Lo que no calcularon, nuestra animalización

Bandera cubana. Foto: Archivo.
En medio de esta caótica situación que vivimos, donde la supervivencia prima, y la resiliencia, la inventiva y una resignada forma de aceptar lo inevitable predominan, poco a poco adquirimos propiedades que jamás imaginamos. Quienes nos cercan hasta el límite, nos imponen restricciones crudelísimas, y nos obligan a un permanente estado de vigilia que mina nuestro sistema nervioso central, o sea, todo nuestro cuerpo, no calcularon la naturaleza intrínseca del pueblo cubano: la empecinada fuerza de inventar, de salir a flote, de transformar mecanismos, cosas, hasta entonces incalculables. Esta categoría de resistencia no aparece en ningún manual. Es algo que hemos ido adquiriendo a lo largo de muchos años de carencias y sus consiguientes alternativas.
No voy a comparar un período con otro, esta crisis con la anterior, ni cuánto hemos sacrificado, porque eso debilitaría el actual estado de inmediatez ante lo precario de nuestra existencia.
Si hace medio año nos parecía descomunal no disponer de servicios básicos durante 4 o 6 horas al día (el abasto de agua, la imprescindible electricidad, el gas para cocinar, la conexión telefónica digital o fija), ya hemos llegado al punto de disponer de dichos servicios por una escasa hora cada día, lo cual nos obliga a una animalización paulatina, a unas habilidades que jamás planeamos ni supusimos posibles.
Esto no significa ni de lejos que nos complazca ni aceptemos las transformaciones con beneplácito, todo lo contrario. Los nervios de todos están crispados, a flor de piel, con una irritación tremebunda que explica que riñamos como bestias por un pedazo de pan, por el derecho vial o por un simple cubo de agua. Entre otras razones, porque nada es simple ni prescindible.
Todos necesitamos agua, alimentos, luz, gas, medicamentos al costo que sea, aunque ello implique la progresiva animalización a la que hago referencia. Ejemplos son muchos, me limitaré a unos pocos.
Aunque viole leyes de fisiología humana, ya hemos desarrollado cierta visión nocturna, como si fuéramos gatos o murciélagos. En penumbras desde hace seis meses, en la madrugada vemos siluetas de la mesa del comedor, identificamos el sillón de la sala y la mesita de noche sin que suframos caídas. El oído adquiere nuevas capacidades, también inimaginables antes de esta guerra que libramos día a día. Ya no nos asusta el revoloteo de alguna mariposa equivocada que no encuentra ventana por donde salir.
Esas impresionantes tataguas o mariposas brujas que a veces se cuelan en nuestras casas, se pasean sin que les caigamos a escobazos, como antes. Ya no nos asustan ni creemos que vendrán malos augurios. Esos ya los tenemos.
Los ratones mordisquean las esquinas de las habitaciones y los bordes de los rodapiés sin que les hagamos mucho caso. No solo porque estamos extenuados luego de librar batallas durante el día, sino porque en nuestra nueva escala de valores, sentir (oír o ver) roedores o seres voladores no reviste importancia.
Los huevos de gallina explotan debido al intenso calor y a la falta de refrigeración. Doy fe del ruido que causan cuando revientan, pero ya sabemos que no es una bomba lo que ha explotado en la cocina, sino un huevo, y aunque es una fatalidad, no es el fin del mundo. Al menos del mundo que habitamos ahora mismo.
Como si fuéramos cocodrilos, sangramos muy poco, o nada. El otro día se desplomó una linterna pesadísima sobre una de mis cejas. En condiciones normales, hubiera brotado sangre del arco superciliar lastimado, pero ahora no. Como si el cuerpo, las plaquetas y la cascada fisiológica de la coagulación comprendieran que no hay hilos ni agujas de sutura, ni desinfectantes ni algodón ni gasa ni luz en el policlínico, la frente, las cejas y la cara toda se reprime, y ni un chichón deja constancia del traumatismo. Somos reptiles, gatos, murciélagos.
Como elefantes sabios, como delfines amables, como mariposas multicolores vamos aceptando un nuevo modo de vivir, que varía constantemente, además.
