Una opinión

El profesor y escritor Guillermo Rodríguez Rivera en La Timba, durante un concierto de la Gira por los barrios de Silvio Rodríguez. Foto: Kaloian.
Lo primero que llamó mi atención fue que Diario de Cuba –que es una publicación declaradamente opositora a la Revolución Cubana–, acogiera in extenso, las opiniones de un ensayista cubano que vive en la Isla y que, sin duda, se ubica en el ámbito de la que ellos (los del Diario) llaman “oficialidad” cubana, como estima la publicación a todo el que trabaje en cualquier entidad estatal del país: ahora mismo, el 75% de la población laboral de la nación.
Roberto Zurbano, el ensayista al que aludo, porque son sus declaraciones las que recoge la publicación de nombre cubano, radicación madrileña y aires miamenses, es director del Fondo Editorial de Casa de las Américas y, como puntualiza el Diario, “vicepresidente de la Asociación de Escritores de la oficialista UNEAC”.
Me pareció escandaloso que un negro cubano y revolucionario afirmara de modo terminante que “para los negros cubanos, la revolución no ha comenzado”. Es perfectaente lógico que semejante declaración le sirva a Diario de Cuba para colocarla como cintillo de la información que resume las opiniones de Roberto Zurbano, y que el escritor cubano diera originalmente a The New York Times.
Como Zurbano, además de ser cubano es negro y revolucionario, considero que hay ciertas apreciaciones conceptuales que lo han conducido a unas conclusiones superficiales en torno a los complejos problemas que aborda. Me parece necesario aclararlas.
El primer asunto que quiero tratar es la confusión que existe en las opiniones del ensayista al abordar conceptos como racismo y discriminación racial. En el caso que nos ocupa, el racismo anti-negro es la idea de la inferioridad de la raza negra. Se trata de la raza que fue esclavizada por casi cuatro siglos y, después, ha sufrido las consecuencias de esos siglos de opresión.
Tan temprano como en marzo de 1959, Fidel Castro advertía las complejidades y dificultades del problema. Decía ese mes, en un discurso, que el de la discriminación racial es
uno de los problemas más complejos y más difíciles de los que la Revolución tiene que abordar… Quizás el más difícil de todos los problemas que tenemos delante, quizás la más difícil de todas las injusticias de las que han existido en nuestro medio ambiente… Hay problemas de orden mental que para una revolución constituyen valladares tan difíciles como los que pueden constituir los más poderosos intereses creados[1].
Cuando Fidel está refiriéndose a asuntos “de orden mental”, está subrayando que el racismo solo puede ser parcialmente resuelto por las leyes y resoluciones que pudiera dictar el gobierno de la Revolución y advierte que el prejuicio racial no está únicamente en los económicamente poderosos, en los enemigos de la Revolución, sino en gente
que no tiene latifundios, ni tiene rentas, ni tiene nada, que no tiene más que prejuicios en su cabeza.[2]
Son los siglos de esclavitud y los prejuicios que generó esa forzada interiorización del negro, los que conforman la perspectiva racista y desembocan en la praxis que es la discriminación racial.
El instrumento legal contra la discriminación racial se desplegó a fondo en el marco de la Revolución Cubana, del mismo modo que se puso en juego un amplio dispositivo ideológico contra el racismo que, de hecho, transformaron en vergonzantes las manifestaciones de discriminación que podían aparecer. La Revolución Cubana desarrolló un estado de opinión mayoritaria entre los cubanos, que obligaba a aquel que la sentía, a enmascarar cualquier manifestación de racismo.
La Revolución Cubana no solo inició la lucha contra el racismo y la discriminación sino que puede decirse que nunca esa lucha había sido tan a fondo como en ese momento de nuestra historia.
En otro articulo, Zurbano manifestaba que el racismo solo podía manifestarlo quien ejercía el poder. En verdad, quien no ejerce el poder también puede ser racista, pero tendrá dificultades mucho mayores para que su racismo desemboque en la práctica que es la discriminación.
