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Frank Fernández: “El pánico tiene ojos grandes”

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Amaury Pérez. Buenas noches, estamos en “Con 2 que se quieran”, en el corazón de Centro Habana, en el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios del ICAIC. Hoy nos acompaña, llenando de luz este espacio, este escenario, un hombre extraordinario, uno de los más grandes pianistas que ha dado la historia de nuestro país. Uno de los compositores más inspirados, uno de los amigos más queridos y entregados, uno de los más valientes, el maestro Frank Fernández. Gracias, Frank, buenas noches.

Frank Fernández y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran"

Frank Fernández y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Frank Fernández. Es un placer.

Amaury Pérez. Yo quería empezar con una pregunta que puede sonar un poco ambigua. El maestro Ennio Morricone hace una separación muy clara entre la música absoluta, que es la música que hace el compositor para sí mismo, para desarrollar su obra, y la música aplicada, que es la música que se hace para una imagen, o para un arreglo.

Como usted, me voy a permitir tratarlo de usted, si quiere, y si no de tú, por la confianza que nos tenemos.

Frank Fernández. Tú, todo el mundo sabe que somos amigos.

Amaury Pérez. Sí, todo el mundo lo sabe. Bueno, tú que has trabajado en todos esos mundos. ¿Reconoces que hay una diferencia muy marcada entre esa música absoluta que decía Morricone y la música aplicada o hay un punto en que pueden converger?

Frank Fernández. Primero, nunca había meditado sobre ese aspecto. Hace muchos años, desde que yo tengo uso de razón, se habla de la música pura, ahora tú dices el término…

Amaury Pérez. Absoluta.

Frank Fernández. Absoluta, de Ennio Morricone, de la música por encargo, de la música incidental, de la música para oírla en momentos donde tiene un sentido utilitario. Yo creo que la música en líneas generales, es una sola. Creo que casi todos los compositores tienen una estrecha vinculación con su música que los ciega.

De hecho, desde Tchaikovsky, con el odio que le tenía a “Cascanueces” y al “Lago”, Cervantes, por citar a uno de los grandes nuestros, que decía que sus danzas para piano no eran para tocar en conciertos y resulta que nadie se acuerda de lo que él hizo para tocar en conciertos.

Y creo que podemos colocar también a Ennio Morricone, con todo el respeto y la admiración que él me merece, porque aunque la fama de una obra no justifique en absoluto su calidad, en el 95 por ciento de los casos, las obras que tienen calidad se hacen famosas.

A mí me parece que la música para cine, la música para medios audiovisuales, obliga al compositor a crear con mayor imaginación que cuando haces música absoluta.

Amaury Pérez. En un momento determinado hablaste de por qué una persona es más famosa y eso me lleva a otra pregunta: Porque tú eres famoso, pero además, eres popular y además, eres querido ¿Cómo se puede combinar todo eso?

Porque yo he estado en tus conciertos en Cuba y fuera de Cuba, e incluso los que no te conocen personalmente, terminan llorando, abrazándote y sintiéndose amigos tuyos siendo del público. ¿Cómo se pueden manejar esas tres cosas?, ser querido, ser famoso y además ser popular, incluso para el que no conoce demasiado la obra de Chopin, de Rachmaninov o de Tchaikovsky. ¿Cómo tú manejas eso?

Frank Fernández. Yo no creo que sea un músico famoso. Creo que soy un músico de mucho prestigio, no soy tan famoso. A veces el prestigio y la fama tienen su contradicción, y el precio de la fama es en muchos casos muy prostibulario, por usar una palabra elegante en este programa.

Yo sí sé que soy muy querido, sobre todo por mi pueblo, y me siento muy orgulloso de eso. Dijiste otra tercera cosa que no recuerdo ahora.

Amaury Pérez. Hablé de popularidad.

Frank Fernández. Eso está muy cerca de la fama.

Amaury Pérez. Es que quizás ningún músico cubano de concierto sea tan popular como Frank Fernández.

Frank Fernández. Considero que eso sí es cierto, aunque dicho sin modestia, se debe a que realmente yo amo profundamente la música popular. La música popular tiene una gran poesía, la verdadera y buena música popular.

Yo recuerdo que Mirta Aguirre, hablando de la Trova Tradicional, ella me decía, refiriéndose a los textos que ahí había una poética de oro que todavía estaba por reivindicar. Y me parece que ese amor y ese respeto que yo he tenido para la música popular, y que se ha manifestado no sólo en haber compartido con grandes músicos populares, haber producido discos a grandes músicos populares, haber hecho arreglos a grandes músicos populares, sino también en una actitud personal de amor, la gente la capta.

Entonces yo llego a Mayarí y está Pachi Naranjo tocando y Cándido Fabré improvisando, en la época en que Cándido Fabré y Pachi Naranjo…

Amaury Pérez. Trabajaban juntos.

Frank Fernández. Y apenas yo pongo la mano en el piano, Cándido Fabré se vira y empieza 45 minutos de improvisación junto conmigo y el pueblo de Mayarí a dar gritos y alaridos de alegría.

Esas son cosas que, primero, si tú me propones hacerla, yo no soy capaz. Quizás Cándido que es un improvisador realmente.

Amaury Pérez. ¡Asombroso!

Frank Fernández. Extraordinario, muy fuera de lo normal. Lo pudiera repetir pero yo creo que esas cosas… No había una cámara, no había un micrófono, o sea, uno no estaba trabajando para la popularidad. Yo me estaba dando un placer estético y espiritual extraordinario.

