Imprimir
Inicio » Opinión, Cultura  »

Kafka, el costumbrismo y yo

| 28

Ronaldo Menéndez, escritor cubano

Ronaldo Menéndez, escritor cubano

Colgaron un paisaje moribundo/ donde el árbol estira una mano esquelética/ en medio de un aire detenido.

Raúl Hernández Novás.

…puede que haya ido a la Universidad; pero eso no lo mejora,/ y como cree que sigue siendo un hombre/ y que está vivo, es un canalla, ruin como tú/ y como todos.

Ángel Escobar

Hace poco más de un año y medio, leía yo un cuento de Ronaldo Menéndez. Un cuento antologado y por tanto de dudoso origen. De ahí que lo leyera en dos ocasiones, y posiblemente en tres. Luego, algo aturdido, me levanté de la cama (yo leo acostado), y me puse a mirar, a través de la ventana de mi cuarto, algunos edificios de La Habana.

Así estuve durante un rato, alrededor de treinta minutos, hasta que repentinamente la noche se desplomó sobre la ciudad y ya no pude mirar nada o no pude mirar lo que yo quería y entonces supe que en ese preciso instante algo de suma importancia no marchaba sobre ruedas, es decir, no funcionaba como debía.

Ahora no, pero cuando uno tiene la edad con que yo contaba la tarde que leí el relato en cuestión, o sea, menos de veinte años, cualquier escritor cubano, y más contemporáneo, está sentenciado de antemano. Es una ley justa y severa y que yo cumplí a cabalidad hasta que, si se me está permitido hablar en tales términos, me dejé vencer por el peso de los años.

Primero me gustó Ángel Escobar, que es la pureza de Rimbaud, la fragilidad de Casal y la expansión de Vallejo resumida en el cuerpo de un negro peligroso y esquizofrénico. Y después me gustó Novás, que aún no sé qué es y del que a veces sin previo aviso se me aparece su fantasma, pero no de madrugada ni en situaciones de excepción, sino mientras como potaje y picadillo, o boniato hervido y calamar en el comedor de F y 3ra, un comedor con historia, francamente no muy higiénico pero con evidentes rasgos de historia, con rasgos de algo que de a poco, sin que lo notemos, empieza a ser.

Dos poetas son una carga comprensible, que yo estaba y aún estoy dispuesto a bandear, inclusive a asumir, sobre todo si tenemos en cuenta que ambos poetas murieron totalmente indefensos. Se suicidaron a mediana edad. Aunque para el suicidio, las edades son tempranas o tardías, nunca medianas. Novás, de un disparo en la sien o en el mentón. Escobar, saltando al vacío, o a una acera dura y fría, desde la ventana de algún apartamento.

Pero un narrador, lo que se dice un narrador como Ronaldo Menéndez, cubano, contemporáneo y, por demás, muy vivo, no era algo que entrara dentro de mis cálculos, pero sí algo que en cierto modo, tras la lectura, logró abrir una brecha, una leve hendidura.

El cuento se ambienta en el período especial. El período especial, entro otras muchísimas cosas, funge como un juego y el cuento también. Solo que el período especial jugó y juega y en cierta medida jugará con nosotros quién sabe hasta cuándo y el cuento de Ronaldo Menéndez, sin dejar de ser fiel a los hechos, y sin dejar de coquetear con nuestras fatalidades, escaseces y limitaciones, juega al unísono con Borges, con Dios (de alguna manera son la misma cosa) y con las terribles e interminables noches de apagones de inicios de la década del 90´. O eso quiero creer, pues la verdad me falla la memoria, y quizás el cuento de Ronaldo Menéndez no haya jugado con nada de eso, aunque sería bueno que así fuera.

Lo que sí narra el cuento (de eso estoy seguro), en uno o en varios pasajes, es la pesca de gatos por los cubanos en los techos de las casas coloniales, y en los techos de las casas de la República, y en los techos de las casas de la Revolución. Es decir, en los techos de las casas cubanas.

