Imprimir
Inicio » Especiales, Historia  »

El castillo de Averhoff

| 23

El Castillo de Averhoff, en el municipio Arroyo Naranjo en La Habana, fue construido a principios del siglo XX

El castillo de Averhoff alebrestaba de manera invariable mi imaginación infantil. Durante mi niñez la edificación, que se alza, majestuosa, a la salida del barrio habanero de Mantilla, a la derecha de la carretera según se avanza con destino a Managua, lucía el esplendor de una ruina, con muros derrumbados y ventanas arrancadas. Perfectamente visible entonces desde la carretera, lucía una casa sin vida, aparentemente deshabitada, cuyo misterio se hacía mayor al saberse que había sido saqueada, el 12 de agosto de 1933, a la caída del gobierno de Machado cuando su propietario huyó de la venganza popular en compañía del dictador. Para un niño de ocho o diez años, saber que allí había estado instalada una estación policial de caballería, aumentaba el encanto del lugar que, no siendo más que una casa grande, llamábamos, generosamente, castillo. El castillo de Averhoff, así sigue identificándose esta edificación en el imaginario popular.

El castillo de Averhoff se inauguró en 1917, cuando contrajeron matrimonio Octavio Averhoff y Celia Sarrá. Averhoff llegaría a ser rector de la Universidad de La Habana y ministro en el gobierno de Machado. Se le conocía por el sobrenombre de Coquito. Celia era hija del farmacéutico Ernesto Sarrá.
Se construyó en la finca San Carlos. En las paredes se emplearon piedras azules de una cantera cercana. Las tejas se trajeron de Chicago, los mármoles, de Italia… Tres plantas. La primera para recibos y fiestas y la segunda, para los aposentos de la familia y los invitados, mientras que la última servía de albergue a los 40 sirvientes de la casa.

Nunca fue la residencia estable del matrimonio. Los Averhoff vivían en Malecón, en una mansión que fue saqueada también a la caída de Machado, y solo pasaban temporadas en el castillo y lo hacían siempre con numerosos invitados. Celebraban entonces fiestas muy sonadas que los habitantes del barrio de Mantilla, con una imaginación febricitante, convertían en frenéticas orgías, donde las mujeres se deslizaban desnudas en la laguna artificial de la propiedad, mientras que destacados políticos e importantes hombres de negocios las perseguían con las portañuelas abiertas.

El novelista Leonardo Padura, que reconstruyó la historia del castillo de Averhoff, dice que mientras se construía el edificio, el capataz de la obra, al que apodaban Nino Mano de Piedra, fue apuñalado, por una cuestión de faldas, en la tercera planta de la casa.

Padura apunta que el recuerdo más sonoro de la jornada del saqueo del castillo, aquel 12 de agosto de 1933, que guardaba la memoria nonagenaria de su abuelo fue el del gran piano de cola lanzado desde la segunda planta del edificio y que voló como una paloma herida para estrellarse, en un estruendo de notas entrelazadas y absurdas en medio de la carretera.

A la caída de Machado, el castillo fue confiscado y se instaló en sus predios la 15 Estación de Policía (Policía de caballería). Averhoff recuperó la propiedad en 1939, luego de su regreso a Cuba, pero tampoco la utilizó como vivienda. Contrató, sí, a un tal Pablo Cancio que se instaló allí con su familia en calidad de encargado.

“Entonces se multiplicaron las leyendas del Castillo y los Cancio sufrieron las consecuencias. El establecimiento temporal de la Estación de caballería fue suficiente para que se buscaran una y otra vez los pasadizos y túneles que debían unir la antigua finca de recreo con el castillo de Atarés -¡al otro extremo de La Habana!- para que se indagara por inexistentes depósitos de armas y pólvora, y se espulgara cada centímetro de la finca en persecución de cualquier misterio subversivo. Así surgió la orla de leyenda alrededor de los secretos del Castillo, a la que se unió el rumor de la existencia de un orangután capaz de estrangular a ciertos prisioneros- aunque allí nunca hubo prisioneros y solo vivió, hasta su tranquila muerte, una pequeña monita que Pablo Cancio había traído de Nicaragua”.

En 1965, cuando los Cancio abandonaron la casa, Padura, que entonces tenía diez años de edad, buscó en ella rastros de fantasmas mezclados con historias de sangre y suplicios. Una cadena hallada en el vestíbulo lo llevó a pensar en torturas horribles. Una estancia tapiada lo convenció de la verdad del pasadizo secreto. Un hueco en el piso lo hizo suponer que allí había escondido Averhoff sus tesoros.

Volvió Padura al castillo, para reconstruir su historia, en 1984, luego de obtener todos los permisos y autorizaciones tan gratos a los burócratas. Y aquel castillo, que durante décadas calentó la imaginación de la gente de Mantilla, se le ofreció entonces como un lugar de tranquila y edénica belleza, donde nunca hubo pasadizos y túneles secretos ni ningún orangután estrangulador.

Un regalo de Ciro Bianchi por el Día del Libro

Ciro Bianchi comparte con todos los lectores de Cubadebate un regalo por el Día del Libro, celebrado ayer 23 de abril: su último libro Letra con música de fondo.

Descargue aquí el libro

Letra con música de fondo (984 kb)

Se han publicado 23 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • yo dijo:

    yo naci y vivi en Mantilla hat hace algo mas de 20 año en a misma cuadra de lo Paduras incluso fui a la escuela con el hijo de una de las Padura, y mi abuelos tambien me hablaron del famoso piano que vieron caer.

  • Kuri dijo:

    Gracias Ciro, como siempre, otra anécdota entretenida e interesante, Ciro me gustaría saber que era o la historia del castillo que hay en calle 17 esquina 6 en el Vedado capitalino, es una edificación muy interesante frente al parque Jonm Lennon , creo que ahora es un solar o cuartería.

