Cuando llegamos bien temprano este 25 de julio a la Avenida del Sur la primera que salió a saludarnos fue Marlies Mejías. Iba a comenzar su último calentamiento para la prueba contrarreloj individual y a su alrededor estaban su hija Marieth Isabella, su esposo Rafael y el entrenador Joel Leal. Sonriente como siempre soltó una frase de aliento: "no vinieron por gusto, aquí hoy habrá medallas".
Los muchachos sabían que había llegado la “hora cero”; tanto movimiento parecía ser en serio esta vez y no una práctica de tiro ni un examen de disposición de combate. Cada uno se despidió a su manera de la familia. Uno dijo que iba a una comelata en el campo, otros que irían las regatas de Varadero; otros se despidieron como si fueran al trabajo de siempre. Algunas madres no tenían idea de en qué andaban sus hijos; otras sí, aunque sin certezas porque ellos no decían una palabra...
Aunque comprensible, no deja de resultar sorpresivo el afán de Trump y sus adláteres de resucitar algo que él mismo decretó como fallecido: el comunismo. En días recientes y en más de una ocasión, el presidente de Estados Unidos y en general diferentes voceros del sistema político estadounidense han hecho mención del tema.
La cobertura de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe no pudo comenzar mejor. Bien mojado, con emociones hasta los últimos segundos y un grito de Cuba más otra palabrota imposible de escribir cuando se concretó la victoria del equipo cubano de polo acuático sobre Venezuela (15-14) en cuartos de final.
Cuestionado de todos lados por su discurso en la Cumbre "antiterrorista" que se inventó en Washington la pasada semana, lleno de ambigüedades y falto de pruebas, Marco Rubio y su Departamento de Estado se han bajado este lunes con un bodrio peor para intentar mostrar por qué Cuba es la capital del "siniestro comunismo" que amenaza a Estados Unidos.
La obsesión de Estados Unidos por obstruir los esfuerzos y cambios que puedan conducir a nivel global a un mundo mejor, evoca los tiempos en que la humanidad estaba atrapada entre el oscurantismo medieval y el irracionalismo filosófico que se afianza ulteriormente, conformando raseros ideológicos que alimentaban visiones y prácticas regresivas.
Al inaugurar la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, retrotrajo el presente a la era del comunismo hirsuto, el macartismo y la guerra fría. Con una retórica plagada de falsedades, basada en hechos descontextualizados y cifras sin verificar, convirtió a lo que llamó “izquierda radical” en un “enemigo” esencialmente violento y ajeno a la “civilización occidental”.
“Cree el ladrón que todos son de su condición”. Nada más acertado para caracterizar el informe del Departamento de Estado contra Cuba, promovido por uno de los funcionarios más corruptos de la actual administración, de probados nexos con narcotraficantes y terroristas de la Florida.