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Es absurdo prohibir los transgénicos: Dos científicos conversan con Cubadebate (+ Podcast)

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Los antitransgénicos son como los negacionistas del cambio climático. Es absurdo prohibir los transgénicos cuando es imposible vivir sin ellos. En la imagen, la producción de frijoles colorados en una cooperativa en Sancti Spíritus. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido producidos a partir de un organismo modificado mediante ingeniería genética y al que se le han incorporado genes de otro organismo para producir las características deseadas. Los estándares de Cuba para el control de los alimentos modificados genéticamente son muy altos, reconocen especialistas consultados por Cubadebate. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Buenos días o buenas noches para los que nos están escuchando a esta hora a través de Spreaker, una plataforma que nos permite llegar también por audio a nuestros seguidores en la red. Hoy conversaremos sobre el desarrollo de los transgénicos, un tema que ya ha tenido una gran repercusión en Cubadebate, a raíz de varios artículos que hemos publicado, en el que nuestros lectores expresan, a veces de manera pasional, puntos de vista polémicos, igual que está ocurriendo en el mundo, particularmente en la comunidad científica y entre las organizaciones ecologistas.

El pasado 30 junio, más de cien ganadores del Premio Nobel -109 en total- publicaron una carta dirigida a los líderes de la organización ecologista Greenpeace, las Naciones Unidas y los gobiernos de todo el mundo. Allí estos científicos fijan sus puntos de vista sobre los cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología y señalan que estos son más seguro que los derivados de cualquier otro método de producción y acusan a las organizaciones opuestas a la mejora vegetal moderna como Greenpeace de oponerse a las innovaciones biotecnológicas en la agricultura, de haber tergiversado sus riesgos y beneficios y además de apoyar la destrucción criminal de ensayos de campo aprobados y de proyectos de investigación. Suenan bastante irritados, mientras que, por otro lado, los ecologistas llevan años intentando impedir el uso de los transgénicos.

Hay argumentos muy sólidos de parte y parte, pero ¿quién tiene la verdad? ¿Cómo encarar esta discusión? Para ganar un poco de claridad he invitado a dos expertos cubanos. A mi derecha está Luis Montero Cabrera, Doctor en Ciencias y miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Preside la Sociedad Cubana de Química en el período 2012 – 2016 y el Consejo Científico de la Universidad de La Habana desde 2005, pero su cargo más importante ahora es el de columnista de Cubadebate (risas). Acaba de publicar un trabajo titulado “Los transgénicos y los premios Nobel”, que ha tenido un gran tráfico en nuestra web, al punto de que hoy usted busca la palabra transgénico en Google News y entre los primeros trabajos listados está el de Montero.

También nos acompaña Abel Hernández Velázquez, Investigador del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba, quien es además el jefe del Departamento de Biotecnología de las Plantas de esa institución, licenciado en Bioquímica y Master en Tendencias Actuales de la Biotecnología Contemporánea. Bienvenidos al Estudio Panamericano de Radio Rebelde, desde donde transmitimos este programa. Y, obviamente, comencemos por los pro y los contras de los transgénicos, que generan tanto debate.

Los pro

Luis A. Montero Cabrera. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Luis A. Montero Cabrera: "¿Pueden ocurrir problemas? Por supuesto que pueden ocurrir problemas. Sería irresponsable decir que cualquier alteración en el entorno no va a producir ningún problema, pero los avances científicos y tecnológicos significan un 'pro' importantísimo por sí mismos." Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Luis A. Montero Cabrera: Primero quisiera invitar a pensar. Veamos la cuestión desde el punto de vista del pensamiento científico. Desde que el hombre apareció sobre sobre la tierra está alterando su entorno igual que cualquier otra especie; o sea, las especies animales y vegetales se adaptan a su entorno y el hombre tiene una forma muy particular de hacerlo, porque tiene racionalidad, capacidad de intercambio de información, aprende a hacerlo.

Cuando el hombre cambió de ser cazador-recolector para agricultor provocó una transformación espectacular en la ecología. Fue probablemente el cambio más dramático provocado por el hombre a la naturaleza en toda su historia. Lo que se ha hecho es simplemente seguir avanzando. ¿Qué diferencia tenemos hoy en cualquier tecnología que tu apliques a la producción de alimentos? Pues que ahora se sabe lo que se está haciendo. Cuando el hombre hizo por primera vez agricultura puede haber acabado con especies que nunca más volverán a existir. En el momento de desmontar bosques, en el proceso de adaptar su terreno a lo que él necesitaba producir, pudo destruir riquezas genéticas que nunca más se recuperarán. Pero hoy en día todo se sabe por qué se hace y además la ciencia seria tiene salvaguardas para prevenir cualquier problema que pueda ocurrir.

-Pero pueden ocurrir problemas, daños no previstos.

Luis A. Montero Cabrera: Por supuesto que pueden ocurrir problemas. Sería irresponsable decir que cualquier alteración en el entorno no va a producir ningún problema, pero los avances científicos y tecnológicos significan un “pro” importantísimo por sí mismos.

Los “contra”, por supuesto que también existen. Si usted no controló adecuadamente la toxicidad de un determinado cambio, por ejemplo. Pero es muy difícil que llegue a pasar, porque con las regulaciones que existen hoy en día es poco probable que se masifique algo que pueda causar problemas. Las salvaguardas son muy fuertes, porque cualquier evento que pueda ocurrir en torno a esto puede ser muy dañino. En un país capitalista como Estados Unidos puede perjudicar hasta la economía del consocio que lo haga, porque le pueden poner una multa que lo llevaría a la quiebra. Y en un país como el nuestro, por supuesto, lo que más interesa es la persona, la salud, y por ello las regulaciones que tienen nuestros centros de investigación en este campo son espectaculares.

-El aspecto más importante en este debate es establecer una distinción entre la necesidad de hacer regulaciones al empleo de los productos de la investigación científica y las intenciones de prohibirla.

Alberto Hernández Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Abel Hernández Velázquez: "Cuando se aprueba un producto transgénico de una empresa determinada, cada vez que va a introducirse en un país, tiene que ser aprobado además por las entidades regulatorias de esa nación." Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Abel Hernández Velázquez: Hace mucho tiempo las regulaciones con los transgénicos son extremadamente fuertes. Desde que uno está trabajando en la investigación ya el proceso es regulado. Hay que solicitar licencia a la entidad regulatoria. Desde la comprobación en parcelas pequeñas hasta los procesos de extensión, todo está altamente regulado.

Hay ejemplos en la literatura que han demostrado que proyectos transgénicos no llegan a la producción precisamente porque durante la investigación aparecen barreras desde el punto de vista regulatorios, porque potencialmente pueden ser perjudiciales al ambiente o perjudiciales al humano, o puedan resultar tóxico. Son procesos muy regulados y las entidades regulatorias son respetadas.

Cuando se aprueba la introducción de un producto transgénico de una empresa determinada, antes de ser comercializada o utilizada por el país, tiene que ser aprobado por las entidades regulatorias de esa nación. Es un procedimiento inviolable. O sea, vuelve a ser estudiado.

Es el caso de los eventos transgénicos que existen aprobados o registrados en Cuba. Se han tenido que someter a ensayos de ecotoxicología, porque evidentemente la fauna asociada a los alimentos transgénicos que se han registrado en Cuba es distinta a la de otros países como EE.UU o el mismo Brasil. Son faunas distintas y entonces los estudios de ecotoxicología se realizan invariablemente antes de aprobar un producto. Tú tienes que hacer la equivalencia sustancial, demostrar que el alimento transgénico que uno está produciendo es similar en cuanto a propiedad nutritiva, propiedad alimenticia, al cultivo que le dio origen. O sea, todos esos elementos son regulados, sin contar los aspectos toxicológicos que mencioné.

Los contra

Rosa Miriam Elizalde, editora de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Rosa Miriam Elizalde, editora de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

-¿Cuáles son los contra de esta tecnología?

Abel Hernández Velázquez: La comercialización ahora mismo de los productos transgénicos está demasiado monopolizada. Hay compañías que rectorean la comercialización de los alimentos transgénicos en el mundo y que son verdaderas trasnacionales monopólicas y abusivas sobre todo en el uso de la semilla. Es lo que ha generado la reacción de las sociedades civiles en los países y que impacta sobre todo de la población más pobre o menos favorecida, que sufren las consecuencias de la monopolización de los cultivos transgénicos, y que ha sido objeto de controversia o de combate por las mismas organizaciones como Greenpeace y por otras.

Además, en contra se esgrimen algunos factores relacionados con la inocuidad y con las pruebas que pueden afectar el ambiente; pero la inocuidad de los mismos está demostrada. Los transgénicos se vienen usando por lo menos los más importantes desde hace más de 20 años y la inocuidad ha sido demostrada por muchos científicos a nivel mundial, por muchas entidades regulatorias de alto nivel como son las entidades regulatorias europeas, las entidades estadounidenses, que demuestran la inocuidad de los organismos genéticamente modificados para el consumo humano y para el consumo animal.

Sin embargo, organizaciones y algunos científicos todavía publican resultados de tipo dudoso. Hace unos días estaba leyendo una publicación en Nature relacionado con unas investigaciones que hicieron en un laboratorio de Italia donde publicaron 3 o 4 artículos científicos que decían, que demostraban científicamente que los alimentos transgénicos pueden afectar la salud animal; sin embargo, revisores de este artículo encontraron que había cierto grado de fraude en el mismo. O sea, que existen todavía opiniones en contra fundamentalmente basadas en el mecanismo de monopolización sobre la producción de alimentos transgénicos y otros que se basan y se justifican en determinados estudios científicos que no son demostrados científicamente.

-El caballo de batalla en este debate ha sido la transnacional Monsanto. ¿Será posible separar las críticas a una empresa concreta, Monsanto, de la opinión sobre los organismos modificados genéticamente?

Luis A. Montero: Sí, pero el problema de la monopolización es precisamente ese. No es ni Monsanto, ni ninguna compañía. El asunto es que se les deje monopolizar. Si usted no se apropia de la tecnología y usted no la produce por sí mismo, pues entonces sí van a sacar ventaja los monopolios y sí van a vender bien. Van a ser el negocio puro y no van a tener la contraposición con la verdadera ciencia para hacer las cosas. O sea, que yo pienso que dejarles ese terreno a los monopolios es en realidad no combatir y no llevar adelante la batalla.

Quiero llamar la atención de algo también hablando de la filosofía general de la tecnología en la agricultura. En muchos artículos se reporta que el 25% del nitrógeno que hay en nuestros cuerpos fue producido o ha sido producido gracias a los fertilizantes artificiales. Los fertilizantes artificiales fueron una revolución de la tecnología química de finales del siglo XIX y principios del XX. El proceso mediante el cual se producen es brutal contra el medio ambiente. Significa un consumo de energía fósil muy elevado; incluso los reactores tienen determinados requisitos, porque funcionan a muy alta presión. Pero si no se hubiera producido todo el fertilizante artificial que se ha obtenido en el siglo XX y lo que va en el siglo XXI y lo que se producirá en el futuro, probablemente muchos de los que estamos aquí no existiríamos en este momento, porque hubieran ocurrido hambrunas y guerras que no hubieran permitido que se alcanzara la población actual en el mundo.

