y a la Virgen Santísima que lo tenemos a usted, pues, porque los demás presidentes han sido puro fraude.
Hugo Chávez.- Bueno, hermano, gracias, Edarlis. Como tú has dicho, gracias a Dios y gracias a ustedes.
¿Sabes qué? Yo soy solo un instrumento de ustedes, yo me siento muy orgulloso porque ustedes son uno de los pueblos más heroicos del mundo; sin ustedes yo no sería nada. Primero Dios, segundo el pueblo y yo por allá, pues, cumpliendo con mi tarea con estos amigos como Héctor Navarro, el Vicepresidente, el alcalde Bernal, bueno, todo el equipo de Aló Presidente.
Edarlis Sequera.- Bueno alcalde el alcalde Freddy Bernal, señor Presidente.
Hugo Chávez.- Bueno, hermano, un abrazo. Gracias por este mensaje tan fresco.
Edarlis Sequera.- Gracias, señor Presidente, se lo agradecemos mucho, de corazón.
Hugo Chávez.- Este mensaje tan fresco…
Bueno, Héctor, fíjate: Dos conexiones, nos despedimos… ¡Ah!, perdón, allá nos van a poner a otro joven. ¿Quién está allí?
Ricardo Durán.- El Presidente de la Federación Bolivariana de Estudiantes, Alberto Castelar.
Hugo Chávez.- Brevemente, Castelar, sí. A ver, ¿cómo están ustedes? Alberto Castelar, presidente de la Federación Bolivariana de Estudiantes.
¿Cuántos voluntarios bolivarianos hay desplegados a lo largo y ancho del país en el día de hoy, Alberto?
Alberto Castelar.- Mire, Presidente, hay más de 50 000 voluntarios en todo el país, de la Federación Bolivariana de Estudiantes, del Frente Bolivariano de los Trabajadores Sociales, del Comando Táctico Universitario, de los Círculos Bolivarianos, o sea, todas las organizaciones políticas y sociales que apoyan este plan.
Hugo Chávez.- Clase Media en Positivo.
Alberto Castelar.- Clase Media en Positivo. Bueno, y se me escapa alguna, pero todos están participando de una manera activa, de una manera consciente en esta Misión Sucre, que persigue no solo el objetivo de que los estudiantes lleguen a la universidad, sino el proceso de la transformación, el proceso de la Constituyente Universitaria, que nosotros los estudiantes vemos a la Misión Sucre como una punta de lanza de este proceso que es el de llevar la educación superior a todos los municipios de la República Bolivariana; porque el objetivo de esta misión debe ser que en cada municipio de la república haya un instituto de educación superior.
Hugo Chávez.- Muy bien, Alberto. Bueno, dales un saludo a todos, y qué grandeza la de esta juventud que lucha, que batalla por su futuro.
Alberto, ¡fuerza y adelante! Nos despedimos de Freddy Bernal, Alberto Castelar; nos despedimos de Ricardo Durán, de Venezolana de Televisión.
Héctor, qué impresionante, fíjate, dos pases: Valencia, Caracas. Pero por teléfono yo tenía esta mañana al general Ochoa Méndez, Comandante de la Brigada de Cazadores allá en Maturín y me dijo: “Estamos desbordados”, pues, desbordados, pero manejando la situación con mucha mística, la unión civil-militar, la unión social del país, el alma nacional que está allí. Es la patria nueva la que estamos viendo.
Héctor Navarro.- Ahora, fíjese, Presidente, dentro de esto tan bonito que estamos viendo y que seguramente alguna gente de la oposición ha colaborado y vamos a hacer la lista para reconocérselo, porque hay que reconocérselo, ¿no?; sin embargo, hay que señalar, lamentablemente, que un alcalde, el mismo alcalde que trató con su policía de impedir que se capturara a un terrorista, negó el uso de la Plaza Bolívar, usando un argumento formal, entre comillas, para que en su municipio se inscribieran los muchachos en educación superior. Imagínese usted lo que eso significa.
Hugo Chávez.- Yo no sabía eso, pero vamos a hacerles un llamado a los muchachos, a las muchachas de Chacao: Como no tienen alcalde, sino tienen a un terrorista allí, un golpista, entonces vénganse a la Plaza Bolívar de aquí de Caracas.
Héctor Navarro.- Ya pensamos en una alternativa allá en Chacao, en la plaza El Indio.
Hugo Chávez.- En el mismo Chacao. En la plaza El Indio, de Chacao. ¡Vamos, muchachos de Chacao, gente de clase media!, este proyecto, como lo decía Eyilda Crespo, es para ustedes, para sus hijos; aquí no hay exclusión de ningún tipo. Nosotros no estamos pidiendo allí carné de partido, ni tenemos al partido allí repartiendo planillas para inscribirse en el partido, ni estamos recogiendo firmas para sacar a un alcalde, no, no, no, esto no es una actividad partidista, y es lo primero que les he dicho a los dirigentes políticos, gobernadores, alcaldes, no; y ellos lo están haciendo así. Esto no es un asunto que excluye a nadie, así como la Universidad Bolivariana tampoco excluye a nadie.
Bueno, lo lamentamos por esa situación del alcalde terrorista de Chacao, que protege terroristas, es un irresponsable, anda fuera de sí. Pero, bueno, la justicia tarda, ¿saben?, pero llega, tiene que llegar, tiene que llegar la justicia.
Esos terroristas que ocuparon aquí curules en el Parlamento, esos golpistas y terroristas que ocuparon alcaldías, engañando a mucha gente, estoy seguro de que la clase media… Yo conozco mucha gente que vive en Chacao, gente seria, trabajadora, honesta, profesionales, trabajadores, estudiantes, estoy seguro de que deben tomar nota; estoy seguro de que ustedes no van a querer vivir allí en el municipio Chacao en esa zozobra en la que los ha colocado un alcalde con una policía terrorista, a la que le tenemos la vista puesta. No voy a decir nada más, solo eso: le tenemos la vista puesta.
Bueno, alcaldes que protegen terroristas; el sistema judicial venezolano debe ir mejorando su actuación, pero eso no debe seguir ocurriendo en Venezuela.
Bueno, y, además, ahora niega la Plaza Bolívar. Bueno, sépanlo todos, pues, los de Chacao: Negó el alcalde la Plaza Bolívar de Chacao. Sin embargo, el pueblo no se detiene, hemos instalado una alternativa en la plaza El Indio. Y en todo el país y donde quiera que haya alguien que trate de sabotear esto, no lo va a lograr, no lo va a lograr. ¿Cómo van a detener la moral de un pueblo, la moral y la batalla de la juventud venezolana? La Misión Sucre llegó para bien del pueblo venezolano.
Tenemos una comunicación, Héctor, con el general de brigada del ejército, Gustavo Ochoa Méndez, Comandante de la guarnición de Monagas. Es por teléfono la comunicación, ¿verdad? Una llamada telefónica. ¿Qué tal, Ochoa?
Gustavo Ochoa.- Muy buenas tardes, señor Presidente, lo escuchamos fuerte y claro desde este estado Monagas, la Plaza Bolívar de Maturín.
Hugo Chávez.- Muy bien, tú estás en la Plaza Bolívar de mi querida Maturín. Dale un saludo a toda esa gente.
Bueno, Ochoa, cuéntanos cómo está, a qué hora comenzaron, cuál ha sido la afluencia, qué información tienes de toda la guarnición del estado Monagas.
Gustavo Ochoa.- Pues que desde muy tempranas horas 20 centros ya tenían cola, monaguenses con el deseo de censarse.
Esto es un trabajo cívico-militar bastante importante que estamos desarrollando en el estado Monagas. El equipo operativo regional Misión Sucre, integrado por el Frente Bolivariano de Comunicadores, Federación Bolivariana Estudiantil, el Comando Táctico Universitario, las Fuerzas Armadas, la Unión de Fuerzas Estudiantiles Bolivarianas, el Instituto Nacional de la Juventud y, por supuesto, los estudiantes de la UDO, UFEL, institutos universitarios y PDVSA, todos trabajamos, señor Presidente, para que esta Misión Sucre se desarrolle en el estado Monagas sin novedad.
Aquí tenemos a un grupo de ciudadanos con un entusiasmo, que colocaron altavoces y están escuchando Aló Presidente, oiga los aplausos.
Hugo Chávez.- Vamos a darles un saludo, pues, desde aquí desde el Palacio de Miraflores, Aló Presidente, a todo ese grupo de jóvenes del estado Monagas que están allí en la Plaza Bolívar de Maturín, ¿me oyen, muchachos?
Gustavo Ochoa.- Sí, fuerte y claro, aquí. Oiga (Aplausos).
Hugo Chávez.- Muy bien.
Gustavo Ochoa.- Le vamos a poner a una monaguense que está haciendo la cola, que ella quiere hablar con usted.
Hugo Chávez.- Estos generales de ahora, chicos, son generales que se la pasan en la Plaza Bolívar, ahora parecen periodistas, patriotas, de todo. Que Dios te bendiga, Ochoa, a ti y a esa generación. ¡Qué orgulloso me siento yo como soldado de ustedes, Ochoa!
Gustavo Ochoa.- Esos son los nuevos paradigmas, señor Presidente, son los nuevos paradigmas de la nueva Fuerza Armada, que dimos la independencia a otros país y en el siglo XXI estamos llevando independencia también.
Hugo Chávez.- Independencia a nuestra patria.
Te voy a leer alto, Ochoa. Fíjate esto, hermano, que lo iba a leer ahora y no lo leí porque pasamos a Valencia. Debo decirte que en Valencia estamos desbordados, en Caracas desbordados, vamos a tener que tomar… Bueno, algo que ya estaba previsto, porque repartimos 420 000 planillas, pero parece que van a ser insuficientes, entonces en algunas partes vamos a tomar nota en fotocopias de planillas y luego las pasaremos a la planilla original.
Fíjate lo que te iba a leer del mariscal Sucre; en honor a Sucre es esta misión.
Sucre tiene que ver con lo tú, 200 años después casi estás diciendo, desde esa tierra oriental donde nació el mariscal Sucre, esa Maturín que él conoció mucho, esa Cumaná, su ciudad natal.
Fíjate lo que escribía Sucre el 5 de marzo del año 1825 -ya él había derrotado, con el ejército unido, al imperio español en Ayacucho, como todos sabemos, y estaba dedicándose a crear la república pues, la batalla de la paz, la batalla política, mucho más difícil…
____________.- Mucho más difícil.
Hugo Chávez.- No mucho más difícil; mucho más compleja. Ahí ellos fracasaron, ellos ganaron la guerra militar pero perdieron la guerra política.
Fíjate lo que dice, te voy a leer, señor General, y a todo el país, a todos los soldados, a todos los sucristas; somos sucristas, bolivarianos y sucristas, porque Sucre es más grande de lo que hasta ahora hemos percibido, incluyéndome. Estoy descubriendo a Sucre.
____________.- Sucre es el mayor bolivariano de la historia.
Hugo Chávez.- Sí señor, el mayor y más grande bolivariano de la historia, y muchas cosas hay que aprender de Sucre. Es más, yo me he conseguido, Ochoa, por allá por Bolivia, que respetan y quieren más a Sucre que al mismo Bolívar; claro, fue el fundador de la república. Una vez, cuando a un gobierno venezolano se le ocurrió reclamar las cenizas del mariscal Sucre -no recuerdo qué gobierno fue-, desde Ecuador respondieron que la única forma en que los restos de Sucre fuesen sacados del Ecuador, era a través de una guerra en la cual Venezuela tomara Quito. Imagínate cómo quieren a aquel hombre allá. Así que hoy no nos hace falta, yo le dije a los ecuatorianos, y desde aquí se lo digo: Consideramos que Sucre está en su patria; porque igual para nosotros es Cumaná que Quito; igual para él era Cumaná, que era Quito, que era Bogotá la patria, la patria grande, la América meridional, la América del Sur.
Voy a leer.
El 5 de marzo de 1825, desde una carta que escribe el mariscal Sucre, dice:
“Cuando la América ha derramado su sangre por afianzar la libertad entendió también que lo hacía por la justicia, compañera inseparable; sin el goce absoluto de ambas, de la libertad y de la justicia, habría sido inútil la emancipación.”
Por eso es que ellos terminaron como terminaron, Ochoa, Sucre asesinado y Bolívar desterrado y muerto, y diciendo: “He arado en el mar.” Y lo mismo dijo Sucre: “Adiós mi General” -en la última carta a Bolívar-, “la ausencia de usted me ha evitado las lágrimas.” Aquellos dos hombres estaban destrozados y ya muertos en vida, pero hoy han renacido, porque, como tú has dicho, mi general Ochoa Méndez, aquí estamos haciendo justicia, estamos continuando lo que quedó pendiente en Berruecos, en Santa Marta, aquí en Caracas, en Cumaná, en Maturín. Fuimos independientes de España, sí, pero no fuimos verdaderamente libres porque nunca hubo justicia desde entonces, ahora es cuando está renaciendo Sucre, Bolívar y la justicia, para que la independencia, el esfuerzo y el sacrificio de aquellos no haya sido inútil, como aquí mismo lo profetizó el mariscal Sucre.
Bueno, Ochoa, tú ibas a ponernos a alguien allí.
Gustavo Ochoa.- Sí, señor Presidente, aquí hay una monaguense que desea hablar con usted. Señor Presidente, el alma de Sucre está en la juventud venezolana, en la juventud de Monagas, por eso tenemos una Venezuela grande, al norte de la América del Sur alumbrando el faro de su horizonte.
Aquí le ponemos esta muchacha que va a hablar con nosotros, con el pueblo monaguense, con el pueblo venezolano, y con usted sobre todo, que me está quitando el teléfono de la mano.
Lídicis Lepage.- Me llamo Lídicis Lepage.
Hugo Chávez.- ¿Cómo estás, Lídicis? Te oímos clarito, mi vida.
Lídicis Lepage.- Chévere, señor Presidente.
Hugo Chávez.- Estamos chévere.
Lídicis Lepage.- Le mandamos un saludo cordialmente, desde aquí del estado Monagas. Lo felicitamos por esa Misión Sucre, que ha sido de total éxito en Monagas. Si usted estuviese aquí en Monagas viera los cuatro puntos cardinales que están en Plaza Bolívar (Aplausos), con toda la gente que está inscribiéndose, que no ha podido entrar en ninguna universidad pública ni privada. Yo tengo aproximadamente ocho años que salí del liceo y tengo la oportunidad hoy de empezar una nueva vida en esta universidad bolivariana, que usted va a implementar aquí en el estado Monagas. En verdad lo felicito.
Hugo Chávez.- Gracias, Lídicis, nosotros también te felicitamos, muchacha.
¿Tú eres de ahí de Maturín?
Lídicis Lepage.- No específicamente, yo soy del estado del Tamacuro, pero vivo aquí en Monagas.
Hugo Chávez.- Ah, ¿de Tucupita?
Lídicis Lepage.- No de Tucupita en sí, sino de un caño que se llama Santa Catalina.
Hugo Chávez.- Caño Santa Catalina.
¿Y tu familia está por allá por el caño Santa Catalina?
Lídicis Lepage.- Sí, está por allá, pero como somos de pocos recursos no podemos estudiar en una universidad privada, entonces tenemos que recurrir a las universidades públicas y, en realidad, es difícil entrar hoy en día un pobre tanto a una universidad privada como a la universidad pública por la cantidad de gente flotante que está en todo el país.
Hugo Chávez.- Claro, las universidades privadas son…
Lídicis Lepage.- Sumamente costosas.
Hugo Chávez.- Negadas para los pobres, para la gente que no tiene recursos materiales como tú, como tu familia y como la gran mayoría de los jóvenes venezolanos. Y resulta que las universidades públicas también son casi…, como están colapsadas y como allí no se ha hecho la transformación que necesitamos se haga, y se apruebe la nueva Ley de universidades y que, bueno, empiecen a transformarse por dentro las universidades; porque, fíjate, nosotros nos hemos dado cuenta, Lídicis, para compartir contigo y con el país esta reflexión, y aquí está el ministro de educación superior, que conoce esto con mucho detalle.
¿Cuánto le hemos incrementado nosotros extra al presupuesto a las universidades públicas?
Lídicis Lepage.- Señor Presidente, yo quiero que usted le aclare a la gente de aquí del estado de Monagas, que yo he escuchado comentarios que dicen que a la Universidad de Oriente no se le inyecta dinero; pero antier yo lo leí en el periódico Oriental que decía que el Presidente de la República, conjuntamente con el Ministro de Educación Superior, le inyectaban a la universidad de oriente, 83,5 millardos de bolívares para que hagan sus implementaciones; pero, en realidad, muchas veces la plata no llega como debería de llegar sino, como usted siempre sabe, que aquí los venezolanos estamos acostumbrados a agarrarnos un poquito aquí y un poquito allá. En realidad desearíamos que usted implementara una nueva forma para que la plata y el dinero de la Universidad de Oriente, como de otras universidades, tanto públicas como privadas, sea bien distribuida por aquellas personas que la manejan; porque, en realidad, es lamentable que una persona que sea pobre, que no tenga capacidad para entrar en una universidad pública o privada no pueda por la falta de incrementación o de espacio.
Hugo Chávez.- Bien, Lídicis, nosotros estamos encima de ese problema, hemos estado incrementando los presupuestos a las universidades, pagando deudas viejas, incrementando salarios a los profesores, incrementando las becas a los estudiantes. Además, déjame decirte, que por más esfuerzo que hagamos en las universidades públicas, por más capacidad que haya allí, que la hay también instalada, sobre todo hay un conjunto de universidades donde está funcionando muy bien el sistema y se está mejorando, la “Rómulo Gallegos”, por ejemplo.
Héctor Navarro.- La UNELLEZ, la UNESUR, la “Simón Rodríguez.”
Hugo Chávez.- Sin embargo, es que no tienen…; la avalancha es tal. ¿Pero tú no estás viendo cómo está Maturín de desbordada y Caracas, y Valencia?, porque se fue rezagando la educación pública, es que vinieron privatizando la educación superior en Venezuela, reduciendo el cupo y el universo en la educación pública y creando más universidades privadas, pero ahí los pobres no pueden; institutos superiores, tecnológicos por todos lados, y algunos bien piratas, que fue una de las primeras batallas que dimos, Héctor.
Héctor Navarro.- De las grandes batallas.
Hugo Chávez.- De las grandes batallas contra la piratería de tecnológicos, de universidades privadas, y hay que seguir metiéndole el ojo a esa gente.
Héctor Navarro.- Siempre estamos recibiendo denuncias.
Hugo Chávez.- Sí.
¿Tú qué quieres estudiar, Lídicis?
Lídicis Lepage.- Educación.
