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Realidades y quimeras

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Los líderes del G7 reunidos en Biarritz, Francia. Donald Trump, presidente de Estados Unidos y Boris Johnson, primer ministro británico. Foto: Reuters.

Existen muchas e importantes referencias sobre los problemas que ocasiona el proteccionismo aplicado por Donald Trump. Las barreras arancelarias fijadas por el presidente, sobre todo a China, entorpecen la marcha saludable hasta de la economía norteamericana y, entre situaciones que trazan un gran arco de inconvenientes, se hacen sentir en el ingreso per cápita de los ciudadanos, las ganancias de las empresas o la recepción de inversiones extranjeras.

Entre los contrasentidos existentes, es curioso notar la disminución de transacciones por parte de China, país con una fuerte presencia inversora en distintas ramas dentro del territorio norteamericano. Es el principal atacado por las directivas de la administración Trump, quien decretó altas tarifas aduaneras a 1 300 mercancías del gigante asiático, por valor de 50 000 millones de dólares. La respuesta de Beijing ha sido rotunda y establece impuestos a 106 mercancías estadounidenses.

Gestores acomodados de otras naciones tampoco se animan a exponer su capital, en los dos últimos años, pues las tarifas aduaneras encarecen el precio de los suministros que deben adquirir en el exterior, para una producción equis dentro de U.S.A. La interconexión tecnológica y la dependencia de materias básicas en otros casos, en la era global, exigen colaboración, intercambio entre gobiernos y empresas. Tanto así que hasta los más significativos recursos militares norteamericanos tienen en sus entrañas componentes fabricados en otro sitio fuera. Ocurre parecido, en medidas variables, entre terceros o cuartos países.

No es ningún enemigo de Trump quien devela circunstancias negativas que están expresándose en EE.UU., sino expertos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, agrupación estadounidense de relativa independencia, no sujeta a ninguno de los dos partidos. Los informes de sus peritos muestran cómo las prácticas implantadas desde Washington están dislocando el comercio mundial y provocan enormes incertidumbres, al mismo tiempo que dañan a Estados Unidos.

Trump se confiere el éxito alcanzado durante una larga jornada de crecimiento bastante estable hoy en declive. Al auto adjudicarse el mérito, pasa por encima de lo hecho durante la administración de Barak Obama, quien asumió mandato en un comprometido momento de la crisis desatada en el 2008. Fuera de alimentar su ego y pese a las añagazas del actual jefe de estado, todos se percatan del aumento de trastornos, expresados en la disminución del Producto Interno Bruto y un alza del déficit federal.

El presidente de EEUU, Donald Trump, en la cumbre del G7 en Biarritz (Francia). Foto: Reuters.

En la lógica trumpiana, cuando obliga a un elevado pago por la importación de artículos chinos, se aumentan los ingresos de modo automático, y, al propio tiempo, alcanza ventajas competitivas para los servicios y productos nacionales. El presidente no tiene en cuenta factores cruciales en contra de ese enfoque y pese a mantenerse defendiendo tal política, se vio forzado a aceptar que la estrategia contra China provoca daños diversos al empresariado estadounidense, los productores agrícolas y otras esferas de actividad, incluyendo, desde luego, al ciudadano corriente sobre quien, en algún tramo o al final, recaen las consecuencias de ese rumbo desacertado, carente de equilibrio, demasiado estrecho y muy criticado por sus socios del otro lado de Atlántico.

El presidente admite con la boca pequeña lo que es imposible de ocultar, pero busca culpables y se enfoca en la Reserva Federal asegurando que si desde allí hacen un buen trabajo las aguas tomarán su nivel. Les pide una rebaja en el precio del dólar para hacer más deseables las ventas norteamericanas hacia fuera, pero recién en junio, los responsables de esa institución financiera, disminuyeron las tasas de interés y no les parece recomendable repetir esa acción por el momento. El interés del presidente en un dólar depreciado busca reducir el déficit comercial, ante todo con respecto a China, pero al propio tiempo, quiere lograr similar resultado con varias naciones, entre ellas, Alemania, México, Japón, Corea del Sur a las cuales les compra más que cuanto les vende.

Esos manejos provocan un desarreglo del mercado internacional, con daños a sus aliados que comienzan a enseñar los dientes ante los perjuicios recibidos y los posibles de llegar. Las economías exportadoras, son las primeras en sentir los golpes. Las amenazas desde la Casa Blanca menudean junto con toscos chantajes. En esa categoría entra el anuncio de elevar la tasa al ingreso de vinos franceses, so pretexto de que París dispuso imponerle tributo a las mega-corporaciones informáticas estadounidenses.

Trump se considera con derecho a castigar a los demás, pero ve normal que empresas receptoras de altos beneficios en otras naciones, no aporten tributo alguno a las sedes donde obtienen enormes retribuciones.

