Carlos Manuel Álvarez

Artículos de Carlos Manuel Álvarez

Matanzas, 1989. Periodista y colaborador de Cubadebate.

Opinión  »

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Consejos para escribir crónicas cuando se estudia periodismo en Cuba: Lea hasta el delirio, en cualquier lugar. Poesía y crónicas. Cuentos y novelas también, pero en una ínfima menor medida. No lea mucha noticia, solo las necesarias. García Márquez, Gay Talese y Martí son imprescindibles. Usted los lee y, tal y como dijo Guillén de los clásicos del Siglo de Oro, después los olvida. Tampoco los venere. Eso no da nada. Y es demasiado parecido al snob.

Opinión, Deportes  »

| 15

En este, el año cincuenta de las Series Nacionales, año que, sepámoslo, no es de oro ni de nada, ganó Pinar del Río. No Ciego. Los dos simbolizaban una excelente excusa. Los avileños: el eterno aspirante, el premio a la voluntad, lo terrenal. Los pinareños: el aún intraducible peso de la historia, el hijo extraviado que regresa por sus fueros, dispuesto a hacer fortuna, sin muchas pretensiones, a ver qué pasa. Dentro de doce meses ganará otro equipo, o tal vez la misma novena. Lo idóneo sería que los play off no terminaran nunca.

Opinión  »

| 7

Se murió Gonzalo Rojas. ¡Qué tragedia! Ya casi no quedan poetas clásicos, ni de las vanguardias ni de sus sucesores. Tampoco buenos ejemplos, sujetos mundanos sobre la tierra. Se murió este lunes 25 de abril de 2011, a las seis y cuarto de la mañana, hora local de Santiago de Chile. Había nacido en 1917. Casi un siglo de vida tenía el hombre. Más de lo que a cualquiera le estaría permitido. Aunque se sabe que la calidad literaria garantiza otras cosas, pero no la real permanencia.

Opinión, Cultura  »

| 14

Hoy es viernes 15 de abril. Mejor hubiera sido un jueves, pero igual, este es un día importante. Un día que las amas de casas debieran circular con tinta roja en sus íntimos almanaques cristianos. Y el noticiero publicar al menos una breve reseña. Y las redes sociales congestionarse. Y los play off de la pelota suspenderse. Y los mendigos del mundo desnudarse y asaltar en tropel las casas lujosas, las tiendas nocturnas. Y los campesinos mirar al cielo.

Opinión, Medios  »

| 18

Cuando yo llegué a La Habana, lo confieso, sin quitarme aún el polvo del camino lo primero que hice fue averiguar donde vendían algo de comer. Traía, como todo inocente de provincia, un hambre atroz. Y más tarde -solo más tarde-, dispuesto a saciar las otras apetencias elementales, pregunté dónde enseñaban a escribir. (No pude hacer como Lezama: "el libro es el primer pan del hombre razonable. Después viene el cordero. Pero después viene el cordero. Inevitablemente".) Obvio, se me echaron a reír en la cara. O eso creía.

Domingos  »

| 17

Pienso que va a morderme, o a echarse a llorar sobre mi hombro, pero solo me pregunta, en tono de asunto muy privado, si yo conozco a Honoré de Balzac. Supongo tres cosas: que está loco, o muy borracho, o que los dos danzamos en otro lugar. Posiblemente en el sueño de algún francés. Con cierto recelo le digo sí, yo conozco a Balzac. Y acto seguido me estrecha la mano y creo que intenta abrazarme, porque en honor a la verdad solo agita mi cuerpo sin mesura. Y ahí es cuando dice: "Pues mira, blanco, yo soy amigo de »

Opinión  »

| 6

La pequeña ciudad de Minamisanriku ya no existe. En verdad, para la inmensa mayoría de los seres de este mundo nunca ha existido. Como no existían, hasta hace un poquísimo tiempo, los largos kilómetros costeros del oriente japonés. Pero ahora, en el mes de marzo del año 2011, todo es distinto. Minamisanriku desapareció. Solo queda el exótico y lánguido nombre. Un tajo gris de destrucción. De los 17 000 habitantes del pueblo, 10 000 han desaparecido.

Opinión, Medio Ambiente  »

| 29

Un grupo de estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación Social, de la Universidad de La Habana, escalan por primera vez el Pico Turquino, en la Sierra Maestra, el punto más alto de la geografía cubana. Descubren, por ejemplo, que el geólogo flamenco Gerardo Kramer lo bautizó, a fines del siglo XVI, como Tarquino. Que en 1915 se registró el primer ascenso de un trayecto difícil: seis horas, las nubes, el silencio. Y que en la cima José Martí aguarda.

Opinión, Ciencia y Tecnología  »

| 33

La huella de la tecnología asoma por todos lados, como un símbolo ubicuo de universalidad que asume diversos y temibles rostros. Al menos para mí. Los cables de las computadoras enredados en el suelo cual serpientes dormidas o cabellos sueltos. Mis amigos cibernéticos, sus conversaciones de programación. El enorme aturdimiento que provoca Internet. Internet abruma, aplasta, quiebra cualquier límite de capacidad humana.

Opinión, Cultura  »

| 6
Los límites de la ficción... o las ganas de decir algo

Un sol cobarde cae sobre la ciudad. La luz débil de una tarde de febrero se derrite sobre las carpas y los stands de La Cabaña. Cientos de personas y mucho, muchísimo ruido. La gente está feliz. Un trasiego interminable invade los pasillos, las callejuelas adoquinadas de las fortificaciones que una vez defendieron La Habana. Hoy La Habana no necesita ser defendida. Porque es una ciudad ambigua, y nadie la puede atacar. O bien es invulnerable y nadie la puede confundir.

Especiales  »

| 42
Silvio responde a los jóvenes de Cubadebate: Mi suerte histórica está echada

Silvio Rodríguez contesta las preguntas de cinco estudiantes que publican e intervienen en la edición de Cubadebate y sus canales en las redes sociales. Ninguno se puso de acuerdo para preguntar y ninguna pregunta se parece. Por tanto, las respuestas van de lo humano a lo divino, de los cambios económicos en Cuba a Martí, del blog y los compromisos al colibrí y Fidel Castro. De Agatha Christie, los Cinco y Mozart a la Revolución, Tata Güines, Pancho Amat y Ariguanabo... Casi todo Silvio está aquí y, también, la cálida complicidad de unos muchachos que van saliendo de la adolescencia.

Opinión, Cultura  »

| 69

De acuerdo, yo no sé a ciencia cierta qué es el arte. Pero sé que la telenovela cubana es absolutamente inverosímil. Y si quiere reflejar la vida de los cubanos, no lo logra. Y si quiere sugerir valores, tampoco lo logra. Porque la Cuba de hoy es cualquier cosa menos plana. Y el mérito humano, desde los griegos, es cualquier cosa menos un lugar común. Y el argumento de una rueda de casino a lo largo de 40 ó 50 ó 100 capítulos no tiene carga dramática.

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