Pero el único poder en un estado no es el central, ese que dicta layes, decretos y resoluciones. Mucho más abajo un director, un administrador, un jefe de personal, ejercen un poder efectivo que puede pasar y a veces pasa por encima de los criterios de ese poder central, claro que sin hacerlo explícito. Finalmente, puede ejercerse incluso la discriminación privada, la que dispone la sola persona en el ámbito que domina.
Pero la apertura de los puestos de trabajo, de los medios de comunicación, de los centros y las oportunidades de estudio a los cubanos de todos los colores, es algo que no puede ignorarse, porque resulta una falsedad cuando se hace. Zurbano, que nació y creció en tiempos de revolución, debía indagar –si es que no lo conoce– el asunto con sus mayores, antes de formular ante la prensa norteamericana una opinión que acaso la complazca, pero que desacredita sin ningún fundamento real a la Revolución Cubana.
Los procesos radicales de la historia cubana han generado en diversos momentos la esperanza del fin de la discriminación racial. Es lo que creyó uno de los más importantes líderes negros cubanos, Juan Gualberto Gómez, quien supuso que la proclamación de la independencia cubana tras el fin de la esclavitud, solucionaría el problema de la subordinación de negros y mulatos cubanos en una sociedad que los había discriminado.
Pero la república surgida en 1902, tras cuatro años de intervención norteamericana y la imposición de la Enmienda Platt, ya no era la proyectada república “con todos y para el bien de todos” proclamada por Martí y apoyada por Antonio Maceo.
Cuando triunfa la Revolución en 1959 y se proclama socialista en 1961, el mulato comunista Nicolás Guillén acaso tuvo las mismas esperanzas que Juan Gualberto medio siglo atrás. Guillén sabía que la igualdad de derechos de las razas no podía darse en medio de la opresiva sociedad de clases, en las que negros y mulatos arrastraban la desventaja de más de trescientos años de esclavitud. Pero eso había terminado. Cuando Guillén publica Tengo, su primer libro ya en la Revolución, escribe:
Tengo, vamos a ver,
que siendo un negro
nadie me puede detener
a la puerta de un dancing o de un bar.
O bien en la carpeta de un hotel
gritarme que no hay pieza,
una mínima pieza y no una pieza colosal,
una pequeña pieza donde yo pueda descansar.
La conclusión del texto era plenamente optimista:
Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener.
Nicolás Guillén, comunista, creo que sí pensaba, porque era obvio, que la Revolución había comenzado para los negros cubanos. Acaso creyó también que ya todo se había conseguido y ahí sí se equivocaba.
Casi treinta años después se produce el derrumbe de la Unión Soviética y del campo socialista europeo. Cuba pierde el suministro de la energía que la mantenía viva y el 85 % de su comercio. Para no rendirse ante la contrarrevolución, el país tiene que hacer transformaciones que, en efecto, implicaron enormes sacrificios para la inmensa mayoría de los cubanos, blancos y negros. Los que lo vivimos, no olvidamos aquel agosto de 1993, cuando la ciudad de La Habana se apagaba y encendía alternadamente cada 8 horas. Hubo que sacrificar brutalmente el consumo de la población justamente para obtener los recursos a fin de que esa misma población subsistiera, para mantener actuantes los sistemas de salud y educación, y los demás servicios vitales.
Zurbano hace un arbitrario sesgo de la población que, automáticamente dice que fue escindida en dos porciones absoluta y claramente delimitadas:
La primera es la de los cubanos blancos, que han movilizado sus recursos para entrar en una nueva economía impulsada por el mercado y cosechar los beneficios de un socialismo supuestamente más abierto. La otra es la de la pluralidad de los negros, que es testigo de la muerte de la utopía socialista
La “utopía” socialista la vimos morir blancos, indios, mulatos, negros, zambos y “jabaos” de todas las categorías. Nos pasó a médicos, albañiles, arquitectos, obreros, maestros, deportistas, profesores, peones agrícolas, ingenieros.