Hugo Chávez.- Educación, muy bien, vas a ser educadora. Fíjate una cosa, que yo quiero comenzar a lanzar desde aquí orientaciones a estos cientos de miles de muchachos que hoy ingresan a la Misión Sucre. Ustedes tienen que prepararse, irse preparando no solo académicamente, sino espiritual y moralmente para la gran batalla de construir una patria que es de ustedes, y será de sus hijos y será de sus nietos.
Como lo decía la joven con la que hablamos desde Valencia, que quiere ser abogada porque ella dice que hay mucho juez corrupto, que hay mucha corrupción y que ella va a luchar por la justicia. Igual, tú quieres estudiar educación, exacto, para servir a tu pueblo.
Lídicis Lepage.- Por supuesto.
Hugo Chávez.- Una de las cosas a la que nosotros aspiramos es que la mayor parte de ustedes, que se tuvo que venir de allá de su lugar nativo, se prepare y vuelva a su lugar nativo. Una educadora, por ejemplo, como tú, por allá por Santa Catalina, por los caños del Delta Amacuro, con nuestros hermanos aborígenes, sembrando de luces, organizando a esos pueblos, luchando por la justicia de esos pueblos. Es decir, muchachas y muchachos de la Misión Sucre, vamos a capacitarnos no solo académicamente, sino, sobre todo, moralmente. Moral y luces siguen siendo hoy nuestras primeras necesidades.
Para la gran batalla por la nueva economía, necesitamos nuevos economistas, con una ética, que se alejen definitivamente del neoliberalismo salvaje; necesitamos nuevos juristas que se alejen de la corrupción de los tribunales y que luchen por la justicia verdadera; necesitamos educadores que se olviden de sus intereses personales, que si el sindicalerismo, que si esto y que si aquello, que si llamar a paros educativos; no, nada de eso. A luchar por la educación integral, a sumarse a las escuelas bolivarianas, a la universidad bolivariana, a la educación integral. Necesitamos hombres y mujeres que piensen en la república y que vayan a construirla, y son ustedes los que van a hacerlo.
Mujeres como tú, Lídicis Lepage. Muchas gracias a Lídicis.
Lídicis Lepage.- Gracias señor Presidente. El general Ochoa va a hablar con usted, ¿oyó?
Hugo Chávez.- Correcto, Lídicis, mil gracias y un beso para ti.
Lídicis Lepage.- Muchas gracias. Felicitaciones por su Misión Sucre. Igualmente, gracias.
Hugo Chávez.- Adelante, muchacha.
Bueno, Ochoa.
Gustavo Ochoa.- Aló, aló.
Hugo Chávez.- Otra cosa, te iba a hacer otro comentario, Ochoa.
Gustavo Ochoa.- Sí, señor Presidente, le escucho.
Hugo Chávez.- Tú sabes que hay muchos soldados bachilleres. Es importante que todos ellos, en la guarnición y en todas las guarniciones, se registren hoy para que una parte importante de ellos inicie, el primero de noviembre, la Misión Sucre. Podemos colocar locales en los mismos cuarteles, y entonces irán no solo los soldados, sino muchachos que vivan en los alrededores del cuartel, y ahí podrán comer, hacer deportes en las instalaciones militares, trotar con ustedes, les pueden dar instrucción premilitar.
La Universidad Bolivariana y la Misión Sucre deben incluir instrucción premilitar, repaso de instrucción premilitar, que lo dieron algunos en bachillerato, en el pensum de estudios de bachillerato, instrucción premilitar, para que eso vaya fortaleciendo el alma y el cuerpo de la república, Ochoa.
Gustavo Ochoa.- Sí señor. Nosotros acá tenemos una ventaja en la parte de lo que es operaciones: los jefes de los batallones ya tienen el censo hecho, porque recuerde que usted, como fue un oficial de nuestro ejército, tenemos ya cuántos entran con primer grado, segundo grado, primer año, o son bachilleres. Entonces, lo que hay que buscar más planillas para en esta semana ir llenándolas y también hacer censo en los batallones y llevarlo a Caracas.
Nosotros tenemos una joven venezolana, una bachiller jovencita, tendrá 17 años, que quiere hablar con usted sobre esta experiencia de la Misión Sucre.
Hugo Chávez.- Pónmela, Ochoa, por favor. ¡Hola, hija!
Gustavo Ochoa.- Aquí se la pongo.
Griselys García.- Buenas tardes, mi querido y apreciado señor Presidente.
Hugo Chávez.- ¡Hola!, buenas tardes. ¿Y tú cómo te llamas, hija mía?
Griselys García.- Griselys García.
Hugo Chávez.- Griselys García. ¿Tú eres de Monagas?
Griselys García.- Sí, de Monagas.
Hugo Chávez.- ¿De Maturín?
Griselys García.- Bueno, no precisamente de Maturín, soy de Aguasay.
Hugo Chávez.- Aguasay, ¿pero vives en Maturín hace tiempo?
Griselys García.- Sí.
Hugo Chávez.- ¿Te graduaste de bachiller en qué año?
Griselys García.- Este año, ahora en julio.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, en julio, tienes 17 años.
Griselys García.- Bueno, 18. Aprovecho la oportunidad para darle las gracias por la Misión Robinson y a la vez por la Misión Sucre, porque por primera vez en la década tenemos un presidente que de verdad se preocupe por la educación del pueblo, o sea, por la educación de todos nosotros.
Hugo Chávez.- Bueno, mi reina, ¿qué más me queda a mí? Ese es un compromiso con ustedes; ustedes me pusieron aquí para eso. Tú no votaste por mí, porque apenas tienes 18 años, pero igual, igual; incluso los que no pudieron votar o no quisieron votar por mí para que yo fuera presidente, mi compromiso también es con ustedes, con todos los venezolanos.
Mira, yo cada día tengo más claro, porque, sabes, me gusta estudiar mucho y le dedico horas, a veces, de la madrugada a leer, a leer y a leer, y estuve leyendo desde hace varios meses libros como los de Paulo Freire, ¿no?, lo que es la educación y la liberación, lo que es la importancia de leer. He estado conversando con expertos del mundo. Nada más antenoche estuve aquí varias horas conversando un rato con expertos en educación, estudiosos de la educación, gente que viene de Naciones Unidas. En una ocasión estuve por allá en París, en la UNESCO, conversando con expertos de la educación, y, bueno, cada día tengo más claro, gracias a Dios, cuáles son las raíces del problema o de los grandes problemas del mundo, sobre todo el más grande, la pobreza, y la más grande de las causas de la pobreza es la falta de educación, son las sombras.
Simón Rodríguez lo dijo, ¿saben? Simón Rodríguez una vez escribió: “El ignorante no es ignorante porque es pobre…”, porque incluso algunos curas de la época… La Iglesia Católica tiene dos grandes divisiones en el mundo a lo largo de los siglos -y ya vamos a comentar esto que está aquí, que lo traje especialmente para comentarlo-, pero la Iglesia Católica tiene una corriente reaccionaria que lamentablemente se ha impuesto muchas veces; pero tiene también una corriente progresista, ¿no?, y otra corriente revolucionaria, que hoy está tomando mucha fuerza, sobre todo, en Venezuela, lo que pasa es que está casi siempre ahí calladita.
Gustavo Ochoa.- Alí Primera, el cura de parroquia.
Hugo Chávez.- Sí, el cura de parroquia. También hay obispos progresistas, obispos honestos, como Mario Moronta y muchos otros. Bueno, padres como el padre Jesús Gazo; el padre Ibeturiá; el padre Capocho, de San Carlos, el padre Carlos, de Yare; el padre de allí de Cúa, donde nació Zamora, ese es un zamorano. Pues bien, muchos, muchos sacerdotes, el padre Palmar allá en Majaro, todos ellos, muchos; pero hay miles, así, bojote, bojote, lo que pasa es que ellos hacen su trabajo y no están emitiendo declaraciones, ni van a la televisión, aunque Palmar se la pasa en la radio. Tiene un programa de radio que es un programa, bueno…
Entonces, fíjate, una parte de los mantuanos, apoyados por algunos curas, les decían a los excluidos de la época, a los esclavos, por ejemplo, a los pobres, a los negros: “No, es que Dios quiere que ustedes sean pobres; Dios quiere que ustedes sean pobres”, y entonces le leían a Cristo, y manipularon a la gente leyéndole, por ejemplo, eso que dice: “Bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino de los cielos”, y entonces les decían; “¿Se dan cuenta? Ustedes son pobres porque Dios quiere que ustedes sean pobres, pero van para el cielo”, entonces por eso es que son pobres.
Gustavo Ochoa.- Y después ellos son los dueños del cielo.
Hugo Chávez.- ¡Ajá! Resulta que surgió, por ejemplo, la Teología de la Liberación, que yo comparto la Teología de la Liberación, diciendo que no, que eso no es así. Cristo, precisamente, vino al mundo, se hizo hombre… Se hizo niño primero, se hizo muchacho; fue un muchacho trabajador, fue un niño pobre y fue un hombre, luchador y revolucionario, precisamente como una señal de Dios de que el reino de Dios no es en otro mundo, sino en este mundo y para acá mandó a su hijo, a Cristo, a sacrificarse como lo hizo. Entonces, el reino de Dios debemos construirlo aquí.
Eso es mentira que Dios establece que tiene que haber unos pobres, unos esclavos. No, mentira, Dios nos hizo para ser libres; para ser iguales aquí, en este mundo, en el reino, en su reino. El reino de la justicia debe ser este, debe ser el reino del amor, debe ser el reino de la paz, debe ser el reino de la libertad verdadera, el reino de la igualdad verdadera, el reino de la paz verdadera.
Digo esto, porque estaba recordando a Simón Rodríguez que decía: “El ignorante no es pobre porque es ignorante, sino al revés, es ignorante porque es pobre.” O sea, la pobreza, la única forma: es pobre porque es ignorante, esa es la ecuación. Es pobre porque es ignorante; o sea, la causa de su pobreza es la ignorancia. Entonces, esa causa hay que atacarla a fondo; si no atacamos la ignorancia, el analfabetismo, todos esos males que padecemos, nunca saldremos de la pobreza, sobre todo porque la pobreza no hay que verla como algo meramente material. No; hay la pobreza del espíritu, hay la pobreza del conocimiento, hay la pobreza de lo que es la falta de capacitación y preparación, precisamente para transformar el mundo. Primero es la luz, después viene lo demás. ¿Ustedes no ven la velocidad de la luz? Uno primero ve la luz, después oye, después vienen las consecuencias de la luz…
¿Tú ibas a decir algo, Héctor?
Héctor Navarro.- El Libertador completa eso señalando que la ignorancia también es la causa de la esclavitud. Si atacamos la ignorancia, es la fuente de la pobreza y también de la esclavitud.
Hugo Chávez.- Y aquello que él dice: “Un pueblo ignorante, instrumento ciego de su propia destrucción”, y entonces a mí se me ha ocurrido darle la vuelta a la expresión y darle sentido positivo y decir: “Un pueblo ilustrado, un pueblo sabio, es instrumento hermoso de su propia liberación.”
Así que por eso estoy aquí trabajando y trabajando con todos ustedes, domingos, sábados, lunes, día, noche, no hay descanso, Griselys. ¿Tú quieres estudiar qué, mi vida?
Griselys García.- Educación.
Hugo Chávez.- También quieres estudiar educación. Qué bueno.
Griselys García.- Para desgracia de nosotros, los monaguenses tenemos la desgracia de gastarnos el gobernador que nos gastamos, el alcalde de aquí de Maturín y el alcalde de Aguazay, para desgracia de nosotros; pero sé que con la ayuda de usted y la ayuda de todos nosotros, los vamos a sacar.
Hugo Chávez.- Seguro que sí, a ustedes les corresponde.
Tú sabes, Griselys, ¿ya cumpliste 18 años, verdad?
Griselys García.- Y voy a votar, por supuesto.
Hugo Chávez.- Bueno, ahora tienes derecho a votar. ¿Tienes cédula laminada?
Griselys García.- Sí.
Hugo Chávez.- Correcto.
¿No está vencida?
Griselys García.- No.
Hugo Chávez.- Bueno, no vayas a perder la cédula, y si por alguna razón la pierdes, tienes que sacarla de inmediato. ¿Estás inscrita en el Registro Electoral?
Griselys García.- No, no se preocupe, ese voto está más que seguro.
Hugo Chávez.- Lo que te pregunto no solo es por ti. Esa es una reflexión para todos. Fíjate, tú cumpliste 18 años. Tienes cédula laminada, ¿verdad?
Griselys García.- Sí.
Hugo Chávez.- ¿Estás inscrita en el Registro Electoral?
Griselys García.- Sí, sí.
Hugo Chávez.- ¿Cuándo te inscribiste?
Griselys García.- El año pasado.
Hugo Chávez.- ¿Dónde te inscribiste?
Griselys García.- Aquí mismo, en la ciudad de Maturín.
Hugo Chávez.- Si hay elecciones el año que viene, como va a haberla, ¿tú sabes dónde tienes que ir a votar?
Griselys García.- Sí, cómo no.
Hugo Chávez.- ¿En qué mesa te tocaría votar?
Griselys García.- En la mesa número 4, por supuesto, por nuestro candidato y futuro gobernador José Gregorio Briceño.
Hugo Chávez.- El Gato Briceño. Yo no puedo votar allá, porque no vivo en Monagas, pero si yo fuera monaguense, pues el Gato Briceño, ese es el hombre, ¿sabe? Ese es el hombre para Monagas.
Necesito un gobernador allá que nos ayude, que me ayude, que podamos trabajar así juntos; necesitamos alcaldes, y no nos equivoquemos, porque más de un disfrazado se ha metido aquí, como el actual gobernador de Anzoátegui, que vino diciendo: “Yo soy revolucionario”, y nos engañó, a mí me engañó, y ahora resulta que lo tenemos, bueno, donde siempre estuvo, en unas corrientes. Engañó a mucha gente. No nos dejemos engañar más, tengamos ojo de garza, ojo pelado.
Entonces, ustedes deben buscar los mejores candidatos para las alcaldías de Monagas, igual para la gente de Carabobo, de Miranda, de Yaracuy, de Zulia. El próximo año 2004 es el año de la profundización del ataque político. Vamos a conquistar plazas que hemos perdido, o que nunca hemos conquistado, como la Plaza de Maturín, que la perdimos. Ustedes recuerdan que hubo allá un buen gobernador que fue Miguel Gómez. Hoy está de embajador en un país centroamericano.
Bueno, allá hubo una división: Miguel Gómez por un lado, el Gato por otro lado, se dividió el voto patriota, y ganaron los adecos la gobernación, como tú dices, para tristeza de todos. Ahora tenemos que unirnos todos en torno al Gato Briceño que es un buen hombre, lo ha demostrado, un hombre de un gran coraje, y ese debe ser, y yo lo digo así, va a ser el gobernador del estado Monagas a partir del próximo mes de julio.
Griselys, fíjate, tú vas a ser educadora, muchacha. También Griselys -anótala allí, las becas. Todos los muchachos que están hablando hoy en Aló Presidente se ganaron una beca de primeritos, una beca de 100 dólares mensuales, es decir, igual a 160 000 bolívares mensuales a partir del primero de noviembre cuando comienza la primera etapa universitaria de la Misión Sucre.
Griselys García.- Bueno, señor Presidente, muchísimas gracias, y le hago el pase a una compañera que también le gustaría hablar con usted.
Hugo Chávez.- Bueno, cómo no.
Usted sabe que en Monagas hay casi puras mujeres. Monagas es el estado donde la relación hombre-mujer está más a favor, en cantidad, de las mujeres. Es la tierra de Juana Ramírez, la Avanzadora. Creo que en Monagas por cada hombre hay siete mujeres, según una tabla de hace… ¿Por qué tú te ríes así? Es cierto, es cierto, yo no sé la razón. Es la tierra de Juana Ramírez, la Avanzadora. Les rindo tributo a las mujeres de Monagas, a las mujeres de toda Venezuela. Esta semana próxima estaremos inaugurando la cumbre de las mujeres aquí en Venezuela, aquí en Caracas. Ya vamos a hablar de eso antes de despedirnos.
¿Quién está allí al teléfono?
Betsy Silva.- Betsy Silva, señor Presidente; distinguidísimo señor Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Hugo Chávez.- Betsy, ¿cómo estás tú, mi vida?
Betsy Silva.- Muy bien, que Dios me lo guarde, me lo cuide, me lo favorezca, y que esa templanza que usted tiene y ese león que ruge dentro de usted, siempre me lo conserve, siempre me lo mantenga firme.
Hugo Chávez.- Amén, mi reina.
Betsy Silva.- Y me lo cuide de esos malos espíritus que lo rondan, que se los eche para otro lado.
Hugo Chávez.- No, esos se fueron. Me rondan bellos espíritus, sabes. Los malos se han ido. Incluso, tú sabes que este despacho, que estaba lleno de malos espíritus. Lo sacudimos, le cambiamos la alfombra, le cambiamos los muebles, las cortinas, y quedó lindo, un despacho rojo, lo voy a llamar el despacho rojo, un despacho bello, que es de todos ustedes.
Mira, Betsy, tú me puedes decir tu edad si tú quieres.
Betsy Silva.- Presidente, yo tengo 35 años de edad.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, eres una muchacha.
Betsy Silva.- Gracias, Presidente.
Hugo Chávez.- ¿Cuántos hijos tienes?
Betsy Silva.- Presidente, tengo tres hijos.
Hugo Chávez.- Tres hijos. ¿Y tú te graduaste de bachiller en qué año?
Betsy Silva.- Mire, Presidente, yo soy graduada de hace muchos años atrás. Comencé a meterme en la universidad pública de aquí de Maturín, pero siempre tuve inconvenientes por la cuestión del cupo. Usted sabe que aquí mandan los adecos toda su vida, ellos tienen una burocracia, y no permiten, sino que su gente y los amigos de su gente sean los que se inscriban en esa universidad.
Hugo Chávez.- Bueno, pero llegó la revolución, mi reina; llegó la revolución.
Betsy Silva.- Así es, Presidente. Estoy muy contenta con todo lo que está usted haciendo, la gente está animosa aquí. Mire, tienen un acto cívico, una formalidad, un buen comportamiento. Todo el mundo está con sus caras muy alegres, atentos a lo que usted está diciendo, con esa fe y esa esperanza de que va a haber un cambio, porque sí va a haber un cambio.
Hugo Chávez.- Seguro que lo está habiendo ya, ya lo estamos viendo.
Betsy, ¿tú qué quieres estudiar?
Betsy Silva.- Derecho. Toda mi vida he querido estudiar derecho, toda mi vida.
