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“Entrañable” eufemismo

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 A Maricuza, in memoriam

En los noventas, cuando se recrudeció aquello que llamamos eufemísticamente “Período Especial”, comenzó, tímidamente primero, y luego como ineludible práctica, el tráfico de alimentos para sobrevivir.

Una de las primeras llamadas propositivas que recibimos en casa (nos acabábamos de mudar) y con la vaga sospecha de que todo lo que hablábamos telefónicamente era escuchado por un ente extraviado, fue la de mi amiga Lissette Martí ofertando finos quesos italianos obtenidos de contrabando y a sobreprecio. Una vez asumido el hecho incuestionable de que la comunicación alámbrica era nuestra peor aliada, me avisaba, en una especie de italiano macarrónico e improvisado: “¡Amaury llegó el “Quisi di Lissi!” (El queso de Lissette), a lo que yo le respondía: “¿Istí bini di prici?” (¿Está bien de precio?), y ella replicaba: “¡Binísimi!” (¡Buenísimo!).

Alguna que otra vez su esposo, El Yaya, nos anunciaba con ansiedad: “¡Aquí tengo a Amatista!”. Amatista era el nombre de la vaca del personaje antagónico de cierta novela brasileña cuyo título no preciso ahora que se transmitía por aquellos  tiempos. Es así que estaba hablando del “oro rojo” que guardaba con celo y misterio en su bañadera y del que tenía que salir de inmediato por razones obvias.

El más alucinante diálogo lo tuve con mi amiga Maricuza, cuando, también vía telefónica, y en una especie de “griego” ebrio, me dijo: “Tengo ‘Languis’ (langostas), y yo, rápido, le manifesté: “¿A cantis?” (¿A cuánto?), y ella: “¡A carantis!” (A cuarenta). Maricuza hablaba de 40 pesos la libra, y para rematar el diálogo le inquirí: “¿La cali o la masi?” (¿La cola o la masa?). Mi amiga, con el máximo de franqueza que la situación le permitía exclamó: “¡La cali, coño, no me hagas hablar más que vamos a ir presos!”.

De más está decir que muy pocas veces, mucho menos de las que hubiera querido —los años noventa fueron muy duros para casi todos—, pude escuchar los extintos balidos de Amatista, degustar del Quisi di Lissi y de las Languis de Maricuza.

Se han publicado 111 comentarios



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  • mishastgo dijo:

    Estoy en mi trabajo, cansadisimo ahora k son las 12:38 am del sabado y haciendo cierre de mes, y acabo de ver nuevecita la publicacion de la cronica de amaury…me he despertado…amaury felicitaciones, me has inspirado a tambien recordar cosas de mi vida y cometer el asesinato casi seguro de imitarte…pero esas si seran para mi, nada de publicar…no quiero molestar a Cervantes..Felicidades por el 2016 y en mi casa tambien hacian llamadas…jajajajajajaj

    • cubano de a pie dijo:

      Jajajaja, hay Amaury tu como siempre, haciéndonos reír aquí por la mañana. Al menos tuviste un poco de suerte en esos años, recuerdo el pudin de cerelac y la pasta de oca. Mi madre despertaba por la mañana y con buen humor cubano decía que iba al punto de leche a buscar el desayuno, bajaba las escaleras y cogía algunas hojas de una mata de naranja en el jardín para hacer infusión, qué tiempos aquellos. Saludos y gracias por esos amaneceres que solo tú sabes regalarnos.

    • Hombre de Negro... dijo:

      Desclasificando archivos…
      Un día cualquiera de los ’90, mi hermano trabajaba en una instalación del aeropuerto Jose Martí de Rancho Boyero, en un radar ubicado en la periferia de la pista. Trabajaba 2 días seguidos y descansaba 4. Una madrugada, de turno con otro compañero al que llamaré Pedro, siente sospechosos ruidos en el potrero cercano al radar. Por lo apartado del sitio no era de esperar que algún malhechor fuese a hacer nada por allá, pero por si, se armaron de un palo y de una de esas cuchillitas que hacemos con una hoja de una segueta partida. Guiándose por el ruido y la luz de la luna llena se adentraron en la maleza. De repente, en un pequeño claro, se toparon con los causantes del “desorden”. Un hombre, con aspecto campesino, acompañado de 2 muchachitos de entre 9 y 11 años, estaban parados meditando en derredor del medio-cuerpo inerte de un vacuno.
      El hombre los saluda, se conocían pues era el campesino dueño de la res, que unos cuatreros le habían robado y sacrificado. Del animal los criminales solo se llevaron los cuartos traseros, (según el Plan de Procedimiento Operativos (PPO) de estos individuos), y allí yacía, a merced de la carroña, todo el resto del animal.
      El campesino, sin duda alguna, lamentaba el sacrificio del animal, pero a su vez, como hombre práctico al fin, más lamentaba ver toda la carne que aún quedaba en los “despojos”, la que al salir el sol en la mañana se echaría a perder. El hombre miro a los ojos a mi hermano y al amigo, ellos a su vez miraron a los ojos del hombre, los dos críos por su parte miraron a los tres hombres, y luego se miraron entre ellos sin entender la conversación visual de los adultos, hasta que finalmente el hombre de campo dijo en lenguaje hablado:
      -Miren muchachos, ya yo di parte a la policía de esto, pero seguro que van a demorar pues me dijeron que en la unidad hay un solo carro trabajando, porque no tienen gasolina, por lo que no vendrán hasta por la mañana. Esto que hicieron con el animalito fue un crimen, pero igual esa carne se va a comenzar podrir tan pronto salga el sol. Si ustedes quieren, antes de que llegue la policía, agarren unos pedazos de carne para que coman allí en el taller. Mi hermano y Pedro solo atinaron a decir –anja! Y todo lo más rápido que pudo caminar (sin parecer que corría) Pedro volvió al radar en busca de un envase donde echar lo que pudiesen colectar y de otro instrumento cortante. Mientras hermano, por su parte, armado con la cuchillita de hoja de segueta, se dispuso a sacar el mayor provecho posible. Con total desconocimiento de carnicería, más la dificultad de la baja capacidad de corte que le deba el minúsculo instrumento, su desespero aumentaba en la medida que veía como el experimentado campesino lograba cosechar grandes pedazos que cortaba con su afilado machete, (además de contar con la ayuda de sus no menos diestros hijos). En fin, para cuando regreso Pedro, ya el hombre había llenado dos “cubalse” (dícese de las primeras javitas de nailon, también conocidas en la región oriental como “chillonas”), e iba por la tercera, mientras él apenas había pellizcado unas masas.
      Pedro trajo un pequeño cuchillo de mesa al que le había mejorado el filo. Con tres bolsas llenas el guajiro se dio por satisfecho y les dijo que se apuraran pues ya estaba amaneciendo y dentro de poco llegaría un policía que vivía en el caserío cercano y que ya estaba avisado. Mi hermano y Pedro lograron llenar, de recortes, dos jabas y se fueron al taller aguardarlas, con la idea de virar a buscar más de la que aún quedaba. Al dejar la carga y virar, se encontraron que ya estaba en el lugar el policía del caserío. Lo pudieron ver desde antes de llegar justo al sitio, y tan pronto se percataron escondieron rápidamente las dos bolsitas de nailon que llevaban y tiraron las cuchillas al piso. Cuál no sería su sorpresa cuando llegaron y vieron que ya el poli se había quitado la camisa y con un cuchillo y mano diestra destajó algunas libras de carne?. Al ver a los recién llegados, sin inmutarse les dijo, muchachos agarren lo suyo que aquí no hay gasolina para que el carro de criminalística venga hasta acá. Así que eso se va a podrir pues nadie se lo va a llevar. Pasado ese primer susto, se dispusieron a picar un poco más de carne, ya con la experiencia adquirida la primera vez fueron mucho más eficientes, pero de todas maneras no se mostraron muy golosos ante el policía y fueron más moderados, llenaron las dos bolsitas, (sin repletar como la primera) y se fueron al taller.
      Ya casi amaneciendo, sintieron ajetreo hacia el lugar donde ocurrió e delito, se asomaron y pudieron ver un jeep con varios policías hablando y como analizando el sitio y mirando para todos lados. Ahí se cagaron por segunda vez, y el miedo les dio por buscar un lugar donde esconder la “carga criminal”. Se decidieron por un tanque de 55 galones que estaba lleno de grasa gorda, con las manos hicieron un hueco en la grasa, pusieron en el las bolsas de carne bien cerradas y volvieron a echar la grasa.
      Un rato después dejaron de sentir las voces, se asomaron nuevamente y ya todos se habían ido, -uf!, falsa alarma. Desenterraron, o sería mejor decir, desengrasaron, el botín y decidieron que uno de los dos lo sacaría ya para la casa. Aun les quedaba 24 horas más de trabajo por lo que acordaron que Pedro echaría todo en una mochila y llevaría su parte para su casa, en La Lisa, y dejaría la de mi hermano en casa de los viejos. Y fue así como ese loco, muerto de miedo, cargó en una bicicleta una mochila llena de carne del animal prohibido desde Boyeros hasta Marianao, pasando por La Lisa.
      Pedro llegó a mi casa y cuando mis viejos, medio soñolientos pues acababan de levantarse, lo vieron todo sudado, con cara de muerto, una mochila con un fuerte olor a problema y sospechosas salpicaduras rojas, hablando nervioso y entre cortado, se asustaron. Pedro solo atinó a decir –buenos días, acá les manda Juancito, el después les explica. Pónganlo en el frio que lleva rato fuera. Y me voy que estoy apurado. Y con la misma, sin dejarlos decir palabra, se retornó.
      Un rato después yo llego a casa de mis viejos. Desde que abro la puerta y entro siento un olor en el ambiente que no era el normal de mi casa. Un olor que sin saber porque, me refería tragedia, pero a algo malo, malo. Era olor a sangre, (solo que en ese momento no lo asocie). Llego al comedor y allí están mis padres con unas caras que eran la mejor confirmación de mis presentimientos. Y mi madre, -Ay mijo!, en que andará tu hermano?, y yo preguntando pero en el fondo sin querer saber, –Pero, qué pasó? –Ve, entra en la cocina y mira en el fregadero-. Nunca olvidaré que el paso del comedor a la cocina lo crucé como en la película Resplandor el velocípedo doblaba las esquinas de los pasillos del hotel, que suspense!!!.
      Finalmente mi hermano llegó, ya completamente calmado pues como le había dicho el guajiro, allá no había pasado nada. Lo explicó todo, y finalmente todos fueron felices y comieron Tela Roja, o Tilapia de Potrero, o carne de dinosaurio, o de animal extinto.

