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Es absurdo prohibir los transgénicos: Dos científicos conversan con Cubadebate (+ Podcast)

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Los antitransgénicos son como los negacionistas del cambio climático. Es absurdo prohibir los transgénicos cuando es imposible vivir sin ellos. En la imagen, la producción de frijoles colorados en una cooperativa en Sancti Spíritus. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido producidos a partir de un organismo modificado mediante ingeniería genética y al que se le han incorporado genes de otro organismo para producir las características deseadas. Los estándares de Cuba para el control de los alimentos modificados genéticamente son muy altos, reconocen especialistas consultados por Cubadebate. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Buenos días o buenas noches para los que nos están escuchando a esta hora a través de Spreaker, una plataforma que nos permite llegar también por audio a nuestros seguidores en la red. Hoy conversaremos sobre el desarrollo de los transgénicos, un tema que ya ha tenido una gran repercusión en Cubadebate, a raíz de varios artículos que hemos publicado, en el que nuestros lectores expresan, a veces de manera pasional, puntos de vista polémicos, igual que está ocurriendo en el mundo, particularmente en la comunidad científica y entre las organizaciones ecologistas.

El pasado 30 junio, más de cien ganadores del Premio Nobel -109 en total- publicaron una carta dirigida a los líderes de la organización ecologista Greenpeace, las Naciones Unidas y los gobiernos de todo el mundo. Allí estos científicos fijan sus puntos de vista sobre los cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología y señalan que estos son más seguro que los derivados de cualquier otro método de producción y acusan a las organizaciones opuestas a la mejora vegetal moderna como Greenpeace de oponerse a las innovaciones biotecnológicas en la agricultura, de haber tergiversado sus riesgos y beneficios y además de apoyar la destrucción criminal de ensayos de campo aprobados y de proyectos de investigación. Suenan bastante irritados, mientras que, por otro lado, los ecologistas llevan años intentando impedir el uso de los transgénicos.

Hay argumentos muy sólidos de parte y parte, pero ¿quién tiene la verdad? ¿Cómo encarar esta discusión? Para ganar un poco de claridad he invitado a dos expertos cubanos. A mi derecha está Luis Montero Cabrera, Doctor en Ciencias y miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Preside la Sociedad Cubana de Química en el período 2012 – 2016 y el Consejo Científico de la Universidad de La Habana desde 2005, pero su cargo más importante ahora es el de columnista de Cubadebate (risas). Acaba de publicar un trabajo titulado “Los transgénicos y los premios Nobel”, que ha tenido un gran tráfico en nuestra web, al punto de que hoy usted busca la palabra transgénico en Google News y entre los primeros trabajos listados está el de Montero.

También nos acompaña Abel Hernández Velázquez, Investigador del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba, quien es además el jefe del Departamento de Biotecnología de las Plantas de esa institución, licenciado en Bioquímica y Master en Tendencias Actuales de la Biotecnología Contemporánea. Bienvenidos al Estudio Panamericano de Radio Rebelde, desde donde transmitimos este programa. Y, obviamente, comencemos por los pro y los contras de los transgénicos, que generan tanto debate.

Los pro

Luis A. Montero Cabrera. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Luis A. Montero Cabrera: “¿Pueden ocurrir problemas? Por supuesto que pueden ocurrir problemas. Sería irresponsable decir que cualquier alteración en el entorno no va a producir ningún problema, pero los avances científicos y tecnológicos significan un ‘pro’ importantísimo por sí mismos.” Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Luis A. Montero Cabrera: Primero quisiera invitar a pensar. Veamos la cuestión desde el punto de vista del pensamiento científico. Desde que el hombre apareció sobre sobre la tierra está alterando su entorno igual que cualquier otra especie; o sea, las especies animales y vegetales se adaptan a su entorno y el hombre tiene una forma muy particular de hacerlo, porque tiene racionalidad, capacidad de intercambio de información, aprende a hacerlo.

Cuando el hombre cambió de ser cazador-recolector para agricultor provocó una transformación espectacular en la ecología. Fue probablemente el cambio más dramático provocado por el hombre a la naturaleza en toda su historia. Lo que se ha hecho es simplemente seguir avanzando. ¿Qué diferencia tenemos hoy en cualquier tecnología que tu apliques a la producción de alimentos? Pues que ahora se sabe lo que se está haciendo. Cuando el hombre hizo por primera vez agricultura puede haber acabado con especies que nunca más volverán a existir. En el momento de desmontar bosques, en el proceso de adaptar su terreno a lo que él necesitaba producir, pudo destruir riquezas genéticas que nunca más se recuperarán. Pero hoy en día todo se sabe por qué se hace y además la ciencia seria tiene salvaguardas para prevenir cualquier problema que pueda ocurrir.

-Pero pueden ocurrir problemas, daños no previstos.

Luis A. Montero Cabrera: Por supuesto que pueden ocurrir problemas. Sería irresponsable decir que cualquier alteración en el entorno no va a producir ningún problema, pero los avances científicos y tecnológicos significan un “pro” importantísimo por sí mismos.

Los “contra”, por supuesto que también existen. Si usted no controló adecuadamente la toxicidad de un determinado cambio, por ejemplo. Pero es muy difícil que llegue a pasar, porque con las regulaciones que existen hoy en día es poco probable que se masifique algo que pueda causar problemas. Las salvaguardas son muy fuertes, porque cualquier evento que pueda ocurrir en torno a esto puede ser muy dañino. En un país capitalista como Estados Unidos puede perjudicar hasta la economía del consocio que lo haga, porque le pueden poner una multa que lo llevaría a la quiebra. Y en un país como el nuestro, por supuesto, lo que más interesa es la persona, la salud, y por ello las regulaciones que tienen nuestros centros de investigación en este campo son espectaculares.

-El aspecto más importante en este debate es establecer una distinción entre la necesidad de hacer regulaciones al empleo de los productos de la investigación científica y las intenciones de prohibirla.

Alberto Hernández Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Abel Hernández Velázquez: “Cuando se aprueba un producto transgénico de una empresa determinada, cada vez que va a introducirse en un país, tiene que ser aprobado además por las entidades regulatorias de esa nación.” Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Abel Hernández Velázquez: Hace mucho tiempo las regulaciones con los transgénicos son extremadamente fuertes. Desde que uno está trabajando en la investigación ya el proceso es regulado. Hay que solicitar licencia a la entidad regulatoria. Desde la comprobación en parcelas pequeñas hasta los procesos de extensión, todo está altamente regulado.

Hay ejemplos en la literatura que han demostrado que proyectos transgénicos no llegan a la producción precisamente porque durante la investigación aparecen barreras desde el punto de vista regulatorios, porque potencialmente pueden ser perjudiciales al ambiente o perjudiciales al humano, o puedan resultar tóxico. Son procesos muy regulados y las entidades regulatorias son respetadas.

Cuando se aprueba la introducción de un producto transgénico de una empresa determinada, antes de ser comercializada o utilizada por el país, tiene que ser aprobado por las entidades regulatorias de esa nación. Es un procedimiento inviolable. O sea, vuelve a ser estudiado.

Es el caso de los eventos transgénicos que existen aprobados o registrados en Cuba. Se han tenido que someter a ensayos de ecotoxicología, porque evidentemente la fauna asociada a los alimentos transgénicos que se han registrado en Cuba es distinta a la de otros países como EE.UU o el mismo Brasil. Son faunas distintas y entonces los estudios de ecotoxicología se realizan invariablemente antes de aprobar un producto. Tú tienes que hacer la equivalencia sustancial, demostrar que el alimento transgénico que uno está produciendo es similar en cuanto a propiedad nutritiva, propiedad alimenticia, al cultivo que le dio origen. O sea, todos esos elementos son regulados, sin contar los aspectos toxicológicos que mencioné.

Los contra

Rosa Miriam Elizalde, editora de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Rosa Miriam Elizalde, editora de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

-¿Cuáles son los contra de esta tecnología?

Abel Hernández Velázquez: La comercialización ahora mismo de los productos transgénicos está demasiado monopolizada. Hay compañías que rectorean la comercialización de los alimentos transgénicos en el mundo y que son verdaderas trasnacionales monopólicas y abusivas sobre todo en el uso de la semilla. Es lo que ha generado la reacción de las sociedades civiles en los países y que impacta sobre todo de la población más pobre o menos favorecida, que sufren las consecuencias de la monopolización de los cultivos transgénicos, y que ha sido objeto de controversia o de combate por las mismas organizaciones como Greenpeace y por otras.

Además, en contra se esgrimen algunos factores relacionados con la inocuidad y con las pruebas que pueden afectar el ambiente; pero la inocuidad de los mismos está demostrada. Los transgénicos se vienen usando por lo menos los más importantes desde hace más de 20 años y la inocuidad ha sido demostrada por muchos científicos a nivel mundial, por muchas entidades regulatorias de alto nivel como son las entidades regulatorias europeas, las entidades estadounidenses, que demuestran la inocuidad de los organismos genéticamente modificados para el consumo humano y para el consumo animal.