La industria automovilística europea está pendiente de sufrir lesiones a través de gravámenes norteamericanos, algo que perjudicaría a un importante grupo de países (no menos de 10 directa o indirectamente) con lo cual, desde luego, va a enrarecer más un contexto mundial bien embrollado en la actualidad. Las diferencias con el Viejo Continente no se limitan a esos temas (recodar las tasas al acero y el aluminio) y pueden adquirir matices de enfrentamiento. Eso ocurre con la disputa referida al suministro de gas ruso, tradicional, cercano y barato, pero Trump pretende trastocar conveniencias de modo que Alemania y los demás lo compren a las compañías estadounidenses.

Como Estados Unidos imprime dinero aunque carezca de valores sólidos para su respaldo, Trump tiene en cartera poner en circulación crecidas cantidades de su divisa, algo capaz de inducir nuevas pugnas. Un conflicto monetario, sumado al comercial, redundaría negativamente para todos. De similar modo sucede con las sanciones y/o la hostilidad nada oculta practicada a diestro y siniestra.

El FMI ya disminuyó sus previsiones relativas a los montos de crecimiento mundial para este año y analistas de Bloomberg (agencia estadounidense dedicada a datos y otros menesteres financieros) aseguran que el PIB planetario está en descenso y calcula para el 2021, un decrecimiento en el orden de los 1,2 billones de dólares. Si Trump acaba decretando como “asunto de seguridad nacional” la aplicación de su arsenal proteccionista, las consecuencias seguirán generalizándose en el peor sentido. Así lo prevén varios grupos de análisis especializado.

Con tantos malos datos en ciernes, Donald Trump introduce variados elementos de discrepancia. En la cumbre del G7 en Biarritz, remarcó sus afinidades con Boris Johnson y promete al primer ministro británico la firma de un ventajoso contrato en cuanto salga de la Unión Europea. Con ello eleva las tensiones entre Londres y Bruselas, empuja la opción de un brexit a la fuerza.

También defendió a Jair Bolsonaro ante el requerimiento general de atender los incendios en la Amazonía, dada su envergadura planetaria, y promete una intensificación del comercio con Brasil. El anuncio tiene pinta de gesto desdeñoso hacia Europa y una estocada a China, poseedora de importantes inversiones en el país suramericano.

¿Tendrá razón el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, cuando de forma pública estimó: “Con estos amigos no se necesita enemigos”?

Los síntomas (ralentización de la economía, desconcierto y bajones en las bolsas de valores, sumados a problemas de gobernabilidad y a la resaca de la crisis) no dan pista para un buen aterrizaje. Obviamente, se necesita aplacar desacuerdos. Siempre habrá soluciones si se echa mano de buena voluntad y sentido del equilibrio, algo de lo cual carece Trump y su (norte) América Primero. Un retorno concertado a la multilateralidad pese a sus imperfecciones es beneficioso y posible, urgente, incluso para despejar un ámbito cada vez más irrespirable.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, junto al primer ministro británico, Boris Johnson. Foto: EFE.

Se han publicado 10 comentarios



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  • nany dijo:

    Excelente análisis de la economía mundial y especialmente la guerra económica declarada por Trump contra China.
    La interrogante ahora será : podrá Trump salir airoso de tomar decisiones vinculadas al comercio internacional o serán estas un bumerán para la económica estadounidense?

  • Otni dijo:

    Deseo,aunque lo suframos, llegue la crisis que muchos experto vaticinan lo antes posible a ver si el pueblo estadounidense saca del poder a este insufrible presidente en 2020

    • Ray dijo:

      Señor Otni el fin no justifica los medios. ¿Se ha dado usted cuenta de lo que está pidiendo y de sus repercusiones para Cuba y el mundo? Por favor, valore y analice antes de emitir juicios de esa índole.

  • Fjglez dijo:

    Este Boris Johnson si tiene cara y gestos de loco y excéntrico, así k le robo el Show al señor Trump.

  • nany dijo:

    Excelente comentario, que explica con datos y argumentos sólidos la política proteccionista impuesta por Trump de aumentar los aranceles que no solo afecta a China, sino a la economía mundial.
    La globalización neoliberal tiene sus mejores exponentes , en personas que amasan incalculables fortunas , que proceden de diferentes naciones, principalmente de los Estados Unidos. Ellos buscan ganancias y no les importa dónde . Esta es una irrebatible verdad. Podrá el gobierno de los Estados Unidos controlar este fenómeno? La guerra económica contra China no se convertirá en un bumerán para EEUU?
    Beijing no se ha quedado con las manos cruzadas y ha dado una respuesta rotunda imponiendo impuesto a más de cien estadounidenses.
    Llegarán a un acuerdo las dos más importantes economías del planeta?. Dentro de unos meses podrá verse el resultado de esta guerra. Algunos se preguntan si esta es otra de las jugarretas electorales de Tump, quien Para muchos está jugando con candela y…, quien juega con candela, puede quemarse y , si las llamas son demasiados intensas hasta achicharrarse.