  • nelly dijo:

    Hola Amaury, tengo el honor de leer tu crónica de sábado bien temprano en la madrugada, de reirme a solas y de poder comentarte algo. En verdad fueron muy duros esos años noventa para casi todos los cubanos , habrá millones de anécdotas como las tuyas o peores historias relacionadas no solo con la alimentación tan difícil, si no con la carencia en el vestuario, el calzado y los materiales de todo tipo . En esos años yo trabajaba como profesora en una secundaria, y recuerdo una época que empezaron a escasear las tizas para escribir en el pizarrón, las figuras de yeso empezaron a escasear en nuestras casas y los profesores pues buscaban apoyo en los alumnos. Cierto día se aparece un alumno mío con una figura envuelta en un periódico y me dice: tome profe….. Cuando desenvolvi aquel presente, me encontré nada menos que con una vieja y deteriorada imagen de yeso de San Lázaro , me impresioné un poco y el muchacho dándose cuenta me dijo:…. cójala profesora, si ya los perros le comieron las patas…

    • Yayabo dijo:

      Gracias Amaury, me rei con tu crónica pero también con el comentario de Nelly. ( que tiempos aquellos, que ya pasaron, pero que conviene recordar….lalaalaal….Saludos a todos desde Canada.

      • manicato dijo:

        dicen que ya pasaron esos tiempos …dios mio como va Cuba ..unos comen langosta y amatista ..otros picadillo de soya ….interesante

    • MPH dijo:

      Llama por teléfono el sobrino de mi esposa:
      sobrino: dile a tía que tengo pegamento a diez pesos.
      yo: Pegamento? para qué?.
      él: bueno dime si quieren o no?
      yo: pa´ qué quiero eso, seremos nosotros zapateros, no j….
      cuelga. esposa pregunta, quién llamó?. Yo: el loco de tu sobrino ” que si quería pegamento a diez pesos”.jajajaja. ella: qué le dijiste?. yo: que pa que c..queremos eso?!!!
      ella: pero serás com……!!!!, llámalo y dile que si, mira y a diez pesos, dios mío. Yo: pero tú será zapatera o qué cosa?. ella come….eso es carne e res. Yo coj….pero porqué no me aclaró. ella: llama ahora y dile que si.
      cuatro horas más tarde de regreso del lugar en una guagua una mochila con 30 libras de pegamento y pa más suerte se paran dos polis delante de ella y yo como leyendo un código penal, con cara de catedrático y el esfinter tan flojo presagiando una tormenta escatológica.