No había nada que comer y algunos sujetos astutos se trepaban en las alturas con cabezas de pescado como carnadas y sobras de ese tipo.

Aquello, sin ir más lejos, me puso a pensar. Me puso a reír y luego me puso a pensar (esa es la felicidad y también es la desdicha), y vislumbré en las escenas de inusual pesquería, bajo las estrellas de la noche insular y sobre las tejas decadentes o los canelones de prefabricado, el oleaje y las vicisitudes de una época, el fresco político, filosófico y económico de cuanto veníamos siendo los cubanos.

Y todo de una manera sencilla, muy ilustrativa y alegórica, sin estridencias, que es, demostrado está, el mejor tono para la literatura.

¿Pescar gatos? ¿Alguien ve la luz y la sombra y lo inexorable que se cuela por una hendija semejante? ¿Es eso lo que hemos hecho durante tantos años? ¿Pescar gatos? ¿Es ese el reflejo o el retrato de una época que va más allá (mucho más allá) y que viene más acá (cuánto más acá) de la década del 90´? ¿Hemos, a la larga, pescado algún gato? ¿Tiene eso algo que ver con la historia? ¿Algo que ver con Marx, o con Martí, o con Silvestre de Balboa? ¿Algo que ver con la subversión de ciertos órdenes y con el riesgo y con la locura y también, por qué no, con las más desmesuradas utopías? ¿La pesca de gatos tiene de absurdo, o de sublime? ¿Tendrá de los dos? ¿Son lo absurdo y lo sublime una misma cosa? ¿Las dos caras de nuestra moneda? (Una moneda que está en el aire y que por más que queramos y por más que enjuiciemos aún no sabemos de qué lado va a caer).

Una sentencia sabia sería decir que solo el tiempo conoce la respuesta. Pero yo no soy sabio, ni creo en la pertinencia de las frases hechas, y mucho menos en las soluciones del tiempo, por lo que no me molestaría decir que sí, y contestar afirmativamente a cada una de las preguntas, que son todas muy inquietas y que aunque lo parezca no se contradicen. Preguntas que no surgieron con la lectura ni con la relectura del cuento de Ronaldo Menéndez, claro está, pero que sí encontraron en el relato una imagen conciliadora, un estanque sereno donde descansar.

Preguntas que desde entonces se dedicaron a echar raíces y que en vez de consumirse o simplificarse se dedicaron al ocio y al apareamiento y que a lo largo de todo este tiempo han procreado una ralea chillona y las más de las veces insoportable.

Desde hace poco más de un año y medio he intentado olvidar. Por conflictivo y por provocador sepulté el cuento de la pesca de gatos y me dediqué, no sin pereza, a los haikus, al teatro de Arthur Miller y a los poemas de Fray Luis de León.

Pero recién leí, vuelto a las andanzas, que Ronaldo Menéndez estaba en La Habana, y que en una especie de tertulia literaria había impartido una especie de charla y tras una especie de interrogatorio cerrado había comentado acerca de su literatura más reciente.

Ahí me enteré de varias cosas. El hombre, contrario a lo que imaginaba, ya no vive en Cuba. Vivió en Perú, o en algún otro país de Sudamérica, y luego recaló en España. Sus editores, o sus lectores españoles lo tildan de realista mágico, porque sus personajes, además de, crían o criaron puercos en las bañeras de sus casas. Entonces vuelvo y me pregunto: ¿qué tiene que ver el realismo mágico con todo esto?, ¿la novela de quién somos nosotros?

Y me digo: se equivocan los españoles, nosotros no somos la novela de nadie, la literatura de Ronaldo Menéndez no tiene nada de realismo mágico, o al menos del famoso realismo mágico de los sesenta. La Cuba actual, más que de identidad tiene de coyuntura, aunque también tenga de identidad, como tiene de leyenda azteca y de hordas tribales y de folclor escocés.