Puede ocurrir que la bendita hora de electricidad nos llegue a mitad de la noche. En un estado de vigilia constante, ni chistamos. Cada miembro de la familia se lanza de la cama con velocidad de guepardo porque sabemos que en cuestión de minutos hay que cargar los pocos equipos que tenemos, los móviles, los ventiladores, además de lavar, de cocinar, de limpiar y si acaso planchar aunque sean las 3 de la madrugada. Parecemos curieles ansiosos haciendo todo a la vez, con frenesí. Luego, como koalas somnolientos pasamos el resto del día, para volver a adquirir la sensibilidad táctil de un topo cuando llegue la oscuridad (metafórica y real).
Estoy convencida de que nuestros opresores no calcularon que estas inusuales y antinaturales adaptaciones nos permitirían la sobrevida. Ya la inmensa mayoría de nosotros pertenecemos a los denominados “cubanos de a pie”, y vamos al mercado como si fuéramos miembros de un equipo de patos, de gansos o de hormigas, en fila silenciosa a procurar alimentos, arrastrando carritos con ruedas, o cajas de madera adaptadas para tales fines.
Por muy dura, difícil, engorrosa y asfixiante que sea nuestra corrosiva cotidianidad, por muy animalizados que estemos, y por muy lejana que sea la esperanza, no vamos a dejarnos derrotar.
Porque nuestra convicción de pueblo imbatible, hablando en plata, nos conmina a saber que por muy oscuro que sea el panorama (y lo es, sin duda), el sol, cualquiera que sea, saldrá cada mañana de cada día. Aunque solo sea para decirle al delfín, al conejo, al gato o al cocodrilo que somos. “Buenos días, aquí estoy”
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¡Gracias, Laidi! Has descrito a la perfección nuestro actual panorama.
Y no es resignación, como bien dices: es ganas de mantenernos a flote pese a tormentas cada vez más poderosas.
El pueblo cubano merece ser declarado "faro irredente de la Humanidad".
Fuerza, Cuba!!!
Somos tremendos!!
“Buenos días, aquí estoy”
Todo lo dicho es cierto, nunca pensamos estar en esta situación pero resistiremos y venceremos.
Fuerza Cuba
Laidi, todo lo que te dejan publicar en parte es cierto pero esa cosa ciega de ustedes es lo que disgusta a muchos y el tiempo el implacable que esta pasando los deja sin recursos.....y el costo político es grande y esta a la vista....
!!! Muy bien dicho !!!
Muchas gracias por la coherencia que a otros falta
Poetica descripcion de nuestra metamorfosis.
Al comenzar a leer pensé que sería un comentario contradictorio o subversivo. Pero me percato de que es la pura y cruda realidad. Un poco satírico, pero REAL.
Yo, por mi parte, van dos veces que choco con el cabecero de mi cama (en la oscuridad) lo que me ha causado dos linfangitis de "padre, madre y muy señor mio". Y el choque no ha sido violento !!! Pero aun no tengo desarrollada esa percepció animalesca que debía tener instaurada ya.
Gracias Laidis por mostrarnos otra arista no explorada de lo que puede ser la resistencia de este HEROICO PUEBLO, que se convertirá en fieras si osa ser atacado por el imperio.
Patria o Muerte, Venceremos !!!!!!
En vez de “animalizacion”, por qué no lo llamamos por su nombre, “deshumanización”
Lo interesante es que en estas condiciones es que más se evidencia el animal que somos, nunca dejamos de serlo, por mucho que la cultura y sociedad postmoderna en que se vive lo evite.
Y la humanidad es la que le falta hacia Cuba a la casta Epsteiniana y a los oligarcas del sur de la Florida que representan Trump y Narco Rubio.
Hermano, porque no implica actuar como animales aplicando solo el instinto de conservacion o sacando lo peor y mas retrogrado de nuestros sentidos. Se trata de tomar de ellos las cualidades que nos permitan adaptarnos a las nuevas condiciones y hacernos mas resistentes, pero siempre con el raciocinio humano.