Los que pudieran emerger como beneficiarios de esa anormal situación no son en manera alguna “los blancos”, presentados como una compacta, solvente y masiva unidad, sino la exigua minoría de gerentes y sus colaboradores y acólitos, que no representaría ni el 0,1% de la población del país, integrada por blancos, negros y mulatos. Otra parte de la población, también minoritaria aunque creciente, empezó a buscar lenta pero indeteniblemente, la forma de ir accediendo, en los avatares de las necesidades cotidianas, a esos mínimos beneficios que empezaban a deslizarse hacia un reducido sector de sus conciudadanos.
Zurbano acepta en sus declaraciones –que reproduce también la opositora Martí Noticias– la engañosa idea de convertir en dólares, de acuerdo con la tasa de cambio cubana, los salarios de los trabajadores, pero esa conversión no puede tener en cuenta el reducidísimo costo de la vivienda en Cuba, y los servicios gratuitos de salud y educación que hacen que los 20 dólares que aparentemente gana un trabajador, le permitan vivir. El salario entra forzosamente en relación con los gastos que deben asumirse: en otros sitios, con ese salario, el mismo trabajador sería un limosnero.
Creo que Roberto Zurbano necesita conocer mejor la conformación y las peculiaridades de la población cubana, para entender mejor las de su zona negra, que es la que parece importarle. Y yo empezaría por decir que ese es un problema cambiante, en la realidad y en la misma percepión del fenómeno.
En los primeros años del pasado siglo, la norteamericana Irene Wright trataba así el tema racial en Cuba:
Los nativos [los cubanos] son negroides. Algunos “pasan por blancos”, como expresa la ilustrada expresión coloquial. Algunos son, posiblemente, blancos; sin embargo, pocos se preocuparían de someter su linaje a un escrutinio a fin de probarlo. Sólo los [norte]americanos piensan cosas inferiores sobre el cubano, porque si él no es de color, es al menos matizado[3]
Es curioso que esta “cubanóloga” de la época, estadounidense, catalogue como “negroides” a los cubanos, y es obvio que la Wright no está aludiendo esencialmente al color de la piel de los habitantes de la Isla. Lo precisa inmediatamente después. Cuando se refiere a los cubanos de piel blanca, aquellos en que no existen los rasgos físicos de la raza negra, aclara:
la sangre negra está allí […] en una cierta voluptuosidad de la figura y, obviamente, en la alegre visión de la vida en general. [4]
Mujer de una nación en la que la cultura del blanco sojuzgó las de los negros; en la que el negro fue también esclavizado pero, además, aculturado, despojado de sus tambores, sus cantos y sus creencias, está comprobando con inquietud la esencial mulatez espiritual del cubano: cómo esas culturas negras han actuado sobre el cubano blanco para comunicarle esa “alegre visión de la vida” que ella entiende casi como una propiedad de la sangre negra.
Desde una perspectiva ideológica colocada en las antípodas de las de la Wright, Nicolás Guillén rechazaba la pertinencia del término “afrocubano” para calificar la poesía que escribe.
A partir del criterio de Fernando Ortiz que califica nuestra cultura de “blanquinegra”, Guillén sostiene que lo cubano ya tiene en lo africano uno de sus componentes, que va unida en él a la impronta española. Guillén, que aludió a los dos abuelos que eran los ancestros del cubano, reclamaba para su poesía el calificativo de “mulata”, `porque pensaba que mulata era también Cuba. No hay que decir afrocubano, porque lo cubano implica, incluye lo africano.
Para Zurbano, como ocurre en la cultura norteamericana, lo no puramente blanco es negro. Pero llamar negro a un mulato únicamente apresa una porción de su identidad. Zurbano reclama lo que llama un “conteo preciso de los afrocubanos”, pero esa precisión quedaría vulnerada al “contar” como negros a los mulatos, en los que la ascendencia española coexiste con la africana. Creo que despojar de la impronta española al puro (si es que existiera esa pureza) negro cubano, es también desconocer su identidad.[5] De alguna manera el “ajiaco” sl que alude Fernando Ortiz; el “todo mezclado” que proclama Nicolás Guillén, devienen auténticas imágenes de la cubanidad.