La agricultura nunca es ecológica, siempre tiene impacto ambiental

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

La ciencia confirma que los transgénicos son igual de sanos que el resto de alimentos Después de 30 años de uso, una gran revisión científica de los Organismos Modificados Genéticamente hecha en EE UU concluye que son inocuos y desacredita los mitos que los rodean. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

-Aunque los fertilizantes tienen muy mala prensa. Todo el mundo apuesta por la agricultura orgánica.

Luis A. Montero Cabrera: Con la agricultura urbana solamente nos morimos de hambre. Hay que hacer ciencia y tecnología, hay que saberlos utilizar. Si usted sabe utilizar los fertilizantes artificiales y los dosifica adecuadamente y controla su utilización, no hay problemas. Ahora, si usted lo usa sin control y sin saber lo que está haciendo…

Aquí juega la cultura. Puse el ejemplo original de los primeros agricultores. Ellos fueron depredadores, porque no sabían lo que estaban haciendo con el ambiente. El ser humano contemporáneo debe hacer que la población crezca a base de sabiduría. No hay un solo producto transgénico que se haya producido sin saber lo que se está haciendo. Ni el peor monopolio ignora cuál es su composición genética y lo qué puede aportar. Con la tecnología de hoy día se pueden conocer cuáles son los componentes genéticos de cualquier producto de este tipo y por supuesto se puede hasta predecir los impactos que pueda tener y neutralizarlos.

¿Usted no va a utilizar una guagua porque teme que el CO2 vaya a la atmosfera? No señor mío, busque la forma que el CO2 no afecte, o disminuya la cantidad de CO2 en la atmósfera, porque usted tiene que transportarse.

La resistencia a los transgénicos a veces proviene de gente que no ha conocido el hambre

Abel Hernández Velázquez: Las entidades regulatorias exigen la caracterización genética de los eventos, algo que no ocurre normalmente en otro tipo de proceso de generación. Por ejemplo, se hace cruzamiento para el mejoramiento de una especie y uno no caracteriza, cuando ahí se están cruzando miles de genes de una planta con miles de genes de otra planta.

Sin embargo, con un organismo genéticamente modificado, que uno sabe artificialmente que es lo que le va incorporando, además después lo caracteriza a nivel genético y comprueba qué es lo que exactamente está pasando. Es algo que estamos debatiendo mucho a nivel de Academia en Cuba y en otros lugares del mundo también.

-El enfrentamiento en un grupo Premios Nobel y Greenpeace surge a raíz de la producción del arroz dorado. Greenpeace pone en duda los beneficios de este arroz y dice que la solución más adecuada es proporcionar a la población una alimentación sana y variada. ¿Cuál es el punto de vista de ustedes?

Luis A. Montero Cabrera: Hoy día hay transnacionales que controlan los famosos alimentos orgánicos. De hecho, se llaman orgánicos a veces a determinados alimentos y es una soberana estafa, porque pueden ser hasta con un producto de más contaminación que otros que tienen tecnología encima.

Abel Hernández Velázquez: El arroz dorado es un cereal que ha estado en estudios durante muchos años. La modificación genética incrementa la producción de las provitaminas A en la semilla del grano de arroz que nos comemos, un elemento que no está en ese grano de arroz. Se modifica genéticamente el grano para producirlo.

Luis A. Montero Cabrera: Hay determinadas vitaminas o provitaminas, como dice Abel, que no las producimos los humanos y que definitivamente tenemos que adquirirlas o por lo menos adquirir la base química de ellas y nosotros transformarlas con nuestras rutas bioquímicas metabólicas, para satisfacer nuestra necesidad de sus derivados.

Yo te estoy viendo a tí porque tengo “retinal” en mis ojos y ese retinal no estaba originalmente en mí. El sistema químico del humano es incapaz de producir la estructura química en la que se sustenta. La ingerimos con ciertos alimentos, pasa por la cadena digestiva, llega a la sangre y entonces lo que sí hacemos allí, en nuestras células, es transformarla y poner el retinal resultante en la proteína que tiene que estar en mis ojos para que pueda ver. Si no te alimentas con carotenos o con provitaminas A, pues entonces los problemas son graves, problemas en los que todo el sistema vital se desbalancea. Entre otras cosas la persona se puede quedar ciega.

¿Qué pasa? Que no son muchos los alimentos que tienen esos productos. Entonces cualquier fuente adicional de carotenos es bienvenida. Lo que han querido hacer los suizos con el arroz dorado es sumar una fuente más de caroteno al humano en su alimentación. Y han donado la patente para que cualquiera, y también los monopolios, lo pueda producir. Claro que sí que una alimentación balanceada resuelve ese problema, como dicen los detractores. ¿Pero quién puede garantizar una alimentación balanceada en lugares donde la única fuente de alimentación puede ser el arroz? Esa filosofía es sostenible cuando usted tiene un supermercado cerca y tiene el dinero para ir a buscar la comida que usted desee en ese supermercado. Pero esa no es la situación de las grandes mayorías en este mundo. Por lo tanto, la lucha contra los monopolios que puedan producir eso es muy correcta y muy razonable para que se eviten las consecuencias deshumanizantes de muchos negocios; pero una cosa es evitar los efectos negativos de la monopolización y otra cosa es darle la espalda al conocimiento.

La batalla tiene que dirigirse contra los políticas monopólicas

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

La grabación del podcast se produjo en el Estudio Panamericano de Radio Rebelde. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

-José Manuel Mulet, profesor e investigador de Biología Molecular y Celular de Plantas, de la Universidad de Valencia, asegura que los antitransgénicos son como los negacionistas del cambio climático. Es absurdo prohibir los transgénicos cuando es imposible vivir sin ellos, dice.

Abel Hernández Velázquez: Yo coincido. En ocasiones hay científicos, incluso órganos de prensa, que combaten más la tecnología, cuando deberían estar combatiendo las políticas monopólicas. La tecnología en los transgénicos es una tecnología positiva por todas estas razones. Sin embargo, se confunde el combate contra las transnacionales de semilla con el combate en contra de las plantas transgénicas y entonces pasa que es muy difícil avanzar.

Nosotros no tenemos que ver nada con las transnacionales, ninguna está aquí en Cuba, y nos cuesta mucho trabajo avanzar con los proyectos de investigación que usan los transgénicos, o aplicar en el campo los proyectos.

-¿En Cuba?

Abel Hernández Velázquez: Incluso en Cuba es difícil. O sea, en Cuba existen entidades regulatorias importantes que evalúan y aprueban el uso de los transgénicos. Llevar eso a la producción, lograr que se promueva el uso de los transgénicos en la agricultura cubana cuando se sabe que puede tener un impacto importante en la producción de granos, es bastante complicado.

Luis A. Montero Cabrera: En Cuba hay un problema adicional. En Cuba no está establecido un sistema nacional de la ciencia y la tecnología, de la innovación, eficiente y actualizado. El problema de los transgénicos cubanos es uno más de los que tiene Cuba con la penetración de la innovación en la economía y en la producción social de valor a partir del conocimiento, que es muy grave.

-Sin embargo, una de las áreas de mayor desarrollo en este país es la Biotecnología, que se ha convertido también en un renglón de gran impacto en la economía del país.

Luis A. Montero Cabrera: Porque ha tenido un favorecimiento estatal especial e importante. Pero otras áreas del conocimiento donde no se ha notado esa presencia del apoyo estatal central la han pasado difícil. De hecho, te puedo decir que hay cientos de premios de la Academia de Ciencias de los cuales puede haber una respetable proporción que serían perfectamente aplicables y muy útiles. Sin embargo, no logramos que se aprovechen para avanzar económica y socialmente, porque el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología se ha quedado en el sector de la educación, la ciencia y la tecnología, y no se ha considerado como inherente a toda la sociedad. Y eso es muy inconveniente en un sistema de planificación centralizada.

La ciencia y la tecnología deberían ser tanto el problema del director de una empresa porcina como del director del CIGB, pero al que se le exige por la ciencia es al CIGB, no al director de la empresa porcina. Al director de la empresa porcina se le exige que cumpla el plan de carne de cerdo y al de la Antillana de Acero porque cumpla el plan de cabillas. A ninguno de los dos se les exige porque generen valor agregado producto de la utilización de los nuevos conocimientos y la innovación. Eso otro es siempre riesgoso, los emprendimientos siempre son riesgosos y cuesta trabajo ponerlos en un plan centralizado, convertirlos en “cifras directivas”. Pero sin emprendimientos las economías se estancan, no crecen, no llegan nunca a satisfacer las necesidades del progreso de la sociedad.

La visión de Cuba

Cubadebate en podcast que usted puede escuchar a través de Spreaker. Foto: Maria del Carmen/ Cubadebate

Cubadebate en podcast que usted puede escuchar a través de Spreaker. Foto: Maria del Carmen/ Cubadebate

-¿Cuál es la visión de Cuba sobre los transgénicos?

Abel Hernández Velázquez: Nosotros recién hicimos un taller que va dirigido a académicos de la Sección Agraria de la Academia de Ciencias de Cuba sobre el tema de los organismos genéticamente modificados a nivel mundial y nacional. Se realizó en abril con el apoyo del ICA (Instituto de Ciencia Animal), y el CIGB, donde se invitaron a todos los académicos de la Sesión Agraria. En Cuba cumplimos la legislación del país. Cuba tiene una ley de seguridad biológica aprobada, que dicta cuál es el mecanismo para la incorporación de organismos genéticamente modificados en la nación.

Siguiendo esa indicación tenemos en estos momentos aprobados en el registro de variedades dos líneas transgénicas de soya, una variedad transgénica de maíz, y tres híbridos transgénicos de maíz. Estamos en fase de desarrollo de tres nuevas líneas de soya transgénica, y debemos registrar el año próximo también los primeros híbridos de maíz transgénico que queremos se escale en producción

-¿Cuáles son sus ventajas?

Abel Hernández Velázquez: Por ejemplo, el maíz que está registrado y se produjo llegó a producir 2 000 hectáreas en Cuba entre 2009 y 2011, con muy buen rendimiento, por encima de 3 ó 4 toneladas por hectáreas, a pesar de que era una variedad que no era el sistema de producción más extendido a nivel mundial. A nivel mundial lo que se usa para tecnología de maíz es normalmente tecnología de híbridos, que es lo que estamos tratando de incorporar ahora de conjunto con otros institutos del país: generar híbridos que pueden ser transgénicos o no, pero que aporten mayores niveles de producción.

Básicamente los transgénicos en el caso del maíz dan un maíz resistente a un herbicida; o sea, que tú puedes plantar grandes extensiones y después pones un herbicida que controla las malas yerbas. Uno de los problemas fundamentales que tiene la producción de maíz en Cuba son las malezas. Y otro de los problemas que controla es que este maíz es resistente a una de las plagas del maíz, que es la palomilla de maíz, y eso hace que se incrementen los rendimientos considerablemente.

