Teherán ya ha ganado la cuestión central de la guerra: el estrecho de Ormuz. Eso nunca tuvo que ver con el expediente nuclear. Washington tendrá que aceptar esta realidad. Bueno, eso será casi imposible. Los escenarios que se avecinan parecen sombríos. “Desescalada controlada” parece ahora un espejismo en el desierto.
Esta época impone una exigencia histórica que rebasa cualquier cálculo administrativo, cualquier protocolo diplomático y toda retórica complaciente. La defensa de la vida reclama una articulación consciente de las fuerzas sociales capaces de enfrentar un orden que ha convertido la devastación en condición ordinaria de su reproducción.
Celebramos el aniversario 63 de la creación de nuestra UPEC cuando pareciera que ya en Cuba no hubiera nada que celebrar, pero los tercos de esta Isla -los necios, diría Silvio- contamos aún con tres tesoros que ni siquiera la gran industria de la mentira, con sus “portaviones” de intimidación mediática, ha podido arrebatarnos: cabeza para pensar la verdad, boca para decirla y corazón para defenderla.
En las últimas décadas, el mundo asiste a un fenómeno económico paradójico: la producción global de riquezas aumenta significativamente mientras que su distribución es cada vez más desigual. La acumulación en manos de una minoría privilegiada despierta inquietudes. Baste decir que 1% de la población global (80 millones de personas) acapara 2/3 de la riqueza de todo el planeta.
Pienso en una persona que envía medicamentos a Cuba. Los busca, los compra, los empaqueta, paga por un envío que no debería ser necesario, para hacerlo recorre su ciudad asturiana no sin esfuerzo. No lo hace sólo para parientes y amigos. Ni lo hace una vez, dos, diez, sino más. Y aunque se cansa, no se cansa. Si pudiera, enviaría también garrafas de gasolina. Por supuesto, no es la única. De ella, de cada una de ellas, depende que se sostengan las verdades no trucadas del mundo.
Resulta cuando menos desvergonzado que el representante de Israel, cuyo Gobierno enfrenta un rechazo sin precedentes de la comunidad internacional por el genocidio, las gravísimas violaciones del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario que comete contra el pueblo palestino, pretenda erigirse como crítico de Cuba.
“Cuando alguien dona dinero a mi campaña, está apoyando mi agenda. Yo no apoyo la de ellos”, expresó Marco Rubio en un programa político de NBC el 9 de marzo de 2016. Lo que no reconoció el entonces el senador por Florida es que una cosa son quienes pagan la entrada al espectáculo y otra quienes contratan al artista: estos invierten porque les traerá ganancias y pueden exigir la música. Porque en Estados Unidos, un político sin gran apoyo económico no llega ni a la panadería.
Estados Unidos ha negado la existencia del bloqueo. Invito al señor Waltz a leer las declaraciones de la portavoz de la Casa Blanca del 30 de marzo o las del propio presidente de los Estados Unidos del día antes. Confirman la existencia del bloqueo, en particular el cerco total de hidrocarburos.