Conversaciones en La Habana, amenazas en Washington

Tres palomas de una casa cercana comenzaron a revolotear alrededor de Fidel Castro durante su discurso el 8 de enero de 1959. Foto: Perfecto Romero / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.
Las imágenes de enero de 1959, con Fidel Castro entrando en La Habana, las palomas sobre sus hombros y una multitud compacta, han sido muchas veces leídas como el cierre de una etapa histórica. Sin embargo, las propias palabras pronunciadas aquel 8 de enero –“sólo nos hemos ganado el derecho a comenzar”– sitúan ese momento en otra clave. No son el final, sino el punto de partida de una tensión permanente entre la aspiración a la paz y la necesidad de defenderla.
Esa tensión reaparece hoy. La semana pasada se produjo en La Habana un encuentro entre representantes de Cuba y Estados Unidos, en un contexto particularmente contradictorio. Mientras se desarrollaban conversaciones diplomáticas, el presidente estadunidense, Donald Trump, ha vuelto a colocar a la isla en el radar de una posible escalada, al sugerir que Cuba podría ser el próximo objetivo tras otros escenarios de conflicto. La simultaneidad no es anecdótica: define la naturaleza del momento.
La experiencia reciente con Venezuela e Irán muestra que las negociaciones con Washington no han funcionado como barrera frente a la agresión militar. En ambos casos, el diálogo convivió con la presión económica, la amenaza explícita, el cerco, los asesinatos extrajudiciales en alta mar y, finalmente, con acciones militares o escenarios de intervención. Las conversaciones no desactivaron el conflicto; en muchos sentidos, lo acompañaron y lo prepararon.
La evidencia es particularmente reveladora en el caso venezolano. La operación militar ejecutada el 3 de enero de 2026, con bombardeos sobre infraestructuras clave en Caracas y otras zonas estratégicas, no fue un movimiento improvisado, sino el resultado de una preparación prolongada. La inteligencia estadunidense llevaba meses reconstruyendo en tiempo real el sistema de defensa aérea venezolano, identificando vulnerabilidades y patrones operativos para garantizar la eficacia del ataque. Es decir, mientras existían canales de contacto y espacios de interlocución, el aparato militar avanzaba en paralelo en la planificación de la intervención.
Esto permite comprender que las instituciones que negocian no son las únicas que operan. La diplomacia no sustituye al aparato militar, sino que convive con él. En Irán, esa lógica se expresó en la disposición permanente a reanudar bombardeos si no se cumplían determinadas condiciones; en Venezuela, en la ejecución efectiva de una operación precedida por meses de preparación. La negociación, por tanto, no suspendió la lógica de confrontación, sino que coexistió con ella.
Desde un punto de vista estratégico, el diálogo puede cumplir varias funciones simultáneas: facilitar la recopilación de información política y operativa, evaluar la cohesión interna del adversario y construir legitimidad internacional previa a una acción de mayor envergadura. En ese contexto, la negociación no aparece como alternativa al conflicto, sino como parte del proceso que lo precede y lo condiciona.
Ese precedente determina inevitablemente la lectura del momento cubano, porque el encuentro en La Habana no ocurre en un vacío neutral. Se produce bajo el peso del bloqueo económico brutalmente recrudecido, de una presión energética deliberada y de un entorno regional alterado por intervenciones recientes y por gobiernos indignos. Desde la perspectiva cubana, sin embargo, la posición mantiene una coherencia histórica. Cuba ha reiterado –en línea con aquella declaración fundacional de 1959– que aspira a la paz. No a cualquier paz, sino a una con soberanía, con justicia y con derechos. Una paz que no implique subordinación ni renuncia.
Pero esa voluntad no debe confundirse con ingenuidad. La tradición política de la revolución ha sostenido siempre que la paz es un objetivo estratégico, pero su defensa exige preparación. Lo demostró de forma temprana, en 1961, cuando Cuba enfrentó y derrotó en apenas 72 horas una invasión patrocinada por Estados Unidos sin contar aún con la experiencia militar acumulada en décadas posteriores. Más tarde, ese aprendizaje se proyectó en escenarios internacionales como Angola, donde la participación cubana contribuyó decisivamente a la derrota del apartheid sudafricano y a la independencia de Namibia.
Esa continuidad histórica explica que hoy la afirmación de que Cuba no conoce el miedo no sea retórica, sino una formulación política concreta: la disposición al diálogo no excluye la capacidad de resistencia, y la posibilidad de negociación no implica desarme político ni sicológico. Es, en todo caso, la expresión de una cultura política forjada en la defensa, en el sacrificio y en la convicción de que la paz sólo es viable cuando puede ser sostenida.
