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Conocimiento, desarrollo y centros universitarios municipales

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estudiantes-unahgA inicios de la década pasada, con la conducción directa de Fidel, se crearon en todos los municipios cubanos organizaciones de educación superior. Se les llamó sedes universitarias municipales (SUM).

Con el tiempo, y en virtud de variadas circunstancias, aquellas innovaciones institucionales se fueron transformando en casi todas partes en nuestros actuales centros universitarios municipales (CUM). Como resultado de ello, en la gran mayoría de los municipios cubanos contamos con organizaciones que impulsan las tareas universitarias en el nivel municipal.

En ellos se reúne buena parte del potencial humano más calificado de los territorios. Allí podemos encontrar ingenieros, veterinarios, economistas, abogados, pedagogos, comunicadores, entre otros. Unos pertenecen a las plantillas fijas de los CUM, otros son contratados como profesores a tiempo parcial para realizar tareas que reclamen sus capacidades.

Los CUM son hoy las principales instituciones de conocimiento en la mayoría de los municipios cubanos.

La fuerza de los CUM obedece también a que ellos están articulados a la red de centros de educación superior y entidades de ciencia, tecnología e innovación del país. Se benefician de la cohesión y el espíritu de cooperación que son signos distintivos de nuestra sociedad. Ello multiplica las capacidades de nuestros CUM.

Agustín Lage, personalidad clave de la ciencia cubana, escribió tiempo atrás, refiriéndose a la función social de la ciencia en Cuba y en especial a la batalla de la ciencia por hacer avanzar las transformaciones que nuestro país ha emprendido, que debía darse en cuatro frentes: en la empresa socialista de alta tecnología; en la totalidad del sector empresarial; en las universidades y en los Centros Universitarios Municipales en su conexión con el desarrollo local. Y refiriéndose a este último frente, agregó que esta era “la más ambiciosa función”.

Es a esa “ambiciosa función” a la que me refiero en este momento. Sería bueno que todos los profesionales cubanos, científicos, dirigentes y funcionarios de educación superior, rectores, hacedores de políticas, profesores, maestros, prestaran atención al concepto encerrado en esa formulación.

Claro que hay que impulsar nuestro sector de alta tecnología, demandante con frecuencia de investigación científica de alto vuelo. Por supuesto que es preciso resolver la vieja problemática de la empresa poco dada a la innovación. Es evidente que las universidades, las que atesoran la mayor parte del potencial científico del país, tienen que potenciar las actividades de investigación, desarrollo  e innovación y conectarse aún más vigorosamente con el sector productivo y la sociedad en su conjunto.

Conozco pocas personas que no coincidan con esas apreciaciones. Pero ¿y los CUM y la “más ambiciosa función” de que nos habla Lage?

En todos los municipios cubanos tenemos la necesidad de producir alimentos, cuidar la biodiversidad, ampliar las fuentes de energía renovable, cuidar la salud de los ciudadanos, mejorar el hábitat y construir viviendas capaces de enfrentar huracanes y otros desastres, formar maestros, mejorar la gestión de los gobiernos, ampliar la participación ciudadana, mejorar las estrategias locales de desarrollo, elaborar proyectos para captar recursos…la lista de necesidades es infinita.

Lo que aquí subrayo es que todas ellas demandan conocimientos y tecnologías. Atenderlas requiere desplegar procesos de capacitación, programas de formación; demanda la interacción entre el conocimiento certificado de los profesionales y científicos y el saber hacer de productores y ciudadanos que viven en los territorios.

Y eso hay que hacerlo en el municipio, donde el CUM suele ser la principal institución de conocimiento. Frente a los grandes centros de investigación y los sólidos grupos de investigación de las universidades, los CUM pudieran parecer  a algunos de nuestros compatriotas piezas menores del sistema cubano de ciencia, tecnología e innovación.

Digo enfáticamente, que esa errada apreciación daña nuestra capacidad – y necesidad – de conectar conocimiento y sociedad en todos los espacios, por muy modestos que parezcan.

No olvidemos que en las Bases del plan nacional de desarrollo económico y social hasta el 2030, uno de los seis ejes estratégicos identificados es el que se denomina Potencial humano, ciencia, tecnología e innovación. Una buena manera de entender en toda su extensión esa prioridad es considerando los frentes destacados por Lage.

