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“Entrañable” eufemismo

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 A Maricuza, in memoriam

En los noventas, cuando se recrudeció aquello que llamamos eufemísticamente “Período Especial”, comenzó, tímidamente primero, y luego como ineludible práctica, el tráfico de alimentos para sobrevivir.

Una de las primeras llamadas propositivas que recibimos en casa (nos acabábamos de mudar) y con la vaga sospecha de que todo lo que hablábamos telefónicamente era escuchado por un ente extraviado, fue la de mi amiga Lissette Martí ofertando finos quesos italianos obtenidos de contrabando y a sobreprecio. Una vez asumido el hecho incuestionable de que la comunicación alámbrica era nuestra peor aliada, me avisaba, en una especie de italiano macarrónico e improvisado: “¡Amaury llegó el “Quisi di Lissi!” (El queso de Lissette), a lo que yo le respondía: “¿Istí bini di prici?” (¿Está bien de precio?), y ella replicaba: “¡Binísimi!” (¡Buenísimo!).

Alguna que otra vez su esposo, El Yaya, nos anunciaba con ansiedad: “¡Aquí tengo a Amatista!”. Amatista era el nombre de la vaca del personaje antagónico de cierta novela brasileña cuyo título no preciso ahora que se transmitía por aquellos  tiempos. Es así que estaba hablando del “oro rojo” que guardaba con celo y misterio en su bañadera y del que tenía que salir de inmediato por razones obvias.

El más alucinante diálogo lo tuve con mi amiga Maricuza, cuando, también vía telefónica, y en una especie de “griego” ebrio, me dijo: “Tengo ‘Languis’ (langostas), y yo, rápido, le manifesté: “¿A cantis?” (¿A cuánto?), y ella: “¡A carantis!” (A cuarenta). Maricuza hablaba de 40 pesos la libra, y para rematar el diálogo le inquirí: “¿La cali o la masi?” (¿La cola o la masa?). Mi amiga, con el máximo de franqueza que la situación le permitía exclamó: “¡La cali, coño, no me hagas hablar más que vamos a ir presos!”.

De más está decir que muy pocas veces, mucho menos de las que hubiera querido —los años noventa fueron muy duros para casi todos—, pude escuchar los extintos balidos de Amatista, degustar del Quisi di Lissi y de las Languis de Maricuza.