  • Jose R. Oro dijo:

    Excelente articulo de la destacada periodista Elsa Claro, me agrada mucho ver como los propios datos de fuentes oficiales de los Estados Unidos, muestran claramente los perjuicios de la politica económica de Trump para los Estados Unidos y para el mundo entero. Por cierto el precio del oro en el mercado spot subió hoy fuertemente en el mercado estadounidense donde esta sólidamente instalado en el segmento entre 1530 - 1545 USD/Oz; mientras los indices bursátiles principales bajaron, Dow Jones (-120.93), S & P 500 (-9.22) y NASDAQ (-26.79)

    • ELSA CLARO dijo:

      José R. Oro. Gracias: Buen dato el que añade. Ángulo exhaustivamente tratado por Ud. el pasado 15 de agosto en estas páginas.

      • Jose R. Oro dijo:

        Muchas gracias a usted estimada Elsa Claro, este articulo es sumamente esclarecedor . Hay una intensa accion tendiente a "demostrar" sin datos, clara, la inevitabilidad de la re- eleccion de Trump, de su "exito" extraordinario en la economia, y otras cosas que son parte de una accion mediatica salvaje pro - fascista y anti progreso. Otras co0sas se omiten de la forma mas increible.

  • Jose R. Oro dijo:

    No son solo los de centro –izquierda o liberales o socialistas democráticos con una mundovisión diferente de la de Trump los que perciben que desesperadamente mala para los Estados Unidos es su política exterior e interior. También tiene críticos desde la derecha. El exjefe del Pentágono advirtió el miércoles que Estados Unidos no puede sobrevivir sin aliados, días después de que la cumbre del G7 mostrara al presidente Donald Trump fuera de sintonía y prepotente con los socios clave de Washington.
    En sus primeros comentarios públicos desde que renunció el pasado diciembre por desacuerdos con Trump, el ex secretario de Defensa Jim Mattis señaló los perjuicios de la política aislacionista del presidente. "Entre los marines solemos decir 'Cuando vayas al combate, trae a todos tus amigos con armas'", escribió Mattis, un general retirado del Cuerpo de Marines, en un extracto de sus memorias publicado por el diario The Wall Street Journal.
    "Un líder debe mostrar perspicacia estratégica que incorpore el respeto por las naciones que nos acompañaron cuando surgieron los problemas", explicó.
    Y sentenció: "Las naciones con aliados prosperan, y las que no las tienen se marchitan. Solo, Estados Unidos no puede proteger a nuestra gente y nuestra economía".
    La columna de opinión de Mattos, titulada "Deber, democracia y la amenaza del tribalismo", se publicó solo unas horas antes de que su sucesor, Mark Esper, dé su primera conferencia de prensa ante las cámaras desde que fue confirmado como jefe del Pentágono el mes pasado.
    Esper tiene la responsabilidad de implementar los pedidos de Trump para la retirada de la mayoría de las tropas estadounidenses en Afganistán, Irak y Siria, políticas que enfrentaron a Mattis con el presidente.
    Mattis dijo que tuvo que renunciar después de que sus "soluciones concretas y consejos estratégicos, especialmente manteniendo la fe en nuestros aliados, ya no encontraron eco" en la dirigencia de Estados Unidos.
    El ex secretario de Defensa también criticó la atmósfera política hiperpartidista en Washington como una contribución a la erosión del liderazgo estadounidense en el mundo, diciendo que le gustaba poco "el fratricidio político" que se practica en la capital estadounidense.
    "Lo que más me preocupa como militar no son nuestros adversarios externos; es nuestra división interna", señaló. "A diferencia del pasado, donde estábamos unidos y atraíamos aliados, actualmente nuestro propio bien común parece estar rompiéndose".
    Para ilustrar sus pensamientos, Mattis recordó que en los vuelos se dice a los pasajeros que en caso de despresurización deben ponerse primero las mascarillas de oxígeno y luego ayudar a otros a su alrededor, una metáfora de su visión de Estados Unidos en relación al mundo.
    "Para preservar nuestro papel de liderazgo, primero necesitábamos que nuestro propio país actuara junto, especialmente si íbamos a ayudar a otros", dijo. Con Trump no lo van a lograr, es una persona que para muchísimos estadounidenses, el solo verlo es irritante y causal de enojo.

  • Vera dijo:

    ¿Tendrá razón el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, cuando de forma pública estimó: “Con estos amigos no se necesita enemigos”?
    Esta frase debería habérsela dicho a los líderes europeos que en su mayoría representan al repugnante grupo de poder liberar banquero financista. Todos ellos están demasiados asustados por el hecho de que con Trump en el poder difícilmente sería rescatados como en el 2008.

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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