      • granito de arena dijo:

        MPH, dichoso tú que conseguiste “pegamento”, porque yo estaba a plátano burro y hamburguesas por el carné de identidad. Je, je, je

  • Dany dijo:

    Amaury: Amatista era la vaca del señorito Malta en la telenovela Roque Santeiro, yo era un niño pero lo recuerdo

  • Lupe María dijo:

    ¡Ay Amaury que manera de reírme y mira tú que es hasta ahora la más corta, pero es todo sustancia de principio a fin!
    Gracias desde Madrid.

  • Amaury Pérez Vidal dijo:

    Buenos días: Cuando escribo esta nota es MUY temprano en La Habana: 4 y 30 de la madrugada para ser preciso.
    Por esas raras coincidencias del destino me entero que al más reciente invitado de nuestro programa de TV, el erudito intelectual Rogelio Martínez Furé le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura. Su programa fue emitido el pasado martes día 5 y el galardón, al menos publicado, el día 8. ¡Que maravillosa coincidencia!
    Lo felicito por aquí ahora y ya lo felicitaré mañana vía telefónica.
    Ojalá sonrían aunque sea un poco con mi brevísima crónica de hoy sábado. No he tenido ni tiempo ni cabeza para extenderme pero no quería fallarles.
    Saludos.

    • Loco dijo:

      Amauri buen dia para tí tambien, vi el programa el martes y deberas me encanto escuchar a Furé, la crinica de hoy aunque corta no deja de ser graciosa, en ese tiempo en cuba se invento de todo para sobrevivir. Saludos de un admirador y flicidades por el nuevo año.

    • Ing.Luis Enrique Fuentes Salas dijo:

      Estimado Amaury leo tu magnifica y cubanisima cronica hoy lunes 11 en la PC que utilizo en mi trabajo, no tengo una privada ni conexión a la INTRANET y mucho menos a la INTERNET, y veo las coincidencias que tiene la vida, vi tu programa con el excelente Martinez Fure, y recordaba una vez que dio un recital de canciones, toques yoruba y su magnifica oratoria en nuestra Plaza de San Juan de Dios en Camagüey, y en cada intermedio entre cada obra por el presentada decia: SOMOS O NO SOMOS… ACHE !!! lo que lo conecta con tu cronica, tu programa y todo lo que hemos vivido, y sufrido, como pueblo. Gracias por tu humor y temas inteligentes !!!

    • Liborio dijo:

      AMAURY… fue una etapa heroica de nuestro pueblo, que supo crecerse y no claudico. Felicidades
      Le hago una propuesta a todos, en especial a la TV, por qué no cambian el programa con 2 que se quieran para un horario y día mejor, yo propondría como alternativa los domingos, que pudiera ser a las 6 ó 6 y 30..

    • TonyM. dijo:

      Hola Amaury, buen escrito sobre lo que se llamó Periodo Especial. Para mí fue otro, acá te explico.
      Hasta hace un tiempo, cuando alguien se te acercaba y te decía –Tengo algo para ti que esta, especial!- ya uno se relamía de antemano esperando tener, lo mejor de lo mejor.
      No hace mucho me contaron que en un examen para ingreso a la Universidad, una de las preguntas pedía a los jóvenes estudiantes decir la fecha en la que terminó el Periodo Especial. Se dice que unos cuantos, como dicen los venezolanos, la pelaron. La pregunta se las traía, pues yo que paso los 50 realmente no sabría responderla. Y es que a decir verdad, aún quedan unos cuantos para los que, por lo extendido de este “periodo”, el verdadero Periodo Especial fue el anterior a 1991.
      Me gradué de tec. en 1982. Muy buen momento para graduarse de cualquier cosa y comenzar a trabajar. Soy de La Habana, y esperaba se me ubicase en La Habana, pero me ubicaron en Matanzas, bendita la hora!
      El trabajo me encantaba, navegar en embarcaciones pesqueras por 1 o 2 semanas por la cayería de Varadero o por la bahía de Cardenas. La gente chévere de la Empresa, la libertad de estar albergado pero sin las reglamentaciones de la beca de estudiante y ganando, ya no los 7 pesos de estipendio del Instituto sino… 148 CABILLAS que con apenas 19 añitos me hacían sentir el tipo más suertudo del planeta, (para colmo de bienes, tan pronto entre a la Empresa me llaman de economía para que cobrase dos pagos retroactivos que se me debía – que yo no sabía porque pero que no pregunté.
      A Matanzas fui por 2 años, pero estuve 8. Y hubiese estado hasta el día de hoy de no habérseme acabado mi Periodo Especial. Se cayó la URSS, y cual explosión de un mega agujero negro desintegró todo un inmenso país y pulverizo no pocos a su alrededor. Todos los pronósticos de entonces, (más aun los de los golosos vecinos) vaticinaban que un verde caimán, tan lejano del epicentro y a la vez tan conectado, inexorablemente desaparecería también. Pero la isla no desapareció, no desapareció su sistema social, ni la Revolución que lo regia. Pero, no podíamos salir incólumes, y si desapareció el ómnibus interprovincial que por $1.20 me llevaba desde la Habana hasta la terminal Matanzas, y por $0.80 más, hasta de Varadero (y todos los demás ómnibus también); desapareció la posibilidad de que con mis $148 pudiese entrar al hotel Internacional de Varadero y saciar mis ganas de comer; se acabó el Festival de Varadero, (por suerte logre ir al de Oscar de Leon).
      Al terminar mi semana de trabajo en un cayo en Varadero, solía regresar a mi casa con 2 o 3 pargos, 4 o 5 colas de langostas, alguna que otra jutia limpia y preparada y las semanas de más suerte, algunos bisteces de caguama (aun creo recordar el sabor). Pero aquello también se fue en la “explosión”. El pasaje en un “botero” de que solía costarme $10, ($15 los días más críticos), pasó a costar 10dllrsUS, (que ya se podía tener), o chavitos, y el cambio estaba a 80 y subiendo. Ya lo que antes me llevaba para la casa lo tenía que soltar para pagar el viaje de regreso y guardar para el de ida.. En fin, no daba la cuenta.
      Adiós Cuevas de Bellamar, adiós playita de los Pinitos (también se fueron en un ciclón), adiós juguera de Versalles, adiós las matanceras, (que lindas) , adiós empresa, (la demolieron para hacer el pedraplén Matanzas-Varadero), en fin, adiós Matanzas.
      Ya de la etapa del regreso a la Habana lo que tengo que decir ya se ha dicho en los comentarios anteriores
      Alguno preguntará, y que hace este muelero hablado de antes del 91, pero por favor entiéndame, ese para mí fue El Periodo Especial.

      • Tamakun dijo:

        Muy, pero muy bueno, tu comentario, y lo mejor es que, a pesar de todo, sigues aqui !!!

  • Omaida dijo:

    Esta buenisima la crónica Amaury.Te aseguro que ningun libro de Historia de Cuba recoge ni la mitad e lo que pasó en ese periodo. Gracias por tu humor inteligente.

  • Heidi dijo:

    Dichoso tu!…jaja…yo solo comí “pasti di oqui”…jaja
    un beso

    • Bartolo dijo:

      Heidi, Amaury, con ‘pasti de oquis’ yo hubiese sido rey. De entonces me juré que en mi casa jamás volvería a haber tandas de harina en tardes ni tampoco en mañanas. Guerra declarada al rollón de maíz. Y ni qué decir de las ‘sesiones’ de calabaza en ¿salsa?, mi mujer y yo dándonos golpecitos por debajo de la mesa para hacer que las partes más ‘sustanciosas’ fueran a parar a los platos de nuestros dos hijos varones en plena pubertad. De veras me he reído de lo lindo con esta entrega de Amaury, pero no dejo de reconocer que son recuerdos que duelen y hasta nos hacen brillar los ojos con la lámina de alguna que otra lágrima contenida.

      • Heidi dijo:

        ¿Harina? ¿calabaza?…¿salsa?…jaja.. ojala las hubiera tenido para acompañar las torticas de pasta de oca fritas con agua. Bartoloooo ¿tu sabes lo que es la pasta de oca?