Hugo Chávez.- Bueno, vas a estudiar derecho. Mira, yo tengo un cálculo. Estamos en el 2003. Tú vas a comenzar ahora en noviembre seguro, en la primera etapa, entonces, en cinco años, ¿verdad, Héctor?
Héctor Navarro.- En cuatro años, vamos a tratar de que sean carreras de cuatro años.
Hugo Chávez.- Vamos a sacar carreras de cuatro años, y no tiene nada que ver esto con la piratería, de gran calidad, con buenas lecturas, bibliografía, biblioteca, cintas de video, evaluación muy estricta.
Mira, en cuatro años, en el 2007, Dios mediante, tú debes ser abogada de la república, la Misión Sucre lo permitirá, y tu esfuerzo, tu gran esfuerzo, Betsy Silva.
Muchas gracias, Betsy.
Bueno, ahora sí nos despedimos de Betsy y del general Gustavo Ochoa Méndez y de toda la gente de Maturín, felicitándolos a todos. Ahí, como no hay gobernador que coopere, está el General, comandante de la guarnición, y toda esa misión de voluntarios, la zona educativa, etcétera, etcétera.
La Misión Sucre galopando. El Mariscal Sucre, Antonio José de Sucre nos dice, desde allá, desde el infinito: la justicia; si no hay justicia hubiese sido inútil la emancipación.
Bueno, Mariscal, mi General, llegó la hora de que haya justicia para que el sacrificio tuyo, de nuestro general Bolívar y de los pueblos de aquella hora no sea en vano. Tiene que conseguir sentido profundo de justicia el acto histórico de la independencia.
Tenemos por microonda. Ahora estamos saliendo a la Plaza Bolívar de Puerto La Cruz, allá en el estado Anzoátegui (Aplausos). Luis Figueras, el coordinador regional de la Misión Sucre; y está por allá también nuestro amigo, el alcalde del municipio Sotillo, Puerto La Cruz, Nelson Moreno. Estamos por microonda, con un retraso de tres segundos en el aire, que hay que tomarlo en cuenta.
¿Cómo estás, Luis, cómo está la Misión Sucre? ¿Cómo está Nelson Moreno?
Luis Figueras.- Buenos días, Presidente, aquí estamos, hemos venido trabajando. Toda esta gente que está colmando la Plaza Bolívar demuestra lo que va a ser el éxito de esta Misión Sucre, que pretende saldar la deuda social que dejó la vieja clase política. Más de 400 000 bachilleres excluidos del sistema formal de educación superior.
Hay que decir algo, Presidente, que esta es la tercera fase de un proceso que incluyó, en su primera etapa, 1 200 000 niños al sistema de educación de prescolar, y que ahora, con el Plan Robinson, en su segunda fase, piensa incluir aproximadamente 1 500 000 iletrados, de enseñarles a leer y a escribir, y ahora la Misión Sucre.
Hugo Chávez.- Luis, ¿tú estás oyéndonos, verdad? ¡Hola!, ¿allá nos están viendo, tendrán alguna pantalla, muchachos? ¿Será que nos están viendo allá?, que alguien me diga si nos están viendo. ¿No hay una pantalla allá?
Luis Figueras.- Sí, sí, estamos viendo, Presidente, perfectamente.
Hugo Chávez.- Ah, sí nos están viendo.
Luis Figueras.- Escuche aquí la algarabía, Presidente, de la gente (Exclamaciones de: “¡Uh, ah, Chávez no se va!”).
Hugo Chávez.- Y aquí también. Un aplauso desde aquí. Oigan la algarabía que hay aquí en el despacho de Miraflores (Aplausos). Un abrazo para todos.
Bueno, Luis, ahí está también Nelson Moreno, yo quiero conversar un minuto con el alcalde de Sotillo. Ponme ahí a Nelson Moreno.
Nelson Moreno.- Muy buenas tardes, Presidente (Aplausos).
Hugo Chávez.- Muy buenas tardes, Nelson.
Nelson Moreno.- Estamos realizando en la tarde de hoy una extraordinaria actividad, que se inició el día de ayer, donde nosotros logramos la incorporación de toda la comunidad: está participando PDVSA, Guardia Nacional, clase media en positivo, Federación de Vecinos, están participando todos los factores políticos y sociales que apoyan de verdad este proceso de cambio que lideriza usted y que el pueblo de verdad va a lograr su objetivo en el corto plazo (Aplausos).
Hugo Chávez.- Muy bien.
Nelson Moreno.- Nos instalamos a las 5:00 de la mañana; instalamos 10 mesas en la Plaza Bolívar, de Puerto La Cruz, y hubo la necesidad de colocar 10 mesas más. Tenemos 40 facilitadores, hemos inscrito más de 800 personas en la mañana y en la tarde de hoy, y aspiramos de verdad estar acá hasta las 12:00 de la noche inscribiendo nuevas personas para la educación superior.
De verdad que ha sido todo un éxito y nosotros aspiramos a que la comunidad siga integrándose. Acá, como usted decía en el programa de ayer, es necesario que se incorporen todos. Aquí no solamente hay chavistas; aquí hay gente que, aun cuando no está en el proceso y lo apoya a usted, seguimos nosotros trabajando con ellos y se han incorporado. Aquí hay gente, aquí hay gente de pueblo, de las distintas posiciones políticas que han comprendido que hay que incluirse en el sistema de educación superior. Nosotros nos sentimos contentos.
Unicamente tuvimos un percance en el municipio Urbaneja, en Lechería, donde un alcalde golpista intentó paralizar el proceso en la mañana de hoy y la Guardia Nacional, de manera muy ejemplar, asumió el compromiso que ha venido asumiendo a lo largo del proceso, instaló las distintas mesas y le ha dado curso al proceso en el municipio Urbaneja, para la inscripción de ese importante sector del municipio Urbaneja (Aplausos).
Hugo Chávez.- Muy bien, el alcalde Nelson Moreno.
Gracias, Nelson, sigue adelante con ese pueblo y cumpliendo el compromiso.
Y ahora que tenemos de candidato a gobernador a Tarek William Saab, unidad, unidad y más unidad, Nelson, en torno a la candidatura de Tarek William Saab, para que tengamos de verdad a un gobernador a partir de julio del próximo año. Y, bueno, esas alcaldías donde hay alcaldes todavía que no entienden, y no entenderán, seguramente, ya les pasó su momento; traicionaron, incluso, a sus propios seguidores, porque estos planes, repito, son para todos. No nos importa que sean de algún partido de oposición o que sean independientes, que es la mayoría, que no están en partidos. ¡Vean a esa juventud!, un saludo muchachos. ¡Cómo me gustaría estar allá, Héctor! Cómo me gustaría a mí; pero si yo voy para allá se arma…
Héctor Navarro.- Se acaba la inscripción.
Hugo Chávez.- Se acaba la inscripción. Entonces, mejor lo veo desde aquí. Pero sí, de repente me aparezco por allá en algún punto de inscripción un poco más tarde. Pero fíjate qué juventud tan hermosa. Juventud, hombres y mujeres, muchachos, cuenten con nosotros (Exclamaciones).
Yo cada día me siento más emocionado y más enamorado de ustedes, los amo más cada día de mi vida que pasa.
Bueno, mira, ¿y está por ahí el General, comandante de la guarnición, el general Maneiro?
Nelson Moreno.- Sí.
Hugo Chávez.- Ponme a Maneiro, que quiero conversar con él.
Nelson Moreno.- Específicamente aquí ha habido una coordinación con la Guardia Nacional. El general Maneiro ha estado no solamente acompañándonos en la Misión Sucre toda esta semana. Estamos, por acá cerca, viene ya un oficial que nos ha acompañado.
Queremos ya, Presidente, para finalizar, acotar que esta semana estuvo con nosotros en el municipio Sotillo, para una segunda graduación de personas que lamentablemente no habían tenido la oportunidad a través de la Misión Robinson, y nosotros ahora, con Tarek William Saab a la gobernación, con el que hicimos una importantísima concentración la semana pasada, aspiramos en el 2004 lograr que nuestro estado tenga a un gobernador revolucionario, consustanciado con el proceso de cambio, que apoya de manera decidida a nuestro Presidente y que apoya de manera decidida los cambios que se vienen realizando en el país, para el 2004 Tarek William Saab a la gobernación (Aplausos).
Hugo Chávez.- Oye, cómo hago para que me oiga Moreno, a ver el equipo técnico.
A ver, Moreno, ¿tú me estás oyendo? Mira, óyeme lo siguiente, y a toda la gente de allá del estado Anzóategui: ya que tú has tocado el tema de Tarek, ya yo lo había comentado; pero es muy importante la unidad.
Me han llegado noticias de que algunos sectores de algunos partidos, o algunos sectores que dicen ser del MVR no aceptan la candidatura. Bueno, si no la aceptan tendrán que irse para otro lado, porque esa es una candidatura que logró el consenso de la gran mayoría, y el que no entienda eso, tiene que irse para otro lado. No hay más candidatos, el candidato de Chávez en Anzóategui se llama Tarek William Saab, y es el candidato de todos los nacionalistas, los patriotas, los honestos, los revolucionarios, que queremos un gobernador que de verdad trabaje en coordinación con el Presidente, con los ministros, para lograr los fines supremos del gobierno nacional y de los gobiernos locales.
Muy bien, me saludan al General. El general Maneiro me informan que está en otro sitio desplegado con la Guardia Nacional, el ejército, el batallón “Pedro Zaraza”, vamos a saludar también allá al comandante del batallon “Zaraza” y a todos los soldados de la guarnición, a toda la gente que está cooperando, y a ti, Moreno, un abrazo, un abrazo; ¡y adelante, Anzóategui con la Misión Sucre!
Muy bien.
Bueno, el censo nacional va adelante, Héctor. Sí, sin duda.
Héctor Navarro.- Va muy bien, Presidente.
Hugo Chávez.- Muy bien, excelente; mejor de lo que nosotros podíamos haber pensado.
Héctor Navarro.- Es que cada vez estamos creciendo como pueblo.
Hugo Chávez.- Sí.
Héctor Navarro.- Entonces hay una respuesta inmediata de todo el mundo: la fuerza armada, los estudiantes, los profesionales, clase media, los partidos mismos que están apoyando el proceso han ayudado muchísimo, en este caso.
Hugo Chávez.- “Cuando lo increíble se va haciendo realidad, es que estamos en una revolución”, decía Ernesto Guevara.
Fíjate, 1 300 centros de inscripción en todo el país.
Héctor Navarro.- Mil trescientas localidades, hay muchos más centros.
Hugo Chávez.- Perdón, 1 300 localidades. Hay muchísimos, son miles de centros de inscripción; en la Plaza Bolívar, de Caracas, solo hay varios centros de inscripción. Bueno, tenemos la expectativa ya rebasada, estoy seguro, de 100 000 jóvenes para el día de hoy; pero seguro que eso va a ser rebasado, por lo que estamos viendo y oyendo desde esta madrugada.
Requisitos para que usted se inscriba en la Misión Sucre para ir a la educación superior: ser bachiller y no haber ingresado hasta ahora a ninguna institución educativa oficial. Esos son los únicos requisitos.
Va a haber cuatro formas de seguir estudios en la Misión Sucre: presencial -es decir, los que van a estar allí en el aula todos los días o las horas que les correspondan en la semana-, semipresencial, a distancia y no convencional, cuatro maneras de continuar estudios universitarios.
El primer curso se inicia el primero de noviembre, por cinco meses; el segundo curso, en marzo del 2004: 100 000 más; en noviembre arrancaremos con 100 000.
Héctor Navarro.- Aproximadamente, puede ser un poquito más o un poquito menos.
Hugo Chávez.- Claro, puede ser más, hay que tender al más, porque ya vemos la tremenda…
Héctor Navarro.- Va a depender del censo.
Hugo Chávez.- Sí, va a depender del censo. Este es un plan que hicimos así, en teoría; pero como siempre tú me lo dijiste, cuando yo te preguntaba por cantidades, va a depender del censo, porque si el censo diera el resultado: No, que solo llegaron 10 000, ¡ah!, bueno, 10 000; pero resulta que vamos a ser sobrepasados. Entonces habrá que pensar de una vez en la posibilidad de que no van a ser 100 000, sino más de 100 000 a partir de noviembre. En el primer curso habrá que acelerar el trabajo, los videos, los televisores, los libros, los manuales.
Héctor Navarro.- Se está trabajando en todo eso en este momento.
Hugo Chávez.- Todo eso, yo quiero decirle al país que tenemos un ejército desplegado trabajando en todos los detalles.
Cuántos van a ir a presencial, cuántos a semipresencial, cuántos a distancia y cuántos no convencionales dependerá del censo, porque allí sacaremos qué porcentaje está trabajando.
Héctor Navarro.- Y esa es una de las que se les está preguntando a ellos, en qué modalidad quieren estudiar, en qué horario.
Hemos detectado que muchos jóvenes son bachilleres que están trabajando, por ejemplo, en las zonas turísticas, zonas de playa, etcétera, ellos no quieren tener clases ni viernes, ni sábado ni domingo. Entonces para ellos estamos confeccionando un horario especial que es de lunes a jueves.
Hugo Chávez.- O los que están prestando el servicio militar.
Héctor Naarro.- Múltiples posibilidades.
Hugo Chávez.- La mujer que está casada, su marido trabaja y tiene que cuidar los niños, o la mujer que tiene hijos, pero es madre soltera o no está casada, es decir, cada situación del ser humano la vamos a considerar para ir armando los grupos.
Bueno, en junio del 2004 se inicia el tercer curso y en septiembre del 2004. Van a ser cuatro oleadas en un año: noviembre de este año, marzo del próximo, junio del próximo y septiembre 2004, y en noviembre los rezagados. Comenzaremos otro curso, los que no aprueben, porque vamos a exigir mucha calidad, van a tener que dedicarse pero a estudiar de verdad.
Este primer curso es básico, porque es de repaso y es de inducción hacia la universidad; no es una piratería, no señor: alto nivel de exigencia, de calidad académica y de comportamiento, además; de comportamiento ético, comportamiento. Vamos todos a fortalecer lo ético, lo espiritual, lo moral, lo académico, el ser integral que somos.
Fíjate, estaba viendo yo estas tablas, Héctor. La revolución hasta ahora ha hecho grandes cosas, sobre todo en lo social, es lo que a mí más me importa. Lo económico también me importa, pero la economía debe estar al servicio; el fin es lo social.
Yo oigo a veces a presidentes “que las tablas económicas, la inflación la bajamos a no sé cuánto, el déficit fiscal lo redujimos, las inversiones internacionales se incrementaron”; pero yo siempre les pregunto: “¿Cómo está la educación? ¿Cómo está la desnutrición infantil? ¿Cómo está el desempleo? ¿Cómo están los sin tierra, los sin viviendas?” Ahí está, no me vengas a decir que la economía; la economía hay que mirarla, pero no es lo definitivo. Hay países que mostraron crecimiento económico los últimos cinco años, por encima del 5% del llamado PIB; pero la pobreza también se incrementó, el pueblo siguió hundiéndose en la pobreza.
Entonces se trata de mirar completo: lo social es lo vital, fíjate.
Entonces, esta tabla, Héctor, que tú me la mandaste, fíjate cómo la revolución desde 1999 -aquí está, dividamos esto en dos-, 1998, vean ustedes la tasa de escolaridad promedio, antes de que llegara la revolución -los últimos cuatro años- era de 55,7%, la mitad, un poquito más de la mitad; la tasa de escolaridad la hemos logrado subir, con un esfuerzo gigantesco -vean ustedes cómo va la curva (Muestra)-, a 61,4%.
Pero ahora yo me imagino, Héctor, que con esto -mira, voy a graficar- la curva va a hacer así a finales de este año (Muestra) y el 2004 y 2005, hasta que lleguemos a 100%, esa es la meta.
Héctor Navarro.- Esta estadística toma en cuenta lo que es la Ley Orgánica de Educación actual, que la vamos a modificar también, que establece hasta el noveno grado como la obligatoriedad de la educación. Nosotros estamos llevando como obligatorio, en el nuevo Proyecto de Ley Orgánica de Educación, al bachillerato completo. Más aún, una de las propuestas que tenemos allí es que el bachillerato sea de seis años y no de cinco, para mejorar todavía más todo lo que tiene que ver con esa base fundamental del ciudadano.
Hugo Chávez.- Yo diría que nosotros, aun cuando la nueva Ley no existe, pero existe la Constitución, la educación superior debe ser obligatoria y lo estamos asumiendo así ahora con la Misión Sucre -eso es para que lo veamos luego, ¿no?
Héctor Navarro.- Sí. Bueno, es que el hombre tiene que moverse hacia allí; nuestra sociedad está apuntando hacia el futuro.
Hugo Chávez.- Claro, el cielo es el límite, no hay límite.
Bueno, lo mismo que la inversión en educación. Vean ustedes algunos gráficos, cómo se ha incrementado la inversión del Estado, del gobierno revolucionario en la educación, imagen, a ver (Muestra), aquí está. Vean ustedes: Hasta 1998 vean la inversión en educación y vean cómo ha crecido a partir del momento en que llega al poder la revolución. El promedio histórico de los últimos años apenas sobrepasaba los 200 millardos de bolívares; ahora el promedio es 1,8 billones de bolívares. Pero la inversión del 2003 alcanza a 2,3 billones de bolívares.
Héctor Navarro.- En educación superior, Presidente.
Hugo Chávez.- Solo en educación superior, es bueno que me lo hayas aclarado, ¡solo en educación superior! Y esto es algo que hay que recordarle al país, porque por allí he leído que si hay gremios o universitarios, partidos políticos llamando a que hay que ir a una huelga, que se cierren las universidades porque el gobierno tiene deudas; claro que tenemos deudas con todo el mundo. Si fuera por deudas, habría que cerrar todo el país. Aquí hay deudas, yo le dicho: la deuda social acumulada de los últimos 50 años se pierde de vista, pues. Hemos venido buscando recursos, pero hemos privilegiado, y entre los sectores privilegiados en el reconocimiento y cancelación de la deuda acumulada está la educación, desde la educación prescolar, primaria, secundaria y la educación superior y universitaria.
Bueno, ese es el tema del día de hoy, pues, la Misión Sucre.
Mira, Héctor, para terminar este tema, porque ya estamos por casi dos horas de programa, pero tenemos otro pase. Vámonos a Maracay, está Grecia Pineda en Maracay. Miren cómo está Maracay. ¿Ustedes están dónde, Grecia?