La Revolución Cubana se ha defendido sabiamente de aquello que ha querido destruir la unidad del pueblo. Esa unidad garantizó su invulnerabilidad en los días de las agresiones militares de las décadas de los sesenta y setenta. Acaso la preservación de la seguridad del país hizo que el abordaje del tema racial fuera considerado lesivo para el mantenimiento de la unidad de los cubanos.
Tiene razón Zurbano cuando afirma que es la crisis económica que vive el país en los años noventa la que pone de relieve el tema del racismo, cuando es el propio Fidel Castro quien lo aborda en uno de los congresos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Zurbano opina que, cuando Raúl Castro abandone la presidencia en el año 2018, no puede esperarse que los cubanos elijamos un presidente negro, por lo que él llama “la insuficiente conciencia racial” que existe en Cuba.
Pero Cuba ya tuvo un presidente no blanco: fue el general Fulgencio Batista y Zaldívar aunque, de acuerdo a los parámetros de Zurbano, habría que clasificarlo como negro.
Estados Unidos, que ha visto surgir en su seno una burguesía negra, eligió en 2008 su primer presidente negro. Barack Obama pertenece a la misma clase política burguesa que los republicanos Colin Powell y Condoleeza Rice y como ellos, así sea con matices, es un defensor de la política imperial que también defendieron los presidentes blancos, porque la burguesía no tiene raza sino intereses e ideología.
Quiera Dios, o Elegguá, que abre los caminos, que cuando los cubanos tengamos que elegir un presidente en 2018, no pensemos en el color de su piel, sea esta del color que sea, sino en el hombre que está cubriéndose con ella y, sobre todo, en lo que ese hombre tenga en la cabeza.
(Tomado del blog Segunda Cita)
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No voy a hablar sobre el señor de marras, el hecho que lo publicaran es arto elocuente, si a ellos les gusta no es bueno para nosotros.
Voy a señalar mi experiencia.
Lo primero que vi al comenzar a caminar, fue mi hermano menor mamando de una teta de mi madre (rubia de ojos azules)y en la otra teta, mamando un negrito, por algún problema genético salio con ojos claros, lo que atribuyó la gente del barrio a la madre de crianza.
Me crié después en una cuadra de clase pobre, solo algunos empleados, maestros, y algún militar de antes del triunfo de la Revolución, había de todo desde personas muy desentes hasta una cuartería de prostitutas, chulos, etc, etc. Sin embargo dos de las familias más respetadas y queridas eran negras, un maestro y un tabaquero, para mayor desgracia el comunista del barrio.
Después trabaje 32 años en el sector donde más negros hay tradicionalmente, en la construcción, le llamamos cariñosamente a los obreros los negros y nunca encontre un atómo de racismo, cuando alguien servia ascendía y se le evaluaba, cuando no servia no lo hacia, independiente del color de su piel, esta es mi experiencia, no puedo decir otra cosa.
Los cuentos, mi padre cuentero profesional decia respecto a los cuentos de negros, que en Cuba los habia de: calvos, españoles, tarrus, cojos, vizcoz, asi que de eso no se salvaba nadie y los que más eran motivo de burla eran los políticos, casi todos blancos y con dinero.
“Verdadera encrucijada dentro de la cual el país trata de encontrar un modelo económico propio y sostenible, para no repetir los niveles de dependencia económica que soportó por tres ocasiones, en menos de un siglo. Durante el periodo final (1960-1991), que resultó ser el más provechoso para la Isla, el tiempo no alcanzó para superar definitivamente las realidades de un país subdesarrollado.”
Hola profesor y mis respetos:
Hago abstracción del tema racial: los conceptos afrodescendientes, afrocubanos me producen dudas y pérdida de identidad porque soy en la medida en que no lo soy. Si de ADN se trata tendría que agregar chinodescendientes, asturianodescendientes…en fin, parafraseando a martí dígase cubano y andamos en ajiaco.
Donde discrepo con usted es en su periodización de dependencias, en este siglo hemos tenido dos y en tiempo coincido ,solo que 60-91,la vida nos lo demuestra, fue el mas perjudicial donde se acentúo nuestro subdesarrollo material ,no así en lo espiritual…en 1994,justo en pleno periodo especial, llegó un amigo bolivariano, lo descubrió Fidel y nos tiró un salve…y viceversa.