Fidel Castro lo dejó claro desde las primeras horas de 1959: la paz sólo tiene sentido si está unida a la dignidad. Más de seis décadas después, esa premisa no ha perdido vigencia. Cuba dialoga porque apuesta por la paz como horizonte político, pero no se desarma ante la amenaza ni confunde negociación con concesión. Sabe, por experiencia histórica, que en determinadas condiciones la paz no es un punto de llegada garantizado, sino un equilibrio que se conquista y se sostiene. Y que, cuando ese equilibrio se rompe, defender la paz exige estar dispuesto a todo lo necesario para preservarla.

Las palomas junto al líder de la Revolución quedaron en la historia como signo de la libertad recién conquistada, 8 de enero de 1959. Foto: "Libro Caravana de La Libertad" de Luis Báez y Pedro de la Hoz.
(Tomado de La Jornada)
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Indispensable artículo, las cosas deben estar claras para todos, no puede haber confusión de ningún tipo, ni en amigos y mucho menos en enemigos
Tendrán que pasar por el cadáver de cada cubano que dignamente defiende su soberanía, no nos han podido matar de hambre, ahora quieren matarnos con bombas, que objetivo tiene matar a un pueblo que no le ha hecho daño a ningún otro pueblo,. mientras estados unidos, está en piratería la, asesinando, secuestrando y asesinando presidentes , Cuba manda su ejército de las batas blancas, a salvar vida, podrán extinguirnos físicamente, pero nuestras idas quedarán para siempre, y será la peor mancha en la historia de los estados unidos.
Refiriéndose a la experiencia militar adquirida en la batalla de Girón y ampliada en la guerra de liberación de Angola, se expresa:
"Esa continuidad histórica explica que hoy la afirmación de que Cuba no conoce el miedo no sea retórica, sino una formulación política concreta:..."
Hay dos cosas que me llaman la atención:
1. Cuba no conoce el miedo.
2. Aprendizaje militar adquirido en Girón y su proyección en escenarios internacionales como Angola.
Soy de los que piensa que eso de no tener miedo no creo que sea algo normal. Pienso además, que eso de tener miedo es cosa de gente valiente.
Veamos lo que dicen algunos entendidos respecto al tema.
"El miedo es una base para la motivación humana. A pesar de que el hombre suele tener la noción de este sentimiento como algo nocivo, el miedo es aquello que nos enseña, motivación y protege. Aunque no es correcto
permitir que el miedo se convierta en algo más grave,..." (Karen Valentina, 2023).
Reitero que, tener miedo no es exactamente ser cobarde.
Yo tengo miedo a una agresión de Estados Unidos a nuestro país, porque sé que morirán muchos familiares, amigos y muchas personas inocentes aunque estoy dispuesto a dar la vida por defender mi patria. El que no tenga miedo a eso no tendrá conciencia de lo que defiende ni valor para defenderlo porque sencillamente a roto con la realidad.
Con respecto al segundo aspecto, relacionado con el aprendizaje militar, debemos recordar que nuestra participación en la guerra de Angola data de hace más de 30 años y en todos esos años las estrategias de guerra han cambiado mucho al igual que la industria armanentista.
Lo mejor que pueda pasar es que con nosotros no ocurra lo mismo que ocurrió con Irán y Venezuela y si llegara a ocurrir, el miedo no impedirá que luchemos hasta morir si fuera necesario por preservar lo nuestro
Ramón. Es exactamente así como usted dice. Sentir miedo es humano y es lo que ayuda a que nos cuidemos de los peligros. Éso no quiere decir cobardía. La guerra no es buena para nada ni nadie, salvo para los que ganan billones construyendo armas para que otros se maten entre sí. Hay que ver cómo ninguno de los que ahora disparan, incendian, destruyen y matan, están cerca del peligro. Ésos son los verdaderos cobardes. Tememos a la guerra, pero pelearemos por Cuba. Tenemos más miedo de caer bajo la sucia bota yanqui que de morir. Viva Cuba Socialista.
Considero este escrito muy oportuno. Si escudriñamos en el pensamiento de nuestro Héroe Nacional encontramos su concepción de que era viable un escenario de paz con Estados Unidos, escribió: "Es posible la paz de Cuba independiente con los Estados Unidos, y la existencia de Cuba independiente, sin la pérdida, o una transformación que es como la pérdida, de nuestra nacionalidad”. Pero también dijo viví en el monstruo y le conozco las enteañas.