Grecia Pineda.- Sí, gracias, señor Presidente, muy buenas tardes. Exactamente nos encontramos en vivo y en directo desde la Plaza Bolívar, ubicada acá en la ciudad de Maracay, en el estado Aragua. Desde bien temprano, en horas de la mañana, acá han acudido gran cantidad de jóvenes y personas adultas, cabe destacar personas mayores de 50 años, quienes han querido participar en ese censo de la Misión Sucre para así, por fin, tener la oportunidad de formar parte de la educación superior.
Acá se encuentra, señor Presidente, la representante de la zona educativa, quien quiere conversar con usted, a fin de darle detalles de cómo ha sido organizado este censo de la Misión Sucre, y cómo se ha llevado a cabo durante el día de hoy.
Maritza Loreto.- Buenas tardes, Presidente. En nombre de todo el equipo regional de Aragua, coordinador de la Misión Sucre, un saludo revolucionario.
De verdad que se rebasó los 67 puntos en Aragua. Cerca de 60 000 bachilleres sin cupo están asistiendo a todas las plazas Bolívar del estado de Aragua, en los 18 municipios, y como lo dijo la señorita, la presencia de personas de la tercera edad es bien importante. Eso significa que la proyección que teníamos en Aragua de 40 000 bachilleres sin cupo, se ha rebasado a cerca de 60 000 bachilleres sin cupo. Esto ha sido una mañana de alegría, de emoción, donde hemos tenido los equipos institucionalizados integrados con la Fuerza Armada Nacional, con el Instituto Nacional de la Juventud, con la Federación de Jóvenes Estudiantes, con Venezuela en Positivo, los Círculos Bolivarianos y los distintos factores, quienes nos hemos abocado, desde hace días atrás, a organizar todo este proceso de la Misión Sucre.
El compromiso de todos los aragüeños con sus jóvenes bachilleres y jóvenes adultos, para que próximamente tengamos muchas universidades en los 18 municipios del estado Aragua.
Hugo Chávez.- Estamos oyendo a Maritza Loreto.
Gracias Grecia, muchas gracias Maritza.
¿Esa gente que está ahí nos estará oyendo, nos están viendo allá? (Aplausos y exclamaciones.)
Maritza Loreto.- Sí, señor Presidente, se le escucha.
Hugo Chávez.- ¿Pero nos están viendo? No, ¿solo nos están oyendo?
Maritza Loreto.- Sí, solo lo están escuchando.
Hugo Chávez.- Correcto. Mira que muchachada (Aplausos y exclamaciones de: “¡Uh, ah, Chávez no se va!”)
Como les gusta la cancioncita esa, ¿no? ¿Y qué les parece esta que yo canto? R o b i n son, Robinson. ¡Qué buena esa canción! ¿Ese es rap? A mí me gusta mucho el rap, desde niño lo aprendí, cuando Adán tenía el conjunto aquel de rock and roll y rap, con Rafael Ramírez, en Mérida y en Barinas.
Bueno, vamos a hablar con algunos muchachos allí.
Grecia Pineda.- El Presidente quiere conversar con algunos de los muchachos que se encuentran acá.
Carlos González.- Buenas tardes, señor Presidente, habla con usted Carlos González, de la Federación Bolivariana de los estudiantes de Aragua.
Hugo Chávez.- ¿Qué tal, Carlos, cómo estás?
Carlos González.- Bien, Presidente.
Hugo Chávez.- ¿Tú eres voluntario, cooperador?
Carlos González.- Soy el coordinador de asuntos nacionales de la Federación Bolivariana de Estudiantes de Aragua.
Hugo Chávez.- Carlos, felicitaciones a ti y a todo ese voluntariado, por el gran trabajo que están haciendo. ¿Y quiénes de los muchachos están allí, de los que se están inscribiendo…?
Carlos González.- Aquí estamos con los compañeros de la Universidad Central, del tecnológico de La Victoria, de la Universidad de Carabobo, del Frente de Luchadores Sociales, la JVR, el Instituto Nacional de la Juventud, la juventud de Podemos; somos un gran ejército de jóvenes, Presidente. Aquí estamos todos colaborando con la Misión Sucre.
Hugo Chávez.- Yo los felicito a todos, hermano; dales un gran abrazo.
Quiero hablar, además, con alguno de los muchachos bachilleres que se está inscribiendo, sí. Los que están llenando la planilla, a ver. Alguno de ellos, Grecia.
Grecia Pineda.- Sí, cómo no, Presidente.
El señor Presidente quiere conversar contigo.
Hugo Chávez.- ¿Qué tal, hijo?
Wilmer Bolívar.- Diga, señor Presidente.
Hugo Chávez.- Un abrazo para ti.
¿Cómo te llamas, hijo mío?
Wilmer Bolívar.- Wilmer Bolívar. Desde aquí, de Maracay, un saludo revolucionario a usted.
Hugo Chávez.- Wilmer Bolívar. ¿Y tú eres de ahí de Aragua?
Wilmer Bolívar.- Sí, de aquí de Maracay.
Hugo Chávez.- ¿Tú tienes cuántos años, Wilmer?
Wilmer Bolívar.- Quince años.
Y estoy aquí colaborando con mi comunidad para la creación de la Universidad Bolivariana de Venezuela.
Hugo Chávez.- Wilmer, ¿pero ya tú eres bachiller?
Wilmer Bolívar.- No, todavía no; acabé de pasar para quinto año, pero desde aquí estoy colaborando y ayudando para el próximo año entrar a estudiar (Aplausos).
Hugo Chávez.- Hay que aplaudir a este muchacho de 15 años, con ese nivel de conciencia, colaborando.
Mira, es uno de los 50 000 y más voluntarios, que no son bachilleres, fíjate; muchachos del cuarto año.
Bueno, Wilmer, que Dios te bendiga.
Hugo Chávez.- ¿Tú estás estudiando dónde, hijo?
Wilmer Bolívar.- En el liceo “José Luis Ramos”.
Hugo Chávez.- Dales un saludo a tus padres.
¿En qué parte de Maracay vives tú?
Wilmer Bolívar.- En Peñonal sur.
Hugo Chávez.- ¿Peñonal?
Wilmer Bolívar.- Sí.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, yo quiero mucho a esa ciudad, sabe. A Maracay la quiero como quiero a mi misma ciudad natal. ¡Cómo quiero yo a Maracay!
Wilmer Bolívar.- Aquí también lo queremos mucho, señor Presidente, y le mandamos un saludo revolucionario (Aplausos).
Hugo Chávez.- Gracias, Wilmer (Aplausos y exclamaciones).
Pónganme a uno de los muchachos que se está inscribiendo.
Grecia Pineda.- Señor Presidente, aquí hay una bachiller bien especial que quiere conversar con usted en el día de hoy. Vamos a colocarle el audífono.
Hugo Chávez.- Hola, mi vida, cómo estás tú.
Carmen Elena De Suce.- Muy contenta de oírlo, señor Presidente.
Hugo Chávez.- Igual te digo.
¿Tú cómo te llamas?
Carmen Elena De Suce.- Carmen Elena De Suce de Angarita.
Hugo Chávez.- ¿Y tú eres aragüeña?
Carmen Elena De Suce.- No, nací en Cuba, estado de Miranda, pero desde muy niña me crié aquí en Maracay; papá fue educador.
Hugo Chávez.- Naciste donde nació Zamora, Ezequiel Zamora.
Carmen Elena De Suce.- Sí, y Cristóbal Rojas.
Hugo Chávez.- Y Cristóbal Rojas. ¡Qué bueno! Conciencia de tus raíces tienes, Carmen Elena.
Dime, ¿cuántos hijos tienes tú, Carmen?
Carmen Elena De Suce.- Cuatro hijos.
Hugo Chávez.- ¿Están estudiando todos ya?
Carmen Elena De Suce.- Una se va a graduar en la Universidad “Simón Rodríguez”, le falta un año.
Hugo Chávez.- ¿Qué estudia?
Carmen Elena De Suce.- Licenciatura en prescolar.
Hugo Chávez.- ¿Esa es la mayor?
Carmen Elena De Suce.- La menor.
El mayor está desempleado y está en la cola para inscribirse.
Hugo Chávez.- ¡Qué maravilla! ¿Y hace cuánto que salió él del bachillerato?
Carmen Elena De Suce.- ¡Ay!, hace bastante.
Hugo Chávez.- Más de 10 años, seguramente.
¿Y tú eres bachiller también?
Carmen Elena De Suce.- Yo también soy bachiller.
Hugo Chávez.- ¿Y vas a estudiar?
Carmen Elena De Suce.- Quiero estudiar artes plásticas. Hay muchas artes, porque el arte de cocina también es bella.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, pero ese es un arte muy lindo. Sin ese arte no viviéramos o viviéramos muy mal.
Héctor Navarro.- Lindo y sabroso.
Hugo Chávez.- Y sabroso.
Mira, vas a estudiar arte. Bueno, Héctor, el arte, esa es otra de las profesiones, y allí tenemos la universidad de las artes, ¿oíste, Carmen Elena? Estamos organizando la universidad de las artes, y esa universidad yo quiero crearla pronto.
¿Dónde vives en Maracay, en qué parte?
Carmen Elena De Suce.- Por Las Delicias, urbanización El Bosque.
Hugo Chávez.- Eres vecina del general Baduel.
Carmen Elena De Suce.- Sí, siempre lo veo caminando.
Hugo Chávez.- Por ahí está el Comando de la Cuarta División blindada.
Carmen Elena De Suce.- Yo camino por la vía de Las Delicias.
Hugo Chávez.- Oye, qué bonita quedó la vía central de la avenida de Las Delicias.
Carmen Elena De Suce.- Preciosa.
Hugo Chávez.- Gracias al alcalde Prieto.
Yo la otra vez estuve por allá y eso antes era siempre lindo, pero no tenía la caminería que ahora tiene.
Carmen Elena De Suce.- No, no tenía la caminería.
Hugo Chávez.- Bueno, Carmen Elena, me alegro mucho de haberte oído, de haberte visto, te estoy viendo por aquí, eres muy linda.
Carmen Elena De Suce.- Lo felicito por este proceso tan bello. Hay mucho futuro por delante.
Hugo Chávez.- Eres muy linda, dale un abrazo a tu familia.
¿Tu marido está ahí contigo?
Carmen Elena De Suce.- Sí, con mucho gusto; la semana que viene voy por el Palacio Blanco, a llevar una carta a mi hermana.
Hugo Chávez.- Ah, bueno, vamos a atenderte.
Carmen Elena De Suce.- Mi hermana mayor.
Hugo Chávez.- ¿Dónde está tu hermana?
Carmen Elena De Suce.- Ella vive por la vía de Turmero, ella fue locutora de radio Caracas, Totina Guevara.
Hugo Chávez.- ¿Y qué necesita ella?
Carmen Elena De Suce.- Operarse de catarata.
Hugo Chávez.- Eso se hace rapidito.
Mira, déjame tu teléfono con Grecia. Grecia, por favor, le quitas el número de teléfono.
Carmen Elena De Suce.- El 2321905 es mi teléfono; el teléfono de Totina es 2690929, ella vive por la vía de Turmero.
Hugo Chávez.- ¿Lo copiaste, Mayorca?
Correcto, vamos a llamarlas. Esa es una operación muy rápida, ¿oíste?
Carmen Elena De Suce.- Esa es la felicidad más grande, porque ella sueña con usted.
Hugo Chávez.- Dile que yo la quiero mucho, a ti, a ella y a toda la familia, a todos tus hijos.
¿Tienes nietos ya, Carmen Elena?
Carmen Elena De Suce.- Cuatro, dos varones y dos hembras.
Hugo Chávez.- Cuatro nietos, qué Dios los bendiga. Y a estudiar, muchacha. Vamos a estudiar para que seas una gran artista.
Carmen Elena De Suce.- Exitos. Vamos a darle chance a otra persona, y muchos besos.
Hugo Chávez.- Seguro. Gracias, un beso para ti, Carmen Elena Angarita.
Grecia Pineda.- Señor Presidente, ahora hay una de las voluntarias que quiere conversar con usted.
Yoana González.- Muy buenas tardes, señor Presidente, por acá Yoana González, Parlamento Juvenil y una bachiller sin cupo.
Hugo Chávez.- ¿Tú te graduaste hace cuánto tiempo, Yoana?
Yoana González.- Me gradué en el 2003.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, estás recientemente graduada.
¿Tú tienes cuántos años?
Yoana González.- Tengo 17 años.
Hugo Chávez.- Diecisiete años, que Dios te bendiga.
¿Vives en Maracay?
Yoana González.- Sí, aquí en el municipio “Linares “Alcántara.
Hugo Chávez.- ¿En qué parte?
Yoana González.- En “Francisco Miranda”.
Hugo Chávez.- ¿Eso cómo se llama allí?
Yoana González.- “Francisco Miranda”; en el municipio de “Linares Alcántara”.
Hugo Chávez.- Cerca de dónde, a ver, para recordar.
Hugo Chávez.- ¿Cerca de dónde, a ver?, para recordar.
Yoana González.- Cerca de Turmero.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, correcto, por la vía de Turmero, muy bien. ¿Y tus padres están bien, tu familia, todos bien?
Yoana González.- Sí, gracias a Dios.
Hugo Chávez.- ¿Tú ya te inscribiste, ya registraste tu planilla?
Yoana González.- Sí, hoy me acabo de censar.
Hugo Chávez.- Ajá. ¿Y qué quieres estudiar, Yoana?
Yoana González.- Medicina.
Hugo Chávez.- Vamos a dar medicina, claro que vamos a dar medicina. Tú vas a ser una excelente médico, y, sobre todo, con un nuevo concepto ético de la medicina, no para buscar dinero, sino para servir a los demás, para los planes como Barrio Adentro, para atender a los más pobres, como Cristo, la misión de Cristo, Yoana.
Yoana González.- Así es.
Hugo Chávez.- Llevarle vida a la gente.
Yoana González.- Por acá todos somos jóvenes, que es lo más importante, comprometidos con el proceso revolucionario.
Hugo Chávez.- Bueno, y a batallar mucho, Yoana. Dale un saludo a toda esa juventud, un abrazo; además, dales una noticia, que los primeros 100 000 inscritos y, además, bueno, vamos a seleccionar 100 000 aproximadamente, para darles una beca de 100 dólares mensuales, es decir, 160 000 bolívares mensuales a partir de noviembre, para ayudarlos un poco. Es una beca-salario (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva Chávez!”), una beca-estudio, beca-salario a cada muchacho y vamos a ir midiendo su rendimiento para continuar apoyándolos en todo lo que podamos apoyarlos.
Ya tengo los cálculos para noviembre y diciembre y tengo el recurso necesario para 100 000 becas-estudio, becas-salario de 160 000 bolívares cada una, para ayudarlos, porque yo sé que ustedes están en situaciones difíciles, para que vivan un poco mejor y, sobre todo, para que se puedan dedicar, concentrar mucho más al estudio, a la preparación para la patria bonita.
Muchas gracias, Yoana.
Yoana González.- Así es, señor Presidente. Hasta luego y siga adelante con ese proceso tan bonito que nosotros aquí, desde Aragua, estamos bien comprometidos con el proceso, los diferentes sectores, el Parlamento Juvenil, clase media en positivo, el MVR, los muchachos del Frente Bolivariano de Estudiantes.
Hugo Chávez.- Bueno, mira, fíjate, te voy a hacer una pregunta antes de despedirnos. Tú tienes 17 años, ¿verdad?
Yoana González.- Sí.
Hugo Chávez.- ¿Cuándo cumples 18?
Yoana González.- En junio del año que viene.
Hugo Chávez.- En junio, ajá, en junio del año que viene; o sea que a partir de allí podrás participar en cualquier elección que haya, eso es muy importante, que ustedes vayan, para que no los engañen, no los manipulen. Yo le hago un llamado, con Yoana, a toda la juventud venezolana: Estamos aquí trabajando todos los días por la vida, por la felicidad de todos, sobre todo, de los jóvenes de Venezuela, hombres y mujeres, muchachos y muchachas, por igual, la Patria y Venezuela, ahora sí es de todos. Un gran abrazo, Yoana.
Muchas gracias a Grecia por ese pase desde Maracay, miren ustedes. Un aplauso vamos a darle a la Misión Sucre (Aplausos), todo un éxito.
Saludos, muchachos. ¿Será que me están viendo? ¿Hay alguna pantalla allá? Parece que no había pantalla.
Bueno, Misión Sucre. Héctor, ¿algún comentario?
Héctor Navarro.- Sí, Presidente, por los reportes que estamos recibiendo de todo el país, además de lo que hemos visto, que lo ha visto todo Venezuela, realmente estamos bien entusiasmados.
Ojalá el problema de los estudios en Venezuela hubiese sido menor. Ahora esto nos impone a nosotros, por supuesto, un trabajo mayor; pero evidentemente vamos a lograr un éxito rotundo, porque hay definitivamente un compromiso de pueblo.
Aquí es importante, muy importante, señalar la colaboración de la fuerza armada. Como usted lo ha visto, en todas partes están los hombres y mujeres de la fuerza armada cooperando con nosotros en el transporte de las planillas, en la logística, en todo lo que tiene que ver con la custodia. Ellos lo tomaron como los Planes República aquellos a los cuales estábamos acostumbrados, así como lo podemos decir con respecto a la fuerza armada, solamente en el voluntariado hemos sobrepasado considerablemente la cifra de los 50 000 voluntarios.
En el día de hoy se han movilizado, probablemente, más de 100 000 personas en función de un objetivo, y es lo que yo digo que se trata de que cuando un pueblo se impone objetivos de pueblo, como fue en la guerra de independencia, como es esta Misión Robinson, la Misión Sucre y todas las misiones que vamos a seguir asumiendo en el futuro, cuando un pueblo se lo propone como pueblo, seguro que alcanza la victoria.
Hugo Chávez.- Bien, como la estamos alcanzando y la alcanzaremos. Fíjate que ayer estuvimos inaugurando 11 MERCAL, y es increíble pues; hasta que uno no lo ve, no lo puede creer. Es que podemos hacer lo increíble, y esa es la verdadera política: hacer posible mañana lo que muchas veces ha parecido imposible. Y hemos venido haciendo cosas posibles que se creían imposibles, uno tiene que ir a verlo, pues.
Los MERCAL, ayer inauguramos 11 nuevos MERCAL y ya ocho más están siendo equipados en el día de hoy y abrirán sus puertas a partir de mañana lunes, para 19. Pero antes de fin de año, estaremos llegando a 200 MERCAL, también de una platica que yo tenía por ahí, ¿no?
Otra platica más, unas cuentas de SIDOR, unas ganancias, unos intereses. Esa plata antes se perdía, porque como eso no está en el presupuesto, entonces comenzaban a aparecer recursos. Ahora yo le tengo la vista puesta a todo eso y entonces: “Venga para acá”, a una cuenta para lo social, una ganancia. ¿Saben de qué?, 30 000 millones de bolívares, solo por ganancias de intereses de las acciones que tiene el Estado en la CANTV, y las acciones que tenemos en SIDOR.
