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Barbarismo carioca

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En un claro y abierto enfrentamiento con los gobernadores Jair Bolsonaro llamó a boicotear la cuarentena en Brasil. Foto: AP.

Jair Bolsonaro llamó a boicotear la cuarentena en Brasil. Foto: AP.

La denuncia presentada por varios ex ministros de salud brasileños, desnuda un poco más a Jair Bolsonaro, quien gusta de hacer streap tease  él solito, sin pudor, y como todo narcisista, públicamente.

La acusación no debe caer en saco roto incluso si el resultado no es el deseable. Fue  presentada ante Michelle Bachelet, alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y se fundamenta sobre todo,  en la errática y temeraria forma en que viene actuando con respecto al COVID-19.

La imputación por violar el derecho humano a la salud y la vida y de genocidio potencial, -así plantea la querella- tiene  entre sus bases el desdén del mandatario a las recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud  y con similar desprecio, rechaza advertencias y propuestas  de las autoridades sanitarias nacionales.

Pudiera agregarse a lo anterior, su forma de arriesgar a comunidades aborígenes, exponiéndolas a peligros máximos ante la peligrosa pandemia. ¿Torpeza, o pretexto para despojarles de su hábitat? 

Los indígenas brasileños vienen sufriendo violencia y despojo bajo la administración de Bolsonaro. Deforestación indiscriminada de áreas protegidas para comercializar la madera. Se llega a extremos como el asesinato de protectores ambientalistas nativos, o aquellos que procuran un grado de organización en sus comunidades.

Aprovechando el extraordinario trance de salud, o porque no soporta que le contradigan, este ¿jefe de estado? se deshace de quienes le resultan incómodos y pone  en su lugar a cófrades sumisos.

El más reciente jaleo ocurre en torno ¡no os asombréis, hermanos! a Sergio Moro, a quien Bolsonaro premió con el ministerio de Justicia y Seguridad Pública, por sus servicios como juez, al facilitar la destitución de Dilma Rousseff  y darle turbia viabilidad al tinglado judicial que sacara del juego electorero a Luis Ignacio Da Silva, cuando Lula tenía las mayores probabilidades de triunfo.

El choque entre estos personajes ocurre cuando el presidente carioca decide quitar del cargo al director general de la Policía Federal, Mauricio Valeixo, nombrado por Moro y este, a su vez, viendo que Bolsonaro cuestionaba sus decisiones sin avenirse a consideración alguna, renunció al cargo, no sin poner en entredicho a su antiguo cófrade.

Si la destitución del ministro de salud anteriormente, debido a que el experto quería aplicar lo recomendado y puesto en vigor  en el resto del mundo, como salvaguarda de la población ante la pandemia, el reajuste hecho por Bolsonaro, apenas esconde su propósito de influir sobre las instituciones buscando  poner a salvo a sus hijos, con causas pendientes en el Supremo Tribunal Federal.

Moro aclaró que él no había firmado la destitución de Valeixo, luego el documento publicado con su rúbrica electrónica junto a la de Bolsonaro, es falsa.  Lo dijo  en conferencia de prensa, al exponer sin demasiado tapujo (aunque seguro guarde un par de secreticos)  que su otrora amigo desea un jefe del cuerpo policiaco  de quien  obtener informaciones y acceso a los procesos de su interés. El que desata el actual conflicto e involucra a su hijo Calos, es uno de esos.

Busca alguien con quien tener "contacto personal, para llamarlo y pedir información, informes de inteligencia", asegura Moro que le confió el mandatario. En pocas palabras,  tener una marioneta manejable  desde el Palacio de Planalto y...parece haberlo logrado.

Esta forma de gobernar con mandarria y sinrazones, está, como los enfermos graves, bajo estricta observación, sobre todo en la mirilla de los militares, cuya preeminencia en la sociedad brasileña es inocultable.

Desear un retorno a la dictadura o sus variantes semánticas  (entre los años 60 y mediados de los 80) sería absurdo, pero el anhelo de implantar cierto orden y lógica en  el circo actual,  pudiera darle paso a un mal menor si el existente resulta insoportable.

Recién fue insertado en el aparato de gobierno el general Braga Neto. Se supone sería para sustituir a Bolsonaro si terminan por realizarle el juicio político que su cerril actitud demanda. Este alto cargo castrense presentó –esto es muy importante- un proyecto de recuperación económica por completo distinto al fraguado por Paulo Guedes, ministro del ramo y acólito del jefe de estado.

Guedes aboga por potenciar el neoliberalismo, privatizando los bienes patrimoniales que quedan en activo. Nada en cuanto a atender la elevada cifra de desempleo y la pobreza que se reinstaló tras el cese forzado de Dilma, orquestado por esa misma derecha que ahora se tira de las greñas ante una sociedad, a su vez, mostrando descontento como puede.

Neto, a la inversa, y secundado por varios miembros del gabinete, sugiere emprender inversiones estatales amplias para impulsar la recuperación del gigante suramericano y de modo centralizado, contrarrestar los obstáculos actuales padecidos en el desenvolvimiento del país por  el serio frenazo económico.

Es, con sus más o sus menos, similar a las sugerencias a escala mundial por parte de gobiernos de todos los colores, tras las evidencias provistas por la excepcional situación sanitaria, pues entre lo transparentado  por ese dilema, resulta evidentísimo que el modelo en boga, no es factible en situaciones normales, mucho menos en realidades comprometidas y no otra cosa es el tiempo de la recuperación. El estado no es el enemigo, sino un instrumento a bien utilizar.

