Los centros de datos de IA se han convertido en objetivos de ataque en la guerra con Irán

Un hombre camina junto a una maqueta simbólica de un misil y una bandera iraní en la plaza Imam Hussein, en Teherán, el 12 de julio de 2026. Foto: Majid Asgaripour/Wana News Agency/Reuters
La estrategia de Irán de contrarrestar el poderío militar con ataques a la economía ha expuesto la vulnerabilidad de uno de los intereses más vitales del mundo: los centros de datos de IA.
Irán ha dirigido una potencia de fuego significativa contra las refinerías, las exportaciones de petróleo y las atracciones turísticas de sus vecinos, infligiendo estragos económicos en los países del Golfo y en quienes hacen negocios con ellos.
Ahora los centros de datos, que impulsan la tecnología más crucial para el futuro de la economía global, se están convirtiendo en objetivos. Irán ha bombardeado varios centros de datos de sus vecinos y Estados Unidos respondió atacando uno de Irán.
Los centros de datos han sido durante mucho tiempo objetivos de ciberataques, pero los ataques físicos son exclusivos de 2026. Es un ajuste de cuentas para los gobiernos que consideran que la IA es crucial para su seguridad nacional y su crecimiento económico, y para una industria que se ha volcado por completo en construir costosos centros de datos por todo el planeta.
Un nuevo frente en la guerra
Irán y Estados Unidos han atacado al menos cinco centros de datos en la región del Golfo, incluido un segundo ataque con misiles iraníes contra un centro de datos de Amazon en Bahrein a finales de julio. Amazon declinó hacer comentarios, pero su panel de Amazon Web Services ha mostrado una interrupción en la región desde un ataque inicial del 30 de abril contra el centro de datos, y las imágenes satelitales mostraron amplios daños en la instalación de AWS.
En los primeros días de la guerra iniciada por EE.UU. e Israel, Irán dejó claro que considera a los centros de datos como objetivos militares justificados. El CGRI publicó una lista de 29 objetivos tecnológicos regionales que planeaba atacar, incluidos sitios propiedad de Amazon, Google, Microsoft, Nvidia y Palantir.
En una publicación en Telegram tras su ataque del 21 de julio contra el centro de datos de Amazon, el régimen iraní dijo que atacó de nuevo la instalación porque Amazon es un proveedor de nube para las gestiones de inteligencia militar de Estados Unidos. Amazon tiene numerosos contratos con el Gobierno estadounidense, incluida una parte del proyecto Joint Warfighting Cloud Capability de US$ 9.000 millones. Google, Microsoft y Oracle también forman parte del proyecto.
Los centros de datos de la región son importantes no solo para las fuerzas militares estadounidenses y las industrias de IA, sino también para la región del Golfo, que se imaginaba a sí misma como un tercer centro global de IA, junto con Estados Unidos y China. Arabia Saudita ha destinado una parte significativa de su fondo soberano de US$ 1 billón a la IA, y los EAU firmaron en 2025 un acuerdo histórico con el Gobierno de Trump para construir Stargate, un centro de datos de IA de US$ 500.000 millones, el mayor proyecto de este tipo fuera de Estados Unidos. OpenAI, Oracle, Nvidia y Cisco se asociaron en ese proyecto.
En conjunto, Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han comprometido más de US$ 2 billones en inversiones relacionadas con la IA con Estados Unidos, con la condición de que también desinviertan en tecnología equivalente china.
Eso ha alineado a la región con Estados Unidos y ha expuesto sus activos de IA a ataques iraníes, señaló Helima Croft, jefa de estrategia global en RBC Capital Markets.
“A primera vista, estos ataques y amenazas más amplias contribuyen a socavar la confianza en la que está llamada a ser una región importante para la innovación y la inversión en IA”, dijo Croft. “También ponen de relieve el papel que estas empresas desempeñan en la guerra y la diplomacia, así como hasta qué punto está dispuesto a llegar Estados Unidos para defenderlas”.
Un viejo problema con un giro nuevo
Los centros de datos pueden parecer nuevos debido a la reciente y rápida expansión de las construcciones durante la revolución de la IA. Pero en realidad existen desde hace décadas, y han sido objetivos de guerra durante mucho tiempo.
Los ejércitos a menudo ejecutan operaciones de mando y control lejos de las líneas del frente; los enemigos han buscado interrumpir esas comunicaciones mediante interferencias y, en las últimas décadas, ciberataques.
¿Pero explosiones en los centros de datos? Eso es nuevo.
La razón es doble: la IA se ha vuelto económicamente clave para Estados Unidos y la región del Golfo, por lo que Irán puede infligir daño donde realmente duele al interrumpir centros de datos a bajo costo, principalmente con drones. Y, además, Irán puede afirmar legítimamente que los centros de datos son objetivos militares.
“No llevan una pegatina que diga: ‘¡Datos militares aquí!’”, dijo Andrew Reddie, profesor de políticas públicas en la Universidad de California, Berkeley. “Los centros de datos podrían estar almacenando datos relevantes para lo militar y usarse para fines orientados al mercado al mismo tiempo”.
“Si eres Irán y estás mirando a Amazon, bien podrías ver que tiene una bandera estadounidense pintada por todas partes”, añadió.
