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Expertos cubanos advierten que ante el hantavirus, lo primordial es la vigilancia

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Reunión de Expertos y Científicos para temas de Salud, la cual incluyó en su agenda la actualización de la situación higiénico epidemiológica en la Isla. Foto: Estudios Revolución.

“Creo que con el sistema de vigilancia clínico epidemiológica que tenemos, con las experiencias que hemos tenido de la COVID, con lo que internacionalmente han estado planteando las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud, tenemos las condiciones para detectar con oportunidad la introducción de la enfermedad al país”. Así, al referirse al hantavirus, afirmó a los reporteros, en la tarde de este martes, la viceministra de Salud Pública, Dra. Carilda Peña García.

Sus declaraciones al equipo de prensa de la Presidencia de la República de Cuba tuvieron lugar luego de que concluyera, en el capitalino Palacio de las Convenciones y presidida por el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la Reunión de Expertos y Científicos para temas de Salud, la cual incluyó en su agenda la actualización de la situación higiénico epidemiológica en la Isla.

“Hoy las autoridades sanitarias, no sólo de Cuba sino de la región y del mundo entero, están sobre una situación que llama la atención y que constituye, de hecho, un desafío para la salud pública, sobre todo en la región de las Américas, a partir de un acontecimiento que la población conoce y que es el brote por hantavirus”.

La experta estaba haciendo alusión a un suceso cuya saga tiene como fecha inicial el 2 de mayo de 2026, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue puesta al tanto sobre un grupo de pasajeros con enfermedad respiratoria grave, todos a bordo de un crucero en el océano Atlántico. Esa embarcación transportaba 147 personas —entre pasajeros y tripulantes— procedentes de 23 naciones. Había zarpado de Ushuaia, Argentina, el 1ro. de abril de 2026, y desde el sur del planeta había seguido un itinerario con múltiples escalas en regiones remotas y ecológicamente diversas.

El 4 de mayo se hablaba de siete casos (dos de hantavirus, confirmados por laboratorio, y cinco casos sospechosos). El día 6, la OMS confirmó que el tipo de hantavirus responsable del brote fue el virus Andes. Y el día 8, la Organización había reportado ocho casos -seis confirmados, y dos sospechosos, con tres fallecimientos incluidos-.

Sobre tales hechos reflexionó Carilda Peña con los periodistas: “Eso, indudablemente dispara las alarmas sanitarias, la vigilancia epidemiológica; y, por supuesto, las de Cuba que tiene un sólido sistema de vigilancia epidemiológica”.

Sobre la nueva situación sanitaria, la Doctora explicó que es provocada por “un virus que no es conocido en Cuba”. Ella dijo que “no hay reportes de que se hayan producido brotes en el país, en la historia, pero que en el mundo se conoce: en la región de las Américas —como se ha estado explicando en la televisión—, en países como Argentina, Chile, también en la región asiática, y en Europa”.

El hantavirus fue descubierto en Corea del Sur, cerca del río Hantan, durante la Guerra de Corea en la década de 1950, y su aislamiento científico se logró en 1978 por el virólogo Ho Wang Lee. La Viceministra detalló que, “en aquel momento, la afectación fundamental fue la fiebre hemorrágica con síndrome renal”. Hay varios tipos de hantavirus que tienen como reservorios a los roedores, enunció la doctora Carilda. Y seguidamente apuntó que, en estos momentos, en Cuba, “no hay referencia de que existan estos vectores en nuestro país”.

Hasta la actualidad, en la Mayor de las Antillas —según explicó la experta— hay unas “14 especies de roedores; de ellas, tres con una mayor potencialidad para transmitir enfermedades”, pero en ningún caso se trata de un transmisor del hantavirus.  “Son otras las enfermedades que se vigilan y que de hecho se estudian”, afirmó.

¿Qué es lo significativo que debe conocer la población cubana?, planteó la viceministra, para luego fundamentar: “Que es una enfermedad que se transmite al humano a partir del contacto con las excretas, con la saliva de roedores que están infectados”.

“La cepa Andes, que también es conocida porque es justamente la que ha causado el brote en el crucero, es la que hasta este momento tiene fundamentada su transmisión de persona a persona, a través de contactos estrechos y prolongados”.

Otra información relevante compartió la experta: Es largo el periodo de incubación de la dolencia. Son unas ocho semanas: “Eso hace que personas que han tenido un contacto estrecho con personas enfermas, deban tener un periodo de vigilancia de hasta ocho semanas, porque pudieran estar incubando la enfermedad durante todo ese tiempo”.

La doctora habló sobre “dos síndromes, tanto el renal como el cardiopulmonar”, los cuales, “en su fase más avanzada de la enfermedad, son graves”. Por eso también hizo énfasis en “la importancia de acudir al médico ante el contacto con alguna persona que proceda de un lugar donde se fundamente, donde se tenga bien verificado que hay un brote de la enfermedad”.