Sin embargo, organizaciones y algunos científicos todavía publican resultados de tipo dudoso. Hace unos días estaba leyendo una publicación en Nature relacionado con unas investigaciones que hicieron en un laboratorio de Italia donde publicaron 3 o 4 artículos científicos que decían, que demostraban científicamente que los alimentos transgénicos pueden afectar la salud animal; sin embargo, revisores de este artículo encontraron que había cierto grado de fraude en el mismo. O sea, que existen todavía opiniones en contra fundamentalmente basadas en el mecanismo de monopolización sobre la producción de alimentos transgénicos y otros que se basan y se justifican en determinados estudios científicos que no son demostrados científicamente.

-El caballo de batalla en este debate ha sido la transnacional Monsanto. ¿Será posible separar las críticas a una empresa concreta, Monsanto, de la opinión sobre los organismos modificados genéticamente?

Luis A. Montero: Sí, pero el problema de la monopolización es precisamente ese. No es ni Monsanto, ni ninguna compañía. El asunto es que se les deje monopolizar. Si usted no se apropia de la tecnología y usted no la produce por sí mismo, pues entonces sí van a sacar ventaja los monopolios y sí van a vender bien. Van a ser el negocio puro y no van a tener la contraposición con la verdadera ciencia para hacer las cosas. O sea, que yo pienso que dejarles ese terreno a los monopolios es en realidad no combatir y no llevar adelante la batalla.

Quiero llamar la atención de algo también hablando de la filosofía general de la tecnología en la agricultura. En muchos artículos se reporta que el 25% del nitrógeno que hay en nuestros cuerpos fue producido o ha sido producido gracias a los fertilizantes artificiales. Los fertilizantes artificiales fueron una revolución de la tecnología química de finales del siglo XIX y principios del XX. El proceso mediante el cual se producen es brutal contra el medio ambiente. Significa un consumo de energía fósil muy elevado; incluso los reactores tienen determinados requisitos, porque funcionan a muy alta presión. Pero si no se hubiera producido todo el fertilizante artificial que se ha obtenido en el siglo XX y lo que va en el siglo XXI y lo que se producirá en el futuro, probablemente muchos de los que estamos aquí no existiríamos en este momento, porque hubieran ocurrido hambrunas y guerras que no hubieran permitido que se alcanzara la población actual en el mundo.

La agricultura nunca es ecológica, siempre tiene impacto ambiental

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

La ciencia confirma que los transgénicos son igual de sanos que el resto de alimentos Después de 30 años de uso, una gran revisión científica de los Organismos Modificados Genéticamente hecha en EE UU concluye que son inocuos y desacredita los mitos que los rodean. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

-Aunque los fertilizantes tienen muy mala prensa. Todo el mundo apuesta por la agricultura orgánica.

Luis A. Montero Cabrera: Con la agricultura urbana solamente nos morimos de hambre. Hay que hacer ciencia y tecnología, hay que saberlos utilizar. Si usted sabe utilizar los fertilizantes artificiales y los dosifica adecuadamente y controla su utilización, no hay problemas. Ahora, si usted lo usa sin control y sin saber lo que está haciendo…

Aquí juega la cultura. Puse el ejemplo original de los primeros agricultores. Ellos fueron depredadores, porque no sabían lo que estaban haciendo con el ambiente. El ser humano contemporáneo debe hacer que la población crezca a base de sabiduría. No hay un solo producto transgénico que se haya producido sin saber lo que se está haciendo. Ni el peor monopolio ignora cuál es su composición genética y lo qué puede aportar. Con la tecnología de hoy día se pueden conocer cuáles son los componentes genéticos de cualquier producto de este tipo y por supuesto se puede hasta predecir los impactos que pueda tener y neutralizarlos.

¿Usted no va a utilizar una guagua porque teme que el CO2 vaya a la atmosfera? No señor mío, busque la forma que el CO2 no afecte, o disminuya la cantidad de CO2 en la atmósfera, porque usted tiene que transportarse.

La resistencia a los transgénicos a veces proviene de gente que no ha conocido el hambre

Abel Hernández Velázquez: Las entidades regulatorias exigen la caracterización genética de los eventos, algo que no ocurre normalmente en otro tipo de proceso de generación. Por ejemplo, se hace cruzamiento para el mejoramiento de una especie y uno no caracteriza, cuando ahí se están cruzando miles de genes de una planta con miles de genes de otra planta.

Sin embargo, con un organismo genéticamente modificado, que uno sabe artificialmente que es lo que le va incorporando, además después lo caracteriza a nivel genético y comprueba qué es lo que exactamente está pasando. Es algo que estamos debatiendo mucho a nivel de Academia en Cuba y en otros lugares del mundo también.

-El enfrentamiento en un grupo Premios Nobel y Greenpeace surge a raíz de la producción del arroz dorado. Greenpeace pone en duda los beneficios de este arroz y dice que la solución más adecuada es proporcionar a la población una alimentación sana y variada. ¿Cuál es el punto de vista de ustedes?

Luis A. Montero Cabrera: Hoy día hay transnacionales que controlan los famosos alimentos orgánicos. De hecho, se llaman orgánicos a veces a determinados alimentos y es una soberana estafa, porque pueden ser hasta con un producto de más contaminación que otros que tienen tecnología encima.

Abel Hernández Velázquez: El arroz dorado es un cereal que ha estado en estudios durante muchos años. La modificación genética incrementa la producción de las provitaminas A en la semilla del grano de arroz que nos comemos, un elemento que no está en ese grano de arroz. Se modifica genéticamente el grano para producirlo.

Luis A. Montero Cabrera: Hay determinadas vitaminas o provitaminas, como dice Abel, que no las producimos los humanos y que definitivamente tenemos que adquirirlas o por lo menos adquirir la base química de ellas y nosotros transformarlas con nuestras rutas bioquímicas metabólicas, para satisfacer nuestra necesidad de sus derivados.

Yo te estoy viendo a tí porque tengo “retinal” en mis ojos y ese retinal no estaba originalmente en mí. El sistema químico del humano es incapaz de producir la estructura química en la que se sustenta. La ingerimos con ciertos alimentos, pasa por la cadena digestiva, llega a la sangre y entonces lo que sí hacemos allí, en nuestras células, es transformarla y poner el retinal resultante en la proteína que tiene que estar en mis ojos para que pueda ver. Si no te alimentas con carotenos o con provitaminas A, pues entonces los problemas son graves, problemas en los que todo el sistema vital se desbalancea. Entre otras cosas la persona se puede quedar ciega.

¿Qué pasa? Que no son muchos los alimentos que tienen esos productos. Entonces cualquier fuente adicional de carotenos es bienvenida. Lo que han querido hacer los suizos con el arroz dorado es sumar una fuente más de caroteno al humano en su alimentación. Y han donado la patente para que cualquiera, y también los monopolios, lo pueda producir. Claro que sí que una alimentación balanceada resuelve ese problema, como dicen los detractores. ¿Pero quién puede garantizar una alimentación balanceada en lugares donde la única fuente de alimentación puede ser el arroz? Esa filosofía es sostenible cuando usted tiene un supermercado cerca y tiene el dinero para ir a buscar la comida que usted desee en ese supermercado. Pero esa no es la situación de las grandes mayorías en este mundo. Por lo tanto, la lucha contra los monopolios que puedan producir eso es muy correcta y muy razonable para que se eviten las consecuencias deshumanizantes de muchos negocios; pero una cosa es evitar los efectos negativos de la monopolización y otra cosa es darle la espalda al conocimiento.

La batalla tiene que dirigirse contra los políticas monopólicas

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

La grabación del podcast se produjo en el Estudio Panamericano de Radio Rebelde. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

-José Manuel Mulet, profesor e investigador de Biología Molecular y Celular de Plantas, de la Universidad de Valencia, asegura que los antitransgénicos son como los negacionistas del cambio climático. Es absurdo prohibir los transgénicos cuando es imposible vivir sin ellos, dice.

Abel Hernández Velázquez: Yo coincido. En ocasiones hay científicos, incluso órganos de prensa, que combaten más la tecnología, cuando deberían estar combatiendo las políticas monopólicas. La tecnología en los transgénicos es una tecnología positiva por todas estas razones. Sin embargo, se confunde el combate contra las transnacionales de semilla con el combate en contra de las plantas transgénicas y entonces pasa que es muy difícil avanzar.

Nosotros no tenemos que ver nada con las transnacionales, ninguna está aquí en Cuba, y nos cuesta mucho trabajo avanzar con los proyectos de investigación que usan los transgénicos, o aplicar en el campo los proyectos.

-¿En Cuba?

Abel Hernández Velázquez: Incluso en Cuba es difícil. O sea, en Cuba existen entidades regulatorias importantes que evalúan y aprueban el uso de los transgénicos. Llevar eso a la producción, lograr que se promueva el uso de los transgénicos en la agricultura cubana cuando se sabe que puede tener un impacto importante en la producción de granos, es bastante complicado.

Luis A. Montero Cabrera: En Cuba hay un problema adicional. En Cuba no está establecido un sistema nacional de la ciencia y la tecnología, de la innovación, eficiente y actualizado. El problema de los transgénicos cubanos es uno más de los que tiene Cuba con la penetración de la innovación en la economía y en la producción social de valor a partir del conocimiento, que es muy grave.

-Sin embargo, una de las áreas de mayor desarrollo en este país es la Biotecnología, que se ha convertido también en un renglón de gran impacto en la economía del país.