Ahí están las imágenes del MERCAL. Es que a mí me provoca trabajar en un MERCAL, Héctor, pero no me da tiempo; me provocaría trabajar media hora y atender aunque sean 20 personas y despacharles ahí.
Jorge Giordani.- Pero hay un solo problema, Presidente, es que el día tiene solo 24 horas.
Hugo Chávez.- Claro, 24, dice Giordani; el día tiene 24 horas. Bueno, me gustaría trabajar media hora en un MERCAL; una hora en un salón de clases, porque esa es la vida, yo los envidio a ustedes. Pero, bueno, comparto con ustedes siempre esta actividad y, sobre todo, sus maravillosos resultados.
Vean ustedes (Muestra), eso no tiene nada que envidiarle a un market, ¿no? Miren, vean ustedes por dentro, véanlo por fuera, vean el piso, el techo, ahí no hay moscas, ahí no se mete el agua, ahí no hay sucio, ahí no hay malos olores; ahí hay limpieza, gente atenta, atendiéndolos, precios muy baratos y, además, vamos a seguir bajando los precios. En la medida en que produzcamos aquí mucho más en el país, los precios seguirán bajando, como los hemos venido bajando. Ahí está la gente, ¿ven? Todavía son insuficientes, pero a final de año tendremos 200 MERCAL funcionando en todo el país.
Y anoche juramentamos en el Poliedro las Juntas Nacionales Agrícolas, participación. Ahí estaban desde pequeños hasta grandes empresarios, junto con el gobierno, los productores y los consumidores; ya existen las Juntas Nacionales Agrarias.
Muy bien. Mira, Héctor, para despedirnos vamos a sacar la cuenta bien clara.
Héctor Navarro.- Yo estoy tomando nota, Presidente, por mi cuenta.
Hugo Chávez.- Aquí, primero que nada, estos muchachos que hoy hablaron, Jesse, Adán, todos los que salieron al aire, para agradecer su participación tienen su beca, me los anotas allí: una beca presidencial.
Ahora, fíjate, yo estoy sacando cuentas aquí: Yo tengo los recursos -los tengo ya por ahí, debajo de la cama los tengo- para 100 000 muchachos que van a comenzar el primero de noviembre. Adán, anota por allá, porque esta plata debe estar ya lista, no es que después me va a decir alguien: “No, faltó firmar esto y llegó en enero”, no, no, a los muchachos hay que pagarles el primero de noviembre, comenzando las clases, llegándoles la beca-salario o beca-estudio. Entonces, 100 000, por 160 000 bolívares, que son los 100 dólares, serían 16 000 millones al mes -Héctor, chequéame ahí-, ¿cierto?
Héctor Navarro.- Sí.
Hugo Chávez.- Correcto. Entonces, esos 16 000 millones del mes de noviembre los tengo ahí. Y para el mes de diciembre 16 000 más, también los tengo. Así que les estaremos dando su beca en noviembre y en diciembre.
Entonces Chávez Frías Adán, toma nota allí, para el mes de enero, febrero y marzo, esos tres meses -que es el primer curso, cinco meses me dijiste.
Héctor Navarro.- Es lo que dura el primer corte.
Hugo Chávez.- Debemos incluir en el presupuesto del Ministerio de Educación Superior por una parte, y en otros presupuestos. Aquí vamos a pedirle a PDVSA, a la CVG, a CORPOZULIA, a las gobernaciones; como le dije al alcalde Bernal, las gobernaciones deben dar una parte, un porcentaje de esas becas; los alcaldes, las gobernaciones, las corporaciones de desarrollo. ¿Por qué no?, le pido apoyo al sector privado nacional, a la Clase Media en Positivo, a los sectores que tienen algún recurso.
¿Por qué una persona que tiene suficientes recursos económicos, por qué no puede asumir un muchacho, un muchacho?, que son 160 000 bolívares al mes.
Hay personas que gastan 160 000 bolívares solo en tomar whisky, y mucho más. ¿Cuánto vale una botella de whisky ahorita? ¿Quién sabe? Aquí casi nadie sabe porque… ¿Quién sabe? (Le dicen algo.) Ajá, por ahí está, este muchacho que trabaja en eso sabe, porque ha hecho cursos de eso y es mesonero, es barman y todas esas cosas. Sí, una botella de whisky vale, más o menos, eso, pues. Tómense una menos, o cualquier cosa, un pequeño ahorro y pueden apoyar a un muchacho. Estoy seguro de que entre todos podremos.
Yo, por supuesto que esa plata no es mía, es dinero del pueblo, es dinero del Estado, solo que yo lo reservo allí y lo distribuyo, ¿verdad?, en vez de estar gastándolo en otra cosa, voy a becar a los primeros 100 000 muchachos. Respondo por eso: 16 000 millones de bolívares en noviembre y 16 000 millones de bolívares en diciembre.
Héctor, ahorita conversamos algún detalle para comenzar ya a procesar esto, porque nos queda un mes y unos días para tener listos los primeros 16 000; y luego, en enero, febrero y marzo, vamos a incluirlos en varios presupuestos. O sea, en el presupuesto, en el presupuesto, ya veremos cuántos en educación superior.
Adán, aquí hay un fondo para becas que comenzó con mi sueldo, desde el primer mes de gobierno, hace ya casi cinco años. Luego, ahora, como tengo que aportarle a María Isabel para los gastos, de mi sueldo se lo aporto a ella, así que…, pero ya ese fondo está allí y ha venido creciendo y estamos dando becas; pero ese fondo pudiéramos convertirlo en una fundación, creo que lleva el nombre de Simón Rodríguez, ¿no? (Le dicen que sí.) No es una fundación, es un fondo, que fue alimentado por el dinerito de mi sueldo y luego otros aportes más; pero eso pudiera ser una fundación y le pudiéramos colocar Sucre.
Héctor Navarro.- Ya tenemos una Fundación Misión Sucre, puede ser eso.
Hugo Chávez.- Ah, bueno, ya tenemos la Fundación Misión Sucre, para no estar creando más fundaciones, puede ser por allí, asignarle presupuesto; pero nada de burocracia, eso no es para pagar sueldos de este. No, no, no, allí queremos voluntarios y como todos estamos asumiéndolo, es directo al muchacho, directo al muchacho, directo al muchacho. Le abrimos, puede ser, una libreta de ahorro al muchacho.
Héctor Navarro.- Sí, se abre un fideicomiso donde el muchacho tiene como una cuenta de ahorro que retirar, él retira mensualmente.
Hugo Chávez.- El mismo retira en un banco, puede ser BANFOANDES, Banco Nacional de Desarrollo Económico, no, el BANDES no tiene taquillas.
Héctor Navarro.- No, puede ser Industrial.
Hugo Chávez.- El Banco Industrial de Venezuela, el BANFOANDES y algún banco privado, de esos bancos que cooperan, que hay un grupo de banqueros privados que cooperan y que son serios y honestos, no andan pensando en que Chávez se tiene que ir. No, no, hay gente seria y cada día más comprometida con el país.
Bueno, entonces tenemos esa cuenta. Pero, fíjate, entonces a partir de marzo la situación se nos incrementa, porque entrarán 100 000 más.
Héctor Navarro.- Sí, que sería el doble.
Hugo Chávez.- ¡Ajá!
Héctor Navarro.- ¿Qué vamos a hacer con esos? (Risas.)
Hugo Chávez.- Habla con Giordani.
Héctor Navarro.- Yo hablo con Giordani.
Hugo Chávez.- Llámate a María.
En todo caso estamos hablando de la primera oleada, y luego vamos a empezar a hacer cálculos para, ahorrando por aquí y ahorrando por allá, nosotros conseguimos el recurso.
Héctor Navarro.- De todas maneras, Presidente, recordemos que en los bachilleres sin cupo hay muchachos de distinto tipo de extracción social, porque lamentablemente la exclusión afectó a todo el mundo, hay jóvenes de clase media que tampoco pudieron ingresar a la universidad; de tal manera que no necesariamente la beca tiene que ir para los 400 000, el muchacho que tenga recursos familiares, pues no necesita la beca.
Hugo Chávez.- Claro. Seguramente habrá muchachos que ellos mismos dicen: No, yo no necesito beca, porque estoy trabajando. El ejemplo ese de los muchachos que trabajan en turismo, que pueden tener unos ingresos adecuados y van a estudiar de lunes a viernes, a lo mejor dos horas diarias, ¿no?, entonces no necesitan la beca, porque tienen ya un ingreso, o sus padres lo tienen. O sea que esto será, sobre todo, para los más necesitados, ¿no?
Ah, bueno, a los que vayan reprobando, se les va quitando la beca; la beca debe ser también orientada como un estímulo. Vamos a establecer un promedio mínimo. Ellos arrancan con becas; pero no, yo quiero arrancar con los 100 000, todos.
Héctor Navarro.- Esos 100 000 tienen su beca.
Hugo Chávez.- Los 100 000 todos tienen su beca, que es esa decisión que he tomado. Ah, pero el que empiece a fallar, que no vaya a clases, que no presente los trabajos, o que empiece a reprobar materias, entonces le vamos retirando la beca, para reservársela a otros. De todos modos, la idea es que no se nos quede nadie, que no se nos quede nadie.
Ahí irán surgiendo problemas como, por ejemplo, de salud, Héctor. Esa masa de gente tiene problemas de salud, muchas veces no atendidas, como nos ha pasado con la Misión Robinson, la pobreza extrema. Así que hay que tener con ellos un tratamiento especial, un tratamiento especial porque tienen, los que tengan enfermedades… Hay gente enferma de la vista, hay gente que tiene dolencias permanentes, hay gente que tienen enfermedades que se pueden curar con una operación, con un tratamiento. Hay gente que tiene problemas psicológicos, hay problemas de todo tipo. Hay que prever atención médica y psicológica para esta masa de gente, hay que ir previendo eso, y habrá que buscar los recursos para apoyarlos.
Pero, en fin, cuenten ustedes, venezolanas y venezolanos, que hoy, o a partir de hoy, con esta euforia colectiva, se están inscribiendo en la Misión Sucre con todo el apoyo del gobierno que me honro en presidir. No hay tarea más noble para un gobernante que trabajar por la educación de su pueblo. Yo me siento honrado y le doy gracias a Dios, les doy gracias a ustedes, pueblo venezolano, que me hayan permitido estar aquí en una parte de mi vida, para ser útil a ustedes. Decía Bolívar: “La gloria está en ser grande y en ser útil”, entonces, gracias, muchas gracias a ustedes por permitirme ser útil a mi pueblo que tanto amo, que tanto quiero, que tanto adoro.
Muchas gracias, Héctor.
Bueno, vamos a ver un video: Agenda Nacional.
(Ruedan video que refleja la entrega de certificados de graduación por la culminación del plan de alfabetización Misión Robinson, en su primera y segunda fase, así como otros programas sociales que benefician a la población más desposeída. Viviendas que fueron entregadas por Chávez el 19 de septiembre en Ciudad Bariná, en el Pilar y en Alto Uslar, Tocuyito. Juramentación al nuevo ministro de Salud y Desarrollo Social Jorge Capela. Reunión de Chávez con siete corresponsales de destacados medios internacionales. Recibimiento del Presidente en el Palacio de Miraflores el 19 de septiembre a representantes de la II Cumbre de Deuda Social que concluyó el 18 en Barquisimeto. Inauguración de 11 nuevos mercales. Juramentación a las Juntas Nacionales Agrícolas de los rubros avícola, porcino, oleaginosas, cereales, ganadería bovina y bufalina, caña de azúcar, algodón, café y papa).
Hugo Chávez.- Agenda Nacional, una agenda siempre orientada a lo social.
Trabajando estamos todos los días lo económico. Tenemos muy claro cuál es el mapa estratégico: lo económico, lo político, lo social, lo territorial y lo internacional. Así que nunca perdemos de vista el mapa estratégico. Pero en ese mapa lo más importante para nosotros es lo social, y la consigna: cancelar la deuda social acumulada durante mucho tiempo y lograr una sociedad de incluidos, donde haya justicia, igualdad, libertad y verdadera democracia económica y social.
Yo invito a todos los venezolanos aquí a que nos pongamos a pensar y, con nuestras diferencias, respetándonos, trabajemos pues, por este proyecto. Este proyecto es para todos. Venezuela ahora sí es de todos. Invito a todos a que el marco de esta Constitución, hagamos, cada quién, lo que tiene que hacer, pero dentro de la Constitución todo; fuera de la Constitución, absolutamente nada.
Bueno, y hablando de la Agenda Nacional, la Agenda Nacional siempre tiene también su relación internacional. Esta semana pasada concluyó allá en México, en Cancún, una importantísima cumbre. Tenemos algunas imágenes de la cumbre mundial de la Organización Mundial de Comercio, y allí se dio una gran batalla. Hemos ganado una batalla. No significa que hayamos ganado la guerra, no, están allí representantes del mundo entero; sobre todo que el neoliberalismo, sobre todo que los intereses hegemónicos… Ahí está Ramón Rosales, nuestro ministro de Producción y Comercio, en su discurso de orden, y una delegación muy importante viajó desde Venezuela, asesores de la Presidencia de la República, y hubo, además, una cumbre alternativa, la Cumbre de los Pueblos antiglobalizadores, donde también un hombre de Sudcorea de nombre Lee, se inmoló, dio su vida por los intereses de los campesinos del mundo, del mundo, sobre todo, llamado en desarrollo, el mundo del Sur, el mundo de los pobres.
Bueno, resulta que -y lo voy a decir con especial énfasis- aquí tenemos ya casi cinco años, y en los últimos cuatro años nos hemos sentido casi solitarios, nos habíamos sentido en esas cumbres, en esas reuniones, nos habíamos sentido casi solitarios, pues, porque había como una sola voz, había como un solo pensamiento, el pensamiento único, la tesis del neoliberalismo se había impuesto, y un silencio sepulcral rodeaba posiciones como la posición del gobierno revolucionario de Venezuela exigiendo respeto para los países más pobres, para los países más débiles. Se pretendió imponer en Cancún el modelo neoliberal, se pretendió allí negociar bajo presión de los poderosos del planeta para imponernos normas que solo favorecen a los poderosos del planeta, y que de imponerse significarían un mayor hundimiento de los pobres de la Tierra.
Por ejemplo, los países poderosos… Les voy a decir esto: países que subsidian la agricultura, es decir, la apoyan para bajar los costos de los productores; que tienen un adelanto científico-técnico grandísimo en relación con el nuestro, que tienen maquinaria moderna, que han solucionado el problema del latifundio, por ejemplo. Usted no ve latifundio en Europa, no, eso se acabó hace tiempo; ellos nos dejaron como herencia el latifundio aquí, y aquí estamos batallando todavía contra eso que es un obstáculo grandísimo para el desarrollo agrícola y pecuario. En fin, los países poderosos quieren que nosotros compitamos con ellos en condiciones de igualdad, y eso es imposible.
En alguna ocasión puse un ejemplo. Esto es como que pretendamos -hablando de competencia- jugar béisbol. Supongamos que yo organice un equipo de ministros acá en Miraflores, y coloco de primer bate a Aristóbulo Istúriz, short stop; segundo bate podría colocar a Adán Chávez, primera base; tercer bate pondría yo a Jorge Giordani que ha jugado béisbol; cuarto bate pongo a Rafael Ramírez center field; quinto bate pongo a Ramón Rosales, segunda base; sexto bate pongo a María Cristina Iglesia, left field. A María Cristina la he visto rápida. Séptimo bate -bien, Adán, ayúdame ahí-, Diosdado Cabello. No, a Diosdado lo pondría yo de quinto bate, pero vamos a dejarlo ahí. Diosdado Cabello, catcher, tiene buen brazo; octavo bate, Jessy Chacón Escamillo. Me falta aquí el right field. Noveno bate, por supuesto, Hugo Chávez, pitcher. Ese es mi equipo, y vamos a enfrentar mañana por la noche, en el estadio universitario, a una selección integrada de Caracas y Magallanes, pues.
Algo así es lo que nos están proponiendo los países poderosos. Bueno, un juego así, si no valiera el knock out -no vale el knock out, vamos a jugar nueve innings-, si comienza a las 8:00 de la noche, son las 6:00 de la mañana y nos están haciendo carreras todavía Caracas y Magallanes. Nos van a hacer las que ellos quieran y nosotros si hacemos una, será de milagro, un toque de bola de Jessy ahí, un robo de home de Diosdado, María Cristina, que es rápida, se roba el home, una cosa de esas, con mucha maña, pues. Y Fuego Caribe pudiéramos hacer una o dos, quizás unas carreritas, ¿no?, un batazo atravesado allí de Aristóbulo que batea hacia la banda contraria; de Adán, que es zurdo y batea también, pudiera pescarle una recta a quién, ¿a qué pítcher de los de Magallanes, de los que están en Grandes Ligas? A Joan Santana que ha ganado como 10 ya en fila, o viene a lo mejor Frank, el pítcher este de los tiburones, a Ponche Rodríguez, ¿quién le va a batear? ¿Qué voy a estar bateándole yo a este muchacho de 20 años, Rodríguez? Ese me tira tres rectas y yo voy a quedar ponchado. Es una cosa así lo que pretenden ellos, pues; es una grosería, es una grosería la invitación a esas cumbres.
Así que fuimos a dar la batalla. Le dije a Ramón Rosales y a la delegación: Rodilla en tierra, que si nos quedamos solos al final, nos quedaremos solos. Pero no, no nos hemos quedado solos, todo lo contrario, hemos ganado la batalla, ¡hemos ganado la batalla!, el mundo ha comenzado a cambiar, ya no es Venezuela sola.
En la Cumbre de las Américas en Canadá, hace tres años y medio, pues Venezuela se quedó sola, me tocó así, humildemente levantar la mano para decir: “No estoy de acuerdo con esto”, y los demás: silencio sepulcral. Lo mismo pasaba en las cumbres en Europa, aquí mismo en América Latina.
Ahora resulta que ha nacido el Grupo de los 22; el Grupo de los 22 y ahí está Venezuela, por supuesto, como uno de los países motorizadores del Grupo de los 22, junto con Brasil, Argentina, también se sumaron países como India, como China; países de Africa como Egipto, Nigeria; hasta México, pues, vemos con gran alegría cómo México, país anfitrión, se sumó al Grupo de los 22. Ese es un grupo que reúne miles de millones de personas en la Tierra, y, además, donde tenemos un gran potencial agrícola: aquí están las mejores tierras del planeta, aquí están las aguas del planeta, en este mundo nuestro del sur. Producimos alimentos y podemos producir alimentos para el mundo entero, incluso para los habitantes, si los hubiera, en la Luna, aquí podemos producir alimentos también.