Amaury Pérez. Ahora hablaste de Mayarí y todo el mundo en Cuba sabe que tú eres de Mayarí. Pero, ¿de Mayarí Arriba, de Mayarí Abajo? Nunca has hablado mucho de Mayarí en detalle.

Frank Fernández. Yo tengo mucha discrepancia con ese Mayarí Arriba y Mayarí Abajo, hasta con grandes amigos importantes.

Amaury Pérez. De uno de esos amigos importantes vino la pregunta.

Frank Fernández. En una ocasión le dije a uno de esos amigos importantes, que hubiera preferido que hubiese nacido en Mayarí Arriba y combatido en Mayarí Abajo. De hecho me tienen trabajando para Mayarí Arriba, mi música está en el Mausoleo y en muchas cosas de las que me siento orgulloso.

Y el pobre Mayarí Abajo, hay que ponerle un poco de maquillaje mucho más fuerte que el que nos pusieron a ti y a mí. Existía, Amaury, de verdad, existía Mayarí y cuando Compay Segundo hace su canción, él no dice: ¡Voy para Mayarí Abajo!

Amaury Pérez. ¡De Alto Cedro voy para Marcané!

Frank Fernández. De Alto Cedro voy para Marcané, llego a Cueto, voy para Mayarí Abajo, no, no. Voy para Mayarí. Mayarí Arriba eran cuatro casas. Entonces yo soy de Mayarí, Oriente, que ahora es de Holguín y vivo muy orgulloso de eso además.

Amaury Pérez. Y cómo era el niño Frank, el niño de Mayarí. ¿Cómo se desenvolvía, cómo era tu familia, tu papá, tu mamá?

Frank Fernández. Ahí hay cosas muy contradictorias. Yo me escapaba para ir al río, por ejemplo, el río Mayarí bordeaba toda la calle Leite Vidal, dicen que Mayarí era un pueblo con una sola calle, no es cierto, tenía tres.

Como era un pueblo tan antiguo, el primer asentamiento aborigen de Cuba al decir de Núñez Jiménez, lógicamente no había acueducto, y pues estaba al lado del río y los pobladores iban a tomar el agua de ahí.

Entonces yo iba a ese río, que para mí era la felicidad, para mí era la libertad. Me escapaba de la escuela y me encantaba bañarme en el río. Ese era y sigue siendo uno de los recuerdos más alegres, más felices de toda mi vida.

Pero también allí, a los 6 años, perdí a mi mamá. Ahora perdí hasta la casa, porque se quemó, hicieron un busto muy lindo la gente de Mayarí, que se lo agradezco.

No tener madre es algo muy terrible, entonces mi niñez fue muy feliz mientras yo no fui consciente de esa soledad.

A partir de la conciencia de lo que es no saber lo que es una madre, qué es el cariño de una madre, mi adolescencia empezó a tornarse terrible, angustiosa y yo creo que todas mis malas pulgas, que hay quien dice que soy un pesado, que tengo un carácter un poco duro, quizás a veces sea cierto, se deben a esa falta de cariño, a esa búsqueda.

Igual que un niño chiquitico cuando empieza a llorar y lo que está pidiendo es amor, pues quizás yo también. No estoy justificando mis problemas de carácter, si es que existen.

Mi niñez se desenvolvió en la academia de mi madre, donde empecé a tocar el piano muy temprano, de oído, a los cuatro años, según me cuentan. Pero se desenvolvió también en la casa de Martín Meléndez, que era el director de la Banda Municipal, y allí conocí a Sindo Garay, allí conocí a Manuel Corona, allí conocí los boleros de Pepe Sánchez.

Allí comencé a hacer segunda voz de oído y como era tan niño, gracias a Dios, no sabía que aquello era popular y que lo que sonaba en mi casa era culto, o clásico.

En mi casa se tocaba Mozart, Shumann, Liszt que era lo que enseñaba mi madre; y en casa de Martín se tocaban otras maravillas, que yo no sabía que eran populares, que era Perla Marina, Mercedes, Santa Cecilia, Longina…

Allí conocí a Cueto, a Miguel Matamoros y pienso que está todo muy ligado, porque saliste de, o salimos juntos en la conversación de la popularidad y caímos en mi pueblo.

Creo que si algo importante tiene Mayarí en ese cariño que me tiene la gente, es que no me ha hecho perder nunca, con la conciencia de que yo puedo ser un gran músico, puedo ser, incluso para algunos, un gran pianista, pero desde el punto de vista personal, yo no soy más importante que ninguno de los compañeros que están aquí.

Por eso cuando llego a los lugares saludo. Alguien me dijo un día: ¿Por qué saludas a todo el mundo? Y le contesté, porque todo el mundo es muy importante.

Amaury Pérez. De todas maneras no voy a formar parte del coro de las personas que hablan de tu comportamiento social. Que si eres malcriado, que si eres muy exigente. No voy a meterme en eso.

Pero sí soy testigo de que eres muy riguroso, extremadamente riguroso y disciplinado y, disciplinante, no sé siquiera si existe el vocablo. Lo he sentido en carne propia. ¿Eso es una cosa que también proviene de tu niñez, de tu familia, de tu infancia o es una cosa que los años, los avatares del destino, y los golpes que has sufrido te enseñaron que ser riguroso, que ser disciplinado y ser ejemplarizante en algunos momentos y, ejemplar, lleva a las personas al éxito?

Frank Fernández. Otra pregunta que tampoco sé exactamente, Amaury, cómo contestártela, pero pensando en la pregunta, creo que desde los primeros momentos tiene que haber habido una influencia en cuanto al respeto al trabajo.