Nosotros hemos logrado obtener rendimiento a partir de la parcela experimental de CIGB superior a las 7 u 8 toneladas por hectáreas, cuando en Cuba lo que registra la Oficina Nacional de Estadísticas es aproximadamente alrededor de 2.5 toneladas por hectáreas. Hay que ver, cuando se escale a parcelas más grandes, si ese rendimiento varía un poco, pero nosotros estamos apostando que mínimamente produzca unas 5 toneladas por hectáreas a nivel productivo, que incrementaría las producciones de maíz en Cuba.

Luis A. Montero Cabrera: Permíteme hacer una pequeña aclaración. ¿Cuál es el problema de los herbicidas y el maíz? El maíz es una gramínea igual que la mayoría de las yerbas. Por lo tanto, cuando tú tienes un herbicida que mata gramínea, mata yerba y mata maíz. Si tú logras que ese maíz no se muera con el herbicida normal de las gramíneas, acabas solo con las malas hierbas y le dejas al maíz todos los nutrientes que esa mala hierba le roba. Por supuesto, los herbicidas hay que aplicarlos con normas, con regulaciones, y pueden ser herbicidas artificiales. Una buena tecnología utiliza todo, una buena tecnología no deja que nada se quede sin utilizar y solo afecta mínima y controladamente al medio ambiente, porque esa es una condición para tener una buena tecnología. Una buena tecnología lo es cuando se sabe utilizar para que se maximicen los beneficios y minimicen los perjuicios.

Abel Hernández Velázquez: Hay algo adicional. La cosecha debe realizarse en un área que realmente le saque el provecho a la tecnología, con grandes extensiones de producción. Con micro parcelas no vive este mundo. En una parcela el campesino mismo puede controlar la hierba, pero para alimentar a una población se requieren grandes extensiones de tierra. Nosotros tenemos polos graneros en el país que tienen más de 10 000 y 15 000 hectáreas de tierra, que ya están incorporando a partir del proceso inversionista los sistemas de riego. Es casi imposible controlar la hierba por el guataqueo, o utilizando herbicidas que no son tan potentes como estos. Además, el proceso de cosecha del maíz se facilita mucho a la hora de utilizar la maquinaria, porque todo tiene que ser mecanizado. La maleza afecta el funcionamiento de la máquina y hace que uno pierda rendimiento en la cosecha. O sea, controlar la hierba es fundamental en una producción a gran escala de maíz en Cuba.

El Trópico es decisivo

Luis A. Montero Cabrera: En el Trópico es decisivo. En los países templados tú siembras el maíz y tienes que controlar la mala hierba, pero las propias condiciones climáticas no invitan a su proliferación. Aquí te nace de todo en un momentico. Tú puedes arrasar un terreno, lo matas todo con ácido sulfúrico, y a las tres semanas ya está lleno de hierba. Eso pasa en el Trópico. La vida tiende a ser más diversa, porque hay más energía en el entorno, y la fertilidad natural del entorno es inmensa. ¿Por qué la caña de azúcar es un éxito en Cuba? Porque una vez que nace y crece es la más mala hierba de todas las malas hierbas. Por eso es tan eficiente y yo estoy convencido de que será tan eficiente en el futuro la caña para nuestra economía como lo soñó el Che. Y lo que pasa con el maíz es que si no utilizas la tecnología no progresa una producción masiva de maíz. Tengo entendido que nosotros sí consumimos bastante maíz transgénico. Cuando hacemos una buena harina de maíz con harina argentina, es transgénico.

Abel Hernández Velázquez: El 30 por ciento del maíz que se comercializa en el mundo es transgénico y ni hablar de la soya que es casi el 80 por ciento.

Los transgénicos no son monstruos

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

-Monsanto ha sido y sigue siendo una de las empresas que ha creado más controversia a nivel mundial. En México los ambientalistas se han enfrentado ferozmente a la producción de su maíz transgénico. Esgrimen que sus productos supone un peligro potencial para la salud humana, animales, plantas y sobre el medio ambiente en general, y tal parece que hay una brecha entre lo que opinan los científicos y los ciudadanos en este asunto. ¿Cómo piensan convencer al gran público de que los transgénicos no son monstruos?

Luis A. Montero Cabrera: En México, más que Monsanto, lo que ha aniquilado la competitividad es el Tratado de Libre Comercio que Monsanto. Tengo la impresión de que cuando tú estableces un esquema de libre comercio tienes que valorar muy bien qué ventajas y qué desventajas tienes. Si el campesino mexicano está tecnológicamente en desventaja con respecto al campesino norteamericano, y además no está subvencionado en la competencia del maíz mexicano con el maíz norteamericano… se trata de una pelea de león contra mono, y el mono amarrado. No es solamente un problema de Monsanto, él es la cara física del problema, y puede ser una cara que efectivamente tenga prácticas monopólicas…

Personalmente no tengo información sobre eso, no quisiera emitir un criterio a priori, con lo cual no me pueda responsabilizar. Pero pienso que obviamente todos los monopolios tienen una cara comunicacional, y esa se puede manifestar de muchas formas. Ellos saben cómo defenderse muy bien. Desgraciadamente, la ciencia y la tecnología no tienen muy buenos defensores en nuestras sociedades.

-Mientras los biotecnólogos aparecen como una especie de aprendices de brujo…

Luis A. Montero Cabrera: Hay mucho de creencias, mucho de una falsa espiritualidad en torno a esas cosas. A mucha gente no le preocupa que alguien le atribuya algo sobrenatural a un sillón que se mece solo con el viento. Sin embargo, sí puede preocuparle que usted desarrolle algo que aparezca novedoso y rupturista y que aunque usted sepa lo que está haciendo, llegué a producir bienes para los demás.

-Medios como La Jornada, por ejemplo, hablan de que esta polémica ha visibilizado también una especie de reencarnación de la Santa Inquisición, del tipo de institución que a la vez que se oponen a los avances científicos, apoyan las encíclicas del Vaticano referidas el medio ambiente.

Luis A. Montero Cabrera: No puedo pronunciarme contra las creencias serias, las respeto absolutamente; pero lo que sí no puede ocurrir es que algo que tú demuestres y que sea demostrado por terceros, que haya una evidente y fehaciente verdad en lo que tú estas diciendo, alguien lo pueda negar a partir de una creencia. Las creencias todo el mundo tiene derecho a tenerlas, pero nadie tiene derecho a imponerle una creencia personal a otro. Sin embargo, las verdades científicas todas se prueban, y si no se demuestran así, para todos, no son verdades científicas.

En el asunto de los transgénicos lo que han tenido que hacer para llevar adelante cosas de ese tipo cualesquiera de las organizaciones— incluyendo los monopolios—, ha sido muy fuerte y siempre con la verificación de terceros. Esa es una norma de la ciencia muy saludable y yo diría que no solamente para la ciencia. Ojalá en muchos aspectos de la vida se utilizara la evaluación del tercero independiente, porque muchas veces una cuestión personal de alguien influyente puede determinar que una cosa se haga. Y ese gusto o criterio personal no ha sido validado adecuadamente por terceros independientes, que no son personas que estén a favor ni en contra, sino que lo puedan juzgar. ¿Que no se pueden cometer errores también de esa forma? Por supuesto que sí, pero es mucho mejor a que determinado avance científico, tecnológico o innovador se implemente solo por la preferencia del director de la empresa o el gerente.

-Lo que pasa es que eso no nos puede llevar también al fundamentalismo opuesto, a la idea de que podemos arrasar con el medio ambiente, porque de todas maneras tendremos a los biotecnólogos reconstruyendo el planeta.

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Los transgénicos, tema del podcast de Cubadebate. Foto: María del Carmen Ramón/ Cubadebate

Luis A. Montero Cabrera: Por supuesto que eso no es admisible. Del medio ambiente depende nuestra vida. Los primeros agricultores tuvieron que desmontar bosques, pero sembraron para mantener la vida, porque la caza y la pesca no eran suficientes.

Abel Hernández Velázquez: Hablando de fundamentalismo, hay algo que se nos dice cuando empleamos esta tecnología. Con los transgénicos no pensamos que vamos a resolver el asunto de la agricultura en Cuba. No estamos pensando que pueda ser una tecnología que vaya a resolver el asunto; sin embargo, puede ser una más. Y basado en eso es que siempre hacemos todas las presentaciones y la defensa de la misma. Sobre todo es una tecnología que puede contribuir en polos productivos altamente tecnificados, que es donde el rendimiento real se va a acercar al rendimiento potencial de la variedad transgénica y que va a ser todo mecanizado. La idea que estamos manejando es esa, y vincularla con el aporte de los centros de investigación del área agrícola, que deben impulsar la aplicación de los resultados científicos, que es distinta a los desarrollos en el área biomédica.

En el CIGB tenemos un área biomédica fuerte, que tiene gran impacto en la salud, pero en la práctica agrícola nos cuesta mucho más trabajo aplicar los productos.

-¿Por qué?

Luis A. Montero Cabrera: La parte agrícola está menos amparada desde el punto de vista de los decisores para introducir resultados. La cultura científica generalizada en nuestro sistema de salud pública facilita que lo biomédico sea bien recibido en general. Es paradójico que la parte agrícola busque incrementar la producción y sin embargo, los resultados científicos que puedan contribuir a incrementar esos resultados no son del todo valorados en el sector económico correspondiente. Puede ser un problema de organización económica del país, y también de cultura científico-tecnológica. Esa es una deformación de nuestra economía, que es otro problema. No es solamente la agricultura, es la industria y es en toda la vida.

-Una pregunta un poco técnica, al menos para ilustrarnos, ¿Se puede modificar genéticamente cualquier planta?

Abel Hernández Velázquez: Existen los métodos de transformación de muchas especies. Aquí en Cuba se han explorado muchas, hay boniato transgénico, tomate transgénico, arroz transgénico, o sea, nosotros hemos evaluado a nivel de laboratorio muchas especies. No solo en el CIGB se hace transgénicos, también está el instituto de Bioplantas en Villa Clara, que realiza transgénesis vegetal. La única diferencia entre los llamados transgénicos, y lo que hacen esos centros es la forma en que usted manipula la ciencia.

-¿Y pudiera salir de ahí un Frankenstein?

Luis A. Montero Cabrera: Sí, pero para eso existen las normas reguladoras, éticas. Si tú estableces en una norma reguladora que no se pueden hacer experimentos transgénicos en humanos, no se pueden hacer. ¿Que científicamente no se pueden hacer? Sí se puede. Hoy es común que las personas paguen un dinero determinado y averigüen cuál es su código genético y puede ser que la persona diga tengo este código genético tendiente a esta cuestión y puede ocurrir que esa persona pida que se le modifique algo en su código genético. Y si no es posible ahora lo será en muy corto tiempo. Ahí viene la ética a jugar su papel. Los códigos éticos, las normas de convivencia social, que funcionan lo mismo para esto, que para otra cosa, como puede ser no robar, no matar. Cuando se inventó el revolver se inventó para matar. Hay sociedades en las que se ha generalizado el uso de las armas y cuando la ética falla, se usan para matar inocentes, Pero eso no significa que la humanidad renuncie al uso de las armas de fuego, porque las puedes utilizar para defenderte y entonces la ética determina que en Cuba, por ejemplo, las Fuerzas Armadas son las que tienen las armas de este tipo para defender el país.