Así que lo que exigimos es un tratamiento justo, solo unidos lo estamos logrando.
Así que la Cumbre de Cancún fracasó. Pero ese fracaso de la Cumbre de Cancún es un triunfo para los países pobres del planeta, para los pobres de la Tierra, y ha nacido un nuevo grupo, el Grupo de los 22.
La Unión Europea y Estados Unidos tuvieron que sentarse a negociar de igual a igual con el Grupo de los 22, defendiendo los derechos de nuestros agricultores, defendiendo el derecho soberano que tenemos en base a nuestras constituciones de cada país, a nuestras leyes, a definir nuestras políticas de desarrollo.
¿Cómo nos van a quitar el derecho que tenemos?, por ejemplo -yo nunca voy a aceptar eso-, y lo dije, aun cuando me quedara solo en todo el medio del mundo, nunca lo voy a aceptar. Ahora no nos hemos quedado solos, ahora somos la mayoría en el mundo, que está a favor de esta posición que el gobierno venezolano viene sembrando desde hace cinco años, y apoyado por millones de seres humanos, los movimientos antiglobalizadores, las mujeres que buscan la justicia, los movimientos indígenas, los movimientos de trabajadores, los agricultores, como Vía Campesina, que tienen años y años luchando por esto. Pero al fin logran el eco.
Yo recuerdo la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo, aquellos movimientos andaban buscando apoyo y uno de los pocos gobiernos que los oyó, los atendió fue el gobierno venezolano. Ahora no, ahora se ven representados por gobiernos de buena parte de los países del Tercer Mundo.
Bien, eso significa que el mundo ha comenzado a cambiar; el mundo ha comenzado a cambiar y lo de Cancún es solo un rayo de luz en el horizonte nuevo de un mundo nuevo, donde tiene que haber justicia para que haya paz, como dice la palabra de Dios: Tiene que haber justicia para que haya paz.
Y hablando de la palabra de Dios, yo no quiero irme sin hacer este comentario: Es triste, a mí me da tristeza -no vaya a estar diciendo nadie mañana o esta tarde que Chávez arremetió contra la Iglesia, no, no manipulen; bueno, en todo caso cada quien es libre de decir lo que diga, pero el que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga-; es triste, y este saludo, este comentario reflexivo lo hago, en primer lugar, para los sacerdotes de la Iglesia Católica Apostólica y Romana en todas sus jerarquías, desde obispos hasta curas de parroquias, porque la mayoría de ellos están conscientes, la mayoría; yo saludo a obispos como Mario Moronta; saludo a obispos como el obispo de Calabozo, y a muchos, muchos, muchos, si los nombrara pues la lista sería larga; a padres de la Iglesia Católica, sacerdotes como el padre Vives Suriá, como el padre Palmar, como el padre Jesús Gazo; el padre de Sabaneta, de allá de mi pueblo, muchos, pero son muchos por todos lados; el padre Capocho de ahí de San Carlos; el padre Carlos, todos, todos los patriotas.
Ahora, ustedes, sacerdotes, no pueden aceptar esto. Yo invito a que hagan una reflexión, sacerdotes honestos de mi patria, sobre esta manipulación que surge, sabemos de dónde, de solo una minoría de la alta jerarquía católica venezolana. Yo estoy seguro de que si pudieran hablar la mayoría de los obispos, si pudieran hablar la mayoría de los sacerdotes…, pero ustedes pueden hablar allá en el púlpito, pueden hablar, ustedes tampoco son mudos o les han quitado la inteligencia, no; yo les respeto mucho, ¿saben? Pero ustedes no pueden prestarse para esto, para tratar de que una parte mínima de la alta jerarquía de la Iglesia Católica venezolana, que ya apoyó el golpe de Estado… Que en paz descanse el cardenal Velasco, pero tenemos que decirlo así: él quedó para la historia, como yo se lo dije la noche triste por una parte, pero grande por la otra, de la Orchila; con él hablé, con el cardenal Velasco, que en paz descanse, caminando por allá, a la orilla del mar, unos metros, y hasta nos tomamos la mano y yo le pedí la bendición y le dije: Monseñor, pero usted debería reflexionar, ¿cómo usted va a firmar el acta golpista? El me dijo que es que él no sabía que lo iban a llamar y que lo llamaron allí y lo manipularon. Eso es posible; yo le creí a monseñor Velasco. Yo le creí, pero igual le dije: “Pero usted no es ningún niño, cómo a usted lo van a poner ahí a sentarlo en primera fila los golpistas, delante de un país, delante de un pueblo católico, y entonces lo van a llamar: ‘Velasco, venga y firme’, y va y firmó, ¿no va a ver usted lo que está firmando ante un pueblo, un hecho terrible como ese?” El aceptó, pues, que lo engañaron, así me lo dijo en privado.
Pero también sé que en algunos sitios, antes del golpe, hubo reuniones, sé dónde las hicieron y sé quiénes estuvieron, de eso me he enterado después con las investigaciones. Hay obispos de la Iglesia Católica que sabían que venía un golpe, y hasta prestaron espacios de la iglesia para reunir golpistas, para que prepararan la masacre contra un pueblo. Esos obispos no tendrán perdón de Dios nunca, nunca, nunca tendrán perdón de Dios ni de los hombres, allá ellos con su conciencia; pero siguen en sus andanzas, no recapacitan. ¿Entonces cómo es que van a estar repartiendo esta hoja, como la reparten, una hoja para los católicos en la misa de los domingos? Hoy seguramente repartieron otra; esta la repartieron -esta es una fotocopia, por ahí yo tenía la original. Esto lo edita… Este es el vigésimo cuarto domingo ordinario, el domingo, Día del Señor.
Bueno, esto sale de allí. “Liturgia de la semana, Día del Señor”. Aquí no dice dónde se edita esto, pero lo repartieron en las iglesias el domingo pasado, y entonces colocan fragmentos de un documento que aprobaron los obispos en la 80 asamblea ordinaria de la Conferencia Episcopal Venezolana, un documento que no aguanta un análisis ético, no aguanta un análisis histórico, no aguanta un análisis objetivo.
Por ejemplo, les voy a leer esto.
Ellos dicen verdades y dicen medias verdades, es decir, una manipulación. Este es un documento para manipular, sobre todo, al pueblo católico. Yo soy católico y cristiano, profundamente cristiano, y es triste como católico ver cómo la jerarquía eclesiástica trata de manipular al pueblo católico; no lo han podido hacer y no lo van a poder hacer, porque ese pueblo católico y cristiano está mucho más cerca de Dios y de Cristo que lo que piensa el pequeño grupo de obispos y sus asesores, tienen asesores, los conozco, sé sus nombres, sé sus apellidos, conozco su historia, etcétera, etcétera, etcétera, nada santa por cierto, nada santa.
Entonces aquí dicen lo siguiente, por ejemplo: “En nuestro país, en efecto, debido a la grave situación política y socioeconómica, se han deteriorado la paz y la convivencia. Esto ha conducido a los venezolanos al desaliento” -vean ustedes el mensaje pesimista. Esto parece un mensaje de la oposición, es un mensaje de la oposición. La alta jerarquía eclesiástica, y el que tenga algo que decir que lo diga, porque si algo le critico yo a mis amigos obispos es que ellos callan y el que calla otorga, ellos tienen voz, no están obligados a quedarse callados. Mario Moronta, por ejemplo, no está obligado a quedarse callado. Yo interpelo la conciencia de Mario Moronta -con todo mi afecto, monseñor, écheme la bendición-, pero yo no quiero creer que usted vaya a quedarse callado o usted avale este atropello a la verdad, que sale de la Conferencia Episcopal Venezolana, no puedo creerlo, monseñor Moronta; o a usted, padre Gazo, o a usted padre Vives. Interpelo a los sacerdotes católicos que están luchando por el pueblo y por la verdad; los interpelo a nombre del pueblo católico, los interpelo en el nombre de Cristo, en el nombre de la verdad.
Vean este mensaje:
“Esto ha conducido a los venezolanos al desaliento” -bueno, vean las plazas Bolívar hoy, a ver si hay desaliento en el pueblo venezolano- “y a un creciente pesimismo en el porvenir de la nación.” Esto es lo que ellos quieren que haya, pesimismo; pero nosotros no somos pesimistas, somos optimistas en el porvenir de la nación cada día más.
Sigo leyendo:
“Son muchas las razones que nos han llevado a esta preocupación: aumento de la pobreza, incontrolable crecimiento del desempleo por el cierre continuo de empresas.”
Vean ustedes cómo ellos dicen algo, que el último año fue cierto, pero no dicen la razón. Están mintiendo, señores obispos, le están mintiendo al pueblo católico; es decir, le están negando la verdad. No dicen aquí que gracias al paro golpista, que un sector de la Iglesia Católica, de la jerarquía, apoyó, es que se incrementó el desempleo, como lo sabe el pueblo venezolano. El desempleo en Venezuela lo habíamos bajado, gracias al trabajo de muchos, no solo gracias al gobierno, a casi 11% en el 2001, cuando comenzó la locura golpista, mediática, desestabilizadora, apoyada precisamente por ese grupito de obispos, que allá estaban en fuerte Tiuna el día del golpe.
Desde este mismo sitio, en la noche del 11 de abril -y esto debe quedar registrado para la historia política, eclesiástica y social de Venezuela- yo, Jefe de Estado, Presidente de Venezuela, víctima de un golpe de Estado, viendo el dolor de mi pueblo y sintiendo en la carne el dolor de la traición de un grupo de quienes fueron amigos, y sintiendo el atropello nacional, con ribetes internacionales, una de las primeras llamadas que hice fue al Nuncio Apostólico. No estaba aquí, me atendió ahí un sacerdote que no habla bien el español, y creo que no me entendió nada de lo que le dije, ni yo a él.
Luego llamé al cardenal Velasco, que en paz descanse, me dijeron que estaba enfermo, que no podía atenderme; pero, ¿qué cosa? Al día siguiente fue a La Orchila y allá llegó y me dijo: “En el nombre de Dios, vengo a pedirle que firme la renuncia.” Le dije: “En el nombre de Dios, usted devuélvase por donde vino. Yo no voy a firmar la renuncia, prefiero la extremaunción a firmar la renuncia. Dígales a ellos que usted, si quiere, vino a darme la extremaunción y que si quieren me fusilen, pero yo no voy a renunciar al poder que me dio el pueblo.” Así se lo dije a monseñor Velasco. Creo que le dio vergüenza después, al final lo vi con la cara llena de vergüenza, del papel que lo pusieron a jugar los golpistas.
¡Ah!, pero no apareció el cardenal, ni siquiera por teléfono; pero el Presidente de la Conferencia Episcopal, con él sí hablé, me atendió y lo invité a que viniera aquí a conversar -eso era ya como a las 10:00 u 11:00 de la noche, del 11 de abril-, y me dijo: “Bueno, Presidente, ya voy para allá.” Nunca llegó, estando cerquita, aquí mismo; el Palacio queda aquí mismo, caminando; es más, le dije, si quiere mando por usted: “No, yo voy.” No había ninguna inseguridad por aquí, nunca llegó.
Varias horas después, casi amaneciendo, llegué ya preso al fuerte Tiuna, y cuando entro al salón donde estaba todo ese poco de generales, ahí estaba sentado el obispo, Presidente de la Conferencia Episcopal, al lado de los golpistas, con otro obispo más. Allí estaba sentado, y no podía ocultar su rostro de satisfacción; no le pesaban los muertos, no le pesó nada.
Bueno, entonces ahora continúan manipulando. Qué triste, Su Santidad Juan Pablo II, que hombre, yo diría, tan heroico, el Papa Juan Pablo II; pero aquí no le hacen caso. Estos que dirigen la Iglesia Católica aquí, qué va, contradicen lo que manda el Papa, lo que dice el Papa, y contradicen lo que dice Cristo y lo que dice Dios a través de la palabra. Esa es la verdad, Católico soy, pero igual, por la verdad murió Cristo y estoy hablando verdades.
Ustedes saben que estoy hablando verdades, ellos mismos saben que estoy hablando verdades.
Bueno, sigo leyendo aquí:
“Son muchas las razones que nos han llevado a esta preocupación: aumento de la pobreza, incontrolable crecimiento del desempleo por el cierre continuo de empresas” -oigan esto que viene-, “un rígido control de cambio que prácticamente ha paralizado la industria y las importaciones necesarias.”
No sean embusteros, da vergüenza llegar a viejo para ser un embustero y andar con una sotana. No sean embusteros. Les puedo demostrar, y mi equipo de gobierno le puede demostrar, en las cifras de la CEPAL, no las cifras de la oposición, que son las que manejan este pequeño grupo de obispos que manipulan esta verdad y mienten descaradamente, sin vergüenza, ante un país y entregan esto, sobre todo, a los que van a la iglesia, y la mayor parte de los que van a la iglesia son los pobres, porque creen en Dios, creemos en Dios, y van con la esperanza, y tratan de manipularlos. Pero no, van a sentir el rechazo de un pueblo, señores obispos embusteros, manipuladores -ese pequeño grupo, me refiero-; van a sentir la espada del rechazo de Dios, del rechazo de Cristo, a través de las miradas acusadoras de un pueblo.
No se atreven estos obispos embusteros a salir por una calle, a ir a un barrio pobre. Vaya usted, señor Presidente de la Conferencia Episcopal, a unos barrios pobres, para que vea la mirada de la gente. Va a sentir la espada, la sentiría, monseñor, y es triste, sabe; es triste. Debería quitarse la sotana, no es digno de cargar una sotana de un hombre de Cristo.
Bueno, entonces aquí dice que “un rígido control de cambio que prácticamente ha paralizado la industria y las importaciones. Crece también la corrupción” -ah, iba a decir que las cifras de la CEPAL indican el descenso progresivo de la pobreza infinita a la que llegamos, producto de aquellos gobiernos, que bien este pequeño grupo de obispos apoyó a aquellos gobiernos, y en ese momento no había pobreza para ellos-, “la violencia” -precisamente los grupos que ellos apoyan, esos son los culpables de que aquí haya crecido la violencia; pero no es la culpa de este gobierno-, “los homicidios, la inseguridad, el irrespeto a la vida, los secuestros, las invasiones, así como la presencia y actuación de grupos subversivos en las zonas fronterizas, especialmente en el estado Táchira.”
Este es el discurso de la oposición. ¿Ustedes no recuerdan acaso, señores obispos que esto escribieron y sus aliados, cuando aquí hace 10 años atrás los grupos subversivos colombianos mataban soldados venezolanos, masacraban pueblos? Ha descendido notoriamente la violencia armada, lo cual no significa que se ha acabado, estamos muy lejos de que se acabe; pero, en resumen, este documento de la Conferencia Episcopal que está siendo repartido en las iglesias, ojo pelado con este documento; llévenselo, llévenselo, compatriotas, pero para que lo discutan y, por qué no, a los sacerdotes que hablen de esto y se amparen en estas mentiras o en estas medias verdades, para tratar de manipular a un pueblo que tiene una gran fe, un pueblo que es católico y cristiano, refútenles con la verdad, con la misma palabra de Dios y con la sabiduría de ustedes, el pueblo católico, el pueblo cristiano de Venezuela.
En fin, más adelante hablan de la pugnacidad política. Aquí lo que le falta poner abajo es: Chávez renuncia ya, es lo que les falta.
Hablan de que “la calidad de la vida del venezolano ha bajado notablemente. Esto se manifiesta en el salario insuficiente, que no alcanza para cubrir las necesidades básicas, en el deterioro de los servicios públicos, especialmente en el área de la salud.”
Imagínense ustedes, cómo hemos mejorado la atención a la salud, vaya usted a ver el Barrio Adentro, vaya usted a ver el equipamiento de hospitales, vaya usted a ver, sobre todo, por los sitios más pobres. Ahora, si usted va por los ámbitos de la oposición, esto es lo que diría la oposición. En fin y en resumen, para no alargar más este comentario -creo que hay una llamada por allí-, esta hojita que están repartiendo en las iglesias hoy, dice que continúa el domingo 21, o sea, la hoja que repartieron hoy continúa. Entonces están tomando las iglesias, la alta cúpula eclesiástica, como vocero de la oposición y eso es inmoral, es indigno y estoy seguro de que la mayor parte de los obispos y los sacerdotes católicos venezolanos no se prestaron ni se prestan ni se prestarán para tratar de manipular al noble pueblo católico y cristiano de Venezuela.
¿Quién nos llama? Aló.
Padre Gazo.- Hola, Presidente.
Hugo Chávez.- ¿Con quién hablo, por favor?
Padre Gazo.- Es el padre Gazo.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, padre Gazo, écheme la bendición, padre. ¿Cómo está usted?
Padre Gazo.- Dios te bendiga.
Hugo Chávez.- Amén.
Padre Gazo.- Y Dios bendiga a este pueblo y busquemos la verdad, sí. Cuántas medias verdades pueden engañar a un pueblo; pero el pueblo sencillo, el pueblo que se ve defendido por esta revolución, está con usted y está con todo este proceso, en el cual esperamos la salvación; porque la salvación no es solamente del cielo, es de aquí de la tierra, y tenemos que dar esperanza.
Lo más grande que ha hecho esta revolución es crear la esperanza en la gente más pobre, más humilde, y esto no lo puede perder, y muchísima gente en la iglesia, sacerdotes, religiosos, estamos luchando para mantener esta esperanza y para seguir adelante.
Hugo Chávez.- Bueno, padre, usted no sabe, déjeme decirle, padre, cómo caen sus palabras en mi alma, de cristiano, de católico y de cristiano practicante que me siento; porque da dolor, a mí me da mucho dolor, padre, ver cómo se trata de manipular al pueblo noble, creyente de Venezuela, a través de estas hojitas, que ya usted a lo mejor oyó mi comentario; pero sus palabras me recuerdan que hay dignidad y que hay coraje en la Iglesia, y que ahí no está perdida la batalla sino que solo es una batalla más. Estoy seguro que a todos quienes nos están oyendo, les caen sus palabras como un bálsamo, padre.
Padre Gazo.- Gracias, Presidente, y siga amando a este pueblo como lo está amando y recogerá los frutos que tiene que recoger.
Hugo Chávez.- Así será, padre.
¿Cómo está usted? ¿Cómo está la salud? ¿Cómo está el monseñor Moronta, en San Cristóbal?
Padre Gazo.- Está muy bien. He querido hablar con usted y no he podido todavía, le envié una carta, que quería que me recibiese, con Giordani presente, pero no he tenido respuesta, y estoy esperando esa respuesta.
