La verdad es que me había prometido evitar caer en la tentación de analizar los dichos y la conducta del presidente de la Argentina. La razón: mantenerme lo más lejos posible de un personaje tan despreciable como el inquilino de la Casa Rosada. Un sujeto tóxico, que puede envenenar inclusive a quien lo examina. Pero sus más recientes agresiones verbales a un hombre de bien como el presidente Luiz Inacio “Lula” da Silva traspasaron todos los límites.
En medio de esta caótica situación que vivimos, donde la supervivencia prima, y la resiliencia, la inventiva y una resignada forma de aceptar lo inevitable predominan, poco a poco adquirimos propiedades que jamás imaginamos.
La portera cubana Yurismailis García paró el cuarto penal de México y casi todas las jugadoras salieron corriendo a abrazarla. Un pequeño grupo hacía lo mismo con Mileisis Argentel, al frente hoy de la dirección del equipo. Cuba tomaba desquite del revés sufrido en la final de San Salvador 2023 y el llanto se apoderó de todas tras concretarse el 2-0 en la pizarra.
No por costumbre ya en juegos múltiples, la lucha cubana volvió a inspirar la crónica desde lo que mejor saben hacer: ganar convincentemente y ser fieles a un legado histórico al que nadie se acerca en la región y en América. »
El presidente estadounidense, Donald Trump, está subiendo y bajando aranceles a su antojo, violando acuerdos internacionales que él mismo firmó y, casi con toda seguridad, infringiendo la ley federal. La única diferencia esta vez es que tiene un nuevo pretexto para abusar de los aranceles: acabar con el trabajo forzoso. Pero su supuesta preocupación es una farsa.
La batalla tecnológica que Occidente ha entablado contra China responde a una necesidad estratégica: impedir que Beijing compita —y eventualmente lidere— en el complejo territorio de la Inteligencia Artificial. La cadena de valor de esta dimensión estratégica incluye: insumos para la producción de microprocesadores, el entrenamiento permanente de las plataformas y el emplazamiento de Centros de Datos.
El camino es difícil, la situación es compleja, pero la voluntad de vencer es inquebrantable. No somos una nación en disputa ni una colonia; somos un pueblo soberano que ha decidido su destino. La historia nos ha enseñado que, en los momentos más oscuros, cuando el imperio aprieta el cerco y las dificultades parecen insuperables, el pueblo cubano encuentra en su unidad la fuerza para sobreponerse. Eso nos legó Fidel: la convicción de que no hay situación sin una salida posible.
El problema hay que verlo como un sistema donde el valor económico tiene que expresarse en cifras que permitan realizar un verdadero gobierno y una verdadera evaluación de la economía. Restablecer el valor y la confianza en el valor del dinero como expresión del valor económico es un paso condicionante para casi todas las transformaciones previstas. Si eso no se tiene en cuenta, el sistema no puede funcionar.