Hermano, leíste el artículo?, Se trata precisamente de el raciocinio humano va cada día retrocediendo ante los instintos de supervivencia de los animales que somos
Mucho tienen que aprender sobre nosotros los que intentan desaparecernos. Genial estampa que, con recursos literarios de altura, describe nuestra fuerza y denuncia el abuso. Catarsis lúcida. Gracias por este texto.
Laidi....reflejó como nadie su realidad, mi realidad, nuestra realidad. Todo mi respeto para usted. - Por mi parte, tengo la desoladora certeza que hoy, palestinos y cubanos, somos los dos pueblos más sufridos del mundo.
Muy atinado en cada caso el símil que utilizas. Y lo de "animalizacion" es insuperable. Dolorosamente tengo que darte la razón. Nos hemos retrotraidos en el tiempo y ni cuenta nos estamos dando siquiera: nos transportamos con tracción animal o peor aún, con tracción humana. Ni con electricidad ni con gas, ya normalizamos cocer los alimentos con leña o con carbón. Sustituimos los medicamentos por cocimientos tradicionales, el ventilador por el abanico, hervir las viandas por freírlas, las camas por colchonetas en el suelo del portal, comprar huevos en el mercado por gallinas ponedoras en casa, hacer visitas y reuniones familiares por llamadas telefónicas cuando las condiciones lo permiten, los coches fúnebres por triciclos o autos adaptados (?), lámparas por velas y así,, mil cosas
más.Pero lo peor es que ya estamos normalizando en nuestras mentes estás situaciones y normalizar la miseria es el suicidio de una sociedad. Saludos
Totalmente de acuerdo con sus comentarios, pero en toda esa retahíla de cosas que se mencionan, que nos han llevado a la animalizacion de nuestra sociedad o deshumanización, personalmente yo prefiero deshumanización
Todos conocemos que el principal responsable de todas nuestras carencias y dificultades es el criminal y genocida gobierno del imperialismo yanqui de Trump y Marcos Rubio.
Pero hubo algo que no se mencionó en el artículo y creo, desde mi punto de vista, que es también importante y es lo relacionado con la recogida de los desechos sólidos aquí en la Habana o en cualquier poblado o ciudad de nuestro país, realmente ya los desechos sólidos o la "basura" se han adueñado de las calles de la Habana y hoy por hoy son la principal fuente de malos olores, moscas, gusanos, ratas y mosquitos y realmente la recogida de la basura que debiera ser una actividad cotidiana se realiza esporádicamente, creo que esa sola situación pudiera ser objeto de un trabajo periodístico analizando todas las aristas de esa situación.
Coincido en que aqui no se rinde nadie y nuestra querida y hermosa patria será defendida por todos nosotros, si se diera el caso en la guerra de todo el pueblo contra el agresor imperialistas yanquis si osara agredirnos.
Solo se suicida en que se entrega al enemigo. El que se abre y deja que penetre todo lo malo sin oponer resistencia.
El que entregue el pais entrega su alma al diablo y del infierno no saldra jamas. Y si le queda algo de conciencia despues de eso, solo podra vivir con la pena de no haber resistido y creado para avanzar hacia el desarrollo.
Verdaderamente somos fuertes.
Laidi, tu forma de escribir siempre me emociona, no importa si hablas de nuestra amada Escuela Lenin, o de la dura cotidianidad que nos ha tocado vivir en la Cuba de hoy... mis lágrimas corren, porque nunca pensamos que nuestros ancianos padres, sobrevivientes a duros golpes de la vida, se vieran obligados a vivir en esta locura...Narras a la perfección el drama cotidiano que vivimos. Hemos tenido que adaptarnos, porque el que no se adapta perece, y eso no es filosofía barata, lo demostró fehacientemente la evolución de las especies. Y lo que más duele es que esta precariedad colectiva no es por una catástrofe natural, como 3 huracanes que nos han azotado en un mismo año. Duele (y nos llena de indignación) que sea por las ansias desmedidas de protagonismo y egocentrismo de unos pocos personajes MUY MENTIROSOS que en Estados Unidos lucran con las carencias de este pueblo, que han recurrido al chantaje político y las sanciones brutales, al verse superados moralmente por este pueblo. Hasta el MINED va a ser sancionado, si siguen al ritmo que van...Parafraseando a Silvio en OJALÁ, ojalá pase algo que los borre de pronto, no veo la hora en que se les exija que PAREN YA con el castigo colectivo a los cubanos de Cuba...