Porque mi madre, lo poquito que yo recuerdo de ella, se levantaba muy temprano, iba a la iglesia, era la organista de la iglesia, venía, limpiaba la casa y como a las nueve de la mañana, nueve y media, empezaban a llegar sus alumnos.

Yo tuve la suerte, siempre he tenido la suerte de tener gente a mi lado muy valiosa y nadie logra nada importante sin sudoración, sin un gran rigor. Y cualquier cosa fácil, realmente nunca llega a ser importante.

Amaury Pérez. ¿Cuánto trabajo te costó salir de Mayarí y llegar a La Habana?

Frank Fernández. En primer lugar, el conflicto fue que me dejaron venir a La Habana para estudiar comercio, y yo no sabía cómo me iba a zafar de eso, ¿Por qué me costó mucho trabajo? Porque tenía en mi interior la certeza de que yo nada más podía ser músico. Pero negocié con mi padre que venía a La Habana a estudiar comercio.

Me dijo: yo te retiro el estipendio y tú, o vienes a Mayarí o te las arreglas porque no voy a colaborar con tu desgracia. Me dio la gran ayuda de que tuve que trabajar para comer.

Amaury Pérez. ¿Dónde?

Frank Fernández. Empecé a trabajar en lugares como el lobby del Hotel Saint John’s. Imagínate, que allí compartía con José Antonio Méndez, con César Portillo de la Luz. Con Ella O’Farril y yo con 14, 15 años.

Llegaba de pronto Elena Bourke o llegaba Omara Portuondo y en un año y cuatro meses que estuve trabajando en la música popular, llegué a ser acompañante de Elena Bourke en el Karachi. Y compartía con René Cabell.

Amaury Pérez. ¡El gran tenor!

Frank Fernández. A las cinco de la tarde, había un negrito, chiquito, cabezón; yo trabajaba con Elena hasta las tres de la mañana y me iba a las cinco para oír al negro chiquito cabezón, que le decían Bola de Nieve, y del cual aprendí muchísimo.

Esa dificultad de poderme quedar en La Habana, ese poder salir de Mayarí, se convirtió en uno de los pilares fundamentales de mi carrera, de mi vida profesional porque aquello, más que un medio de vida se convirtió en una escuela.

Amaury Pérez. ¿Y el encuentro con Margot Rojas cuándo fue?

Frank Fernández. Yo dije: ¿dónde está la mejor maestra de piano? Y alguien, que tenía su criterio personal, no quiere decir que no había otras lumbreras como Pérez Sentenat, como Olga de Blanck, Gisela Hernández, Ángela Quintana, que también daban clases. Pero el prestigio de Margot Rojas era enorme, porque había sido alumna de Lambert, un alumno de Frank Liszt y era como tener una transmisión con el siglo XIX. Margot era una nieta de Liszt, musicalmente hablando.

Fui a verla y Margot me dijo: “Tienes mucho talento, pero si no dejas la música popular, no te doy clases.” Cosa que he pensado mucho, porque Margot respetaba mucho la música popular. Creo que Margot nunca dijo esa frase basada en ningún problema estético, ni siquiera técnico, creo que lo dijo desde el punto de vista social. Desgraciadamente ese tipo de expresión musical, se desarrolla por las noches.

Amaury Pérez. ¡Claro!

Frank Fernández. Está ligado el trago y el rigor está muy lejos de eso. Porque recuerdo que estudiaba muchas veces para tocar mejor, y si no iba al lugar un amigo o una amiga mía, apenas me aplaudían. Fíjate las claques, que así le llaman, existen desde la época de Liszt.

Hay una anécdota de Frank Liszt, considerado, por si acaso hay algún televidente que no lo sabe, yo sé que tú sí, el más grande pianista del siglo XIX, el más grande del mundo, y tenía su claque. Dicen que la claque de Liszt, era una viejita que cuando él empezaba a tocar, tocaba con mucha velocidad y llegaba un momento que la velocidad no le podía permitir tocar limpio, tocar bien, y la vejita, después de varios suspiros, se desmayaba. Al desmayarse la viejita, Liszt dejaba de tocar en el momento en que se iba a equivocar y socorría a aquella señora, lo cual provocaba una ovación aún mayor. Esto me lo contaron en Moscú, una nieta de Rachmaninov, y un un día, como él realmente era muy bueno, a la viejita se le olvidó desmayarse y entonces el que se desmayó fue Liszt. Pero la verdad es que las claques funcionan.

Uno de los aspectos a los que yo creo que Margot le hizo rechazo, fue a esa trasnochada, a esa falta de rigor, a esa falta, a veces, de valoración. No se va a escuchar música a esos lugares, no pagan una entrada para ir a escuchar música, pagan una entrada para enamorar, para distraerse, para emborracharse, y de paso por ahí está un pianista o un cantante o un guitarrista, que te hacen cositas dulces al oído que te pueden ayudar.

Amaury Pérez. Hablaste de Moscú ¿Cómo llega el estudiante de piano a Moscú y después llega a ser el primer pianista cubano que toca en el gran Conservatorio Tchaikovsky de Moscú?

Frank Fernández. Por Margot Rojas. Porque cuando Margot me hace ese planteamiento, más las experiencias de tipo social que te acabo de explicar, decidí volver a Mayarí, para luchar por conquistar a Margot y me puse a dirigir un coro de aficionados en Nicaro y Mayarí, esperando la primera oportunidad para volver a La Habana, para no tener que mantenerme económicamente de la música de los cabarets y de los clubes. Y lo logré cuando vino un director, Henry Mozzer. Como yo dirigía un coro, vine como alumno oyente, terminé en los primeros lugares de los alumnos oyentes, y con esas características que hacen los maestros en esos cursos, Mozzer escribió: Frank Fernández puede ser un gran director de coro, pero mejor pianista.