    • Bartolo dijo:

      ¡Claro que sé lo que fue la pasta de oca, Heidi! Y también las colas interminables con toda la familia (y como nosotros las del resto) para comprar pan con algo que le decían chirimorci y otra cosa que llamaban ‘hamburguesa’ pero que para mi estaban hechas justamente de pasta del dichoso palmípedo…; y el ‘bistec’ de cascos de toronja aderezados con naranja agria y sal (fiesta si aparecía una cabeza de ajo para añadirle al ‘adobo’; el ‘picadillo’ de cáscara de plátano burro; la ‘ensalada’ de verdolaga que tenía un gusto como a berro, pero más amarga… Heidi, en aquellos años de cincha a último hueco tuvimos la genialidad de organizar concursos de culinaria en la que algunos de estos ‘inventos’ fueron premiados. Alguien habló de las ‘tilapias de potrero’, por acá se le decía igual a la carne de vacunos ‘caídos en desgracia’… ¿pero, recuerdan las ‘liebres de techo’? Desde entonces, y por si acaso perduró en algunos la preferencia, jamás acepto un fricasé de conejo si antes no vi en vivo y directo, con seguimiento incluido a la cazuela, el sacrificio del bicho de orejas largas. En mi barrio fue tal la arremetida contra la población de ‘liebres’ que en pago tuvimos que resignarnos luego con la aparición de una plaga de ratas y ratones cuyo destino no fue peor de no haber comenzado a mejorar el asunto en la cocina cubana, que de lo contrario te aseguro nos habrían ofertado, y tal vez hasta por teléfono, ‘carne de lata’, la de la mamá de los ‘latoncitos’… Historias, miles y miles Heidi, algunas incluso tremebundas como la de aprovechar el río revuelto para ofertar -en algunos sitios que presumían de ‘restaurantes’- tiñosa por gallina de guinea, que igual es de carne prieta como la del zopilote cubano. Heidi, mi viejo con 60 y tantos años se disparaba unas remadas antológicas para irse a la desembocadura del río a tratar de pescar algún cazón que asegurara los dos elementos más buscados de entonces: proteína y grasas. Le extraían el aceite al hígado de tiburón y con eso se freía si acaso algún plátano burro… Para qué contar Heidi. Acá en los ‘campos’ el cinto no apretó tanto como en las grandes urbes, pero ya hubiésemos querido los ‘guajiros’ disponer de las ‘cosas’ que se distribuían en las bodegas de La Habana. Mejor ni hablarlo, aunque sí muy bueno recordarlo, que olvidar es perder la memoria y no podemos darnos el lujo de perder justamente la de esos años, que como alguien dijo debiera recogerse así, con toda la crudeza con que se nos vino encima aquella dichosa crisis. Crucemos los dedos para que sean sólo eso: malos recuerdos…
      Amaury, por allá abajo Abel te propuso varios temas. Si ya le ‘entraste’ al período especial con el asunto de la culinaria, ¿porqué no le dedicas una crónica a las historias de los ‘alumbrones’ de entonces?
      Para todos un feliz domingo.

  • chipojo dijo:

    Esto está muy bueno, un amigo cercano ¿?, telefono mediante compraba zapatos rojos, que sugerente. Muy buenas estas crónicas Amaury, para mí, la mejor la del calzoncillo en Polonia, saludos

  • Rita dijo:

    Como siempre Amaury, narra las cosas con una gracia q da gusto leerlo, no me lo pierdo

  • luiso dijo:

    gracias amaury por hacernos reir temprano en las mañanas de los sabados , verdad que fueron tiempos dificiles , solo la capacidad inventiva y el carisma del cubano nos permiti sobrevivr .

  • lajugada.cubava.cu dijo:

    jejejejejeejeajajja por las cosas que hemos pasado!

  • J.U.H. dijo:

    A mi tambien me llamaban, lo que a las Languis les decian cucarachas de mar, ¡que paranoia con los telefonos!

  • Laurita dijo:

    Jajaja Amauri . Muy buena tu crónica. Mi familia sobrevivió gracias a sembrado de las berenjenas y plátanos burros, los más prolífico que alguna vez sembramos en la finca de mis abuelos. Era una bendición para mi familia en el pueblo cdo me mandaban en bicicleta con una jaba de berenjenas. Estuve annos sin poder probar la berenjena después de aquel exceso. Ahora he hecho una lasagnna muy buena por cierto en la que se usa berenjena en vez de la clásicas piezas de harina. Nada que ver con la berenjena asada y muchas veces sólo con sal que comimos por aquellos tiempos.