Luis A. Montero Cabrera: Porque ha tenido un favorecimiento estatal especial e importante. Pero otras áreas del conocimiento donde no se ha notado esa presencia del apoyo estatal central la han pasado difícil. De hecho, te puedo decir que hay cientos de premios de la Academia de Ciencias de los cuales puede haber una respetable proporción que serían perfectamente aplicables y muy útiles. Sin embargo, no logramos que se aprovechen para avanzar económica y socialmente, porque el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología se ha quedado en el sector de la educación, la ciencia y la tecnología, y no se ha considerado como inherente a toda la sociedad. Y eso es muy inconveniente en un sistema de planificación centralizada.

La ciencia y la tecnología deberían ser tanto el problema del director de una empresa porcina como del director del CIGB, pero al que se le exige por la ciencia es al CIGB, no al director de la empresa porcina. Al director de la empresa porcina se le exige que cumpla el plan de carne de cerdo y al de la Antillana de Acero porque cumpla el plan de cabillas. A ninguno de los dos se les exige porque generen valor agregado producto de la utilización de los nuevos conocimientos y la innovación. Eso otro es siempre riesgoso, los emprendimientos siempre son riesgosos y cuesta trabajo ponerlos en un plan centralizado, convertirlos en “cifras directivas”. Pero sin emprendimientos las economías se estancan, no crecen, no llegan nunca a satisfacer las necesidades del progreso de la sociedad.

La visión de Cuba

Cubadebate en podcast que usted puede escuchar a través de Spreaker. Foto: Maria del Carmen/ Cubadebate

Cubadebate en podcast que usted puede escuchar a través de Spreaker. Foto: Maria del Carmen/ Cubadebate

-¿Cuál es la visión de Cuba sobre los transgénicos?

Abel Hernández Velázquez: Nosotros recién hicimos un taller que va dirigido a académicos de la Sección Agraria de la Academia de Ciencias de Cuba sobre el tema de los organismos genéticamente modificados a nivel mundial y nacional. Se realizó en abril con el apoyo del ICA (Instituto de Ciencia Animal), y el CIGB, donde se invitaron a todos los académicos de la Sesión Agraria. En Cuba cumplimos la legislación del país. Cuba tiene una ley de seguridad biológica aprobada, que dicta cuál es el mecanismo para la incorporación de organismos genéticamente modificados en la nación.

Siguiendo esa indicación tenemos en estos momentos aprobados en el registro de variedades dos líneas transgénicas de soya, una variedad transgénica de maíz, y tres híbridos transgénicos de maíz. Estamos en fase de desarrollo de tres nuevas líneas de soya transgénica, y debemos registrar el año próximo también los primeros híbridos de maíz transgénico que queremos se escale en producción

-¿Cuáles son sus ventajas?

Abel Hernández Velázquez: Por ejemplo, el maíz que está registrado y se produjo llegó a producir 2 000 hectáreas en Cuba entre 2009 y 2011, con muy buen rendimiento, por encima de 3 ó 4 toneladas por hectáreas, a pesar de que era una variedad que no era el sistema de producción más extendido a nivel mundial. A nivel mundial lo que se usa para tecnología de maíz es normalmente tecnología de híbridos, que es lo que estamos tratando de incorporar ahora de conjunto con otros institutos del país: generar híbridos que pueden ser transgénicos o no, pero que aporten mayores niveles de producción.

Básicamente los transgénicos en el caso del maíz dan un maíz resistente a un herbicida; o sea, que tú puedes plantar grandes extensiones y después pones un herbicida que controla las malas yerbas. Uno de los problemas fundamentales que tiene la producción de maíz en Cuba son las malezas. Y otro de los problemas que controla es que este maíz es resistente a una de las plagas del maíz, que es la palomilla de maíz, y eso hace que se incrementen los rendimientos considerablemente.

Nosotros hemos logrado obtener rendimiento a partir de la parcela experimental de CIGB superior a las 7 u 8 toneladas por hectáreas, cuando en Cuba lo que registra la Oficina Nacional de Estadísticas es aproximadamente alrededor de 2.5 toneladas por hectáreas. Hay que ver, cuando se escale a parcelas más grandes, si ese rendimiento varía un poco, pero nosotros estamos apostando que mínimamente produzca unas 5 toneladas por hectáreas a nivel productivo, que incrementaría las producciones de maíz en Cuba.

Luis A. Montero Cabrera: Permíteme hacer una pequeña aclaración. ¿Cuál es el problema de los herbicidas y el maíz? El maíz es una gramínea igual que la mayoría de las yerbas. Por lo tanto, cuando tú tienes un herbicida que mata gramínea, mata yerba y mata maíz. Si tú logras que ese maíz no se muera con el herbicida normal de las gramíneas, acabas solo con las malas hierbas y le dejas al maíz todos los nutrientes que esa mala hierba le roba. Por supuesto, los herbicidas hay que aplicarlos con normas, con regulaciones, y pueden ser herbicidas artificiales. Una buena tecnología utiliza todo, una buena tecnología no deja que nada se quede sin utilizar y solo afecta mínima y controladamente al medio ambiente, porque esa es una condición para tener una buena tecnología. Una buena tecnología lo es cuando se sabe utilizar para que se maximicen los beneficios y minimicen los perjuicios.

Abel Hernández Velázquez: Hay algo adicional. La cosecha debe realizarse en un área que realmente le saque el provecho a la tecnología, con grandes extensiones de producción. Con micro parcelas no vive este mundo. En una parcela el campesino mismo puede controlar la hierba, pero para alimentar a una población se requieren grandes extensiones de tierra. Nosotros tenemos polos graneros en el país que tienen más de 10 000 y 15 000 hectáreas de tierra, que ya están incorporando a partir del proceso inversionista los sistemas de riego. Es casi imposible controlar la hierba por el guataqueo, o utilizando herbicidas que no son tan potentes como estos. Además, el proceso de cosecha del maíz se facilita mucho a la hora de utilizar la maquinaria, porque todo tiene que ser mecanizado. La maleza afecta el funcionamiento de la máquina y hace que uno pierda rendimiento en la cosecha. O sea, controlar la hierba es fundamental en una producción a gran escala de maíz en Cuba.

El Trópico es decisivo

Luis A. Montero Cabrera: En el Trópico es decisivo. En los países templados tú siembras el maíz y tienes que controlar la mala hierba, pero las propias condiciones climáticas no invitan a su proliferación. Aquí te nace de todo en un momentico. Tú puedes arrasar un terreno, lo matas todo con ácido sulfúrico, y a las tres semanas ya está lleno de hierba. Eso pasa en el Trópico. La vida tiende a ser más diversa, porque hay más energía en el entorno, y la fertilidad natural del entorno es inmensa. ¿Por qué la caña de azúcar es un éxito en Cuba? Porque una vez que nace y crece es la más mala hierba de todas las malas hierbas. Por eso es tan eficiente y yo estoy convencido de que será tan eficiente en el futuro la caña para nuestra economía como lo soñó el Che. Y lo que pasa con el maíz es que si no utilizas la tecnología no progresa una producción masiva de maíz. Tengo entendido que nosotros sí consumimos bastante maíz transgénico. Cuando hacemos una buena harina de maíz con harina argentina, es transgénico.

Abel Hernández Velázquez: El 30 por ciento del maíz que se comercializa en el mundo es transgénico y ni hablar de la soya que es casi el 80 por ciento.

Los transgénicos no son monstruos

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

-Monsanto ha sido y sigue siendo una de las empresas que ha creado más controversia a nivel mundial. En México los ambientalistas se han enfrentado ferozmente a la producción de su maíz transgénico. Esgrimen que sus productos supone un peligro potencial para la salud humana, animales, plantas y sobre el medio ambiente en general, y tal parece que hay una brecha entre lo que opinan los científicos y los ciudadanos en este asunto. ¿Cómo piensan convencer al gran público de que los transgénicos no son monstruos?

Luis A. Montero Cabrera: En México, más que Monsanto, lo que ha aniquilado la competitividad es el Tratado de Libre Comercio que Monsanto. Tengo la impresión de que cuando tú estableces un esquema de libre comercio tienes que valorar muy bien qué ventajas y qué desventajas tienes. Si el campesino mexicano está tecnológicamente en desventaja con respecto al campesino norteamericano, y además no está subvencionado en la competencia del maíz mexicano con el maíz norteamericano… se trata de una pelea de león contra mono, y el mono amarrado. No es solamente un problema de Monsanto, él es la cara física del problema, y puede ser una cara que efectivamente tenga prácticas monopólicas…

Personalmente no tengo información sobre eso, no quisiera emitir un criterio a priori, con lo cual no me pueda responsabilizar. Pero pienso que obviamente todos los monopolios tienen una cara comunicacional, y esa se puede manifestar de muchas formas. Ellos saben cómo defenderse muy bien. Desgraciadamente, la ciencia y la tecnología no tienen muy buenos defensores en nuestras sociedades.

-Mientras los biotecnólogos aparecen como una especie de aprendices de brujo…

Luis A. Montero Cabrera: Hay mucho de creencias, mucho de una falsa espiritualidad en torno a esas cosas. A mucha gente no le preocupa que alguien le atribuya algo sobrenatural a un sillón que se mece solo con el viento. Sin embargo, sí puede preocuparle que usted desarrolle algo que aparezca novedoso y rupturista y que aunque usted sepa lo que está haciendo, llegué a producir bienes para los demás.