¿El hantavirus pudiera entrar al país?, quisieron saber los reporteros. Ante la pregunta, Carilda Peña García argumentó que la posibilidad existe, porque el periodo de incubación es largo y “las personas que puedan estar portando la enfermedad pueden llegar al país. Por eso insisto en la vigilancia epidemiológica en las fronteras, que no sólo va con las personas, sino también va en un grupo de medidas que tienen muy bien determinadas las autoridades de control sanitario internacional en los diferentes puertos de entrada al país”.

“Estoy hablando de puertos, aeropuertos y marinas, con la inspección a aeronaves y con la inspección a buques, para detectar la presencia o la posible presencia de huellas de roedores, o de roedores en las mismas, y eso lleva un tratamiento que está bien determinado en los protocolos”.

“Nosotros tenemos en el país las enseñanzas de la COVID, que es una enfermedad que se transmite también por vías respiratorias. Es importante saber que, de ocurrir una transmisión de persona a persona, pues ocurre con ese contacto estrecho y a través de las vías respiratorias”.

“Es una situación que la población debe conocer, no para alarmarse, pero sí para estar informados y sobre todo para la protección individual». En este punto de sus declaraciones, la doctora recalcó la importancia y lo correcto de usar el nasobuco «cuando uno tiene una infección respiratoria aguda”.

“Y si usted va a exponerse a aglomeraciones, a situaciones con personas que están enfermas, pues tiene que protegerse las vías respiratorias”, añadió la experta, quien también hizo hincapié en “el lavado de las manos, que siempre es una medida de precaución universal”.

E insistió: “Ante la situación de una infección respiratoria aguda, un catarro, y que tengamos el antecedente del contacto con alguna persona que ha estado en alguna zona donde pueda estar circulando esta enfermedad, hay que acudir al médico”.

Ahora, dijo la experta, lo más importante es la “vigilancia, seguir cómo está el mundo, cómo va la región”. Carilda aseveró: “Las condiciones para las atenciones a las enfermedades respiratorias agudas las tenemos creadas”.

Reunión de Expertos y Científicos para temas de Salud, la cual incluyó en su agenda la actualización de la situación higiénico epidemiológica en la Isla. Foto: Estudios Revolución.

—¿Podría repetirse la experiencia de una pandemia como la que vivió el mundo con el COVID?, indagaron los reporteros con la vicetitular. Y ella argumentó:

—Justamente hoy tenemos declaraciones del director de la Organización Mundial de la Salud, que ha definido de una manera muy clara que no ha concluido el control de lo que ha estado ocurriendo en el crucero con la evacuación. ¿Por qué?: Porque como la enfermedad tiene un periodo largo de incubación, pudieran aparecer más casos, pero esta situación todavía, hasta el momento, no clasifica como para una pandemia, como para una situación como la COVID, a partir del mismo mecanismo de transmisión y el conocimiento que tenemos de cómo se transmite, de cuáles son los cuadros clínicos y de cómo abordar la enfermedad.

—¿Considera que la medicina y la ciencia cubanas están preparadas para enfrentar cualquier contingencia que ocurriera con este virus?

—Creo que nosotros, con la capacidad de nuestros científicos, podemos ir dando pasos para buscar soluciones en caso de que tuviéramos la introducción de la enfermedad en el país.

—Entonces, no hay motivos para alarmas, pero sí hay que estar alertas.

—Es motivo de vigilancia, es motivo de estar, de conocer, de seguir. Ya las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud tienen una hoja de ruta, en la que diariamente y minuto a minuto se actualizan los casos y las regiones afectadas.

”También es importante que las personas, cuando salgan del país y vayan a alguna región, sepan si allí hay presencia, o no, de esa enfermedad, porque debemos protegernos. Y, por supuesto, a la hora de retornar al país, también es importante contar con ese antecedente epidemiológico de haber estado, visitado, o haber estado en contacto con personas que pudieran haberse expuesto al virus”.

La Reunión de Expertos y científicos de este martes tuvo como segundo punto en su agenda el tema sobre “Líneas de Investigación del Centro de Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo Nuclear (CEADEN), enfocadas en la solución de problemas de salud”. Escuchando a los artífices de un campo del saber y de la praxis que ha sido fruto del desvelo fidelista y que solo pueden ostentar naciones con cierto desarrollo, resultaba inevitable pensar en todo lo que Cuba ha hecho y hace por defender y cuidar la vida de sus hijos.

(Tomado de Granma)

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Alina Perera Robbio

Alina Perera Robbio

Es periodista cubana, columnista de Juventud Rebelde y colaboradora de Cubadebate. Ha ganado múltiples premios de periodismo en los certámenes anuales del país. Es autora del libro "Buscándote, Julio", y coautora de "Voces del milagro", "Niños del milagro", "La maldición del avetruz" y "La cuadratura del círculo".

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