¿Y ahora qué?
Todo eso tiene implicaciones significativas para las empresas que construyen centros de datos y los gobiernos que quieren que se construyan.
Pero, en la práctica, son solo enormes almacenes con equipos muy caros dentro, señaló Philip Wray, jefe de propiedad en la aseguradora MSIG USA. No hay mucho que se pueda hacer para reforzarlos contra bombas y drones.
Por eso los sistemas se construyen duplicados, por lo general para protegerse contra desastres naturales, cortes de cables y cosas por el estilo, pero ahora también contra ataques. Cuando un centro de datos cae, se puede acceder a los datos que se almacenaban allí y la capacidad de cómputo que proporcionaba desde un centro de datos diferente.
A pesar de la guerra, los Estados del Golfo siguen rebosantes de efectivo y comprometidos con la IA. Incluso con todo el dinero que se puede ganar allí, las empresas extranjeras pueden pensárselo dos veces antes de construir en la región si temen que sus activos no están protegidos adecuadamente, señaló Reddie.
Y los costos del seguro para los centros de datos se están disparando —si es que pueden conseguirse.
“Algunos clientes están mirando los acontecimientos recientes y se lo están pensando dos veces sobre si seguir adelante, y algunos aseguradores no se sienten cómodos asumiendo ciertos riesgos”, comentó Joe Macejak, líder de infraestructura digital de propiedad en EE.UU. en la correduría de seguros Marsh.
Incluso si pueden obtener cobertura, las empresas tecnológicas no podrán transferir todo el riesgo a una aseguradora, señaló Macejak.
Con los chips, los materiales de construcción, la mano de obra y otros costos asociados disparándose a medida que aumenta la demanda de centros de datos, resulta demasiado riesgo para una empresa.
Especialmente si ese centro de datos se convierte en un enorme objetivo de guerra.
(Con información de CNN)
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Cada día, pone más gente y recurso a pensar cómo defenderse de ellos
Pues a pegarle duro a los intrusos, donde les duela así también se hace la guerra y se gana también que cara'.
Irán rechaza nuevamente ayer la afirmación del secretario del Tesoro yanqui y de Trump de que el estrecho de Ormuz se abriría hoy en virtud de un nuevo acuerdo.
La declaración iraní añadió que "Trump ha incumplido sus compromisos e Irán sigue adelante con su plan de establecer acuerdos en el estrecho independientemente a las amenazas de Estados Unidos y lo conseguirá", reafirmando que "Irán no define sus intereses y prioridades en función de las exigencias y amenazas de Trump"
Pero es que un acuerdo sobre Ormuz no supone el fin del conflicto, es solo una pieza del rompecabezas. Una paz justa y equitativa requiere resolver la situación en Líbano, consolidar un alto al fuego en la región y alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, si se deja pendiente cualquiera de estos aspectos, el camino de vuelta a la guerra seguirá abierto.
Mientras Estados Unidos vacila, Irán avanza gota a gota consolidando su influencia a medida que se agotan las reservas de petróleo y aumenta la presión.
Su objetivo es claro, expulsar de la región a las tropas, bases y activos navales yanquis.
Esta trayectoria continua, tanto si Trump intensifica la escalada como si la congela, porque el propio vacío invita a la expansión iraní como hegemonía regional en ascenso.
Trump heredó el apogeo del poder estadounidense y está presidiendo su dramático colapso regional.
El vacío de poder que se está desarrollando ahora es más amplio, más caótico y tiene mayores consecuencias que las secuelas de Viet Nam.
La historia registrará el periodo y el nombre del presidente que cerró el capítulo unipolar.
Este es el sonido del fin del dominio de un imperio en tiempo real.
El ultimátum tiene tres efectos principales:
1. Aumenta la presión sobre Irán. Trump está dejando claro que, si no hay avances, Estados Unidos está dispuesto a considerar una respuesta militar mucho más fuerte.
2. Da una última oportunidad a la diplomacia. Hoy mismo Trump afirmó que hubo negociaciones durante todo el día con Irán y dijo que, si no se alcanza un acuerdo, Estados Unidos respondería “muy duramente”.
3. Prepara a los aliados y a los mercados. Un plazo concreto permite a Israel, los países del Golfo y a las fuerzas estadounidenses aumentar su preparación mientras se espera la respuesta iraní.
Hay que tener en cuenta otro aspecto: Trump ya ha fijado plazos similares en ocasiones anteriores y algunos fueron ampliados cuando surgieron posibilidades de negociación. Por eso, el hecho de que expire el plazo no garantiza que la acción militar empiece inmediatamente.
Mi valoración hoy es la siguiente:
* Si Irán hace una concesión importante o acepta un acuerdo provisional, es posible que el plazo vuelva a extenderse.
* Si Irán rechaza el ultimátum y además realiza nuevos ataques contra fuerzas estadounidenses, Israel o los países del Golfo, la probabilidad de una ofensiva militar importante aumentaría de forma considerable.
Las próximas 48 horas son relevantes porque pueden definir si la crisis vuelve a encaminarse hacia la negociación o entra en una fase de escalada militar más amplia. Sin embargo, aún no existe confirmación de que Estados Unidos haya tomado una decisión definitiva de lanzar una campaña militar de gran escala.