Medios como La Jornada, por ejemplo, hablan de que esta polémica ha visibilizado también una especie de reencarnación de la Santa Inquisición, del tipo de institución que a la vez que se oponen a los avances científicos, apoyan las encíclicas del Vaticano referidas el medio ambiente.

Luis A. Montero Cabrera: No puedo pronunciarme contra las creencias serias, las respeto absolutamente; pero lo que sí no puede ocurrir es que algo que tú demuestres y que sea demostrado por terceros, que haya una evidente y fehaciente verdad en lo que tú estas diciendo, alguien lo pueda negar a partir de una creencia. Las creencias todo el mundo tiene derecho a tenerlas, pero nadie tiene derecho a imponerle una creencia personal a otro. Sin embargo, las verdades científicas todas se prueban, y si no se demuestran así, para todos, no son verdades científicas.

En el asunto de los transgénicos lo que han tenido que hacer para llevar adelante cosas de ese tipo cualesquiera de las organizaciones— incluyendo los monopolios—, ha sido muy fuerte y siempre con la verificación de terceros. Esa es una norma de la ciencia muy saludable y yo diría que no solamente para la ciencia. Ojalá en muchos aspectos de la vida se utilizara la evaluación del tercero independiente, porque muchas veces una cuestión personal de alguien influyente puede determinar que una cosa se haga. Y ese gusto o criterio personal no ha sido validado adecuadamente por terceros independientes, que no son personas que estén a favor ni en contra, sino que lo puedan juzgar. ¿Que no se pueden cometer errores también de esa forma? Por supuesto que sí, pero es mucho mejor a que determinado avance científico, tecnológico o innovador se implemente solo por la preferencia del director de la empresa o el gerente.

-Lo que pasa es que eso no nos puede llevar también al fundamentalismo opuesto, a la idea de que podemos arrasar con el medio ambiente, porque de todas maneras tendremos a los biotecnólogos reconstruyendo el planeta.

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Luis A. Montero Cabrera: Por supuesto que eso no es admisible. Del medio ambiente depende nuestra vida. Los primeros agricultores tuvieron que desmontar bosques, pero sembraron para mantener la vida, porque la caza y la pesca no eran suficientes.

Abel Hernández Velázquez: Hablando de fundamentalismo, hay algo que se nos dice cuando empleamos esta tecnología. Con los transgénicos no pensamos que vamos a resolver el asunto de la agricultura en Cuba. No estamos pensando que pueda ser una tecnología que vaya a resolver el asunto; sin embargo, puede ser una más. Y basado en eso es que siempre hacemos todas las presentaciones y la defensa de la misma. Sobre todo es una tecnología que puede contribuir en polos productivos altamente tecnificados, que es donde el rendimiento real se va a acercar al rendimiento potencial de la variedad transgénica y que va a ser todo mecanizado. La idea que estamos manejando es esa, y vincularla con el aporte de los centros de investigación del área agrícola, que deben impulsar la aplicación de los resultados científicos, que es distinta a los desarrollos en el área biomédica.

En el CIGB tenemos un área biomédica fuerte, que tiene gran impacto en la salud, pero en la práctica agrícola nos cuesta mucho más trabajo aplicar los productos.

-¿Por qué?

Luis A. Montero Cabrera: La parte agrícola está menos amparada desde el punto de vista de los decisores para introducir resultados. La cultura científica generalizada en nuestro sistema de salud pública facilita que lo biomédico sea bien recibido en general. Es paradójico que la parte agrícola busque incrementar la producción y sin embargo, los resultados científicos que puedan contribuir a incrementar esos resultados no son del todo valorados en el sector económico correspondiente. Puede ser un problema de organización económica del país, y también de cultura científico-tecnológica. Esa es una deformación de nuestra economía, que es otro problema. No es solamente la agricultura, es la industria y es en toda la vida.

-Una pregunta un poco técnica, al menos para ilustrarnos, ¿Se puede modificar genéticamente cualquier planta?

Abel Hernández Velázquez: Existen los métodos de transformación de muchas especies. Aquí en Cuba se han explorado muchas, hay boniato transgénico, tomate transgénico, arroz transgénico, o sea, nosotros hemos evaluado a nivel de laboratorio muchas especies. No solo en el CIGB se hace transgénicos, también está el instituto de Bioplantas en Villa Clara, que realiza transgénesis vegetal. La única diferencia entre los llamados transgénicos, y lo que hacen esos centros es la forma en que usted manipula la ciencia.

-¿Y pudiera salir de ahí un Frankenstein?

Luis A. Montero Cabrera: Sí, pero para eso existen las normas reguladoras, éticas. Si tú estableces en una norma reguladora que no se pueden hacer experimentos transgénicos en humanos, no se pueden hacer. ¿Que científicamente no se pueden hacer? Sí se puede. Hoy es común que las personas paguen un dinero determinado y averigüen cuál es su código genético y puede ser que la persona diga tengo este código genético tendiente a esta cuestión y puede ocurrir que esa persona pida que se le modifique algo en su código genético. Y si no es posible ahora lo será en muy corto tiempo. Ahí viene la ética a jugar su papel. Los códigos éticos, las normas de convivencia social, que funcionan lo mismo para esto, que para otra cosa, como puede ser no robar, no matar. Cuando se inventó el revolver se inventó para matar. Hay sociedades en las que se ha generalizado el uso de las armas y cuando la ética falla, se usan para matar inocentes, Pero eso no significa que la humanidad renuncie al uso de las armas de fuego, porque las puedes utilizar para defenderte y entonces la ética determina que en Cuba, por ejemplo, las Fuerzas Armadas son las que tienen las armas de este tipo para defender el país.

Entonces esa restricción existe para proteger a la sociedad de un uso no ético de las armas, pero no quiere decir que tú prohíbas las armas. Las armas las tienes que tener para defenderte, el problema está en que tienes que saber hacer las cosas y hay que rendirle el culto adecuado al conocimiento.

-Tengo aquí a dos apasionados de la transgenia, obviamente, y ya estamos en los minutos finales. A mí me gustaría que cada uno de ustedes le dijera al oído al cubano, al oyente de cualquier parte del planeta que nos está escuchando, qué valores puede aportar Cuba con este desarrollo y bajo esos principios que ustedes defienden, de modo que se pueda hacer un poco más vivible este mundo para todos.

Abel Hernández Velázquez: Como en toda las ramas de la ciencia la aplicación de los logros científicos busca mejorar la vida de las personas desde todo punto de vista. En el caso nuestro tenemos un problema por el que trabajamos propiamente que es el de sustituir las importaciones de granos en Cuba, que es fundamental para la alimentación de los cubanos. Nosotros importamos el año pasado 500 millones de dólares en maíz y en soya, una cifra enorme, y a pesar de eso no nos alcanza. Básicamente todos los centros de investigación trabajamos en esto: desarrollar resultados científicos que puedan contribuir a reducir importaciones. Y también obtenemos eventos transgénicos que pueden resolver problemas de la ciencia a nivel mundial. Estamos evaluando eventos transgénicos, que están teniendo resultados contra una de las principales plagas que está afectando actualmente la soya, que es la roya asiática. Tenemos resultados en campo de la obtención de soya resistente a la roya asiática, por la vía de la transgénesis, que puede ser una vía eficiente a solucionar este problema que acaba con una buena parte de la soya a nivel mundial.

Luis A. Montero Cabrera: Un aporte sería romper un poco el monopolio de la producción de estos productos. Ojalá muchos países de este mundo sin intereses monopólicos también produjeran transgénicos y permitieran que esta tecnología tan eficiente, tan humana, tan positiva—usada adecuadamente porque cualquier tecnología debería ser usada de este modo— rompa monopolios y permita inclusive competir con ellos, y que los monopolios se vean obligados a comportarse de una formas más ética o humana.

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Se han publicado 110 comentarios



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  • Davo davo dijo:

    Recomiendo que vean algunos programas especiales de Rusia Today, realizados en USA, con la participación de profesionales y científicos de ese país, explicando muy detalladamente en el marco de un programa de televisión, los efectos de todo el proceso de los cultivos de los los transgénicos en algunos lugares de USA

    • Sulfuro dijo:

      La simpleza (y simplificacion) de analisis de los programas de Russia Today es alarmante; y lo es por el nivel de desinformacion a que puede llevar, asi que OJO con RT!!! Pero tambien me sorprende y me alarma la simpleza (casi inocencia) “cientifica” de los analisis que en este (demasiado) extenso articulo hacen los especialistas … Me resulta decepcionante.

      • Adrián dijo:

        Los transgénicos serían una solución a los precios de los alimentos. Hay que seleccionar bien las semillas y que sean de producción nacional. De RT no me extraña, son una máquina de paquetes y globos de bajo costo. Si las produjeran ellos serían lo mejor del mundo, y si salieran malas, ni nos enteráramos.

    • el socialismo real dijo:

      Pero y a qué viene esta defensa ahora de los nefastos productos que a nivel mundial ponen a disposición del mercado trasnacionales cómo Monsanto?, por qué nó incentivar el cultivo natural de nuestros frijoles y nuestro maíz criollo en vez de buscar a travéz de entuertos negocio$ la introducción ó importación en Cuba de dichos trangénicos transgesores de toda salud humana?, es que acaso por el dinero bailan todos los monos?, a quién ó quienes benefician esta entrevista hoy?, los valores, los principios, la cultura y la tradición que se leas lleve el viento en medio de la fiebre del preciado oro?