  • yisel D. dijo:

    Gracias Profesor , me encanto su cronica,mis saludos para usted y su esposa, cuidese mucho , mas ahora en tiempos de coronavirus.Buen Dia.

  • oscar leonardo rodriguez cardenas dijo:

    Usted como siempre buscando en la historia, para que nuestro pueblo conozca su pasadoy no se pierda la memoria historica
    gracias por sus aportes

  • Jovel Galindo dijo:

    Que bueno ese comentario, conozco el castillo ,gracias, y aunque no soy de mantilla se que posee un gran tesoro histórico.gracias.

  • El Camionero. dijo:

    Muchas gracias profe, ya lo tengo.

  • Mailin dijo:

    Muchas gracias, Ciro como siempre muy gratos sus relatos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  • @ndres_93 dijo:

    Muchas gracias Don Ciro... y mire que he preguntado por sus libros en bibliotecas

  • eberto dijo:

    Profe y hoy que es el castillo, hay alguna institución allí, saludos

    • Jessica Carnaval dijo:

      Actualmente radica ahi el municipio de educación de Arroyo Naranjo y en sus terrenos hay una primaria y un pre.

    • Cubano 100% dijo:

      Hoy en ese majestuoso lugar radica la Dirección Municipal de Educación de Arroyo Naranjo, Saludos

  • peter j melian dijo:

    No hay arquitectura más hermosa, señorial y majestuosa que la arquitectura greco romana. Esta da un aire misterioso, hechizante y embrujador a la morada, sea esta individual o social. Nada la puede igualar y muchísimo menos superar. Nos atrae con su misterio, su ensoñación, su poesía. p.s.- Estas líneas las dedico única y exclusivamente al arte greco romano. Me es absolutamente indiferente la vida o acontecimientos de sus ´´ pasajeros ´´ moradores que, estoy seguro de ellos, jamás estuvieron al nivel de esa obra de arte, su bajo nivel intelectual y analfabetismo socio-político-económico-cultural no se lo permitían.

  • rafael dijo:

    Ciro: Hace falta que hagas una crónica sobre Lawton. Ahí estaba la quinta de chinos, están las casas de piedra y Lawton fue el barrio que más rutas de guaguas tuvo (L-1, L-2 L-4, M-6, y las rutas 23, 24, 25 y 79 de la COA), 4 cines (Lawton, Erie, San Francisco y Victoria), los 2 mataderos más grandes, el estadio Rafael Conte, el placer conocido por El Barquillero, que iba desde la calle 12 hasta 8º y 2 coventos (Santa Clara y Santa Marta), etc.

  • Jose dijo:

    Gracias Ciro, muy Buena iniciativa para este tiempo de cuarentena

  • Castro Rogelio dijo:

    Actualmente qué hay en el castillo??

  • @adriancamaguey dijo:

    Gracias por la crónica y el libro !

  • jany dijo:

    Gracias por la maravillosa lectura, como siempre. Más que bienvenido el libro!

  • Tamara dijo:

    Gracias por relatar la historia de nuestro país tan magistralmente.
    Gracias por el libro que nos regala.

  • Jufith dijo:

    Adoro todo lo que Ud. escribe. Siempre interesante. Siempre inteligente. El mundo debería tener muchas personas como Ud.para que fuese un mundo ameno, agradable y feliz. Gracias por seguir escribiendo

  • Asterix dijo:

    Gracias por el regalo del libro, es unos de mis temas de interes, lo voy a disfrutar muchisimo en el confinamiento. Es un regalo oportuno. Lo baje en mi trabajo. Me gustaria hallar en algun sitio las canciones cubanas mas conocidas en todas las epocas, autor y la gravacion. Perdonen la ausencia de las tildes no las encuentro en el cell.

  • Somos cuba dijo:

    La memoria histórica y cultural que usted nos narra es genial ..gracias Ciro.Muy bien se pudieran hacer teleplay o películas con sus innumerables historias y reseñas históricas.

  • Diamelis dijo:

    Gracias, por compartir su libro. Me hará muy feliz leerlo. Cuídense mucho usted y su esposa. Saludos.

  • Juan Carlos Molina Hamilton dijo:

    Tuve la dicha hace tiempo de conocer al Maestro Ciro Bianchi en una conferencia que impartó en el museo municipal de 10 de Octubre. Lo admito, quedé fascinado con aquel lenguaje llano, pueblerino y popular, nada grosero sin embargo y que mostraba su gran sabiduría. Hacia ya tiempo leia sus Cronicas en Juventud Revelde. Un día me sorprendió verlo con su humildad en un P9 de pié y se lo mostré a mi hija y esposa que conmigo estaban haciendo incapie en la extraordinaria modestia de aquel gran hombre. Ciro cuanto gusto me da leer sus cronicas, como cubano, como habanero y como he tenido que ejercer de profesor de historia de Cuba. Cuanto me nutren sus enseñanzas y le pido Maestro compile todo su saber en un gran libro que será sin dudas un tesoro nacional: Muchas Gracias Genio.

Se han publicado 23 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Ciro Bianchi Ross

Ciro Bianchi Ross

Destacado intelectual cubano. Consagrado periodista, su ejecutoria profesional por más de cuarenta años le permite aparecer entre principales artífices del periodismo literario en el país. Cronista y sagaz entrevistador, ha investigado y escrito como pocos sobre la historia de Cuba republicana (1902-1958). Ha publicado, entre otros medios, en la revista Cuba Internacional y el diario Juventud Rebelde, de los cuales es columnista habitual.

Vea también