Entonces, como siempre o casi siempre pasa, como lo dijo un extranjero todo el mundo lo creyó, y me dejaron trabajar en el Amadeo Roldán de profesor asistente de Manuel Ochoa, el director del coro.  O sea, yo era alumno-profesor y Margot entonces me admitió en su clase.

Seis años después, en un concurso UNEAC pude ganar el Primer Premio, a pesar de ser el único concursante que no tenía un instrumento. Y el premio fue: tocar con la Sinfónica Nacional y 300 pesos, pero 300 pesos del año 66.

Amaury Pérez. ¡Era mucho dinero!

Frank Fernández. Muchísimo. Pero lo más grande, lo que sí fue muchísimo, es que era una beca en el Conservatorio de Tchaikovsky de Moscú. En ese momento y yo creo que hasta hoy dia, las dos cúspides del piano, eran la Juilliard de Nueva York y el Conservatorio de Moscú.

Y a Moscú pude llegar y pude encontrar al maestro y gran pianista, Víctor Merzhanov, que por suerte, había estado en Cuba como jurado del concurso y me admitió en su clase.

Amaury Pérez. ¿Cuántos años fue tu profesor?

Frank Fernández. Cinco años y medio

Amaury Pérez. ¿Y cuándo regresas a Moscú a dar un concierto en el mismo Conservatorio donde recibiste clases? Creo que más nadie lo ha hecho.

Frank Fernández. Yo la fecha no la recuerdo exactamente.

Amaury Pérez. Más o menos.

Frank Fernández. He estado ya cerca de diez o quince veces, de las cuales cinco o seis he tocado en la gran sala del Conservatorio, una de las seis mejores acústicas del mundo, y yo no conozco ningún otro cubano que haya tocado tantas veces. Considero que eso es un premio que me ha dado la vida.

Amaury Pérez. Pero la sensación de la primera vez, esa sí debes recordarla.

Frank Fernández. Sí, totalmente. Es una sensación entre placer y pánico extraordinario. La adrenalina en el techo, porque tú pisas y dices: aquí pisó Tchaikovsky, aquí pisó Rachmaninov, aquí pisaron Antón y Nikolái Rubistein.

Porque es verdad, han estado toda esa gente y entonces tú de pronto pisas ese mismo suelo y sabes que allá te queda el piano y empiezas a mirar los cuadros que rodean la sala. Está Beethoven, está Chopin, está Tchaikovsky, está Rachmaninov.

Es algo impresionante, es intimidante, pero a la vez es sensacional. A mí me gusta la adrenalina, no sé a ti. Creo que el pánico tiene ojos grandes y si tú logras dominarlo, ves mejor.

Amaury Pérez. Ahora hablemos del Frank maestro. Posiblemente no exista ningún maestro de piano en Cuba que tenga tantos alumnos laureados como tú. Y entre esos alumnos, laureados y aventajados, voy a incluir a prácticamente toda nuestra generación de La Nueva Trova.

Yo me considero alumno tuyo, Silvio se considera alumno tuyo, Pablo es alumno tuyo, Vicente, Adalberto Álvarez, la gente del grupo Manguaré, Pancho, en fin, todos somos alumnos de Frank Fernández. Pero ¿Frank ha recibido siempre el agradecimiento de sus alumnos?

Frank Fernández. Tú, si no pones la cosa mala no eres feliz. Un maestro tiene que quitarse un pedazo del alma para poder tener éxito con un alumno. Y yo siempre he dicho que a los maestros deberían pagarle diez veces más que a los artistas, porque el artista sale a la escena y si lo hace bien inmediatamente tiene un…

Amaury Pérez. Recibe una recompensa.

Frank Fernández. Total, total y rápidamente, hasta con la mirada de la gente. La gente te mira con amor y te aplauden con agradecimiento. El maestro se puede pasar cinco años, como yo me los he pasado, seis, catorce en algunos casos, preparando un alumno.

Si el alumno gana un premio es porque tiene talento y hasta algunos escritores importantes lo dejan escrito en los libros, y si el alumno no gana el premio es porque el maestro es malo.

Amaury Pérez. El maestro no lo enseñó bien.

Frank Fernández. Pero lo más terrible no es eso. Lo más terrible, en muchos casos, no en todos, es que cuando el alumno te necesita, tú eres su  papá, su mamá, su hermano, su tío. Trata de acercarse, te ayuda, te trae el vaso de agua, el café, quiere a tu familia. No estoy hablando de ninguna actitud premeditada en todos los casos, en la mayoría de los casos es una actitud natural de necesidad de acercarse a esa luz que le está dando el profesor.

Pero poco a poco, cuando el alumno va adquiriendo y va chupando, como una especie de vampiro, va chupando esa sangre y va aprendiendo, empieza a ver al profesor como la competencia.

Hay frases famosas de algunos de mis alumnos, de las más decentes, de yo decirle a uno, ya laureado. ¿Por qué no tocas esto así? Y me dice: Maestro, si es que ya todo lo hago igual que usted, ya estoy loco por hacer cualquier cosa, pero que no sea como usted.

Yo me quedé impresionado, no fue una bronca, no fue una actitud airada, no fue con desprecio, era una necesidad de ser él mismo. Entonces llega el momento en que esa necesidad de libertad, esa necesidad de sentirse otra persona, lleva a los alumnos hasta la traición. Y hablar mal de sus maestros y hacer cosas inimaginables.