Hugo Chávez.- Jorge anda, padre, por allá por Europa, debe llegar esta semana, él se fue el miércoles; pero déjeme ver cuándo regresa Jorge, para que estemos los tres, amigos de muchos años ustedes, y luego me sumé yo a este grupo de amigos, que tanto me ha ayudado, sabe: usted; el padre Olazo, que nunca lo olvido; el padre Olazo, un luchador por la justicia y por la paz.
Por cierto, padre, vamos a recordar que hoy es el Día Internacional de la Paz y vamos a pedirle a Dios por la paz; pero como dice la Santa Biblia y la palabra: “El único camino a la paz es la justicia.”
Nunca hemos creído en esa paz falsa de los fariseos que, y como dijo Cristo un día: “Limpian la copa por fuera, pero no la ven por dentro”, no la limpian por dentro. No creo en esa paz de los sepulcros donde yacen los sueños de los pobres que nunca vivieron en paz. Creo en la paz verdadera de Dios y de Cristo, que es la paz con justicia. Sin justicia no hay paz. Y esa es la lucha de todos los días, padre, es la lucha de todos los días.
Estamos hoy desarrollando la Misión Sucre con un éxito tremendo, miles y miles, decenas de miles de muchachos y muchachas, hombres y mujeres adultos, muchos ya de 40, hasta de 60 años, se están inscribiendo para ir a la universidad, a la educación superior, y por aquí está Héctor Navarro, quien le manda un saludo, acaba de salir de mi despacho, del programa, que estuvimos haciendo contacto con oriente, con el centro, con el sur, aquí en Caracas.
Es un día de júbilo este, y así estamos celebrando el Día Internacional de la Paz, con la Misión Sucre, para que haya justicia; para que los pobres, que nunca tuvieron derecho a la educación superior, accedan a ella y se preparen para derrotar su pobreza, padre.
Padre Gazo.- Pues eso es lo que tenemos que hacer. Lo más grande es mantener la esperanza por los caminos del amor, Jesucristo decía eso, ¿no? Nos enseña, y no lo entendieron los mismos discípulos, que eran los primeros obispos, que para amar en un mundo injusto, en un mundo de injusticias, había que sufrir, porque había que enfrentarse al mal y a las injusticias, y por eso el camino del amor sabio, que nos abre esta esperanza, tiene muchas veces que encontrarse con esta no comprensión de lo que significa estar del lado del pobre, estar del lado de los que nunca han tenido ni esperanza, ni fe, ni amor, y ahora con ellos podemos hacer algo muy grande en Venezuela.
Hugo Chávez.- Así es padre. Usted sabe que yo cada día estoy más convencido de Cristo, de su mensaje, de su suplicio, y por qué no decirle, a veces uno lo siente en carne propia, padre; parece ser, sin duda, que Cristo tenía razón, hay que sufrir. No es que uno quiera sufrir, ¡por Dios!, es que es inevitable sufrir cuando se toman estos caminos de la lucha por los que sufren. A uno se le pega el sufrimiento de muchos, y a veces uno anda por ahí, padre, con el alma, bueno, casi partida en pedazos, cuando ve tanta injusticia; a veces uno siente la impotencia de no poder hacer más por los que sufren; a veces uno le pide a Dios: ¡Dios mío, ayúdanos a vencer tanta injusticia, la pobreza, los niños!, todo, todo eso.
Eso se le mete a uno profundamente en el alma, padre, y duele más que la picada esa de gusano que hace unas noches estuve aquí con un dolor toda la madrugada, un gusano que me llegó a la mano y me inoculó un veneno que me paralizó el brazo derecho, padre, y allí estuve, por cierto, frente al Cristo que tengo allí, mirándolo, mientras me dolía mucho el brazo; pero ese dolor uno lo alivia con el amor, padre, y, sobre todo con los resultados, con los frutos que uno va viendo, que uno va respirando.
Padre, mire, yo lo voy a invitar, como usted me está reclamando que no lo he atendido. Jorge debe llegar esta semana, entonces esta semana vamos darle chance a que regrese Giordani, ¿y qué tal si usted puede venir a Caracas pronto?
Padre Gazo.- Bueno, yo estaba esperando la llamada de usted para ir a Caracas.
Hugo Chávez.- Bueno, ya que usted me llamó, me aprovecho de su generosidad y de su llamada. ¿Qué le parece el jueves 2 de octubre?, porque Giordani está por fuera, como ya le dije, ¿no?, y debe estar llegando a mitad o a fines de esta semana.
Padre Gazo.- Bueno, pues me parece bien. Acabamos de empezar las clases, pero allí podré estar.
Hugo Chávez.- ¿Usted podrá ese día, no está muy ocupado por allá?
Padre Gazo.- Bueno, en estos momentos quizás es muy difícil, porque es el inicio de las clases, ¿no?
Hugo Chávez.- ¡Ah!, ¿y el sábado?
Padre Gazo.- Bueno, pues el sábado estaría allá.
Hugo Chávez.- El sábado es más fácil para usted, ¿verdad, padre?
Padre Gazo.- Cómo no.
Hugo Chávez.- El sábado 4, lo voy a anotar aquí en mi agenda. Eso puede ser el sábado 4 en la tardecita, como a las 7:00 de la noche, y entonces nos reunimos acá y comemos algo, lo invito a una copa de vino.
Padre Gazo.- Bueno, pues beberemos juntos esa copa de vino para que nos dé suerte para seguir en la lucha.
Quiero terminar con un recuerdo, que allá en el Aula Magna, y después fue en La Casona, que salió esa misma lectura, que una señora, cuando estabas tú arriba, porque todavía no eras digno de estar en la Presidencia del Rectorado allí de la Central y una señora subió y te dijo esto: “Hugo, sigue adelante, porque Dios está contigo.” Esa lectura la leíste tú en La Casona, creo que en la ocasión de lo que ocurrió en el Vargas y te quedaste pensativo, pensativo, y te pregunto: “¿Qué te pasa?” Y me dijiste: “Es que recuerdo aquellas palabras, y esas palabras las estoy leyendo ahora en la Biblia.”
Hugo Chávez.- Sí, padre, estaba usted conmigo; usted fue testigo de aquello, creo que fue el día cuando asumió el Rectorado nuestro común amigo Trino Alcides Díaz, ¿verdad?
Padre Gazo.- Exacto.
Hugo Chávez.- Y yo recibí una invitación, y, bueno, nos ubicaron en el balcón, en la parte superior del Aula Magna, y estábamos allí nosotros, nos conseguimos allá arriba y nos sentamos juntos allí un grupo de amigos.
Padre Gazo.- No es que nos conseguimos, sino que Trino me dijo: “Acompáñalo allá.”
Hugo Chávez.- ¡Ah!, entonces es mucho mejor el gesto de Trino, ¿no?, de pedir que un amigo común nos acompañara. Sí, ¿eso fue en qué año, en 1996 sería?
Padre Gazo.- Pues no lo recuerdo exactamente así.
Hugo Chávez.- Sí, fue por ahí. Lo cierto es que yo andaba con mi liquilique, que no me quitaba nunca, y nos sentamos allá arriba, en la parte de atrás, incluso.
Padre Gazo.- Exacto.
Hugo Chávez.- Estábamos conversando -el acto no había comenzado, pero ya la gente estaba ubicándose en su sitio y eso-, y de repente vemos una señora muy humilde que viene lentamente subiendo los escalones, directo hacia donde estábamos nosotros. Ella se me para al frente -nunca voy a olvidar a aquella señora y sus ojos- y me toma las manos y me dice: “Chávez, que Dios te bendiga”, y agregó otra frase, además de la que usted dijo, padre: “Ve a ver lo que tienes que hacer y hazlo, y que Dios te bendiga. Solo eso te quiero decir”, me dio un beso y se fue.
¿Y sabe qué, padre? Por allá me dijo un anciano también una vez, cerca de San Carlos de Cojedes; después que yo salí de prisión, pues yo recorrí el país por todos lados, y un día iba con mi niño y siempre me paraba cerca de San Carlos, en un sitio, a comer una cachapa o algo para seguir rumbo a Barinas, ¿no? Nos detuvimos allí, pedimos una sopa y unas cachapas, y estaba un anciano allí, sentado en algún sitio. Entonces yo lo veo que se para de su asiento -estaba creo que comiendo algo allí, sería como un domingo, eso estaba muy solo-, él viene lento, muy lento, caminando hacia mí, y llega -está mi hijo sentado a mi frente, comiendo algo- y el hombre me dijo: “Comandante, no me quiero morir sin verlo a usted mandando aquí”, y me dijo, además: “Y uniformado, uniformado y mandando.” Luego me quedé con él hablando un ratito, un anciano, tendría casi como 90 años, abuelo de uno de los muchachos que trabajaba en ese restaurante.
Bueno, son mensajes del pueblo, padre, que uno recibe. Y, sabe, yo sí creo que la voz del pueblo es la voz de Dios.
Padre, écheme la bendición, pues.
Padre Gazo.- Que Dios te bendiga y que bendiga a este pueblo que ha creído en tu amor.
Hugo Chávez.- Bueno, y yo le ruego a usted me comprenda y me perdone si en mis comentarios estoy muy duro con los jerarcas de la Iglesia, pero es que me duele mucho, ¿sabe? Habla el dolor; hablo por miles, hablo por millones. Por mi boca solo sale dolor cuando me dirijo; no sale odio, ni rencor, ni nada. Dolor, dolor; pero alimentado con el amor más grande por Cristo, por Dios y por nuestro pueblo.
Gracias, padre Gazo.
Padre Gazo.- Bueno, que Dios te bendiga.
Hugo Chávez.- Amén. Gracias, padre.
Bueno, estamos terminando el programa Aló Presidente; pero me dicen que hay otra llamada, atendamos la llamada. ¿Quién está llamando?
Aló, a la orden, oímos, ¿con quién hablo?
Ernesto Arcia.- Con Ernesto, de aquí del estado Nueva Esparta.
Hugo Chávez.- ¡Epa!, Ernesto, compay oh, oh.
Ernesto Arcia.- Bueno, ¿cómo está, mi jefe Comandante?
Hugo Chávez.- Bueno, hermano, estamos muy bien aquí; trabajando muy duro Aló Presidente.
Tú estabas hoy en la Misión Sucre.
Ernesto Arcia.- Ajá.
Hugo Chávez.- ¿Tú eres bachiller, tú eres profesional?
Ernesto Arcia.- Lamentablemente no me dio tiempo a ser bachiller, llegué solamente al primer año.
Hugo Chávez.- A primer año, ¿y tienes cuántos años?
Ernesto Arcia.- Tengo 34 años.
Hugo Chávez.- Bueno, pero fíjate que nosotros estamos ya inventando la Misión Ribas, ¿sabes? La Misión Ribas es para ustedes, los que no terminaron bachillerato, que tengan segundo año, tercer año, cuarto año, vamos a sacar el bachillerato, hermano.
Ernesto Arcia.- ¡Ah!, bueno, sería buenísimo. De verdad lo felicito por esa Misión Sucre, porque, mire, es lo máximo que ha podido hacer pues, no nos lo imaginábamos.
Hugo Chávez.- ¿Cómo está en Margarita? ¿Tú has visto por allá en Asunción?
Ernesto Arcia.- En la Plaza Bolívar, esta mañana, había mucha gente. Sí, porque yo tengo una profesión, cocinero, y estoy trabajando con unos amigos ahorita, porque eso es lo que tengo ahorita.
Hugo Chávez.- ¿Estás de cocinero?
Ernesto Arcia.- Sí.
Hugo chávez.- ¿Y viste mucha gente en la Plaza Bolívar, de la Asunción?
Ernesto Arcia.- En Asunción, claro.
Hugo Chávez.- ¡Qué bueno! Igual pasa en todo el país, hermano. Aquí en Caracas la Plaza Bolívar está full, en Valencia, en Maracay, en San Cristóbal, en Maracaibo, en todo el país, en Cumaná, en Maturín.
Bueno, Ernesto, el programa está terminando, pero entró tu llamada, hermano, te oímos.
Ernesto Arcia.- Le queremos informar algo muy importante.
Hugo Chávez.- Dime, hermano, dime.
Ernesto Arcia.- Tengo dos hijos, uno de dos años y otro de un añito y medio, el último me nació con cardiopatía congénita, y le hicieron un cateterismo en Caracas, el doctor Borges, y le salió que le falta una arteria del corazón al pulmón. Entonces él se me queda moradito, está muy pequeñito.
Hugo chávez.- ¿Dónde está el niño, lo tienes tú ahí?
Ernesto Arcia.- Sí, lo tengo aquí en Margarita, sí.
Hugo Chávez.- ¿Y la mamá cómo está?
Ernesto Arcia.- Ella está desempleada también, solamente el que trabajo soy yo.
Hugo Chávez.- Bueno, hermano, vamos a atender de inmediato ese caso, este niño hay que traerlo rápido aquí. Tú tienes que traerme los informes médicos. A ese niño seguramente hay que operarlo, con el favor de Dios.
Ernesto Arcia.- Sí, tengo ya el contacto con el doctor que lo va a operar, se llama Tronconi. Ya le hicieron todos los exámenes; solo me faltan los reales, porque ya tengo el presupuesto y todo.
Hugo Chávez.- ¿Cuánto te cobran por la operación?
Ernesto Arcia.- Ocho millones me cobran justamente por la operación. Es una fístula que van a trasplantarle.
Hugo Chávez.- Una operación de ese tipo es costosa, pero no debería costar tanto.
Ernesto Arcia.- Exacto, es un niño.
Hugo Chávez.- No debería costar tanto. Pero vamos a hacer contacto con el médico que lo ha estado tratando, vamos a hacer un arreglo con él y vamos a asumir la operación, hermano. Te van a llamar ahora mismo, aquí tenemos tu teléfono, te va a llamar el coronel Mayorca para, tan pronto tú puedas venir con el niño, te mandamos el pasaje, que vengas en un avión. Te esperamos aquí y vamos a trabajar rápido para que al niño le hagan su operacioncita y, con el favor de Dios, hermano, va a quedar perfecto ese mucho, ¿que tiene año y medio?
Ernesto Arcia.- Gracias a Dios, sí, tiene 20 meses.
Hugo Chávez.- ¿Cómo se llama?
Ernesto Arcia.- José Ernesto.
Hugo Chávez.- José Ernesto, que Dios lo bendiga. Y ya corre por ahí, seguro.
Ernesto Arcia.- Bueno, sí, pero no puede correr, porque se cansa y se pone moradito. Estoy demasiado desesperado, tengo un año… He hablado con el compañero Navarro, pero los recursos son poquitos y eso.
Hugo Chávez.- No, hermano, vamos a ayudarte. Y si tú sabes de alguna otra persona que tenga un problema parecido con algún niño, por favor, tráenos los datos, que nosotros hemos pagado mucho dinero -dinero que es de ustedes, pues eso no es mío- en cientos de operaciones, sobre todo el teniente Andrade Cedeño. Vamos a trabajar…
Ernesto Arcia.- Ajá, me han hablado muy bien de él.
Hugo Chávez.- Sí, él es el presidente del Fondo Unico Social. Tú sabes que eso lo creó la Revolución, lo formamos aquí, yo nombré a Andrade para allá, es un muchacho extraordinario; él es un cristiano, pero auténtico y practicante, y ese muchacho anda por allí volando por todos lados, atendiendo a los más débiles, anda en la misión de Cristo.
Entonces vamos a atender tu niño. Si sabes de otro, tráenos los datos, los informes, y déjame decirte algo, para recordarles a los venezolanos, aprovechando tu llamada -yo cargo este plan para arriba y para abajo-: esta es la Agenda Bolivariana para la Coyuntura y el Desarrollo Endógeno. ¿Saben cómo se abrevia esto? Ustedes lo saben, solo se lo voy a recordar, así (muestra), esto es muy delgado, pero no importa. Rosa Inés me ha dicho que esa no es una a, vale, que tengo que hacerle el palito hacia abajo. Bueno, se lo voy a hacer, Rosa Inés; Rosa Inés de mi cariño, Rosa Inés de mis amores, Rosa Inés tiene una canción, ¿saben cómo dice? (Canta la canción) Dios te bendiga, muchachita.
Ya Rosa Inés se está ubicando, ¿saben?, Rosa Inés se está ubicando en qué mundo anda; hace poco me dijo, pero con el alma, mirándome a los ojos: “Papi, me conseguí con unos niños muy pobres, les regalé unas ropitas que ya no me servían, y ¿sabes? -me dijo, pero con un gesto, los dos solitos-, ¿sabes, papi? -y se puso así (Hace gesto)-, te aman, papi, te aman”, así me dijo. ¡Qué linda! Y le dije: Tú también los amas y hay que amarlos mucho a los más pobres.
Bueno, esto es la Agenda Bolivariana -así es, vean (Muestra)-, este es el símbolo, lo que pasa es que no se lo pintamos ahí, Agenda Bolivariana para la Coyuntura y el Desarrollo Endógeno, ABCDEE.
¿Ustedes de dónde creen que salió el plan Barrio Adentro? De la Agenda Bolivariana para superar la coyuntura difícil. ¿Y la Misión Sucre, y la Misión Robinson, y la Misión Ribas, en honor a José Félix, el gran José Félix Ribas, y todo este proyecto que aquí está sembrado de inversiones extraordinarias? Bueno, nació de la coyuntura, de este año difícil.
Resulta que aquí están todos los proyectos. Mira, Ernesto, ¿tú estás viendo el programa también?
Ernesto Arcia.- Claro, estoy viendo el programa, todos los domingos lo veo.
Hugo Chávez.- Correcto, vamos a saludarte desde aquí, Ernesto.
Mira, aquí está la inversión extraordinaria a la que me he referido: para los hospitales de Caracas, para la salud, hemos destinado 164 000 millones de bolívares. El mapa más claro está aquí, esta es una fotocopia, aquí está (Muestra), esta es mi hoja de trabajo, vean ustedes, aquí paso yo horas y horas sacando cuentas.
Al “Pérez de León”, por ejemplo, allá en Petare, le vamos a dar 4 000 millones de bolívares; al Clínico 24 000 millones; al “Pérez Carreño”, 7 800; al “Domingo Luciani” 4 000, y al Hospital Militar, 20 000 millones de bolívares. Eso es ahorita mismo, ya el dinero lo he colocado en un fideicomiso en el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.
