Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, transmitió un saludo a la 50 edición de la Fiesta de Avante, organizada por el Partido Comunista Portugués (PCP).
El periodismo, puede considerarse, de las profesiones más implicadas en el acontecer nacional e internacional, y también entre las más vilipendiadas y peligrosas, dentro de un mundo que es lo más parecido a un cachumbambé o un papalote impulsado por el viento, de acuerdo al lugar para donde sople.
La reunión de ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales del G20, realizada la última semana en Asheville, Carolina del Norte, expuso la impotencia de la Casa Blanca para encolumnar a sus socios atlantistas y volvió a poner en evidencia su incapacidad para intimidar a la República Popular China.
El Secretario de Estado de Estados Unidos lleva dos días consecutivos mintiendo sobre Cuba nuevamente. Una manía de la que no se desprende. Es su manera y la de su gobierno de intentar justificar una agresión cruel y despiadada contra el pueblo cubano que no admite excusa política o moral.
Desde hace más de seis décadas, desde cierta historiografía, se intenta rectificar el carácter socialista de la Revolución (proclamado públicamente en 1961). No tardaron en aparecer los que sostuvieron —todavía lo hacen— que aquel socialismo no era más que una importación del europeo en lugar de la catalización de un movimiento cultural subversivo que había comenzado décadas antes en la isla y que a partir de 1959 pasó a ser colectivamente protagonizado, y avalado como tal, por el pueblo.
Los veo pasar desde el balcón de mi casa, y una especie de nostalgia me lleva a escribir estos recuerdos. Es el comienzo del curso escolar, quizás la actividad de más arraigo, porque todos hemos sido niños y estudiantes. En mi imaginario, regreso a aquellos años, allá en Barajagua, el caserío donde nací y viví mis primeros 14 años.
Los tiempos son duros. Hay que darle cacerolazos todos los días a Trump y Marco Rubio por su genocida castigo colectivo contra nuestro pueblo. Pero también tenemos que optimizar los procesos, que nos permita repartir mejor lo casi poco que tenemos.
Una granja de bots no produce únicamente mensajes falsos: produce la evidencia de nuestra incapacidad para intervenir en la guerra cognitiva que se despliega por todo el mundo, sin leyes; sin organización social activa, crítico-científica; sin acción gubernamental decisiva.