Comparto con los lectores lo siguiente: a nivel global se presta una atención creciente a conceptos como “innovación social”, “tecnología social”, “innovación frugal”, “sistemas de innovación para la inclusión social”, que confirman que no todo se reduce a la investigación avanzada, la ciencia de frontera y la innovación que genera competitividad y ganancia a las grandes empresas. Hay una creciente comprensión de que el desarrollo sostenible requiere hacer circular el conocimiento entre campesinos, trabajadores, ciudadanos, cooperativas, organizaciones empresariales de menor envergadura. Cada día se entiende mejor que para la ciencia y la innovación tan importante es un grupo científico de vanguardia como el sistema educacional a todos los niveles donde el talento se  fomenta o se pierde.

En Cuba es especialmente importante comprender esto.

Entre octubre y noviembre de este año, la red de Gestión Universitaria del Conocimiento y la Innovación para el desarrollo local (GUCID) que conduce el Ministerio de Educación Superior, realizó talleres regionales con universidades y CUM que permitieron, entre otras temas, debatir el papel de estos últimos como agentes del conocimiento y la innovación.

Quienes participamos de esos intercambios pudimos apreciar el notable avance del trabajo de muchos CUM en la casi totalidad de las provincias. Muchas de las cosas que nos contaron fueron muy estimulantes.

Constatamos, por ejemplo, que seleccionan mejor sus agendas de formación, articulándolas al desarrollo local; realizan vigilancia tecnológica y participan de la transferencia de tecnologías (energía, vivienda, producción de alimentos, métodos para mejorar la administración pública, etc.); sirven de interface entre universidades, entidades de ciencia y tecnología y las necesidades del territorio; colaboran con los gobiernos en la elaboración y evaluación de las estrategias; desarrollan capacidades en el sector productivo, cooperativas, campesinos, etc.;  generan conectividad y sinergias entre actores para impulsar proyectos de desarrollo local; asesoran en la implementación de proyectos, incluidos los de la cooperación internacional; realizan la capacitación de directivos, tanto de la administración pública como del sector productivo.

Eso y más se está haciendo en muchos territorios. Pero no en todos, todavía.

En algunos casos eso se debe a problemas objetivos, sin duda algunos CUM son más robustos y otros más frágiles, aunque todos son importantes. En otros casos, pareciera que no todos entienden “la más ambiciosa función” de la que hablamos arriba.

La experiencia confirma que si queremos avanzar en la conexión entre el conocimiento, la tecnología y la innovación al desarrollo, hay que prestar especial atención a los municipios y en ellos a los CUM, hijos de aquel impulso temprano de Fidel.

Se han publicado 9 comentarios



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  • Carlos Rodríguez dijo:

    Excelente artículo que discute una dimensión poco reconocida del desarrollo científico y tecnológico. Si se produce, como yo espero, una progresiva descentralización de los recursos y las decisiones, será cada vez mas importante que las soluciones a los problemas de un municipio se produzcan allí, y no en las capitales. Y la capacidad de hacerlo dependerá mucho de las fortaleza de los CUM y su integración a la vida municipal. Por el contrario, en un escenario de centralización y uniformidad, la capacidad de un municipio de generar sus propias soluciones carecería de relevancia. El caso de la capital del país requiere un análisis aparte, porque aquí el concepto de municipio resulta difuso.

  • sergio dijo:

    EXISTE EN EL PAIS DESDE EL TRIUNFO DE LA REVOLUCION LA POLITICA DE TODO ESTAR CENTRALIZADO Y DIRIGIDO POR LOS NIVELES CENTRALES DE DIRECCION DEL PAIS POR LO TANTO AL PUEBLO DE CUBA LE CUESTA MUCHO TRABAJO CREER QUE EN ALGUN MOMENTO LOS MUNICIPIOS TENDRAN AUTONOMIA PARA TOMAR SUS PROPIAS INICIATIVAS Y SOLUCIONAR ELLOS SUS PROBLEMAS.EN NUESTRO PAIS TODO HA SIDO ORDENO Y MANDO.

  • Juan dijo:

    ¡Claro que es muy importante el CUM! Hoy, con los recursos de conectividad en los municipios (la fibra óptica está en todos) además del abordaje de los problemas territoriales puede hacerse muy alta ciencia en cualquier municipio del país en aquellas especialidades que no requieren de recursos materiales muy caros ni de mover muchos materiales. Lo que ha hecho la Revolución, como anticipara Fidel en 1960, es darle oportunidades a la inteligencia, que nunca ha sido poca en nuestro país

  • Benito Pérez Maza dijo:

    Claro, oportuno y necesario, este artículo del Dr, Nuñez Jover. Pensar aunque sea por un momento en la heterogeneidad de los municipios cubanos, tanto en su población, en su economía, en su geografías, en su historia, en su historia, hace resaltar la importancia de la Educación Superior presente en los mismos para alcanzar los propósitos señalados para el 2030 y lo que habrá de seguir, que requiere necesariamente de la Ciencia y la Innovación en todos los campos, pero sobre todo en llevar a la práctica sus resultados, comprobables con los propios indicadores del desarrollo que se vayan alcanzando con visión clara del terreno ´´que se pisa´´ y de los que tienen que pisarlo.