Y casi siempre la gente más agradecida, en los casos en que hay mucho tiempo trabajando con los alumnos, no es el caso de ustedes, que yo te agradezco la generosidad, que fueron pequeños lapsos de tiempo, cuando hice tus primeros arreglos, ayudé a Silvio como productor. Yo te hablo de dedicarse muchos años a la preparación de un alumno, la traición de un alumno puede ser desastrosa, te puede dejar un año sin tocar. A mí me pasó. Yo estuve un año sin poder tocar el piano por una traición de un alumno, brillante alumno, excelente pianista, que llegó a decirle a un ministro de Cultura: el mejor profesor del mundo es Frank Fernández y entonces el ministro le dijo: sí, un pianista muy bueno. A lo que él respondió: bueno, pianista ya no tanto, porque empezó muy tarde, pero es el mejor profesor del mundo.

Eso fue hace más de veinte y cinco años y gracias a Margot y a mi madre, y a mi esfuerzo y mi sudoración, todavía puedo seguir tocando el piano

Amaury Pérez. ¿Las dificultades técnicas a la hora de tocar son las mismas para la música popular que para la música de concierto?

Frank Fernández. La pregunta es bien difícil. Existe el criterio de que la música clásica sí necesita una gran técnica y la música popular no. Yo pienso que la diferencia técnica entre la música clásica y la música popular no existe.

Lo que sí existe es que dentro de la música clásica, tocar Prokofiev, lleva unos parámetros técnicos diferentes a lo que es tocar Chopin. El sonido se produce de otra manea. El carácter expresivo de ese sonido, tiene que ser hecho de otra manera.

Igual, tú no puedes tocar un guajeo, tú no puedes tocar un son, no puedes tocar un changüi, (si los changüiseros permitieran que hubiese un piano) con la misma, -esa es una palabra francesa-, touché, el mismo enfoque, la misma forma de atacar que acompañar “Acuérdate de abril”.

Amaury Pérez. ¡Claro!

Frank Fernández. O Pequeña Serenata diurna. Ahí hay diferencias técnicas, pero no son porque sea popular o sea culto. Es que el carácter de la obra artística implica una forma de tocar distinta.

Por ejemplo, Keith Jarret, la técnica de Keith Jarret le permite, y de hecho lo hace y lo está dejando grabado, tocar todos los preludios y fugas de Bach y tocar cualquier cosa jazzística, que está dentro de los llamados géneros de la música popular.

Chucho Valdés, que es un extraordinario pianista, tiene pasajes de una dificultad tan grande como una obra de Liszt. Cuado tú atacas un bolero, no es lo mismo que cuando atacas un merengue.

Cuando tú tocas a Mozart no puede ser tan violento como cuando tocas a Beethoven. Ahí están las diferencias técnicas. Pero yo estoy en contra de que en la música popular no hay técnica y que en la música clásica sí hay técnica. Eso nada más lo dicen los que son incapaces de hacer las dos cosas.

Amaury Pérez. Frank, en la música de concierto, ¿uno puede elegir con qué compositores se siente más cómodo?. Por ejemplo, yo te siento muy cómodo con los románticos, con Rachmaninov, con Tchaikosvki, con Chopin. ¿Uno puede decidir qué tocar o hay que tocar obligatoriamente a Beethoven, hay que tocar necesariamente a Prokofiev?

Frank Fernández. Yo creo que no hay ninguna ley que exija eso, ni siquiera un protocolo internacional que te lo exija. A mí me parece que hay algunos autores que sí son básicos. Yo creo que los barrocos, Bach, los clásicos, Mozart, Haydn, que están en la base, hay que conocerlos, sería útil tocarlos, aunque no sean los que mejor te salgan.

Y luego se pasa a los grandes románticos: Liszt, Chopin. A los de mucha contemporaneidad como Prokófiev, porque los aspectos técnicos desde ese horizonte tan amplio, te obligan a desarrollar un aparato de virtuosismo mucho mayor.

Sólo por esa razón a mí me parece que sería conveniente tocar diversos autores. El siglo XXI es el siglo del eclecticismo, la peste el que se parezca al otro y yo creo que esa cosa de dedicarse a un solo compositor no es posible y no está de moda.

Amaury Pérez. ¿Pero tú tienes tu preferido, no?

Frank Fernández. Sí, el último que toco.

Amaury Pérez. Imaginemos a un cubano, un pianista cubano, de Mayarí, graduado en el Tchaikosvki, que de repente va a tocar en el Carnegie Hall a George Gershwin ¿Cómo te imaginas que los norteamericanos, tan acostumbrados a oír un Rhapsody in Blue o El concierto en Fa te recibirían?

Frank Fernández. A mí me parece que me recibirían bastante bien. Pero la experiencia similar a la que tú propones, la tuve hace dos años en Moscú, donde me pidieron Rachmaninov, en la gran sala de Conciertos.

Amaury Pérez. Bailar en casa del trompo.

Frank Fernández. Y está considerado además, el más ruso de todos los compositores. Contrario a lo que mucha gente piensa, que es Tchaikosvki. Es Rachmaninov el más ruso de todos los compositores.

Y aquello fue una cosa muy difícil, pero yo sé que en este programa no se admiten otras cosas que no sean las buenas palabras.

Amaury Pérez. No, las malas también, aquí hay unos cuántos que han dicho las suyas.

Frank Fernández. Pero en cualquier momento sería bueno que vieses lo que pasó allí.