Entonces esa restricción existe para proteger a la sociedad de un uso no ético de las armas, pero no quiere decir que tú prohíbas las armas. Las armas las tienes que tener para defenderte, el problema está en que tienes que saber hacer las cosas y hay que rendirle el culto adecuado al conocimiento.

-Tengo aquí a dos apasionados de la transgenia, obviamente, y ya estamos en los minutos finales. A mí me gustaría que cada uno de ustedes le dijera al oído al cubano, al oyente de cualquier parte del planeta que nos está escuchando, qué valores puede aportar Cuba con este desarrollo y bajo esos principios que ustedes defienden, de modo que se pueda hacer un poco más vivible este mundo para todos.

Abel Hernández Velázquez: Como en toda las ramas de la ciencia la aplicación de los logros científicos busca mejorar la vida de las personas desde todo punto de vista. En el caso nuestro tenemos un problema por el que trabajamos propiamente que es el de sustituir las importaciones de granos en Cuba, que es fundamental para la alimentación de los cubanos. Nosotros importamos el año pasado 500 millones de dólares en maíz y en soya, una cifra enorme, y a pesar de eso no nos alcanza. Básicamente todos los centros de investigación trabajamos en esto: desarrollar resultados científicos que puedan contribuir a reducir importaciones. Y también obtenemos eventos transgénicos que pueden resolver problemas de la ciencia a nivel mundial. Estamos evaluando eventos transgénicos, que están teniendo resultados contra una de las principales plagas que está afectando actualmente la soya, que es la roya asiática. Tenemos resultados en campo de la obtención de soya resistente a la roya asiática, por la vía de la transgénesis, que puede ser una vía eficiente a solucionar este problema que acaba con una buena parte de la soya a nivel mundial.

Luis A. Montero Cabrera: Un aporte sería romper un poco el monopolio de la producción de estos productos. Ojalá muchos países de este mundo sin intereses monopólicos también produjeran transgénicos y permitieran que esta tecnología tan eficiente, tan humana, tan positiva—usada adecuadamente porque cualquier tecnología debería ser usada de este modo— rompa monopolios y permita inclusive competir con ellos, y que los monopolios se vean obligados a comportarse de una formas más ética o humana.

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Se han publicado 111 comentarios



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  • soy dijo:

    Hay que analizar el artículo para tener criterios, mientras valdría la pena la opinión del Dr. Fernándo Funes Monzote, de seguro no decepcionaría este giro de 180 grados en la mirada a la biotecnología transgénica.

  • horacio dijo:

    Lamentable ignorancia (o algo peor) de los autodenominados "científicos"... Vengan a Argentina y vean el desastre en que ha convertido al país el uso masivo de transgénicos. Vengan, yo invito y los paseo y les muestro todos los efectos nefastos en salud, medio ambiente, economía, libertad, apicultura, resistencias, toxicidad de aire, suelo y agua, corrupción de la ciencia... No es casual que las productoras de transgénicos sean alg parecido a embajadas imperiales. Pero parece que los periodistas, militantes y políticos, igual que en nuestros países, se dedican a escuchar a los propagandistas antes que a los científicos. Presten atención a estos "científicos"... Su discurso es muy parecido al de esas corporaciones que tanto escuchamos por Argentina en llos últimos 10 años... Me parece que hay algo más que ignorancia en esas apreciaciones. Síganle los pasos, antes de que sea demasiado tarde.

  • barbara dijo:

    Sobre este tema tengo algun conocimiento y desde ya puedo decir que para nada me agrada la introducción de los transgenicos en cuba no dudo de la capacidad e inteligencia de los entrevistados , pero su opinon puede ser esa pero no necesariamente tienen que estar en lo cierto y disiento con el señor cuando dice que sino nos morimos de hambre. Hasta donde se llevamos mas de 50 años sin transgénicos y no nos hemos muerto de hambre , no es menos cierto que gran parte de las divisas se utiliza para comprar alimentos , pero a veces es preferible eso a fin de garantizar la salud de la población a que adquieran alimentos que puedan poner en riesgo su salud ya que después el gasto en curar los males es mayor.
    Ademas pienso que podría ser una alternativa, no una solución al problema , producir transgénicos ( repito no estoy de acuerdo) , pero mantener la producción de alimentos naturales sin modificaciones y que las personas tengan la posibilidad de escoger cual consumir, porque igual ellos piensan que son inocuos, pero hay que contar con la población que es la que la va a consumir. Estoy en país del cono sur donde la mayoría de los alimentos que se consumen son transgénicos y uno de mis traumas es eso que como porque aca se dice que esos alimentos están fumigados con glifosato que todos saben que es un agrotoxico.
    Regreso a cuba a principios de 2017 y realmente no quisiera tropezarme con el mismo fenómeno , no tengo certeza de nada , pero al menos aca hay algo que afecta la salud de las personas se dice que es el glifosato con que fumigan esos cultivos, hay una alta inicidencia de enfermedades raras , malformaciones congénitas , cáncer de todos tipos, lo mas llamativos es que es en personas jóvenes , de entre 20 y 50 años, conozco una señora que debuto con una mielitis trasnversa, enfermedad medular , de las cuales hay una alta inicidencia aca, además tiene vejiga neurogenica y no se cuantas s cosas mas, el esposo fallecio de 52 años por cáncer, niños con malformaciones rarísimas, en fin , un panorama nada halgueño , no puedo afirmar que sea por los transgénicos y el glifosato, pero algo no encaja , entonces antes de tomar cualquier decision al respecto deberían estudiar y analizar bien este tema , creo que hay modos de producir semillas sin acudir a los transgénicos al menos los de Monsanto ( tantas miradas no pueden estar equivocadas ) , acabo de leer un articulo que se obtuvo una semilla de zanaharia autóctona en el Inifat, asi de que se puede se puede , costara mas trabajo y mas tiempo , pero casi segura estoy que para no morirnos de hambre la única opción que hay no es Monsanto y sus semillas.

    • rafael dijo:

      Comenzó diciendo que conoce el tema y terminó demostrando que no.
      Le pongo algunos ejemplos:
      El glifosfato se usa muchísimo en Cuba país donde lamentablemente no se cultivan transgénicos. Este no es de uso exclusivo de los transgénicos, se usa en toda la agricultura, los transgénicos necesitan menos de él pues se produce lo mismo en mucho menos área.
      Hay muchas más enfermedades de esas alrededor de las zonas de operación de las compañías petroleras y las plataneras (que no usan transgénicos) que alrededor d elas plantaciones de transgénicos.
      Mionsanto no es la única empresa capaz de llegar a obtener buenos resultados con esa tecnología; los cubanos también y la responsabilidad de estos últimos no tien nada que ver con la de Monsanto.

      • Gil Enriquez dijo:

        Rafael me parece una excelente respuesta a las preocupaciones de Barbara. Coincido totalmente con tu enfoque.
        Saludos,
        Gil Enriquez

  • Gil Enriquez dijo:

    Excelente trabajo. Muchas felicidades a la periodista y a los investigadores Abel Hernandez y Luis A. Montero.
    Considero que las preguntas fueron enfocadas sobre las principales preocupaciones de este tema y las respuestas son muy profundas y claras.
    Coincido con el enfoque responsable de los colegas cuando argumentan los elementos positivos y el alcance de esta tecnología en la producción de alimentos. Estas tecnologías no resolverán por si solo los problemas de la agricultura, y lo que se trata es de usar los genotipos mejorados para hacer una agricultura a una mayor escala. Y que precisamente ha sido el enfoque de muchas empresas de países que tienen un modelo agrícola muy funcional. Y estoy seguro que los aportes de esta tecnología en el futuro serán mayores. Estoy convencido de que el desarrollo que tiene esta disciplina en el país ha sido gracias a la visión estratégica de nuestros dirigentes políticos y científicos, y que es un gran orgullo para Cuba de que hoy podemos hablar de resultados notables y que estén creadas las condiciones para dar un salto como el que esperamos rinda esta tecnología.
    Coincido con el profesor Montero en la necesidad de que más instituciones dispongan de la tecnología con el objetivo de romper el monopolio de los transgénicos que hoy están en manos de unas pocas transnacionales encabezadas por Monsanto. Creo que son legítimas las dudas sobre la seguridad de algo que es relativamente nuevo, pero me parece irracional que haya una oposición a la tecnología debido a una desconfianza de las autoridades regulatorias y a científicos que estén ocultando datos o simplemente por tratarse de una tecnología que haya sido defendida por Monsanto. Quería finalmente decir que los resultados que han llevado a configurar esta tecnología es patrimonio de muchas instituciones científicas de todo el mundo, incluyendo instituciones científicas cubanas, por lo que podemos considerar un logro que le pertenece a toda la humanidad. Con esa lógica, no creo que sea justo que dejemos que solo algunas empresas en el mundo sean las que tengan los beneficios.

  • barbara dijo:

    Articulo que acabo de leer, si esto es verdad,creo que no hay que rrecurir a los inventos foraneos repito PARA NO MORIRNOS DE HAMBRE y pido disculpas por mi insistencia , pero realmente me preocupa que entren los transgenicos de Monsanto aca , si pudieran seguir debatiendo sobre el tema con otros especialistas seria perfecto
    gracias
    Científicos cubanos crean variedades de vegetales resistentes a los cambios climáticos
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    Por Agencia EFE Hace 2 horas

    La Habana, 2 ago (EFE).- Medios oficiales de la Isla informaron de la creación por parte de científicos cubanos de variedades de vegetales diseñadas genéticamente para resistir variaciones del clima: sequía, fuertes vientos asociados a ciclones y el aumento de la temperatura.

    Entre los cultivos modificados en el Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (Inivit) de la central provincia de Villa Clara, se encuentran tubérculos y frutas de amplio consumo en Cuba como el boniato, la malanga, la yuca, y los plátanos.

    Estos "clones" necesitan menos agua y resisten mucho mejor el ataque de plagas, afirman directivos del Inivit citados por la estatal Agencia Cubana de Noticias.

    Según la información, en los campos cubanos ya se cosechan variedades de plátanos (PV 0630) de "porte bajo" y yuca (Inivit 93-4) con 40 centímetros menos de alto, que reportan "menores daños en el caso de vientos huracanados" y rendimientos superiores a los cultivos tradicionales.

    En el caso del boniato, conocido también como batata o patata dulce, se han obtenido semillas que necesitan un consumo mínimo de agua, lo cual permite que solo con la humedad de la lluvia se pueda producir hasta diez toneladas del cultivo por hectárea de terreno, resultados que son "aceptables en esas condiciones".

    Los directivos del Inivit informaron, además, que ya los productores cubanos tienen en sus manos una nueva variedad de este tubérculo, con alto contenido de vitamina A y muy resistente al tetúan, la plaga más mortífera para este cultivo.

    La "biofábrica" del Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (Inivit) crea anualmente entre 35.000 y 53.000 plántulas diseñadas de acuerdo a las necesidades de la producción agrícola del país y las características de cada terreno.

