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Un Pedro y muchos cascajos

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Pedro Sánchez (en el centro de azul) detrás del escenario Las Palmas esperando el concierto de The Killers. Foto: S. Ruiz/ El País.

Pedro Sánchez y su plan de gobierno, tienen poderosos enemigos. Descuella el grito del gran empresariado opuesto a una subida de impuestos, pues según afirman, ya le dan mucho al estado. ¿Tendrán razón? Usando datos aportados por ellos mismos, el Impuesto de Sociedades (tributo sobre la renta o ganancias) recaudó 44.823 millones de euros en el 2007, cifra que disminuyó a 23.143 millones el pasado año. ¿Entonces?

Tanto para la nueva administración ibérica como para la mayor parte de la sociedad, lo comprobable está en situaciones resbaladizas, pues los aportes al fisco de las grandes empresas tienen varias y sobresalientes deducciones, algo así como una suculenta plus ganancia. Eso explica la muy reciente promulgación de un edicto destinado a eliminar las “amnistías fiscales”. Algunas tienen base en vicios acumulados al amparo de la extraordinaria red de corrupción existente, no extirpada pese a largos y tediosos juicios.

Otros contrafuertes para modificar unos cuantos procederes administrativos se clarifican en lo advertido por figuras progresistas unas, cargados de realismo otros, cuando recuerdan que España es uno de los países de la zona euro con menor nivel de gasto público y si se continúa disminuyéndolo o hasta manteniendo las pautas actuales, va a prolongar el deterioro en la calidad de los servicios y todo lo mermado en protección social. Esas voces están convencidas de cuán poco se puede obtener si no se modifica el Programa de Estabilidad vigente hasta el 2021 basado en el patrón de ajustes aplicados sobre la mayoría, pero dejando a salvo, con todas las glorias y ninguna pena, a los esferas siempre favorecidas.

El PSOE renovado (pero no monolítico, se debe advertir) parece enfilado al rescate de algunas disposiciones típicas del programa socialdemócrata original. Lo sugieren medidas como el rescate de la sanidad universal, la desgravación del conocido como impuesto al sol (penaliza a quienes buscan autoconsumo con energías limpias y frena el desarrollo de las tecnologías renovables en favor de los combustibles fósiles). Sánchez propone rectificar esa absurda política solo conveniente para el oligopolio eléctrico, en contra de lo adecuado para el progreso del país y su gente.

Expuso ante los diputados, además, su propósito de gravar también a la banca como parte de los mecanismos destinados a darle cobertura a las pensiones. Las fuertes protestas de jubilados ocurridas hace poco, fueron muestra de la necesidad de apuntalar a quienes en muchas oportunidades han sido el sostén, insuficiente, pero único, de muchísimos hogares españoles en los últimos años.

Estar sujeto a los presupuestos aprobados por el anterior gabinete, limita las posibilidades innovadoras en busca de sustento para proyectos sociales deteriorados o ya inexistentes. Por lógica, Sánchez y su gabinete deben sacar de donde hay fondos para ponerlos en donde falta.

En otras esferas -ya se verá si puede implementarlas- intenta modificaciones a la criticada ley sobre el sistema educacional (LOMCE) que tantas protestas de educadores y alumnos generó pero, pese a todo, aplicada por el gobierno Rajoy.

Otro tema, y muy delicado, propuesto por el presidente del gobierno se vincula con la Ley de Memoria Histórica que viene rodando desde el 2006, cuando fuera propuesta durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero y con la cual se reconocen los derechos y acciones en favor de quienes sufrieron persecución o violencia durante la guerra civil y la subsiguiente dictadura que imperó hasta 1975.

Ese ordenamiento jurídico, pese a ser incompleto y para nada radical, sufrió numerosos ataques e incumplimientos de su contenido. Como todo proceso sensible y de varias ramificaciones, se mantiene postergado. Ahora, el nuevo mandatario confirmó lo inaceptable de permitir la glorificación del franquismo, pues estimula otras inaceptables expresiones extremistas. Ciertamente y a diferencia de otros códigos europeos sobre suciedades históricas análogas, el de España al respecto, critica pero no penaliza las algaradas fascistas que tienen en monumentos funerarios faraónicos como el Valle de los Caídos, un escenario para significarse, y en la Fundación Franco, una arbitraria legitimidad escamoteada a las víctimas.

Tan complejos temas y los planes de rehabilitación ciudadana expuestos por Sánchez, no son pan comido. Las iniciativas en favor de las capas vulnerables, no suponen un grave aumento de los gastos estatales, aseguran diferentes legisladores pero están inquietos por las reglas todavía en vigor, impuestas por la Troika en el 2012. En teoría, esas disposiciones tuvieron como objetivo el equilibrio de las cuentas del estado, como si en verdad se hubieran excedido en atenciones a la población. Lo probado resalta en las distorsiones de la “austeridad”, capaz de provocar el aumento de los multimillonarios en el último decenio, mientras se profundizaba la pobreza y las diferencias de toda índole entre segmentos humanos.

Si el plan era tan bueno, ¿por qué y cómo la deuda aumentó -se supone que hasta en un 30%- en los últimos cinco años? ¿Cómo fueron posibles las anchuras de la Trama Gurtel, su corrupción, sobornos y otras sinvergüencerías de los estratos del poder profundizados con impunidad mientras el ciudadano común sufría desahucios, desempleo y otras penurias?

La administración ahora estrenada no podrá reparar tanto estropicio y descrédito, al cual se añade el pésimo trato dado al asunto catalán, donde se siguen enredando las cosas y serían peor si Pedro Sánchez mantuviera la tónica de Mariano Rajoy, tratando por vía judicial un asunto netamente político y negado a todo diálogo con los independentistas. En esa materia el actual presidente del gobierno considera oportuno someter a consulta ciudadana cuanto sea menester en busca de conclusiones sólidas.

Atención específica e inmediata le dedica a los problemas de género. Se trabaja ya en una legislación adecuada que proteja a las perjudicadas por vulneración de los derechos femeninos o ejercicio de la violencia contra ellas. Los primeros pasos dados sugieren un detallado proyecto con oportunos fundamentos. Por lo demás –y mucho queda por conocer y confirmar-, Pedro Sánchez habló sobre viviendas con alquileres bajos, becas estudiantiles y varias atenciones públicas perdidas. Tendrá un corto período, pocos apoyos y una permanente hostilidad de la derecha robustecida pese al sonado fracaso que les sacó del poder.

Lo demás, y es ciclópeo, no tiene el mejor abono. Se irá verificando si avanza o perece.

Pedro Sánchez y el diplomático José Manuel Albares, en el avión presidencial, en junio. Foto: La Moncloa/ Twitter.

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  • Aroldo dijo:

    Si no me dicen que el que está con Sánchez es el diplomático Albares, hubiera jurado que era Puigdemont.

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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