Excelente! Algún día los abusadores imperiales pagarán por sus crímenes! Y con toda razón, no podemos dejar vencernos!
Totalmente de acuerdo con usted forista AlexSC lo único que a este ritmo, no les van a quedar acreedores.
una reflexion muy atinada, solo le falto citar algunos animales, esos que afloran cuando se siente que estamos siendo agredidos directamente, que amenazan a nuestra familia o que quieren ocupar nuestro pedacito de tierra....entonces sale el tigre , el leon, el gorila, el oso....y hasta otras bestias misticas cuya furia es incontenible
Gracias doctora!
Bello, bello, bello reportaje.Es nuestra película diaria, esa condición animalista de adactarnos a los imposible nos hace un pueblo gigante que a veses nosotros mismo no nos entendemos..
Excelente texto. Gracias. Pensamientos positivos. Nuestro pueblo logrará salir victorioso.
Laidi Fernández de Juan. Hace mucho tiempo que no nos veíamos; tanto que en mis casi 67 años juro que nunca te había visto, pero que falta me hacía verte y leer tus contextuales palabras en relación con nuestra cotidiana vida. Confieso que, si vives en nuestra capital y me parece que sí, pues una de las foristas hace alusión a la escuela Lenin, te cuento que solo estas comenzando a vivir esta parte del drama kafkiano. Ya los que residimos en el resto del país, vivimos en un estadio superior al proceso de animalización que mencionas y que como menciono nuestro Fidel hace ya algunos años, los tiempos difíciles sirven para probar muchas cosas, entre ellas, la capacidad de mujeres y hombres que adheridos a un ideal afincan rodilla en tierra para defender con el alma si es preciso, ese ideal; yo le agrego algo que se hace imprescindible..."demuestra que el ejemplo personal es el único método de enseñanza valido". Por ahora te agradezco tu razonamiento, que, en el caso personal, me sirve para reforzar mis convicciones de la capacidad del ser humano en general y del cubano en particular, para enfrentar y vencer cualquier dificultad que lo ataque. Gracias, sinceramente...GRACIAS ASI DE GRANDE
Es un gran texto, mis felicitaciones, excelente.
Bellísimo!!!
Muy necesario para estos tiempos tremendos.
Nuestra animalización es temporal. Hay que estar consciente que somos más humanos que esas bestias gringas. Ellos siempre han sido y serán animales salvajes. Saldremos victoriosios porque la Patria es Humanidad.
Leydi, es la primera vez que reparo en un escrito tuyo. Tus palabras me parecía que las estaba diciendo yo. Es regocijante ver el poder de resistencia nuestra y que ( como bien dices) a los de al frente que no se lo imaginaban. Pero creo que los de aquí si conocen de esta capacidad nuestra y se recuestan a ella para no hacer todo lo que deben hace como prever las afectaciones provocadas por las condiciones en que, desde hace tiempo, se encuentra nuestro maltrecho SEN, en lugar de priorizar inversiones que atentaban contra la capacidad del propio SEN la cual no tiene que ver con las medidas abusivas del vecino del norte. Es más, conociendo al vecino que tenemos, no cuidaron de que cayéramos en sus garras. Pero, precisamente nuestra demostrada resiliencia y nuestra progresiva animalización, no puso en alerta a los de aquí ( o no les interesó) sobre en qué dirección debían invertir ese dinero. Y hoy estamos aquí, levantando nuestra voz de resistencia, mientras que ellos ( los de aquí) nos miran desde sus sillas de playa como lo hacemos y hasta nos saludan y alientan para que sigamos.
Un abrazo enorme y pleno de admiración para la hermana Laidi y su pueblo. Desde Uruguay, Horacio Verzi.