Siguiendo la historia encontramos esta posición en nuestro invicto Fidel, que nunca descartó la posibilidad de un modus vivendi con Estados Unidos, en 1964 en un mensaje verbal al presidente Lyndon Johnson a través de la periodista Lisa Howard
entre otras cosas decía: "Dígale al Presidente que espero seriamente que Cuba y los Estados Unidos puedan sentarse en su momento en una atmósfera de buena voluntad y de mutuo respeto a negociar nuestras diferencias....... Dígale al Presidente que no debe interpretar mi actitud conciliatoria, mi deseo de conversar como una señal de debilidad. Una interpretación así sería un grave error de cálculo. No estamos débiles… la Revolución es fuerte… muy fuerte". Semanas después de los anuncios del 17 de diciembre de 2014, Fidel ratificó esta posición en cuanto a una normalización de las relaciones con Estados Unidos pero también expresó: “No confío en la política de los Estados Unidos”. En estos momentos tan difíciles que vivimos, nuestro Presidente Diaz-Canel, indiscutible líder de la continuidad, ratifica nuestra histórica posición.
Y así es, somos gente de paz, pero siempre con el Che presente: Al imperialismo ni tantito así.
Sería muy bueno, que este analisis se le haga llegar al pueblo venezolano y a todos los revolucionarios, es una gran verdad, dicha con conocimiento de causa, es de suma importancia conocer estas ideas, ya que existen intelectuales venezolanosy de otros países, que están confundiendo, a sus pueblos, y que piensan que el imperialismo no volverá a repetir sus amenazas, por lo que desprecian como algo radical, la preparación del pueblo en todos los sentidos, para enfrentar cualquier amenaza y lograr la tan ansieada paz. Gracias por tan humilde esfuerzo.
Haciendo referencia a la experiencia militar adquirida en la batalla de Girón y ampliada en la guerra de liberación de Angola, se expresa:
"Esa continuidad histórica explica que hoy la afirmación de que Cuba no conoce el miedo no sea retórica, sino una formulación política concreta:..."
Hay dos cosas que me llaman la atención:
1. Cuba no conoce el miedo.
2. Aprendizaje militar adquirido en Girón y su proyección en escenarios internacionales como Angola.
Soy de los que piensa que eso de no tener miedo no creo que sea algo normal. Pienso además, que eso de tener miedo es cosa de gente valiente.
Veamos lo que dicen algunos entendidos respecto al tema.
"El miedo es una base para la motivación humana. A pesar de que el hombre suele tener la noción de este sentimiento como algo nocivo, el miedo es aquello que nos enseña, motivación y protege. Aunque no es correcto
permitir que el miedo se convierta en algo más grave,..." (Karen Valentina, 2023).
Reitero que, tener miedo no es exactamente ser cobarde.
Yo tengo miedo a una agresión de Estados Unidos a nuestro país, porque sé que morirán muchos familiares, amigos y muchas personas inocentes aunque estoy dispuesto a dar la vida por defender mi patria. El que no tenga miedo a eso no tendrá conciencia de lo que defiende ni valor para defenderlo porque sencillamente a roto con la realidad.
Con respecto al segundo aspecto, relacionado con el aprendizaje militar, debemos recordar que nuestra participación en la guerra de Angola data de hace más de 30 años y en todos esos años las estrategias de guerra han cambiado mucho al igual que la industria armanentista.
Lo mejor que pueda pasar es que con nosotros no ocurra lo mismo que ocurrió con Irán y Venezuela y si llegara a ocurrir, el miedo no impedirá que luchemos hasta morir si fuera necesario por preservar lo nuestro
Yo creo firmemente como cubano, con ya más de 60, que lo más importante en todo este proceso complicado, en evitar la guerra, evitar la muerte de personas y el derramamiento de sangre de seres humanos de aquí y de allá.
No es necesario morirse, creo que es lo que hay que evitar, porque muertos no haríamos absolutamente nada.
Según Ud. Cómo se evitaría ??
Ojalá supiera y pudiera! Los que están trabajando en ese difícil proceso, sabrán qué hacer para evitar la guerra y con ella la muerte de muchas personas de aquí y de allá, esa es su más alta responsabilidad y compromiso.
Ratifico la idea expresada en mi comentario, sin politización. Soy tan cubano como el que más, tan patriota como el que más.
Ratifico qje
cuba no esta amenazando a nadien ni planea llevar la guerra a otro pais , aqui es otro pais quien amenaza a cuba , es otro pais quien quiere traer la guerra a cuba ,ni venezuela ni iran querian guerra , fueron invadidos en medio de negociaciones , en el caso de iran dos veces.cuando un ladron entra en tu casa a robar, como lo evitas? dejandolo que robe lo que tantom trabajo te a costado? , en cuanto a morirse tienes razon, hay que vivivr y para vivir hay que prepararse bien, para vender cara la vida , porque los muertos no pueden defender la familia ni la patria
Carlos, qué forma de evitar una guerra? Cómo Venezuela? Espero que ud esté informado de la evolución de Venezuela después del secuestro de Maduro por Trump ? Quedó algo de soberanía evitando un enfrentamiento? La única opción que brinda EEUU es sometimiento TOTAL y ABSOLUTO . Cuando Trump elogia a la dirección de Venezuela es muy claro que cumplen sus órdenes. Sólo esto es lo que el emperador acepta.