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    • Gil Enriquez dijo:

      Barbara, puedes estar seguro que eso que leíste es verdad. En Cuba hay varias instituciones que tienen excelentes programas de mejoramiento y, en lo personal e institucionalmente, coincidimos que todo lo que sea posible obtener por esa vía de mejoramiento tradicional son muy bienvenidas. La biotecnologia que implica la transgénesis se concibe para cuando no exista claramente genes de resistencia al carácter que se desea mejorar y por el contrario se haya identificado algún gen que su transferencia al cultivo de interes produzca el fenotipo deseado. Con estos elementos quiero reiterar que los enfoques actuales tienen un importante complemento en la estrategia de mejoramiento, los cuales pueden y en muchos casos se logran combinar el mejoramiento convencional con la biotecnologia. De hecho en el programa de mejoramiento de la soya que se desarrolla entre varias instituciones de nuestro país se logró combinar armónicamente la transgénesis con el mejoramiento clásico, lo que resultó en un estudio multifacético y un producto final mejor caracterizado fenotípicamente y desde el punto de vista de los parámetros productivos que le interesan a nuestros productores.
      Saludos,
      Gil Enriquez

  • Brian Nienhaus dijo:

    En este momento, son 110 los premiados Nobel que han firmado la carta abierta.

    De estos 110, 101 son o quimicos, fisicos, biologos o medicos.

    Quedan 9, 8 economistas y uno de literatura.

    Aqui esta la lista: http://supportprecisionagriculture.org/view-signatures_rjr.html

    El proceso de producer y suministrar alimentos supone much mas que lo que se puede descubrir en un laboratorio. Dado que los 101 saben mucho, pero seria interesante sus respuestas a una pregunta sencilla: que saben del las cadenas de produccion y suminstro de alimentos?

    Y los economistas? Mucho saben del 'general linear model,' pero que saben del suminstro de alimentos?

    Confio mas en el autor de novelas como la unica persona suficientemente preparada para envisionar sistemas tales como los en que todos dependemos para nuestra comida.

    Aunque falta toques editoriales, y puede que no esta traducido al espanol, pero el libro de Raj Patel, Stuffed and Starved, valdria la pena leerse en cuanto a los temas tratadas en el sitio web supporprecisionagriculture, con mucha investigacion del asunto de golden rice.

    Amo a la ciencia, pero este documento, y este sito web, me causa pena por el futuro credibilidad de los cientificos.

  • Davo davo dijo:

    No he leido un solo comentario que vaya al fondo de los enormes desperdicios y pérdidas de alimentos en el mundo 1600 millones de TM. Tal problema ¿Solo responde a sistema socio económico? Por favor, me parece que tal razonamiento no soporta un análisis económico, y mucho menos si toma en cuenta el sobre consumo de otros recursos naturales y no renovables incrementando la producción de alimentos. ¿Estamos exentos de estos males? Me parece que no, serán o son otras causas, pero estan presentes. Años atrás cuando teniamos una producción agropecuaria más interesante,teniamos un nivel de pérdida nada despreciable, y aún lo tenemos aunque se produzca menos. Me refiero desde la que se pierde en los surcos por diferentes causas, en todo el proceso de distribución hasta el plato de las casas. Por supuesto que tenemos que tener diferentes variedades de semillas que permitan enfrentar los constantes empeoramientos por el Cambio Climático. Como todo en esta vida, lo importante y sabio es tener y mantener el equilibrio requerido. El que la propia naturaleza tiene y nosotros los seres humanos hemos puesto de patas para arriba. Desarrollo Sostenible no se logra manteniendo un crecimiento exponencial de todo, se trata de satisfacer las necesidades de los seres humanos, animales, otros. Hacer todo con una eficiencia económica que permita la sostebilidad en el tiempo. Lo Sostenible solo se obtiene cuando todo forma parte de un equilbrio armónico, naturaleza con sus recursos y seres humanos. Para las presentes generaciones y las futuras. De lo contrario, los que puedan tendrán que colonizar otros planetas si pueden y cuenten con los medios. Lo interesante, sin cambiar la mentalidad, todo para comenzar el mismo problema en el nuevo destino.

  • cojimar dijo:

    cuba tiene un enorme potencial agroecologico, existen alternativas para alimentar a la poblacion con alimentos NO transgenicos, doy 2 ejemplos solamente de fincas organicas que no utilizan transgenicos, ni quimicos y demuestran que si es posible producir alimentos abundantes respetando la naturaleza y la salud de los seres humanos, finca del medio taguasco y finca marta en caimito... .hay 2 visiones opuestas y cuba debe optar...esto no se trata solamente de un tema alimentario hay un tema de de soberania y de modelo de desarrollo. los transgenicos son pan para hoy y hambre para mañana,

    • Luis A. Montero Cabrera dijo:

      Muchas gracias por el comentario. Sin embargo no encuentro oposición alguna entre la agroecología y la tecnología, sea transgénica o de cualquier tipo. Son perfectamente armónicos albos conceptos. Lo que no es admisible, en tecnología alguna, es ignorar lo que se hace, y por qué se hace. Si a la agrecología le contrapusiéramos la ciencia y la tecnología, transgénicos incluidos, le quitaríamos valor epistemológico y sería una creencia, o un gusto, o un placer, o un arte.

      • Leidy Casimiro Rodríguez dijo:

        Precisamente la Agroecología es una ciencia multidisciplinaria, pues es un proceso constante de innovación en conocimientos y tecnologías ¿Para qué se hace? para lograr, con los recursos localmente disponibles, la alta eficiencia, el saber científico y campesino, sistemas socioecológicos resilientes capaces de adaptarse a cualquier situación adversa y ser independientes del mercado de insumos externos, sobre la base de la biodiversidad y la inclusión social.
        Pueden coexistir varios modelos alternativos para el desarrollo de la agricultura cubana, pero hasta ahora el modelo del paquete tecnológico convencional no ha abastecido nunca al país de alimentos ni cuando en los años 70 tuvo todos los recursos y apoyo de los países socialistas y las tierras eran productivas y fértiles, además de estar el campo cubano plagado de campesinos y obreros entusiasmados.
        Este modelo desde entonces ha incrementado la dependencia externa y causado impactos negativos sobre los suelos y la biodiversidad, con ineficiencia en el uso de la energía y el desplazamiento y pérdida de los valores y tradiciones vinculadas a la vida familiar en el campo, lo que sumado a los efectos del cambio climático, la subida de los precios del mercado de alimentos, el incremento de las importaciones, entre otros, son elementos que sugieren transformaciones y el desarrollo de políticas públicas que aseguren una producción y consumo de alimentos sanos y nutritivos, con garantía de producción y acceso durante todo el año sobre bases sostenibles.
        Varios estudios científicos demuestran que el incremento de la producción de alimentos en los últimos años, a nivel mundial, potenciando la agricultura convencional y la introducción de OGMs, ha sido a costa de elevar en 700% el uso de fertilizantes químicos, sin embargo entre un 30 y 40% de estos alimentos se desperdician y cerca de 1 000 millones de seres humanos no logran consumir el mínimo de alimentos necesarios para mantener una vida digna. ESTO INVITA A LA REFLEXIÓN.
        En Cuba existen conocimientos, tecnologías apropiadas, experiencias exitosas de fincas familiares a pequeña y mediana escala, proyectos de desarrollo de varias instituciones, y un modelo sociopolítico que favorece el desarrollo de la Agroecología como alternativa de producción, sin que haya que renunciar al modelo agroindustrial que puede existir en armonía con modelos alternativos (sin necesidad de transgénicos) que apoyen la producción y consumo de alimentos como un proceso que involucre a productores y consumidores interactuando en forma dinámica y operando en sistemas sustentables.

  • bea dijo:

    Muy interesantes el trabajo y los comentarios. Sobre todo, la posibilidad de que estos temas sean de dominio público y se discutan por la población cubana. En este sentido, sería útil y beneficioso conocer los resultados de los experimentos realizados con el maiz y la soya transgénicos que se han venido realizando en el país, no solo anunciar el incremento en los rendimientos.

  • Luis Vázquez dijo:

    Estimados colegas. El debate sobre los transgenicos en Cuba ya se ha producido en otras ocasiones, sin que se haya podido llegar a un consenso en el orden cientifico. En realidad existe un conflicto de intereses, por un lado los investigadores que trabajan con estas tecnologias, por el otro los que proponen una agricultura diferente. No obstante, desde el punto de vista cientifico considero que es muy util el debate, ya que esto permite profundizar. No obstante, quisiera hacer dos comentarios:

    Durante los años 70-80 hubo en Cuba agricultura convencional, con altas tecnologias importadas del antiguo campo socialista, la que se aplicaba con una eficiente asistencia tecnica y de servicios de apoyo, asi como reforzada por diversos centros de investigacion. Existe informacion sobre el equipamiento y los agroquimicos que se utilizaron entonces, que es considerado de muy alto nivel. Sin embargo la mayoria de las empresas productoras no eran rentables y la eficiencia de estas producciones tampoco eran buenas. Segun estudios realizados, estas tecnologias convencionales pueden ser eficientes en el orden productivo, pero requieren de mucha disciplina tecnologica y financiamiento, por ello solamente son factibles pàra las grandes transnacionales. Sin embargo, ahora se avisora un retorno hacia este tipo de agricultura, reforzada con los transgenicos. Pero, las condiciones actuales son muy diferentes por el bajo nivel de la asistencia tecnica y del respaldo cientifico, debido a los efectos del periodo especial. Esto sugiere que la eficiencia no justificara estas tecnologías.

    Por otra parte, con el surgimiento del periodo especial se incremento una agricultura basada en las tradiciones de campesinos, reforzada con tecnologias organicas y con base agroecologica, que llego a garantizar el 70 % de la alimentacion, a pesar de estar descapitalizada. Entonces, no es correcto comparar esta agricultura, que muchos cientificos califican como ineficiente, cuando estos resultados no han sido reforzados con equipos e insumos apropiados.

    Por supuesto, en el debate estara manifiesto el conflicto de intereses expuesto inicialmente; pero, la agricultura alternativa desarrollada en Cuba en los ultimos 25 años no ha podido demostrar mas eficiencia por carecer del capital fisico para lograrlo, pues practicamente todo lo realizado ha sido gracias al talento de los campesinos y a un fuerte respaldo tecnico y politico.

    Disculpen el extenso texto, pero producir mas alimento en Cuba y lograr soberania y seguridad alimentaria no es asunto de introducir transgenicos, sino es mas profundo.

    Ademas, la investigacion y utilizacion de transgenicos en Cuba es parte de la politica cientifica y por tanto el objetivo final será su utilización.

    La discusion cientifica sobre los transgenicos es muy rica y profunda internacionalmente; pero, esta sesgada por intereses que afactan el rigor de los analisis cientificos.

    Nota: La alimentacion de la poblacion en Cuba durante los años ochenta se lograba mediante siembra de grandes extensiones de unos pocos cultivos, que cosechaban dos veces al año (primavera y frio) y se llenaban las bodegas, el resto del tiempo habia muy poca oferta. Actualmente eso ha cambiado inmensamente, entonces de trata de analizar que la agricultura que hemos proyectado durante los ultimos años puede resolver el problema de la alimentacion, esta demostrado cientificamente; pero, necesita ser valorizada.
    La agricultura suburbana es un programa con potencialidades para garantizar la soberania y seguridad alimentaria en Cuba, solo que necesita mas capital.