Yo soy cubano. Mi piel es blanca. Pero mi espíritu tiene de congo y carabalí lo que tenía que tener. A mucha honra.
La UNEAC aclara que Zurbano no froma parte de esa organización, sino de la UNEAD (Unión Nacional de Escritores y Artistas Difuntos)
Si hay cubanos de piel negra que se sienten así, deben tener sus motivos. No es la primera vez que escucho o leo ese tipo de opiniones sobre el racismo. Es una vergüenza que en un país mestizo, mulato y tan mezclado como Cuba haya todavía esa mentalidad, una vergüenza para nosotros los cubanos, no para la Revolución, que al menos abolió el racismo en la oficialidad y en la cuestión de las oportunidades.
Hay racismo en todas partes, no hay q sacar a lucir la politica y el agobio para tratar este tema, va mas alla, en cuba y en usa y en europa y en asia hay racismo.
COINCIDO TOTALMENTE CON EL PROFESOR RODRÍGUEZ RIVERA EN SU COMENTARIO. MUY DESAFURTUNADOS LOS PLANTEAMIENTOS DE ROBERTO ZURBANO. SIEMPRE HE PERCIBIDO QUE, LAMENTABLEMENTE, DONDE ESTÁ MÁS ARRAIGADO UN SENTIMIENTO RACISTA ES EN LOS PROPIOS NEGROS, Y NO CREO QUE EL FENÓMENO DE DISCRIMINACIÓN RACIAL SEA TAN GRAVE EN CUBA NI MUCHO MENOS. DERECHOS Y OPORTUNIDADES PARA ESTUDIAR Y SUPERARSE SE OFRECEN A TODOS LOS CIUDADANOS CUBANOS EN SU PAÍS. POR DEMÁS, NO VEO BIEN ESA INSISTENCIA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS EN ESTAR DANDO ESTADÍSTICAS DE LA COMPOSICIÓN RACIAL DEL PARLAMENTO Y DE OTROS ÓRGANOS POLÍTICOS Y DEL ESTADO, COMO SI FUERA UNA CUESTIÓN DE CUOTAS. LOS MÉRITOS, LA CAPACIDAD Y LA INTELIGENCIA DEBEN PRIMAR, SE SEA BLANCO, NEGRO, MULATO, AMARILLO.
En La Jiribilla se puede leer una traducción del texto completo del artículo de Roberto Zurbano, el títular del mismo no se corresponde con lo expresado por el intelectual cubano. En los siguientes párrafos se puede tener una idea más objetiva de lo expresado en el artículo:
"El sector privado goza ahora en Cuba de cierto grado de liberalización económica, pero los negros no estamos en posición ventajosa para aprovecharnos de ello. Heredamos más de tres siglos de esclavitud durante la era colonial española. La exclusión racial continuó después de la independencia de Cuba en 1902, y medio siglo de Revolución desde 1959 ha sido incapaz de superarla."
"Es cierto que los cubanos tienen aún una fuerte red de seguridad: la mayoría no paga alquiler, y la educación y la salud son gratuitas. Pero la divergencia económica creó dos realidades contrastantes que persisten hoy en día. La primera es la de los cubanos blancos, que han equilibrado sus recursos, para entrar en la nueva economía de mercado y cosechar los beneficios de un socialismo supuestamente más abierto. La otra realidad es la de la pluralidad negra, que fue testigo de la desaparición de la utopía socialista en los sectores más desprovistos de la Isla."
"El racismo en Cuba ha sido ocultado y reforzado en parte porque no se habla de él. El gobierno no ha permitido que el prejuicio racial sea debatido y confrontado política o culturalmente, pretendiendo a menudo, en ocasiones, que no existe. Antes de la década del 90, los cubanos negros sufrían una parálisis de movilidad económica mientras, paradójicamente, el gobierno decretaba el fin del racismo en los espectáculos y publicaciones. Cuestionar la extensión del progreso racial equivalía a un acto contrarrevolucionario. Esto hizo casi imposible señalar lo obvio: el racismo está vivo y saludable.