Pocos –quizás nadie cabal- se afilia a Bolsonaro ahora con la confianza requerida. El mandatario brasileño se viene proyectando de forma  agresiva y alienada, dejando tras de sí malestar ciudadano y choques con sus aliados.  Eso debe pesar en lo adelante, cuando a excepción de los febriles milagreros que contribuyeron a llevarlo al poder, son menos quienes se exponen a  mantenerle al frente de Brasil.

Tampoco sería raro si  esas iglesias aliadas le abandonan, al ver en peligro sus propios intereses  de control mediático-social, o el andamiaje financiero que les sustenta.

Ignorando  las muertes de una cantidad superior a las 4 mil de sus conciudadanos y unos 60 mil infectados, la necesidad de abrir fosas comunes para enterrar a las víctimas, Bolsonaro insiste en no mantener el aislamiento social, desautoriza a los gobernadores que lo aplican en procura de apaciguar  la epidemia, y hace alarde en manifestaciones ultraderechistas de equívoco empeño.

Está logrando rechazo de los diputados en un congreso donde tan bien se sintió barbarizando y de la misma manera, el repudio popular que promete seguir creciendo.

Se han publicado 8 comentarios



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  • Carlos Luis Ävila Figuerdo dijo:

    Lo que está haciendo Bolsonaro es exactamente lo que tenía como Programa de Gobierno, es decir, antes de las elecciones se expresaba de esa misma forma y los Brasileños, ya sea por los procesos contra Dilma o Lula, ya sea por la falta de madurez política de la izquierda, lo eligieron. Espero se haya dado cuenta, la mayoría que lo eligió, que se equivocó. Corresponde a ellos sacarlo. No es fácil tener un loco por el norte y un loco por el sur.

  • Blindado dijo:

    No querían Bolsonaro..., ahí tienen Bolsonaro...!!!

  • L.R.A dijo:

    Jair Bolsonaro Tromp.
    Sin comentarios.

  • Thiago dijo:

    Votaron x el ahora que se fastidien todo el pueblo de Brasil así aprenderán la lección. Bolsonaro aprieta más tu t lao ganaste la presidencia ahora haz lo que quiera

  • Alexei dijo:

    Elsa, unas precisiones de rigor, cariocas son las personas naturales de la ciudada de Rio de Janeiro. Carioca no es sinónimo de brasileña. Bolsonaro, por demás, es natural de un municipio del interior de São Paulo.

    El general Braga Nieto no fue nombrado - por el propio Bolsonaro - para substituir al jefe de Estado. En caso de ausencia temporal o definitiva del presidente, quien asume es el general Hamilton Mourão, actual vicepresidente, y en ausencia de este el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, quien debe convocar a nuevas elecciones en el plazo estipulado por la Constitución Federal.

    Siendo también rigurosos, puede decirse que de Dilma a la fecha el desempleo en Brasil aumentó, pero lo que no puede dejar de decirse es que la actual crisis económica comenzó en 2015.

    • Sergio dijo:

      Me has quitado el comentario.

      Así mismo, y otra cosa, MORO no tuvo nada que ver con el Impeachment de DILMA, que como bien dices, la CRISIS en BRASIL comenzó en su segundo mandato, inciciando su mandato, y los primeros recortes en Educación y SALUD, fueron nada más asumir DILMA el segunda mandato co Joaquin Levy, un banquero, como Ministro de Economía.

      Bien señalado por usted,,, dicho esto,,, #FORABOLSONARO

      Saludos,

    • ELSA CLARO dijo:

      ALEXIS/SERGIO: En puridad semántica cariocas son los habitantes de Rio, también denominados fluminenses, pero, además, es el apelativo de bailes, juegos de cartas y, en el habla coloquial se usa, bien o mal, como referencia a brasileño. LE ACLARO que en ningún momento plateo en mi comentario que Braga Nieto haya sido nombrado por Bolsonaro. Lea bien. Los altos mandos militares fueron sus promotores hacia el aparato de gobierno, buscando amortiguar los despropósitos del presidente y acto previo a un eventual juicio político o destitución. Con respecto A SERGIO MORO, negar que participara en el proceso fraudulento contra Dilma Rousseff, es negar hechos consumados. Moro fue quien facilitó la publicación del dialogo telefónico entre Lula y Dilma tomado, a falta de pruebas veraces, como parte del plan para destituirla. Eduardo Cunha, quien sí tenía casos documentados de corrupción y otros vicios, sirvió como punta de lanza para aquella trama y Moro, metido desde su posición hasta el cuello en el tema, al ser cuestionado, dijo que había tomado como precedente ¡¡un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos contra Richard Nixon, por el Watergate, en 1974!! SOBRE LA CRISIS ECONÓMICA, puede tener su inicio en la fecha que desee, pero esa parte de mi trabajo se refiere, sobre todo, a las diferencias entre la propuesta de Braga Nieto y la de Guedes. Inocultable que los problemas se agudizaron sobremanera con la actual administración.

  • nany dijo:

    Buen y argumentado comentario, que pudiera también titularse: “Dios los cría y el diablo los junta”. El diablo, por supuesto, es el del pelucón amarillo, el payaso perverso que recomienda inyectarse o transferirse desinfectante a sus ciudadanos para combatir el Covid 19 , del que Bolsonaro es una caricatura carioca. Qué el diablo se los lleve a TODOS ellos.

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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