  • Dagoberto Hernádez dijo:

    Los avances tecnológicos, la inventiva y la creacion del hombre en todas las ramas del desarrollo de la sociedad contemporanea, pasan siempre por el delicado hilo del análisis ético-moral del uso y extensión de lo nuevo que ha descubierto.
    Por lo general existen 2 corrientes bastante bien definidas, una que se inclina por el uso irracional, intensivo, egoista y extremadamente comercial y la otra vertiente que pone la ciencia y los avances tecnológicos en beneficio de la humanidad toda,....yo apuesto por esta última,...o sea usar la transgénesis en paises como el nuestro, en vias de desarrollo, para incrementar la producción de alimentos y desarrollar la agricultura.

  • franklin arias dijo:

    Casa Común y agroecología

    Existen dos categorías básicas sin las cuales no garantizamos el futuro de una nueva civilización. La primera es la sostenibilidad que garantiza el mantenimiento de los seres y su reproducción, tanto para nosotros como para las futuras generaciones.

    Pero la sostenibilidad por sí misma carece de la fuerza intrínseca para realizarse. Precisa del cuidado. El cuidado entraña una relación inversa de la que produce la agresión de la modernidad, que es violenta, destruye y agota los ecosistemas.

    De modo que el cuidado no es solo un gesto sino un paradigma. Es decir, un conjunto de valores, de ciclos, de actitudes que tiene como efecto la protección y el mantenimiento de lo que existe y de lo que vive. La categoría cuidado cumple una función de columna que sustenta un nuevo ensayo civilizatorio.

    Es muy importante el título que dio el papa Francisco a la encíclica “Cuidando la Casa Común” Si nosotros no cuidamos nuestra casa común esta se convertirá en una tapera y nadie puede vivir en una tapera. Va perdiendo su biocapacidad, es decir, su capacidad de producir vida y puede amenazar el futuro de la especie humana y la vida de la naturaleza.

    Hemos llegado a un punto en que resulta fundamental cuidar todo y responsabilizarnos de los seres que allí viven porque la biodiversidad, que es la relación con todos, teje aquella trama que sustenta a todos y lleva adelante el proceso.

    La agroecología ha entendido que se debe producir según los ritmos y la lógica de la naturaleza, no según la lógica de la producción que consiste en la superexplotación. Es preciso extraer de ella lo que necesitamos pero darle tiempo para que se autoreproduzca y siga dándonos vida a nosotros y a toda la comunidad.

    No basta con producir buenos elementos para la salud humana, la agroecología implica una nueva relación con la naturaleza. Una relación de respeto y de cooperación. No estamos sobre ella con el puño cerrado del que domina sino con las manos abiertas de quien acaricia.

    Biorregionalismo, otro modelo de relación con la Tierra

    Existen actualmente no menos de 1010 ensayos de biorregionalismo, que diseñan un desarrollo adecuado a una biorregión, a un territorio. Se aprovechan los medios, bienes y servicios que la naturaleza aporta, y se produce de forma colectiva en pequeñas empresas de manera orgánica teniendo en cuenta las tradiciones del lugar, conociendo cómo se formaron sus montañas, cómo son sus ríos.

    Este tipo de experiencias se iniciaron en Escocia y se fueron difundiendo en el mundo. Hoy en día existen muchas de estas comunidades, en India, en Minas Gerais, Brasil. No sé en cuantos países pero sí sé la cantidad. Hay más de 1010 lugares donde se trata de vivir de manera sostenible, superando los límites artificiales que han establecido los seres humanos los municipios y las regiones geográficas. Dentro de esos espacios se trata de aprovecharlos de manera más racional. Son economías de subsistencia y no de acumulación.

    Se comprende que es preciso mejorar los bosques ribereños para que las aguas sigan fluyendo en abundancia, en empresas pequeñas para reducir el transporte desde otros mercados gracias al consumo de petróleo y contaminando más, integrando a las personas, conocer la historia de la región, sus comidas, las personas destacadas que allí vivieron, sus poetas, sus artistas, sus cantores. Es exactamente la Casa Común. Y no ver a la Tierra como una forma de producción, que es lo que hace el capitalismo partiendo de una visión absolutamente instrumental.

    En mis viajes percibo que está surgiendo una nueva conciencia. Y si partimos de la noción de que la Tierra es un organismo vivo, de que tiene vida en sí misma, de que tiene objetivos, irán apareciendo nuevas ideas, nuevas utopías, nuevas formas de producir y de construir casas, de utilizar los bienes y los servicios de modo que se reduzca la pobreza hasta medidas responsables y sostenibles.

    Es preciso que estas biorregiones se abran a otras comunidades porque hay cosas que no se pueden mantener en áreas reducidas, como la electricidad e internet. De modo que todo eso nos genera esperanza. El ser humano está comenzando a tomar conciencia del riesgo que corre y de que con tecnología e inteligencia puede encontrar salidas salvadoras.

    Cambios culturales y políticos

    Tenemos un gran problema porque teóricamente desmantelamos el sistema capitalista. Sabemos que comete dos injusticias. Por un lado sabemos que acumula mucha riqueza en pocas manos mientras existe una enorme pobreza. Es decir una injusticia social.

    Comete una injusticia ecológica devastando ecosistemas íntegros, creando verdaderos desiertos, especialmente a causa de la minería. El capitalismo es un buen sistema para producir riqueza, pero pésimo para generar igualdad y justicia.

    Pero todavía somos víctimas de la cultura del capital cuya gran fuerza nos obliga a cambiar periódicamente nuestro celular o nuestras zapatillas, seguir la moda, comprar sus productos que se ofrecen en abundancia. Eso nos vuelve consumistas. Cambiar esa actitud exige educación y conciencia. Estamos bastante atrasados.

    A partir de los últimos datos que publicó la ONU sabemos que necesitamos 24 elementos fundamentales para mantener la vida, agua, suelo, clima, fibras, metales básicos para fabricar entre otras cosas instrumentos. De estos 24 elementos, 15 están en alto grado de agotamiento. Dos de ellos pueden generar el colapso de nuestra civilización: la falta de agua y el calentamiento global. La coincidencia de los dos puede producir un desastre mundial como el hambre de millones de personas que no aceptarán el veredicto de muerte. Puede convertirse en una catástrofe mundial.

    La irracionalidad del capital

    El sistema capitalista se está dando cuenta que no consigue reproducirse. Solo hace más de lo mismo. Eso ya lo decía Marx. Cuando al capital se agota a partir de los bienes que puede explotar, va a explotar el dinero. Hoy el capital se usa especulativamente. Hay 60 trillones dedicados a la producción produciendo autos, heladeras, zapatos, y hay 300 trillones en la Bolsa, en la especulación, en el dinero virtual que no existe pero que la gente usa para intercambiar y negociar. El gran objetivo histórico del sistema es acumular lo más posible.

    Creo que no lograremos derrotar al capital con nuestros medios Quien derrotará al capital será la Tierra, negando los bienes productivos como el agua y los bienes de servicio, haciendo cerrar sus fábricas y terminando con sus grandes e ilusorios proyectos de crecimiento.

    Pero también puede producir unas enormes consecuencias negativas para la humanidad. Desestabiliza gobiernos para instalar el neoliberalismo que constituye la mayor acumulación posible de capital. En los EEUU el 1% acumula el equivalente al 90% de la población. En Brasil 71.000 personas controlan la mitad de la renta nacional. Y con ese dinero manipulan al Estado, compran políticos y manejan el funcionamiento de la economía. Eso demuestra la irracionalidad del sistema.

    De modo que no estamos en una crisis sistémica. Por eso debemos concienciar a la gente, tenemos que ser insistentes en el sentido de retomar continuamente los temas ecológicos. El papa ha escrito la Encíclica no para los cristianos sino para la humanidad. El tiempo cronológico corre en nuestra contra. O cambiamos ahora o será demasiado tarde.

    Dos sistemas en juego

    Lo que está en juego son dos sistemas. Un sistema que supone una sociedad más pequeña de un 20% de personas que tendrán los mejores productos. Un proyecto de sociedad cerrada, con una democracia más reducida, con baja representatividad, es decir, puro neoliberalismo.

    Y otro proyecto existente es el de una democracia más amplia, abierta a los temas sociales y que tiende a incluir a los que históricamente han estado excluidos. Ese era el proyecto del Partido de los Trabajadores (PT) y de sus aliados, que pretendía establecer políticas sociales significativas tendentes a terminar con el hambre y procurar casa, electricidad, acceso a otros bienes, créditos accesibles, formación de cooperativas, apoyo a la agroecología, etc. Todavía no es la solución, pero abre ya un camino de esperanza.

    Pero no es suficiente con generar consumidores, hacer que las personas accedan a los bienes. Es preciso formar ciudadanos críticos, que critiquen el sistema, que pretendan una democracia no solo representativa, sino participativa, que quieran una mejor educación, transportes mejores, espacios para el ocio y la cultura. El PT y sus aliados no atendieron suficientemente estos aspectos. Se hizo bastante, pero lo cierto es que con la crisis quienes apenas eran consumidores o que habían superado el hambre, corren el riesgo de volver a la antigua miseria. Si fueran ciudadanos críticos buscarían caminos alternativos.

    Entonces, tenemos dos visiones del mundo contrapuestas y aquí viene la pregunta: ¿cuál de ellas incluye una esperanza de futuro? No es la primera, porque ya lleva 200 años produciendo desgracias en la mayor parte de los continentes. Una nueva democracia abierta, más humana y más amiga de la vida es la que contiene la esperanza. Está acumulando energías hasta producir un tsunami de buena voluntad y creatividad. Ahí sí comienza para mí el siglo XXI.

  • franklin arias dijo:

    Fue en el Hotel Conrad de Punta del Este en noviembre de 2012. Allí sesionó un congreso internacional sobre investigación agrícola. Cuenta la crónica que José Mujica y el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, mantuvieron un intercambio privado con un grupo de jóvenes periodistas. Allí el presidente se refirió a la importancia de las empresas que "nos enseñaron a trabajar la tierra, y ahora somos un país agrícola, cosa que no éramos, porque la siembra directa no se conocía", agregando que la soja "merece un monumento porque es una planta sagrada que nos trajo rentabilidad" (Presidencia, 03/11/12).

    Mujica no hizo otra cosa que reproducir el discurso celebratorio de los transgénicos, que ha construido una serie de falacias en torno a sus supuestos beneficios. Un centro de producción de ese discurso es el ISAAA (sigla en inglés de Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas), cuyo cometido es “facilitar la introducción de biotecnologías patentadas por los laboratorios de las empresas de los países industrializados a los sistemas alimentarios y agropecuarios de los países del Sur” (GRAIN, 2000).

    El informe nos dice que desde 1996 la superficie sembrada con transgénicos en el mundo se ha multiplicado por 100, lo cual ha generado “cada vez más beneficios” (ver la diaria del 26/02/13). Pero, ¿qué sabemos de los impactos sociales y ambientales de este proceso? Repasemos alguna información relativa a nuestro país. En términos de la propiedad de la tierra, según los datos iniciales del último censo, se registraron 12.000 explotaciones agropecuarias menos que en 2000 y en general se trató de unidades menores a 200 hectáreas. O sea, la expansión de la superficie cultivada con transgénicos ha estado asociada con la desaparición de pequeñas explotaciones agropecuarias y la emergencia de nuevos actores empresariales (los llamados “pool” de siembra) que han concentrado superficie y producción.