Si los años 60, la primera década después de la Revolución, significaron oportunidad para todos, las décadas que siguieron demostraron que no todo el mundo podía tener acceso al beneficio de tales oportunidades. Es cierto que la década de los 80 produjo una generación de profesionales negros, como médicos y maestros, pero estas ganancias disminuyeron en la década de los 90, cuando los negros fueron excluidos de sectores lucrativos como la hotelería. Ahora, en el siglo XXI, se hace muy visible que la población negra está poco representada en universidades y en espacios de poder económico y político, y sobrerrepresentada en la economía subterránea, en la esfera criminal y en los barrios marginales.
Raúl Castro ha anunciado que cesará en la presidencia en 2018. Espero que para entonces, en Cuba el movimiento antirracista habrá crecido, tanto legal como logísticamente, de modo que pueda traer soluciones que durante tanto tiempo han sido prometidas y esperadas por cubanos negros."
Considero que no son desacertados los argumentos expuestos por Zurbano para afirmar que en nuestro país persisten las desventajas económicas de los individuos de piel negra después de más de 50 años de Revolución.
NACI EN 1976,CRECI OYENDO HISTORIAS EN MI PEQUEÑO BATEY AZUCARERO CUNAGUA ACERCA DE LA DESCRININACION RACIAL EXISTENTE ANTES DE 1959, EN EL CINE POR EJEMPLO LOS BLANCOS EN LAS PRIMERAS FILAS Y LOS NEGROS Y MESTISOS AL FINAL,EN LA PLAYA EL AREA DE BAÑO DIVIDIDA EN DOS PARTES POR UN MUELLE DE MADERA,UNA PARTE CON MAS ARENA Y LA OTRA CON MAS PIEDRAS Y FANGO¿ADIVINA ZURBANO A QUIENES LE TOCABA ESA PARTE?,EXISTIAN DOS PEQUEÑOS CLUBES DE SOCIEDAD,UNO DE BLANCOS Y OTRO DE NEGROS,LOS NEGROS NO PODIAN IR AL DE LOS BLANCOS Y LOS BLANCOS NO PODIAN ASOMARSE AL DE LOS NEGROS,AHI HABIA DESCRIMINACION BIRATERAL PIENSO YO,..YO OIA ESAS HISTORIAS A MIS PADRES Y ABUELOS Y ME IMAGINABA AQUELLOS ABSURDOS Y NO PODIA COMPRENDER COMO ERA POSIBLE AQUELLO QUE ME CONTABAN,LE DABAN GANAS A MI MENTE INFANTIL DE SOÑAR Y METERME EN UNA MAQUINA DEL TIEMPO CON UN FUSIL DE MATAR BRIBONES Y LLEGAR A AQUELLA SOCIEDAD TAN CERCANA EN AÑOS PERO TAN DIFERENTE A LA QUE ME TOCO VIVIR,TAN DIFERENTE PORQUE EN TODO MI RECORRIDO ESCOLAR TUBE NEGROS,MULATOS,BLANCOS E INDIOS EN EL PUPITRE DEL LADO,EN LA MISMA ESCUELA,CON LOS MISMOS MAESTROS Y CON LAS MISMAS OPORTUNIDADES,CUANDO HE ESTADO ENFERMO,HE TENIDO EN LA CAMA DEL LADO A NEGROS,MULATOS,BLANCOS E INDIOS,,,CUANDO VIAJO EN UN AUTOBUS,HE TENIDO A MI LADO A NEGROS,MULATOS,BLANCOS E INDIOS..COMPRENDO QUE SIGLOS DE DESCRIMINACION Y RECENTIMIENTOS DE UNAS Y OTRAS RASAS SI ES QUE EXISTEN RASAS NO SE PUEDEN BORRAR EN MEDIO SIGLO,PERO NO HAY DUDA QUE SI UN GOBIERNO EN CUBA HA HECHO EN CONTRA DE LA DESCRIMINACION ES ESTE,LA DESCRIMINACION EXISTE EN CUBA COMO EXISTE SOLO A NIVELES PERSONALES,NUNCA HA SIDO POLITICA DEL ESTADO