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Mar de rostros

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Hay rostros más hieráticos. Los nuestros son transparentes mapas del espíritu, y en ellos, las miradas son como el acento sobre la palabra, como el toque pícaro de la canela sobre la noble superficie del dulce.

Quien se detenga un momento en los ojos del cubano, despejará un universo de enigmas sobre sus principales obsesiones, designios, y ensueños. Hay miradas ávidas, curiosas, que entran como el vapor por la hendija del barrio, por entre barrotes o entre hojas de madera espesa, siempre a la caza de un detalle oculto, agazapado en cualquier hogar ajeno. Y hay miradas indiscretas, como si quisieran arrancar a toda costa algún secreto a quien pasó por delante.

Hay ojos que miran deslumbrados cualquier tipo de belleza y de suceso insólito. En algunos llueve. En otros asoma la nostalgia -miran vagamente cuando en verdad andan recorriendo la memoria-; y otros brillan cuando sus dueños tienen una buena pasión entre manos, o algún festín en lo más profundo de los sentimientos.

La gente de esta Isla acostumbra mirar de frente; mirar limpio mientras busca la mirada del otro. Aquí muchos hablan con los ojos: aprueban o desaprueban con un simple movimiento de párpados o arqueo de cejas; o despejan interrogantes con simples intercambios de vista; o se beben situaciones con un simple golpe de ojo. Ciertamente aquí las miradas, como dice un cantautor nuestro, son el más perfecto modo de decirlo todo, todo, aunque no se haya dicho una palabra.

Quien desee atrapar estampas y señales de la vida que llevamos, tendrá que buscar en un mar de rostros. Y en ese desfile de inocencias, pliegues, cicatrices, frescuras o cansancios, habrá que posarse en las miradas, intranquilas sucesiones que dejan entrever fumarolas y lenguas de fuego subidas desde lo más hondo de nuestras ilusiones y secretos.

Rostros Cuba. Foto: Kaloian

Rostros Cuba. Foto: Kaloian

Rostros Cuba. Foto: Kaloian

Rostros Cuba. Foto: Kaloian

Rostros Cuba. Foto: Kaloian

Rostros Cuba. Foto: Kaloian

Rostros Cuba. Foto: Kaloian

Rostros Cuba. Foto: Kaloian

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • F.Juan Águila dijo:

    Esta es la Sección "La Cuba real".

    En cada Fotorreportaje nos transportan a algún sitio o nos colocan al lado de quien pudiera ser uno de nuestros vecinos.

    El artículo habla de una realidad, la mirada de nuestra gente donde se deja ver su ternura y solidaridad.

    ¿Qué podemos decir de nuestros niños?. Se cumple que solo basta una imágen.

    ¡Felicitaciones!

  • Olimpio Rodriguez Santos dijo:

    MARIA LLEVA A TUS AMIGOS DE MANCHESTER ESTAS FOTOS COMO EL REFLEJO DE LA REALIDAD CUBANA.

    SEGUIMOS HASTA ROMPERNOS LOS DIENTES DE UNA CARCAJADA

  • Dardo Ribas dijo:

    "Yo soy un hombre sincero
    De donde crece la palma,
    Y antes de morirme quiero
    Echar mis versos del alma..."

    Lo había soñado toda la vida. Ir un día a Cuba y fundirme con su pueblo.

    No fui -ni soy- de esa clase de alcahuetes que hacían buena letra con ciertas burocracias gorbachovianas del Partido argentino para que un día me premiaran con un viajecito.

    Eso sí, fui comunista desde los diez años y lo sigo siendo ahora, en que peino algunas canas breves. Amo al Partido, a su gente, a su ideario...

    Un día se dio. Lo decidí yo. Ahorré, hice sacrificios inauditos para visitar la isla. Pude ir y conocer. No de turista fisgón y curioso.

    Fui fiel a mi condición de proletario, de tipo que quería verificar en los hechos no estar equivocado. Es más, luego, dos años después, regresé de humilde brigadista en Caimito acumulando deudas y enajenando pequeños bienes personales.

    Recuerdo que la primera vez que me alojé en la FEDIM, por intermedio de la Casa de la Amistad Argentino Cubana. Allí tengo un amigo, un comunista de aquellos... el "negro" Camejo, un tipo sensacional de otro mundo al que no volví a ver.

    Caminé por media Cuba desde esa base de operaciones.

    Hablé con la gente sencilla y profunda.

    Desde el tipo que atendía una "ponchera", hasta las deliciosas chicas que enamoran tontuelos y también los vecinos pobres en ex mansiones de ricos por el barrio de Miramar o del Vedado.

    Cuando no, allí por el barrio "Víboras", donde no se atreven los turistas amanerados que fingen ser "izquierdistas", pero se alojan en hoteles de lujo y cuando regresan a sus países se escandalizan porque vieron unas putas en el Malecón, pero les pagaron por sus "servicios".

    Me metí en conventillos y amanecí madrugadas conversando en una azotea semiderruída con gente de mi generación que había vivido la época heroica.

    El ron lo pagué yo. Pilas de botellas. Con un placer que me inundó el alma. Maravillas del "peso por un dólar" del inmoral de Menem.

    Caminé por las callecitas misteriosas y poéticas de La Habana, Santiago y pueblitos perdidos en el mapa.