Amaury Pérez. ¿Qué concierto tocaste?

Frank Fernández. El segundo, además que es el más famoso.

Amaury Pérez. El más famoso, el más extraordinario. Particularmente yo no soy crítico de nada, pero para mí nadie toca el Nº 2 de Rachmaninov como Frank Fernández.

Ahora voy a dar un saltico rápido a un par de preguntas que me parecen esenciales. Tú, que todavía eres un hombre muy guapo.

Frank Fernández. Gracias, es que la maquillista es amiga de una amiga mía.

Amaury Pérez. Sí, y a mí me gusta celebrar le belleza femenina y la masculina también. Un día llegaste a la Escuela de Arte y conociste a la muchacha más bonita que había, por la que todos los varones en esa época suspiraban.

Incluso conozco a mucha gente que todavía suspira por ella a tus espaldas.

Frank Fernández. Todavía, todavía.

Amaury Pérez. Háblame de Alina, tu compañera, tu esposa y una persona sencillamente extraordinaria.

Frank Fernández. Bueno, Alina, en primer lugar, es eso que tú dijiste, una mujer muy bella, unos ojos extraordinarios.

Amaury Pérez. Los ojos de Alina.

Frank Fernández. Es una mujer muy bella. Pero también es bella por dentro. Tenemos 37 años de estar juntos y no te voy a negar  que hemos tenido muchísimas discusiones en estos 37 años, que de alguna manera yo he llegado a pensar que ratifican que todavía estamos enamorados.

Para mí fue una suerte encontrármela. Es una cellista fantástica, debería tocar todavía más. Toca, te puedo recordar y el público quizás la recuerde, en el arreglo que yo hice de “Te amaré”, de Silvio.

Amaury Pérez. Bello.

Frank Fernández. Allí hace el cello Alina. Y ha sido una suerte encontrármela, que además me ha dado dos hijos.

Amaury Pérez. También músicos.

Frank Fernández. Que son excelentes músicos: Liana, pianista concertista y Frank Ernesto, oboísta.

Somos una pareja, que yo creo que ya no podemos vivir el uno sin el otro.

Amaury Pérez. Hay gente que dice que Frank es un hombre que a la hora de tocar lleva al piano vasos de agua, invoca espíritus, lleva amuletos. Yo no los veo en realidad o los pones en un lugar donde no se ven desde el público, pero me han contado tramoyistas, fíjate que no son dados a hablar de más, dicen que Frank está lleno de espíritus que los convoca al piano. ¿Es cierto?

Frank Fernández. Yo creo que los espíritus siempre han estado conmigo y siempre he sentido una presencia, sobre todo el espíritu de mi madre. Pero no los convoco de la manera religiosa que se acostumbra. No soy un practicante de ninguna religión en este momento. Fui monaguillo.

Y lo que el tramoyista te puede haber dicho, es un cenicero con agua que yo pongo, a veces, dentro del piano. Últimamente no lo estoy poniendo, porque un día se me botó uno y desgracié un piano en Moscú. Si volvía a llevar eso no podía tocar más. Yo no sudo las manos, sudo mucho el cuerpo, pero no sudo las manos. Y entonces utilizo eso para mojarme los dedos. Y de ahí, debe haber surgido esa anécdota, que tiene una base.

Amaury Pérez. Claro, porque hay agua.

Fank Fernández. Hay agua y yo, además, a veces lo he hecho delante del público. Y me gusta también hacerlo para que la gente goce, a la gente le encanta. Y en momentos comos estos en que se ha desarrollado mucho el asunto esotérico, yo no sé si es la necesidad de encontrarse a sí mismos o es miedo al futuro, pero toda esta onda retro que existe, a mí me parece que las religiones han tomado mucha fuerza. El ser humano como que se está de nuevo buscando. Quizás el desarrollo tan brutal de la tecnología, que deshumaniza cuando es mal utilizada. El día que tenga ganas de hacerme el santo, me lo hago, pero hasta ahora no he sentido la necesidad.

Amaury Pérez. ¿Y Cuba podría ser un talismán para ti?

Frank Fernández. Cuba es, Mayarí en primer lugar, el espíritu de mi madre, la Revolución cubana son talismanes poderosísimos, la fuerza que a mí me da sentirme cubano, porque yo me siento responsable de Cuba en muchos aspectos. No puedo hacer todo lo que quisiera. Soy muy criticón donde creo que debo hacerlo. Pero yo adoro Cuba y me siento un representante querido por el pueblo cubano y creo que eso es una responsabilidad extraordinaria.

Y tú no te imaginas cuando yo voy a salir a escena fuera de Cuba la fuerza que a mí me da saber que es posible que llegue la noticia. Aunque tú sabes que eso de que llegue la noticia… entre los pocos espacios que te dan y algún periodista que no te quiera, ya te desgraciaste.

Amaury Pérez. Y los dos minutos en el noticiero.

Frank Fernández. Incluso he tenido discusiones, porque he salido en periódicos importantes afuera, en la televisión afuera, y he ido a la embajada con el de Prensa Latina y le digo: ¡Oye!, ¿mandaste la noticia? ¡Mándala a la dirección de Juventud Rebelde, mándasela a Granma, dile especial para Granma, a ti te hacen caso!, porque a mí me gusta muchísimo que mi gente sepa que yo hice algo bueno fuera de aquí. Porque ahí están esos grandes talismanes, que son el amor recibido y que le tengo a este país.

Amaury Pérez. Muchas gracias, Frank. Muchas gracias por venir, de un alumno temporal siempre agradecido.