Pasa que Cuba es cualquier cosa menos un país actual. Un país, por ejemplo, necesitado de economía y de periodismo, que son labores de estricta actualidad, un país demasiado en el aire incluso para la literatura, por eso se tiene la rara impresión de que después de Carpentier y Lezama nadie ha logrado nada digno de trascendencia. Porque nuestros libros -incluidos los fantásticos y los renovadores de la forma y los que beben de la tradición norteamericana y de la tailandesa- van todos (o casi todos, que no es lo mismo…) a ras de suelo, y terminan, por su encarnizada lucha contra las circunstancias, por su excesivo desprecio o por su excesivo amor hacia el país, siendo muy actuales, adolescentemente muy centrados y muy actuales, aun cuando existan grandes obras, solo que muy pocas gentes (yo no, por supuesto) las conocen. Por ahí, en una siniestra librería de municipio, debe empolvarse algún nuevo Paradiso.

¿Qué posibilidades de sobrevivir tiene la literatura cubana posterior a Carpentier y a Lezama?, ¿incluso la Cuba posterior a Carpentier y a Lezama, la Cuba posterior a los sesenta? ¿Incluso, si nos lanzamos a fondo, Lezama y Carpentier, o la Cuba de los sesenta, que ya son palabras mayores, qué posibilidades tienen de sobrevivir?

Cuando los editores y lectores españoles se ponen pedantes, o sea, cuando se ponen estereotipadamente europeos, Ronaldo Menéndez les dice que el problema no es literario, que el problema no estriba en la perpetuación de un estilo, de una forma, en el rescate o no del realismo mágico (que a la larga, por ser pura identidad, es pura literatura), sino que el problema es otro, mucho más sencillo, pues si Kafka hubiera nacido en Cuba, en, pongamos, 1970, y no en Praga, en 1883, habría sido un escritor costumbrista.

¡Si Kafka hubiera sido cubano, habría sido un escritor costumbrista! Qué esconde semejante frase: ¿un privilegio, un reto, una fatalidad? Después de esto, aunque con el cuento de la pesca de gatos me alcanzaba para considerarme su lector, me fui a buscar alguna otra cosa, alguna novela o algún otro relato de Ronaldo Menéndez.

Pero solo encontré crónicas de viajes. Que a mí me bastaron, porque yo soy un ferviente lector de crónicas, tanto o más que de poesía, aunque menos que de noticias. Entonces leí las notables promociones de lugares o islas como Florianópolis, Vulcano o el lago Titicaca.

Pero igual terminé pensando en Cuba, insosteniblemente en Cuba, que es la única isla y el único lago y el único chasquido que conozco. Y luego miré por la ventana del apartamento los edificios del Vedado y las luces de la calle G y sospeché que las luces, las cuales, lógicamente, eran eléctricas, luchaban por no apagarse, contra el viento que venía del mar, contra el polvo que subía del asfalto y también contra los edificios, que vistos a esa hora de la noche simulaban una maqueta, padecían de una terrible pequeñez.

Sí, es una maqueta, dijo alguien a mis espaldas, y no supe si se refirió a La Habana o a alguna construcción en específico. Me mantuve en silencio y no decidí virarme porque pensé que si me viraba y me esperaba una mujer, digamos, de piel blanca y olor de negra, o de caderas y vientre desactualizado, aquello sería una escena costumbrista y yo el personaje gris de un tenaz escritor.

Miré hacia abajo, hacia el vacío, desde la altura de un piso 21, y por última vez pensé en Novás y en Ángel Escobar y sin quitar la vista de la acera, más bien midiendo la distancia que me separaba de la literatura, sentí miedo, un poco de frío, y para consolarme me susurré a la boca: ¡qué clase de poetas, madre santa, qué dura estirpe se precisa para escribir versos así!

Se han publicado 28 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • lila dijo:

    Y de qué va esto?

  • charly dijo:

    …de reflexión íntima, coherente y muy bien escrita!!!

  • alfonso dijo:

    De qué va esto…¿quién sabe…?