    El informe también plantea que la expansión de la superficie de cultivos transgénicos ha estado asociada a una reducción en el uso de pesticidas. Según la Dirección General de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, entre 2003 y 2010 las importaciones de herbicidas aumentaron 120% y las de insecticidas se duplicaron. Lo mismo sucedió con los principales plaguicidas (endolsulfán, clorpirifós y cipermetrina), cuyas importaciones pasaron de 40 toneladas en 2000/2001 a 820 toneladas en 2009/2010 (Narbondo & Oyhantçabal, 2011).

    El informe de ISAAA agrega que entre 1996 y 2012 “los transgénicos contribuyeron a la seguridad alimentaria, a la sustentabilidad, [a] conservar la biodiversidad y aliviar la pobreza”. Algunos datos de nuestro país permiten contradecir esta afirmación. La aplicación de pesticidas y la homogeneización productiva en la agricultura han afectado seriamente la producción apícola: en 2003, había registradas 258.525 colmenas en el país, distribuidas en unos 3.000 apicultores. La producción promedio por colmena se situaba en 27 kilos de miel, mientras que algunos productores alcanzaban los 60 kilos. Según datos oficiales, la cantidad de productores se redujo 20% entre 2007 y 2009 mientras que el número de colmenas, pasó de 517.000 en 2007 a 486.000 en 2009 (Digegra, 2009), y la producción se redujo 40% en el mismo período.

    Según estimaciones recientes, las principales causas de esta afectación son el uso de insecticidas en las plantaciones de soja (Ríos et al., 2010). Hace pocos días el presidente de la Cooperativa Apícola de Paysandú manifestaba que “con las aplicaciones de agroquímicos en soja a los apicultores nos están matando vivos” (El Telégrafo, 05/03/13).

    México se enfrenta a la absurda decisión gubernamental de liberar la comercialización de maíz transgénico (justamente en uno de los países que ha sido centro de origen y reserva de una gran diversidad de especies nativas). En Argentina se han obtenido evidencias científicas del impacto negativo en la salud y en el ambiente de la aplicación de agrotóxicos. En Francia, por su parte, se han difundido estudios que relacionan a los transgénicos con el cáncer. En nuestro país, la hegemonía construida a partir del discurso celebratorio de los transgénicos ha llevado a que el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) haya firmado un convenio nada menos que con Monsanto para desarrollar eventos de soja transgénica adaptados a nuestros sistemas productivos

    Mientras tanto, la promoción de una agricultura con agricultores, que apunte a la soberanía alimentaria e incorpore a la sustentabilidad (social, económica y ambiental) como elementos clave de una política agropecuaria diferente sigue esperando. Por lo pronto, la rentabilidad -de algunos sectores y grupos empresariales- parece ser la medida para el diseño de la política agropecuaria.

  • franklin arias dijo:

    El ser humano hoy, no sólo se muere de viejo, sobredosis o tristeza, muere en tierra envenenada, con la piel brotada por el uso de pesticidas, herbicidas, fertilizantes y transgénicos.

    La más grande empresa química del planeta Monsanto, está señalada como una de las principales responsables. Su descaro y poder, es un monumento a la impunidad sostenida, contrariamente a lo que dice su lema, “ Alimento, salud y esperanza”, allí donde ella se presenta, trae la muerte contaminación, enfermedades y destrucción del medio ambiente, junto a cientos de corporaciones transnacionales asociadas entre ellas, contra la vida en el planeta.

    La primera vez que tuve conocimiento de la existencia de Monsanto, fue a través de las denuncias sobre la apropiación descarada de semillas y conocimientos ancestrales que les hizo a los pueblos originarios pobres en Latinoamérica, para luego patentarlos y obtener inmensas ganancias, además del control absoluto sobre las semillas y producción agroalimentaria mundial.

    El poder Monsanto es inmenso gracias a su crecimiento económico y asociación con empresas, que trabajan para ella, de ese modo, por ejemplo, cuando se le reclama por la contaminación de un río, hecha por una empresa asociada a ellos, para la producción de carne porcina, -que además provocó el desplazamiento forzado de los habitantes del sector cercano a dicha industria- al ser interpelados, expresaron que no es su responsabilidad, porque ellos, solo compran la carne ya procesada. Siempre resultan inocentes y preocupados, por el bien de la comunidad, publicitándose para mejorar su imagen, que los llevó al insólito, hecho de lograr que les dieran el premio Mundial a la alimentación. La condena a la decisión tomada por el jurado del Premio Mundial de la Alimentación otorgado por La World Food Prize Foundation, no se hizo esperar, los 81 laureados con el Premio Nóbel Alternativo y los miembros del Consejo para el Futuro Mundial afirman que "La elección del Premio Mundial de la Alimentación 2013 es una afrenta al creciente consenso internacional sobre prácticas agrícolas seguras y ecológicas que han sido probadas científicamente para promover la nutrición y la sustentabilidad". Muchos gobiernos han rechazado los OGM (organismos genéticamente modificados) y más de dos millones de ciudadanos de 52 países marcharon recientemente en oposición a los OGM . Fundada en 1901 en Estados Unidos, Monsanto empezó fabricando Sacarina, luego acido sulfúrico, plásticos, fertilizantes y herbicidas (glifosato) hasta convertirse hoy en una de las diez empresas químicas más grandes del mundo.

    Son innumerables las marchas internacionales, campañas, demandas legales, documentales que denuncian y acciones de protesta masiva contra Monsanto y sus compañías asociadas en todo el mundo, donde han cometido atrocidades y daños irreversibles contra la biodiversidad, sin embargo, al parecer, no ha habido en los países donde ha dejado su huella, quién le “ponga cascabel al gato”, sino todo lo contrario, Monsanto se ha dado el lujo de encarcelar, perseguir, acosar y demandar a granjeros. Hasta el 2006, había obtenido 12 millones de dólares por demandas a campesinos. En septiembre del 2015, Monsanto demandó al estado de California EEUU, por haber difundido, fruto de una investigación científica, que el glifosato, producía cáncer y deformaciones de niños al nacer y otros daños reproductivos en regiones donde se había fumigado con dicho herbicida.

    Monsanto, es responsable de las enfermedades, contaminación y muerte de millones de vietnamitas durante la guerra con EEUU, uno de los productos que se rociaron, un poderoso defoliante, fue el llamado Agente Naranja; y el responsable de su fabricación, ¿quién?, sino Monsanto. Químicos, que no solo produjeron inmenso daño al medio ambiente, envenenaron a la población y generaron enfermedades. Aún hay casos de niños que nacen con deformaciones por la contaminación de sus madres. En la historia de estas atrocidades contra la humanidad Monsanto no está sola, Bayer, el de la Aspirina, fue como es sabido, una empresa que Hitler utilizó para gasear judíos, gitanos y republicanos españoles.

    La existencia de una cadena de agronegocios, que además evaden las normas legales contra el monopolio en los países donde se establecen, están dominadas y dirigidas por compañías transnacionales, que buscan tener el control total del sistema agroalimentario del planeta y este sistema en la actualidad está monopolizado por Monsanto, Cargill, Nestlé, Unilever, ConAgra y muchos más, que además de enriquecerse, modifican los hábitos alimenticios de nuestras comunidades. Es importante ver listado de setenta empresas, que usan productos de Monsanto y debieras evitar. Sesenta y cuatro semilleras subsidiarias o propiedad de Monsanto y 50 empresas independientes que distribuyen productos Seminis.Todas ellas exitosas y “respetables instituciones” del capitalismo salvaje, neoliberal.

    Los transgénicos OMG, organismos genéticamente modificados, están hechos, para que se tenga que utilizar los agroquímicos que ellos mismo producen, “business are business”. Los experimentos y su producción se hace en forma encubierta no se informa que los están fabricando, ni cuáles son las consecuencias de su consumo. En la mayoría de los países no hay regulaciones, nada indica que sean seguros para la vida humana, ni para el medio ambiente, sin embargo, hay científicos que han demostrado que sí son dañinos, calificándolos de asesinos silenciosos y un riesgo para la biodiversidad, porque su siembra contamina los cultivos tradicionales, sin que se pueda evitar.
    La guinda de la torta, después de patentar la carne como invento o producir leche materna en probetas y otras alteraciones antinaturales, Monsanto dios perverso, recientemente patentó la flor que no se marchita, una especie de siemprevivas (sempervivum). La empresa de agroquímicos ha desarrollado un método que consiste en modificar temporalmente la función de ciertos genes vinculados con el envejecimiento de las plantas –moléculas ARN– y así bloquear la capacidad de las flores frescas de producir “gas etileno” que es la hormona de crecimiento natural, por ejemplo, hace que las manzanas se pudran y los pétalos de las rosas se caigan. Monsanto bloquea la hormona, dopando el agua del jarrón (florero) con ARN, producto que Monsanto fabrica y vende. ¡Negocio redondo! De esta manera, persiste en alterar el flujo de la naturaleza, sin ningún control, ni freno por parte de las autoridades donde se encuentran instalados .Están involucrados en las guerras de cuarta generación, con armas químicas y biológicas, responsables del calentamiento global y la desertificación, ahora vienen por el control de los reservorios de agua en el planeta tierra.

    Nuestra relación y consumo de productos agroalimentarios transgénicos, es peligrosa, ellos hoy forman parte de nuestra cotidianidad, están en nuestras cocinas y mesas, los consumimos, ignorando que cantidad de porcentaje transgénico tienen, aún cuando, los pueblos tenemos el derecho a elegir y saber todo sobre nuestra alimentación. Existen países donde se está discutiendo sobre el etiquetado de los productos transgénicos para identificarlos como tal, pero esta iniciativa no ha prosperado, las corporaciones privadas, prefieren que no se sepa. Por ello los ciudadanos consumidores de la producción agroalimentaria, han enarbolado en sus marchas internacionales banderas y carteles como, “No a los transgénicos”, “Por una Latinoamérica libre de transgénicos”, “Monsanto, sal de nuestro país”.

    Pensamos que la convocatoria, CELEBREMOS LA VIDA, “NO MÁS MONSANTO Y SUS EMPRESAS ASOCIADAS, es un llamado legítimo de los pueblos, que si bien es cierto no resolverá por arte de magia los graves problemas sobre lo que está pasando con nuestra salud y alimentos, por lo menos informa, crea grupos conscientes, sensibiliza a la sociedad toda, activa para resistir y denunciar la presencia de estos verdaderos exterminios silenciosos en desarrollo, que las industrias químicas han desatado en su locura insana por el poder económico, sin importarle la vida, privatizándola y destruyéndola impunemente.

  • Silvia Martínez dijo:

    Contra los transgénicos, especialmente soja y maíz, están los pueblos más pobres del continente. Contra los transgenicos están los pequeños campesinos, los apicultores, y siempre los más pobres. En el continente las enfermedades causadas por el paquete agroquímico que acompaña a los transgenicos viene causando la enfermedad y la muerte por miles, decenas de miles, cientos de miles si miramos a todo el continente. Asombra oír a técnicos cubanos defender lo transgenicos con argumentos tan escasos y sin tener en cuenta la experiencia acumulada por los pueblos sudamericanos. Es una muy mala señal para nosotros los del continente.