Pero, además de eso -es lo que iba a comentar, aquí está, mira (Muestra)-, el cardiocentro. Este es un viejo sueño, ya para mí hablar de cuatro años es viejo, comencé a soñar con el cardiocentro infantil más moderno o uno de los más modernos de América Latina hace como tres años. No hemos podido comenzarlo, pero ya tengo este dinero: 20 000 millones de bolívares y el terreno listo en Montalván, un terreno que era de FOGADE, Centro Cardiológico Infantil en Montalván. Quiero decirles a todos los venezolanos que pronto comenzaremos la construcción; el presupuesto es de 40 000 millones, ya hemos asignado la mitad para comenzar este año. Un Centro Cardiológico Infantil para evitarnos esto, pues que hay que estar pagando 10 millones, 20 millones cobran a veces, 8 millones, como en el caso de este amigo margariteño que nos está oyendo, que nos ha llamado, Ernesto Arcia. Ese niño tiene derecho a vivir. Si este niño en el supuesto negado, José Ernesto, que no se pudiera operar, pues se moriría, hermano, se moriría, el niño no va a durar mucho, pero, gracias a Dios, Ernesto, tu niño que es nuestro niño, va a vivir larga vida, vamos a operarlo pronto, vamos a operarlo pronto.
Pero quería también recordar la Agenda Bolivariana, el Cardiocentro Infantil allá en Montalván.
Bueno, Ernesto, nos despedimos y pronto vamos a traer a tu niño.
Ernesto Arcia.- Quería decirle algo, Comandante. Yo conocí a una señora de Caracas que trabajó con usted, su odontóloga, me dijo que lo saludara de parte de ella, tiene una fundación aquí, se llama Josefina, que le sacó la muela a usted en el Hospital Militar de Caracas.
Hugo Chávez.- ¡Ah!, claro, ¿Josefina está ahí en Margarita, se fue para allá?
Ernesto Arcia.- Está aquí en Margarita, sí.
Hugo Chávez.- Claro, yo la recuerdo a ella en el hospital militar. Incluso creo que las metieron presas una vez, a mis odontólogas; estaba yo preso, me llevaron al hospital militar y Josefina como que era una de ellas, me iban a sacar una muela y arreglarme unos dientes allí, una cosa, y entonces entraron algunas odontólogas que no tenían que estar en la pequeña operación que me estaban haciendo; yo recuerdo que estaba con la boca abierta y entraron ahí cuatro o cinco odontólogas a saludarme, pues, nada más, y de repente entra la policía militar y empieza a pedir identificación: “¿Y usted qué hace aquí? ¿Y usted qué hace aquí?”, y a algunas se las llevaron presas para la DIN. Así, así trataban aquí antes a la gente; presas para la DIN solo porque no han debido estar allí, pues; el preso era el preso, y entonces aquella señora que me estaba atendiendo quedó con una tensión, una cosa ahí, le dije: “Bueno, pero cálmese.” Bajo presión, todo aquello era terrible.
Pero gran cariño para Josefina y muchos recuerdos para toda esa gente que siempre nos dio su mano, su apoyo y su afecto. Para ti también, Ernesto, un abrazo, hermano, y pronto para tu niño tendremos buenas noticias.
Me mantienen informado, los muchachos de mi oficina, me mantienen informados del niño José Ernesto, quiero seguirle la pista.
Como también me estaban informando esta mañana de una señora que tenía un problema, Sofía, que llamó a este programa, planteó una dificultad, un problema visual, fue operada y ya está viendo bien. Tenemos un testimonial, muchachos, creo que con ello podemos despedirnos.
Antes de ver el testimonial de Sofía, una señora, como tantos que llaman al programa, a veces no salen al aire, pero la llamada queda registrada, tomamos nota y le pedimos a Dios, siempre, poder ayudarlos a todos sin excepción, no nos importa nada, solo que sean seres humanos; ayudarlos a solucionar tantos problemas, derivados, sobre todo, de la pobreza, de la pobreza inmensa que no es producto de este gobierno, que no es un producto de las políticas de Chávez, no, es el producto de 200 años de traición a un pueblo, y solo ahora estamos enfrentando la pobreza con una estrategia clara: Si queremos acabar con la pobreza, tenemos que darles poder a los pobres.
La Misión Sucre, que hoy está en marcha por todo el país, está orientada por esa consigna estratégica: Se trata de darles a los pobres, a los que estuvieron excluidos, el más grande de los poderes -después de Dios-, el poder del conocimiento, de la educación.
Decía Bolívar: “La educación y la instrucción general pública es la base más sólida de la felicidad general y es el fundamento más grande que tiene la libertad y la justicia”, que deben estar siempre hermanadas, como decía mi general Sucre, Antonio el de Cumaná: “¡Ay!, Cumaná, quién te viera,/ y por tus calles paseara,/ y a San Francisco fuera /en misa de madrugada”, Antonio José de Sucre, el Gran Mariscal de Ayacucho. Mi general Sucre, tu memoria, tu recuerdo y tu ejemplo entre nosotros.
Antes de despedirnos -como ya dije-, déjenme revisar rápidamente a ver si hay algo. Siempre hay algo muy importante en los días que vienen, para comentarlo, para alertarnos y, sobre todo, para ponernos en disposición a estas actividades.
Mañana es 22 de septiembre, mañana 22 estaremos haciendo un chequeo minucioso de la Misión Robinson. Vamos, Misión Robinson, ¡adelante! Hemos graduado ya 300 000 misioneros Robinson, y vamos rumbo al millón en menos de un año.
Bueno, luego evaluaremos la Misión Sucre, por la tarde, a ver cómo ha terminado, como terminará el día de hoy y, sobre todo, el gigantesco compromiso de la Misión Sucre.
Luego, seguirá corriendo la semana, el martes… El miércoles se inaugura en Caracas -el miércoles, oído al tambor mujeres de Venezuela, mujeres de América Latina, mujeres del mundo- el Foro Mundial de Mujeres, se inaugura el miércoles 24 aquí en Caracas, mujeres de todo el mundo. ¡Buen mujerero viene a Caracas! Foro Mundial de Mujeres. Desde ya felicitamos a las mujeres que luchan por la verdad y por un mundo de justicia.
Sigue corriendo la semana: reuniones, vamos a trabajar duro la economía, la agricultura esta semana que viene, porque comienza la cosecha -ya comenzó-, solo que el próximo domingo le vamos a dedicar el programa a la cosecha de invierno; la siembra que comenzó hace tres meses, ahora viene la cosecha. Luego, estaremos revisando el mapa estratégico, la gran estrategia en lo político, estaremos reunidos con el CTN del Movimiento V República, que se está fortaleciendo en todo el país, y los demás partidos de lo que fue el Polo Patriótico, pero ahora los partidos de la revolución, los partidos que apoyan el proyecto transformador, pidiéndoles unidad y mucha lucha, mucha organización popular, mucho trabajo los diputados; vamos a reunirnos con los diputados de la Asamblea Nacional también, los diputados patriotas, por supuesto, esta semana, para atenderlos y para oír sus reflexiones, sus recomendaciones, y para dar las nuestras. Los diputados de la patria en bloque, dando la batalla constitucional y legal ante el país.
Vamos a revisar la gran estrategia, la ofensiva estratégica, y el domingo próximo estaremos dedicándole el Aló Presidente, desde los campos de Venezuela -haciendo pases, vamos a estar haciendo pases-, a los que están cosechando el maíz, a los que están cosechando el arroz, a los que están cosechando el sorgo, a los que están allí recogiendo los frutos de la buena siembra que comenzamos por allá en Turén hace unos tres o cuatro meses atrás. Estamos empeñados en que Venezuela sea en verdad un país agrícola, un país productor, un país que produzca los alimentos que consume su pueblo. Agricultores de Venezuela, cuenten con nuestro apoyo.
Nos despedimos. Ha sido un programa muy hermoso el de hoy.
Estaba oyendo por ahí una canción de Cristóbal Jiménez, ¿por qué no la ponemos, muchachos, a ver?
Nos despedimos con Cristóbal Jiménez y luego el video.
(Canción llanera de Cristóbal Jiménez)
¡Qué pasaje tan lindo!, de lo más lindo. Hay pasajes muy lindos, ¿saben?, en el llano, muy lindos, pero ese es uno de los más lindos pasajes que yo he podido oír en mi vida, y Cristóbal Jiménez lo interpreta magistralmente, ese patriota venezolano y cantor. Ese pasaje yo lo llamo Sabanas de mi cariño y lo escribió Pedro Telmo Ojeda, allá, más allá del más nunca, más allá del más nunca. Yo algún día me iré por allá, ¿saben? He bromeado siempre y después del 2021 digo que a lo mejor me voy por oriente, por una playa. No, eso lo digo bromeando. Yo no tengo otro camino que volver algún día más allá del más nunca, por estas soledades, por estas soledades.
Yo estaba aquí dibujando esto, pero mejor es el mapa, ¿no?, pero yo me sé de memoria esa tierra, me la conozco como la palma de la mano, y la quiero tanto y la amo tanto, bueno, la amo tanto… Y deudas uno siempre tendrá con esta tierra del Apure. Barinas y Apure, es la misma tierra, es el mismo pueblo, de ahí surgieron los centauros, los centauros que tanto colaboraron con la independencia de Venezuela y de Colombia y Nueva Granada, Ecuador, Perú. Bueno, el río Apure, por aquí va el Orinoco, más abajo el Arauca, y aquí al sur, está Elorza, querido pueblo, lindo pueblo, y por acá queda…, en ese pasaje lo escribe Pedro Telmo Ojeda porque él nació por aquí, y conoce estas tierras mucho más que yo, por supuesto. Este es el caño del Arauca, por aquí por la frontera, en las montañitas surge el caño Rosario, que es lo que dice el pasaje, pues: “En la costa del Rosario,/ sabanas de Mata de Palma.” Mata de Palma queda por aquí, ¿dónde estará Enma Guerrero? Enma Guerreo de Mata de Palma, los Guerrero. Sabanas de Mata de Palma, de La Uverita, todo eso queda por acá, cerca de Elorza, y muy cerca de la línea fronteriza con Colombia y el río Meta, queda en esta inmensidad por aquí (Muestra); aquí podemos verlo mejor, sí, aquí están: Este caño que esta aquí, que no tiene nombre en el mapa, es el caño Rosario, la costa del Rosario, y este caño que está aquí es el caño Caribe.
Les voy a decir que varias veces me fui en canoa con indios y soldados, desde Elorza, sobre todo en el invierno, cuando no podíamos patrullar por tierra y no teníamos recursos aéreos. Por aquí no pasan vehículos en el invierno, salvo en algunos sitios muy limitados; pero, entonces, para nosotros patrullar todo esto, nos íbamos por el Arauca, remontando el Arauca, y aquí entrábamos al Caribe, el caño Caribe, bajando, aquí vienen bajando las aguas del Caribe, un caño inmenso en el invierno. Navegábamos el Caribe durante horas y horas y aquí le caíamos al Capanaparo, y luego hacia arriba, Capanaparo arriba. Por aquí pasábamos por donde están los indios cuivas y yaruros, carabalíes, barranco Yopal hasta las fronteras con Colombia, todo esto, por agua, por tierra y por aire. Sabanas del alto Apure; sabanas, quién te cantara.
Bueno, ahora sí nos despedimos, pues, nos despedimos de Venezuela y de todos ustedes, con un video. Vamos a disfrutar lo que es la vida, lo que es la felicidad. Allá vamos: “Darle a todo nuestro pueblo -dijo el padre libertador Bolívar, el más grande- la mayor suma de felicidad posible.” Pido a Dios que así sea.
Adelante, muchachos, ¡hasta la vista!
(Ruedan video)
Sofía de Bonet.- Yo llamé al Presidente porque yo lo quería saludar y desearle mucha suerte, mucha felicidad.
(Ruedan video)
Hugo Chávez.- A ver, ¿quién nos llama? Aló.
Sofía de Bonet.- Señor Presidente, Sofía de Bonet, tengo 87 años.
Hugo Chávez.- ¡Ay!, mi viejita bella, recibe un beso; 87 años tienes tú, Sofía.
Sofía de Bonet.- Igual, señor Presidente. Tenía mucho tiempo que quería hacer esta llamada. No sabe usted lo que me ha tocado vivir en todos estos años; por eso le pido mucho a Dios que lo ayude en toda su gestión.
…Pero no le iba a decir nada de la operación- Se me volteó la tortilla. Yo le dije que había venido a Montalván, del estado Carabobo, y él me dijo que qué estaba haciendo. Yo le dije que me vine a operar un ojo, porque necesitaba, pues operarme. “¿En qué clínica te vas a operar?”, me dijo.
Hugo Chávez.- ¿Dónde te van a operar?
Sofía de Bonet.- Bueno, casualmente, yo fui a la clínica esa de los ciegos, por ahí por Las Acacias, pero estoy haciendo gestiones a ver cómo hago.
Hugo Chávez.- Bueno, yo también me voy a sumar a tus gestiones, ¿oíste? Ella te va a llamar a ti, Sofía, más tardecito, para sumarnos a las gestiones, para ayudarte a esa operación y que quedes más linda y que veas más clarito.
Sofía de Bonet.- Pues, cuál es mi sorpresa que el martes ya me mandó el cheque completico, completico, completico a nombre de la clínica para operarme. Eso fue una cosa muy grande y de mucha emoción para mí, una emoción grandísima, y le repito que yo creo que ningún presidente me hubiera hecho eso a mí, nadie, nadie me hubiera hecho eso a mí; lo que él hizo conmigo, no sé…
Pero ahora que ya estoy viendo bien, quiero que él me invite, porque él me dijo que me iba a invitar a tomar café con leche y a comer catalina.
Hugo Chávez.- Te traes y nos conocemos y nos tomamos un… ¿Te gusta el café negro?
Sofía de Bonet.- ¡Ay!, con leche (Risas).
Hugo Chávez.- ¡Con leche!, con leche con espumita, y a lo mejor lo mojamos… Ahí tengo unas catalinas que me mandaron, yo como muchas.
Sofía de Bonet.- Catalinas de Montalván.
Y quiero, ¡ay!, no sé, desearle a él, sobre todo a él, desearle mucha vida y mucha salud, ¡mucha vida y mucha salud! Yo me conformo con eso, con que él tenga mucha vida, mucha salud, porque Venezuela lo necesita. Contra viento y marea Venezuela lo necesita a él, y yo creo que Dios lo tiene destinado aquí. El no se va, ¡no se va!
Hugo Chávez.- No nos vamos, chica, no nos vamos (Aplausos). ¡Sofía, Sofía!, que me has tocado el alma; seguro que estás viendo hoy y viendo bonito, y me has obligado a volver. Fíjate, no me voy ni siquiera del programa (Risas), íbamos a irnos, nos habíamos despedido; pero no, tengo que responderte, seguro que esás viendo allá en Montalván.
Bueno, Sofía, ahora tengo la deuda, vamos a tomarnos el café con leche con espumita y unas catalinas bien ricas. Bueno, tú las puedes traer de Montalván, me dicen que allá hay unas catalinas muy sabrosas.
Y yo, pues que te agradezco, mujer, todos esos buenos deseos y le pido a Dios que todos vivamos.
Me tiraron una bomba, tú sabes, hace poco, por aquí cerca, son las manos peludas de siempre. Y, sobre todo, yo le doy gracias a Dios, que no hice el comentario en el programa, pero doy gracias a Dios, porque esa bomba iba dirigida hacia mis muchachos de la guardia presidencial, mis soldados, que son como hijos, ¿verdad? Estaba la mayoría descansando y unos de guardia, y las manos asesinas, las de siempre, lanzaron pues una bomba, un explosivo de alto poder que sacudió todo esto, en verdad; aquí, a unos ciento y tantos metros de donde yo estaba explotó ese artefacto, causó daños, causó alarma, sobre todo a los vecinos allá, de aquí del Palacio. Fueron desalojados en la madrugada por los bomberos miles de personas, muchos niños. Se partieron casi todos los vidrios de esos edificios del Palacio de la Guardia Presidencial, del regimiento, hay algunos niños que sufrieron crisis, ancianos, es decir…
Oye, ¡qué locura de esta gente, qué locura! De todos modos, pues ayer mismo hice una reunión con la DISIP, con la Inteligencia Militar, y he ordenado afincar la mano, porque no podemos ser manos flojas con esta gente, son unos locos, unos terroristas que no tienen respeto por nadie.
En este caso, gracias a Dios que el artefacto explosivo no cayó donde ellos querían que cayera. Por allá atrás lo lanzaron por una zona oscura, una pared; lo lanzaron conociendo, conociendo, porque hay golpistas que trabajaron aquí y conocen este palacio, lo conocen bien, trabajaron aquí, fueron jefes de aquí, incluso, y entonces lanzaron el artefacto para que cayera sobre una pequeña estación de gasolina, pero que tiene ahí un depósito de más de 10 000 litros de gasolina y el doble de litros de gas oil con los cuales equipamos los vehículos de la Casa Militar y los vehículos presidenciales; bueno, cayó a menos de 50 metros de la bomba de gasolina. Si hubiera caído en la bomba, la explosión adquiere características descomunales y el incendio que se hubiese producido allí hubiese llegado seguro a casas vecinas, al barrio vecino, y la explosión hubiese a lo mejor generado una reacción en cadena hacia los depósitos de armamento y municiones que están por allí, no tan cerca, pero están en la misma dirección. Eso era lo que ellos querían, si esa bomba o ese explosivo hubiese caído donde ellos querían que cayera. Afortunadamente no fue así, y aquí estamos.
Sobre todo, les rindo tributo a los soldados de mi guardia de honor, a ellos en particular, porque contra ellos fue el atentado. Porque estos terroristas saben el valor y el coraje de mis soldados, que aquí mismo se negaron a rendirle honores al golpista prófugo de la justicia, y esos soldados de mi guardia de honor, que son muchachos del pueblo con armas en la mano, dispuestos a defender no al Presidente, porque, ¿qué valgo yo?, lo que vale es la patria, lo que vale es la república, lo que vale es la Constitución, lo que vale es la ley, el Estado; esos muchachos, no solo se negaron a rendir tributo al golpista y a los golpistas, a rendir honores, sino que junto al pueblo de Caracas retomaron este palacio al mando de valientes oficiales como el coronel Morao Gardona, comandante del Regimiento de la Guardia de Honor, a ellos, el honor de su Comandante en Jefe. Mi respeto y gracias a Dios.
¡Sigamos, muchachos, firmes siempre, con la mente clara, con la frente en alto y el pecho erguido, lleno de ese orgullo de ser venezolano y de ser soldados del pueblo venezolano!
Y a los terroristas, a los que andan tratando de desestabilizar, bueno: ¡Mano firme y mano dura para que haya justicia! Esa es la justicia, y más allá la vida y la paz.
¡Que viva la paz y que viva la vida!
Ahora sí, hasta la vista.
Muchas gracias.

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