      • rafael dijo:

        Cuánta ignorancia en este comentario, ¿de dónde saca usted que los transgénicos son transgresores de la salud? Posiblemente estén culpando a los transgénicos de contaminaciones del ambiente causadas por la fractura hidráulica de la industria petrolera.
        Mire, si los génes fueran tóxicos, el problema no serían los transgénicos donde se manipula uno de ellos, sino los propios seres vivos que tienen miles de ellos y si los genes fueran saltando por allí, cuando uno come vegetales puede “contaminarse” con genes de plantas… y que bueno porque a lo mejor ahora haríamos fotosíntesis

      • Manuel Mercado dijo:

        CUBA, EL PUEBLO, EL GOBIERNO DE LOS HISTORICOS Y EL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA ESTAN MUY CLARO DE LO QUE ES EL CAPITALISMO Y COMO MANIPULA TODO EN ESTE MUNDO PARA SIEMPRE INCREMENTAR SU COUTA DE GANANCIA, PUES SI LO HACEN CON LA FABRICACION DE ARMAS DE TODO TIPO, QUE SOLO CAUSAN MUERTE, DOLOR, DESTRUCCION Y SUFRIMIENTO PARA TODA LA HUMANIDAD, COMO NO LO VAN HACER EN ESTE RUBRO DE LOS ALIMENTOS, PENSAR DISTINTO ES PENSAR COMO CAPITALISTA DE PURA CEPA.

        Si nuestros hombres en Biotecnologia desarrollan para Cuba y el mundo este tipo de producto, bienvenido sean, pues lo que se haga por nuestros cientificos en Cuba no tiene las trampas y segundas vueltas de lo que se haga en el Capitalismo que solo funciona para hacer mas ricos a los ricos, mas pobres a los pobres y tener un control absoluto en este aspecto, que es el oro del futuro cercano en este planeta contamido, en guerras constantes y violaciones de los mas elementales derechos humanos de los hombres, mujeres, ninos y ancianos.

        Recordemos que del Capitalismo que resume Lodo y Sangre por todos y cada uno de sus poros, los Cubanos no podemos, no debemos y no queremos esperar algo que nos beneficie en lo absoluto, la historia esta fresca, dolorosa y sobre todo llena de dolor, muerte y sufrimientos para la humanidad, incluida en esa humanidad el pueblo de Cuba, recordemos lo que nos ha dicho y nos dice siempre el Comandante Ernesto Guevara de la Serna, AL IMPERIO NI UN TANTITO ASI……. frase que recoje en todo su contenido las predicas de patriotas anteriores como Marti, Gomez, Maceo, etc .

        No mas entrar en estos debates de Academia, no mas tender a confundir y llenar de dudas al pueblo, los que defiendan este aspeceto de los Transgenicos, estan defendiendo en forma directa a personajes como Mosanto, y muchos mas como el, que solo ven en este importante aspecto, sus cuotas de ganancias, sin pensar en los danos que pueden ocasionar a la humanidad, ellos no consumen esos productos, ellos y sus familiares estan blindados de los danos que este manejo de los genes de los alimentos trae a la humanidad, no solo economicamente sino en lo referente a la salud y el bienestar de los pueblos que no tienen otra posibilidad, actual, de ver como sus gobiernos se pliegan a este tipo de demencial y maquivelico manejo de los ricos y los poderosos.

      • Adrián dijo:

        Amigo, Cuba produce y producirá sus propios transgénicos. Cierto periodismo nos inunda con noticias fuera de contexto, que son refritos o responden a otros países con 70 especies de maíz y poblaciones eminentemente rurales con tradición agrícola. Es cierto que los transgénicos (algunos) pueden impactar en los ecosistemas, pero nada tan empobrecedor como los costos sociales y económicos globales de cultivar como lo hacían los taínos, o con yuntas de buey. Hay cultivos que son para pequeñas fincas, orgánicos y demás , pero otros deben ser cultivados en grandes extensiones, con todos los adelantos de la ciencia en función de producir más. Hay dos cosas infinitas, dijo un genio, que no estaba seguro de que el universo fuera infinito.

      • Andrés Dovale Borjas dijo:

        Felicito a los científicos Montero y Hernández por las magníficas respuestas sobre el tema de los organismos genéticamente modificados. Los seres humanos existimos hoy por todas las modificaciones que han hecho sobre la naturaleza, no hay un solo cultivo o un animal que empleamos para alimentarnos que no haya sido modificado por la actividad humana, desde el arroz hasta la llama, aves, peces y mamíferos han sido modificados en bien del desarrollo humano. Hoy la ciencia es capaz de hacer esas modificaciones de un modo científico modificando el genoma de animales y plantas. La supervivencia futura de la humanidad dependerá en gran medida de todas estas modificaciones.

  • ferga dijo:

    Los médicos usan sustancias diversas para proteger al ser humano, vacunas antibióticos y otros de diferente tipo, muchos son naturales otras son artificiales o modificadas, las personas se dejan vacunar, vacunan a sus seres queridos, a los más queridos que son sus propios hijos, la mayoría se beneficia, a veces alguien resulta dañado, una reacción grave ocurre rara vez, pero nadie puede asegurar que ninguna sea 100% inocua, pero sabemos el bien que nos puede aportar, se erradica la polio la viruela…pero en esto de los transgénicos somos los humanos más ignorantes y cautos, aunque muchos lo consumieran sin saberlo, porque las etiquetas de los aceites no dicen si era o no transgénico la soja o el maíz, ocurre que los monopolios también son dueños de muchas cosas de la medicina, pero los médicos los usamos, para bien del prójimo…
    La ciencia y la tecnología necesitan más recursos financieros y no siempre los que toman decisiones tienen vista larga en esta esfera, si Steven Jobs hubiera crecido en Alamar posiblemente las tablets serian de palo…pero en Silicon Valley era otro ambiente, las universidades cubanas necesitan tener más influencia científica y sus resultados no dormirse engavetados en los laureles.
    No al monopolio, sí a la ciencia. Gracias.

    • Evolution dijo:

      Siguiendo la lógica de ferga…Agregar que en nuestros días manipulamos el sistema inmunológico del ser humano para combatir una determinada enfermedad y pocas personas se muestran escépticos ante este hecho. Hay “confianza social” en los resultados científicos que se traducen en terapias para el bienestar del ser humano. Casi nadie se cuestiona bajo que complejos mecanismos biológicos actúa un determinado fármaco en general.

      Pero quien esta enfermo o tiene un familiar enfermo, pone fe en esa terapia, ahí la necesidad y el miedo a perder al ser querido actúan haciendo muy receptivo a la mayoría de las personas.

      Pero alimentarse, si bien es necesario (obvio), tiene aun el espacio de decidir que comer, y entonces ahí la imaginación y los prejuicios humanos son variables muy presentes.

      Claro, probablemente la mayor parte de la población africana (por solo poner un ejemplo de una parte jodida de este mundo) bendigan los alimentos aunque sean transgénicos. Probablemente porque cuando se ha deteriorado tanto mi salud porque estoy enfermo o tengo hambre, lo único que quiero es un medicamento o comer. Y entonces todo esto se convierte en una cuestión social que arrastra consigo todas las cuestiones de ciencia e innovación explicadas.

      La ecuación es simple: genotipo (genoma del organismo) + medio ambiente = fenotipo (características, comportamiento, etc…). Nadie puede garantizar a priori que manipulando el genoma siempre obtendrá, en el peor de los casos, algo no deseado pero tampoco dañino. Requiere que sea un campo, como lo son muchos, altamente regulado y con mucha experimentación bien fundamentada. Y ni siquiera sabrás cual sera el impacto que tendrá esa modificación durante la evolución de ese organismo en los próximos 10 000 años. Porque dado que el genoma de una especie es una entidad tan compleja, resulta prohibitivo explorar todas las redes de interacción.

      Por lo tanto, es una apuesta no exenta de riesgos, pero en mi opinión necesaria. Requiere ciencia, mas ciencia y de nuevo ciencia. Luego fuertes entidades regulatorias detrás y un buen plan de aplicación de los resultados científicos.

      Nada de esto es sencillo. Hay literatura abundante sobre lo que constituye la economía del conocimiento. Y hace mucho rato que aquel dogma de dominar las armas para dominar el mundo ha sido reemplazado por: “dominar el conocimiento para dominar el mundo” (aunque esto no es tan así del todo).

      La primera pregunta sana para nuestro país es: Cuanto del PIB dedicamos hoy a ciencia, tecnología e innovación? La segunda: es suficiente? Y luego, ya que sabemos las respuestas anteriores, la pregunta es: En el plan de desarrollo de Cuba hacia el 2030 y mas allá están bien descrito como lo vamos a hacer?

      Uhmmm, sospecho que no!!!

      Sadudos CD!

  • Rodney dijo:

    Mas que grave, el sistema de ciencia e innovación en sentido general atraviesa una situación crítica. En mi criterio uno de los problemas mas graves que tiene el país. Pues en otros sectores, educación y salud por ejemplo, el bloqueo ha impactado pero han recibido una atención prioritaria por el Estado, léase mas de 50% del PIB, no asi la ciencia que en sentido general ha sido desatendida, léase menos del 1% del PIB.

