El primero de diciembre de 2025, unas horas después de que se cerraran las urnas, visité un grupo de compañeros de colectivos que habían estado en mesas electorales. El relato era pasmoso y los rostros mostraban rabia y frustración. Uno de ellos me dijo: “Nunca habíamos perdido ni una sola urna de mi centro de votación, pero ayer las perdimos todas”; otro me dijo: “No podemos explicarnos qué pasó”. Ese fenómeno se repitió a lo largo y ancho del país.
Ucrania e Irán son las grietas de un régimen geopolítico que intenta sobrevivir mediante una violencia cada vez menos eficaz. La pregunta decisiva ya no es si el mundo será unipolar o multipolar, sino qué lugar ocuparán en él los pueblos históricamente subordinados. Para ALyC, la disyuntiva es clara: seguir siendo territorio de disputa ajena o convertirse en sujeto de su propio destino.
La ejecución en la horca de palestinos, con familiares y espectadores presentes en los palcos, es la última obra del sionismo israelí contra esa población. Pensé que ya lo había visto o leído todo, respecto al genocidio israelí contra los palestinos. Pero una noticia de la nueva “obra” salida del gobierno de Benjamín Netanyahu, me ha dejado impactado.
Agosto es un mes particularmente caluroso en Cuba. La vida diaria con ese clima se vuelve fatigosa, aún para quien la soporta desde que nació. Y sin electricidad para ventiladores y aire acondicionado, es aún peor. Los apagones se han vuelto el pan nuestro de cada día a partir del pasado 30 de enero cuando Donald Trump firmó un decreto amenazando con poner castigos a cualquier país que proporcione petróleo a Cuba.
Mientras la incesante agitación política acapara nuestra atención, la decisión de los medios de comunicación de ignorar la emergencia climática supone un hecho crucial: el auge del fascismo y la aceleración del colapso climático no solo ocurren simultáneamente, sino que están íntimamente relacionados.
Fidel nos “mal acostumbró” a tener la seguridad que nos dirigía un ser extraordinario —dígase pronto: un genio—, pero en el mundo los gobiernos están copados por personas normales y hasta normalitas. Llenar el vacío que inevitablemente la muerte del Comandante nos dejaría, refuerza el deber que tenemos de cuidar colectivamente la limpieza del proyecto.
“Es uno de los más grandes personajes del Siglo XX. En Francia, no existe ninguno de su talla, ni siquiera Charles de Gaulle. Se quiera o no a Fidel Castro, este hombre es un mito vivo…” Esto me lo expresó el gran actor francés Pierre Richard, durante una entrevista que realicé hace unos años.
Desde su perspectiva, el Informe MacBride (Many Voices, One World: Towards a New More Just and More Efficient World Information and Communication Order, 1980) conserva una actualidad extraordinaria. Su defensa de una comunicación más justa advierte que la desigualdad informativa no era un accidente técnico.