A quien corresponda. Ese podría ser un buen encabezado para divulgar una misiva a poste restante. Un mensaje dirigido a quienes desconocen, o simplemente se niegan a denunciar los crímenes persistentes ejecutados por el país que insiste en presentarse ante el concierto de las naciones como un baluarte de la democracia y el paradigma de la libertad.
En los últimos meses, un crimen silencioso ha ido ganando terreno en todo el país: el robo de aceite dieléctrico, un insumo vital para el funcionamiento de los transformadores eléctricos que alimentan a miles de hogares, hospitales, escuelas y otras instalaciones esenciales. Este delito no solo destruye equipos de infraestructura crítica, sino que está dejando a miles de cubanos sin electricidad y, lo que es más grave, afecta la estabilidad económica del país.
La web no es un nuevo medio, sino un metamedio que acoge formatos, lenguajes y prácticas inéditos: de blogs a webisodios, de memes a narraciones. Esa nueva ecología mediática es cuna tanto de microtextos instantáneos como de megahistorias capaces de diseminarse por múltiples plataformas. Es el culto a la concisión llevado al extremo.
Desde los cánones occidentales, Cuba es considerada una dictadura por no replicar su modelo político. Sin embargo, si se analiza desde otra perspectiva, se plantea una contradicción: un sistema que coloca al ser humano en el centro de su estructura jurídica, donde la Constitución establece la dignidad humana como eje del accionar político, administrativo y militar.
Todo el mundo parece indignado por Trump, sus interpretaciones geopolíticas, sus medidas políticas y sus guerras. Sin embargo, tanto políticos como grandes medios luego coinciden con él en que la situación en Cuba es de desesperación y colapso inminente. El escenario que promueven es el de un Estado fallido para que una intervención militar pueda interpretarse, más que como una agresión, como una salvación.
Sesenta y cinco largos años después de que John F. Kennedy lanzara una invasión paramilitar dirigida por la CIA en Bahía de Cochinos, el fantasma de aquel ataque fallido acecha la actual crisis en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Casi a diario, la administración Donald Trump ha intensificado sus amenazas de recurrir una vez más a la fuerza militar en un intento por derrocar al gobierno cubano.
Tengo cinco tíos, pero quizás por la convivencia a su lado casi 15 años, por el ejemplo que fueron desde el deporte y la vida, y por ese cariño que aún nos profesamos, estos tres son quienes más llenaron la armadura del alma con que he vivido medio siglo. Nelson, Oscar y Boris no imaginan cuántas cosas contaré de ellos.
La semana pasada se produjo en La Habana un encuentro entre representantes de Cuba y Estados Unidos, en un contexto particularmente contradictorio. Mientras se desarrollaban conversaciones diplomáticas, el presidente estadunidense, Donald Trump, ha vuelto a colocar a la isla en el radar de una posible escalada, al sugerir que Cuba podría ser el próximo objetivo tras otros escenarios de conflicto. La simultaneidad no es anecdótica: define la naturaleza del momento. »