  • marcel dijo:

    Entrevista al Dr. Thierry Vrain: las plantas transgénicas producen proteínas distintas a lo que era de esperar

    diciembre 9, 2015
    ThierryVrain-OGMs
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    Por Dr. Thierry Vrain, La Aldea del Sur, octubre de 2015

    Thierry Vrain, cuestiona el dogma de que las plantas transgénicas producen proteínas iguales a las naturales y además un punto clave: el mito triunfalista y falso de que se ha descifrado todo el código genético.

    El Dr. Thierry Vrain es biólogo del suelo y científico genético, trabajó en el Ministerio de Agricultura de Canadá durante 30 años. Fue designado portavoz de seguridad de los cultivos transgénicos. Desde que se retiró hace 10 años, después de reconocer las pruebas científicas que antes ignoraban los promotores de la Industria Biotecnológica y las Agencias de regulación del Gobierno, el Dr. Vrain ha cambiado su posición y ahora advierte de los peligros de los transgénicos.

    Tsiporah Grignon: ¿Se produjo algún acontecimiento crucial para que cambiase su posición sobre los transgénicos?

    Dr. Thierry Vrain: Como científico que trabajaba para el Gobierno, yo no cuestionaba el status quo ni los dogmas. Hacía mi trabajo y fui la persona designada por el Instituto para tranquilizar al público, de modo que estaba muy ocupado.

    Cuando me jubilé, mi esposa y yo comenzamos a cultivar una granja ecológica, y fue cuando empecé a descubrir nuevas cosas sobre la biología del suelo, algo que nunca me habían enseñado en la escuela de posgrado. Al no estar en nómina, pude leer diferentes fuentes y mirar la Ingeniería Genética desde otro punto de vista. Así fue como me di cuenta de que los transgénicos no eran ni perfectos ni pintaban un mundo de color rosa.

    Tsiporah Grignon: Es asombroso que la gente no cuestione la idea de alterar el ADN. Cuando Monsanto y otras empresas afirman que un organismo modificado genéticamente es sustancialmente equivalente a la planta convencional, no dejo de pensar en lo ilógico de esto, porque cuando se altera el ADN, la planta entera se altera. No es lo mismo, y ciertamente no es algo natural.

    Dr. Thierry Vrain: Eso depende de su visión del mundo. Como científico, cuando se añade el gen de una bacteria a una planta o un gen vegetal a un pez, o un gen humano al maíz, o se cultivan 10.000 hectáreas de maíz para producir insulina, lo considero un progreso. Así que si una planta tiene un gen bacteriano, todavía se parece mucho a una planta de tomate. Mucho se podría decir sobre el sabor de ese tomate, pero es fácil creer en la equivalencia sustancial.

    Tsiporah Grignon: ¿Qué piensa de las afirmaciones de la Industria Biotecnológica al decir que tiene respuesta a la alimentación en el mundo, con el aumento del rendimiento de los cultivos y la disminución en el uso de pesticidas y herbicidas, y la disminución en los costes?

    Dr. Thierry Vrain: Charles Benbrook (Corrección de GMWatch: debe referirse al Dr. Doug Gurian-Sherman), jefe de la Unión de Científicos Preocupados de California, que elaboró las estadísticas de la USDA para comprobar el aumento de los rendimientos, y descubrió que no hay aumento en el rendimiento, y de hecho, hay una ligera disminución, ya que algunos cultivos transgénicos no son tan buenos como los cultivos convencionales.

    El uso de herbicidas está aumentando. Los agricultores también están preocupados por la aparición de malezas resistentes a esta tecnología. Los herbicidas usados en los cultivos transgénicos resultan inútiles cuando las malas hierbas se vuelven resistentes. Esto ya fue predicho hace 25 años. Lo mismo ocurrió con la resistencia de los insectos. […] Ahora se anima a los agricultores a rociar insecticidas en los cultivos BT para que los insectos no se hagan resistentes a la tecnología de la Ingeniería Genética… ¡Es una locura!

    Tsiporah Grignon: Como biólogo del suelo, ¿cuáles son los efectos de los cultivos transgénicos en el suelo?

    Dr. Thierry Vrain: Roundup (el herbicida de Monsanto) es un quelante, de modo que retiene el manganeso, el magnesio y algunos otras minerales, así que la planta, básicamente, se muere de hambre. Es posible que también se las prive de otras sustancias necesarias, pero no creo que esté documentado.

    Tsiporah Grignon: ¿Ha leído la investigación del Prof. Huber sobre el glifosato, el principal ingrediente activo del herbicida Roundup de Monsanto?

    Dr. Thierry Vrain: Don Huber estudió el efecto de Roundup en la disminución de los nutrientes en la planta. Pasé un tiempo con él hace dos años, así que estoy bastante familiarizado con lo que ha escrito. Es interesante constatar el efecto de la planta modificada genéticamente en el suelo.

    La planta modificada genéticamente es una planta con un nuevo gen que se ha insertado en algún lugar y por lo general con un gen que la dota de un nuevo rasgo, por ejemplo, un gen bacteriano que produce una proteína que mata a las orugas. Pero se trata de un proceso aleatorio.

    Usted necesita una forma de insertar ese gen en la planta. Y hasta hace poco, la manera de hacerlo era insertar otro gen, un gen resistente a los antibióticos, por lo general genes bacterianos. Y ese gen de resistencia a los antibióticos se encuentra en el genoma, por tanto en las raíces, de modo que puede ir al suelo, y ser recogido por la bacterias del suelo. Hay una publicación en China, de la Universidad de Sichuan, en la que los investigadores demuestran que todos los ríos de donde se cogió agua contenían genes de resistencia a los antibióticos, que con toda probabilidad provenían de las plantas transgénicas cercanas.

    Tsiporah Grignon: ¿Qué descubrió el Proyecto del Genoma Humano?

    Dr. Thierry Vrai: En todas las células de todos los organismos vivos se encuentran los tres principales tipos de moléculas: hidratos de carbono, que se producen por fotosíntesis en las plantas gracias a la radiación solar, los lípidos y las proteínas. Los hidratos de carbono y los lípidos no se mueven, sino que se asientan en un lugar. Las proteínas hacen el trabajo porque se desplazan.

    Cada molécula de proteína se puede mover, y de ese movimiento se puede obtener algo. Esa molécula puede provocar una reacción en otras moléculas y afectar a la célula. Eso es lo que hacen las proteínas. Las proteínas son las que dan vida, porque la vida es movimiento. Así que cuando se quiere diseñar una planta, lo que realmente se está haciendo es Ingeniería de una proteína, para que esa proteína haga algo nuevo en la planta, tales como la resistencia a herbicidas o a los insectos.

    El Proyecto Genoma Humano finalizó en 2002. Se tardaron 10 años en obtener la secuencia de todo el genoma de una persona. Todo el genoma está descifrado *(ver mas adelante su propio cuestionamiento de esta afirmación triunfalista).

    Fue algo muy importante, ya que las funcionen del cuerpo humano son mantenidas por cerca de 100.000 proteínas. Ya se conocía desde la década de 1940 que el ADN sintetiza proteínas, y la hipótesis de esa década era que cada gen sintetizaba una determinada proteína. Así que si tenemos 100.000 proteínas en nuestro cuerpo, deberíamos tener 100.000 genes o más.

    Pero cuando se completó el Proyecto del Genoma Humano, nos dimos cuenta de que sólo teníamos 20.000 genes en nuestro cuerpo. ¿Y 20.000 genes pueden producir 100.000 proteínas? Las matemáticas no cuadran y eso es a lo que me refiero. De hecho, en 2002, el dogma de una gen una proteína se terminó, y se vio que las cosas no funcionan de esa manera.

    Lo que hemos descubierto es que el genoma de cualquier organismo vivo es un ecosistema mucho más complejo, en el que el 5% codifica las proteínas. El otro 95% del ADN no tenemos ni idea de cómo funciona.

    Cuando estaba en la Universidad, y cuando más tarde fui Ingeniero Genético, se le denominó ADN basura. Cuando un Ingeniero Genético pone un gen extraño en una planta, ese gen va a producir una proteína, gen que puede ir a cualquier parte de la planta, ya que no hay control sobre ello. Puede ir a cualquier parte del genoma, a cualquier parte del cromosoma. Y ese gen está ahora bajo una secuencia reguladora que no estaba regulada naturalmente con anterioridad.

    Hay un buen número de estudios que muestran ahora que las plantas transgénicas producen unas proteínas que son muy diferentes de las proteínas que se esperaban, llamadas proteínas anormales. Esas proteínas pueden funcionar como proteínas que matan las orugas, por ejemplo, pero puede que no. Son proteínas diferentes, y esas diferencias no se han estudiado.

    El dogma sería: usted inserta un gen y obtiene la proteína que desea. Tanto es así, que las agencias de regulación, cuando quieren poner a prueba la seguridad de los cultivos transgénicos, todo lo que necesitan es mostrar que la proteína que se insertó en la planta es segura, pero no prueban la nueva proteína que en realidad se ha creado en la planta.

    Tsiporah Grignon: Entonces, estas secuencias no deseadas ni siquiera se observan, se ignoran por completo.

    Dr. Thierry Vrain: Totalmente.

    Tsiporah Grignon: Entonces, ¿cómo se puede decir que los transgénicos son seguros?

    Dr. Thierry Vrain: Antes de que finalizase el Proyecto Genoma Humano, un gen una proteína, esa era la teoría. Los científicos pensaban que simplemente se cogía un gen de una bacteria y se ponía en otra bacteria, y así se obtenía la proteína deseada. De ahí que se considerase sustancialmente equivalente.

    Tsiporah Grignon: ¿Se han ignorado los resultados del Proyecto Genoma Humano?

    Dr. Thierry Vrain: Creo que las consecuencias del Proyecto Genoma Humano son convenientemente ignoradas. Tan pronto como se empiece a cuestionar esto, que puede haber más proteínas en la planta que las deseadas, usted coge los reglamentos de la FDA, que son muy claros: si usted pone en el mercado algo que no es sustancialmente equivalente, algo que es diferente, algo que tiene una nueva proteína o proteínas algo diferentes, o los nutrientes son diferentes, entonces de modo automático se deben hacer estudios.

    Desde 1996, ha renunciado por completo a esta responsabilidad, diciendo que son sustancialmente equivalentes, alegando que no hay diferencias, de modo que las empresas ni siquiera tienen que hacer prueba alguna de seguridad

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Rosa Miriam Elizalde

Rosa Miriam Elizalde

Periodista cubana. Es Doctora en Ciencias de la Comunicación y autora o coautora de los libros "Antes de que se me olvide", "Jineteros en La Habana" y "Chávez Nuestro", entre otros. Ha recibido en varias ocasiones el Premio Nacional de Periodismo "Juan Gualberto Gómez" y el Premio Nacional "José Martí", por la obra de la vida. Fundadora de Cubadebate y su Editora jefa hasta enero 2017. Es columnista de La Jornada, de México.

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