  • aymimadre dijo:

    Greenpeace, PETA y demás organizaciones supuestamente ecologistas, terminan siendo llamadas ecoterroristas por su forma incivilizada de manifestar su oposición a cualquier interacción humana con la naturaleza que consideren dañina.

    • Sergio dijo:

      Puede ser que sean un poco EURIFCO y DESMEDIDOS en sus protestas, pero lo que es inconcebible es que lleven a dos personas a debatir sobre un tema, que las DOS COINCIDAN desde la A hasta la z en un tema, cualquiera sea. Eso no cabe, a menos que ya TODO esté “PRE-DETERMINADO”.

      Pero infelizmente, ya estamos acostumbrado a esto, que hasta nos parece normal.

      Saludos,

      • Viking Girl dijo:

        Aún más inconcebible es que estén en contra del arroz dorado, lo que pudiera salvar a millones de niños africanos. Cualquiera que haya estudiado genética conoce el proceso y sabe que los transgénicos, utilizados tras las regulaciones pertinentes, no son y no tienen por qué ser dañinos. Peor es la utilización de madurantes artificiales, de esos alimentos comemos todos los días y pocos nos preocupamos. Greenpeace, tiene razón quien lo expresó, lo que hacen se puede calificar de bioterrorismo. Los científicos que supuestamente dicen que los transgénicos son perjudiciales son de la misma clase que los que hace 30 años juraban y perjuraban que el cigarro no daba cáncer, los que aún niegan el cambio climático. Lo que la gente no acaba de entender es que si los transgénicos no se generalizan, los más beneficiados van a ser los monopolios como Monsanto. Piensen, ¿qué puede tener de palo introducirle a una planta un gen de resistencia a una plaga determinada?, ¿qué puede tener de malo introducirle un gen para codificar una nueva vitamina? Nada. ¿Saben que hay proyectos que hoy en día desarrollan vacunas basadas en introducir determinadas secuencias en nuestra información genética? Y seguro van a ser los primeros en ponérsela. Los que estén en contra de los transgénicos, por favor, lean, documéntese, no dejen que el temor a los desconocido los ciegue.

  • Cuauhtemoc dijo:

    Disculpe, pero me da asco saber que cerca de Mexico, centro originario del maíz, pueda haber siembras transgénicas de maíz. Si la Cuba hermana quiere contaminarse, pues ni hablar, pero no nos contaminen a nosotros. Gracias, recomiendo entre otros artículos este: http://www.jornada.unam.mx/2016/07/21/opinion/018a2pol, escrito por Investigador de la UNAM, miembro de la UCCS. Tambien este: http://www.jornada.unam.mx/2016/07/19/opinion/016a1pol.
    Gracias

    • Caña dijo:

      Pues sepa que sí, cerca de México hay Maíz transgénico, tan cerca que lo tienen en su propio patio, debería informarse mejor

    • Ricardo Sanchez Sosa dijo:

      Cuau:
      Muy buenos los articulos que apuntas , pues contribuyen a dar equilibrio a esta discusion.
      Sin embargo no me resulta agaradable que emplees la palabra ascpara referite a lo que pueda o no hacerse en Cuba. En partcular es una isla que no es centro de origen del maiz.
      Las biotecnologias y particularmente la ingenieria genetica, pueden ayudar , manejadas eticamente, a garantizar la soberania alimentaria ante los impactos del cambio climatico, que se esta produciendo por las acciones de la sociedad de consumo capitalista y que por ese necesrio crecimiento a toda costa se dilata en su solucion y ya esta impactando implacablemente.
      Ub abrazo

    • rafael dijo:

      Hermano mexicano, el problema del maiz nativo de méxico no tiene que ver con los transgénicos. Sí se me antoja al Fox como responsable de abrirles las puertas a los americanos. Ellos producen el maíz a un costo 20 veces menor que ustedes, por la tecnología que usan, que les proporciona inigualable rendimiento, pero para caerle bien al Bush les quitó todos lso aranceles y no le importó el maiz mexicano. Creeme que el problema que tiene hoy no tiene una base tecnológica sinio ideológica. Ese es uno de los resultados del TLC, hermano menor del ALCA, que por suerte Chavez, Fidel y otros más tuvieron la decencia de impedir. A Fox le quedan los 5 millones de dólares que cobra como retiro anual y la fama de haberle abierto al puerta de atrás al lobo (Bush) para comngraciarse con él. Incluso para evitarle disgustos a Bush, invitó a Fidel a comer cabrito, con tal de que no se apareciera delante de Bush.

  • Osmany Ceballo Melendres dijo:

    Me gustaria que los investigadores dieran a conocer publicamente el listado de hervicidas y pesticidas que se usan hoy en Cuba para la producción transgénica. Ya que muchos de estos productos químicos utilizados para el control de plagas, que también son parte de las grandes producciones monopólicas que controlan los paquetes tecnológicos, son muy criticados e investigados por la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales por los nocivos impactos que provocan a la salud humana, animal y vegetal.

    • rafael dijo:

      Lamentablemente en Cuba aun no hay cultivos coemrciales de transgénicos. espero que puedan introducirse pronto para el bien de nuestra alimentación. Cuba observa muy bien la lista de sustacias que se usan en la agricultura. Además, quien dice que los no transgénicos no llevan pesticidas. Llevan más pues son menos resistentes y por tonelada de maíz (por ejemplo) necesitan dedicar más área con todas esas atenciones. Los transgénicos al rendir más, necesitan menos área, menos laboreo y menos químicos.

  • el cubano dijo:

    El futuro de cuba esta ligado inevitablemente a la ciencia,no tenemos grandes recursos naturales tradicionales,solo con la innovación y la producción de tegnologias,productos y conocimientos podremos llegar a ese socialismo prospero ,sostenible y para todos,el problema de los transgenicos no es nuevo en cuba ,solo es uno de los muchos problemas que encara la ciencia en nuestro país,en sectores no visibles y que generaran ingresos ,puestos de trabajo y prestigio a nivel internacional,nosotros tenemos el por ciento de graduados universitarios comparables a sociedades desarrolladas,pero eso no sea traducido en un impacto serio en nuestra economía,por solo citar un ejemplo,en un día de sol en cuba se produce la energía suficiente para tres o cuatro meses de energía eléctrica.¿Cual es el aprovechamiento que la hemos dado a este potencial?,casi nulo en términos de generación eléctrica,teniendo en nuestro país una planta de producción de paneles solares y un instituto de investigación de energía solar,después dicen de robos de celebro,ahora estamos con restricciones energéticas ,y la pregunta es ,¿Hasta cuando vamos a seguir tropezando con la misma piedra?,en países poco agraciados con esta forma de energía incluso le pagan a las personas para que instalen este tipo de energía,la eólica también,
    Solo cite este ejemplo,por no citar muchos otros,y que generan dinero rápido,no por exportación,si no por ahorro,hace un tiempo cumplí misión en Argelia,en el medio del desierto,con temperaturas de 54 y 55 grados de calor,humedad menos de 7% ,y los argelinos producen de todo lo que se pueda imaginar,sin contar las tormentas de arena con vientos superiores a 100 Klm ,estamos hipotecando nuestro futuro,decía marti,que la mejor forma de decir es hacer,es hora de cambiar y no seguir tropezando con la misma piedra.

  • claro dijo:

    Hay que hablar de los daños ,son injustificados los reclamos de los sin tirra en brasil ,de los ecologistas europeo ,de los campesinos uruguayos y paraguayos ,.
    QUE alimento come el cubano de hoy que puede tener riesgos ,ha eso científicos del pueblo hay que prestarle atención .

  • Osmany Ceballo Melendres dijo:

    Les dejo con la dirección en la web de artículo de la Agencia de Investigación sobre el Cáncer que explica a partir de una investigación el impacto de varios hervicidas y pesticidas que son usados para la eliminación de malas hierbas o malezas y plagas, y que frecuentemente aparecen en Cuba como el Glifosato producto lider de la Multinacional Monsantos.
    http://www.thelancet.com/journals/lanonc/article/PIIS1470-2045(15)70134-8/abstract
    https://www.researchgate.net/publication/274086710_Carcinogenicity_of_tetrachlorvinphos_parathion_malathion_diazinon_and_glyphosate
    http://weedcontrolfreaks.com/wp-content/uploads/2015/03/GlyphosateWHOIARC2ALancetOncology.pdf

    • Abel Hernández Velázquez dijo:

      El glifosato es el principio activo de una serie de pesticidas que se usan en la agricultura y la horticultura independientemente de los transgénicos. Una parte de los transgénicos solo usa el hecho de ser resistentes a este herbicida, para tomar ventaja respecto a las malezas. El estudio y la aprobación de este pesticida, sigue un mecanismo independiente que el de las plantas trangénicas. Hay varios comentarios a este artículo que relacionan el glifosato con el cáncer a partir de un estudio de la Agencia internacional de investigaciones sobre el cáncer (IARC), pero ninguno de esos comentarios refieren a la conclusión posterior a esa sobre el tema, que hace la Autoridad Europea de Seguridad de los alimentos (EFSA) que a partir de una reevaluación del glifosato, el reestudio de los ensayos en animales, la epidemiología en humanos, el propio informe del IARC concluyen científicamente que es IMPROBABLE que el glifosato sea cancerígeno. Pongo los link de las conclusiones de la Autoridad Europea de Seguridad de los alimentos.
      http://www.efsa.europa.eu
      http://www.efsa.europa.eu/en/print/press/news/151112
      http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/4302

  • franklin arias dijo:

    Si aceptamos como cierta la frase que ellos sugieren: La agricultura no es ecologica.. tiene impacto ambiental… podrían medir el impacto ambiental de una agricultura donde se utilice los propios recursos que nos ofrece la naturaleza para su manejo integral y la desarrollada por la llamada revolución verde para llegar a esta conclusión..?

