Para Haydée, junto a su Casa

Foto: Iván Soca
Anoche los participantes en el concierto 101 de la Gira Interminable regresamos a las casas empapados y felices después de dedicar, bajo la lluvia y desde la emoción, este nuevo encuentro de la cultura con su gente, dedicado al 60 aniversario de la Casa de la Américas, que contemplaba, desde la izquierda del encuadre, esa prolongada, húmeda y magnífica expresión de cariño.
Roberto Fernández Retamar, también hermano segundacitero, nos habló desde la pantalla sobre esas seis décadas de creación y coraje que ha vivido Casa de las Américas y anunció la continuación de esos caminos comprometidos y audaces en las manos de los jóvenes que están realizando allí el relevo imprescindible.
En el espacio inter telonero en que he trabajado en casi todos los conciertos de esta gira por los barrios nos acompañó anoche Jorge Fornet Gil, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa fundado por Mario Benedetti, hermano mayor y querido. En ese breve espacio --en que sí estamos-- se realiza siempre la donación de libros de diversas editoriales a escuelas del barrio, y sirve también --recurso práctico-dramatúrgico-- para que se preparen en el escenario los instrumentos de Silvio y sus magníficos músicos, después de la presentación del artista invitado. Anoche Jorgito desempeñó cabalmente esa tarea, a la que ahora se agregan los libros para niños y jóvenes llevados por los asistentes al concierto.
En mi turno telonero, propuse a Silvio leer el poema que ahora comparto con ustedes: "Para Haydée", escrito el 30 de julio de 1980, después de su partida voluntaria, para seguir recordándola y queriéndola mucho tiempo. El tiempo de anoche, húmedo y luminoso a la vez, es parte memorable de ese recuerdo y ese amor que continúan. Como en este poema:
PARA HAYDÉE
Si ayer no más ardiendo en fuego
joven estabas
flor de la tristezaSi ayer aún con tanto calor
desde el fondo de los ojos
y el amor
nos saludabasSi ayer todavía angustiada flor
nos recordabas siempre
lo que Che te dijo
y lo que Abel no tuvo tiempo de decir
y entre los dos exacta cabías tú con tu pregunta
Dime entonces dónde está para ti la alegría
y dime dónde está el dolorEntonces por qué
y entonces adiós pero entonces
también hasta siempre en la victoria nuestra
tuyaSi cómo te queríamos y cómo te queremos
y cómo te querremos siempre
florVíctor Casaus
30 de julio de 1980
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Victor, "apretaste" con ese fabuloso POEMA, en verdad no lo conocía, lo mal escuche en el concierto, pero ya lo imprimí y espero verte en alguna ocación para que me lo firmes...