Frank Fernández. Muchas gracias

En el próximo programa Amaury Pérez entrevista a Carlos Junior Acosta. Usted puede escribirle a los realizadores del programa a través de los comentarios de esta página o al correo con2quesequieran@cubadebate.cu

Rafael Solís, director del programa; Fernández y Amaury Pérez.

Rafael Solís, director de fotografía; Frank Fernández y Amaury Pérez.

Frank Fernández

Frank Fernández.

Amaury Pérez, Frank Fernández y Arleen Rodríguez

Amaury Pérez, Alina Neira, Frank Fernández y Arleen Rodríguez.

CON 2 QUE SE QUIERAN ...

A.P.: Voz.
S.R.: Guitarra y voz.

Con dos de la misma celda o del mismo andén
con dos que alcancen el tope de la subasta
con dos que bailen sin casa en el mismo tren
con dos que resulten ser de la misma casta.

Con dos que entre tantos ecos se digan ¿quién?
con dos que se nos parezcan en la canasta
con dos que tengan el alma como de cien
con dos que se quieran bien, con dos que se quieran bien,
con dos que se quieran, basta.

AMAURY PÉREZ / La Habana / 2002

Se han publicado 84 comentarios



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  • Geiser Arecio Pérez Rivas dijo:

    Cuba es la isla enigmáticamente maravillosa donde único pueden nacer hombres excepcionales, y dentro de esa lista, está Frank Fernández. Confieso que como joven y por las pocas vías existentes, no conozco la obra del maestro, que solo tenía la vaga referencia de los medios de su virtuosismo; pero cuando se observa a un simple hombre, hablar con tanta propiedad, amor, dedicación y disciplina, se está en presencia de un Maestro, de quien se debe tener como ejemplo y rendir su merecido tributo. Para usted, mis más sincero respeto y admiración, me inclino ante su obra y le me siento orgulloso de decir: Frank Fernández es cubano.
    Amaury, mis felicitaciones, excelente programa, tiene aquí a un seguidor. Y confieso, me quedé esperando un fragmento de Nº 2 de Rachmaninov. (Ojalá un día lo pueda al menos escuchar)

  • Armando Tito Bertot dijo:

    Soy estudiante universitario y acabo de ver el programa. Sin dudas y no me considero un experto respecto al tema, Amaury supo llevar la entrevista de la mano, haciendo buenas preguntas, sin caer en banalidades. No hubo incoherencias, mas si una exquisitez en cuanto a respuestas bien pensadas. Un Frank Fernández, maestro de maestros, que nos hace pensar en la importancia de sentirnos cubanos dentro y fuera de Cuba.
    Enhorabuena, un programa para que los jóvenes conozcamos más sobre las grandes personalidades de la cultuira cubana.

  • JPablo dijo:

    Ñooooooooooooooooooó, tronco’entrevista.
    Genial el entrevistado y su anfitrión.
    ¡Que vivan los martes de Cubavisión!
    Un abrazo a todo el equipo,
    JPablo

  • Cary dijo:

    simplemente genial, se pasó el tiempo sin sentirlo, que entrevistas más exquisitas, siempre Amaury prestando atención y no como otros que cuando la cámara los enfoca está el entrevistado hablando y el entrevistador leyendo la próxima pregunta, que lejos está este programa de los abominables shows de otras televisoras y de la propia tv cubana, enhorabuena , que suerte contar con artistas de tanta valía

  • Amelia Sánchez dijo:

    Gracias a Amaury y a todo el colectivo.
    Este programa es un precioso regalo. Las entrevistas de Amaury son muy buenas, bien aceptadas por el entrevistado y aportan mucho al televidente.
    Agradecimiento particular a ese gran Maestro nuestro que es Frank Fernández por estar en el Programa, y digo nuestro, porque la cubanía que desborda Frank,nos hace quererlo y admirarlo más. Sencillo y exitoso hombre, mucha salud y larga vida para usted.
    Amaury, que tú programa dure mucho, ya sabes, te esperamos cada martes y sigue con tan lindos proyectos. ¡Éxitos! te queremos bien y eso basta.

  • William Rery RA dijo:

    Sencillamente uno de los tiempos mas exelentemente aprovechados y conducidos en la pantalla chica,que con el diseño y realización de este programa se agiganta, he visto los dos, uno con Rosita nuestra vedet por exelencia y el de nuestro maestro Frank, en niguno de los dos he permitido que nada externo me distraiga, por que en este espacio de tiempo, ni una sola cosa de las que ocurren, ni una sola de las palabras dichas, ni ningún gesto, han sobrado y nos ha llegado la frecura de una charla entre dos que se quieren, en la cual nos han permitido participar, aunque Amauri y sus invitados no nos hayan oido.

    Que orgullo ser cubano y haber sido o ser representado por estos seres tan queridos y tan cubanos como nosotros.

    Sencillamente”

    “Bravo Amauri”, “Bravo Rosita”, “Bravo Frank”………..hasta ahora…….ansiosos hasta el martes….para, sin duda alguna, seguir gritando “Bravo”

  • Oscar Fernadez dijo:

    Desde que lei la entrevista a Giuseppe Tornatore me propuse esperar a que saliera el programa en la tele, sabia como el propio Amaury me comentara que disfrutaria mucho mas viendolas, que tronco de entrevistador eres Flaco, y del Maestro Frank que decir, exquisito en sus respuestas. Desde Miami, Gracias Maestros, personas como uds me hacen sentir cada dia mas orgulloso de ser Cubano….