    • acv dijo:

      Solo recordemos la claria q fue introducida en Cub ay esta por desaparecer todo las especies acuaticas de agua dulce de Cuba, recordemos el Documental de Mundo Latino y mas ejemplos la zienaga con arboles y demas,

  • Maritza dijo:

    De acuerdo totalmente contigo Rodney, es hora de darle un lugar de importancia a la ciencia a la innovación y a la tecnologia, hacen falta regulaciones y leyes que amparen a la ciencia y que los gobiernos locales apoyen mas a la ciencia y no sigan pensando a la antigua.

  • maikelm dijo:

    Muy bueno el trabajo, lo continuare leyendo después porque está muy largo. Pero hasta el momento coincido plenamente con los especialistas.

  • dean dijo:

    Los alimentos transgénicos son muy beneficiosos, siempre y cuando existan regulaciones estatales y ensayos científicos, que respalden su calidad e inocuidad en cada caso.

  • pedrygsh dijo:

    Excelente artículo, aprendí mucho con el y estoy en total acuerdo. Con Agricultura Urbana y Suburbana no se alimenta a un pueblo, ni con bueyecitos ni nada eso, mucha tecnología y mucha ciencia.

    • Ricardo Sanchez Sosa dijo:

      3) Las dudosas virtudes del arroz transgénico. Como escribió en estas páginas Silvia Ribeiro, sigue en duda la efectividad del Golden Rice (GR), propiedad de la compañía Syngenta, pues es necesario comer kilos y kilos de este variedad transgénica para alcanzar las dosis diarias de vitamina A que requiere un individuo. Resulta mejor comer zanahorias, espinacas o quelites. Por otra parte, la provitamina del GR se oxida fácilmente, lo que disminuye sustancialmente (hasta 90 por ciento) su riqueza vitamínica (ver: M. Hansen, 2013).

      4) Transgénicos, deforestación y calentamiento global. Hacia 2014 un total de 180 millones de hectáreas estaban sembradas con cultivos transgénicos en el mundo. De ese total destacan las 40 millones de hectáreas sembradas de soya transgénica en Sudamérica, superficie algo mayor a Alemania y algo menor a España, en la cual fueron arrasadas selvas, bosques, matorrales con alta biodiversidad para dejar una sola especie. Se trata de la mayor deforestación en el menor tiempo conocida en la historia. Los transgénicos, sembrados, cosechados, transportados y transformados de manera agroindustrial (petroagricultura) contribuyen además al calentamiento global.

      5) El glifosato como cancerígeno. Tras décadas de denuncias, finalmente el 20 de marzo de 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) aceptó que el glifosato, el herbicida estrella de Monsanto que acompaña a los transgénicos, es cancerígeno para animales de laboratorio y con pruebas de carcinogenicidad en humanos. Existen cientos de casos documentados de cáncer, abortos espontáneos o malformaciones en poblaciones cercanas a la soya y el maíz transgénico en Sudamérica.

      • Viking Girl dijo:

        Antes de copiar y pegar cosas de cualquier parte, deberías dedicarte a leerlas. Primero, búscame en África a algún niño pobre que tenga acceso a comer zanahoria o espinacas, búscalo, no tienen ni agua ni tierra fértil para cultivarlas. El arroz es barato, se empaqueta y transporta a donde sea. Si por casualidad piensas que la compañía que lo creó tiene algún interés en venderlo, te recomiendo que chequees el estado de las patentes. Y si crees que no tiene suficiente vitamina A como para ser considerado necesario, también te recomiendo que te documentes, vaya, si crees que la opinión de las mentes más brillantes del planeta no es suficiente. Lo de la deforestación no tiene ni pie ni cabeza, deforestaron para sembrar soya transgénica, como lo han hecho para sembrar otras cosas, si valiera lo suficiente también lo harían para sembrar aguacate. Lo del glifosato no tiene nada que ver con los transgénicos, en un herbicida que utiliza la Monsanto, otras empresas no tienen por qué utilizarlo.

  • franklin arias dijo:

    Apostar por la vida es, en el planteo de Enrique Leff, “un giro en la voluntad de dominio sobre la naturaleza y de los otros, hacia la voluntad de poder querer la vida” (3) que implica repensar y refundar nuestra humanidad posible y nuestros modos de morar en el mundo. Una pregunta recorre e inquieta nuestra lectura: ¿Tendremos, como humanidad, la imaginación sociológica para deconstruir la racionalidad insustentable y crear otra racionalidad posible?

    La crisis ambiental y la muerte entrópica del planeta que habitamos y nos habita son crisis de nuestros modos de producción y de comprensión de conocimiento, crisis de las escisiones fundacionales que irrumpieron con la(s) modernidad(es), los capitalismos y el Iluminismo de la razón. En efecto, nuestra comprensión científica del mundo es deudora de esas modernidades hegemónicas, de esaracionalidad de la modernidad que logró imponerse “desterritorializando otros modos de ser en el mundo.” (12) Para Leff, la crisis ambiental es el signo y el síntoma más fuerte de ese límite de la modernidad. En este sentido, afirma que las ciencias sociales se construyeron “en el olvido de la naturaleza y en la ceguera ambiental” (7). Sin embargo, “la cuestión ambiental no se reabsorbe en el orden de la racionalidad de la modernidad, sino que remite a otro orden de racionalidad, al de una racionalidad ambiental” (15), puesto que la consciencia de esta crisis implica la comprensión del límite de la racionalidad que la ha configurado (224). Esta apuesta por la vida, esta otra racionalidad, abre un nuevo modo de comprensión del mundo y propone un nuevo esquema de las ciencias sociales.

    Enrique Leff postula la racionalidad de la modernidad como el modo hegemónico de producir el mundo que capitaliza/mercantiliza y homogeneiza distintas formas de vida. Esta racionalidad científica, económica e instrumental legitima formas de apropiación y de transformación económico-tecnológica de la naturaleza finitizada, devenida en recursos escasos y externalidades del proceso de producción. Esta voluntad de saber y de poder que el conocimiento experto supo construir le ha dado lugar a la existencia de una “racionalidad insustentable” (210). Se trata de una racionalidad indolente, como sostiene Boaventura de Sousa Santos, que domina el mundo por el desperdicio y por la alienación de la experiencia humana.

    El conocimiento puesto al servicio de la productividad y la ganancia ha roto la relación del saber con la trama de la vida. (…) convertido en soporte de la razón económica produce el desconocimiento del ser y proscribe la experiencia vivida como fuente del saber (221).

    La crisis ambiental es una crisis de la racionalidad de la modernidad, de la razón científica; sin embargo, no es una crisis derivada de la lógica interna del funcionamiento de la ciencia (revoluciones científicas, cambios de paradigmas, descubrimientos científicos) sino que surge como efecto de los patrones de conocimiento, acumulación y objetivación del mundo que formula. En su recorrido histórico por los temas que ocuparon la reflexión y la investigación sociológica en las últimas décadas del siglo XX, Leff destaca la cuestión del orden y del cambio social, del movimiento y del devenir de las sociedades, y marca cómo la sistematización del campo epistemológico no incorpora a la historia reciente de las ciencias sociales la emergencia de las ciencias de la complejidad y de la crisis ambiental, dos hechos fundamentales que irrumpen en el terreno del conocimiento.

    La crisis de la razón permitió la apertura y el surgimiento de otros enfoques epistemológicos, de otras “matrices de racionalidad”, la emancipación de los “saberes subyugados por el colonialismo epistemológico del pensamiento eurocéntrico que ha ignorado, inhabilitado y sepultado otras cosmovisiones culturales” (314) y la legitimación de otras experiencias sociales, de otros conocimientos y otras formas de conocer.