Y estoy seguro que muy pocos en Cuba aceptarían bajar la cabeza y humillarse ante el todopoderoso autoproclamado enviado de Dios.
Estimado Carlos, resalta en su comentario la frase de "no es necesario morirse". No tengo por qué no creer en su patriotismo pero la frase me parece ingenua. Acaso cree usted que los eventuales agresores vendrán con la misma divisa de "no es necesario matar" para conseguir sus objetivos? Alerta de spoiler: NO. Por eso la nuestra sigue siendo una disyuncion: patria O muerte, no no dejan alternativa. Si no estamos dispuestos a morir nos quitan la patria. Simplemente
RATIFICO MI CONVICCION. EN CUBA NO HABRA JAMAS OTRO ZANJON Y SI NO ACABAN DE CONOCER A NUESTRO PUEBLO VALIENTE Y NOBLE QUE ASUMAN LAS CONSECUENCIAS. BASTA DE ENGAÑAR PARA AGREDIR. NO NOS DESCUIDAREMOS. SIEMPRE VIGILANTES. UNIDOS EN UN SOLO PUÑO. QUEREMOS PAZ CON INDEPENDENCIA.VIVA CJBA LIBRE
Amamos la paz con libertad, con independencia, con soberanía, con igualdad, con respeto, sin esclavitud. Amamos la paz, como la paz que reclamó Antonio Maceo en los Mangos de Baraguá en 1878.
Las conversaciones por la paz y diría por la coexistencia pacífica entre los dos paises puede existir, pero si siento preocupación por la escalada actual del imperio es evidente que quiere implantar su voluntad a la fuerza, ejemplos bien claro es Venezuela e Irán, después de este último dice será Cuba, después puede ser cualquiera Groenlandia o Canadá, pero que no duda para ningún cubano estamos en peligro y esa amenaza puede concretizar.
No caigamos en la ingenuidad de creer que los EU quieren llegar a algún acuerdo con nosotros: Fidel, Julio 2007.
La paz no es un punto de llegada garantizado, sino un equilibrio que se conquista y se sostiene. Artículo de hoy.
La paz que hemos disfrutado se la debemos al sacrificio de tantos cubanos que han quedado en el martirologio de nuestra PATRIA, eso como premisa no se puede obviar ni olvidar. Por eso no puede haber la más mínima duda, vacilación o cobardía en enfrentar la muerte en caso de que ese sea el precio que se nos exija. Solo así garantizaremos por mas tiempo la nueva paz que ha disfrutar otros.
Existen varios ejemplos de países que han prescindido de su dignidad o soberanía para poder coexistir con el imperio y esos, si no de forma abrupta, poco a poco pierden toda legitimidad ante su PUEBLO que es quien pierde en primer lugar todas sus justas aspiraciones de seguridad, paz y progreso.
El respeto se impone a fuerza de coraje, como se impuso la misma revolución en La Sierra, en la invasión,en Girón, en la lucha contra bandidos apoyados y auspiciados por el imperio en nuestra montañas; como sucedió en Angola y otros países de Africa y como recientemente de forma HEROICA cayeron nuestros 32 compañeros defendiendo la causa venezolana.
Negociaciones puede haber pero siempre con ojerizas, recelo revolucionario y total responsabilidad.
No se puede confiar.... pero ni táctico asi
A los yankee, mi un TANTICO así , lo dijo el ché
Porsupuesto..ni subodinacion ni renuncia.
Muy de acuerdo con este artículo. En estos días ,donde se ha convocado a todo cubano y cubana patriotas a plasmar su firma por la PATRIA y por la PAZ es de destacar que, si se nos impusira la guerra esa firma es la PROMESA de que VENCEREMOS.
Buenas tardes: Es un articulo bastante explicativo....soy del criterio que la mejor batalla que se gana es la que no se hecha:Por razones humanitarias...Las bombas y misiles lanzados no tienen nombre;Las muertes y destruccion seria catrastoficas por ambos bandos....si tenemos en cuenta la cercania geografica.Tambien esta demostrado que con conversaciones y sin concepciones y respeto se puede hacer mucho en ampliar las relaciones.La humanidad y los pueblos necesitan paz y ante todo soberania.Basta ya de inresponsables guereristas que sin fundamento legal tanto daño le han hecho a la humanidad y los pueblos no perdonan el crimen.Para mañana sera tarde.