  • Oscar Fernandez dijo:

    Amaury imagino que estaran preparando un DVD con todas las entrevistas que presentes en tan bello espacio, he tomado las fotos prestadas para ponerlas en mi face. Hasta el proximo martes…

  • Oscar Fernandez dijo:

    Cuando lei la entrevista a Giuseppe Tornatore me propuse esperar a que saliera el programa en la tele, porque como el propio Amaury me comento seria mucho mas emocionante, he quedado maravillado tanto con el arte de Amaury para entrevistar como con las respuestas tan certeras del Maestro Frank. Desde Miami, Gracias, por personas como uds cada dia me siento mas orgulloso de ser Cubano…

  • roberto dijo:

    padrino. que bueno entrevista. que grande eres carajo. que buena..que buena..que buenas las respuestas de frank.. que bueno que hablo de Alina… y lo de sus talismanes me dejo loco…que buenas fotos madrina. les escribo por aqui porque ya ni responden por los otros correos. que gran programa… un abrazo.

  • William Rivero Perdomo dijo:

    Que orgullo ser cubano, que orgullo ser holguinero, que orgullo conocer Mayarí, pues alli fui a algunas de mis escuelas al campo, Frank es un orgullo para nosotros los holguineros, y mas cuando estamos lejos de la patria, no me pierdo el programa por CUBADEBATE, pues no lo he podido ver en vivo, pero me encantan las obras de Amaury, aca en Mexico he tenido la oportunidad de ver a nuestro Amaury en la tv en el programa Animal Nocturno, y la verdad es un momento de cubania total y de la sencillez que desborda nuestro gran trovador, al maestro Frank, toda mi admiracion y el orgullo de sentirlo nuestro, aunque yo no sea un experto en la musica clasica, pero lo bueno siempre se admira. Que bonito es lo bonito…

  • F.JUAN ÁGUILA dijo:

    FRANK FERNANDEZ CONQUISTO “FRANCIA” Y ABRIÓ EL CAMINO A MUCHOS CUBANOS MÁS.

    Nos sentimos muy orgullosos de él, y no solamante por eso.

  • Emilio Rodríguez Pupo. dijo:

    Formidable regalo. Espacio necesario en la TV Cubana. Lo esparábamos deseosos.
    Están aquí casi todos los medios. La TV con sus imágenes, los estudios ICAIC, La Radio porque nos regala la posibilidad de imaginar las historias que cuentan, como hace la radio; y la web, porque finalmente lo recibimos por Cubadebate.

    Gracias a todos y en esta última entrega en especial a Frank, que es de mi también querido Mayarí.

  • toyo55 dijo:

    Muy buena entrevista,sobre todo por que dejo hablar al entrevistado e hizo cortas pero inteligente preguntas a quien esuna gloria de la musica cubana.Solo podria sugerir una silla mas comoda para el invitado.Gracias

  • freddy dijo:

    amaury genial lo sobre todo el programa con frank fernández una verdadera lección de lo que necesita la televisión cubana actual sencillamente maravilloso me encantaría invitaras a la actriz mirta ibarra gracias por tanta entrega amaury

  • Claudia dijo:

    Sencillamente genial

  • Any dijo:

    Amaury, si que has dejado chiquito a otros que tienen por profesión hacer lo que ahora estás haciendo…… no sobra nada en tus preguntas, necesarias, apropiadas, directas ……. felicidades, también por esto. “Ustedes” …. aprendan como se lleva una entrevista.

    Frank, “tú” has demostrado que si de tus manos sale musica angelical, tu verbo no se queda rezagado, preciosas palabras, gozo de saber, de ratificarme en tus palabras, que es un PRIVILEGIO, que es un ORGULLO ser cubano

  • Rafael R.Ramírez Jomarrón dijo:

    Hasta ahora los dos programas han tenido la visita de Glorias de la cultura cubana,lo que no comprendo es ¿porqué el vestuario de Amaury no está acorde con sus invitados? además de vez en cuando utiliza una risa que no viene al caso.De todas formas creo que el programa está muy bien concebido.

  • Elder dijo:

    Felicidades, este programa es la muestra de que se pueden hacer cosas cada vez mejores, Amaury y su equipo, creo que este programa marcará un antes y un después en el estilo de en nuestra televisión, me siento orgulloso y felíz de estar cada martes ante una propuesta televisiva como esta.

  • Giraldo Mazola dijo:

    Amaury:
    Conocí a tus padres, particularmente a Amaury por sus responsabilidades en la TV y a ti de chico pues durante un periodo convivimos en el mismo edificio.
    Te vi después crecerte como poeta y cantautor.
    Me satisfizo mucho el periplo por las prisiones que hiciste con Silvio pues sufrí la cárcel de joven y luego también recorrí varias para admirar el sistema de escuelas que introdujimos.
    Ahora he visto los dos programas que has realizado.
    Te felicito por la frescura, agilidad y excelente presentación del programa. Veo la huella de tu padre.
    La intimidad que develas de esos dos personajes emblemáticos sin caer en la pacotillesca y a veces vergonzosa revelación escandalosa de los paparatzi es agradable y necesaria. Disfruté los relatos del afecto a su pueblo natal de Frank.
    Estoy seguro los siguientes serán mejores.
    Hacía falta algo así a nuestra televisión.
    Mazola

Se han publicado 84 comentarios



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Amaury Pérez Vidal

Amaury Pérez Vidal

Cantautor cubano. Fundador de la Nueva Trova. Ha conducido varios espacios exitosos en la televisión nacional. Ha escrito varias novelas y poemas.

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