    Frente a esta racionalidad que marca su límite con la imposibilidad de dar respuestas a la crisis ambiental, la racionalidad ambientalemerge como la posibilidad y la potencia de crear ética, estética y otros modos de habitabilidad del mundo políticamente. Configura y constela territoriosepistémicos y ecológicos de vida y sustentabilidad. En este sentido, pretende territorializar “los principios ontológicos del pensamiento posmoderno –la ontología existencial de Heidegger, la ontología de la diferancia de Derrida y la ontología de la diversidad de Deleuze y Guattari en el campo de la ecología política” (25)

    Esta racionalidad es crítica respecto de que la modernidad pueda convocarse a la reflexión de sus bases teóricas, éticas e instrumentales. Esta racionalidad sostiene que “la modernización reflexiva es el eterno retorno de lo mismo” (211)

    La racionalidad ambiental se presenta, antes que como un paradigma o un modelo axiomático, como un modo de pensar, un pensamiento comprehensivo que territorializa una multiplicidad de “matrices de racionalidad” y se construye en un diálogo de saberes. Esta racionalidad se configura en la emergencia de la complejidad ambiental, complejidad ontológica y epistemológica que abre la posibilidad de pensar y de crear otros modos diversos de habitabilidad del mundo, en la inmanencia negentrópica de la vida, “que no son un retorno a la premodernidad, y que el término posmodernidad no alcanza a conceptualizar.” (20)

    Otra sociología ambiental se inscribe en el nuevo esquema de las ciencias sociales que abre esta racionalidad. Es una sociología comprometida con el presente crítico del mundo y con el futuro poco promisorio en términos de sustentabilidad planetaria, que busca re-comprender el mundo actual desde una mirada inquisitiva; “Es un manifiesto de combate a una sociología desconectada de la raíz de la vida y subsumida en el proceso de racionalización de una modernidad insustentable” (34) Se trata de una “sociología emancipatoria” que busca crear nuevos territorios en la heterogénesis de vida y

    Propiciar el acontecimiento de lo posible desde la inmanencia de la vida, desde sus potenciales negentrópicos, desde el pensamiento y la acción creativas que fertilizan lo real, desde las solidaridades con los procesos sociales en marcha; desde la recuperación de lo que habiendo surgido, fue sometido por el poder hegemónico de la colonización y globalización del mundo; de lo que ha sido incivilizado: invisibilizado, desvalorizado, marginado por la subyugación de otros saberes (41)

    Es una sociología solidaria de las ecologías, de las naturalezas, de las economías, de las culturas, de las racionalidades, de las modernidades, de los saberes.

    El pensamiento ambiental crea otro diálogo posible entre disciplinas que trabajan la relación naturaleza / cultura, con lo cual se “abre un nuevo espacio de comprensión sociológica y un desafío epistemológico para dar consistencia a la polisemia conceptual y a las transferencias disciplinarias (…)” (28). En este sentido, Leff sostiene que la epistemología de la sociología ambiental debe distinguir los sentidos de orden, de entropía y de negentropía como conceptos pertenecientes al campo disciplinar de las ciencias naturales para poder construir / territorializar su sentido en el campo de las ciencias sociales. Esta epistemología ambiental no es un principio de exclusión o de legitimación de los modos posibles de cognición del mundo sino que es una apertura a la inteligibilidad y comprensión de diversos modos sociales de producción de conocimientos, de racionalidades y de verdades por venir.

    La emergencia de actores sociales “del ambientalismo”, “habitados por el deseo de vida y movilizados por el derecho de ser en el mundo ante la muerte entrópica del planeta” (87), se inscribe en el campo de la ecología política, en el que se configuran estrategias de confrontación y de alianza respecto de visiones, de intereses y de valores distintos y diferentes en torno a la reapropiación social de la naturaleza y a la emergencia y construcción de otra sustentabilidad posible: un movimiento multiclasista con un rol protagónico en la construcción de imaginarios en el que sea posible un futuro sustentable. Surgen, se vuelven visibles y audibles, “nuevas identidades dispersas que se articulan y solidarizan a través de redes sociales poniendo en acto una política de la diferencia en los procesos de reapropiación de la naturaleza, en los que se configuran las nuevas identidades culturales” (295); se trata de un movimiento socioambiental multifacético, multiclasista y complejo.

    La racionalidad ambiental territorializa nuevos mundos / modos de vida al abrirse al dialogo de saberes, es ese espacio creado y potencia creadora de verdades (colectivas) por venir. Este emerge del encuentro de imaginarios de la sustentabilidad (imaginarios del Buen Vivir, Suma Quamana, Sumak Kawsay), de racionalidades y de valores que no se cierran sobre lo ya dado, sino que se abren a la creatividad cultural de mundos de vida sustentables por-venir. La racionalidad ambiental acoge el germen de lo nuevo, líneas embrionarias, latencias que existen pero aún no ha encontrado su nombre.

    Se trata de una nueva ética política que “dispone al mundo a la fertilización de las diferencias” y de las heterogeneidades. Este diálogo de saberes hace contar como heterogeneidades componibles y disponibles a “saberes en-terrados” y “saberes encarnados”, en proceso de emancipación, que territorializan otra formas de vida (252), así como la emergencia y la potencialidad de lo aún no ha sido, “lo todavía no” y, por tanto, no-nombrado.

    Se trataría, como sostiene Georges Didí-Huberman (2009), de hacer aparecer a los pueblos, pese a todo, como las supervivencias de un “saber-luciérnaga” (101) (de los estados de la luz y los estados de la voz), de pequeñas luces, pequeños resplandores pasajeros, intermitentes, intersticiales, danzantes, erráticos, resistentes e insistentes que aparecen como alternativa a tiempos demasiado oscuros o demasiado iluminados, una luz menor con un “fuerte coeficiente de desterritorialización.”(39) “Las supervivencias (…) nos enseñan que la destrucción nunca es absoluta – aunque sea continua (…)” (65)

    Enrique Leff sostiene que no hay una sola forma de “vivir bien” o de ejercer la autonomía como praxis emancipadora creadora de lo “radicalmente otro” en la que la naturaleza se vuelve política. Las estrategias de emancipación, el clamor por justicia ambiental y la creatividad para construir mundos alternativos sustentables se convierten en apuestas fundamentales que debemos hacer día a día para seguir viviendo, resistiendo en las trincheras y re-existiendo en nuestros territorios.

    • Arturo Lopez dijo:

      Que me diga alguien si han leído este extenso comentario?

  • roberto dijo:

    El Dr Montero ha dicho cosas muy importantes al igual que el Master Abel Hernandez
    1.En Cuba no esta establecido un sistema nacional de la ciencia la tecnologia y la innovacion que sea eficiente y este actualizado.
    2.La evaluacion del tercero independiente es muy necesario para llevar adelante estos
    proyectos importantes para nuestro pais.
    3. Los experimentos que han desarrollado han sido demostrativos que pueden aplicarlo
    en extensiones amplias de terreno cuba lo necesita.
    4.Es necesario establecer una direccion central reguladora tal y como lo es el CECMED

  • Hugo Andrés Govín Díaz dijo:

    Leí punto a punto y letra a letra lo publicado. Más allá de las realidades que enfrenta el ser humano en la actualidad en cualquier punto del planeta, muchas de las limitaciones de producir alimentos se encuentran en las mentes de las personas. En mi edificio, cuando boto por la ventana un puñado de semillas de ají cachucha, a los 20 días las veo germinadas alrededor de la cisterna. Cero biotecnología, cero herbicidas, cero clonación.
    Si realmente aterrizamos la verdadera voluntad de producir alimentos, no hay dudas que se logra.
    Por otra parte, si los científicos DEMUESTRAN con estudios que no pasa nada, ¡Adelante los transgénicos!!! (Aterricen en los potreros y multipliquen la masa ganadera y olviden a los que dicen que la carne roja da cáncer. De algo hay que morirse)

  • rey79 dijo:

    Muy interesante este tema sobre los transgénicos, me dio mucha alegría ver a mi profesor Montero en este debate, la química bien usada es un arma muy valiosa para la humanidad, como bien explica, si las personas no saben lo que usan y cómo lo deben de usar entonces vienen los problemas ambientales. Saludos al profe Montero de uno de sus alumnos graduados en el año 2003

  • baracoa dijo:

    Buena la información, y abundante. Así deben ser la mayoría de los artículos de CUBADEBATE, porque poco le interesa al pueblo si la nuez moscada se cultiva en Granada, o que Bolivia exporta almendras. Cómo anda la cosecha de frijoles en Velazco? y què se hace para mejorarla?. Cuáles son las medidas para mejorar el consumo de proteína animal por el pueblo? Cómo se va a resolver el transporte urbano en La Habana? Cuál ser el papel estatal en el abastecimiento de alimentos? Por què se traen productos de inferior calidad desd el exterior y se venden como si fueran de la mejos calidad? (EJEMPLO: marca VIMA). Por què hay que importar vegetales para el turismo? Y así, mil cosas más, y la respuesta, no el planteamiento del problema. Los problemas los conocemos de sobra en el pueblo.

  • Davo davo dijo:

    En el mundo se desperdicia un % altisimo de los alimentos que se producen. Nuestra agricultura no satisface la demanda de lo que es posible producir acá, ¿El nivel de desperdicio desde el surco hasta el consumidor en Cuba es pequeño?. Alguien puede aclararnos que tipo de industria o empresa no trata de minimizar las pérdidas en su producción antes de pensar en otras alternativas.

    • Abel Hernández Velázquez dijo:

      Coincido en que en Cuba hay todavía muchas ganancias en el tema de distribución en algunos de los productos en la agricultura donde se pierde en Acopio y en la cadena de distribución. Pero nunca he visto que entre los productos que se pierdan están los granos, fundamentalmente soya y maíz. En Cuba, no es un problema de distribución como puede ser en el resto del mundo. En Cuba, es un problema de producción y lo que decimos es que esta puede ser una alternativa más a tener en cuenta en los esfuerzos que hace el país para incrementar la producción de granos.

Se han publicado 110 comentarios



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Rosa Miriam Elizalde

Rosa Miriam Elizalde

Periodista cubana y editora del sitio Cubadebate. Es Doctora en Ciencias de la Comunicación y autora o coautora de los libros “Antes de que se me olvide”, “Jineteros en La Habana”, “Clic Internet” y “Chávez Nuestro”, entre otros. En twitter: @elizalderosa

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