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Santiago sobre ruedas

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Toda ciudad va tejiendo el movimiento que la mantiene viva, que le confiere un ritmo único, un sin fin de rutas y horizontes  que amanecen con el asomo del sol, y que podrán repetirse, o no, al día siguiente. Santiago de Cuba, al oriente de la Isla, llena de arterias que suben y bajan, es un abejeo tibio y apresurado de personas que caminan sobre los hilos de sus suertes.

Mi amigo Kaloian, viajero incesante -quien casualmente anduvo las calles santiagueras en las horas del intenso y reciente sismo por cuenta del cual los hijos de esa tierra pasaron una madrugada al aire libre-, cuenta que más de una modalidad de transporte se van abriendo paso allí, y que no se ve tanta gente en bicicleta como antes, sino más bien camionetas que cuestan al peregrino menos de un peso y andan repletas a pesar del calor.

Estas tienen una ruta invariable; y llevan en la parte trasera, detalla el curioso fotógrafo, un personaje conocido popularmente como el «machacante», quizás porque, al ser el cobrador, cae persistentemente sobre los usuarios. Así es como la imaginería popular va dibujando su propia existencia, y llena con palabras insólitas ese bregar de la perseverancia y  la creatividad.

La otra opción para el traslado, no menos asombrosa, son motocicletas que por diez pesos llevan hasta el fin o hasta el mismísimo principio de Santiago. Quienes pueden, las toman y a galope andan sobre ellas con todas las angustias, esperanzas, y los equipajes más pequeños o voluminosos de este mundo.

La ciudad es indetenible, describe el travieso de la lente. Y yo me atrevo a decir, como el poeta, que no nos asombremos de nada, pues «es Santiago…», y en él seguirá habitando la vorágine sobre camionetas, motos, bicicletas, y cuantos tipos de flotillas sean menester.

Transporte en Santiago

Transporte en Santiago

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Transporte en Santiago

Transporte en Santiago

Transporte en Santiago

Transporte en Santiago

Transporte en Santiago

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • JESUS dijo:

    Cuando se trata de fotos de Cuba, de por si, y por curiosidad, los observo lo que puedo. Lo que pasa es que mi curiosidad va por ver bien el aspecto físico de Cuba, de sus habitantes, de sus condiciones habitacionales, de sus producciones y algo mas.

    Por ahí veo siempre gente alegre, trabajadores no adustos, jóvenes y niños entusiastas, no harapientos, no los vicios etc. etc.

    De sus casas se ve con claridad lo antiguo que son, tal vez puedo decir tambien, lo precario por el tipo de construcción fuera de la capital y de las ciudades, mostradas con motivo de los huracanes y esas cosas.

    Hoy nos muestran sus movilidades, y es gracioso ver a esos camiones acondicionados para pasajeros, tambien antiguos, pero con gente no desesperada. Sus motos de baja cilindrada con uno, dos y hasta tres viajantes y hasta el guitarrón (¿se llama asi?). No dire nada del precio del transporte.

    Pero no veo esa especie de infierno que se vive en otros lados, como en este mi Perú, en esta mi provincia, en donde recién hace dos años, transportarse no era tan brutal como ahora. Miles y miles de vehículos, sobre todo automóviles que antes eran usadas para los paseos familiares o el transporte personal de algún medio adinerado, hoy convertidos en herramientas de trabajo (porque trabajo productivo o de servicios casinohay); ahora todo automovil sirve para el “colectivo”, para el taxi, y llenan las calles hasta atosigarlos y entorpecer la fluidez del tránsito, y por ahí la lentitud del transporte.

    Ya no es casual el griterio de los pasajeros al conductor y cobrador, ya no es casual que viajemos recontra apretujados, ya es casi normal que antes de subir a la combi propongamos al cobrador pagar menos de la tarifa (al que se acepta, porque preferible un céntimo menos a varios céntimos más de “ganancia”) Como ya es casi normal alguna agresión al cobrador o conductor.

    Es decir, el transporte por aqui, como en otros lugares, ya no tiene esa especie de candidez que se muestra en lo de Cuba, ya no es agradable, confortable ni amigable. Mas humo, mas ruidos que ensordecen, mas amarguras, mas motivos para renegar de todo, aunque seamos incapaces de levantarnos contra las causas de todo esto, contra el sistema que todo lo irracionaliza, que todo lo ensucia, que a todo le quita la alegría de la vida, que mata a la naturalidad.

    Gustaría a mucha gente seguramente, vivir por esas calles de Cuba en donde no se ve atosigamiento vehicular, amargura de gente.

    Desde Perú escribo.

  • Julio C. Hernández dijo:

    ¡Toda Santiago en moto!

    Fenomenales las fotos de Kaloián. No sé cómo él hace para ganarse la atención con su lente. Me he sentido atrapado por las cosas insignificantes que nos ocurre a diario.

    Alina… es increíble que el alquiler de una moto cueste menos que el de un bicitaxi en La Habana. Esos personajes –los bicitaxistas– son entonces también «machacadores» con categoría de «graduados».

    De las fotos, la que más me gustó fue la de la moto con un pasajero cargando un contrabajo –la primera–. ¡Bárbaro! A ese sí se le ajusta llamarlo:

    «Contrabajo en moto con trabajo»

    Y finalmente a Kaloián le pediría una sugerencia:

    ¿Si voy a Santiago de Cuba, cómo sería mejor andar? ¿En camión o en moto?

  • Jose dijo:

    Hola, soy de Santiago aunque actualmente no vivo allá, pero lo frecuento. “Machacante” porque muchos usan, o en un principio así fue, un hierro que golpean(machacan) contra alguna parte de la camioneta o camión para indicarle al chofer que algún pasajero está pidiendo parada. Igual para indicar que ya se bajó y ya puede continuar viaje. Las motos cobran en dependencia de la distancia, siempre se negocia, puede ser 10, 20, 30, 40, 50 pesos. Allá no existen los “almendrones” como en la habana, sino las motos, que son realmente una buena opción.

  • Claudia dijo:

    Como siempre me gustan las fotos

  • Nany dijo:

    Definitivamente una imagen de la casa siempre ayuda cuando se está lejos de ella. Yo soy santiaguera, vivo y trabajo allí, pero actualmente no estoy en Cuba.La historia del machacante es exactamente cómo la describe mi coterráneo Jose, en cuanto a lo de las motos puede variar: por lo general el costo durante el día a cualquier lugar de la ciudad salvo la periferia, es de 10 pesos, si te vas hasta algún lugar considerado como tal (periferia), pues te cobran 20 pesos; la otra tarifa es para horarios nocturnos y de fines de semana, cuadno hay mayor circulación de personas en la calle y se hace más difícil transportarse.
    Para Kaloian un saludo de una condiscípula, de nuestros años de “Casa Azul”, en el IPSJAM.

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Alina Perera Robbio

Alina Perera Robbio

Es periodista cubana, columnista de Juventud Rebelde y colaboradora de Cubadebate. Ha ganado múltiples premios de periodismo en los certámenes anuales del país. Es autora del libro “Buscándote, Julio”, y coautora de “Voces del milagro”, “Niños del milagro”, “La maldición del avetruz” y “La cuadratura del círculo”.

Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera es fotorreportero, colaborador de Cubadebate. Trabaja en Juventud Rebelde.

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