    Yo, personalmente, me quedo con:

    LXXV
    Estáis muertos.
    Qué extraña manera de estarse muertos. Quienquiera
    diría no lo estáis. Pero, en verdad, estáis
    muertos.
    Flotáis nadamente detrás de aquesa membrana
    que, péndula del zenit al nadir, viene y va de
    crepúsculo a crepúsculo, vibrando ante la sonora caja
    de una herida que a vosotros no os duele. Os digo,
    pues, que la vida está en el espejo, y que vosotros
    sois el original, la muerte.
    Mientras la onda va, mientras la onda viene,
    cuán impunemente se está uno muerto. Sólo cuando
    las aguas se quebrantan en los bordes enfrentados, y
    se doblan y doblan, entonces os transfiguráis y
    creyendo morir, percibís la sexta cuerda que ya no es
    vuestra.
    Estáis muertos, no habiendo antes vivido jamás.
    Quienquiera diría que, no siendo ahora, en otro tiem
    po fuisteis. Pero, en verdad, vosotros sois los
    cadáveres de una vida que nunca fue. Triste destino.
    El no haber sido sino muertos siempre. El ser hoja seca,
    sin haber sido verde jamás. Orfandad de orfandades.
    Y sinembargo, los muertos no son, no pueden ser
    cadáveres de una vida que todavía no han vivido.
    Ellos murieron siempre de vida.
    Estáis muertos.

    O quizá…..

    “El Emperador, tal va una parábola, os ha mandado, humilde sujeto, quien sois la insignificante sombra arrinconándose en la más recóndita distancia del sol imperial, un mensaje; el Emperador desde su lecho de muerte os ha mandado un mensaje para vos únicamente. Ha comandado al mensajero a arrodillarse junto a la cama, y ha susurrado el mensaje; ha puesto tanta importancia al mensaje, que ha ordenado al mensajero se lo repita en el oído. Luego, con un movimiento de cabeza, ha confirmado estar correcto. Sí, ante los congregados espectadores de su muerte —toda pared obstructora ha sido tumbada, y en las espaciosas y colosalmente altas escaleras están en un círculo los grandes príncipes del Imperio— ante todos ellos, él ha mandado su mensaje. El mensajero inmediatamente embarca su viaje; un poderoso, infatigable hombre; ahora empujando con su brazo diestro, ahora con el siniestro, taja un camino a través de la multitud; si encuentra resistencia, apunta a su pecho, donde el símbolo del sol repica de luz; al contrario de otro hombre cualquiera, su camino así se le facilita. Mas las multitudes son tan vastas; sus números no tienen fin. Si tan sólo pudiera alcanzar los amplios campos, cuán rápido él volaría, y pronto, sin duda alguna, escucharías el bienvenido martilleo de sus puños en tu puerta. Pero, en vez, cómo vanamente gasta sus fuerzas; aún todavía traza su camino tras las cámaras del profundo interior del palacio; nunca llegará al final de ellas; y si lo lograra, nada se lograría en ello; él debe, tras aquello, luchar durante su camino hacia abajo por las escaleras; y si lo lograra, nada se lograría en ello; todavía tiene que cruzar las cortes; y tras las cortes, el segundo palacio externo; y una vez más, más escaleras y cortes; y de nuevo otro palacio; y así por miles de años; y por si al fin llegara a lanzarse afuera, tras la última puerta del último palacio —pero nunca, nunca podría llegar eso a suceder—, la capital imperial, centro del mundo, caería ante él, apretada a explotar con sus propios sedimientos. Nadie podría luchar y salir de ahí, ni siquiera con el mensaje de un hombre muerto. Mas os sentáis tras la ventana, al caer la noche, y os lo imagináis, en sueños.

    Casi todos los demás, para no ser pedante e irracional, son muertos en sueños….

    Saludos

  • Jafm dijo:

    Solo algo amigo por demás quiere decir en vano, de valde, por gusto.
    Un saludo.

  • EMELE dijo:

    ME CUESTA TRABAJO ASIMILAR ESTO, SEGURO QUE SOY YO, ESO PIENSO

  • alfonso dijo:

    Evidentemente Charly o Carlos, sacaba muy malas notas en gramática en el segundo grado, pues tiene complejo de escribir bien; como Vallejo o Kafka ¿si…?.