    Me enamoré todos los días de muchachas increíbles y me sentí hermano de los mil cubanos anónimos que recrearon en mi conciencia la humanidad perdida del país -subdesarrolladamente capitalista- en el que tengo la desgracia de vivir.

    Discutí ardientemente con "protestones" en el Malecón y enarbolé banderas en marchas multitudinarias.

    Lloré de tristeza por tener que regresar a una Patria que no es la mía. Me juré servir en cualquier estamento si de algo pudiera servirle a Cuba. Soñé con morir defendiéndola en las calles -donde fuera y como fuera- amalgamándome con esa sangre sublime de los revolucionarios.

    Pude ver esas miradas de la que habla la nota. Miradas cristalinas, frontales, verdaderas. Aún en quienes discrepan y se quejan. Claro, supe ver las diferencias.

    No confundo a una perra traidora -como la "bloguera" mediática- con el torrente inacabable de gente decente que lucha día a día soportando todas las perfidias que el imperio ha instalado en sus días.

    La gente de Cuba no es como es por una circunstancia climática, el calor… y todas esas cosas que se dicen vulgarmente.

    Es así, porque tiene una tradición de lucha que se ha recreado por generaciones. No ha habido olvido desde las épocas de Maceo o Martí y aún antes. Y la Revolución instaló una mística insuperable y sincera.

    Un pueblo rebelde, cojudo y esclarecido.

    Hasta aquellos analfabetos que apoyaron a la Revolución en sus primeros días, tenían una conciencia que podría envidiar toda la Humanidad.

    Conciencia de su justa rebelión, del derecho a una vida honrada, sin lujos ni grandes pretensiones, pero pletórica de la alegría de construir algo grande y hermoso para las generaciones futuras.

    Las miradas de Cuba, de su pueblo heroico, son las postales del humanismo perdido en otras latitudes.

    Ni los cubanos saben -todos aquellos que protestan, a veces justamente agobiados por las privaciones a que los sometió el enemigo miserable-, cuánta grandeza encierra el alma de esta Nación, de sus egregios dirigentes y sus cuadros, de sus obreros y campesinos.

    La mirada de Cuba es la mirada del Che y de Camilo… de Fidel y de Raúl, de miles y miles de gente como ellos que nada han reclamado para sí mismos. Desde Mariana Grajales hasta sus hijos héroes inmolados. Desde Frank y Josué País, hasta el último internacionalista muerto en Angola.

    Los que amamos a Cuba, a su pueblo y a la Revolución, tenemos la misma mirada, aunque vivamos a miles de millas de distancia.

    Es algo mágico, misterioso y único. Si Cuba nos llama, ponemos el alma, la vida, los ojos y su mirada a su disposición.

    Si alguien lo duda… que nos convoque y lo comprobará.

    Que lo sepa también el imperio.

    Como los internacionalistas en la España Republicana, estamos dispuestos a dejar nuestro pellejo por la Cuba socialista.

    Los que no… que se vayan a Miami, carajo.

  • Manolito dijo:

    Muy bueno el fotorreportaje, pero tengo entendido que Kaloian es periodista, no concibo como tuvo que recurrir a Alina Perera para hacerle el pequeño escrito a su trabajo de fotos.

    Saludos
    Desde la Facultad de periodismo.

  • Kaloian dijo:

    Hola a todos los que han llegado hasta Cubadebate, en especial, a los que han visto este fotorreportaje y han dejado su comentario. Gracias a todos!!!! Las fotos que he compartido acá son solo mi mirada sobre mi país: lindas, feas, tiernas y hasta grises... así como la vida!!! Soy un joven cubano, orgulloso de haber nacido en esta Isla y compartir el día a día con mis compatriotas. Y, por si fuera poco, tengo la inmensa suerte de dedicarme a lo que más amo hacer: El Fotoperiodismo. Por supuesto que tengo mis insatisfacciones. Y muchas. Pero no tenerlas creo que sería fatal.
    Manolito: Tienes razón, soy licenciado en periodismo. Hace un año y medio me gradué. No he abandono la pluma. Soy periodista del equipo de cultura del diario Juventud Rebelde y ahí escribo habitualmente. También en otros espacios como aquí. Ahora confieso que es la fotografía mi eterna amante y compartirla es algo que me place. De ahí que me enorgullece mucho cuando mis fotos inspiran a mis colegas y escriben sobre ellas. Así es con Alina. Ella es una persona genial, y una tremenda periodista y para mí es un tremendo honor que me halla propuesto compartir este espacio en Cubadebate. Entre todas las virtudes que tiene Alina está la de encontrar, como nadie, sentimientos humanos y muy terrenales. Y lo especial de todo es que los comparte de muchas formas, como en sus escritos. Mil abrazos kaloian

    PD: Alina y yo hemos conspirado mucho en las últimas semanas y estamos preparando otros fotorreportajes que ojala les sigan gustando. abrazos

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Alina Perera Robbio

Alina Perera Robbio

Es periodista cubana, columnista de Juventud Rebelde y colaboradora de Cubadebate. Ha ganado múltiples premios de periodismo en los certámenes anuales del país. Es autora del libro "Buscándote, Julio", y coautora de "Voces del milagro", "Niños del milagro", "La maldición del avetruz" y "La cuadratura del círculo".

Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera es fotorreportero, colaborador de Cubadebate. Trabaja en Juventud Rebelde.

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