El recinto de la Asamblea General de la ONU ha escenificado momentos que la hacen cuestionable y hasta repudiable por lo que allí se permite. Ejemplos hay muchos, y el último de ellos, es que el premier del gobierno sionista de Israel, Benjamín Netanyahu, usara de la palabra esta semana, cuando es el máximo responsable del genocidio que se comete en Gaza contra la población palestina.
El sistema político cubano, concebido e impulsado por el líder histórico de la Revolución, el comandante en jefe Fidel Castro Ruz, constituye una de las creaciones más originales del proceso revolucionario. Fidel delineó un sistema basado en la participación directa del pueblo, la rendición de cuentas constante y la unidad.
Si se permitiera al gobierno de Estados Unidos destruir a una pequeña nación con el propósito de cambiar su sistema político, o con cualquier otro, el mundo se tornaría aún más peligroso de lo que ya es. ¿Qué vendría después, quién sería el próximo? Podemos preguntarnos.
No fue una huida ni un arrebato: fue un gesto político. Trump había calificado a Cuba como “Estado absolutamente fallido” y había anunciado presión y negociaciones desde Washington. Ese gesto de hoy de la delegación cubana (mi delegación) me recordó la frase del canciller cubano Raúl Roa en la OEA: “Me voy con mi pueblo y con mi pueblo se van también los pueblos de nuestra América”.
Hoy amanecimos en Sevilla, España. A las 11 de la mañana estaba solo y aproveché para tocar un poco la guitarra (mañana tenemos el primer concierto, de dos que haremos en esta antigua y hermosa ciudad). A las 11:44, hora local, me entró un mensaje que me paralizó: en Cuba, en San Antonio de los Baños, nuestro pueblo natal, había muerto Giraldo Alayón García, mi amigo más antiguo.
El futuro de la Inteligencia Artificial (IA) está condicionado por dos orientaciones antagónicas. Una de ellas es la que sostiene Donald Trump. La otra es la postulada por China. En la versión MAGA, esta tecnología deberá constituirse en el soporte básico para recuperar la hegemonía económica arrebatada por Beijing.
La globalización del desarrollo tecnológico y el poder económico están cada vez más bajo la presión de Estados Unidos. Y esta es una nueva característica que hace que las presiones de Estados Unidos aumenten su eficiencia frente a Cuba y otras naciones que no responden a sus intereses geopolíticos.
En los últimos tiempos el imperio ya robó cuatro elecciones en Latinoamérica, una bajo la administración Biden y tres con Trump. Pero esto no es algo insólito en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y nuestros países.