CUBANO DESCRIMINAR A AGUIEN POR EL COLOR DE SU PIEL , HAY DESCRIMINACION EN TODAS PARTES DEL MUNDO,BASTA SOLO CON INFORMARSE UN POCOPARA SABER DE ESOS PROBLEMAS EN LA SIVILISADA Y DESARROLLADA EUROPA,EN ESTADOS UNIDOS Y EN EL MUNDO EN GENERAL Y ES UN PROBLEMA DE SIGLOS Y PASARA MUCHOS AÑOS MAS HASTA QUE HALLAMOS SUPERADO ESE MAL...REALMENTE DAN ASCO LAS DECLARACIONES DE ZURBANO,NO PUEDEN SER ACEPTADAS POR NADIE QUE SE RESPETE,SI EL HA SENTIDO ESA DESCRIMINACION EN SU PIEL HABRA SIDO POR PARTE DE ALGUNA PERSONA PERO NO COMO POLITICA DE ESTADO,POR RESPETO A LA SANGRE DERRAMADA EN AFRICA DE MILES DE SOLDADOS INTERNACIONALISTAS,POR RESPETO A LA REVOLUCION QUE TANTO HA HA HECHO EN CONTRA DE LA DESCRIMINACION RACIAL DANDOLES A TODOS LAS MISMAS OPORTUNIDADES,CALLESE ZURBANO,QUE BOMITO...
Nací en 1966, he crecido sintiendo que todos somos iguales, estudie que nuestros aborigenes fueron extintos, y que nuestra raza LA CUBANA, por así llamarla tiene un poco de todo, por ello concluia que somos más fuertes precisamente por ello, que por ello luchamos y vencimos y que por ello llevamos tantos años de revolución. Soy blanca, rubia y de ojos verdes y tengo primos y sobrinos en toda tonalidad de piel, y no somos diferentes, eso nunca me detengo a mirarlo, salvo cuando veo este tipo de debates, no entiendo porque tenemos que guiarnos por estadisticas de arcoiris: PERO SI NO SOMOS RACISTAS!!!!!!!!!.
No creo que debamos tener ubicación social o de dirección por el color, sino por la capacidad, por el talento, por la dignidad, por la eficiencia, por el altruismo.............Eso es lo que lleva a que a tantos años del 10 de octubre de 1868 aún algunos se sientan NEGROS, BLANCOS, AMARILLOS, MULATOS...... la diferencia la damos nosotros, nosotros somos la sociedad. Y por suerte somos un PAIS SOCIALISTA, se imaginan ahora en EL CAPITALISMO.
APRENDAMOS A HABLAR DE CONDICION SOCIAL Y DE TODOS LOS VALORES QUE HEMOS CULTIVADO DURANTE TANTAS GENERACIONES, ENTONCES TODOS SE SENTIRAN IGUALES.
Zurbano debe estar enrredado en este dilema, quizás algo le llevó a sentirse así, y tuvo como oyente a un interesado en usar juegos de palabras, habría que leer su declaración total antes de juzgar, recordemos que aquellos están locos por coger frases para escribir parrafos
No es a luchar contra las secuelas de un pasado encomioso fruto del colonialismo salvaje y del capitalismo bestial el llamado que hace este señor Zurbano, por demás deshonra de una institución tan prestigiosa como la UNEAC; su llamado es a servir al enemigo.
Pareciera que tan ilustrado escritor olvidara que él solo pudo tener oportunidad de llegar a donde ha llegado, producto de esta Revolución que hace más de 50 años inició el camino, difícil pero no imposible y sin escollos, de establecer una sociedad para todos los cubanos sin distinción de raza, sexo, creencia u origen social.