  • Ralfp dijo:

    Amaury recuerdo que en esos tiempos, a lo que nombras oro rojo, en otros lugares como el de mi procedencia se le decia Tilapia de potrero jajajajaja. Gracias por hacernos mejor el dia. Sldos

  • Victor SA dijo:

    Periodo especial para un pueblo especial, días duros que solo los cubanos somos capaces de recordarlo hasta con estas anécdotas contadas con jocosidad, gracias Amaury.

  • yosbel dijo:

    Gracias Amaury una vez más…yo solo contaba con 10 años cuando empezó todo aquello, tuve algo de suerte por vivir en el campo (donde aún estoy), pero recuerdo nítidamente que para visitar a la familia a la ciudad necesitábamos casi un camión para llevarles “algo”. Era tremendo…pero como cubanos que somos sobrevivímos y ahora reímos (o lloramos) al recordar esa época…Gracias otra vez, te espero el próximo sábado.
    Felicitaciones al querido Rogelio Martínez Furé.

  • EdQueT dijo:

    Felicidades 2 mil 16 veces por el nuevo año, muy bueno el comentario de amaury, 2 cosas; creo que si, la vaca del señorito marta era amatista y que la yegua se llamaba Azabranca; la otra cosa fue que en la escuela el profe mandó a un universitario a la pizarra para un ejercicio y cuando alzó el brazo para escribir en ella se le vio los dos parcho que tenía en el pantalón que no se le veía por tener el pulo-ver por fuera(el universitario al escuchar la risa sin malicia de los demás no fue mas a clase). Terrible

    • Sergio dijo:

      Que triste, Brother.

      Yo vi cosas miuy tristes también,,,,, a veces me vienen muchas imagenes a la mente, terrible.

      Sobre la crónica de Amauri me reí muchisimo,,,, eso me recuerdó una de las tantas vivencias que “casi todos” tuvismo, para no ser absoluto, con unos “re-vendedore” de las EUFEMISTICAMENTE llamaban “Mal donal”. Estabamos en el Malecón, y pasó uno de los Vendedores, creo que era 20 pesos, y cuando estámos INMERSOS en las transacción Comercial, uno de los que iba con el vendedor GRITA: Agua, Agua,,,, y yo le dije,,,, NO GRACIAS, jajajajajajaja, de repente se desprenden a correr,,,,,el GRITO era para alertar la aproximación de una Patrulla, jajajajajaja.

      Saludos,

  • lealmag dijo:

    gracias cubano por ese humor fino, gracias tambien por recordarnos los ratos oscuros y de carencias que pasamos, no es para olvidar, pero si a meditar en lo pasado y a la mente me viene que en esa epoca era militar y me asignaron una bicicleta cubana ¨asmática¨ y saliendo del lugar que la recoji me paro un policia con tremendo aspaviento y me dijo¨oiga ciudadano ¿de quien es esa bicicleta?, le respondi, mía, el rápido y furioso me dijo, vendemela que estoy pasando un trabajo del caraj….. para ir a buscar la leche de los muchachos y se la vendi en plena via en 300 pesos (balas salvas ) que conste.****

  • lealmag dijo:

    aclaro me falto un 0 (cero) en el precio de venta de la bicicleta. disculpennnnnnnnnn

  • Leo dijo:

    Como el resto de las personas que han expuesto de manera linda y tìpica del cubano orgullosos y sinceros, confieso he leído por vez primera lo expuesto por Amaury, siquiera imaginaba existía o hacia este tipo de cosas, que demuestran cada vez más el valor de aquellos que hemos nacido, crecido, vivido siempre, en esta hermosa tierra y creo moriremos definitiva y orgullamente en ella. Continúa brindándonos siempre el exquisito placer de la lectura sana y lejos de detracciones. Que este nuevo año sea de éxitos y exquisitos logros no solo para Amaury y familia sino para todos los cubanos de esta hermosa Isla, que como dijera Cristóbal Colón… esta es la tierra más hermosa que ojos humanos han visto.

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Amaury Pérez Vidal

Amaury Pérez Vidal

Cantautor cubano. Fundador de la Nueva Trova. Ha conducido varios espacios exitosos en la televisión nacional. Ha escrito varias novelas y poemas.

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