    Pues a leer a Vallego y Kafka…y sus reflexiones intímas y coherentes; y por supuesto, mejor escritas…Que clase de poetas, que estirpe.

    Oh, por cierto las monedas caen cincuenta por ciento cara, cincuenta por ciento cruz.

    Saludos

  • lila dijo:

    reflexión íntima? pura paja

  • Charly dijo:

    no sé carlos, pero yo vivo orgulloso de haber sido pésimo en gramática, políticamente incorrecto y poco convencional… y lila, paja y qué? allá tú si no sabes o te asquea darte placer a ti misma…

  • Lázaro dijo:

    EMELE, entonces ya somos dos.

  • lila dijo:

    Estoy hablando de paja verbal, de la que dispersa y no va a esencias, de la palabrería que oculta lo poco que se tiene para decir, del Yo, bastante pedante aquí, que suplanta el interés hacia el escritor del que se habla. Lee a Gonzalo Vivaldie, por lo menos. Si no lo tiene claro él, el que comenta, qué voy a tenerlo claro yo como lector. “Un cuento antologado, y por lo tanto de dudoso origen”, toda una perla del vacío.

  • lila dijo:

    G. M. Vivaldi

  • Carlos Manuel Álvarez dijo:

    Charly, suscríbeme contigo. Solo que yo no di gramática en segundo grado, malamente leía, como casi todo el mundo, y alimentaba quizás el complejo de querer escribir bien.

  • alfonso dijo:

    Charly; Que risa, Charly, ese Freud y Lacan son tremendos, los complejos son intrincados cuando menos y difíciles de erradicar mucho después de la adolescencia… No sé que tiene que ver la gramática estructural con las veleidades políticas, usted sabrá…ya que es poco convencional. No se preocupe por la escritura perfecta de Carlos, Cervantes era un pésimo gramático; Borges, dejo sentenciado que la página perfecta era cosa de mediocres.

    “…y que está vivo, es un canalla, ruin como tú/ y como todos…”

    Ustedes serán ruines, a mi me sacan del verso y de la lista. Prefiero a Vallejo y Kafka.

    Ves, regresamos al principio, quise decir a Freud ¿no…?, me imagino que lo de paja tiene el significado siguiendo el contexto de algo que es pura m…; nada de connotaciones sexuales. Me imagino que esa muchacha, o mujer; sabrá darse placer con hombres, mujeres, o con lo más le guste.

    Saludos

  • Respetuosa dijo:

    ¿Qué género periodístico es este? Yo creo que es más bien CubaDebate la que colabora con C.M.A. y no lo contrario. Para probarse como escritor -¿escribidor?- mejor otro tipo de publicación. En este caso solo pudiéramos debatir la corrección o no de la gramática si es que queremos debatir algo. Por otra parte, de lo único que nos hemos enterado es de lo que come en F y 3ra.

  • naifiña dijo:

    Mi cuento corto para la literatura, mi comentario para el periodismo: Y todavía no entiendo…

  • naifiña dijo:

    Carlos Manuel, ¿tú eras muy pequeño cuando empezó el período especial, no creciste en Cuba, qué pasó? ¿Esto es una promoción al escritor de la foto o es que te impresionaron de verdad tanto los ladrones de gatos “silvestres”? ¿Nunca te has topado con una crónica sobre el ingenio, el valor y la resistencia de los cubanos en ese período o en cualquier otro que te dé más fuego para la reflexión íntima, no la que pide Charly, sobre el sentido de la existencia o la identidad nacional?
    El ingenio viene con la necesidad, escribió Martí cuando narraba sobre cómo los mambises en Camagüey hacían cartuchos con hojas de diccionarios y se las arreglaban para fabricar el resto de la munición. “No tiréis con ventanas” te suena familiar? No es un invento de los muñequitos de Elpidio Valdés, es tomado de un artículo martiano. No sé si los españoles o alguien lo considerará realismo mágico, literatura publicable y trascendente, para nosotros es la vida.
    Tampoco sé si Marx llegó a pescar gato, sé que pasó hambre, y que varios de sus hijos murieron siendo niños en Londres con el hambre como causa directa o indirecta cuando la familia pasaba dificultades económicas. Para mí clasifica como necesidad de subversión de ciertos órdenes y se incorpora a provocaciones con las que soy solidaria plenamente.