  • Andrés dijo:

    Estoy completamente de acuerdo con usted Dr.

  • Diego Alamino dijo:

    Efectivamente los CUM están llamados a ser los “abanderados” del desarrollo local y con el tiempo se han estado encausando por este camino, lo que se evidencia al ofertarse carreras que tengan que ver con ese propósito, no habiendo sido estrictamente así en los inicios. Otra arista es que la composición del claustro propio de los CUM no siempre ha respondido a las necesidades del territorio, digo composición de profesionales de las ciencias técnicas y exactas, ciencias económicas, agronomía… produciéndose un desbalance hacia las ciencias pedagógicas. Para lograr que los CUM se inserten con efectividad en el desarrollo local se hace necesario atender a la composición del claustro propio, con la misma perspectiva que ha trazado el MES en cuanto a los doctorados.

  • jpuentes dijo:

    En el ciclo de desarrollo de un producto o de un servicio el arroz con pollo es siempre el siguiente: cómo lo financiamos???. Gestionar conocimiento cuesta dinero. Cómo se financia la gestión del conocimiento en un area o en un proyecto determinado?. Tenemos que aprender a planificar y a planificar bien. Hace algunos años la Ducati Motors casi cae en la ruina y la junta de dirección de esa transnacional decidió invertir en I+D+i durante un tiempo y las criticas llovieron y tildaron de locos a los directivos por investigar sin producir. Entonces llegó la hora de la verdad: al cabo de un tiempo sacaron la Ducati Monster que era un hibrido de todo lo que les gustaba a los clientes de todas las motos de Ducati juntas. Resultado: triplicaron las ventas en dos años.

  • luis Galvez dijo:

    Considero valioso tu artículo, porque trata una arista poco manejada fuera de la esfera universitaria, que evidentemente puede significar una contribución de importancia en el ámbito, no solo económico-productivo local, sino también en el de las tareas de las Ciencias Sociales.
    Es claro que el papel que se necesita juegue, la triada del; “conocimiento, la tecnología y la innovación”, en el desarrollo la economía, va a depender en primera instancia de crear mecanismos de dirección para que las fuerzas productivas la demanden como una necesidad imprescindible para su dinamización y acudan en la búsqueda, de los CUM, las Facultades Tecnológicas y los Centros de I-D.

  • Francisco Benítez dijo:

    Muy buen artículo de Yoyi que agradecemos todos los que como él le hemos dedicado parte de nuestras vidas a impulsar el trabajo de la Educación Superior en los Municipios, y no hemos abandonado la idea de Fidel de universalizar el conocimiento, para lo cual, decía hay que universalizar la universidad. Y para ello su principal bastión es el Centro Universitario Municipal que antes fueron las sedes universitarias municipales, donde además de impartir docencia de pregrado a miles de estudiantes que no trabajan ni estudiaban en el 2001 se fueron consolidando todas las funciones sustantivas y fueron creciendo la capacitación, el posgrado la extensión, el trabajo comunitario, y la investigación de los problemas más acuciantes de los municipios como se explica en el artículo. Hoy en los municipios podemos encontrar en dependencia de su tamaño centenares o miles de graduados incluyendo master y doctores frutos de aquella idea que están trabajando por su desarrollo local como especialistas o directivos, muchos de ellos todavía vinculados al CUM que los formó.
    Y así se cumple lo que planteó Fidel reiteradamente desde los primeros años de la revolución como en el año 67 cuando dijo: “La vieja concepción de la universidad tendrá que desaparecer. Porque puede existir una universidad con la vieja concepción mientras son cinco mil, diez mil, veinte mil los que estudian; mientras el uno por mil, o el dos por mil, o el tres por mil, o el cinco por mil, si quieren, van a esos centros. Pero el día en que ese medio millón del año 1975, que estará en la enseñanza media y superior, presione y, como resultado de la misma revolución que en el campo de la educación se lleva a cabo, no quiera quedarse atrás y quiera alcanzar estudios superiores, no se podrá concebir una universidad de trescientos mil estudiantes. Y entonces todo el país se convertirá en una universidad, cada fábrica se convertirá en una universidad, cada granja se convertirá en una universidad, cada unidad de producción se convertirá en una universidad”.
    “Algún día todo el país será como una inmensa universidad….”

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Jorge Núñez Jover

Jorge Núñez Jover

Presidente de la Cátedra de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación de la Universidad de La Habana.

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