Carlos Manuel Álvarez

Artículos de Carlos Manuel Álvarez

Matanzas, 1989. Periodista y colaborador de Cubadebate.

Opinión  »

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Qué les puedo contar, foristas, las cosas han cambiado. Saben quién soy. Saben que me llamo Carlos y que tengo 22 años. Que estudio algo y que hago mis cosas, un par de artículos a la semana, nada del otro mundo. Sé que les parezco joven, pero no es así. Bueno, con razón les digo que las cosas han cambiado. Es una señal de que empiezo a envejecer. De repente te percatas de que nada es igual, pero tienes que seguir con esa carga. Hace par de semanas salí de La Habana, iba para el Victoria de Girón.

Strike 3  »

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El extraño caso de la Mizuno 200

Que alguien me explique, porque no se entiende nada. Y se sospecha de todo. Y si se pregunta, nadie responde. Una confusión terrible. De haber sabido que la pelota me iba a traer tantos dolores de cabeza, me habría hecho fanático del críquet. Pero ya no hay tiempo. Y tampoco nací en la India. La India hubiera sido un buen sitio para nacer, pero queda demasiado lejos y es demasiado complicada. En qué se parece la India a la serie nacional. Pues en eso, precisamente.

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Me han pedido que hable de la identidad

Voy a hablar de la pelota que he visto, que es, al fin y al cabo, la única pelota de la que puedo dar fe. Y en esa pelota que yo he visto, hay cuatro equipos con una marcada identidad. Industriales, Villa Clara, Santiago de Cuba y Pinar del Río. El resto, perdónenme lo categórico, no. En los últimos veinte años, por ejemplo, fuera de estos conjuntos solo se han coronado Holguín y la extinta Habana. Excepciones que no hacen otra cosa que confirmar la regla.

Opinión, Deportes  »

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El color naranja de la esperanza

La expectativa es real. Una expectativa que se confunde con el optimismo y un optimismo que desata, naturalmente, la más inusitada de las euforias. La expectativa, la esperanza, la euforia y las aguas tranquilas que corren por debajo del puente de Tirry tienen un signo. La irreverencia. Y un número. El 32. Y un nombre. Víctor Mesa Martínez. Que ha devuelto a los matanceros lo que ya casi ninguno creía merecer. El legítimo derecho de pensar en los play off. O quizás, sin tanta premura, de pensar en una actuación decorosa.

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Cuando Vera lanzaba, yo pensaba que me iba a morir. Era, por si no le bastara el talento, pura belleza. Salía con sus medias altas y su melancólica elegancia y casi como un ritual preparaba el box, aquel redondel de tierra donde dejaba de ser un pitcher para convertirse en un incesante despliegue de formas. En una demencial acrobacia de luz. Llegué a pensar, inocentemente, que Vera me decía algo a través de la pantalla. Pero después supe que no. Que no miraba hacia ningún lugar. Y que sus ojos tristes y su quijotesca ingravidez eran extrañas expresiones de su »

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Justo cuando Juan Tregent, luego de haberse pasado la mano por los labios, y sin sospecha exacta de las puertas que estaba abriendo, diera la tan esperada orden de juego y las novenas de Habana y Matanzas no salieran, tal como pensaban, a un terreno de pelota, sino, pretenciosamente, a la inclemente grama de la historia. Era el 27 de diciembre de 1874. Y nunca antes se había disputado en Cuba un partido oficial de beisbol.

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Tribulaciones del pitcheo o las 15 pulgadas del box

Hay un axioma: el pitcheo es el 75 por ciento del beisbol. Es decir, el pitcheo es a la pelota lo que el agua a la Tierra. Lo que Cervantes a la lengua española. Lo que Michael Jackson al pop. Lo que Picasso al arte moderno. El pitcheo es imprescindible. Y una liga con malos pitchers, no puede gozar de buena salud. Alguien debe aclarar que el deporte es un divertimento, y que, como divertimento, debiéramos adentrarlo en los tiempos que corren. Solo así tendremos pitchers y especialistas y neurocirujanos del box.

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Hablar mal de Industriales es una religión. Y defenderlo, también. En Cuba, la gente sabe de política y de pelota. No saben de economía ni de mercado. Ahora están aprendiendo. Pero sí saben de Marx y de Vinent. De dictadura del proletariado y de recta cortada y slider a las rodillas.

Opinión, Cultura  »

| 46

He descubierto, en las clases de los martes, que no me las conozco todas. Que no conozco absolutamente nada. Lo cual, con veintiún años, ya era hora de que lo fuera sabiendo. El inglés, además de inglés, puede ser aritmética, y lógica, y resistencia cultural. Algo ininteligible y fugaz. Pero el idioma, lo que se dice idioma, yo lo aprendo. A la larga lo aprendo. Porque es una cuestión de honor leer a Whitman, pasada las tres de la mañana. O eso me parece a mí. Y a otra cosa, señores... buterflay.

Opinión, Cultura  »

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Diciembre trae dos cosas. El frío y el Festival de Cine de La Habana. A mí me gusta el frío, pero no más que el calor. No siento predilección por una estación u otra, sobre todo porque en Cuba las estaciones son un eufemismo. Sin embargo, lo que aquí se entiende por invierno, un viento cobarde y veinte grados Celsius de temperatura, viene muy bien con los aires del festival.

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Anuncian abridores para inicio de la Serie: 180 novatos estrenarán traje

No hubo sorpresa, y sin embargo, algo se supo hoy tras el diálogo sostenido por la Comisión Nacional de Beisbol con los principales medios de prensa cubanos, a las diez de la mañana, en el pulcro salón de reuniones de la Ciudad Deportiva. Para la edición 51 de la Serie, estrenarán trajes 180 novatos. El montículo tendrá otras 15 pulgadas de altura. Y veremos una zona de strike más vertical y menos horizontal. Es decir, más parecida a la zona estándar que a la que normalmente hemos aplicado.

Opinión, Cultura  »

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Todos los caminos conducen a La Habana

Las luces pálidas de la avenida atraviesan la ciudad. Los autos, el eco de sus motores, quiebran el silencio rotundo de la noche. Las olas rompen contra el Malecón y estallan en el aire como nubes de sal. Pasada las dos de la mañana, La Habana es la capital fantasma de un país difuso. Su imagen llega a ser tan perfecta, el ruido de sus pasos retumba tan adentro, que parece un lugar fuera de época, intocable por el tiempo o por el despertar de sus personas.

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