    Tanto verbo para tan poca tesis. Por lo que se ve, nunca harás periodismo acerca de nosotros, no logras percibir lo bellos que somos.
    Coincido con lila y con Respetuosa y añado: no sé qué haces en Cubadebate.

  • Charly dijo:

    Quienes no saben qué hace Carlos Manuel en Cubadebate, deberían mejor preguntarse por qué lo siguen leyendo y cogiendo lucha, si el muchacho ha definido -y defendido- su estilo, se lo han comido a críticas, y Cubadebate “insiste” en publicarle.
    A algunos sus textos les parecen mucho verbo y poca tesis, un criterio perfectamente respetable. Para mi ciertos comentarios sobre sus notas son lerdos, sectarios, pueblerinos y arrogantes: da gracia como muchos se arrogan el derecho de cuestionar qué y a quienes tiene que publicar Cubadebate, como si la política editorial de este portal fuera improvisada, como si sus poderosísimos filtros estuvieran rotos…
    A los puristas les regalo a Vivaldi, Gili y Gaya, Alonso, Evangelina, Otilia y toda la tropa teórica que estudiamos en la Facultad, porque al menos yo como lector no siempre busco un texto sólido e inmaculado, sino uno sugerente aunque imperfecto: yo elijo mis lecturas y sé a qué atenerme con Atilio Borón y a qué atenerme con Michel Contreras, los disfruto en sus diferencias, pero respeto lo que no entiendo…
    Pero bueno, siempre ha sido más fácil increpar desde la barrera…
    Pd: Allá quién circunscriba el auto-placer a lo puramente sexual: el hedonismo es legítimo y muy efectivo contra complejos y represiones, esas que señaló aquí el Psicoanalista de los Ruines…

  • lila dijo:

    No puedo creer que Carlos Manuel Alvarez haya respondido eso. Es una total tomadura de pelo, de burla al lector, a Cubadebate, al periodismo, que no ha terminado como carrera. Y dónde estaba el editor de este espacio de opinión? Unos buenos arreglos y el trabajo pasaba. Arreglos como priorizar información del escritor (un amigo muy talentoso), que ha sido suplantada en nombre no sé de qué, aunque se infiere…

  • alfonso dijo:

    Viste, Charly….que complejos son los complejos. Ja-ja. No sólo hay que “leerlos”, viste a Naif…terrible. Periódo especial, reflexión intima, gatos silvestres, identidad nacional, cartuchos-ventanas, Elpidio Valdés, Martí, literatura publicable, realismo (sucio) mágico, Marx y Kafka.

    Leyendo estos sitios compruebo lo dañado que puede estar el consciente o el subconsciente. Escribía Vallego:

    El ser hoja seca,
    sin haber sido verde jamás. Orfandad de orfandades.

    Repito con el peruano… orfandad de orfandades.

    Saludos

  • alfonso dijo:

    Ah, y ahora lo que faltaba para completar el pérfil pscicológico de los ruines: “poderosísimos filtros”, lerdos, sectarios, plueberinos, arrogantes, y por su puesto “ruines”…(Sic…).

    Aunque, es verdad, mira que lo intento pero no puedo pasar de la lectura de:

    puede que haya ido a la Universidad; pero eso no lo mejora,
    y como cree que sigue siendo un hombre
    y que está vivo, es un canalla,
    ruin como tú
    y como todos

    Lo vuelvo a repetir !insistente! me sacan del verso, de la lista, y de su personal cofradía de corifeos…Decía la muchacha de la pura paja, que decía, ya se me olvidó…Ah, si; silencio…

    Ja-ja

    Saludos

Se han publicado 28 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Carlos Manuel Álvarez

Matanzas, 1989. Periodista y colaborador de Cubadebate.

Vea también