Que lo expresen con su resistencia y altura Ana Fidelia y Sotomayor, que lo canten Adalberto, Haila o Paulito FG, que lo bailen Viengsay Valdés y Carlos Acosta, que lo escriban Nancy Morejón y Zuleika Romay, que lo ilumine desde el espacio Arnaldo Tamayo, que lo reafirmen Salvador Valdés y Esteban Lazo.
Que lo digan nuestros hermanos africanos y caribeños y nuestros combatientes y trabajadores internacionalistas.
Hasta Nicolás Guillén y Juan Almeida lo siguen gritando: Zurbano, “Tengo lo que tenía que tener” y “Aquí no se rinde nadie c......”
Mi modesta apreciacion es que Zurbano esta fuera totalmente de contexto en su comentario , pero aun cuando tenga sus razones , no veo por que fue a parar el mismo nada menos que a la "gran prensa libre Yanki" cual es el objetivo?
Por otro lado , se perdio la señora Dalia Soto ,no podra responder el tema de la composicion de la poblacion de las carceles en EEUU ? ,o por que sera que hasta ahora no permitian un negro de presidente ? o por que mas de un policia a apaleado un negro en EU y hasta matado y siempre sale absuelto .
De donde salio la locura de que en cuba hay racismos ,si hace años que hasta los principales jefes de la revolucion , precisamente por oponerse a tendencias del pasado abogaban por incrementar la cantidad de negros y mujeres en cargos importantes del estado , quien ha visto en cuba que un negro se le limite de algo por decreto o ley , se pide raza para la universidad ? o para ir a un hospital ? señores si ya somos unos , negros ,blancos , mulatos ,no se fijan que estamos TO MEZCLAO , rubios con mulaticas , Mas prieticitos con rubias jajjajja ,vamos que ya esto es la misma familia , que los yankis y otros enderecen la parabolica o cambien el canal , que esa como otras ya no va con cuba , ni con su gente.
El racismo se manifiesta en las opiniones ofensivas de la mayoría de los comentarios, sólo les faltó decir: "Tenía que ser negro" La discriminación racial no es sólo un problema mental, cultural, individual, social, etc., el racismo, como bien expone Zurbano, tiene sus raíces económicas en el pasado esclavista y se agrava en la actualidad con la economía de mercado que se expande como pólvora encendida impulsada por el viento de la "actualización" del modelo económico. La mayoría de los negros están en desventaja ante el resurgimiento de la actividad capitalista privada que está liquidando la "utopía socialista", no solo para los negros sino para la inmensa mayoría de nuestro pueblo trabajador, como reconoce el propio autor de este artículo. Hay que combatir las desigualdades económicas para poder liquidar la discriminación objetiva de los desposeídos de siempre, sean blancos o como negros. La pobreza es la mayor discriminación que existe en nuestro país y afecta en mayor medida a los negros. Eso no lo puede negar nadie que conozca las realidades de nuestra Patria.
Zurbano, si lo que querías era marketing a cualquier costa para tu ensayo, casi lo logras. Pero compadre aseverar que para los negros aun la revolución no ha comenzado, es un disparate histórico y una forma vil de meter cicuta y más ahora que los batistianos quieren rescribir desde miami la historia de Cuba y casi canonizan a los esbirros, vamos compadre sea más serio.
En Cuba, del lado opuesto de la ecuación y como en un alucinante juego de espejos, las cosas tampoco han ido mucho mejor; primero porque ante la publicación de un texto cuyo título fue considerado ofensivo (“Para los negros cubanos la Revolución aún no ha comenzado”) a nadie se le ocurrió cumplir con el más elemental principio periodístico que enseña a comprobar la noticia. Dicho de otro modo, a la violación de toda ética por parte del titulista del New York Times (quien falsificó el título (“Para los negros cubanos la Revolución aún no ha terminado”), la publicación cubana La Jiribilla responde con una nueva violación de la ética profesional al organizar o dar cabida a una batería de respuestas discursivas (artículos de 8 intelectuales cubanos) sin tan siquiera asegurarse de que la acusación respondía a motivos verdaderos.´
Leer más en: http://negracubanateniaqueser.wordpress.com/2013/04/10/derivas-con-por-y-desde-zurbano-dolor-alegria-y-resistencia/